sábado, 11 de abril de 2015

TRANSPARENTANDO



No existe casi nada más opaco que el propio capitalismo hegemonizado por las corporaciones multinacionales hegemonizadas por el capital financiero.

Sin embargo, la transparencia es uno de sus tópicos habituales. 
Para los voceros del capitalismo financiero dominante, el mundo es un simulacro de transparencia. En  el caso particular de la ciudad de Buenos Aires, una transparencia amarilla.

Existe una dudosa y opaca ong denominada Transparencia Internacional, y en fin, esos y cualquier otro pueden mentar la transparencia mientras se esconden tras de un disfraz. 
Laurita Alonso es un buen ejemplo de ello: VitalVoices, vocero oficioso de los fondos-buitre. Macri otro, cuando reafirmando su transparencia ante la gente, oculta que su programa es de derecha aprovechando la desmemoria y el disciplinamiento social.
Opacas son las sociedades anónimas cuyos miembros son desconocidos para el colectivo. Y mucho más, porque esa sociedad es controlada por una segunda, esta segunda por una tercera, y así hasta perderle el rastro, rastro que suele terminar en un paraíso financiero: como por ejemplo Delaware o Islas Caiman, y me refiero al Grupo Clarín. 
O las Islas Vírgenes, donde el dinero de Matilde Noble Mitre Saguier está a salvo del control argentino. Fíjense en esos apellidos en una sola persona y saquen sus conclusiones. La dueña de La Nación. MNMS Ltd. Barton Corp., todas en Islas Vírgenes. El país sujeto a mafias muy reducidas: Mitre, Saguier, Noble, Macri, unos pocos más.
Es decir, la transparencia en jaque por las mafias que nos gobiernan en las sombras.
Tanto o más opacas son las ong, que ni siquiera están reguladas: hacen declaraciones casi siempre en nombre de colectivos desconocidos, y están presididas vaya uno a saber por qué desconocido personaje.
Y los bancos, que esconden su verdadero carácter tras las cuentas numeradas.

Casi todo lo que se presenta o aparece (o simula ser) transparente hoy en día, en realidad es opaco.

Como turbia es la elección arbitraria (elección y arbitraria son términos contradictorios) del título, ya que el gerundio es la más opaca de las conjugaciones verbales, indefinida en tiempo, modo, número y persona
Transparentando aquí como en Tailandia o Suiza, en 2015 como en 1324, en el 506 y en el 2000 también, en plural como en singular. 
¿Somos muchos, somos pocos, no somos, estamos aquí, o allá o en ninguna parte? Le falta cierta cualidad de la "acción" a ese gerundio.




Un ejemplo de "transparencia " es el nailon o naylon o nilon, un polímero de uso textil que pertenece al grupo de las poliamidas, y como no podía ser de otro modo, ha sido patentado por la química multinacional Dupont, de propietarios desconocidos. 
Reemplazó eficazmente a la seda ya que hoy resulta antieconómico ("fuera de escala") preservar larvas y moreras de la polución que invade el planeta… en parte gracias a los venenos invisibles que esparce por el aire la misma multinacional Dupont.
En los años 50, las medias femeninas de nailon –nylon o nilón- con costura eran un símbolo erótico cuando ésta -la costura- se presentaba derechita y estirada, y de pasado erotismo, desprolijidad o decrepitud cuando zigzagueaba o se abombaba.

O acaso el verdadero atractivo, para los hombres, estaba en las piernas femeninas ocultadas a medias, o resaltadas por las medias. En esa época pasada, el erotismo consistía, en parte, en velar parcialmente lo bello para hacerlo más seductor.
Hablo del ubicuo erotismo.

Hoy en día, es posible que esta construcción cultural de occidente- haya desaparecido, pero también cabe preguntarse si no ha sido privatizado, convirtiéndose en un recurso visual de la comunicación consumida por millones o miles de millones de autómatas consumidores que ni siquiera conocen el término "erotismo". 
Me pregunto, no concluyo. Quizás sólo cambió: para algunos sobrevive, para otros no.

Otras civilizaciones tendrán sus propias significaciones de “lo erótico”: me resulta imposible encontrar erotismo en una película japonesa de antes que occidente lo invadiera luego del bombardeo nuclear, por ejemplo. 
No digo que no lo haya. Hay erotismo en los velos que ocultan parcialmente los rostros femeninos del islam, pero vivimos dentro de una civilización moldeada al gusto de cierta burguesía que no pretende menos que universalizarse convirtiéndose en el sentido del sentido. Pretende, a pesar de Fukuyama y los hegelianos en general.

Un erotismo inmanejable puede desatar rebeldías desestabilizantes, y es potencialmente peligroso para el violento traspaso y concentración de riqueza que se está produciendo en el mundo. Ha llegado la hora de cierto comunismo consumidor que expulsa, segmenta el consumo, deslocaliza y busca indefinidamente concentrar poder y el sentido de todos los sentidos Las rebeliones de París terminaron hace mucho tiempo, y habrá quienes se apropiaron de su contenido convirtiéndolas en imágenes de remeras para consumir masivamente, cada una de ellas "exclusiva para vos". Además del erotismo, también la sátira es una significación universal de la burguesía: preguntemos por Charlie Hebbdo y sus consecuencias.

