La cultura actual, el sistema económico convertido en modo de vida, la propia tradición judeocristiana, han instituido el doble rasero y una visión esquizofrénica de la realidad que algunos han denominado alienación. No es casual que en el lenguaje, "alienación" también se refiera a una especie de locura donde el individuo está enajenado de sí, es un extraño a sí mismo, un otro.
Jorge Luis Borges se sentía íntimamente inglés. El sudafricano Comandante van Heerder, de la policía de Zululandia, estaba convencido de que el colmo de la inglesidad consistía en poseer el corazón trasplantado de un miembro de las clases dirigentes de Gran Bretaña (Sharpe, Tom. "Exhibición impúdica" y "Reunión Tumultuosa", Anagrama si no me equivoco). Domingo Felipe Cavallo, además de los beneficios en metálico que ello le reporta, está convencido de que los servicios públicos, incluyendo la salud y la educación, deben estar en manos de corporaciones privadas, y si son de origen norteamericano, mejor. Martínez de Hoz, ya en estado babeante y parkinsoniano, está convencido de que Argentina debe seguir siendo el granero del mundo que nunca fue, y así.
A su manera, el británico Sharpe tiene una visión jauretchiana de la realidad de Sudáfrica, y por eso creó el personaje von Heerder, lo que le trajo como consecuencia que las autoridades de Pretoria lo declararan persona no grata y fuera expulsado del país. En efecto, nos estamos refiriendo a las zonzeras.
Una zonzera que todavía goza de buena salud es esta: los países centrales nos venden la idea de que el Estado no debe regular ni intervenir en la economía, ni en ningún otra actividad (por ejemplo: salud, educación) mientras ellos regulan e intervienen a discreción. ¿Por qué sucede? Muy simple: porque si los dirigentes locales (argentinos, pongamos por caso) asumen como propio que el Estado no debe regular ni intervenir, eso habilita a las empresas de los países centrales a llevarse hacia el Centro las riquezas, la plusvalía, la ganancia que debería quedar e invertirse en el país periférico para beneficio de sus propios habitantes.
Aunque con tensiones entrópicas propias de los conflictos de intereses, también los trabajadores de los países centrales participan de las ganancias que las empresas extraen y saquean de la periferia. Esos trabajadores (o quienes los representan, o quienes los interpretan) producen una determinada ideología que también llega a los países periféricos como nuevos paradigmas centrales que algunos sectores asumen como propios. Este es el feedback de la dependencia en términos de centro-periferia, en la que las actual globalización ha convertido en interdependencia lo que antes era independencia, siendo la primera un aspecto de la segunda.
Es que la ideología circula como otra de las mercancías globalizadas. En estos términos pueden entenderse las actuales manifestaciones populares en la Puerta del Sol, Madrid. Hay quienes encuentran en esas expresiones colectivas un equivalente con el "que se vayan todos" local. En el 2001, a no olvidar. La cuestión es si las ponemos en el lado positivo o negativo de esa ecuación que se denomina realidad. Por un lado, es cierto que los partidos políticos han caído en una crisis de representatividad, pero también es cierto que las apelaciones apolíticas, similares al que se vayan todos, pueden ser una máscara del apoliticismo propio del Pensamiento Único, del fin de las ideologías, donde la única ideología vigente es la no-ideología de los mercados. Esta no-ideología tiene un aspecto derechista, por así decirlo y por todos conocido, pero también un aspecto izquierdista, progresista, gatopardista. Asumiéndonos, viéndonos a nosotros mismos como "gente", todos nos sentimos solidarios con "gente" relacionada por las redes sociales que se levantan contra el autoritarismo, cualquiera fuera, o que sospeche de lo político, suceda esto en Libia o en España, en el 2001 en todas las plazas argentinas, o en 2011 en la nueva Plaza de Boedo.
Libia es un ejemplo de ese flagrante equívoco. La pobre gente rebelada contra un tirano corrupto se reveló poseyendo armas de avanzada tecnología y sistemas militares sofisticados, muy impropios de una pobre gente rebelde.
Luego, el payaso Luis Moreno Ocampo solicita la captura internacional de Gadaffi por ser un tirano corrupto que emplea violencia contra su pueblo, aunque no de Barack Obama por haber dado una orden ilegal que acabó en un asesinato en su sentido estricto: el de una muerte violenta a cambio de un pago en metálico. En efecto, "por la espalda, en una esquina, gente a sueldo los asesina" (Serrat). Con el agregado de violación de soberanía y otros tantos delitos. Y tampoco de la Otan por bombardear objetivos civiles donde quiera que los bombardee.
Fidel Castro no es ajeno a este espíritu jauretchiano que permite entender el mundo desde una perspectiva nacional, como lo refleja este cable de Télam:
Fidel Castro se preguntó en tono irónico si la OTAN bombardeará España por las protestas El ex presidente cubano Fidel Castro se preguntó ayer en tono irónico si, de manera similar a la intervención en Libia, la OTAN bombardeará también España debido a las protestas populares en Madrid y otras ciudades españolas para exigir cambios en el modelo político y social. |
"¿Qué pasará en España donde las masas protestan en las ciudades principales del país porque hasta el 40 por ciento de los jóvenes están desempleados, para citar solo una de las causas de las manifestaciones de ese combativo pueblo? ¿Es que acaso van a iniciarse los bombardeos a ese país de la OTAN?", escribió Castro en una nueva entrega de su columna de "Reflexiones", según despacho de DPA. Con su artículo, el histórico líder cubano reaccionó al discurso de política exterior en el que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, subrayó su apoyo a los movimientos democráticos en el mundo árabe y prometió ayudas económicas para apuntalar reformas que también exigió para países como Siria y Libia. "Nadie suponga, desde luego, que Obama es dueño de la situación; sólo maneja algunas palabras importantes que el viejo sistema en su origen otorgó al `Presidente Constitucional` de Estados Unidos", afirmó Castro, de 84 años, en su texto titulado "La insostenible posición del imperio". El líder cubano señaló que son el Pentágono y la CIA quienes "conservan los instrumentos fundamentales del poder imperial", incluidas "la tecnología capaz de destruir al género humano en cuestión de minutos, y los medios para penetrar esas sociedades, engañarlas y manipularlas impúdicamente el tiempo en que necesiten hacerlo, pensando que el poder del imperio no tiene límites". Según Fidel Castro, Estados Unidos confía "en manejar a un mundo dócil, sin perturbación alguna, todo el tiempo futuro", pero es incapaz de ver "lo que en realidad ocurre con la pobreza, la falta de servicios elementales de educación, salud, empleo y algo peor: la satisfacción de necesidades vitales como alimentos, agua potable, techo y otras muchas". En España, un colectivo llamado "Democracia real ya" convocó el domingo pasado a manifestaciones en varias ciudades del país para criticar el sistema político y una mejora en las condiciones de vida, en vista principalmente del fuerte desempleo y los altos precios de las viviendas. Desde entonces, miles de personas, principalmente jóvenes, acampan en la Puerta del Sol de Madrid y otros lugares del país, mientras se reiteran las manifestaciones, pocos días antes de las elecciones municipales y autonómicas del domingo. |
