martes, 2 de febrero de 2016

EL JP MORGAN EN EL GOBIERNO DE MACRI

 Leemos en http://poesiayramosgenerales.blogspot.com.ar/2016/02/funcionario-extranjero-dehl-jpmorgan.html de Nando Bonatto






Un miembro del JP Morgan formará parte del gobierno de Macri como jefe de asesores del ministro de Hacienda Prat Gay.




Una nueva estrella del firmamento financiero global acaba de desembarcar en el Gobierno Nacional: se trata de  Vladimir Werning, Director ejecutivo y jefe para Latinoamérica de JP Morgan.
El mismo Werning le confirmó a Infobae que dejará el banco estadounidense para unirse al Ministerio de Economía como jefe de asesores del ministro Prat Gay. El especialista, dice el portal: “(Prat Gay) goza de alta reputación  en Wall Street”.
En una entrevista en el diario español El Mundo, Wening, asegura que los países emergentes como el nuestro deben si o si, promover un ajuste y bajar el consumo para sortear la “crisis” global.
Continua el economista: “Creo que varios Gobiernos tenían esa impresión a principios de año. Los precios son volátiles e igual que sorprenden a la baja podrían eventualmente rebotar. Pero, con el ajuste de precios internacionales más reciente y la incertidumbre sobre China, ha aumentado la conciencia de los funcionarios sobre la mayor probabilidad de escenarios difíciles para el crecimiento. Reconocer un diagnóstico más realista es sólo la mitad del desafío; el siguiente paso supone aplicar ajustes, lo que no es sencillo. En la época de bonanza se hicieron muchas promesas, se extendieron derechos económicos que ahora se perciben como adquiridos y creció el tamaño del Estado del bienestar.  
Reajustar las expectativas a la realidad es políticamente incómodo.”
“Los datos del segundo trimestre muestran contracciones en las tres regiones emergentes. Eso sí: la caída de los precios de materias primas afecta negativamente a América Latina y debería beneficiar a la Asia emergente. Así, el ajuste de Asia resulta relativamente más sorprendente. En América Latina, a diferencia de la crisis de 2008-2009, no hay espacio para relajar la política monetaria -debido a inflación alta o a los déficit de cuenta corriente- y tampoco la fiscal -por el alto nivel de gasto y la pérdida de recursos debida a la caída de los precios de materias primas-. Así que la inversión está deprimida y, debido a los déficit por cuenta corriente, hay poco espacio para que rebote. La única opción es que se modere el consumo, y en esa transición se encuentra hoy la región. Encima, estas economías también están en un proceso de ajuste de costos en dólares, pues perdieron mucha competitividad por la inflación generada por las políticas procíclicas fiscales y monetarias de años pasados.”

