miércoles, 27 de abril de 2011

SEIS MESES






Por Norberto Galasso

Una marea humana se volcó hacia Plaza de Mayo con motivo del fallecimiento de Néstor Kirchner.

Las mayorías populares iban a despedirse de un presidente amigo en su muerte, de un compañero que en pocos años les había dado vida, de quien les había permitido salir del escepticismo político hacia la polémica ardorosa en busca de un futuro mejor, hacia la réplica y la contrarréplica alrededor de los conflictos que él -que no los había creado, como sostenía la oposición- los ponía sobre la mesa para resolverlos.

Por eso no fue una procesión callada, respetuosa y sombría sino un incesante desfile con gritos, cánticos, adhesiones coreadas, entusiasmos fervorosos, con arengas delante del féretro.

Era el afectuoso saludo militante a un líder militante que se iba.

En el salón de Los Patriotas Latinoamericanos, desde dos cuadros cercanos, Perón y el Ché parecían acompañar esa explosión popular, no trajeada para un cumpleaños sino en camisa, desaliñada a veces, desbordada su emoción, de rostros desencajados, volcando afecto hacia el presidente muerto y hacia Cristina, para darle a ella el impulso suficiente para seguir, para no amenguar los ímpetus.

Era el saludo militante a un matrimonio de militantes que habían osado enfrentar a los grandes poderes económicos y mediáticos, como también al Imperio, avanzando hacia la liberación y la unidad latinoamericana.

Era el compromiso, golpeándose el pecho, de que no terminaba “el kirchnerismo” -expresión hoy del protagonismo popular- como predecían los augures de la desgracia argentina desde los grandes matutinos, sino que se ratificaba el rumbo con la única y posible garantía: el pueblo en la plaza, como fue siempre, desde el 25 de mayo y el 17 de octubre.

Era un pueblo con demasiados jóvenes -para el gusto de los detentadores del privilegio-, un pueblo con conciencia de sus derechos y con convicción latinoamericana que, no por casualidad, encontraba -junto a Cristina- a los líderes actuales de la verdadera Patria Grande.

La presencia de ese pueblo profundamente dolido, pero profundamente esperanzado, aseguró también la ausencia de los impresentables, de los que se mueven en las sombras conspirando para atrasar el reloj de la historia, de los que promueven la vuelta a un pasado de vergüenza y humillación, de miseria y de entrega, de subordinación semicolonial.

”Brillaron por su ausencia”, como lo expresa el hombre común, tan gráficamente, e indefectiblemente permanecerán en ese camino hacia la soledad y la ausencia política, solos, sin pueblo, sin futuro, y el telón caerá sobre ellos, de una vez por todas.

Una, vacacionando en Córdoba, otro inventando alguna nueva traición, otro preparando maniobras oscuras para desestabilizar.

La turista había dicho: “No lo soportan más… El pueblo lo quiere matar”, pero, ¡Qué chasco!: el pueblo lo quería revivir, no se resignaba a su desaparición, palabra que uso expresamente por el contenido que ha adquirido para la militancia.

También hubo algunas presencias molestas sobre las cuales cayó la lluvia de silbidos porque tenemos memoria. No decimos esto para agravar los enfrentamientos: cada uno sabe en qué vereda se pone y éstos no se equivocan, aunque pretendan ser “amables adversarios” dispuestos “al consenso” (¿Qué tenía que hacer allí Estensoro y su cónclave?).

Los oportunistas y los que cultivan la más desvergonzada hipocresía no nos interesan porque estuvieron, están y estarán en otra cosa: que los bendigan Magnetto y Biolcati, que constituirá una verdadera maldición de la Patria.

Pero una vez más hay que llamar la atención a aquellos que por sectarismo, por incomprensión, por estrechez de miras o por desmedida ambición no participaron de estas jornadas de dolor que vivió profundamente un amplísimo sector de la sociedad argentina, aquellos que han errado el rumbo y lo siguen errando.

Decir por ejemplo, “Kirchner tuvo aciertos”, “nosotros lo hemos acompañado a Kirchner en todo lo bueno y hemos criticado todo lo malo”, declaraciones que no caben en dirigentes políticos que aspiran a representar al pueblo.

Esa opinión la dejo para mi tía Rosita.

Un partido o un dirigente deben saber que frente a un gobierno atacado por el establishment tiene que asumir una clara posición política.

Furiosamente atacado, agraviado el matrimonio Kirchner por los más bajos mensajes de Facebook, acusados de las mayores desvergüenzas, no se puede opinar con liviandad: apoyo lo bueno, critico lo malo.

Es preciso hacer un análisis profundo, un balance de la política general que desarrolla y ponerse junto a él, con toda la independencia política, ideológica y organizativa que exigen los textos revolucionarios clásicos o de otro modo, admitir que se está objetivamente en contra, junto a los enemigos de siempre y que, por esa razón, no se asiste a la plaza junto con el Pueblo.

No valen, en este caso, las buenas intenciones, ni los idealismos abstractos, ni presentar como fundamentales aquellas asignaturas pendientes que aún no han sido resueltas que deben ser evaluadas -por supuesto- pero en el marco de un progreso económico y social general que ha irritado a los poderosos de afuera y de adentro.

Más allá de lo que falta realizar -cuando en el 2003 faltaba todo- y a pesar de ello, y para darles solución -para llenar la parte del vaso que aún está vacía- una vez más, las mayorías populares han vuelto a la plaza, con banderas, con gritos, con esperanza. Y quienes no estuvieron allí deben reflexionar profundamente acerca de ese desencuentro.

