sábado, 2 de abril de 2016

SE PUEDE, SE PUEDE... LOS NEGOCIOS SUCIOS DE MACRI

Excentricidades

Cómo tapar el cielo con un harnero

Teodoro Boot

El domingo 20 de marzo el programa El Destape conducido por el periodista Roberto Navarro que se emite por la señal C5N fue víctima del primer caso de censura televisiva desde que en  1992 el programa del 10 de mayo de Tato de América fuera parcialmente censurado por la jueza Servini de Cubría a instancias de una “llamada anónima”. Tres años antes, en 1989, la llamada anónima del secretario de Cultura Carlos Bastianes determinó la no emisión de la segunda parte del documental “El galpón de la memoria”.



Se ignora de quién fue esta nueva llamada anónima, luego de 24 años en que, disipándose las amenazas de reacción militar y convencidos Carlos Menem y Servini de Cubría de que ninguna mancha que se les pudiera agregar iría a lesionar sus curtidos cueros, la comunicación en Argentina fue ganando en materia de libertad y diversidad, no obstante el paralelo proceso de concentración mediática.

Es verdad que durante el gobierno de Carlos Kirchner algunos periodistas se quejaron de recibir llamadas telefónicas del jefe de gabinete Alberto Fernández o del propio presidente reprochando por lo que el gobierno consideraba alguna inexactitud o una injusticia, pero no se conoce ningún caso de censura, al menos a instancias del Poder Ejecutivo ni de ningún órgano del Estado. Sin embargo, esto bastó para que periodistas y comunicadores clamaran al cielo quejándose de falta de libertad.



Roberto Navarro no recibió ninguna llamada de reproche tras emitir su programa: no pudo emitirlo debido a las presiones que el gobierno del canal ejerció sobre la emisora. Dicho sea de paso, además de ser víctima de numerosas interferencias en los horarios en que se emiten los programas de Gustavo Silvestre y de Roberto Navarro, el propietario del canal está siendo hostigado mediáticamente a raíz de una causa por el uso de facturas fraguadas iniciada por la AFIP en el año 2011, en tiempos en que era administrada por Ricardo Echegaray. En igual condición se encuentran varios empresarios, como Fabio Calcaterra, primo y asesor del Presidente de la Nación, sin que por eso sean objeto de escraches de ningún multimedio ni de ningún comunicador.

El tema central del programa que no se le permitió presentar a Navarro era “El socio del presidente”, un exhaustivo informe sobre el empresario Nicolás Caputo y los vínculos y negocios que lo unen a Mauricio Macri, que fue finalmente presentado en el portal http://www.eldestapeweb.com. en bloques de 15 minutos.

Curiosamente, la solidaridad de medios y colegas que despertaban los lloriqueos de Alfredo Leuco o Luis Majul, no se repitió en el caso de Navarro. Por el contrario, la mayor parte de los medios de comunicación y sus colegas más influyentes ignoraron olímpicamente el más grave caso de censura de los últimos 24 años.



El socio del presidente

Como ya se ha dicho, se trata de Nicolás Caputo, fundador y primer vicepresidente del Pro, beneficiario de un extraño préstamo de 18 millones de pesos por parte de Mauricio Macri.

A raíz de este préstamo, en el año 2015, la legisladora Gabriela Cerruti denunció penalmente al entonces jefe de gobierno de CABA por inconsistencias en su declaración jurada, acusándolo de presuntas negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública, falsedad ideológica, incumplimiento de los deberes de funcionario público y violación de la Ley de Ética Pública de la Ciudad debido a que Caputo es el principal beneficiario de la obra pública en la ciudad.

“"Sabemos que Caputo cobró $ 1.600 millones de pesos desde que llegó Macri –aseguró la legisladora–. Hay empresas mixtas entre Caputo y Macri, por lo que el jefe de Gobierno está contratando empresas propias."

Otro aspecto que incluye la denuncia de Cerruti es un pedido para que se analice la relación entre Macri y Caputo, quien fue su asesor en el gobierno porteño y resultó luego beneficiado en diversas contrataciones. Según la declaración jurada del líder del PRO, tiene dos acreencias con Caputo, una por 12.961.193 pesos y otra por 25.604.703 pesos.

Cerruti denunció diferencias sustanciales entre las declaraciones de bienes presentadas por Macri en 2014 por un período similar en la Ciudad y en la Nación



Hoy un juramento

Según la documentación analizada por la legisladora, en dependencias de la Ciudad, Macri declaró tener 68 millones de pesos y dos millones de dólares, y en la Oficina Anticorrupción (OA), 52 millones de pesos más dos cuentas bancarias en Estados Unidos y Suiza con 18 millones de pesos. Entre los inmuebles declaró poseer el 100 por ciento de un lote en Tandil  que, para la declaración jurada ante el gobierno de la ciudad vale 319.374 pesos mientras en la presentada en la OA su valor es de 657.394 pesos. Por un inmueble en Recoleta, de 370 metros cuadrados, del que se declara dueño del 30 por ciento, da una valuación de 525.615 pesos en el primer caso y en el segundo de 1.233.000. Respecto de un campo en Maldonado, Uruguay, en el ámbito porteño declara que vale 1.182.552 pesos y en la OA dice que es 3.380.400 pesos.