MILAGRO SALA. SECUESTRO LEGALIZADO

A veces se hace necesario recapitular y explicar. En el caso de la detención de Milagro Sala, que va adquiriendo la dimensión de un escándalo institucional sin precedentes en los treinta y dos años de vida constitucional continuada que por suerte tenemos, es menester hacerlo, aunque la explicación requiera meterse en cosas algo técnicas, pero que el público debe conocer.
1) La detención la decide una Justicia cuya cabeza –el Superior Tribunal de la Provincia– se amplió en una sesión nocturna de la Legislatura. Dos de los diputados del oficialismo que votaron la ampliación fueron de inmediato nombrados jueces del Superior Tribunal “autoampliado”. Estas cosas no las hizo ni Menem en sus mejores tiempos, pues no se puede negar que en general fue mucho más prolijo.
2) Se la detiene por orden de un juez que, de inmediato, pide licencia. La imputa por el delito del art. 194 del código penal, es decir, por “impedir, estorbar o entorpecer el normal funcionamiento de los transportes por tierra”.
Este artículo fue introducido en 1968 por una ley “de facto” de Onganía, sin indicación de fuente ni referencia a derecho comparado, y reemplaza el antiguo texto original del código que penaba el levantamiento de rieles ferroviarios.
El mismo artículo requiere que no produzca “peligro común”, o sea, riesgo de catástrofe, porque en tal caso configuraría un delito contra la seguridad pública. Pero esto no significa que no requiera la producción de algún peligro, dado el antecedente del “levantamiento de rieles”.
No se trata de penar una simple molestia que puede ser motivo de una contravención provincial o municipal, sino cualquier peligro que no sea de catástrofe, pero que en el caso debe ser de vida o integridad física de alguien, porque levantar un riel de ferrocarril puede no producir el riesgo de una catástrofe, pero siempre implica un cierto riesgo para la vida o la integridad de alguna persona.
En este caso no hay riesgo alguno para nadie, porque lo único que se perturba es el transporte urbano, que deberá circular por otras arterias.
Aplicar literalmente el texto del artículo 194, sin tomar en cuenta el derecho a la protesta pública, considerando que toda reunión de personas perturba de alguna manera la circulación de personas y vehículos, implicaría cancelar el derecho constitucional de reunión y de petición colectiva.
Pero la perturbación del tránsito urbano no la produce Milagro Sala, sino miles de personas. Aun cuando esos miles de personas de reúnan en las aceras, obligarían a los transeúntes a circular por las calzadas y, por ende, perturbarían la circulación y estarían cometiendo un delito.
Esto es así porque el cuerpo de cada uno de nosotros ensucia o molesta, perturba, y muchos cuerpos juntos más aún, pero los humanos, individual o colectivamente, hasta hoy y en esta tierra, no podemos prescindir de nuestros cuerpos.
Tomar literalmente este artículo implica, pues, prohibir la reunión de personas.
3) Como esto es bastante endeble, se le imputa el delito de “sedición” del artículo 230, que se comete cuando “una fuerza armada” o “reunión de personas” peticiona a nombre del Pueblo.
Siempre se entendió que cuando se trata de una reunión de personas debe haber por lo menos una amenaza de violencia, es decir, un peligro análogo al de una “fuerza armada”, porque de lo contrario deberían ser procesados todos los políticos que en sus mítines de campaña invariablemente hablan en nombre del Pueblo.
Se pretende agravarlo porque hay niños, aplicando el artículo 41 del código, que agrava la pena de quien se vale de un menor para cometer un delito, pensado en general para el robo. De este modo, un signo de “no violencia” lo convierten en una agravante.
4) Como se considera que todo esto es delito y Milagro no cesa de apoyar la protesta pública, se la considera incursa en “instigación pública a cometer delitos” (art. 209 del código), o sea, en definitiva, sería una instigación pública a cometer “no delitos”.
5) Cuando todo esto se viene abajo y se la excarcela, se le imputa de inmediato “administración fraudulenta” (art. 173 inc. 7º) y de este modo sigue presa, pero como ese delito tiene una pena máxima de seis años, es excarcelable (creo que casi nadie sufre prisión preventiva por este delito en el país).
Para evitar la excarcelación por el nuevo “delito”, se le imputa “asociación ilícita” (artículo 210 del código).
La asociación ilícita se consuma si tres o más personas, aunque sea en una noche de borrachera, se ponen de acuerdo para cometer “delitos”, sin que luego hagan nada. Obviamente, esto, interpretado literalmente, es inconstitucional, al menos en delitos que no sean de genocidio, terrorismo o algo parecido.
Es sólo un acuerdo y está muy lejos del primer acto de tentativa de cualquier delito. Además, con la interpretación literal, la pena es irracional: el simple acuerdo para cometer hurtos en tiendas (pena de un mes a dos años del delito consumado) tiene una pena de hasta diez años, aun cuando ni se intente ningún delito de hurto.
Todos sabemos que el art. 210 (asociación ilícita) no es más que un instrumento que sirve para que en la instrucción se niegue la excarcelación, aunque luego no se llegue a ninguna condena.
En nuestro código originario de 1921 tenía una pena muy leve, pero en 1974, con motivo de la violencia política, se la aumentó y eso quedó y hasta se empeoró.
Además, como si todo esto fuera poco, no es posible negar que la genealogía de la asociación ilícita se remonta a los tiempos en que la huelga era delito, como instrumento de represión contra los sindicatos.
No decimos nada nuevo con esto, por cierto. Sólo recapitulamos la lógica retorcida, antijurídica y republicanamente inconstitucional con que se maneja este verdadero secuestro legalizado.
Si Milagro fue o no prolija en el manejo de fondos y eso quiere investigarse, que se lo haga, pero legal y constitucionalmente, en un proceso con jueces imparciales y no con parientes y correligionarios y, mientras tanto, que se la excarcele, como se hace con todos los procesados por ese delito.
Este festival de bochornosas aberraciones penales, de inventos pseudojurídicos sin mucha imaginación –por cierto–, es escandaloso.
A todo lo anterior, no es posible omitir algo que llama la atención: Milagro es diputada regional y, por ende, tiene fueros que no impiden el procesamiento, pero sí la detención.
No es cierto que esos fueros son “inconstitucionales” porque no se pueden crear por ley, dado que en este caso no están creados por ley sino por un tratado internacional que compromete al Estado Argentino.
Como aun en medio de los trances más dramáticos no podemos caer en la tristeza ni perder el humor, me permito reprocharme como profesor de derecho, que he reprobado a muy pocos alumnos. También, ya que estamos y de paso, me permitiría sugerir a los jueces “creativos” que exploren otras posibilidades: quizá pueda pensarse que toda reunión de personas es contaminante y apelar a alguna figura de protección del medio ambiente. Pero por las dudas les advierto que no existe ninguna figura de “aborto calificado por escalamiento”.

