jueves, 24 de marzo de 2016

DESCLASIFICACION CALIFICADA



Miguel Tobías Padilla nació el 19 de enero de 1940. Apenas vivió 38 años: fue eliminado en un confuso episodio en abril de 1978.
En ese breve lapso de vida se casó y tuvo dos hijos. Fue abogado, procurador y escribano. Ejerció la docencia universitaria como profesor de la materia Derecho del Trabajo y publicó numerosos estudios sobre legislación laboral y también sobre Derecho Fiscal y Aduanero.
Padilla formó parte del estudio de abogados Sáenz Valiente (estudio jurídico que asesora al grupo Clarín) y llegó a ser subsecretario de Programación Económica del Ministerio de Economía durante la dictadura. El área estaba a cargo de Guillermo Walter Klein, quien fuera mano derecha de José Alfredo Martínez de Hoz y uno de los partícipes en la estatización fraudulenta de la Cía Ítalo de Electricidad (hoy Usina del Arte) y por lo que declaré ante el juez federal Norberto Oyarbide.. 

Según el abogado Pablo Argibay Molina, Padilla es clave para la investigación sobre el caso Papel Prensa, ya que "manejaba la información de todo lo que iba ocurriendo en la parte económica que bajaba de las Juntas. Era el abogado personal de Magnetto. Y fue el que manejó los tiempos del negocio".
Padilla murió el 11 abril de 1978 en la zona de San Isidro, mientras viajaba en su Torino blanco. Ese día, alrededor de las 10 de la mañana, fue interceptado por un Fiat 125. De allí bajó uno de los dos ocupantes con una pistola en la mano y efectuó cuatro disparos contra su cuerpo. Los matadores huyeron velozmente y nunca fueron identificados.
A pocos días del hecho, la organización Montoneros se atribuyó el asesinato a través de la revista Evita Montonera. 



Sin embargo, una comunicación dirigida el 9 de mayo por la Embajada de los Estados Unidos al Departamento de Estado, desclasificada, relató brevemente el crimen de Padilla y sostuvo que “los servicios de seguridad no creen que esta haya sido una operación terrorista". El cable desclasificado entregado al Estado Argentino agrega que el hecho fue producto de las rencillas internas de la Junta Militar.
Las prometidas desclasificaciones que precedieron a la visita de Obama, como se ve, no fueron ni serán las primeras ni las últimas.

Una investigación mas honda del hecho lleva a considerar que el método empleado era típico de Massera con sus siniestros grupos de tareas. y no el utilizado por la guerrilla.
Además, la revista Evita Montonera se escribía y editaba en México con información no chequeada que le llegaba de Argentina y se la reproducía para aumentar la verdadera dimensión de la organización.
De inmediato, Martínez de Hoz impuso el nombre del colaborador eliminado al salón de actos del ministerio de Economía, y así se mantuvo hasta después de 2003, donde el lugar recuperó, gracias a Néstor,  el original: Manuel Belgrano.


viernes, 18 de marzo de 2016

ACERCA DE LA CUESTON NACIONAL


​ 
Norberto Alayón*
Profesor Titular – Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
Buenos Aires, marzo 7 de 2016.


Manuel Ugarte fue un escritor y político argentino, nacido en Buenos Aires en 1875 y fallecido en 1951. Relevante precursor de las luchas antiimperialistas en América Latina, escribió en 1908 un texto titulado “25 de Mayo de 1810”, consignando una muy sugerente información: “Hay en los Estados Unidos una costumbre por la cual en la escuela, en mitad de la clase o interrumpiendo el recreo cuando el niño menos lo espera, el maestro le hace poner bruscamente de pie para prestar una vez más el juramento de servir a su tierra en todos los momentos de su vida”.

Impresionante costumbre que, respondiendo a una clara intencionalidad desde la escolaridad básica, apuntó a la construcción y consolidación de la identidad nacional de los norteamericanos ya a partir de la infancia, lo cual permite identificar el marcado nacionalismo siempre presente en el imperial país del norte.

En nuestros países latinoamericanos distintos sectores políticos (conservadores, socialistas, liberales de izquierda, ultraizquierdistas), desde diversas perspectivas y caracterizaciones, suelen abominar o desconfiar de ciertas expresiones y prácticas políticas “nacionalistas”, “patrióticas”, “populistas”, por considerarlas como atrasadas, no civilizadas, pre modernas, o bien directamente asociadas a las concepciones nazis y fascistas.

Estos sectores (con sus diferencias) no cuestionan o son indulgentes cuando las acciones nacionalistas se verifican en EE.UU. o en Europa, es decir en los países “desarrollados”, pero son consecuentemente “no nacionalistas” cuando se trata de nuestros países semicoloniales. El aspecto crucial es que básicamente no pueden comprender la clave diferencia que existe entre el “nacionalismo” en los países opresores y el “nacionalismo” en los países oprimidos.

El ruso Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, en 1920 expresaba durante el Segundo Congreso de la Internacional Comunista: “En primer lugar, ¿cuál es la idea más importante y fundamental de nuestras tesis?: la distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores”. Agregando que “La dominación extranjera impide el libre desenvolvimiento de las fuerzas económicas. Es por esta razón que su destrucción es el primer paso de la revolución en las colonias y es por esto que la ayuda aportada a la destrucción de la dominación extranjera en las colonias no es, en realidad, una ayuda aportada al movimiento nacionalista de la burguesía nativa, sino la apertura del camino para el propio proletariado oprimido”.

Otro ruso, Lev Davídovich  Bronstein (León Trotsky), mandado a asesinar por José Stalin en México en 1940, afirmó que “Lenin ha escrito centenares de páginas para demostrar la necesidad capital de distinguir las naciones imperialistas de las colonias y semicolonias, que constituyen la mayor parte de la humanidad. Hablar de “derrotismo revolucionario” en general, sin distinguir entre países opresores y oprimidos es hacer del bolcheviquismo una caricatura grotesca y miserable y poner esta caricatura al servicio del imperialismo”.