Cerruti enumeró diferencias en las acreencias que consignó el ahora presidente. En el ámbito porteño, Macri declaró “créditos varios” sin especificar por 28.249.645 pesos. Pero en la declaración jurada ante la OA detalló los siguientes créditos por 20.491.33: Néstor Grindetti 440.000 pesos, E. Costa S.A. 85.503, PMO Nicolás Caputo 12.961.193, PMO Nicolás Caputo 25.604.703 y Agropecuaria del Guayquiraro SA 1.402.008. “Como puede observarse, entre ellos se encuentra, el ministro de Hacienda de la Ciudad, Néstor Grindetti, y uno de los principales contratistas locales, Nicolás Caputo”, decía la presentación original de la ex legisladora de Nuevo Encuentro.

Macri declaró en Buenos Aires tener acciones en el país por 27.524.190 pesos y ante la OA declaró participación accionaria en 12 firmas, todas por un valor simbólico de $ 0,01. Sólo reconoce cuentas en el exterior ante la OA: en Estados Unidos por el equivalente en dólares a 10,4 millones de pesos y en Suiza por 7,5 millones de pesos. En ambos casos dice que se originan en “venta de activos”.



Hoy por ti

Cabe puntualizar que, según el informe de El Destape,  de los casi $ 1.400 millones de pesos que Macri entregó en contratos a su amigo y socio, $ 61 millones fueron en carácter de "contratos de urgencia", la misma metodología utilizada con la productora Fernando Niembro y otras consultoras similares creadas para el financiamiento ilegal de la actividad política.

Caputo es propietario, controlante y/o socio de Nicolás Caputo Sociedad Anónima de Edificación, Caputo Construcíones y Servicios,  Desarrollos Caballito, Altos del Puerto, SES S.A,  Il Tevere,  SADESA, EDESUR, IRSA, Hidroeléctrica Piedra del Águila, Dique Tres S.A, Farmacity, los edificios El Mirador y Madero Plaza, varios terrenos en Dique 1 de Puerto Madero y MIRGOR S.A.

MIRGOR fue fundada en 1983 por una sociedad a partes iguales integrada por Nicolás Caputo y su amigo de la infancia y compañero de colegio Mauricio Macri, quien asegura haberse retirado de la misma en 1994.

Además de fabricar equipos de ventilación para automóviles, y ser controlante de una firma que ensambla celulares y computadoras en Tierra del Fuego, junto a Caputo SA, Mirgor está encargada del mantenimiento integral del Microcentro porteño, el corredor del Metrobus Juan B. Justo (en un alarde de innovación permanente, construida sobre una plazoleta central que aun no había sido finalizada) y los espacios verdes de la CABA

Según la edición del diario Página 12 de 11 de octubre de 2015 desde la llegada de Macri a la ciudad, Caputo pasó de tener contratos con el gobierno porteño por 120 millones de pesos a superar los 1200 millones de pesos.

En base a investigaciones periodísticas y denuncias de legisladores de la oposición se conoce que Caputo. S.A. ganó la licitación para la reparación de 14 escuelas en la ciudad por $ 30 millones de pesos, además de ser adjudicataria de obras bajo nivel en los ferrocarriles, cuyo trámite estuvo signado por una polémica transferencia de $ 300 millones de dólares –un préstamo, que se discutió acaloradamente en la Legislatura– hacia Autopistas Urbanas S.A (AUSA), una empresa del gobierno de la Ciudad, con caja propia, que no está sujeta a la ley de compras y contrataciones, por lo cual compra y contrata en forma directa sin licitación, casualmente a Nicolás Caputo.

La legisladora Gabriela Cerruti también denunció que las obras del Metrobús a cargo de Caputo terminaron costando 200 millones de pesos más de lo que se había previsto, mientras que en el la avenida 9 de Julio, el precio por kilómetro llegó a un 70 % más de lo estipulado: 65 millones de pesos.

Caputo y sus empresas también se ocuparon de las obras de remodelación del Teatro Colón y del Centro Cultural San Martín,



Si lo dice Mauricio...

“Caputo S.A. no licitó una sola obra en mi gestión, porque yo se lo pedí.” –declaró Mauricio Macri mientras era jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Es verdad: en las licitaciones Caputo SA participaba a través de SES SA, de la que Caputo S.A. es dueña del 50% de las acciones, según los balances presentados a la Bolsa de Comercio.

Durante las dos gestiones de Macri en la Ciudad, SES ganó contratos por al menos $ 1.000 millones en obra pública, tiene el mantenimiento y limpieza de los hospitales Tornú, Dueñas, Ramos Mejía, Ameghino y Moyano por $ 414millones de pesos, el metrobus, escuelas y otros espacios públicos de la Ciudad. Sin embargo, SES no es una empresa de limpieza sino una constructora, no obstante lo cual, según una investigación de Perfil del año 2015, dentro de esos $ 414 millones, la Ciudad le paga $ 113,4 millones sólo por limpiar durante los siguientes cuatro años los hospitales Dueñas, Ramos Mejía y Tornú. Otro tanto ocurre con la licitación de limpieza y mantenimiento de las estaciones del Metrobus de la 9 de Julio, que Caputo ganó junto a su socia Planobra, por más de $ 15,4 millones cuando ninguna de las dos presta servicios de limpieza

En las 36 licitaciones para el mantenimiento y limpieza de todos los hospitales porteños se presentaron las mismas nueve empresas, pertenecientes a la misma cámara empresaria, cuya creación se le atribuyen a Nicolás Caputo. Ninguna presta servicios de limpieza.