En definitiva, tras estas generalizaciones que parecerían conducir a poco y nada, podría anotarse que el nylon es o fue un epítome de "transparencia". No se si entienden mis asociaciones.
Por otra parte, tenemos "ucronías" en otra libre asociación.

Si utopía es lo que no existe en ningún lugar (como la de Tomás Moro), ucronía es lo que no existe en ningún tiempo.



Por ejemplo, imaginemos que el general Perón no fue derrocado: ¿qué puede suceder desde el 16 de septiembre de 1955, que puede inventarse a partir de esa ucronía? 
No hubieran sucedido los fusilamientos de José León Suárez, Livraga -con un tiro supurante en la cara- no habría manejado el colectivo 9 que pasaba por Villa Maipú, Troxler no se habría paseado siempre atento con su polera por entre los manifestantes de Avenida del Libertador alrededor de la vivienda de Perón. La hipótesis del cerco.
Y así.
Asistamos al espectáculo de películas hollywoodenses donde los actores pueden hacer personajes como un centurión romano, un emperador persa, un salteador medieval, un pirata de Tortuga o un hombre del futuro, pero que siempre actuarán y hablarán como hombres y mujeres de ahora mismo
Bueno, por algo son espectáculo para estos espectadores y no lecciones de historia. 
Es difícil encontrar el lugar de la diversidad, el Otro, en un mundo que ostensiblemente tiende a la homogeneización pero también a mostrarnos ese otro falso, velado, que quiere mostrarnos el poder. 
Me pregunto, no concluyo: ¿por qué el mundo, la civilización, permite o impulsa la diversidad de sexos o géneros, pero obtura ostensiblemente un Otro distinto, el islámico por ejemplo, o el de esa nación en construcción (nosotros) a la que se le asignó (desde siempre, desde Potosí y su plata), el rol de proveedores de materias primas? Aquí hay gato encerrado.  

Y en esta ucronía que imaginamos a propósito de las transparencias, Dante Alighieri reescribe constantemente su Divina Comedia, agregando nuevos figurantes. 

En esa ucronía, Laurita Alonso se suma a alguno de los círculos del infierno, condenada a repetir "él me dijo que Cristina era la responsable de todo".
Se suma una Patricia Bullrich Luro Pueyrredón condenada a no alcanzar nunca el vaso de whisky que le alcanza sin alcanzarle uno de los acólitos del infierno. 
Se suma Nelson Castro en un mohín amargo. 
Se suma el niño Maurizio, en un universo de carteles amarillos que repiten Horacio y Gabriela, y hasta se suman ellos mismos -Horacio y Gabriela- en ese otro que se oculta.
El Mal no tardará en mostrarse en toda su opacidad, aunque se vista de amarillo.
Pero no ganará: al menos no en Argentina.

jueves, 2 de abril de 2015

UN MOTIVO PARA VIVIR



Tras los idus de marzo, abril asoma con el recuerdo de la guerra en Malvinas. Mis hijos concurrían a una escuela primaria en Agronomía dirigida por un tal Sacco, socialista democrático, antiperonista furioso y por ende, admirador de la dictadura. Me da asco escribir su nombre. En clase, o en los recreos, los chicos seguían por tevé el adormecimiento futbolero de José Gómez Fuentes: un golazo bajo la línea de flotación de la Ardent, etc.
Recuerdo especialmente ese día en que volvíamos a la tarde, llevando de la mano a Agustín, el más permeable, por la edad, a esa prédica perversa. Quien esto recuerda había escuchado por radio que las tropas británicas acababan de desembarcar en Malvinas, y por lo tanto, que ahora solo restaba contar los días y los muertos…


Quien esto escribe padeció diciembre de 2001 aspirando una bocanada excesiva de gas lacrimógeno en Florida y diagonal Norte, no sin antes estampar una certera baldosa en el cuerpo de uno de esos hombres armados y de negro (los coreanos) que, cabalgando una moto, disparaban escopetazos.
Fue un placer la puntería. Pero eso no me da ninguna patente.