No estuvieron junto a los trabajadores y la clase media más popular justamente cuando ella salió, como pocas veces en nuestra historia, como en sus grandes momentos, con pasión, con ganas, con los dedos de la mano en `V` augurando futuras victorias, con la mano sobre el corazón comprometiéndose a jugarse por una Argentina mejor.

Y no estuvieron.

No quiero hacer nombres, cada uno sabe su historia.

Habrán dado, quizás, alguna declaración de compromiso, hasta es posible que hayan mandado a alguno con bajo perfil para que no le recordasen que venía de la vereda de enfrente.

Pero no estuvieron sintiendo profundamente, viviendo profundamente, en medio de los muchachas y muchachos que inundaron la plaza histórica.

Hemos criticado la flexibilización laboral en su momento y el empleo en negro, hemos condenado la tercerización y abogamos siempre por el pleno empleo pues mientras subsista el sistema en que vivimos, los trabadores necesitan pleno empleo no sólo para tener ingresos y estabilidad familiar sino para tener fuerza para pelear por sus derechos, pero ¿cómo explicar este suceso de Río Gallegos en que tercerizados con apoyo del PO van a reclamar justamente cuando se está velando a un ex presidente y los anónimos, los “nadie y sin nada” como decía Scalabrini, los laburantes van a la plaza y hay un inmenso dolor y curiosamente, al mismo tiempo, hay una gran esperanza de seguir avanzando.

Cualquier político o gremialista principiante comprende que había que esperar hasta al lunes, salvo que se delire con aquello de que “cuanto peor, mejor” que causó tantas muertes.

Estos tampoco estuvieron, ni siquiera en el mínimo respeto a la muerte y al pueblo en su conjunto.

Este desencuentro ha sido fatal en nuestra historia, pero se repite sistemáticamente, ahora agravado porque también alcanza a sectores que tienen tradición nacional y popular.

A veces se explica porque los dirigentes provienen de sectores medios y entonces pretenden hablar en nombre de los trabajadores cuando viven de manera bien distinta, lejanos del rumor de las fábricas, ajenos a los barrios fangosos.

Y entonces no sirven los fuegos de artificio de la revolución “completa”, “pura”, “para mañana”.

Porque cuando no se vive como se piensa, se concluye pensando como se vive.

O también porque se alardee de izquierda dura o de centroizquierda progresista pero no se palpita al unísono con los de vincha y bombo que salieron estos días a copar el escenario político.

Quizá porque, en el fondo se supone fueron a la plaza -como decía Sarmiento- porque son “la barbarie” ignorante o infradotados a quienes se los engaña siempre, como en octubre del 45.


Si así fuese, mejor sería que no hiciesen ni gremialismo ni política. Harían un enorme bien a todos si se fueran al cine todas las tardes o concurriesen a clases de violín o se dedicasen al ajedrez, que sería mejor forma de demostrar si tienen ingenio en vez de hacer elucubraciones teóricas complejas para terminar -inevitablemente- pensando y sintiendo de manera distinta a aquellos a quienes dicen representar.

Hoy los hechos están a la vista.

Una marea popular inundó a las calles dando fuerzas a Cristina para proseguir las transformaciones iniciadas.

Por ahí camina la Historia, algunos militarán adentro, otros galoparemos al costado -al ladito, diríamos, porque creemos que servimos mejor así- pero no en la vereda de enfrente, ni en la concepción de la tía Rosita, sino metidos profundamente en el camino de la liberación nacional-latinoamericana para concretar los cambios más profundos e irreversibles.

martes, 26 de abril de 2011

EL POTRO ROMERO VICTORICA

Notorio antisemita, "procesista", probable admirador de Maurras y del integrismo católico, El Potro Juan Martín Romero Victorica es una de las muestras más evidentes de cuánto falta avanzar en un Poder Judicial que responde a los intereses del poder tradicional. 
Estuvo implicado en el caso del homicidio de María Marta García Belsunce. El padre de María Marta, y su hermano mediático, el del pituto, fueron funcionarios de la dictadura (en el ministerio de Economía en ese entonces a cargo de Martínez de Hoz) y directivos de bancos multinacionales. En 1985, los testigos citados por la comisión de la Cámara de Diputados que investigaba la estatización fraudulenta de la Cía Ítalo de Electricidad. mencionaron en varias oportunidades a García Belsunce, responsable del archivo ministerial, donde debían desaparecer o aparecer constancias del carácter extranjero de la empresa. Por esa controversia, fue asesinado otro funcionario, Juan Carlos Casariego de Bel.
La idea reinante durante el sepelio en el exclusivo country Carmel fue mandar al muere al marido (supérstite, según la definición del derecho) a cambio de tapar un complot de la familia. Porque todo el patriciado hubiera quedado expuesto: y ahí estaba el locuaz fiscal de casación defendiendo las mejores tradiciones de la oligarquía nativa.
Cuando la familia Graiver recibió del gobierno de Alfonsín una indemnización por los bienes que le quitara la dictadura cívico-militar, Romerito logró trabar parte de la transferencia con el argumento de que los Graiver habían usufructuado el dinero proveniente de los hermanos Born y era, en consecuencia, mal habido. Eso disparó otra alianza espeluznante: la de los dueños de la cerealera hoy con sede en Bruselas con Rodolfo Galimberti, el perverso.
Como si todo esto fuera poco, ahora llega el testimonio de una nieta recuperada, Victoria Montenegro. El asesino de sus padres biológicos la anotó como hija propia: fue el coronel Herman Tetzlaff, un ojo de la patria. 
Hoy, Página 12 trae dos notas sobre El Potro:  

“El fiscal llamaba a casa y le daba información”