En 2015, la comunera Julieta Costa Díaz, denunció que Mauricio Macri dio a su amigo una licitación millonaria para barrer el Metrobus, a raíz de que la Ciudad llamó a licitación (Decreto 135/14) para barrer las 78 paradas de Metrobus. Por mes la limpieza y el mantenimiento de cada a una de las 78 paradas tuvo un costo promedio de $ 31 mil pesos, lo que hace un monto de 2.418.000 pesos mensuales.

Según Tiempo Argentino, en 2015 el Centro Cultural San Martín le pagó a Nicolás Caputo $ 5 millones de pesos en 10 meses. Todas las contrataciones se realizaron con el aval del ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi a través del decreto 556, que faculta al Ejecutivo de la Ciudad a disponer de partidas de dinero por fuera del presupuesto.

A fines de octubre de 2015, luego de la primera vuelta electoral, el diario Ambito Financiero anunciaba  que Caputo S.A., “cuyo propietario es el principal contratista de la obra pública porteña, además de asesor y amigo del candidato a presidente de Cambiemos, registró en una semana una fuerte suba en la bolsa del 115%”. Y señalaba: “Esta fuerte suba parece indicar que el mercado apuesta a que la constructora será favorecida por la obra pública en caso de que Macri llegue a la Casa Rosada en el balotaje del 22 de noviembre”.

Como para no desmentir a los mercados,  el 4 de diciembre, seis días antes de la asunción presidencial, la empresa de Nicolás Caputo, recibió de Mauricio Macri dos negocios: la adjudicación de una licitación por $ 69.200.042 para la construcción de la Red de Captación Pluvial VII Ramal Caaguazú y una contratación por 800 millones de pesos relacionada con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que está bajo la órbita del Ministerio de Energía y Minería que conduce Juan José Aranguren.



Cielo de un solo color

Esta información es pública y está al alcance de cualquiera que se tome quince minutos de su tiempo, pero Mauricio Macri y sus asesores, en un alarde de desprecio hacia los argentinos que no se veía tan abiertamente desde los tiempos de Martínez de Hoz, creen que la gente es tonta y perezosa y sólo está atenta a la pantalla de TV. De ahí las presiones y el autoritarismo con que se quiere teñir todas las pantallas de un solo color, de ahí la censura al programa de Roberto Navarro, las interferencias a C5N, las campañas mediáticas contra Cristóbal López, un evasor como tantos, como el primo del presidente, como el padre del presidente... y como el mismísimo presidente. Y la instantánea eliminación de Telesur de la grilla de Cablevisión y Telecentro.

Ah, Mauricio, así como Navarro habla y habla y sigue hablando hasta por los codos en http://www.eldestapeweb.com, si andás muy aburrido de la CNN, podés ver Telesur acá: http://www.telesurtv.net.
Hay pocas cosas tan tontas como querer tapar el cielo con un colador.

viernes, 1 de abril de 2016

EN LA TIERRA DE FRANCISCO EL LIBERALISMO ES PRO


                        Eduardo Di Cola

La caída del comunismo soviético, acompañada por el discurso del fin de la historia, alentó al neoliberalismo. Supo cabalgar la oportunidad, promover la globalización financiera y potenciar la especulación usuraria, de manera tal que generó la más abusiva transferencia de riqueza de los países pobres en beneficio del primer mundo desarrollado.

Transferencia de recursos que continúa siendo tan fenomenal, que países del “primer mundo” se trasformaron en periferia en su propio continente, como es el caso de Portugal y Grecia. En un puñado de años se convirtieron en el patio trasero de la Europa germanófila.

Las crisis económicas y de los refugiados, el resurgimiento de los nacionalismos independentistas y de los partidos de extrema derecha neonazis, la indigencia y el empobrecimiento de las clases medias y la pobreza son las consecuencias directas de este modelo económico expulsivo.

Desde la caída del muro de Berlín en solo una oportunidad los principales países del mundo decidieron ponerle un límite a la usura internacional, proceso que fue guiado por nuestro país luego del default más grande conocido hasta ese momento, y que permitió que se comprendiera la irracionalidad del desbocado sistema financiero usurero y lo justo de nuestro reclamo.

En este litigio, recibimos el respaldo de la ONU y 136 países. Solo cinco acompañaron con su voto negativo a los Estados Unidos.

Con la misma sintonía, Argentina vuelve a ocupar un casillero importante en el tablero de la disputa internacional contra el descontrolado movimiento de capitales especulativo. Ya no por su decisión. Podrá atribuírselo a un capricho de la historia, a una casualidad, pero lo cierto es que un hombre de nuestra tierra se transforma en la palabra más influyente del mundo contra este sistema, con una prédica cargada de gestos y actitudes que muestran los peligros a los que la humanidad está siendo sometida por el neoliberalismo. Sin dudas, la voz de Francisco es la más potente y prestigiosa que confronta a la usura internacional desde la finalización de la guerra fría.