Pasó la guerra. Desde la entrega del gobierno de ex general Bignone a Raúl Alfonsín (una primera etapa con Bernardo Grinspun, de cierta similitud con la fallida experiencia de Gelbard, hasta la rendición posterior con Sourrouille y las Felices Pascuas la casa está en orden) a hoy han pasado siglos.
Si en 1983 había habido cierto acuerdo con el radicalismo, el pacto de impunidad con Luder era siniestro.
Pero Alfonsín no podía incluir a Bignone en la Causa 13, porque si los comandantes eran condenados por la ilegalidad de sus actos y el último dictador quedaba englobado en ella, el propio traspaso del poder a los civiles terminaría siendo ilegal.
Esto se sabe muy bien pero tendemos a olvidarlo. Y tendemos a olvidar que las consecuencias de la dictadura cívicomilitar y lo que vino después hasta el 2001 lo seguimos sufriendo hoy en día. 
Que hoy estamos bastante más atras en el campo popular, porque esa prédica nefasta ha calado hondo: de otro modo, los compañeros no pasarían horas sopesando si ganamos o perdemos las próximas elecciones, si los números dan aquí y allá.
Y también estamos bastante más atrás por la brutal desnacionalización que sobrevivió.
Tienden a olvidarlo los que piden peras al olmo –olmo que seguirá sin dar peras- y (como siempre) se oponen a lo nacional y popular porque el país real no se ajusta a la teoría, una teoría que seguirá siendo eurocéntrica y reaccionaria y casi hasta payasesca.
Buscan ocultarlo los detentadores del poder real económico-mediático que fueron y son los verdaderos beneficiarios de esta monumental entrega del patrimonio nacional y del futuro, beneficiarios de esta monumental concentración y desnacionalización económica, una gran burguesía que siempre estuvo aliada al poder de los países centrales, los últimos beneficiarios.
No lo razonan quienes se oponen a lo nacional y popular porque no comprenden que los mismos “proletarios” de los países centrales (que reivindican como modelo) participan de parte de los beneficios de los bienes materiales y simbólicos que se expolian a los periféricos, emergentes, semicoloniales, no desarrollados, en vías de desarrollo, o como se denominen en cada etapa.
No entienden, por ejemplo, por qué un ferviente socialista como Mussolini, partió por la mitad a la socialdemocracia pacifista de Jean Jaures. No entienden por qué los tanques y vehículos artillados de Hitler eran fabricados por la Ford alemana, la del antisemita Henry Ford de Detroit, USA.
Ni entienden que el capitalismo cambia, se transforma  y se enmascara constantemente, convirtiéndose en un tortuoso eufemismo de sí mismo, pues si originariamente fue conducido por las burguesías nacionales europeas, éstas grabaron en las mentes de los seres humanos ubicados dentro del área de influencia de la llamada civilización occidental, que la tal civilización se expande sin límite en su total falta de Otredad.
Y sin embargo, pareciera lo contrario: pareciera que jamás existió mayor apertura y diversidad en las construcciones culturales dominantes. Las reacciones subsiguientes a la violencia de Charlie Hebbdo muestran más intolerancia que reconocimiento del Otro. Y sin embargo, la CNN combina diariamente horas de transmisión dedicadas sin esfuerzo al reconocimiento de la diversidad sexual (hoy llamada equívocamente de género) mientras predica incansable contra el chavismo y el monstruoso Maduro, otorgando algún espacio a la mismísima Laurita Alonso, mascarón de proa de esos pelotudos peligrosos. Aquí hay gato encerrado: ¿pero dónde está?
Creo que sólo la actividad militante de esa o cualquier otra diversidad cultural, es requisito necesario de su resignificación. Porque así tomada, aisladamente, no deja de ser, es una reivindicación conservadora, o de rendición incondicional ante las significaciones del Imperio.
No es suficiente con que los diversos se muestren, que derriben las barreras del ocultamiento cultural. Hay que militar un reparto equitativo de los bienes materiales aunque la lucha principal parezca estar estancada en los simbólicos. Es sumamente difícil, porque ahora esa batalla se da en la propia mente de los implicados, incluso la de sus miembros más lúcidos.
Ettore Scola le hace decir a uno de sus personajes, en la voz y la figura de Vittorio Gassman: "yo también lucho por la redistribución  de los bienes simbólicos, porque los materiales ya están distribuidos".Y, para tomar un ejemplo cualquiera entre miles, no puede haber una misma lectura de Freud o Lacan en Alemania, en Argentina, en Angola.
La burguesía universalizante simula reconocer al Otro, el capitalismo financiero globalizado quiere ahogar a los que pretenden sacar la cabeza para respirar, lo ideal es enemigo de lo bueno y lo posible. Vivimos en el marco de una Constitución Nacional que predica la inviolabilidad de las acciones íntimas o personalísimas, pero en verdad la batalla actual es por las significaciones imaginarias de los bienes simbólicos que circulan y recirculan en nuestras mentes.
A años-luz del 45, distinto al de la fallida experiencia de 1973, con una conducción actual, la de Cristina, que difiere radicalmente y a la vez continúa la de Juan Domingo Perón, quien se llevó a la tumba los secretos de su particular forma de guía en la construcción de la Nación posible y la Nación soñada.
Los estilos, además, son distintos: ¿y qué?
Perón era una militar ingenioso, sutil, perspicaz, poseedor de sabiduría criolla; Cristina es una mujer preparada, de origen civil, inteligente, frágil en su fortaleza, emergente de una época agitada. Observadores conductores y actores ambos de épocas distintas, muy distintas, donde hay fuertes rupturas pero no menos fuertes continuidades, estas últimas ancladas en la necesidad de incluir que históricamente es y ha sido la Bestia, el Golem, el hecho maldito del país burgués.