lunes, 1 de febrero de 2016

ARANGUREN. LA EXCELENCIA, 12 AÑOS ATRÁS




El monumental aumento de las tarifas eléctricas domiciliarias en el Gran Buenos Aires es un anticipo de lo que espera a Argentina en el futuro. El pueblo a veces se equivoca.
Sobre la excelencia a la que se refirió ayer el actual ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren
relataré algunos hechos, entre personales y políticos, capaces de ponerle un marco más o menos completo al tarifazo anunciado.
Aranguren puede dar múltiples falsos argumentos que sólo convencerían a un  incauto.
Doce o trece años atrás tenía mi domicilio en Pavón al 3000, entre Urguiza y La Rioja,en el barrio de San Cristóbal. 
En aquellos tiempos veía con creciente interés que una cuadrilla de Edesur iba rompiendo las veredas haciendo pozos de unos 2,50 metros de longitud y descubriendo un tramo de un viejo cable oscuro; a continuación le empatillaban un nuevo cable de color celeste. Luego cubrían con tierra, reponían las baldosas rotas y se retiraban. Al día siguiente repetían la operación en otro tramo de la vereda. Y así, hasta completar toda la cuadra con un cable nuevo.
Pasaron unos días.
De pronto, una tardecita, toda la instalación eléctrica de mi casa (y las de todas las viviendas de la cuadra) estalló.
Las lamparitas encendidas se convirtieron en luminarias: algunas explotaron.
Ya no había computadora, televisor, heladera, radio. Todos los aparatos eléctricos conectados a un cable se habían quemado, estuvieran en uso o no. Como se sabe, los artefactos eléctricos consumen electricidad incluso cuando están en la modalidad de espera
Tras el subsiguiente apagón, los vecinos de la cuadra salimos a la calle y no tardamos en entender: en algún lugar del reparado nuevo cable habían entrado en cortocircuito los dos polos positivos, llevando el doble (entre 380 y 440 volts) de electricidad para el que estaba preparado el sistema eléctrico: 220/230.

La responsable de la excelencia en la prestación era Edesur, en la época en que Aranguren, ex CEO de una multinacional anglo-holandesa, reivindica.
No había sido un lamentable e imprevisto accidente.
Era la consecuencia del abandono de una empresa que no había invertido un peso en muchos años.
De inmediato, los vecinos reclamamos a la prestadora, que primero negó toda responsabilidad, luego nos ofreció un resarcimiento con la condición de que les presentáramos tres presupuestos por cada reparación.
Imagínense.
Pasados largos días y semanas al fin los tuvimos, no sin superar numerosas dificultades.
Hagámosla corta. No recuerdo los valores, pero estimo que estos presupuestos totalizaban unos 150.000 pesos. Nos acercamos al edificio San José, sede de Edesur, y luego de una larga cola, ingresamos al despacho de un ejecutivo que nos ofreció la mitad de lo que representaba el presupuesto más económico. Inútil protestar. Si firmábamos bajo protesta, no nos daban el dinero. Si nos negábamos, había que llevar el asunto a la justicia con un final largo e incierto. En una verdadera actitud mafiosa, tampoco nos dieron un comprobante de pago. A esta excelencia se refiere Aranguren.   
Años después pude conocer más sobre la propia historia de Edesur, que convertí en una investigación periodística y con el correr del tiempo como colaborador en una presentación judicial donde el Estado Nacional acusaba a José Alfredo Martínez de Hoz, Roberto y Juan Aleman, Guillermo W. Klein y otros por la estatización fraudulenta de la Compañía Ítalo de Electricidad, nombre anterior de Edesur.
En el curso de esa estatización había desaparecido un funcionario medio del ministerio de Economía, por lo que posteriormente fue condenado el represor Héctor Vergez a 24 años de prisión en una causa anexa donde se investigó también la desaparición de otras tres personas y que incluia una reducción a esclavitud sexual y otros aspectos escalofriantes.
Los detalles los he relatado in extenso en post anteriores. Esta excelencia y esas condenas forman parte del curro de los derechos humanos a los que alude Macri en una pasmosa síntesis de pensamiento.
La Ítalo, luego Edesur (hoy pertenece al grupo Midlin) había sido propiedad de la suiza Motor Columbus, controlada por la Unión de Bancos Suizos, y prestado servicio eléctrico desde la primera década del siglo XX. En esa larga historia hubo sonados casos de corrupción privada y pública.
El edificio San José sigue siendo la sede central de Edesur, y la generadora de electricidad es hoy la señorial Usina del Arte.