Es en este contexto internacional que Macri resulta electo presidente, y es en este escenario en que le toca actuar. Sin resignar su base ideológica, podría haber asumido la defensa de los intereses nacionales de muchas maneras. Pero decidió concretar una alianza con los poderes más concentrados que sostienen lo peor del neoliberalismo a nivel global.

De repente, esos poderes con los que nos enfrentamos en defensa propia, se encontraron con un doble regalo. Por un lado, reciben la rendición del mismo país que les había doblado el brazo acompañado por la solidaridad internacional de la ONU, OEA, G77 + China, la totalidad de los países de África y de América Latina, incluidos los anglófonos del Caribe, India, Rusia. Y por el otro, además, el gobierno del país del Papa les obsequia el mismo discurso con que la usura internacional está llevando adelante en el mundo su intento de deslegitimar la predica de Francisco.

El Presidente Macri, sectores importantes del PRO y una parte de sus aliados, han decidido convertirse en el emergente de la ofensiva que a nivel global estos sectores instrumentan contra el Papa. Resulta para ellos una inestimable colaboración que su discurso y fundamentos germinen en las tierras de Jorge Bergoglio.

miércoles, 30 de marzo de 2016

ARBOLITO, EL VENGADOR OLVIDADO




El recuerdo de Federico Rauch sobrevive en la curiosa toponimia de la ciudad de Buenos Aires aunque en años recientes se rebautizó como Enrique Santos Discépolo el pasaje que corre con forma de “ese” entre las avenidas Callao y Corrientes, pero sobrevive en otros dos lugares de la ciudad.

En contraste con esta persistencia, el gobierno actual imagina acabar con la historia nacional planificando la aparición de billetes con diseño típico de las colonias (países sin historia ni identidad), diseñados con ballenas francas muertas y otros animales que habitan nuestro territorio, generalmente vivos. Con una inflación calculada en el 35% anual actual, es posible que en el futuro nuevos billetes lleven el metrobus o cualquier otra imagen ceméntica que imaginen los pequeños genios de la fundación pensar.

Federico Rauch fue un prusiano que participó en las guerras napoleónicas y se sumó con entusiasmo al ala más retrógrada del unitarismo, afecta a las degollinas, y se puso al frente de partidas armadas dirigidas por Juan Lavalle, el fusilador de Manuel Dorrego.  

No fue el único que acompañó a Bonaparte.

Otro fue Hipólito Bouchard, francés.

Al contrario de Rauch, Bouchard se mantuvo más o menos al margen de las luchas entre federales y unitarios pero tuvo actuación destacada en el combate de San Lorenzo. Luego sirvió a las órdenes del irlandés Guillermo Brown y –hecho casi olvidado por la historia oficial- plantó la bandera de las Provincias Unidas en California y en seguida logró el primer reconocimiento diplomático de nuestro país por parte de un remoto reino isleño en el Pacífico Sur, todo eso como corsario de las Provincias Unidas.

Probablemente haya habido otros emigrados de estas guerras, no lo se.





Las invasiones dirigidas por Napoleón Bonaparte generaron continuas dispersiones desde las cuatro campañas contra el Imperio austríaco, la fallida invasión a Egipto y sobre todo la guerra contra el Imperio Ruso que provocó miles de muertos y memorables victorias como no menos memorables derrotas. Sus tropas estaban formadas por belgas, holandeses, polacos, austríacos, italianos, bávaros, sajones, prusianos, westfalianos, suizos, daneses, noruegos, portugueses, croatas y de otras nacionalidades, generalmente reclutados por la fuerza. El mismo Napoleón era solo medio francés porque Córcega era un territorio disputado con Italia (en ese entonces el Reino de las Dos Sicilias).

De esta realidad provenía Federico Rauch.

Como sucederá 250 años más tarde con Alemania, el gran enemigo de Bonaparte era Gran Bretaña, que terminó derrotándolo cuando se le agrega la Alianza de países liberales-monárquicos impulsada por Metternich de Austria.

El titiritero detrás de Juan Galo Lavalle, jefe de Rauch, era Bernardino Rivadavia, quien a su vez era enemigo del general San Martín y boicoteaba su campaña liberadora sudamericana. No es casual entonces que Mitre lo llamara (a don Bernardino) “el hombre que se adelantó a su época”.

Eran épocas en que las anchas pampas comenzaban a alambrarse estableciendo derechos de propiedad privada, y la aristocracia del puerto pretendía ser dueña absoluta de las rentas de Aduana de Buenos Aires. Varias décadas se tardaría en “nacionalizar” a esa aristocracia.

Pero volvamos al breve paso de Rauch por la historia argentina.

Las feroces correrías de Lavalle empujadas por los unitarios exilados en Montevideo promovieron una inmediata reacción federal de Quiroga, Dorrego, Bustos, Rosas, Ibarra, López. Desorientado, Lavalle señaló a estos como enemigos públicos y de inmediato primero depuso y luego fusiló al que tenía más a mano: Manuel Dorrego en diciembre de 1828 sin juicio ninguno, lo que hizo escribir a Salvador María del Carril, uno de los instigadores del crimen:



“...porque si es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla; y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos”...