viernes, 27 de marzo de 2015

OCHO MIL EMPRESAS DESAPARECIDAS

Las nuevas generaciones que se incorporaron a la política después del sacudón político de 2001 desconocen que el Estado argentino tuvo desde 1943 en adelante una activa polìtica industrial.
Ese Estado industrial fue posterior al mítico "granero del mundo", la época gloriosa de una Argentina que era el séptimo país en orden a sus ingresos, muy adelante de Brasil, y que en algún momento no precisado habría entrado la decadencia.
En rigor, era la época en que muy pocos tenían "la vaca atada" y las grandes mayorías miraban famélicas, "la ñata contra el vidrio". Porque también era la época en que Argentina era la joya más preciada de su majestad británica (pacto Roca-Runciman), el gran proveedor de trigo a Gran Bretaña. 
Es decir, ese séptimo lugar se sostenía a fuerza de exclusión.
Dicho así, pareciera que la industrialización argentina, fomentada por el Estado mediante políticas activas o neokeynesianas, acabó con el granero del mundo cuando en realidad estaba rompiendo -mediante la sustitución de importaciones- con su estadio colonial como proveedor de materias primas a los paises centrales. 
Lo paradojal es que la ingerencia estatal en las políticas industriales creció fuertemente después de la caída del peronismo al que se acusaba de estatizante. 
En comparación, el Estado era mucho más reducido durante el gobierno estatizante de Perón que en los gobiernos proscriptivos y neoliberales posteriores a pesar de que la prédica, el discurso, las promesas electorales, los anuncios, parecían indicar lo contrario.
En el período posterior a 1955 y hasta 1976 alrededor de 800 empresas industriales y de servicios fueron cerradas, desactivadas o liquidadas durante la dictadura civicomiliar.
Su lista completa la presenté en este blog anteriormente.
Otras 350 empresas industriales de capital argentino y de los más variados rubros, que dependían del Estado en distinta medida, fueron cerradas o desnacionalizadas. Estas, las plenamente identificadas. Pero como el proceso de desindustrialización fue generalizado, se considera que unas 8.000 empresas, sobre todo pymes emprendedoras, desaparecieron junto con  los 30.000 desaparecidos. 
Porque lo que en realidad desaparecieron fueron fuentes de trabajo, capacidad de superviviencia colectiva e individual, individuación e identificación.
Con apoyo electoral, el menemismo cerró el ciclo con una población que había sido disciplinada y desmemoriada mediante el terror y la amenaza durante los años de la dictadura.  
Que no fue militar sino cívicomilitar porque no existió complicidad individual de unos cientos o miles de civiles a la supuesta centralidad del terror ilegal-militar. 
Se tardó años en comprender ésto: fue Martínez de Hoz y los grupos económicos que representaba quienes planearon el golpe, y la cúpula antiperonista de las FFAA quien lo ejecutó porque había que ejercer el terror con las armas y la tortura, el único método viable para aplicar ese plan económico. 
Y esa dictadura obtuvo cierto consenso en sectores medios y amplio apoyo de los sectores dominantes. En los primeros, porque recurrió a lo peor que cada uno de nosotros tiene en sí mismo: la codicia, por ejemplo.
Así se fue conformando el Estado terrorista. 
Que desde 1955 había sido un Estado excluyente, aunque sus industrias crecieran. Esto parece una contradicción, si no olvidamos que las muchas empresas públicas que se sostuvieron con posterioridad a la caída del peronismo, en su gran mayoría siguieron siendo públicas aunque no para servir a la Nación sino a determinados sectores o grupos o individuos. Cuando el menemismo las cortó de cuajo, en realidad estaba ejecutando con apoyo electoral el mismo plan de la dictadura. Completándolo. Un plan que tuvo cierta continuidad durante el gobierno de Alfonsín terminada la etapa Grinspun. 
Un caso paradigmático fue la paulatina destrucción del sistema ferroviario. El plan Larkin, la desactivación de redes troncales enteras durante la dictadura, ya lo conocemos. 
Alfonsín dividió en dos lo que quedaba de un sistema ferrovario quebrado y sólo intentó sostener el servicio suburbano (que daba ciertas ganancias), abandonando a su suerte los ramales provinciales y de carga.
Los 50.000 kms existentes en setiembre de 1955 se habían reducido a 8.000.
Luego su natural consecuencia: ramal que para ramal que cierra.
Es cierto que habían cambiado las modalidades de carga, pero el sistema ferroviario se podría haber adaptado al cambio. Y sigue siendo más económico que el transporte camionero: los camiones de Moyano no pagan impuestos por el desgaste del pavimento por donde pasan, y tasas muy bajas por la construcción de nuevas rutas que deben soportar la carga de 6 ejes. 
Y ahi aparece la Sociedad Rural quejándose de las retenciones, cuando, salvo la revolución verde que merecería un párrafo aparte, sus campos tienen la misma infraestructura que a principios del siglo XX aunque sean dueños de la genética: por alguna razón el tambero recibe $ 0,80 por litro de leche y en la góndola se vende a $ 12.
Si el Estado empresario creció exponencialmente luego de la caída del peronismo en 1955, alguien se benefició con ese crecimiento. Y sin embargo, eso no fue suficiente como para generar una burguesía a la que se pedía vanamente que se convirtiera en nacional. Ni antes ni ahora. Porque más que exigirle lo que no puede ser, hay que asegurarle una tasa de ganancia razonable dentro de uina política de inclusión social, y a partir de allí probablemente aprenderá a defender lo suyo.
Y ese proceso de sustitución de importaciones, según los manuales, debería ser conducido por la burguesía nacional, un paradigma europeo. Eso ya está, ya fue. La Nación es una creación del siglo XVIII que antes no se comprendía. Antes de ese mismo siglo, el término revolución sólo tenía un significado físicoastronómico. De modo tal que esta etapa es de pura creación de significaciones donde el que adquiere centralidad es el Estado.
Y ahi reaparece, para la Argentina, la centralidad del rol del Estado
Que asumió funciones empresarias e industriales luego de la caída del peronismo sin que eso redundara en más inclusión a tasas de desempleo razonables. El último presidente de la siderúrgica La Cantábrica antes que desapareciera fue Roberto Lavagna. 
Un inportante sector industrial (automotriz, metalmecánico, siderúrgico, químico y petroquímico, maderero) que vivía a costa del Estado porque el Estado -a través del Banco Industrial, luego BANADE y de la Caja de Ahorro Postal- les otorgaba créditos a tasa subsidiada y a veces sin devolución, con garantía real (las acciones empresarias). Luego de la caída de Perón se percibió que este Estado empresario crecía caóticamente, sin plan estratégico alguno.  
Eso permitió que en 1973 Perón -en su tercera presidencia- intentara, en un contexto internacional muy desfavorable, reunir ese paquete accionario en manos del Estado en una sola corporación. 
Esa fue una de las razones personalísimas que llevó a José Alfredo Martínez de Hoz a ir uniendo voluntades empresarias para provocar el golpe de marzo de 1976: él era presidente de Acindar, y Acindar era una de las empresas que había vivido a costa de préstamos del BANADE, que tenía en su cartera más de 28 millones de acciones o el 18,9% del paquete accionario de Acindar. 