Y completaba Trotsky: “El imperialismo sólo puede existir porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países coloniales y semicoloniales. La lucha de estos pueblos oprimidos por la unidad y la independencia nacional tiene un doble carácter progresivo, pues, por un lado, prepara condiciones favorables de desarrollo para su propio uso, y por otro, asesta rudos golpes al imperialismo”.

En definitiva, el nacionalismo de los países imperialistas es reaccionario. Por el contrario, en los países semicoloniales el nacionalismo es progresivo, en tanto tiende a combatir al imperialismo y liberarse de los lazos de dependencia. El nacionalismo reaccionario de países imperiales como EE.UU. engendra abominables personajes como el multimillonario Donald Trump, actual pre- candidato republicano a la presidencia, quien desparrama impunemente las posiciones más trogloditas.

Pero el nacionalismo en los países sojuzgados e inconclusos de América Latina se encarnó, en la búsqueda de una verdadera independencia y soberanía, en movimientos nacionales y populares como el Yrigoyenismo y el Peronismo en Argentina, la revolución Mexicana de 1910, el Varguismo en Brasil, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) en Perú, el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) en Bolivia, el independentismo en Puerto Rico, José Martí y Julio Mella en Cuba, Augusto Sandino en Nicaragua, entre tantos otros. Y en la última década en los procesos populares de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, que lideraron la confrontación con EE.UU.

Como viejo ejemplo del nacionalismo reaccionario que se verifica en países imperialistas como EE.UU., que conduce a guerras permanentes y a la opresión de otros pueblos, Manuel Ugarte da cuenta de una frase de un senador Preston, de 1838, afirmando que “La bandera estrellada flotará sobre toda la América Latina, hasta la Tierra del Fuego, único límite que reconoce la ambición de nuestra raza”. Con frecuencia, algunos estadounidenses son bien claros y directos, sin “pelos en la lengua”, expresando el sentir de las mayorías en ese país. Ya hablaba este imperial senador, hace casi 200 años atrás, de “ambición”, lo cual se relaciona con la permanente tradición de EE.UU. como país guerrero y dominador, y sobre “nuestra raza” (siempre se consideraron superiores y con “derechos” absolutos sobre todo el orbe).

Sesenta y ocho años después, otro imperialista -William Howard Taft, Secretario de Guerra del presidente Theodore Roosevelt y luego presidente él mismo, en un discurso el 21 de febrero de 1906 manifestó: “Las fronteras de los Estados Unidos terminan virtualmente en Tierra del Fuego”.

Los amos actuales del mundo y los respectivos habitantes de los imperios deberían recordar al Peruano Dionisio Inca Yupanqui, aquel diputado americano que en las Cortes de Cádiz, España (en diciembre de 1810), indignado por la dominación colonial, desbrozó un imperecedero aforismo: “Un pueblo que oprime a otro no merece ser libre”.

A esta altura, conviene precisar qué son las semicolonias. Son países formalmente independientes, con Constituciones nacionales, con banderas e himnos propios, con territorios definidos (aunque en ocasiones parcialmente arrebatados y usurpados, como es el caso de las Islas Malvinas por parte del imperialismo inglés), pero que padecen, estos países, de una gran dependencia estructural de los centros hegemónicos de poder mundial, que limitan y condicionan ostensiblemente su autonomía y capacidades de decisión propias. Se trata, entonces, de Estados aparentemente soberanos, políticamente independientes, pero que, a partir de la dominación económica que sufren, se ven compelidos a transformarse en una suerte de satélites presionados y arrinconados por los imperios de turno. Por eso las concepciones y las luchas nacionales y antiimperialistas adquieren, aún hoy, un enorme sentido progresista de gran significación.

El debilitamiento y hasta la pérdida de la soberanía política entraña un severo riesgo para el presente y el futuro de nuestros países todavía semicoloniales. Veamos, si no, el caso de los “fondos buitre” y del juez norteamericano Thomas Griesa. Este juez municipal extranjero pretende imponer condiciones, además muy lesivas, a una nación formalmente “soberana” como la Argentina. Pero el meollo de la cuestión, ni siquiera radica en Griesa: él es un mero instrumento que acepta y lleva a la práctica altaneramente las decisiones que se adoptan en ámbitos superiores. Si detrás de Griesa no estuvieran los verdaderos poderes económico-políticos de EE.UU. y hasta el propio gobierno de Barack Obama, este anciano juez estaría dedicado a atender los temas locales de su jurisdicción o a su salud personal y no se ocuparía en agredir intransigentemente a la Argentina. Los EE.UU., como imperio, no se olvidan del “No al ALCA”, decidido valientemente en 2005 en Mar del Plata bajo el liderazgo de Chávez, Kirchner y Lula. Los imperios tienen buena memoria; lo principal será que nosotros no perdamos o enajenemos la nuestra y estemos dispuestos a defender, como corresponde, el interés nacional.

Imaginemos si fuera a la inversa. Si un juez Argentino, de algún distrito municipal del país, pretendiera imponerle condiciones al gobierno de los EE.UU.  Si este hipotético juez argentino actuara, como lo hace Griesa con nosotros, inmediatamente morirían muchos norteamericanos… pero de risa. Nos tomarían por locos o “bárbaros atrasados”, no insertos en la moderna comunidad internacional.

El tema de la independencia y de la soberanía nacional es obviamente muy importante y no debe considerarse como secundario, intrascendente o perimido, ya que depara consecuencias vitales, en uno u otro sentido, para el país. La imperial imposición que pretende Griesa para que nuestro Congreso Nacional derogue la Ley de Pago Soberano y la Ley Cerrojo debe ser frontalmente rechazada por quienes estén dispuestos a defender el interés y la dignidad nacional. En ese sentido, cabría considerar seriamente la alternativa de denunciar como “traición a la Patria” la conducta antinacional de aquellos legisladores que voten a favor de las exigencias extranjeras, en perjuicio de la Nación Argentina.