Rivadavia había promulgado la primera Constitución en 1826, de factura unitaria y con predominio absoluto de Buenos Aires, duramente resistida por el interior federal. Ataviado de rigurosa levita negra, Tezanos Pinto, el enviado de Rivadavia a Santiago del Estero para convencer a un federal de la conveniencia de firmar la constitución unitaria, fue recibido por el gobernador Felipe Ibarra, que para la ocasión se “disfrazó” de indio: chiripá de bolsa, en patas y con vincha. El visitante huyó despavorido.   

Esto aconsejaban los unitarios desde Montevideo para convencer a los federales: no es tiempo de emplear la dulzura, sino el palo… sangre y fuego en el campo de batalla, energía y firmeza en los papeles públicos… Palo, porque sólo el palo reduce a los que hacen causa común con los salvajes.

En sus partes militares el coronel Rauch se refería en esta forma a los indígenas derrotados:

“Hoy, 18 de enero de 1828, para ahorrar balas, degollamos a 28 ranqueles”.

Otro modo habitual de convencer a los originarios alzados en armas era atarlos a la boca de un cañón y disparar, sin contemplaciones.

Si para el escritor revisionista José María Rosa, Lavalle fue “el cóndor ciego”, Rauch anticipaba la brutalidad de Mitre en la Guerra de la Triple Alianza o de los represores de la dictadura de 1976.



Las Vizcacheras



En el combate que tuvo lugar en Las Vizcacheras el 28 de marzo de 1829 se enfrentaron un contingente federal de aproximadamente 600 hombres y otro unitario, de número similar.  A Las Vizcacheras hay que situarla en ese marco.  Del lado federal participó Prudencio Arnold, quien más tarde llegó al grado de coronel.  Cuenta en su libro “Un soldado argentino”, que Rauch les venía pisando los talones, con la ventaja de comandar tropas veteranas de la guerra del Brasil.  Los federales llegaron a Las Vizcacheras casi al mismo tiempo que un nutrido contingente de puf kuna, que combatirían a su lado.  Dice Arnold: “en tales circunstancias el enemigo se avistó.  Sin tiempo que perder, formamos nuestra línea de combate de la manera siguiente: los escuadrones Sosa y Lorea formaron nuestra ala derecha, llevando de flanqueadores a los indios de Nicasio (“Arbolito”); los escuadrones Miranda y Blandengues el ala izquierda y como flanqueadores a los indios de Mariano; el escuadrón González y milicianos de la Guardia del Monte al centro, donde yo formé”. Arnold no brinda más datos sobre los lonco que guiaban a los peña salvo que Nicasio llevaba como apellido cristiano Maciel y Arbolito como alias, “valiente cacique que murió después de Caseros”.
Rotas las hostilidades, Rauch arrolló el centro de los federales y se empeñó a fondo –siempre según el relato de su adversario- sin percibir que sus dos alas eran derrotadas. Se distrajo y comenzó a saborear su triunfo pero pronto se vio rodeado de efectivos a los que supuso suyos.  Hay que recordar que por entonces, los federales sólo se diferenciaban de los unitarios por un cintillo que llevaban en sus sombreros, el que decía “Viva la federación”. 

Anotó su rival: “cuando estuvo dentro de nosotros, reconoció que eran sus enemigos apercibiéndose recién del peligro que lo rodeaba. Trató de escapar defendiéndose con bizarría; pero los perseguidores le salieron al encuentro, cada vez en mayor número, deslizándose por los pajonales, hasta que el cabo de Blandengues Manuel Andrada le boleó el caballo y el indio Nicasio lo ultimó… Así acabó su existencia el coronel Rauch, víctima de su propia torpeza militar...”. www.revisionistas.com.ar

El poeta rivadaviano Juan Cruz Varela, otro instigador del asesinato de Manuel Dorrego, había escrito en 1827 estos versos elogiando a Rauch:




Joven terrible, rayo de la guerra
espanto del desierto,
cuando vuelves triunfante a nuestra tierra
del negro polvo de la lid cubierto,
te saluda la Patria agradecida
y la campaña rica
que debe a tu valor su nueva vida




Esa fue la hazaña poco recordada de Nicasio Maciel, alias Arbolito.

jueves, 24 de marzo de 2016

DESCLASIFICACION CALIFICADA



Miguel Tobías Padilla nació el 19 de enero de 1940. Apenas vivió 38 años: fue eliminado en un confuso episodio en abril de 1978.
En ese breve lapso de vida se casó y tuvo dos hijos. Fue abogado, procurador y escribano. Ejerció la docencia universitaria como profesor de la materia Derecho del Trabajo y publicó numerosos estudios sobre legislación laboral y también sobre Derecho Fiscal y Aduanero.
Padilla formó parte del estudio de abogados Sáenz Valiente (estudio jurídico que asesora al grupo Clarín) y llegó a ser subsecretario de Programación Económica del Ministerio de Economía durante la dictadura. El área estaba a cargo de Guillermo Walter Klein, quien fuera mano derecha de José Alfredo Martínez de Hoz y uno de los partícipes en la estatización fraudulenta de la Cía Ítalo de Electricidad (hoy Usina del Arte) y por lo que declaré ante el juez federal Norberto Oyarbide.. 

