jueves, 2 de octubre de 2014

LA RENUNCIA DE FÁBREGA AL BCRA (UNA MIRADA TRUNCA)

Del mismo modo que he criticado fuertemente la trivialidad con que, durante los años '70- adjudicábamos el mote de "burócrata" a todo sindicalista, puedo decir hoy con cierto conocimiento de la "cosa estatal" que debe tenerse comprensión sobre las falencias del Estado teniendo en cuenta que, sin necesidad de remontarnos a Rivadavia, sus estructuras e ideología han sido organizadas por los sectores dominantes para servir a sus intereses.
Sobre todo en las últimas décadas.
Un recambio electoral, por muy fuerte que sea, no remueve esas estructuras. Como he escrito en otras oportunidades, el poder institucional en Argentina es una pequeña parte del poder real.

Y como el personal del Estado cuenta con cierta natural estabilidad, un nuevo gobierno siempre tiene dificultades como para ejercer su línea política cuando las "efectividades conducentes" deben ser aplicadas por personas que eventualmente son opositoras y boicotean de una manera o de otra las nuevas acciones.
No se si he sido claro.
En el área financiera del Estado es donde esa contradicción se aprecia más fuertemente. Asumen nuevos elencos, pero la innovación es mirada con recelo por la burocracia que ingresó en gestiones anteriores.
Que cada cual haga cuentas sobre la vida útil de los funcionarios.
No es casual que ese conservadurismo sea tan fuerte en el área financiera, o más fuerte que en otras áreas.
Por un lado, el poder financiero tiene cierta preminencia en el mundo, y hoy se atreve a desafiar a las autoridades políticas autónomas de los Estados. Correa no pudo desdolarizar la economía.
La causa de los buitres es el ejemplo más evidente  de este poder financiero que pugna por reinar en el mundo sin voces discordantes.
Entre 1976 y 1983, la piedra de toque de la política económica de la dictadura fue una alta tasa bancaria combinada con la libre entrada y salida de capitales especulativos. Durante el menemismo-delaruísmo se impuso la convertibilidad como continuidad de aquel modelo financiero. 
No me extrañaría que hayan sido funcionarios de la segunda línea del BCRA quienes pasaron información sensible a los bancos que en un post anterior relacioné con Clarín. Emtiendo que hay que poner la lupa sobre esa segunda línea que retiene gran parte del poder real de la institución. Como hipótesis poco hipotética afirmo que Fábrega y sus asesores controlaban sólo la superficie de las oficinas que ocupaban. Si la suba o la baja de la tasa de interés jugó en uno u otro sentido, es otra discusión. Puedo aventurar (es más, aseguro) que lo mismo sucedió con Mercedes Marcó del Pont.

En países que, como el nuestro, atraviesan un momento de cambio, los trasvasamientos generacionales suelen ser lentos, pero es preferible esta lentitud a la violencia.
En ese marco, que Cavallo pueda estar tres años en la cárcel es anecdótico. 
Y que la Presidenta haya decidido acelerar un poco el recambio, en su medida y armoniosamente, me parece saludable. 
No es que Vanoli represente lo nuevo y Fábrega lo viejo: seguramente el nuevo titular del BCRA va a operar sobre esas líneas medias que en las instituciones financieras del Estado siguen trabajando para el poder tradicional.
Como si nada hubiera cambiado. 


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