Esta invocación a defender el interés nacional de la Argentina, esta invocación “nacionalista”, esta invocación “patriótica”, ¿tiene algo que ver con las propuestas nacionalistas (ésas sí fascistas) que se verifican en los países opresores, en los países imperiales? Reafirmamos, pues, que defender “lo nacional” en los países oprimidos es profundamente progresista. Por el contrario, defender “lo nacional” en los países imperiales, que oprimen y sojuzgan a otros pueblos, es marcadamente reaccionario.

Volvamos a Manuel Ugarte para diferenciar y clarificar las distintas concepciones acerca de “lo nacional”, del “patriotismo”. El gran defensor de la Patria Grande latinoamericana escribió: “Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada; yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero; yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, del de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o de rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Este patriotismo es el que nos hace defender contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos parezca.

En este punto todos los socialistas deben estar de acuerdo para simpatizar con el Transvaal cuando se encabrita bajo la arremetida de Inglaterra, para aprobar a los árabes cuando se debaten para rechazar la invasión de Francia, para admirar a Polonia cuando después del reparto tiende a reunir sus fragmentos en un grito admirable de dignidad y para defender a América Latina si el imperialismo anglosajón se desencadena mañana sobre ella. Todos los socialistas tienen que estar de acuerdo, porque si alguno admitiera en el orden internacional el sacrificio del pequeño al grande, justificaría en el orden social la sumisión del proletario al capitalista, la opresión de los poderosos sobre los que no pueden defenderse”.

En la Argentina, la clásica consigna del Peronismo “Patria sí, colonia no” (más allá de que escandalice a los “bien pensantes” de derecha y de izquierda) encarna y sintetiza el dilema de la hegemonía externa sobre nuestro país. ¿O alguien preferiría invertir la consigna y exclamar “Patria no, colonia sí?

O bien sobre la actual consigna de “Patria o buitres”. ¿Preferimos a los buitres o a la patria? Dejemos a Mauricio Macri y a Alfonso Prat-Gay su adhesión objetivamente reaccionaria (por decir lo menos) a los buitres y apoyemos firmemente la opción “nacionalista” y “populista” de la patria. ¿Se nos podrá denostar, por esta opción, con el mote pretendidamente descalificador de “patrioterismo”? Si así aconteciera, de parte de algún energúmeno supuestamente “ilustrado”, nos remitiríamos con mucho orgullo al preclaro antiimperialista Ugarte que convocaba, hace ya tanto tiempo, “a mantener en el alma esa maravillosa emoción colectiva que se llama el patriotismo”. ¿Qué otra cosa podrá ser un verdadero socialista, si no, al mismo tiempo, un patriota?

Es menester aclarar, que estas opiniones “nacionalistas” precedentes nada tienen que ver con el nacionalismo católico del estilo del dictador militar Juan Carlos Onganía o del nacionalismo oligárquico que portan algunos representantes de la tradicional Sociedad Rural Argentina. Tampoco tienen que ver con el chauvinismo, la xenofobia, el racismo, que se vierten a menudo en los estadios de fútbol en esos deleznables cánticos del estilo “son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…” Ni con las invocaciones al “ser nacional”, esgrimidas por la dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976, que a la par de levantar el insano slogan de “los Argentinos somos derechos y humanos”, en su fundamentalismo genocida juraba que “la bandera nacional jamás sería reemplazada por ningún trapo rojo”. Por supuesto, tampoco tienen que ver con la concepción que tienen del nacionalismo los distintos grupos de neonazis, que se han reactivado, con mucha virulencia, a partir del triunfo de Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales. Existe, por cierto, un falso nacionalismo, “de derecha”, enraizado en la sociedad, que debe ser combatido tenazmente.

Ante la terrible y devastadora restauración conservadora, marcadamente antinacional, que impulsa el actual gobierno del PRO-Cambiemos, hoy, más que nunca,  cabrá defender activamente el interés nacional, plasmado en la preservación de la independencia y la soberanía, sin temor alguno de que se nos tilde de “nacionalistas”.  Sobre los Argentinos que hoy gobiernan, ¿será un exabrupto desmedido o una terminología pasada de moda, hablar de irrecuperables cipayos?

Quienes continuamos aspirando y bregando por la construcción de una sociedad donde rija plenamente la justicia social, no propiciamos la claudicación, en modo alguno,  de la meta socialista final, pero enfatizamos que no se podrá arribar a la misma sin ensamblar correcta y estratégicamente la Liberación Social con la Liberación Nacional.

Prof. Norberto Alayón*
Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

miércoles, 16 de marzo de 2016

FISCAL IMPULSA CAUSA PENAL CONTRA MACRI

Pájaro Rojo 

BUITRES. Fiscal pide investigar a Macri y su Gabinete por “traición”, “defraudación” y “violación de los deberes de funcionario público”