Según el abogado Pablo Argibay Molina, Padilla es clave para la investigación sobre el caso Papel Prensa, ya que "manejaba la información de todo lo que iba ocurriendo en la parte económica que bajaba de las Juntas. Era el abogado personal de Magnetto. Y fue el que manejó los tiempos del negocio".
Padilla murió el 11 abril de 1978 en la zona de San Isidro, mientras viajaba en su Torino blanco. Ese día, alrededor de las 10 de la mañana, fue interceptado por un Fiat 125. De allí bajó uno de los dos ocupantes con una pistola en la mano y efectuó cuatro disparos contra su cuerpo. Los matadores huyeron velozmente y nunca fueron identificados.
A pocos días del hecho, la organización Montoneros se atribuyó el asesinato a través de la revista Evita Montonera. 



Sin embargo, una comunicación dirigida el 9 de mayo por la Embajada de los Estados Unidos al Departamento de Estado, desclasificada, relató brevemente el crimen de Padilla y sostuvo que “los servicios de seguridad no creen que esta haya sido una operación terrorista". El cable desclasificado entregado al Estado Argentino agrega que el hecho fue producto de las rencillas internas de la Junta Militar.
Las prometidas desclasificaciones que precedieron a la visita de Obama, como se ve, no fueron ni serán las primeras ni las últimas.

Una investigación mas honda del hecho lleva a considerar que el método empleado era típico de Massera con sus siniestros grupos de tareas. y no el utilizado por la guerrilla.
Además, la revista Evita Montonera se escribía y editaba en México con información no chequeada que le llegaba de Argentina y se la reproducía para aumentar la verdadera dimensión de la organización.
De inmediato, Martínez de Hoz impuso el nombre del colaborador eliminado al salón de actos del ministerio de Economía, y así se mantuvo hasta después de 2003, donde el lugar recuperó, gracias a Néstor,  el original: Manuel Belgrano.


viernes, 18 de marzo de 2016

ACERCA DE LA CUESTON NACIONAL


​ 
Norberto Alayón*
Profesor Titular – Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
Buenos Aires, marzo 7 de 2016.


Manuel Ugarte fue un escritor y político argentino, nacido en Buenos Aires en 1875 y fallecido en 1951. Relevante precursor de las luchas antiimperialistas en América Latina, escribió en 1908 un texto titulado “25 de Mayo de 1810”, consignando una muy sugerente información: “Hay en los Estados Unidos una costumbre por la cual en la escuela, en mitad de la clase o interrumpiendo el recreo cuando el niño menos lo espera, el maestro le hace poner bruscamente de pie para prestar una vez más el juramento de servir a su tierra en todos los momentos de su vida”.

Impresionante costumbre que, respondiendo a una clara intencionalidad desde la escolaridad básica, apuntó a la construcción y consolidación de la identidad nacional de los norteamericanos ya a partir de la infancia, lo cual permite identificar el marcado nacionalismo siempre presente en el imperial país del norte.

En nuestros países latinoamericanos distintos sectores políticos (conservadores, socialistas, liberales de izquierda, ultraizquierdistas), desde diversas perspectivas y caracterizaciones, suelen abominar o desconfiar de ciertas expresiones y prácticas políticas “nacionalistas”, “patrióticas”, “populistas”, por considerarlas como atrasadas, no civilizadas, pre modernas, o bien directamente asociadas a las concepciones nazis y fascistas.

Estos sectores (con sus diferencias) no cuestionan o son indulgentes cuando las acciones nacionalistas se verifican en EE.UU. o en Europa, es decir en los países “desarrollados”, pero son consecuentemente “no nacionalistas” cuando se trata de nuestros países semicoloniales. El aspecto crucial es que básicamente no pueden comprender la clave diferencia que existe entre el “nacionalismo” en los países opresores y el “nacionalismo” en los países oprimidos.

El ruso Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, en 1920 expresaba durante el Segundo Congreso de la Internacional Comunista: “En primer lugar, ¿cuál es la idea más importante y fundamental de nuestras tesis?: la distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores”. Agregando que “La dominación extranjera impide el libre desenvolvimiento de las fuerzas económicas. Es por esta razón que su destrucción es el primer paso de la revolución en las colonias y es por esto que la ayuda aportada a la destrucción de la dominación extranjera en las colonias no es, en realidad, una ayuda aportada al movimiento nacionalista de la burguesía nativa, sino la apertura del camino para el propio proletariado oprimido”.

Otro ruso, Lev Davídovich  Bronstein (León Trotsky), mandado a asesinar por José Stalin en México en 1940, afirmó que “Lenin ha escrito centenares de páginas para demostrar la necesidad capital de distinguir las naciones imperialistas de las colonias y semicolonias, que constituyen la mayor parte de la humanidad. Hablar de “derrotismo revolucionario” en general, sin distinguir entre países opresores y oprimidos es hacer del bolcheviquismo una caricatura grotesca y miserable y poner esta caricatura al servicio del imperialismo”.