A partir del golpe, ese préstamo se licuó, y el edificio del BANADE se incendiará en 1992 con todos sus archivos perdidos para siempre sin dejar rastros. 
Por otro andarivel, el 24,9% de las acciones de Propulsora Siderúrgica (hoy Techint) también estaban en manos del Estado. Durante la dictadura, Acindar y Techint se unieron para eliminar a 16 competidores (entre ellos La Cantábrica) y coronaron su tarea liquidando Somisa, la empresa estatal, gracias a los oficios del sindicalista Jorge Triaca, padre del líder homónimo de la Fundación Pensar la colonia.
En 2003, Acindar es una empresa desnacionalizada y Techint no reconoce su origen argentino.
Ese negocio personal no termina. Sigue. 
Martínez de Hoz impuso una política de libre importación generalizada, pero mantuvo muy altos los derechos aduaneros de los productos extranjeros que podían competir con los de Acindar-Techint. Es decir, en este caso personalísimo, Acindar-Techint tenían una fuerte protección estatal, contra todos los postulados de la dictadura.
Además de liberal, esa era una dictadura de vivos. 
El desapoderamiento de Papel Prensa a David Graiver fue otro ejemplo conocido de avivadas
No fue éste un caso de tasas aduaneras altas, sino de cesión por la fuerza del paquete accionario, cesión ilegal que está probada y no se entiende por qué el juez Ercolini no dicta medida procesal alguna.
En países como el nuestro, el Estado puede servir a la Nación y a los sectores vulnerables, o inversamente, a los poderes concentrados.
Es decir, es el conjunto que dirige la Nación o la colonia.

lunes, 16 de marzo de 2015

NISMAN: ¿SHOW O FARSA? ESO Y MUCHO MÁS


Cuestión de géneros: Ya ni sufrir lo dejan a uno

Escribe: Teodoro Boot (desde Ganímedes)