Por Alejandra Dandan

Entró en la sala de audiencias sin pañuelo, convencida de que no le iba a hacer falta. Su apropiador se lo había dicho muchas veces: que no llorara, que ésa era una forma de mostrarse débil ante el enemigo. Victoria Montenegro ayer lloró, lloró mucho, acompañada por buena parte de la sala. Contó escenas de sus años de hija de desaparecidos apropiada por un coronel de Inteligencia del Ejército. Por primera vez en su vida declaró contra él y, de alguna manera, a favor de la recuperación de la historia de sus padres biológicos. En medio de ese relato denunció al fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica porque, mientras la Justicia investigaba a su apropiador, el fiscal filtraba información hasta veinte días antes. Al terminar la audiencia, en la causa sobre el plan sistemático para apropiar hijos de desaparecidos, el fiscal Martín Niklison pidió al Tribunal Oral Federal 6 que impulse una denuncia penal a Romero Victorica y envíe los datos al procurador general.


“Yo de Romero Victorica nunca dije nada y, pese a que tuve charlas en Abuelas, siempre me contuve –dijo Victoria–. Nunca dije nada porque estaba convencida de que soy una persona sumamente leal y que yo le debía lealtad a él, porque había ayudado a mi papá. Cuando hace poco me llamaron para declarar en una causa, me di cuenta de que a este señor no le debo nada, que en realidad no ayudó nunca. Que mi papá está desaparecido. Y que él hizo todo lo contrario: ayudó a que yo apareciera más tarde, y ahora tengo a mis abuelos muertos, a mi tía también muerta... Recién entonces pude darme cuenta de quién es esta persona.”


Romero Victorica era amigo de Herman Tetzlaff, el apropiador de Victoria. Ella ubicó esa relación desde antes de 1992. En ese momento, la Justicia reabrió una causa contra Tetzlaff y ordenó detenerlo. Romero Victorica, que en la familia era mencionado con un apodo, le puso tres abogados y en tres meses lo sacaron de la cárcel. Victoria dijo que eran abogados que ellos no estaban en condiciones de pagar. Y que luego le adelantó a su apropiador todos los avances de la causa: “El llamaba a casa y le daba información”, explicó. En una ocasión, para el momento de la primera detención de su apropiador, fue Victoria la que le atendió el teléfono. Ella lloraba: “El me dice que me quede tranquila y me pega dos gritos: me dice que llorando no se soluciona nada, que mi padre estaba orgulloso de mí, que yo debía contenerlo, que iba a salir, que él iba a poner a unos amigos para que lo sacaran... Ahí me entero de quién era esta persona”.

La historia

Victoria nació el 31 de enero de 1976. Sus padres eran Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, dos militantes de la JP primero y luego del ERP, salteños, una familia que escapaba del Operativo Independencia. Trece días después del nacimiento, un grupo de tareas entró en la casa donde vivían, en Boulogne. Tetzlaff era el jefe del operativo, un hombre que había sido jefe de los grupos de tareas de El Vesubio, jefe de Inteligencia y en algún momento encargado del arma de Comunicaciones en Campo de Mayo. Se apropió de Victoria seis meses después del operativo en el que –como le confesó más adelante– él mismo asesinó a su padre. ¿Usted vivió con otra identidad durante muchos años? –preguntó Niklison al comenzar la audiencia.


“Me llamaron María Sol Tetzlaff Eduartes, nacida el 28 de mayo del ’76 en Boulogne, San Isidro, como hija del coronel Herman Antonio Tetzlaff y de su esposa, María del Carmen Eduartes. Yo nunca tuve dudas de que no era María Sol, me decían que era hija de ellos”, explicó. ¿Qué versión le dieron? “Yo siempre tuve dudas, pero sobre el horario en el que había nacido. Lo que le preguntaba a mi apropiadora era la hora: sabía que el 29 de mayo era el Día del Ejército. Me decían que el 28 Herman tuvo un desfile militar en San Isidro, ella se descompone y yo nací en la Clínica del Sol.” ¿Cuándo aparecieron las dudas de que no sería hija de ellos? “Cuando tenía nueve años, calculo, llaman a Herman a un juzgado de Morón. Un día yo lo acompaño. Entro con él al despacho del juez y el juez pregunta si no era mejor que yo esperara afuera. El dijo que no. El juez saca del cajón una causa y le dice que las ‘viejas’ ya estaban empezando a molestar. Que se quedara tranquilo, que el encargado de todo esto era otro colega, pero que tomara conocimiento de que estaba pasando esto.”


Eso sucedió alrededor de 1989. Victoria no se acuerda del nombre del juez, pero sabe que en ese momento empezó la causa a Tetzlaff. “Hasta entonces, yo lo que sabía era que en Argentina hubo una guerra, en ese momento yo consideraba a Herman como mi papá, para mí la subversión se estaba vengando de ellos que habían sido soldados; que los desaparecidos eran mentira. Pensaba que no eran personas físicas, sino un invento de las Abuelas.”


Cada vez que aparecía en TV algo que no cerraba con ese relato, Tetzlaff la sentaba a adoctrinarla. Le dijo que lo primero que hacía la subversión era dañar a la familia, núcleo vital de una sociedad sana. Que las Abuelas instaban las dudas para crear miedo. “Por eso para mí eran todas unas mentiras: yo era hija de él y estaba convencida de que todo era un invento.”