Y completaba Trotsky: “El imperialismo sólo puede existir porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países coloniales y semicoloniales. La lucha de estos pueblos oprimidos por la unidad y la independencia nacional tiene un doble carácter progresivo, pues, por un lado, prepara condiciones favorables de desarrollo para su propio uso, y por otro, asesta rudos golpes al imperialismo”.

En definitiva, el nacionalismo de los países imperialistas es reaccionario. Por el contrario, en los países semicoloniales el nacionalismo es progresivo, en tanto tiende a combatir al imperialismo y liberarse de los lazos de dependencia. El nacionalismo reaccionario de países imperiales como EE.UU. engendra abominables personajes como el multimillonario Donald Trump, actual pre- candidato republicano a la presidencia, quien desparrama impunemente las posiciones más trogloditas.

Pero el nacionalismo en los países sojuzgados e inconclusos de América Latina se encarnó, en la búsqueda de una verdadera independencia y soberanía, en movimientos nacionales y populares como el Yrigoyenismo y el Peronismo en Argentina, la revolución Mexicana de 1910, el Varguismo en Brasil, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) en Perú, el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) en Bolivia, el independentismo en Puerto Rico, José Martí y Julio Mella en Cuba, Augusto Sandino en Nicaragua, entre tantos otros. Y en la última década en los procesos populares de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, que lideraron la confrontación con EE.UU.

Como viejo ejemplo del nacionalismo reaccionario que se verifica en países imperialistas como EE.UU., que conduce a guerras permanentes y a la opresión de otros pueblos, Manuel Ugarte da cuenta de una frase de un senador Preston, de 1838, afirmando que “La bandera estrellada flotará sobre toda la América Latina, hasta la Tierra del Fuego, único límite que reconoce la ambición de nuestra raza”. Con frecuencia, algunos estadounidenses son bien claros y directos, sin “pelos en la lengua”, expresando el sentir de las mayorías en ese país. Ya hablaba este imperial senador, hace casi 200 años atrás, de “ambición”, lo cual se relaciona con la permanente tradición de EE.UU. como país guerrero y dominador, y sobre “nuestra raza” (siempre se consideraron superiores y con “derechos” absolutos sobre todo el orbe).

Sesenta y ocho años después, otro imperialista -William Howard Taft, Secretario de Guerra del presidente Theodore Roosevelt y luego presidente él mismo, en un discurso el 21 de febrero de 1906 manifestó: “Las fronteras de los Estados Unidos terminan virtualmente en Tierra del Fuego”.

Los amos actuales del mundo y los respectivos habitantes de los imperios deberían recordar al Peruano Dionisio Inca Yupanqui, aquel diputado americano que en las Cortes de Cádiz, España (en diciembre de 1810), indignado por la dominación colonial, desbrozó un imperecedero aforismo: “Un pueblo que oprime a otro no merece ser libre”.

A esta altura, conviene precisar qué son las semicolonias. Son países formalmente independientes, con Constituciones nacionales, con banderas e himnos propios, con territorios definidos (aunque en ocasiones parcialmente arrebatados y usurpados, como es el caso de las Islas Malvinas por parte del imperialismo inglés), pero que padecen, estos países, de una gran dependencia estructural de los centros hegemónicos de poder mundial, que limitan y condicionan ostensiblemente su autonomía y capacidades de decisión propias. Se trata, entonces, de Estados aparentemente soberanos, políticamente independientes, pero que, a partir de la dominación económica que sufren, se ven compelidos a transformarse en una suerte de satélites presionados y arrinconados por los imperios de turno. Por eso las concepciones y las luchas nacionales y antiimperialistas adquieren, aún hoy, un enorme sentido progresista de gran significación.

El debilitamiento y hasta la pérdida de la soberanía política entraña un severo riesgo para el presente y el futuro de nuestros países todavía semicoloniales. Veamos, si no, el caso de los “fondos buitre” y del juez norteamericano Thomas Griesa. Este juez municipal extranjero pretende imponer condiciones, además muy lesivas, a una nación formalmente “soberana” como la Argentina. Pero el meollo de la cuestión, ni siquiera radica en Griesa: él es un mero instrumento que acepta y lleva a la práctica altaneramente las decisiones que se adoptan en ámbitos superiores. Si detrás de Griesa no estuvieran los verdaderos poderes económico-políticos de EE.UU. y hasta el propio gobierno de Barack Obama, este anciano juez estaría dedicado a atender los temas locales de su jurisdicción o a su salud personal y no se ocuparía en agredir intransigentemente a la Argentina. Los EE.UU., como imperio, no se olvidan del “No al ALCA”, decidido valientemente en 2005 en Mar del Plata bajo el liderazgo de Chávez, Kirchner y Lula. Los imperios tienen buena memoria; lo principal será que nosotros no perdamos o enajenemos la nuestra y estemos dispuestos a defender, como corresponde, el interés nacional.

Imaginemos si fuera a la inversa. Si un juez Argentino, de algún distrito municipal del país, pretendiera imponerle condiciones al gobierno de los EE.UU.  Si este hipotético juez argentino actuara, como lo hace Griesa con nosotros, inmediatamente morirían muchos norteamericanos… pero de risa. Nos tomarían por locos o “bárbaros atrasados”, no insertos en la moderna comunidad internacional.