El año empezó de la mejor manera para aquellos que ansían las emociones fuertes. Si bien lo hizo con cierto aire de comedia, la acusación a la Primera Mandataria de connivencia con el extranjero y encubrimiento del terrorismo internacional tenía los ingredientes indispensables para convertirse en un best seller escrito a cuatro manos entre Arthur Hailey y John Grisham, adaptado para el teatro de revistas por Neil Simon. Vale decir, un espectáculo de verano, sumamente apropiado para un enero de records turísticos. 
Hasta que, de buenas a primera, el fiscal acusador aparece muerto en el baño de su casa.
El sorprendente vuelco de la historia, como quien dice a apenas cinco páginas del principio, tenía que atraer al público con la misma morbosa fascinación que ejercería un desnudo de Elisa Carrió en el programa de Mariano Grondona.
El cadáver del fiscal estaba en calzoncillos, como el de Juan Duarte. Pero a diferencia del cuñado de Perón, no tenía medias ni portaligas. Ni fue encontrado por su mucamo japonés ni yacía de rodillas en el piso con el torso caído sobre la cama, sino encerrado en su cuarto de baño. Pero al igual que la de Juan Duarte, la muerte del fiscal disparó las más variadas teorías, aunque es de desear que no tenga las mismas macabras derivaciones.
Claro que acá nada es seguro.
A Duarte lo mató Perón, aseguraron los opositores de entonces. Cuando Perón dijo que no le temblaría la mano para mandar preso a cualquiera que le robara al Estado, aun tratándose de su propio padre, Juancito entendió “cuñado” y se pegó un tiro, explicaron los peronistas.
Nadie advirtió entonces que Mario Tomás Perón, a quien el presidente había amenazado con mandar en cana, había fallecido en 1928, circunstancia de la que los suspicaces investigadores periodísticos de la actualidad hubieran extraído singulares conclusiones y elaborado fabulosas teorías.
Aun sin estos extraordinarios ingredientes y antes de la desinteresada colaboración en el misterio de voluntariosos cronistas del mundo del espectáculo, el thriller derivó rápidamente en una negra trama de espionaje y recontraespionaje en el que Kaos parecía haber tomado el control de la totalidad de las acciones humanas: un sofisticado sistema de vigilancia que no funciona, una custodia que no custodia, un fiscal con permiso de portación de armas que 
pide una pistola prestada a un técnico en informática, una fiscalía que contrata a un abogado como asesor letrado, un secretario de seguridad metiendo las narices en todas partes, una jueza que insulta a la presidenta del país en las redes sociales, una presidenta que opina por cadena nacional de tweets sobre un suceso ocurrido en el interior de un baño y del que nadie sabe nada, dos diputadas nacionales convertidas en temibles albaceas sentimentales del occiso, cinco mil horas de escuchas de los teléfonos de cuatro falsos influyentes que en tren de primicia revelan sucesos publicados previamente en todos los diarios, un fiscal finado que no se sabe si investigaba un atentado terrorista, a los falsos influyentes, a los diarios que daban primicias o a la presidenta de la nación, un presidente de la Corte Suprema que sufre un súbito ataque de locura combinado con una incontinencia severa, pero afortunadamente verbal y sólo y únicamente verbal, fiscales federales y miembros del poder judicial encabezando una marcha en reclamo de justicia, una jueza federal convertida en querellante que mientras una fiscal y la jueza que insulta a la presidenta investigan lo que hasta que no se determine otra cosa es una muerte dudosa, anuncia muy suelta de cuerpo que se trató de un asesinato, peritos de parte que se pelean con los peritos de la Corte Suprema, peritos que comentan en televisión esa pelea de peritos, periodistas que interpretan a los peritos de parte, a los peritos de la Corte y a los peritos televisivos, psicólogos, psiquiatras y, cuando no, peritos y periodistas que elaboran sesudas y filosóficas teorías sobre el suicidio... y, sin que nos diéramos cuenta cómo fue, nos encontramos con que en ese thriller policial que había derivado en historia de espionaje, muerte y traición, se nos han colado imprevistamente en el casting John Cheese, Terry Guillam y Peter Sellers.
Pero eso no sería nada, porque mientras tratamos de entender qué diablos es lo que estamos viendo, la jueza querellante reclama que se investigue al tiempo que exige que se detenga la investigación, la jueza que insulta a la presidenta en las redes sociales bufa, pero le da la razón: suspende el peritaje de las computadoras y los celulares del fiscal finado provocando el estrilo de la fiscal viva, y ordena el allanamiento de la casa del técnico en informática que le dio al fiscal finado el arma vieja y cachuza con la que el fiscal se amasijó y/o fue amasijado por un sicario que fue a matar al fiscal finado sin llevar armas, confiando en encontrar en la residencia del muertito el arma vieja y cachuza que, como es sabido, los técnicos en informática dan a los fiscales en algún momento de toda investigación. 
Como no podía ser de otra manera, el que ahora estrila es el técnico en informática, al que le allanaron la casa a las dos de la mañana y le llevaron los CD con todas las películas del Pato Donald, que además de darle al fiscal finado el arma con la que se suicidó y/o fue asesinado por el sicario desarmado, parece que tenía una cuenta bancaria conjunta con el fiscal finado que, además de finado era fiestero y no se sabe si también mishé, y además de tener una cuenta conjunta parece que tiene información que no quiere divulgar para no ensuciar la memoria del fiscal finado y fiestero, creando así un halo de misterio que ha recalentado la ya de por sí calenturienta imaginación de periodistas, cronistas y chimenteros del mundo del espectáculo, psicólogos, más peritos y, ya que estamos, modelos, starlets y aspirantes al estrellato que en un revoleo de piernas polemizan con periodistas, peritos balísticos, políticos, psiquiatras y forenses.
Este es el momento, previo a la aparición en el programa de Jorge Rial de Guido Suller, Horacio Rodríguez Larreta y el presidente de la Corte Suprema, en el que descubrimos que quien interpreta a la jueza querellante es Diego Capussoto, Jorge Rial, Guido Suller y Rodríguez Larreta hacen de sí mismos, para representar al Presidente de la Corte se ha traído especialmente del más allá a José Marrone, en el papel de la fiscal que investiga tenemos a Totó y ya casi estamos en condiciones de entender que lo que creíamos una historia de espionaje, misterio, amor, locura y muerte, no es más que otra comedia de Mario Monicelli.
¿Tanto lío para esto? ¿Pero es que nunca hay nada serio en este país? ¿No hay ninguna tragedia que no derive en farsa? Uno quiere sufrir, y llorar y limpiarse los mocos con el mantel. Pero no lo dejan. 
Las Erinias que torturan mentalmente a Orestes por haber asesinado a su propia madre no son Alecto, Megera y Tisífone, las tenebrosas hijas de la Noche. Son Vicki Xipolitakis, Aníbal Pachano y Matías Alé.
No sé, pero de nacer acá, fija que Esquilo se mataba antes de cumplir los 14 años.