Tomado de El Destape, muy meduloso e importante.
El fiscal Federico Delgado dio impulso hoy a una denuncia y pidió investigar al presidente Mauricio Macri y todo su gabinete por la negociación para el pago de la deuda a los fondos buitres y holdouts, ante una posible “defraudación por administración fraudulenta”.
Delgado hizo lugar a la denuncia presentada el lunes en los tribunales de Comodoro Py por los abogados Horacio Corti, Eduardo Barcesat y Jorge Cholvis en representación del instituto “Arturo Sampay”.
La denuncia fue presentada por los supuestos delitos de “traición con sometimiento, defraudación por administración fraudulenta, abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”.
“Creemos que hay que abrir una investigación penal”, escribió el funcionario público a cargo de la fiscalía que interviene en todos los eslabones que se han transformado en causas judiciales derivadas del endeudamiento externo desde 1976.
El escrito de pedido para que se inicie la investigación está dirigido al juez federal Sebastián Casanello, en cuyo juzgado quedó la denuncia presentada el lunes por Corti, Barcesat y Cholvis. En su pedido, Dolgado reconoció que la experiencia de la fiscalía es “bastante frustrante” porque las causas que giran en derredor de la deuda externa en general “no avanzan”, pero consideró que aún con esos límites, la cuestión de la deuda es un drama ontológico del Estado argentino.
Según las causas judiciales, desde Martínez de Hoz, el Plan Brady o el Megacanje, la deuda se toma para encarar el desarrollo económico, pero luego vira y toma otro camino: financiar la fuga de capitales, escribió el fiscal.
Y opinó que en medio de ese viraje “se produjeron siempre graves delitos” por lo que frente a este nuevo capítulo de la deuda, “la disyuntiva es la misma pero no podemos hacer nada al respecto”. “Hemos sido testigos también de un hábito crónico: prorrogar la jurisdicción de nuestros tribunales, renunciar a la inmunidad soberana, recortar en consecuencia las facultades de nuestro poder judicial e invariablemente ser vapuleados en tribunales judiciales o administrativos extranjeros”, se quejó Delgado.
Entre los hechos a investigar, el fiscal apuntó determinar si en cierto modo se estaría premiando la práctica de los acreedores especuladores (fondos buitres) que habrían ganado diez veces más que lo que invirtieron, después de que se omitiera las directrices de las Naciones Unidas sobre reestructuración de deudas plasmadas en la ley 27.707.
La otra dimensión en la que se avanzará es el caso de los bonistas italianos, dado que el Gobierno -según la denuncia- ofrece pagos sobre un reclamo que todavía no tiene decisión firme y cuenta con antecedentes contrarios al pago, con lo cual también se estaría perjudicando el erario público.
El último segmento de esta presentación fue designado como “El Megacanje II” por los denunciantes: afirman que el Gobierno mediante un DNU del 22 de diciembre, ha puesto en marcha un megacanje de deuda por un total de 16.099 millones de dólares, que agregará nuevos intereses para el Estado Nacional”.
“Sobre estos hechos se tiene que desplegar la instrucción. Básicamente porque hay dos lentes con la que mirar la legalidad de estos hechos aún en curso de ejecución algunos de ellos y determinar, en última instancia, si se defraudaron las arcas públicas”, escribió el fiscal.

martes, 8 de marzo de 2016

EL PAIS DIRIGIDO DESDE LA BOMBONERA

Llamen a un mecánico

Teodoro Boot

Una conferencia de prensa y un discurso marcaron el tono de lo que serían los más o menos primeros cien días del gobierno de Cambiemos.
La primera vez que quien esto escribe oyó hablar de los “primeros cien días” como un elemento significativo fue en 1984, pero puesto que uno es medio desatento, tal vez el desde entonces mítico plazo, hubiera sido establecido mucho antes.
Como sea, el viernes 23 de marzo de 1984, coincidentemente con el octavo aniversario del último golpe militar, la Unión Cívica Radical llamó a una concentración que, con la consigna de “Cien días de gobierno por cien años de democracia”, colmó la Plaza de Mayo y sus alrededores de un modo en que no ocurría desde los tiempos del último gobierno peronista http://www.archivoprisma.com.ar/registro/cien-dias-de-democracia-movilizacion-sobre-plaza-de-mayo-1984/.
No obstante la derrota legislativa del oficialismo sufrida a raíz de la extemporánea “ley Mucci”, teñida de sordo revanchismo “gorila” y que tanto daño acabaría por provocarle, un todavía potente y muy popular Raúl Alfonsín llamaba a la unidad de las fuerzas nacionales y populares, insinuando la creación de un “tercer movimiento histórico”, hipotética síntesis del yrigoyenismo y el peronismo.
Desde esa primera oportunidad en que Alfonsín llegaba a sus primeros cien días en alza, con creciente popularidad y estableciendo una diferenciación con un pasado compuesto de minoritarios militares y banqueros, los primeros cien días de los siguientes presidentes los encontraron en pleno proceso de creciente estima popular. Todos, desde luego, culpando de sus problemas a su predecesor.
Los bastante menos que primeros cien días del gobierno de Mauricio Macri vienen  a coincidir con la inauguración del período de sesiones del Congreso, pero la nota significativa, más que su previsible discurso, la dio el día anterior la conferencia de prensa del ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay.

Ojo con el cuco
De la conferencia del ministro pueden extraerse dos conclusiones centrales: la necesidad de recurrir al endeudamiento externo, basada en la afirmación del propio ministro de que eso es necesario. Y la amenaza –no muy velada– de que si los legisladores no aprueban las propuestas de su “equipo”, se verá obligado a aplicar (o a recurrir a otro equipo que aplique) un ajuste en términos mucho más abruptos.
Fuera de que en ningún momento ni Prat Gay ni ningún miembro de su equipo ni del otro, el “duro” (encabezado presumiblemente por Carlos Melconián) consiguieron explicar por qué el “ajuste” era necesario más que recurriendo a consignas ideológicas, su extorsiva exposición inevitablemente recordó el extrañísimo argumento por el que el Partido Comunista apoyaba a la dictadura de Rafael Videla: había otra peor, acechando, por si esta fallaba, de manera que era imprescindible no ponerle palos en la rueda a la de Videla, ¡que era democrática!
Las verdadera razón de la dirección del PC argentino era apoyar a la facción militar que sostenía la conveniencia de vender cereales a una Unión Soviética comercialmente bloqueada por la administración estadounidense. De similar manera, las razones de Prat Gay son las del empleado de un banco que necesita dar créditos para que su patronal pueda seguir haciendo negocios.
No existió nada más consistente que eso en las explicaciones y amenazas en el transcurso de su conferencia de prensa en las que presentó como un triunfo un acuerdo con los fondos buitre basado en la aceptación de todo cuanto los fondos buitre exigían. Y aún más, como el pago al contado, siendo la quita del 25% aplicada únicamente a intereses y costas judiciales, no al capital, con lo que resulta exageradamente inferior al 25% anunciado y al –en el peor de los casos– 65% conseguido en los canjes anteriores. El tema queda claro apenas se ve que para pagar los alrededor de cien mil millones de dólares de los canjes 2005-2010 fue necesario emitir bonos por 30 mil millones de dólares, en el gran triunfo obtenido por el gobierno de Cambiemos, se emitirán bonos por 25 mil millones para pagar un canje de 8 mil quinientos millones.
Queda por ver, además, de qué modo podrá incidir este acuerdo en los eventuales reclamos del 92% de los acreedores que, mediante el alquiler de otro juez Griessa, puede incrementar instantáneamente la deuda en 500 mil millones de dólares.
Todo sea por salir del default y volver al mercado de capitales –aseguró el ministro–, porque sin crédito externo no puede haber crecimiento económico.
¿De qué extraño modo, sin créditos del mercado de capitales, la economía argentina pudo crecer a tasas superiores al 7 por ciento anual durante una década?