Tetzlaff era enorme: medía dos metros y pesaba 145 kilos. Era rubio como su mujer, descendientes de alemanes. Vivían rodeados de policías y de militares en los monoblocks de Villa Lugano, que recién se habían construido, dijo Victoria. El departamento solía estar lleno de banderas. Tetzlaff hablaba de la causa: “La causa no sé qué era exactamente, pero era una bandera celeste y blanca; ellos eran los buenos, había una causa nacional; era el olor a cuero, las botas, la familia cristiana, la misa, cenar afuera porque Mary no cocinaba, para mí ésa era la familia: los restaurantes llenos y Herman que terminaba las conversaciones con la 45 arriba de la mesa diciendo: ‘Yo siempre tengo razón, y más cuando no la tengo’”.

Victorica

Entre los amigos de Tetzlaff estaban Leopoldo Galtieri, Guillermo Suárez Mason y Omar Riveros. Con la democracia, a Tetzlaff lo ascendieron de teniente coronel a coronel, lo mandaron a Paraná como juez de instrucción militar para alejarlo por las causas que empezaban a ventilarse en Buenos Aires. Cuando Victoria cumplió 15 años, lo detuvieron por primera vez: entonces apareció Romero Victorica.


“Herman estaba muy nervioso. Un día me llama y me plantea que ya había una causa que había tomado (Roberto) Marquevich, que era un juez montonero, que estaban las Abuelas de por medio, que lo más probable era que me sacaran sangre para compararla con el Banco Genético que en realidad lo manejaban las Abuelas.” En ese momento, también le dijo que seguro iban a decirle que era “hija de la subversión, así es que seguramente después vengan y te saquen de casa. Yo decía mientras tanto que no: que diera lo que diera, me iba a quedar con él; él me lo agradeció y que me dijo que no esperaba otra cosa de mí”.


Para entonces, Tetzlaff tenía a su “amigo en Comodoro Py” que le pasaba todos los datos, dijo ella. Cuando Marquevich, que era juez de San Isidro, la llamó para sacarse sangre, Tetzlaff la acompañó al Banco Genético. Poco después, le anunciaron la primera parte de lo esperado: que no era hija de quienes hasta ese momento suponía sus padres. “Me dijeron que en un 99 por ciento yo no era hija de ellos, pero yo dije que me quedaba con ese uno por ciento, porque sí era hija de ellos. Les decía que eran todos unos subversivos, porque pensaba que era hija de ellos.”


En el camino, Tetzlaff quedó detenido. Romero Victorica puso a sus amigos abogados que, según el relato, le debían un favor. Uno de ellos era un sobrino suyo de apellido Romero Victorica y otro Martín Anzoátegui, juez federal durante la dictadura, que ordenó en 1981 allanamientos a los organismos de derechos humanos. “Lo sacaron a Herman a los tres meses de Caseros, entró en diciembre y salió en abril para la Pascua”, recordó ella.


Mientras tanto, Marquevich seguía buscando la identidad. Un día le pidió más sangre para compararla con otras muestras, pero ella se negó para frenar la causa. Un mes y medio después, su apropiador, que ya sabía lo que estaba pasando, le avisó que la iban a llamar de la Cámara de Casación de San Martín. Ella entró a entrevistarse con los jueces sabiendo que había tres, “uno subversivo y montonero y dos de los nuestros”, dijo. Después de entrevistarla, la Cámara sacó un fallo aceptando que no se sacara sangre, un fallo que nutrió más adelante la resolución de Evelyn Vásquez, que terminó confirmada por la Corte Suprema de Nación.

Victoria le avisó a Tetzlaff

“Me acuerdo que Herman me esperaba en una parrilla cerca –dijo–, y yo fui y le llevé el fallo. Me felicitó: ‘Muy bien, m’hija’, me dijo. Se lo di y me acuerdo que cuando me senté creo que fue el comienzo del momento de empezar a hacerme cargo de la otra historia. Pensé: ahora soné si alguna vez quiero saber algo”.


Finalmente, no hizo falta una nueva muestra. Con los nuevos métodos, el juzgado hizo el cruce. Marquevich la llamó un día para decirle cuál era su familia: “Me agarró terror –dijo ella–, porque era hija de la subversión, ése fue el primer miedo”. Cuando su apropiador estaba enfermo o ya había fallecido, ella entró al despacho de Romero Victorica en Comodoro Py. Iba a preguntarle cómo hacer con su nuevo documento porque no lo quería. “¡Si lo habré tenido al gordo acá sentado horas!”, contó que le dijo el fiscal.

El complot contra el juez

Un día, Martín Anzoátegui y otro de los abogados que le había asignado Juan Martín Romero Victorica llamaron a Victoria para proponerle un complot contra el juez Roberto Marquevich. “Para destruir al joven Marquevich”, le dijeron, según contó ella. “Creo que fue cuando el juez ordenó la detención de la señora (Ernestina Herrera) de Noble –dijo Victoria–: decían que había pasado todos los límites.” La propuesta consistía en denunciar al magistrado. Tiempo antes, Marquevich se había enojado con ella porque se negaba a leer el expediente con la historia de sus padres. Le preguntó si sabía leer y le gritó que leyera. Victoria salió del despacho diciendo le habían gritado. Y los abogados ahora pretendían montarse a esa situación: “Querían que yo saliera a los medios a decir que había sido víctima de malos tratos de parte del juez y ellos me iban a ayudar para agrandar esa situación”, dijo. “El tema era que si corríamos a Marquevich de la causa se paraba el expediente y papá además zafaba de ir preso.” En ese contexto, Victoria agregó un detalle: ella aceptó hacer la denuncia para la que los abogados aseguraban contar con todos los medios, pero finalmente no avanzaron porque, al parecer, la vieron muy temerosa. Marquevich fue destituido, pero Victoria recordó que entre las causales de la destitución se mencionaba a su apropiadora: al juez lo acusaron de darle a ella prisión domiciliaria y a la dueña de Clarín, no.