jueves, 28 de enero de 2016

SOLEDAD SOLARI




Gabi Michetti es una licenciada con varios masters en ciencias empresarias. El concepto arcaico de "ciencia" que arrastro desde mi lejana juventud me impide entender qué es una ciencia empresaria. Uno tiende a creer que en las instituciones donde se dictan se aprende mucho y variado. 
Por ejemplo, Gaby aprendió que tomar deuda en dólares al 4% anual, convertir esos dólares en pesos que circulan libremente al 30% anual, es bueno. Y eso ya no tiene que ver con mi idea arcaica de ciencia. 
Tiene que ver con mi idea sobre la bicicleta financiera.
Si dólares y pesos circulan libremente, como circulan hoy, uno puede tomar deuda en dólares al 4%, convertirlos a pesos, depositarlos en bancos locales colocándolos a 30 días al 30%, llevarlos a Uruguay, comprar nuevos dólares, reingresarlos aqui, convertirlos en pesos y así indefinidamente, hacer rápidamente una pequeña fortuna sin realizar ninguna inversión productiva.
Ese es todo el misterio.
Por otro lado, mi idea arcaica de lo que es la ciencia, comparada con las ciencias empresariales, me lleva a pensar que con los mismos laureles pueden existir ciencias deportivas, futbolísticas, gremiales, voiolinísticas, cementísticas, artísticas, textiles, musicales, trombonísticas, fotográficas, astrológicas, y así. 

Macri dio una pista sobre ese nuevo concepto laxo de la ciencia que circula cuando, en lugar de concurrir a la reunión de la Celac, prefirió charlar con el presidente de Boca Juniors. 
Y como se ve en la foto, los dirigentes políticos de América Latina no entienden muy bien qué es eso de las ciencias empresariales, temiendo acercarse a Gaby. 
Podría ser contagiosa.
 .








sábado, 23 de enero de 2016

LA NUEVA CEOCRACIA



POR GUSTAVO VARELA (Enviado por Osvaldo Arribas)


No son la rancia aristocracia del XIX; no son las fieras fascistas del treinta. Se parecen a los de la Revolución Libertadora (los antiperonistas se parecen, cualquiera sea la filiación política o ideológica). Pero estos de ahora son definitivamente otra cosa. Varias, no una, pero lo que más son es mostrarse y ser eficientes (por eso mismo son patoteros)
En la política son de genealogía corta, de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta: finanzas y era digital. O sea, máquinas de producción y resultado. Ni Roca, ni Agustín P. Justo, ni Frondizi. Ni Onganía, ni De la Sota, ni Cobos. Eso es carne vieja. Los de ahora son buitres de carroña actual. No son de derecha: no es ese el rango que los mide. Son otra cosa, neo-empresarios, de bicicleta, aire libre y viernes casual. No tienen país de origen, no les importa la Argentina. Pueden vivir aquí o en cualquier lado.
 



No son conservadores ni ilustrados. Son gentes a pura eficiencia y con muchos recursos técnicos. No tienen cultura, apenas aquella necesaria para el desplazamiento. En general son iletrados, de bostezo fácil frente a un libro.
Tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de cartel en el subte que dice: Si alguien se siente mal, ayudémoslo. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.
Son corporaciones que negocian. Ni fábricas fordistas ni empresa familiar. Estas corporaciones no tienen dueño, los excede. Son más grandes las acciones que la voluntad individual de un dueño. Por eso no importa si es Macri o quién sea. Macri es un muy buen exponente, sí, pero el asunto es más amplio, de inscripción internacional, de lazos más complicados, de intereses cruzados.
Tienen entrenamiento en el exterior, todos bajo el ala de las finanzas; son eficaces, muy eficaces para lo que quieren. Insisto: no son la derecha ni son conservadores. Son neo. Pura demolición a fuerza de anticipación financiera.
Neo, no es ambición sino procedimiento: es la forma de operación sobre los otros. La eficacia no admite caras, ni parentescos, ni pertenencia grupal. Cuando hablan de equipo es porque los vínculos responden a esquemas funcionales. Son cuerpos de abrazo rígido, de compromiso con la tarea y nada de comunión. Es un equipo gélido. Por eso se abrazan como repeliéndose.
La forma de operar sobre los otros es bajo una apariencia (amenaza) de modernización permanente. El Ministerio de modernización es la institucionalización del dominio financiero por encima de cualquier otra razón.
No son humanistas.
No dudan. Retroceden, a veces, pero no dudan. Saben a dónde van y no necesitan que haya alguna mediación (superan en esto a Martínez de Hoz o a Cavallo).
No tienen un proyecto de país. No les importa. Son lo más agudo del capitalismo, su bisturí más impiadoso. No es un nombre. Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos.

miércoles, 20 de enero de 2016

¿VOLVEREMOS?