Consistencias y sustentabilidades
Es difícil saber cómo serán las cosas dentro de veinte días cuando se cumplan efectivamente cien días de gobierno. Algún que otro analista político cree ver “sustentabilidad” y “consistencia” en la política económica del nuevo gobierno. Se trata de una alucinación, evidentemente: ninguna de las medidas tomadas hasta ahora dio el resultado que supuestamente pretendían tener.
El “supuestamente” viene a favor de las autoridades económicas, ya que cabe la posibilidad de que no sean tan ignorantes como parecen sino más mentirosos de lo que puede creerse. Por ejemplo, el ministro Prat Gay sostuvo una y otra vez que el levantamiento del cepo no provocaría una corrida bancaria ni que la devaluación incidiría en los precios, puesto que estos estaban fijados según el valor del dólar “blue”. Cualquier productor, importador o comerciante podría haberle explicado que esto no era así, pero el ministro deambula por las nubes de Úbeda, donde el trigo no tenía retenciones ni se exportaba a razón de 9,40 dólares, y en las que los aumentos en las tarifas eléctricas equivaldrían a “dos pizzas”. Vaya uno a saber dónde compra las pizzas el ministro: las facturas de numerosos talleres gráficos han pasado de 2000 pesos bimensuales a 7 mil pesos mensuales, diferencia con la que hasta el ministro podría comprar más de dos pizzas.
Como efecto inmediato de la devaluación y la simultánea eliminación de las retenciones, un dólar a 13,50  provocó un incremento del precio de las harinas de un 95%. Durante enero, con un dólar ya a 14,50, el precio subió un 120%, y a 80 días de la asunción del gobierno de Mauricio Macri, lo que antes de la devaluación se pagaba 6,6  (9,4 del valor del dólar menos un 30% de retenciones) hoy, sin retenciones, se paga 16, que, hasta este momento, es el valor de la divisa norteamericana: un incremento de más del 150%, que no se ha trasladado directamente al precio del pan, por ejemplo, que aumentó apenas un cien por ciento, pues los panaderos optan por reducir sus márgenes de ganancia. Esta contención del precio del pan no podrá prolongarse demasiado tiempo, toda vez que las panaderías que hornean a electricidad ya han comenzado a recibir las nuevas tarifas, mientras que las que lo hacen a gas aguardan el correspondiente aumento y simultánea quita de subsidios.
Pero el ministro aseguró una y otra vez que lo que ocurrió, no ocurriría. Y si lo apuran, que ni siquiera ocurrió.

Inflación y costo laboral
El ministro Prat Gay aseguró también que no bien la devaluación tuviera lugar ingresarían al país ingentes capitales, y que en cuanto las retenciones fueran eliminadas, las cerealeras inundarían la plaza con 400 millones de dólares diarios. Como ya es habitual en él, nada de lo que supuso o anunció, ocurrió.
Por mucho menos, el presidente de Boca puso al Vasco Arruabarrena de patitas en la calle Pinzón, y eso que Prat Gay no sólo no ganó ningún campeonato sino que ni siquiera tocó una pelota en un picado de barrio.
Según Prat Gay, el equipo económico de reserva, los periquitos repetidores y los variados oficialismos light surgidos al calor de las billeteras del nuevo oficialismo, los problemas argentinos son dos: la inflación y el alto costo en dólares de los salarios.
En primer lugar, suena raro eso de reducir la inflación por medio del aumento de los precios de los alimentos, las tarifas de los servicios, los peajes, los transportes, la energía, los combustibles y cualquier insumo importado o de exportación. Que el presidente entienda el fenómeno a la bartola, no es sorpresa, si hasta ha dicho que “la inflación es mala porque provoca el aumento de los precios” (SIC), pero ya es serio que lo piensen cosos que se han graduado de economistas presumiblemente sin sobornar a las mesas examinadoras, aunque nada es seguro en estos mundos de Dios.