lunes, 9 de marzo de 2015

RUINOSA COMPRA PARA LA LINEA B


Leemos aqui:

La flota CAF comprada usada a Metro de Madrid es incompatible con la línea B en medidas, alimentación y hasta la disposición de asientos. Para ponerlos en marcha se requirieron costosas y polémicas obras


Repaso de una compra inexplicable.
 

La conveniencia de comprar material rodante usado siempre puede ser objeto de controversia. Pero pueden existir buenas razones para hacerla. Entre ellas: precio, tiempo de entrega, buenas condiciones del material o compatibilidad con la línea donde se desea ponerlo en funcionamiento. Además, no siempre existe la capacidad fiscal de comprar material nuevo. 
Casi ninguna de estas razones -que pueden ser atendibles y que se cumplen, por ejemplo, para los Nagoya 5000- puede verificarse en el caso de los CAF 6000 comprados usados al Metro de Madrid para la línea B.
¿Por qué los CAF 6000 fueron una pésima compra? 

Aquí los detalles.



Inadecuados para los requerimientos de la línea B
 

Los coches de la Serie 6000 del Metro de Madrid fueron diseñados de acuerdo a las características de la línea 9 de esa ciudad, una línea de tráfico medio-bajo, con estaciones muy espaciadas y de trazado prácticamente suburbano, “de cercanías” al decir de los ibéricos. ¿Qué implicó este diseño? 
Primero, una disposición de asientos vis à vis (enfrentados, no lateralizados), que desperdicia espacio en el que podrían ubicarse pasajeros parados. 
Segundo, una configuración en duplas (dos coches motrices con cabina acoplados), lo que provoca que al armar trenes de seis coches quedan cuatro cabinas intermedias inutilizadas, con su consiguiente pérdida de espacio para transportar pasajeros. 
Es decir, carecen de un fuelle continuo que permita circular de punta a punta por el tren, como sí tienen los actuales Mitsubishi, algo que podría traer problemas en escenarios de evacuación.
Tercero, al ser pensados para brindar servicio en una línea con largas interestaciones, cuentan con una velocidad máxima de 110 kilómetros por hora, cualidad que nunca podrá ser aprovechada en la línea B debido a la corta distancia entre estaciones y a la convivencia con material rodante antiguo.
 

Cantidad insuficiente
 

Contrariamente a lo que el Gobierno de la Ciudad busca instalar, la puesta en marcha de los coches no renovará totalmente a la línea B. Se compraron 86 CAF 6000, lo que equivale a 14 trenes. La línea B tiene asignada hoy una flota de 27 trenes, entre Mitsubishi y CAF 5000, de lo que se desprende que los promocionados coches madrileños sólo alcanzarán para renovar a la mitad de la flota de la línea.  