Golpes, gritos y amenazas

Después de nacer, Victoria estuvo de enero a mayo del ’76 en la comisaría de San Martín, al cuidado de unas monjas. Con ella había otros seis bebés, supo por su apropiador. Las monjas los tenían al parecer durante un plazo perentorio: si no los entregaban en los primeros meses, eran enviados a Casa Cuna. Tetzlaff convenció a su mujer de recoger a la niña cuando se acercaba ese límite. Se llevó otro bebé para Lina, su empleada doméstica. Y él mismo decía que los otros se los llevaron hombres de Lugano. Cuando tenía unos cinco o seis años, ella rompió una taza de porcelana de la apropiadora: “Mary me empieza a pegar, y me dice que me devolvía a las monjas. Cuando llega Herman, él le dijo que ya no podían hacerlo, así que después yo le pido perdón, ella me perdona y me dice que por esta vez me quedo en casa”. Cuando creció, no podía escuchar música porque era subversiva. Su hermana más grande –hija biológica del matrimonio– solía hacerlo pero sin que supiera el padre. “Una vez puso la ‘Marcha de la Bronca’, la apagó y cuando salimos todos en el auto yo me pongo a cantar, porque era pegadiza... No llegué a decir uno, dos y me comí un cachetazo de Herman, que me cimbró la nuca”, contó. “Mary puso música en la radio, Luis Miguel o algo así y me dijo: ‘Vos tenés que escuchar esta música y no música subversiva’.” Otra vez, cuando la película La historia oficial ganó el Oscar, su apropiadora sacó la bandera por la ventana para festejar. ¡Vamos Argentina!, decía. “Cuando llegó Herman –dijo Victoria– va al dormitorio y le dice: ¿qué hacés? Ella le responde que habíamos ganado el Oscar y él le dice: ¿pero no entendés nada?”

Un potro de dinosaurio

Por Adriana Meyer

Cuando se habla de las rémoras del pasado que impiden la renovación del Poder Judicial y bloquean el avance de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura surge su nombre como uno de los protagonistas de tales enclaves detenidos en el tiempo. El fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica, a quien apodan “el Potro”, pertenece a la rama más conservadora de la corporativa familia judicial, por eso se junta con defensores de represores como el ex camarista Alfredo Bisordi a rumiar su bronca por los vientos progresistas que soplan en estos días, y se filtran, de a ratos, por los pasillos de Tribunales. Cuando los aires llegan al quinto piso de Comodoro Py provocan la alergia del ocupante de la fiscalía de Cámara 1.

Un cruce de palabras en un estudio de televisión, que derivó en un juicio por calumnias, resume con precisión al personaje. Había pasado un mes de la desaparición de Jorge Julio López, en octubre de 2006, cuando Romero Victorica fue mencionado por el legislador Marcelo Parrilli (MST-Nueva Izquierda) como “partícipe necesario de los secuestros, torturas y desapariciones” de la dictadura. El propio Parrilli recuerda cuáles fueron sus palabras en el blog de Cadhu (Centro de Abogados por los Derechos Humanos): “Dije que muy poco protegidos podían sentirse los testigos que declaran en las causas por violaciones a los derechos humanos si, por ejemplo, tenemos en cuenta que en la Cámara de Casación hay gente directamente vinculada al aparato judicial y a las fiscalías de la dictadura, y aclaré que los casos eran los de Romero Victorica, el ex juez de la dictadura; Pedro Narvaiz, también fiscal de Casación, y del ex juez Alfredo Bisordi”. Según Parrilli, “todos ellos desde la función que cumplían resultaron partícipes necesarios” de los delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado.

Romero Victorica lo querelló y pidió que el letrado cumpliera cuatro años de prisión. Lejos de retractarse, Parrilli consideró que el proceso era una buena oportunidad de poner de manifiesto el rol de “la pata judicial” del gobierno militar. En sentido contrario a lo expresado por la Corte y los tribunales del país sobre la imprescriptibilidad de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, el Potro Victorica sigue sosteniendo que esos delitos que cometieron los militares y demás sicarios del Estado están prescriptos, es decir, que no deben ser juzgados. Por eso pidió que se anulara una condena al represor Miguel Etchecolatz y al médico policial Jorge Bergés en la causa de una joven uruguaya secuestrada y dada en adopción a represores. Parrilli también recordó que Romero Victorica es amigo de Gustavo Adolfo Eklund, alias “el Alemán”, ex miembro de la Triple A, probable integrante de la patota que asesinó a Ortega Peña y detenido por violaciones a los derechos humanos. Eklund lo visitaba en su despacho en los años 1979 y 1980, cuando Romero Victorica era secretario de un juzgado de instrucción y “la máquina de secuestrar, torturar y matar funcionaba día y noche”.

“No puedo creer que a Jimmy le imputen esos hechos, no sé qué hace esta causa acá, si yo estoy de acuerdo con la excarcelación”, bramó el fiscal de Casación en junio de 2009, cuando ese tribunal trataba los recursos presentados por el ex ministro de gobierno de facto Jaime Lamont Smart. “Esos hechos” son 60 privaciones ilegítimas de la libertad y tormentos que sufrieron, entre otros, el periodista Jacobo Timerman en el marco del circuito Camps. La Secretaría de Derechos Humanos denunció a Romero Victorica por tal demostración de familiaridad con el imputado y porque consideró que “si el elenco estable de funcionarios judiciales que defiende a civiles y militares procesados por crímenes de lesa humanidad representara los intereses de la sociedad, la democracia estaría en problemas”. La secretaría lo denunció ante su jefe, el procurador Esteban Righi, quien le aplicó un llamado de atención. Ese año el fiscal habría celebrado el triunfo de Unión PRO con la esperanza de que “oxigene la Justicia”.