La teoría del valor según el Pro
Lo explicó con inusitada claridad el ministro de Trabajo Jorge Triaca aplicando la Teoría del Valor según la interpretación de Carlos Marx, pero al revés.
Marx introdujo en la teoría del valor la noción de plusvalía, que vendría a ser la parte del trabajo no pagado al obrero, en tanto su salario está por debajo del valor de cambio de lo que produce. Para el sistema capitalista, el salario debe ser el necesario para satisfacer lo que el obrero requiere para no morir de hambre y seguir produciendo. Y no más. La diferencia entre el salario que percibe el trabajador y el dinero que representa su esfuerzo laboral queda en manos del empleador: se trata de un valor adicional, un plusvalor que no forma parte de ningún otro componente del proceso productivo. El “costo laboral” sería entonces la diferencia entre el costo de subvenir las necesidades básicas y lo que efectivamente puede recibir el trabajador mediante la puja distributiva, que le permite comprarse un celular, ir de paseo, pagar la cuota de un auto o comer una de las pizzas de Prat Gay.
Para el ministro de Trabajo, eufemismo por el cual en los últimos 80 días se conoce al representante de las patronales, el “costo laboral” argentino es demasiado alto, aunque, curiosamente, lo afirma sin tomar en cuenta la plusvalía que su labor genera, sino comparándolo con los salarios de los trabajadores de los demás países periféricos. Se desconocen las razones por las que, en tren de comparación, si de relacionar se trata, por qué no se relaciona el costo laboral argentino con el costo laboral francés, español o norteamericano.
Pero antes de proseguir convendría  terminar con la teoría del valor según Marx, para quien la apropiación de la plusvalía por parte del capital es el nudo de la explotación de los seres humanos por parte del capitalismo. Para Marx, el capital puede incrementar su nivel de explotación mediante la extensión de la jornada laboral (lo que llama plusvalía absoluta) o reduciendo el valor que cobra el trabajador por aportar su fuerza de trabajo (la plusvalía relativa).
Según los nuevos gobernantes el costo laboral argentino es demasiado elevado para tener una “economía competitiva”, por lo que se proponen incrementar tanto la plusvalía absoluta como la relativa. Parece ser que recuperar la competitividad es fundamental: según estos mismos cráneos que no alcanzan a ver relación entre el valor del dólar y los precios de los alimentos, la dificultad de colocar los productos  argentinos en el exterior proviene de costo laboral y no de la recesión internacional, por lo cual se proponen hacerlos competitivos.
Que la búsqueda de competitividad es un cuento chino destinado a reducir la participación de los asalariados en la distribución de la renta nacional, es que mientras se pretende aumentarla bajando los salarios y no mediante el desarrollo tecnológico, la reducción del margen de ganancias o la mayor inversión, se aumentan TODOS los demás costos: energía, insumos, fletes, intereses bancarios, etc.
Tenemos así la paradoja de que al bajar los salarios y aumentar todos los demás costos, no sólo no se aumenta la competitividad –ya de por sí relativa debido a la reducción del mercado internacional– sino que se deteriora el mercado interno, en tanto la combinación de aumento generalizado de precios y baja de salarios reduce la capacidad adquisitiva de los asalariados y, en consecuencia, de los comerciantes que viven de esa capacidad adquisitiva, y así sucesivamente. La recesión a la que estas políticas nos lanza ya está en puerta, y se agravará con lo que el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, llama la “restricción monetaria”: el “secar la plaza” (en criollo, dejar a la gente sin plata) es el método infalible para bajar la inflación. Y lo es, del mismo modo que el medio más efectivo de bajar la fiebre consiste en matar al paciente.
Curiosamente, para este empleado del FMI, el tercer factor distorsionante es el déficit fiscal que se arreglará expulsando empleados públicos y paralizando las obras de infraestructura. ¿No se le ocurrió pensar que hubiera sido más fácil mantener las retenciones a los granos y las mineras?

Desde el jardín
En este y otros sentidos, el discurso presidencial careció de novedades: anunciar la necesidad de hacer lo que el propio gobierno se rehúsa a hacer ya es un tópico del que el presidente abusó durante sus ocho años al frente del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El Pro no demorará en comprobar que los efectos de una gestión municipal no tienen la misma envergadura que los de una gestión nacional: las campañas publicitarias no conseguirán superar la amarga experiencia de afrontar cada vez mayores gastos con cada vez menor poder adquisitivo.
No obstante las complicidades de los grandes medios y los espejismos en que se mueve, el martes 1 de marzo el presidente Macri tuvo una primera aproximación a la realidad. Fue cuando debió abandonar su proyectado desfile por Avenida de Mayo como corolario de su primer mensaje de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso, y salir por la puerta trasera del edificio. Es que la realidad irrumpió en la forma de una nutrida  columna de la Asociación Bancaria que ocupó y luego desfiló por el camino preparado para que el lucimiento del presidente.
Salimos ganando: la ejemplar consigna de los bancarios era “Si lo tocan a uno nos tocan a todos”, sideralmente alejada de la estrecha, mezquina, egoísta idea del struggle for life,  del “me salvo porque te hundís vos” que buscan imponer el equipo moderado de Prat Gay, el equipo duro de Melconián, el equipo sicótico de Jorge Triaca y la entera filosofía del Pro, empezando por un presidente que no alcanza a llegar a los cien días con, por lo menos, la misma popularidad que al inicio de la gestión. Y esto no es culpa de nadie, más que del propio gobierno.
Si así estamos a menos de tres meses, cuesta imaginar la situación dentro de seis. Mejor llamen un mecánico, a ver si los puede arreglar.

lunes, 7 de marzo de 2016

PAGO A LOS BUITRE: LA MAYOR ENTREGA DE LA HISTORIA

Leemos en  Ramble-Tamble, http://rambletamble.blogspot.com.ar/2016/03/hacia-la-mayor-victoria-buitre-de-la.html

