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miércoles, 5 de octubre de 2011

ANGUITA SE EQUIVOCA SOBRE EL CASO SOBRERO

Eduardo Anguita, conductor del programa matutino de la Radio Nacional Argentina, expresó hoy, palabras más o menos, que la detención del delegado de la línea Sarmiento, otros sindicalistas, un docente y dos barrabravas obedecía a una conjura, un complot, apuntando elípticamente al duhaldismo, a los sectores gremiales de la UF cercanos al ex-bañero o al procesado Pedraza, agregando que el enemigo principal era el concesionario.
Esa opinión se inscribe dentro de la denominada "lucha de clases" en la que la burocracia sindical y política del MST (que considera al gobierno nacional una continuación del menemismo) serían representantes de la "clase" trabajadora mientras que la burocracia proveniente del amplio tronco del PJ no lo es.
El movimiento obrero organizado es considerado "la columna vertebral" del Movimiento Nacional, no su vanguardia. Pero eso no significa que haya un lugar disponible, vacío, denominado "vanguardia" y que los obreros adscriptos al MST irían a llenar.
Aquí hay una conducción personificada en Cristina Fernández de Kirchner, no hay vanguardia que valga.
Esa opinión de Anguita sugiere también que los sindicalistas del Sarmiento poseen una consciencia de clase superior a las de los que siguen a la UF oficial. Si así fuera, no tomarían al gobierno como un "enemigo de clase". El uso del mameluco no significa un baño de clase ni otorga consciencia, en el supuesto de que esto existiera. La consciencia política no se obtiene tomando distintos textos como explicación religiosa de la realidad, sino en las efectividades conducentes o en las realidades efectivas.
Los obreros del Sarmiento no son mejores, ni más inteligentes, ni más esclarecidos, ni más buenos que los del Roca o el Mitre.

A raíz de la detención del "Pollo" Sobrero, la CGT hizo público un duro comunicado.
En una suerte de respuesta, el director de Tiempo Argentino, opinó en ese diario que esa fue una respuesta corporativa, sectorial.
Es cierto, lo es. Fue una respuesta sectorial, como no puede ser de otra manera. En nuestra condición, todos tenemos respuestas sectoriales, incluso Caballero y Anguita.
Es cierto que el movimiento obrero organizado mayoritario se debe democratizar, pero no menos cierto es que los grupos de izquierda con inserción en la actividad sindical se deben nacionalizar.
Algún sector del amplio y heterogéneo kirchnerismo no parece entender que el apoyo de la CGT que conduce Hugo Moyano es crucial para que los cambios se afirmen. Y que una cosa es opinar, y otra bien distinta hacer política
En los últimos meses he discutido acaloradamente, quizás en exceso, con alguno blogueros para quienes Moyano es impresentable y se lo debe esconder. En lo personal, no voy a detenerme en la historia juvenil de Moyano, pero no puedo olvidar el papel que le cupo durante el menemismo. Y desde su perspectiva sectorial, porque no puede ser de otra manera, agradezco que apoye incondicionalmente al gobierno nacional.
¿Por qué no opinamos sobre la ropa, los gestos o el lenguaje de De Mendiguren en la misma medida en que consideramos "impresentable" a Moyano? ¿No se trata acaso de gorilismo puro, adornado con abstracciones como "progresismo" o "lucha de clases"?
Es muy probable que la mano negra del ex-bañero haya estado en los incidentes que provocaron el procesamiento de Sobrero.
Pero conociendo cuáles son los pensamientos saturnales de la izquierda cipaya nativa, tampoco desestimaría que la quema de vagones haya provenido de allí. ¿Acaso Vilma Ripoll, o Castells, no compartieron palco con la Sociedad Rural, la misma que hace muy poco quería destituir a Cristina?
¿Micheli es más progresista o más gorila que Yasky?
¿De Genaro es más revolucionario que Schmidt?
¿Cirigiano es el enemigo principal? ¿Y si es así, por qué. en lugar de quemar los vagones que utilizan los sectores populares, no arman una movilización a su residencia y protestan contra él como mejor les parezca?
Por eso repito: es cierto que el movimiento obrero organizado mayoritario se debe democratizar, pero no menos cierto es que los grupos de izquierda con inserción en la actividad sindical se deben nacionalizar.

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