martes, 29 de julio de 2014

MEGACANJE, LOS QUE HUNDIERON LA NACIÓN

¿Si en doce años la justicia argentina no ha logrado que un norteamericano como David Mulford, gestor privado de multinacionales, se avenga a declarar en el caso megacanje mostrando respeto a la soberanía argentina, por qué la Argentina, un país soberano, tiene que acatar en pocos días más el fallo de un juez norteamericano del distrito Sur de New York, fallo que podría perjudicar a 40 millones de personas?

Podrá argumentarse que New York es la principal plaza financiera del mundo y Argentina está en los confines del mundo.  Al fin y al cabo, todos saben que Buenos Aires es la capital de Río de Janeiro.
Pero Griesa es un anciano juez local en un distrito con menos habitantes que el partido de La Matanza. 
Y ha calificado a Argentina de incumplidor serial, lo cual, siendo prueba de animadversión, hostilidad manifiesta o senilidad, es una sonora mentira: Argentina viene pagando sistemáticamente su deuda externa: al 70% de los acreedores desde 2005, al 92,7% desde 2010.
Giesa cree en la primacía del capital financiero y le interesa poco el bienestar de los argentinos, le interesa poco un pago acorde con el crecimiento industrial del deudor, le interesa poco que la mayor parte de esa deuda no generó riqueza local y era especulativa/de corto plazo, que los intereses iban siendo más abusivos e impagables a medida que se acercaba 2001 (y por eso el default), y le interesa menos que una parte indeterminada de esa deuda sea ilegítima (aunque todos los gobiernos, con una cuota de sensatez y realismo, la hayan dado por buena porque resultaba prácticamente imposible e impracticable auditarla en bloque). 

Pero debe saber también que unos 150.000 millones de dólares de argentinos están depositados en el exterior, que el país cuenta con cierta cobertura de los BRICS, que ha firmado con China un acuerdo de créditos de corto plazo por 11 mil millones de dólares (aunque todo depende de cómo se instrumentan los swaps para no primarizar todavía más la estructura productiva), que recibió apoyo del G77+China, y debe saber también que la oposición política no tiene entidad suficiente como para apoyar su postura, aunque lo desea como manera de esmerilar al gobierno.
Pero a pesar de los freudianos, el deseo es condición necesaria aunque no suficiente.

Entretanto, los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles en Argentina luego de que la Cámara del Crímen dejara firme el fallo en el caso Arancibia Clavel por el brutal asesinato, sucedido en Buenos Aires el 30 de setiembre de 1974, del exilado general chileno Hugo Prats. 
Prats había sido Coman
dante en Jefe del Ejército del presidente Salvador Allende luego del asesinato del general Shneider nombrado por Frei, antecesor de Allende. Allende se suicida (o cae muerto en el enfrentamiento, empuñando un fusil) cuando la Casa de la Moneda está a punto de caer en manos de tropas insurgentes al mando del general Pinochet.
Pinochet impuso en setiembre de 1973 un régimen de terror combinado con las recetas neoliberales de los extremistas de mercado de Mont Pelerin (luego Consenso de Washington), que se inauguraban en Chile
Argentina lo seguirá 2,5 años después.

Los delitos financieros no son imprescriptibles y no son delitos de lesa humanidad  aunque afecten por décadas a millones de personas o la propia viabilidad de un país. 
Así, Mulford (ex embajador de EEUU en la India, ex vicepresidente del Credit Suisse, ex asesor de multinacionales) ya no es señalado por la justicia argentina y junto con él fueron desprocesados (por prescripción) en el caso del Megacange Federico Sturzenegger, Daniel Marx, Julio Dreizzen, Horacio Liendo, Ernesto Marcer, Carlos Molina, Norberto López Isnardi y Guillermo Mondino. Mulford había sido procesado por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi. 
Sólo quedó procesado Cavallo. 
El fiscal Moldes apeló la decisión y deberá resolver la Càmara de Casación. Es prácticamente imposible declarar la imprescriptibilidad, porque se atacaría el núcleo del sistema económico, que consiste simplemente.... en sostener la centralidad del dinero como ordenador de sentido de la civilización.

En efecto, el megacanje fue un muy buen negocio para 7 bancos multinacionales y para sus gestores locales. No para el país porque junto con el blindaje generó un crecimiento exponencial de la deuda externa. 

El desprocesamiento por prescripción no supone inocencia sino habilidad tribunalicia para alargar los plazos y a veces, connivencia judicial. 
A esta altura, habrán sido desprocesados pero nadie duda que esos son LOS QUE HUNDIERON LA NACIÓN.









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