En 1992, Romero Victorica ya ostentaba una meritoria trayectoria como abogado, a la que sumó el respaldo del ex presidente Carlos Menem para postularse como juez de Casación. Pero el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lo impugnó, junto a otros siete postulantes, ante la Comisión de Acuerdos del Senado, y lo describió como “un hombre de convicciones autoritarias, nunca ocultadas”. Romero Victorica había llamado “subversivo” al abogado asesinado Guillermo Díaz Lestrem, con lo cual el CELS consideró que era un aval implícito al terrorismo de Estado. Otra de sus frases célebres fue la que pronunció sobre el copamiento al cuartel de La Tablada, en enero de 1989. “En 1970 se libró una guerra que hoy se reinicia en la batalla de La Tablada”, dijo ante políticos y legisladores de la incipiente democracia. Respecto de los indultos dijo: “Menem sabe que entendí el mensaje de conciliación, pese a que me tuve que tragar el sapo del indulto a (Mario) Firmenich, claro que con el indulto liberaron a muchos amigos míos, del bando contrario al de Firmenich”.

Sin embargo, de quien llegó a ser amigo fue de otro ex jefe montonero, Rodolfo Galimberti, a quien investigó por el secuestro del empresario Jorge Born. Romero Victorica intervino en la causa y con Galimberti consiguieron que la familia Graiver se desprendiera de unos cuantos millones en concepto de “devolución” a Born, de quien Galimba luego terminaría como socio. Quedaron todos íntimos.

Romero Victorica no fue juez de Casación, pero llegó igual al quinto piso de los tribunales federales de Retiro, donde ocupa la Fiscalía de Cámara 1. Para ello no necesitaba los votos de los senadores. Una de sus primeras iniciativas fue denunciar por corrupción al ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Bernardo Grinspun. No la pudo probar pero la difundió, y los familiares del ex funcionario lo querellaron a él por calumnias e injurias.

Tampoco fue feliz su participación en el caso García Belsunce. En su condición de integrante del entorno familiar terminó diciendo que los parientes de la asesinada María Martha mintieron. No acudió a declarar cuando lo convocaron y calificó al fiscal Diego Molina Pico de “mocoso imberbe”.

El extrovertido Romero Victorica es un notorio representante de esa rancia estirpe conservadora que resiste en Tribunales. No es el único, pero es uno de los más notorios.

sábado, 23 de abril de 2011

AGUDA REFLEXIÓN DE MACRI SOBRE PERUANOS INDESEABLES

Según un estudio de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas), los peruanos que ingresan a Argentina están implicados en alguna de las siguientes manifestaciones de inseguridad ciudadana:

- En el 67 % de los tocamientos indecentes en el colectivo 60, de los que resultan víctimas mujeres argentinas de un amplio espectro etario que llega a los 93 años.
- En el 59,4% del ingreso de lechuga y frutas en mal estado que se venden en los supermercados chinos. El resto se reparte entre bolivianos y coreanos. Estos últimos vienen a ser los "bolitas" de Asia, pero no se dan por aludidos.
- En el 38 % de la fabricación de ropa trucha que se vende como buena en La Salada.
- En el 15 % de los asaltos con las modalidades "salidera"y "motochorros con casco", de las que son víctimas honestos ciudadan@s argentin@s.
El CIPPEC es un centro de producción de programas de gobierno llave en mano, muy consumidos entre grupos políticos conservadores y socialistas, a diestra y siniestra. "Nosotros tenemos un plan para cada gusto", opina el doctorando William Rodgers, responsable del CIPPEC.

Uno de esos peruanos indeseables fue inmortalizado por el caricaturista de policiales del diario "Clarín" cuando prestaba declaración en una dependencia de la PolMet (Policía Metropolitana).
El bellaco lucía así:
"Mi padre me decía que ser escritor significaba ser una especie de marica", confesó el descatado ante una perpleja sargento de la policía de la ciudad.
Consultada por este blog sobre lo que nos dice la caricatura, la licenciada Inés Gómez de la Serna, especialista del CIPPEC en nuevas elecciones sexuales, respondió lo que sigue:
"¿ Que qué me dice en cuanto a síntoma? Mmmmmmmm...."


La detención del peruano se produjo a pocos días de que el ingeniero Mauricio Macri nos brindara una aguda reflexión sobre la inmigración ilegal de países limítrofes.
Macri se interna en consideraciones de orden sociológico, antropológico, psicoanalítico, geopolítico y por qué no de la más profunda filosofía medieval, en una temática sutil que, nos revelan sus asesores, fue incorporando desde la escolástica fría de la Universidad Católica hasta las no menos frías pistas de esquí de Aspen.
Uno de esos asesores se entusiasma en lo apologético: "Mauricio es el alumno predilecto de los jeans Levy-Strauss que todos necesitamos", dijo, refiriéndose al costado antropológico de la cosa.
Como todos sabemos, Claude Levy-Strauss fue el creador de la antropología cultural eurocéntrica, y en sus ratos libres, confeccionista de esos vaqueros de dril azul que fueron paradigma de la conquista del Far West, de la que John Wayne fue héroe indiscutido.
Reflexión que lo enaltece aún más a Mauricio, siendo como es, Mauricio, el hijo pródigo de un consigliere del sur italiano; como todos sabemos, los verdaderos italianos, los nacidos en Turín, Génova, Milano, Venecia y Florencia, consideran (con razón) a los petisitos morochos del sur como una especie de invasores africanos consumidores de polenta.
Escúchenlo, vale la pena:

