Entonces bajó del Cielo un ángel y le dijo al oído:
- No lo hagas.
- ¿Por qué no? -respondió el nazi- Es sólo un polaco.
- Ese hombre está destinado a ser Papa —le explicó el ángel.
- ¿Y eso a mí qué? -se impacientó el joven asesino.
- Que tú vas a sucederlo en el cargo —dijo el ángel, y desapareció.