Incompatibles con la infraestructura

Cuando un coche se compra usado y no se adapta 100% a la infraestructura del trazado donde se los quiere poner a funcionar, lo habitual es adaptar el material rodante. Así se ha hecho históricamente y lo ha hecho incluso este gobierno con los Nagoya 5000, que en Japón tomaban corriente de un tercer riel y fueron adaptados a catenaria, con las modificaciones incluidas en el precio pagado por cada unidad a la empresa Marubeni.
En el caso de los CAF 6000 se eligió rehacer la línea B a su medida (a la medida de una flota usada que representa la mitad de los coches de la línea), desembolsando enormes cantidades de dinero para instalar una catenaria rígida, tecnología que no tiene antecedentes en nuestro país. A la vez, se anunció la remoción del tercer riel y la readaptación de todos los coches de la flota antigua a pantógrafo y catenaria, con dos efectos negativos: el más inmediato, encarecer el total de las obras (cabe recordar que los CAF 5000 tenían panógrafos, se los adaptó a tercer riel y ahora deberán ser readaptados). El segundo, independizar a la línea B del Ferrocarril Urquiza, con el que compartía trocha, gálibo y alimentación, quebrando la vinculación existente.
En principio las autoridades del Subte argumentaban que la instalación de catenaria obedecía a razones de seguridad y de estandarización con las demás líneas del Subte, cuestión que no resiste demasiado análisis ya que la línea B y las demás, aún con estas obras, continúan siendo incompatibles. La auditoría de Barcelona, encargada por Macri en 2012, ponderó el buen estado del tercer riel y en ningún momento recomendó cambiarlo. Inclusive, destacó las propiedades conductivas del tercer riel de aluminio instalado en el tramo más nuevo de la línea (de Lacroze a Rosas), parte del cual fue colocado bajo este mismo gobierno y será retirado con apenas dos años de uso.


Menos capacidad de carga


Los CAF 6000, además, adolecen de un problema que no es ajeno a la flota que actualmente funciona en la línea B: son más angostos de lo que admite el túnel. Los coches miden 2,776 m de ancho, mientras que la línea soporta material de hasta 3,20 m (similar al ancho de los coches de ferrocarril del Urquiza, Mitre, Sarmiento o Roca). En estos casi 40 centímetros de diferencia se pierde una importante capacidad de carga donde podrían acomodarse pasajeros que viajarían más cómodos. El GCBA primero dijo que para compensar esa diferencia ensancharía los andenes, pero ante las críticas y diversas complicaciones que esta solución traía se retractó y decidió colocarles a los coches españoles unos suplementos metálicos para salvar la distancia entre el tren y el andén.
 

Caros

El precio pagado a Metro de Madrid está en línea con los precios pagados por material rodante usado y equivale a cerca de la mitad de un coche nuevo. Distinto escenario se presentaba con la Serie 7000, de diez años de antigüedad, ofrecida con anterioridad a SBASE a un precio prácticamente equivalente a un coche nuevo. Lo que encareció terriblemente el precio unitario de los CAF 6000 fue la cantidad de obras y gastos colaterales que hubo que emprender para poder ponerlos en funcionamiento. Sumando todos los contratos colaterales, el precio se incrementa sustancialmente hasta alcanzar valores de coches nuevos, cero kilómetro y completamente compatibles con la infraestructura existente.

Además, a diferencia de las compras de material rodante nuevo, que pueden financiarse a tasas razonables como hizo la propia Ciudad con los CNR de la línea A o los Alstom de la línea H, los coches se pagaron por adelantado a mediados de 2013 y siguieron siendo usados por el Metro de Madrid hasta que la empresa española consideró oportuno embarcarlos.
Una vez llegados aquí hubo que colocarles la identidad corporativa del Subte, algo que también se subcontrató, en este caso al Grupo Clarín.

Una oportunidad perdida


El Gobierno de la Ciudad, al decidirse por invertir en la línea B, tenía la oportunidad de saldar una deuda histórica: recuperar la capacidad de carga perdida desde la incorporación de los Mitsubishi en 1995, que también son más angostos que los túneles de la B.
La recuperación de la operación con trenes de gálibo ancho no es una cuestión de gustos o de caprichos: es la necesidad imperiosa que tiene la línea más utilizada del Subte, máxime cuando se la ha extendido en cuatro estaciones y la cantidad de pasajeros transportados por ella continúa creciendo.
El mundo tiende hacia el gálibo ancho y la línea B posee una ventaja: ya lo tiene.  

El propio Metro de Madrid, a fines de los 90, convirtió una línea de gálibo estrecho (2,3 m) a gálibo ancho (2,8 m) para aumentar la capacidad de transporte.
En ese sentido, y a la vista de que con el gasto total realizado en la línea B se podrían haber comprado trenes nuevos compatibles con la infraestructura -y renovar toda la flota, no sólo una parte de ella-, que aprovechasen el espacio disponible, también equipados con aire acondicionado, cabe preguntarse las razones por las cuales la Ciudad escogió esta alternativa, tan mala para el Subte en general y tan nociva para la línea B en particular.
¿Fue el apuro por mostrar gestión inaugurando trenes con aire acondicionado? ¿Estuvo la compra motivada por razones inconfesables? ¿O fue simplemente una mala decisión tomada por un equipo inexperto e improvisado, como ocurrió en México con el tristemente célebre caso de los CAF de la línea 12?

Ninguna de las posibles respuestas a cada uno de esos interrogantes resulta tranquilizadora.

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