viernes, 22 de abril de 2011

Publicidad real con palestinos atropellados




La filial israelí del fabricante de automóviles Subaru ha condenado hoy un falso anuncio que usa la imagen de un coche de la marca atropellando niños palestinos para remarcar la calidad y resistencia del mismo. La Autoridad Palestina había pedido el pasado miércoles a Subaru tomar medidas ante el supuesto anuncio.
La imagen corresponde a un incidente ocurrido el pasado mes de octubre cuando el líder colono David Beeri atropelló a unos niños palestinos que protestaban junto a un control militar en el este de Jerusalen. El falso anuncio, que ya recorre Internet, utiliza una de las fotos tomadas por los periodistas con la marca sobreimpresionada de Subaru.
"No está claro si es un anuncio real o si alguien está haciendo uso del logotipo de Subaru", dijo el miércoles en un comunicado el Gobierno palestino.
"Les instamos a que tomen las medidas necesarias para frenar la circulación de este despreciable y vergonzoso anuncio, y que lo condenen", pidió la Autoridad Palestina a Subaru.
En un comunicado, en su cuenta de Facebook, Japanauto -importador de la marca japonesa Subaru en Israel- ha hecho una "dura condena" del falso anuncio. Japanauto afirmadesconocer la procedencia de un imagen que "daña su reputación" y asegura que tratará de localizar a los responsables del mismo.

jueves, 21 de abril de 2011

"García Márquez me cambió la vida"

Como iluminados testigos de la realidad, estuvimos hoy en la inauguración de la Feria del Libro, ese evento mágico que contribuye a elevar el nivel intelectual medio de los argentinos.
Esta edición, la trigésimoséptima, nos trae muchas novedades en libros de autoayuda y ecología, que es lo que la gente informada busca para informarse un poco más y de ese modo desinformarse, pero con otra onda, más cool.
En sus atestados pasillos nos hemos cruzado alguna vez con Paul Auster, Ray Bradbury, José Saramago, Mario Vargas Llosa (creo), Alicia R. Hartridge, Ítalo Calvino, Jorge Rafael Videla siempre acompañado de su fiel pastor Cacciatore, Muhammad Yunus (el que descubrió la virtud de prestar 1 dólar a todo el que quiera convertirse en capitalista, pues así comenzaron Rockefeller, J.P. Morgan y el banquero Rostchild), y otros notables. Un verdadero encuentro con hombres (y mujeres) notables.

Con nuestro grabador, acometimos la primera entrevista de la noche:
¿Le gustó la Feria?
Seee, es lo más...
¿Viene todos los años?
No me la pierdo. Aquí con mi señora (el entrevistado la señala) no solo la recorremos toda, pero todaaa: también asistimos a las conferencias. Hoy, por ejemplo, no nos perdimos una palabra del escritor ese que la inauguró... ¿Cómo se llamaba, Chuchi?
...García Márquez, creo (responde la aludida, no sin marcar antes unos puntos suspensivos como queriendo decir que la memoria, bueno, la memoria, eh?). A mí me cambió la vida desde que leí sus libros. Tanta pasión por la libertad de expresión, sin comisarios políticos. No sé hasta dónde vamos a llegar con tanto totalitarismo. ¿A usted le parece?
Yo no opino: sólo pregunto. Y en tren de preguntar: ¿cómo se llama usted?
Pantaleón.
¿Y su señora esposa?
Yo soy la Visitadora.
Bueno, pues no se nota.

miércoles, 20 de abril de 2011

Convocatoria a todos los argentinos

Al encabezar un acto en Santiago del Estero, Cristina Fernández aseguró que "las corporaciones de turno no pueden ocupar nunca más la Casa de Gobierno para tomar decisiones, como lo hicieron durante años".


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La Presidenta de la Nación encabezó un acto frente a la Casa de Gobierno de Santiago del Estero en el que inauguró diversas obras en esa ciudad y en otras localidades del interior provincial mediante el uso de la teleconferencia.

Destacó que "no es solo un día de inauguraciones, estamos cumpliendo viejos sueños que representan simbolos concretos".

Allí destacó “la reconstrucción del dique Figueroa en el centro de la provincia que se había roto en 1970 dejando una región que debió ser abandonada porque se inundaba”.

En este marco recordó el acta de reparación histórica firmada por el entonces presidente Néstor Kirchner "un hombre del país profundo, del país que sabe de las carencias", con el gobernador Gerardo Zamora para la reconstrucción del dique y que hoy permite la reincorporación de más de 30 mil hectáreas para el cultivo.

Cristina Fernández afirmó que "el Estado tiene un rol insustituible en la protección de la salud pública" e indicó que "el país ha vuelto a abrir las escuelas técnicas".

"Era un país sin producción y con un tremendo endeudamiento. Hemos incorporado a las Termas de Río Hondo a los planes de turismo de un PAMI que ya no es presa de las corporaciones ni botín de un gobierno de turno. Cumple ahora la función de dar salud a los más de 4 millones de jubilados", aseguró la mandataria.

Por otra parte sostuvo que "los jubilados podrán ahora hacer turismo en las Termas de Río Hondo" y aseveró que "el turismo genera puestos de trabajo".

La Presidenta añadió que existe "un país diferente" e instó a todos los argentinos a "ponerse una mano en el corazón o en el bolsillo para responder si en 2003 se podía pensar en esta realidad que hoy vivimos", a la vez que aseguró que "no somos una promesa electoral".

Afirmó que "el único compromiso que siempre asumimos fue no dejar las convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno" y añadió que "el pueblo sufrió ya demasiadas traiciones, desilusiones y frustraciones".