Leemos en http://pajarorojo.com.ar/?p=21254

Los mejores militantes jóvenes del kirchnerismo que conocí en estos años son delegados sindicales. Que fueron sistemáticamente ninguneados. Gabriel Fernández se queja de la falta de tacto de la conducción del movimiento en el trato con ellos y con sectores de identidad peronista histórica. Concuerdo con él y advierto que hay un consenso general al respecto entre militantes kirchneristas de paladar negro mayores de 45/50 años. Consenso acerca de que la debacle comenzó silenciosamente a causa del horriendo modo en que se produjo el rompimiento con Hugo Moyano (recuerdo que Cristina criticó a la CGT -que nunca pisó como Presidenta- desde la UIA) por asuntos tan menores como las candidaturas que el camionero pretendía para Piumato y Plaini. Y, para colmo, porque esas mismas candidaturas no le fueron concedidas a los gremialistas que rompieron con Moyano y reiteraron su fidelidad al movimiento, ni a quienes siempre apoyaron al “modelo” desde la CTA. Ambos sectores siguieron sufriendo el destrato del poder… sin por ello pasarse de bando, como tantos inventos de Néstor y de Cristina: Massa, Losteau, Insaurralde, Bossio…
Para decirlo de modo brutal: Sin en el movimiento obrero, el kirchnerismo no será más que una reedición del mejor alfonsinismo, y La Cámpora, una Franja Morada más radical.

Lean esta valiente nota de Gabriel Fernández. 

 

 

El gran río, los brazos, el delta

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Osvaldo Iadarola, de FOETRA, ayer y hoy un sinidicato sostén de la juventud.

