jueves, 11 de septiembre de 2014

ALÓ NELSON



En los últimos tiempos se ha puesto de moda un segmento televisivo denominado "Aló Nelson" donde el conductor habla de sí mismo exhibiendo sus amplios conocimientos de filatelia, neurología, ciencias ocultas, gerontopediatría y enfermedades presidenciales. 
En una de las emisiones, el tal Nelson Castro deslizó que había sido bautizado con ese nombre tan popular en la Banda Oriental como homenaje al almirante Horatio Nelson, vencedor en Trafalgar donde fue herido mortalmente perdiendo la oportunidad de celebrar la victoria.
La historia nos recuerda las últimas palabras del almirante: "beber, beber, abanico, abanico, frotar, frotar”, lo que se presta todavía hoy a múltiples interpretaciones, desde la demencia post-bélica a una mensaje extraterrestre, pasando por unas extrañas conductas sexuales y consumo excesivo de opio.
Los británicos son excéntricos para emitir últimas palabras. 
Las de WInston Churchill fueron: "estoy tan hastiado", no se sabe si de su postura política zigzagueante, de la labor de los médicos, de su nacionalidad o de su exceso de peso.

Compárese con nuestros patrióticos “muero contento, hemos batido al enemigo” del sargento Cabral.
O el  “hay (según algunas versiones) o ay (según otras) patria mía” de Belgrano, ambos según la prosa de Mitre.
José Hernández, en cambio, musitó “Buenos Aires... Buenos Aires” y Mitre no le pudo cambiar ni una coma porque había testigos.
El escritor Esteban Lozano echa a rodar la hipótesis de que las palabras postreras de Cabral fueron muy otras: "anámbaéchupiríboé", en guaraní, que en su mejor traducción singnifican "hijos de una gran puta". Cabral era correntino y no español.
Pero Lozano no estuvo en el campo de batalla. Mitre tampoco, aunque la hipótesis de Lozano es más plausible porque al soldado Cabral le resultaban extrañas las expresiones castizas.
Mitre siempre se creyó la rencarnación de Julio César escribiendo los "Comentarios a las guerras de las Galias", pero no dominaba el guaraní: sólo intentó exterminar Paraguay. 
Afecto a la grandilocuencia -una herencia que se extendió al diario La Nación- prometió una rápida victoria en la Guerra de la Triple Alianza, eso antes de Curupaytí.
Habida cuenta de las afinidades ideológicas de Nelson Castro, es improbable que le hayan elegido el nombre por el magnate petrolero Nelson Rockefeller, quien falleció ya anciano mientras practicaba sexo con su secretaria Megan Marshak de 27 años. 
Pero son otras las hipótesis que esgrimen los actuales historiógrafos.
Egresado sobresaliente del Instituto Grafotécnico (dependiente de la Orden de san Pablo) con un 9,51 de promedio, Nelson Castro nació cuando Perón estaba a días de convertirse en el Tirano Prófugo y en la radio era muy escuchado Julio Jorge Nelson, nombre artístico de Isaac Rosofsky, autor del mediocre “Margarita Gauthier” y a quien se conocía como "la viuda de Gardel".
Julio Jorge o Isaac relataba diariamente anécdotas donde siempre se atribuía una profunda amistad con Carlos Gardel, a quien había apodado "el bronce que sonríe". Este Nelson había nacido en 1913, cuando Gardel tenía más de 30.
Curiosa amistad.
Las anécdotas que relataba Julio Jorge, día a día, eran de este tenor:

"Una tarde. Carlitos estaba tomando una ginebra en el Armenonville con tres rubias de New York y me acerqué para pedirle una partitura. Carlitos (lo llamaba Carlitos, con familiaridad) me miró de reojo y dijo;
- Tomatelás, pibe. Estoy ocupado.-
Anécdotas como esta reconfortan mi vida."
(cortina y tanda publicitaria)

Las fábulas que reconfortan la vida de Nelson Castro tienen otro cariz. 
Ayer, al comentar el último discurso de la Presidenta, volvió a demostrar que como neurólogo es un buen economista. En lugar de diagnosticarle alguna nueva enfermedad, sostuvo que el mal de la Argentina era la emisión monetaria. 
Habrá querido emular a Sarmiento quien, un siglo antes, había diagnosticado que el mal de la Argentina era la extensión.
Luego reafirmó. en otra exhibición de conocimientos enciclopédicos, que él (y todos los de su equipo, y el propio canal TN) jamás estaría a favor de los fondos-buitre, no obstante lo cual hay que pagar el fallo del juez municipal de New York hasta el último centavo.
Todo esto regado generosamente con sus tradicionales mohines adquiridos en el Instituto Grafotécnico o herencia de su madre.
El país que más dinero emite en el mundo es EEUU. La mayor deuda externa del mundo es la de EEUU. 
Nelson Castro es el Julio Jorge Nelson del siglo XXI. 

 


5 comentarios:

ram dijo...

Mire usted, gracias a su post descubro los orígenes heroicos - por el almirante - y/o fabulosos - por el fabulador viudo de Gardel, claro - de este insigne comi-castro televisivo.
Ahora, una duda, esos mohínes, esas mejillas pálidas, no dan muy inglés, no? -¿Usted está seguro que no hay algún gen, atisbo o look del conde descendiente de un tal Vlad, de Transilvania?. Fíjese bien, gracias.

Jorge Devincenzi dijo...

Hipótesis interesante, Ram

Politico Aficionado dijo...

Puede ser,pero se comenta que ha pasado de manifestar su angustia oral mediante la hematofagia a otras formas.

Ģabriel Bas dijo...

Hola ram, evidentemente la estirpe ha evolucionado porque ahora hasta pueden diagnosticar enfermedades en forma remota y predecir acontecimientos, de cualquier índole.

Colorado del Monte dijo...


Jorge
Los gestitos de Nelsito son toda una asigantura en "The Actor´s Studio" de Nueva York ... Expresión III - "Upite agladiolado´s faces"

PD:
Gracias por el elogio en la página del cumpa Daniel.
Abrazo patagónico!!!
...

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