 Por Emmanuel Alvarez Agis * y Pablo López **

Resulta llamativo que el gobierno de Macri traiga a colación, en pleno plan para coronar la mayor victoria buitre de la historia, el acuerdo firmado con el Club de París en 2014 por la administración Kirchner. De acuerdo a las palabras del actual ministro de Hacienda y Finanzas, el acuerdo con el Club de París habría sido ruinoso para Argentina, a diferencia de la actual rendición con los buitres, que daría lugar a una lluvia de dólares que solucionará todos nuestros problemas. Ante tamaño sinsentido, nos parece importante señalar las siguientes 12 diferencias entre el Acuerdo con el Club de París (ACP) y lo que el actual gobierno planea pagarle a los buitres. (Nota de Patria o Colonio: el Club de Paris se formó luego de la caída del general Perón, originalmente para indemnizar a empresas alemanas expropiadas durante la guerra)
- 1. El ACP cierra un conflicto que Argentina mantenía con un total de 16 países (Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Israel, Japón, Suecia, Suiza y Reino Unido). El pago a los buitres deja empachado de dólares al mayor terrorista financiero del mundo: Paul Singer.
- 2. El ACP duró más de 50 años. El juicio por pari passu comenzó en el año 2010. El default que le dio origen fue provocado por “brillantes” operaciones financieras como el megacanje o el blindaje.
- 3. El ACP surgió de préstamos que fueron otorgados a nuestro país para realizar obras de infraestructura como Atucha I, Yacyretá, o Hidronor entre otras. Los buitres no le prestaron ni un solo dólar a nuestro país.
- 4. La negociación del ACP llevó años. La rendición ante los buitres, 90 días.
- 5. El ACP implica pagar en un plazo de entre 5 y 7 años. A los buitres les vamos a pagar en efectivo y para ello nuestro país va a incurrir en el mayor endeudamiento externo para un país en desarrollo de los últimos 20 años.
 
 
- 6. La tasa de interés del ACP oscila entre el 3 por ciento y el 4,5 por ciento promedio anual. La sentencia de Griesa se basa, entre otras cosas, en reconocerle a los buitres una tasa de interés del 100 por ciento anual por los bonos denominados FRAN.
- 7. El ACP reconoció intereses punitorios, tal como lo hará el macrismo con los buitres. Sin embargo, en el caso del ACP el valor de esos intereses estaba estipulado en los contratos de cada uno de los préstamos que los países miembros otorgaron a nuestro país. En el caso de los buitres, la determinación de los punitorios que, repetimos, Cambiemos va a pagar dólar por dólar, quedó a cargo del criterio absolutamente parcial del juez Griesa.
- 8. El ACP se negoció enteramente con los cuadros técnicos del Ministerio de Economía, la Jefatura de Gabinete y la Procuración. Macri le va a pagar a los abogados de los buitres, que fueron los encargados de redactar las 8 carillas en las que consiste el acuerdo, la suma de 235 millones de dólares.
- 9. En el ACP por primera vez en la historia el Club concedió un esquema de pago en cuotas sin que el país deudor tuviera que firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El pago a los buitres es solo el primer paso para, a continuación, entregar la política económica a los “especialistas” del FMI. Cabe destacar que el FMI participó en los 59 acuerdos previos que había firmado el Club de París con otros países. Pero, además, el FMI participó en los acuerdos que nuestro país firmó, y luego incumplió, con el Club en los años 1956, 1958, 1962, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992. Es decir, de un total de 69 acuerdos registrados con el Club de París, solo uno no tuvo la participación del FMI: el ACP logrado por la administración de Cristina Fernández de Kirchner, que estuvo en cabeza del ex ministro Axel Kicillof.
- 10. Todos los países miembros del Club de París obtuvieron el mismo reconocimiento sobre la deuda que mantenía nuestro país. En el caso de los buitres, se paga a cada cual según cuán buitre sea. Es por eso que el buitre mayor, Paul Singer, obtendrá una ganancia del 1500 por ciento sobre el capital que invirtió.
- 11. El pago a los buitres se anuncia como uno de los pasos necesarios para generar esa “lluvia de dólares” que Cambiemos esperaba cuando llevó el dólar a 16 pesos. Pero algo salió mal. Los dólares no nos llovieron. Ahora, rendirse ante los buitres es nada más que el primer paso de la danza de la lluvia de dólares. El segundo paso será rendirse ante el FMI. Creemos, no obstante, que el clima seguirá seco y sin lluvia de dólares. El ACP no desató una lluvia de dólares, sino que permitió destrabar relaciones bilaterales con sus 16 países miembro y, así, Argentina recibió inversiones extranjeras de relevancia, como ser: 600 millones de dólares por parte de Renault (Francia) en abril de 2015; el polo petroquímico de Dow-Chemical (Estados Unidos) en Bahía Blanca en junio de 2015; la inversión de Toyota en su planta de Zárate; entre otras. Nobleza obliga, el gobierno de Macri entendió que estas inversiones eran importantes y por eso las volvió a anunciar. No obstante, queremos avisarle al Presidente que omitió mencionar que estas inversiones, que fueron oportunamente anunciadas por Cristina Fernández de Kirchner, son parte de la “pesada herencia”.
- 12. El ACP fue realizado por un gobierno nacional y popular que gobernó a favor de las mayorías durante 12 años consecutivos. El pago a los buitres será realizado por Cambiemos.
* Ex viceministro de Economía de la Nación.
** Ex secretario de Finanzas de la Nación.

viernes, 4 de marzo de 2016

MACRI PARA RECIÉN LLEGADOS


Ya lo dijo Mauricio: el salario es un costo más.

Muchos de quienes lo votaron, más pendientes de los relatos mediáticos, no se detuvieron a medir el alcance de sus palabras.

Con todo desparpajo, que el salario es un costo más.

Hoy día, si anunciara que el dólar se cambia por 35 pesos argentinos, los de los globitos amarillos seguirían ciegos, sordos y mudos, o repitiendo sí, se puede, porque no advierten la relación que hay en este contexto recesivo, de aumento de precios y de despidos.

Cada vez que se le sale la cadena, Mauri se sincera.

Es un empresario exitoso, si significara algo ser dirigente de un equipo de futbol y ejecutivo de empresas del padre. En el colegio Cardenal Newman y la Universidad Católica donde cursó, dictan una versión sesgada y anticuada de la economía política, o mejor, una versión funcional a los nuevos ricos, poderosos o futuros poderosos con las herramientas que servirán a sus intereses. Por otra parte, no fue especialmente brillante en sus estudios.