Por GABRIEL FERNÁNDEZ / LA SEÑAL MEDIOS – Área rea Periodística de Radio Gráfica

Si abrevamos en el concepto de contradicción, hallaremos varias opciones interpretativas. Nos interesa, sin cerrarnos, esa variante inteligente que mientras admite la existencia del contraste, sabe o al menos intenta, diferenciar entre el principal y los secundarios. Todo esto acompasado por apreciaciones más cotidianas: el ser humano es muy variado, por tanto su proceder es diverso. Y lo es aún cuando proceda colectivamente de modo unificado. ¿Y el movimiento obrero? Ya veremos.
Por estas horas, como ratificando el decir de sus adherentes duros en las semanas recientes, Cristina Fernández de Kirchner se refirió a los “dirigentes sindicales”. Lo hizo con dos asertos esenciales, en pocos minutos de charla grabada por un celular: son todos más o menos parecidos, los metió en la bolsa, y son ajenos, pues los derechos los defiende cada miembro del pueblo sin intermediarios, cada integrante “empoderado”.
Late allí –CFK no lo dice, seamos honestos- pero late, otra dualidad con intensidad política: kirchnerismo – peronismo. De la objeción al reclamo por el impuesto a las ganancias se pasa, en lo tácito, a recriminar ausencias e indisciplinas. Alejamientos. Pero más por debajo aún se palpa, al menos lo siente quien vivió varios períodos y no sólo el más reciente, aquél antiguo disconformismo, aquella lejana incomodidad, de las capas medias del movimiento para con los sindicalistas.
Esto no lo hace saber nuestra líder más votada y sin dudas portadora de logros gubernamentales extraordinarios que hemos marcado sin cesar en estas páginas, pero si lo manifiestan con total franqueza los militantes más duros de su vertiente: ahora no reclaman, ahora donde están, son unos traidores, pactaron con Macri, etc. Usted los lee continuamente, o usted dice y escribe esas mismas cosas lector, y sabe a lo que nos referimos sin exagerar.
Ahora bien, el dilema no es sencillo. Hemos indicado que se trata de militantes de nuestro movimiento; no estamos hablando de esos gorilones que odian a Cristina, al kirchnerismo, al peronismo, al populismo, a Chávez y a todo lo mejor que construyó América latina en la Década realmente Ganada. Por tanto, en primera instancia: tienen pleno derecho a debatir y a plantear diferencias. No viene por ahí la objeción de este texto; ya verá.
Vamos un tranco hacia atrás. Un puñado de dirigentes se desprendió del movimiento nacional hace varios años. Grave error que puede equipararse con el deletéreo concepto de traición. Pero resultaron eso: un puñado de dirigentes que en modo alguno representan a los centenares y más de sindicatos y sindicalistas que permanecieron firmes junto al gobierno nacional y popular. Para empezar entonces, una generalización es injusta, aunque además errónea. Si el conjunto del sindicalismo hubiera aceptado la coordinación de las corporaciones, empezando por Clarín, el gobierno de Cristina hubiera caído antes de los comicios del 22 de noviembre.
Luego, es pertinente señalar que tras la fuga de esos pocos sindicalistas, el gobierno impulsó la creación de una agrupación juvenil asentada en empleados del Estado. Esto hay que decirlo, porque no es eso lo que está mal: ser militante no es ser ñoqui, ser militante es entregar la vida cotidiana al mejoramiento del país. Eso son los pibes a los cuales hacemos referencia. El problema es que un agrupamiento de esa naturaleza, no está en condiciones de conducir hegemónicamente un movimiento bravío como el peronismo y mucho menos, de disciplinar al gremialismo en la Argentina.
No se trata de un deber ser. Es una realidad. La mayoría de los sindicatos argentinos no traicionaron nada en este período. Han crecido gracias al proceso industrializador impulsado por el kirchnerismo, lo han agradecido y han movilizado… hasta que se lo permitió esa hegemonía juvenil. Porque créase o no, en este período los sindicatos integraron a una masa enorme de nuevos militantes de base; delegados, activistas, pibes que también se lanzaron a bregar por un mundo mejor… pero que poseen diferencias sociales con los antedichos.
Meses atrás, cuando todavía el debate en el movimiento se asentaba en quién sería el candidato y si se ganaba en primera o segunda vuelta, un dirigente sindical de extrema confianza dijo a este periodista “estuve pensando; está muy bueno lo de los patios de la Rosada cuando habla Cristina, muy bueno… pero ¿sabés qué? ¡Son patios blancos!”. Le pregunté que quería indicar y explicó: “Nuestros pibes no pueden entrar, van y quedan afuera, después ya no van, es todo de La Campora, y nada más, son chicos macanudos, pero están dejando fuera a trabajadores de su misma edad, que quieren ir a ¡respaldar a Cristina! Ahí tenemos un problema”, señaló, perspicaz.
Y más. En diálogo más reciente con un sincero –en privado- militante de la famosa agrupación juvenil en cuestión, aseveró: “También ¿era necesario que tuviéramos todos todos los cargos en las listas y la mayoría de los funcionarios en los ministerios?”. Está claro. Quien suponga que esto es propaganda de La Nación que lo crea y entonces no se habla más, la verticalidad se impone para todos y todas y no se discute nada. Pero el movimiento nacional discute, corcovea, se enoja y plantea. Porque si no, los errores se repiten. Por ejemplo: ¿A nadie se le ocurrió que los sindicatos afines, los que se quedaron valga la reiteración, merecían puestos adecuados en el Ministerio de Trabajo? ¿Nadie supuso que para mejorar la actividad electoral el sindicalismo tenía derecho a insertar candidatos en las listas?
Pregunta simple: ¿Por qué no?
Es decir, el alejamiento se fue construyendo paso a paso, desde la asunción de Cristina hasta el presente. Derivó en la formación de un frente con identidad peronista al costado del Frente para la Victoria –a nuestro entender el FPV es la verdadera representación del movimiento nacional- y concluyó con una fuga de votos apreciable. Esos votos no podían ser contenidos en su totalidad porque estaban influenciados por otros factores, especialmente mediáticos, pero si parcialmente de haberse elaborado con más tacto el vínculo con el movimiento obrero organizado y con sectores de identidad peronista histórica.
No renegamos de nuestras palabras: hemos señalado oportunamente que el pueblo argentino vota populismo de centroizquierda y podemos realizar una narración ajustada, comicio por comicio en el orden ejecutivo nacional, que refrenda el comentario. Alguien dirá que los sindicatos no encarnan claramente ese perfil de centroizquierda. Entonces señalamos: no conocen a los gremios y a sus dirigentes que quedaron de este lado de la línea; no son nazis, ni fascistas ni corporativistas. Son compañeros con ideas bastante avanzadas y ya muy distantes de Moyano, ni qué hablar de Barrionuevo o Venegas. No los conocen porque muchos militantes de las capas medias también se guían por la orientación que reciben de los medios concentrados.