El tema de la independencia y de la soberanía nacional es obviamente muy importante y no debe considerarse como secundario, intrascendente o perimido, ya que depara consecuencias vitales, en uno u otro sentido, para el país. La imperial imposición que pretende Griesa para que nuestro Congreso Nacional derogue la Ley de Pago Soberano y la Ley Cerrojo debe ser frontalmente rechazada por quienes estén dispuestos a defender el interés y la dignidad nacional. En ese sentido, cabría considerar seriamente la alternativa de denunciar como “traición a la Patria” la conducta antinacional de aquellos legisladores que voten a favor de las exigencias extranjeras, en perjuicio de la Nación Argentina.

Esta invocación a defender el interés nacional de la Argentina, esta invocación “nacionalista”, esta invocación “patriótica”, ¿tiene algo que ver con las propuestas nacionalistas (ésas sí fascistas) que se verifican en los países opresores, en los países imperiales? Reafirmamos, pues, que defender “lo nacional” en los países oprimidos es profundamente progresista. Por el contrario, defender “lo nacional” en los países imperiales, que oprimen y sojuzgan a otros pueblos, es marcadamente reaccionario.

Volvamos a Manuel Ugarte para diferenciar y clarificar las distintas concepciones acerca de “lo nacional”, del “patriotismo”. El gran defensor de la Patria Grande latinoamericana escribió: “Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada; yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero; yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, del de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o de rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Este patriotismo es el que nos hace defender contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos parezca.

En este punto todos los socialistas deben estar de acuerdo para simpatizar con el Transvaal cuando se encabrita bajo la arremetida de Inglaterra, para aprobar a los árabes cuando se debaten para rechazar la invasión de Francia, para admirar a Polonia cuando después del reparto tiende a reunir sus fragmentos en un grito admirable de dignidad y para defender a América Latina si el imperialismo anglosajón se desencadena mañana sobre ella. Todos los socialistas tienen que estar de acuerdo, porque si alguno admitiera en el orden internacional el sacrificio del pequeño al grande, justificaría en el orden social la sumisión del proletario al capitalista, la opresión de los poderosos sobre los que no pueden defenderse”.

En la Argentina, la clásica consigna del Peronismo “Patria sí, colonia no” (más allá de que escandalice a los “bien pensantes” de derecha y de izquierda) encarna y sintetiza el dilema de la hegemonía externa sobre nuestro país. ¿O alguien preferiría invertir la consigna y exclamar “Patria no, colonia sí?

O bien sobre la actual consigna de “Patria o buitres”. ¿Preferimos a los buitres o a la patria? Dejemos a Mauricio Macri y a Alfonso Prat-Gay su adhesión objetivamente reaccionaria (por decir lo menos) a los buitres y apoyemos firmemente la opción “nacionalista” y “populista” de la patria. ¿Se nos podrá denostar, por esta opción, con el mote pretendidamente descalificador de “patrioterismo”? Si así aconteciera, de parte de algún energúmeno supuestamente “ilustrado”, nos remitiríamos con mucho orgullo al preclaro antiimperialista Ugarte que convocaba, hace ya tanto tiempo, “a mantener en el alma esa maravillosa emoción colectiva que se llama el patriotismo”. ¿Qué otra cosa podrá ser un verdadero socialista, si no, al mismo tiempo, un patriota?

Es menester aclarar, que estas opiniones “nacionalistas” precedentes nada tienen que ver con el nacionalismo católico del estilo del dictador militar Juan Carlos Onganía o del nacionalismo oligárquico que portan algunos representantes de la tradicional Sociedad Rural Argentina. Tampoco tienen que ver con el chauvinismo, la xenofobia, el racismo, que se vierten a menudo en los estadios de fútbol en esos deleznables cánticos del estilo “son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…” Ni con las invocaciones al “ser nacional”, esgrimidas por la dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976, que a la par de levantar el insano slogan de “los Argentinos somos derechos y humanos”, en su fundamentalismo genocida juraba que “la bandera nacional jamás sería reemplazada por ningún trapo rojo”. Por supuesto, tampoco tienen que ver con la concepción que tienen del nacionalismo los distintos grupos de neonazis, que se han reactivado, con mucha virulencia, a partir del triunfo de Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales. Existe, por cierto, un falso nacionalismo, “de derecha”, enraizado en la sociedad, que debe ser combatido tenazmente.

Ante la terrible y devastadora restauración conservadora, marcadamente antinacional, que impulsa el actual gobierno del PRO-Cambiemos, hoy, más que nunca,  cabrá defender activamente el interés nacional, plasmado en la preservación de la independencia y la soberanía, sin temor alguno de que se nos tilde de “nacionalistas”.  Sobre los Argentinos que hoy gobiernan, ¿será un exabrupto desmedido o una terminología pasada de moda, hablar de irrecuperables cipayos?

Quienes continuamos aspirando y bregando por la construcción de una sociedad donde rija plenamente la justicia social, no propiciamos la claudicación, en modo alguno,  de la meta socialista final, pero enfatizamos que no se podrá arribar a la misma sin ensamblar correcta y estratégicamente la Liberación Social con la Liberación Nacional.

Prof. Norberto Alayón*
Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

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