Y además la economía no es una ciencia exacta.  

Su padre fue seguidor de un pequeño partido italiano conocido como el Partido del Hombre Común (Cualunque). Los mandatos pesan aunque se nieguen. Lo demuestra el propio Mauri cada vez que improvista unos pasitos de baile o balbucea alguna frase de más de cinco palabras.





Su formación económica finaliza con Adam Smith, Stuart Mill, Say y los fisiócratas (Quesnay, etc.) para quienes la única riqueza proviene de la renta agraria, y por eso se especializa en cubrir el país de metrobuses y bicisendas. Varios de los que lo rodean sufren la misma carencia, alucinación o tara. La vice Michetti lo expuso con claridad: tomar deuda externa en dólares al 4% anual y que el BCRA preste esos dólares en el mercado interno convertidos en pesos al 35% es muy pro, muy patriótico. En mi patria se llama bicicleta financiera.
Como bien lo demostró el economista Eduardo Basualdo, esa, la de la tasa diferencial en pesos, precisamente fue la política económica que aplicó José Alfredo Martínez de Hoz en la dictadura, que nos dejó una deuda externa impagable, una inflación creciente y una desocupación mayúscula. También en esa época los dólares eran baratos: los llamaban petrodólares y provenían de los manantiales árabes.

Pero los chicos de globitos amarillos no son fuertes en historia.

Lo que separa a Macri de los fisiócratas es que no pretende retroceder hasta un país agrario, sino convertirlo en un supermercado aprovechando nuestras ventajas comparativas. Por eso la importancia que le otorga a la agroindustria. Ya no venderemos soja, sino aceite de soja y soja procesada como alimento.

Pero se debe olvidar la sustitución de importaciones industriales.

Y como se ve, la aristocracia de entonces ha sido reemplazada por una tosca oligarquía de multinacionales.  

Incluso de Say, Macri tiene un aprendizaje erróneo. Henry Ford inundó de automóviles Ford T el mercado norteamericano, comenzando por todos los operarios de sus plantas en Detroit, porque creía que toda oferta genera su demanda, que es precisamente lo que enseña Say. Las guerras mundiales terminaron con estas ideas, así como las de los perimidos fisiócratas preindustriales.

El éxito político en las democracias modernas consiste en saber interpretar los deseos de sus pueblos y el interés de sus naciones, y en las modernas democracias sudamericanas en el rol previamente asignado por los países industrializados y post industrializadas, que consiste en habernos reservado el de productores de materias primas o commodities. Que en el mercado central de Chicago están cayendo en picada.

Desde Napoleón Bonaparte por lo menos, Europa se fue convirtiendo en el Centro y el sentido del mundo, al que era imperativo subordinarse. Cuando el pueblo haitiano intentó asumir como propia la Revolución Francesa, Napoleón lo impidió a sangre y fuego porque ese era un asunto europeo. Ese sentido único desde entonces, busca cualquier modo de universalizarse, sea pacífico, bélico, o por el terror. Pero el capitalismo evolucionó, y hoy la globalización está conducida por grandes multinacionales anónimas. Las burguesías europeas triunfaron y ahora gozan de sus beneficios o viven de sus glorias pasadas (o del turismo). Esto no es homogéneo: con todas sus viejas glorias pasadas, Grecia acumuló una deuda externa de 400 mil millones de euros, y ahora se plantea convertir al Partenón en un parque temático y alquilar las islas del Egeo. Lo que demuestra que son los europeos industrializados los que crecieron y no los periféricos que viven del turismo, dependientes de los primeros.

No es cierto que toda oferta genere su demanda, porque para eso debe haber demanda. El Premio Nobel Paul Krugman demostró que fue la guerra mundial el gran acelerador de la demanda interna por los sueldos que gastaban las esposas de 20 millones de soldados norteamericanos que peleaban en los distintos frentes bélicos. Y esto algo significa para nosotros: para Macri, no existió Keynes.

¿Y quien fue Keynes? 
Un economista británico para el cual era central estimular la Demanda Global, tarea a cargo de la inversión pública cuando es insuficiente la iniciativa privada. ¿Y cuando existe esa iniciativa? Cuando hay inversiones privadas externas, extremo bastante raro en la Argentina porque el mercado de capitales locales es reducido o se encamina a la renta financiera, agraria e inmobiliaria, ya que no hay formalizada una cultura industrialista.

Para los neoliberales locales, Keynes era una especie de barón rojo. Nada mas lejos de la realidad ni en general el sistema capitalista no tiende al pleno empleo: el salario es un costo más y los capitalistas tienden a pagar a los trabajadores el menor salario que estén dispuestos a recibir, como ya se encargó de aclarar el ministro Prat Gay repitiendo las mismas monsergas escuchadas desde el siglo XIX.

Sería ideal que trabajaran por moneditas, claro.

Por eso Perón impulsó la sindicalización obligatoria.

Además, cuando no hay empleo genuino, el Estado debe cubrir esa carencia reemplazándolo mediante el uso público de distintas herramientas. Como lo demostró el kirchnerismo.

Otro “secreto” de la política macrista es que toda financiación estatal, cuando no proviene de endeudamiento externo, puede promover una fuerte devaluación del peso. Por eso los nuevos billetes de 200 y 500 pesos con imágenes de animales vivos o muertos, ya que no tienen espacio para insertar las figuras del ex intendente Cacciatore o de Martínez de Hoz, sus maestros.

Y esa iniciativa anticipa que el peso tendrá cada vez menos valor. Aceleradamente. Podrían haber reemplazado a la ballena franca muerta por Carlos Tejedor, sin que hubiera mucho revuelo. Además de certificar que volvemos al estado de colonia.

Esto, pues, es Macri, el último representante del hombre cualunque. Esto es el neoliberalismo.

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