Pero además: no hay populismo sin sindicatos. Lo que es decir, como hemos indicado: no hay proyecto nacional sin movimiento obrero. La ausencia de Moyano se hizo sentir por su capacidad para arrastrar a la UTA, por la incapacidad propia para retener a la UTA, pero sobre todo por el destrato oficial hacia los sindicatos que se afirmaron en la defensa del Proyecto Nacional y Popular sin recibir un reconocimiento adecuado. Sin cámaras ni medios para hacerse ver y oír (salvo los nacional – populares carentes de financiamiento) y sin reuniones adecuadas con las áreas de Economía, Trabajo y Desarrollo Social.
Ahora bien. Todo este texto tiene la intención de amalgamar lo que se está desperdigando porque ya está visto que con una sola vertiente –el kirchnerismo- aunque sea la más votada y la más movilizada, no se logra vencer. Vencer en toda la línea, no sólo electoralmente, si se entiende. Y porque la reverberancia callejera de la adhesión del movimiento obrero organizado es una de las grandes armas culturales del movimiento nacional para combatir las campañas comunicacionales imperiales. Porque el kirchnerismo es un peronismo y no puede desplegarse sin integrar a su contradicción previa, no antagónica. Si la niega, pierde un componente de la elaboración.
Si el kirchnerismo no es un peronismo, como pretenden algunos entusiastas, entonces el kircherismo es una agrupación de clase media motorizada por individuos desorganizados que se juntan en una plaza convocados desde las redes sociales para efectuar demandas justas. Eso está muy bien pero con eso no se ganan las elecciones ni la hegemonía cultural nacional. La responsabilidad siempre recae en el liderazgo mayor. Entonces, este es un texto, también, destinado a respaldar a Cristina Fernández de Kirchner. A plantearle que sin el peronismo y sin el movimiento obrero organizado, ella pasaría de ser la jefa del movimiento en general, a la jefa de La Cámpora. Y lo que queremos es que asuma integralmente el liderazgo.
Pero el liderazgo está relacionado con la persuasión. Cada sector debe sentirse reconocido por el conductor, porque cuando hay zonas de exclusión la intensidad militante baja y los compañeros no saben bien qué hacer para apoyar un proceso que apoyan. Es común entre los dirigentes que arriban al peronismo desde la izquierda malinterpretar nuestra historia y presuponer que este movimiento es elementalmente vertical. No lo ha sido, ni con Perón, no lo es ni puede serlo, pues sus variados componentes encarnan fuerzas reales que batallan por salir a luz, expresarse y obtener cuotas de poder decisorio. Por tanto, tampoco es “elemental”: eso del choripán es un problema de La Nación y satélites, pero las ideas que fluyen por estos barrios son bien complejas.
Desde Jauretche y Scalabrini hasta Ubaldini, desde Cooke hasta Laclau, desde Rearte hasta Ongaro, desde Walsh hasta Ferla, desde el programa de Huerta Grande hasta los 23 puntos de la CGT, desde Perón hasta Cristina pasando por Néstor, por sólo citar un puñado, se registran dentro del peronismo tremendos y violentos debates democráticos –si, como discute nuestro pueblo, con energía y participación- que a su vez encarnan intereses profundos y vigorosos. La anulación de esos cruces a través de la hegemonía verticalizada sobre una agrupación, que además carece de la organización social de base adecuada, resulta letal y fuerza que los planteos emerjan descoordinados por aquí y por allá. El intento de encauzar esa trayectoria en pensadores como Ricardo Forster, una simplicación costosa.
Es claro que Cristina es jefa y cabalmente representativa. Es claro que La Cámpora es numéricamente importante y ha canalizado una militancia joven y valiosa. Lo que no es claro es porqué la líder y sus compañeros no dialogan con el resto del movimiento para incluirlo y potenciar así su propio desarrollo. Ahora bien, si quienes ocupan ese lugar recurren a la sencilla caracterización de toda disidencia como traición (a este periodista, por caso), estaremos condenados a configurarnos como una vertiente de los sectores medios altamente movilizados pero sin posibilidades cabales de victoria ante deficiencias para abarcar el arco social propio.
Y además, sesgando hacia un detalle: ¿quién fue el genio que desde Canal 7 dispuso en los últimos tres años que en los actos públicos y masivos del oficialismo se enfocara sólo las banderas de La Cámpora? ¿Creyeron que no se notaría que volcaban la cámara cuando arribaban el Evita, el Kolina, los sindicatos, los agrupamientos sociales? La dirección periodística de las transmisiones de esos magníficos eventos logró transformar enormes movilizaciones populares en festivales de muchachos porteños. Lo cual se constituyó en un verdadero festival para los medios concentrados.
En la lectura del tiempo histórico corto, puede suponerse que el kirchnerismo inventó todo desde la nada. Esa puede ser incluso, la legítima percepción de sus hacedores. Legítima pero equivocada. El pensamiento nacional con epicentro en el forjismo, el movimiento obrero pese a las defecciones y las organizaciones sociales en el último tramo del siglo anterior, mantuvieron banderas que fueron retomadas. La gran gesta del 19 y 20 de diciembre del 2001 quebró la cerviz del neoliberalismo y abrió las puertas al paso de la historia. Felizmente, el kirchnerismo observó esa herencia, se montó sobre ella y condujo la nación hacia un progreso que años antes resultaba impensable.
La admisión de ese decurso enriquece. Es doloroso que algunos compañeros supongan que desmerece los logros del tramo reciente: los realza como parte de una historia de luchas sorprendente, inteligente y heroica. Pero algo más para terminar: es preciso sacudirse esa prevención social en contra de los sindicatos. Ese gesto cultural que aleja porque lleva a percibir ajenidad sobre un espacio vertebral del movimiento nacional y popular, y por lo tanto del Proyecto que con gallardía el kirchnerismo ha llevado adelante.
Los cambios los hacen los pueblos. Las franjas militantes contribuyen a acompañar, esclarecer y organizar. Cuando se alejan y pretenden decirle a los pueblos todo lo que tienen que hacer, están sustituyendo sus organizaciones, pero sobre todo sus ritmos, sus culturas, sus representaciones genuinas. Estamos a tiempo de ensamblar lo propio. Somos una potencia extraordinaria. Podemos ser una totalidad sin abandonar nuestras concepciones parciales.

