lunes, 10 de marzo de 2014

CUESTON DE PRECIO

Para TN (Todo es Negocio) no es noticia que la venta de artículos integrantes del Plan Precios Cuidados aumentó un 700%, ni que las encuestas muestren un gran nivel de aceptación, equivalente al 50% en los sectores medios y al 75% en los sectores de menos recursos.
La concentración de la oferta de productos alimenticios y el impacto que eso tiene sobre los precios al consumidor, guarda cierta similitud con lo que sucedía en 2002 con las empresas de servicios públicos (correo, electricidad, gas, agua, etc.), las que, desnacionalizadas y desarticuladas por el menemismo, habían tenido durante los '90 ganacias exorbitantes, muy superiores a las de la media mundial.
El gobierno provisional de aquel entonces, luego de la devaluación asimétrica, se vio obligado a limitar esas ganancias y llevarlas a cifras más razonables. 
Esto no significa avalar al ex-bañero puesto a presidente: lo que sucede es que esa limitación se producía en medio de una lucha interna donde el otro sector del poder, el menemista puro, con apoyo de la UCeDé y el Cema, propiciaba la total dolarización de la economía como frutilla del postre de un proceso que en rigor había comenzado el 24 de marzo de 1976 con la designación de Martínez de Hoz en Economía.

En la actualidad se ha hecho público que la empresa francesa Carrefour, por ejemplo, tuvo este año en Argentina una ganancia neta de 166% contra una media de 4% en Europa. 
Es decir, aquí Carrefour casi duplicó su patrimonio en un año mientras en Europa Occidental tuvo una ganancia razonable. Y es sólo un ejemplo que se repite en las otras cadenas multinacionales. 
¡Escandaloso!, diría Pino Solanas (pero no lo dice).
Esa es la similitud: las multinacionales invirtieron en servicios públicos durante los '90 porque el negocio era una pura y simple piratería. Cuando sus tarifas dejaron de estar dolarizadas (y ganaban sobre ello más del 7% en dólares), prestar un servicio público dejó de ser rentable. Ahi entró en escena el ministro De Vido, quien debía renegociar contratos en los que, con tarifa o subsidio estatal, la rentabilidad no podía ser demasiado baja a fin de que las empresas siguieran prestando un servicio eficaz.
Si lo hicieron o no es una buena pregunta. Los picos de consumo de este año y los cortes de luz, sobre todo de Edesur, ponen un interrogante sobre la continuidad del servicio que prestan. Siempre como monopolios.
A propósito, Edesur es heredera de la vieja Ítalo, cuyo lujoso edificio cerca de Costanera Sur se ha convertido en la Usina del Arte: ninguna placa recuerda esa historia, y la gran mayoría de los milongueros que concurren a ella deben creer que Macri la construyó especialmente para bailar tango. Y bueno, todos sabemos que la mentira institucionaizada del procesado intendente de la ciudad ha devaluado los 10 kms anuales de subterráneos en 10 kms de bicisendas, y los porteños como si nada.
La semejanza entre aquellos servicios públicos dolarizados y el actual aumento de precios en productos de consumo masivo tiene que ver con la concentración, de distinto carácter en una y otra, pero concentración al fin. Que a veces se presenta de modo sutil: el gran negocio de la Sociedad Rural, por ejemplo, es ser propietaria de la mayor parte de las patentes genéticas de animales para carne, leche o multiproósito. 
Y en cuanto a la comercialización al público, a la concentración debemos agregar la desnacionalización: sólo una de las grandes cadenas es argentina: Wallmart-Changomás es estadounidense, Vea es chilena, Carrefour es francesa. 
O al menos eso creemos, porque en la actual etapa del capitalismo puede llegar a suceder que los árabes sauditas terminen siendo quienes controlan el mercado de consumo argentino.
La batalla de los precios, por tanto, es difícil. 
En los años '50, una combinación de sequías y bajos precios internancionales, obligó al Gral Perón a iniciar lo que en aquel entonces se llamó "campaña contra el agio y la especulación".
Por su parte, la Presidente insiste, en cada uno de sus discursos, en la necesidad imperiosa  de organizarse. La cuestión está planteada: existe la especulación y también existen los grupos juveniles organizados para contribuir con el Gobierno. En los '70, cuando Perón ofreció a los jovenes realizar una tarea similar, resultó infructuoso: los jovenes no querían menos que la "patria socialista". Y ya sabemos cómo terminó todo eso: lo ideal suele ser enemigo de lo bueno.
Es interesante la noticia de que se va a ampliar la lista de productos, porque la lógica capitalista no tiende, como se sostiene en el manual de Samuelson, a la competencia perfecta sino a terminar con la competencia. Y si los precios cuidados no se amplían, existe el peligro de que los productores envasen mercadería de mala calidad.  La desnacionalización juega en contra, porque el principal objetivo de las multinacionales es scar de nuestros países la mayor renta en el menor tiempo.
Sin una vigilancia efectiva, las grandes cadenas concentradas, toda vez que esta es una lucha por el ingreso, realizarán todo tipo de maniobras para evadir la "libre competencia", prima hermana de la "seguridad jurídica",
Por eso, a organizarse para vigiliar los precios.



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