martes, 19 de enero de 2016

EL MISTERIOSO NUEVO BILLETE DE 200 PESOS

El que diseñó -y quien aprobó la futura circulación del nuevo billete de 200 pesos- sólo vió una ballena austral en las playas de Miami, en Punta del Este, en las pistas de sky de Aspen, en Oslo o en el futuro puerto de Santiago del Estero.
Tal como se la ve, esta clase de ballena (que solo aparece en las costas patagónicas) está invertida, boca arriba y probablemente muerta. El gran peso del cetáceo, al estar dado vuelta, aplasta los pulmones.
Y nadie sabe muy bien que es ese arbusto rojo a un costado.


lunes, 11 de enero de 2016

DÓLAR A FUTURO Y AUMENTO DE COMBUSTIBLES

 Por: Eduardo Di Cola*

Mientras estamos bombardeados por las informaciones que cubren la triple fuga y los despidos en el Senado de la Nación, otras cosas en forma solapadas están sucediendo. No las voy a caracterizar como más importantes. En definitiva cada uno ordenará su propio palmarés de conformidad a lo que considere de mayor relevancia. Lo que está claro es que no son informadas en la dimensión ni en la profundidad que merecen. 
Una de ellas es el impacto que la devaluación tuvo respecto del Dólar Futuro. Una muy tenue referencia a mediado de diciembre y luego silencio de radio. 
El Dólar Futuro es un instrumento financiero mediante el cual se asume el compromiso de devolver el dinero tomado al valor que el dólar tenga en una fecha futura determinada. Si en el ínterin en que la operación transcurre se produce una devaluación, el impacto en pesos es exactamente equivalente al porcentaje de dicha devaluación. Esto le costó al BCRA, es decir a todos los argentinos, alrededor de $30.000 millones, que terminan engordando el bolsillo del sistema financiero, es decir los bancos
El otro tema, es el ya vigente aumento del 6% del combustible, el que se completará con otro similar en marzo.  No es que no se haya informado, mucho menos que pueda pasar desapercibido. Tampoco es que se trate de una cuestión novedosa. Bueno es reconocer que no es el primer incremento, ya hubo otros en años y gobiernos anteriores. A lo que me refiero y que nada se dice, es al combo explosivo que implica el aumento de precio sumado a la devaluación del 40%. Se oculta la enorme transferencia de recursos de toda la sociedad en favor de unos pocos grupos económicos de productores y refinadores de petróleo. Veamos, si bien el crudo de referencia se reducirá un 10%, el valor en pesos crecerá un 27% aproximadamente en virtud al incremento del tipo de cambio. Un ejemplo numérico a modo aclaratorio. En el caso de los productores de petróleo de la cuenca neuquina, que por el Medanito recibían a principio de diciembre $ 735 por barril, pasarán a recibir un 26,7% más, esto es, $ 931,5 por barril (1). En definitiva y para no abundar en detalles, la transferencia en favor de los mencionados grupos terminará redondeando los  $35.000 millones, que le sustraen a todos los argentinos, esto es, al consumo y por ende al mercado interno,
Vale decir, en apenas un mes de gobierno estas dos cuestiones, tan solo dos, nos cuestan $ 65.000 millones.
Está claro que lo hicieron "sin las molestas peleas y disputas" al que nos tenían cansados las actitudes del gobierno anterior. El "diálogo y la tolerancia" lograron evitarnos el estrés del conflicto.
Cada uno hará la valoración sobre que rango de importancia le asigna a estas cuestiones. De todas formas quiero hacer un breve cálculo, no sin antes aclarar que no pretendo justificar situaciones que pudieran ser irregulares o pongan en duda la necesidad de la eficiencia del Estado en el cumplimiento de sus funciones. Vamos al cálculo comparativo:  seamos generosos y asignémosle un sueldo figurativo promedio de $ 25.000 a cada uno de los  2.000 hipermediáticos despidos del Senado de la Nación, lo que hace un total de $ 50 millones mensuales. 
Es decir que vamos a necesitar ahorrar durante 1.300 meses -más de un siglo- el sueldo de los 2.000 despedidos para compensar los 65 mil millones que el club de CEO´s, encaramados en la conducción de estado, transfieren a los sectores beneficiados con sus decisiones. 
Dicho de otra manera, el ahorro pretendido con los despidos, el mencionado y otros, no es para solucionar problemas preexistentes como hacen aparecer, sino para generar las condiciones políticas de "confianza hacia el mercado", mostrando una voluntad inquebrantable de cumplir con el endeudamiento que empiezan a tomar, a la vez de beneficiar a los sectores concentrados de la economía de donde precisamente los CEO´s provienen, exhibiendo para ello la inquebrantable disposición de llegar a la represión si las circunstancias lo exigen.
(1): fuente OETEC
                                                                                                        *Ex Diputado Nacional

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