"Desde la política se puede gobernar y administrar los recursos del Estado en beneficio de todos los sectores. Aún hay argentinos bajo la línea de pobreza y de indigencia, pero muchos menos. Esos vergonzosos índices descendieron hoy fuertemente, pero todavía avergüenza, por lo que hay que profundizar el modelo", puntualizó la presidenta.

En otro párrafo de su discurso se refirió a los productores agropecuarios y recordó que "atraviesa quizá el mejor momento económico en décadas, por lo que deben abandonar los prejuicios" y sostuvo que "los trabajadores han vuelto a tener empleo y, de lo contrario, cuentan con la asignación universal".

La Jefa de Estado expresó que "empresarios y trabajadores pueden ahora negociar en convenciones colectivas salarios dignos" y aseveró que todos deben colaborar para ayudar a los argentinos que todavía siguen soñando y necesitan un empleo o una casa.

La Presidenta afirmó que "las Madres de Plaza de Mayo son el símbolo más importante de la tragedia que nos ha tocado vivir" y reivindicó a los obreros de esa Fundación, que construyeron en la provincia 232 viviendas.

"Hay que construir el presente y el futuro. El actual crecimiento económico ha llegado con la inclusión social. Esta sociedad es cada vez más igualitaria. Queremos lograr más igualdad y equidad, lo que se hace a través de la inclusión y el compromiso firme", dijo la mandataria.

Finalmente señaló que "las corporaciones de turno no pueden ocupar nunca más la Casa de Gobierno para tomar decisiones, como lo hicieron durante años" y, al mismo tiempo, dijo que ello "no quiere decir que haya que negar su importancia en las decisiones económicas".

"Pero ello no significa imponer decisiones políticas a un gobierno. El que quiera hacerlo que abandone la corporación y cree un partido político", dijo la presidenta, para añadir que "he aprendido que es necesario convocar a todos los argentinos a este proyecto de transformación y que no hay que enojarse aunque nos provoquen".

Cristina Fernández agradeció en nombre de su marido y de sus dos hijos las “enormes muestras de cariño, de amor y de aliento” que recibe día a día y que “me ayudan a seguir adelante”.

martes, 19 de abril de 2011

En Libia, EEUU insiste en crearse un enemigo

De aquí y de aquí copiamos y pegamos esta entrevista imperdible efectuada por la CNN, a la que en este caso se le escapó la tortuga y queda además en evidencia que EEUU necesita crearse un enemigo:


CNN sería uno de los últimos lugares donde esperarías escuchar lo que en realidad está pasando en la guerra contra Libia (la cadena de TV que ha servido en los últimos 20 años como el escenario para montar el teatro de guerra), pero tal vez por un mal cálculo de sus productores, al invitar al ex analista de la CIA y profesor de la Universidad de Georgetwon, Michael Scheuer, tenemos en este video un notable testimonio que además es un momento televisivo imperdible.

Ante la pregunta sobre la participación de la CIA armando a los rebeldes en Libia, Scheuer responde que es evidente que Obama tiene a la agencia en el noreste de Libia intentando infiltrar a los rebeldes y obtener información, algo que es sospechosamente peligroso, ya que esta zona es una zona de radicales islamistas, muchos de los cuales participaron con Al-Qaeda y que combatieron en Iraq, por lo que deducimos dos posibilidades: que el regimen que se se instaure sea aún más radical y descontrolado que el de Gaddafi o que este regimen extremista sea controlado (pero lo que significaría que Estados Unidos pactaría con los terroristas que supuestamente combate en todo el mundo, algo que quizás nos lleve a darnos cuenta de que Estados Unidos es el que alimenta y ha alimentado a estos extremistas como parte del teatro de guerra).

Scheuer apunta a que, si no se acepta perder la guerra, será inminente que Estados Unidos envíe tropas terrestres a Libia, aunque esto signifique que se admita que se equivocaron al entrar a la guerra. No podría ser más concreto, cuando dice:
“Es el Oese liderado por Estados Unidos atacando a una nación islámica que tiene petróleo”.
A lo que la ingenua conductora de CNN de voz chillante lo reconviene, diciendo que “debemos de ser cuidadosos al decir que es el Oeste liderado por Estados Unidos”  ya que “la OTAN ha tomado control de las operaciones y es una coalición que cuenta con países árabes”. 
Scheuer la saca de su ilusión: “Eso puede engañar a algunos estadounidenses, pero no engañara a los islamistas, es una operación liderada por Estados Unidos, y hablas de los países árabes que participan, bueno estos países árabes son tiranías odiadas por su propio pueblo, este es un pedazo de teatro, montado por  la Sra. Clinton y McCain y el grupo bipartisano al que le encanta intervenir en el extranjero, en el mundo musulmán esto es otra vez estadounidenses matando a musulmanes y parece ser por petróleo”.
Escandalizada e histérica, la conductora de CNN intenta razonar que  ”en Libia eran las personas las que pedían a Gaddafi afuera, que estaban cansadas”, así que “estamos ayudando a democracias islámicas”.
“Ambos partidos aman intervenir donde no hay intereses de Estados Unidos en un momento en el que estamos casi en bancarrota”… dice Scheuer. A lo que la  conductora de CNN le contesta que la economía y la guerra de Libia no tienen nada que ver y Scheur de forma notable le dice “Tú solo estás llevando el agua para el Sr. Obama”, lo que puede interpretarse como decir que CNN sólo esta transmitiendo la versión oficial de los hechos producida en la Casa Blanca.

Michael Scheuer fue despedido de la Jamestown Foundation en el 2009 por decir que “el estado actual de la relación entre Estados Unidos e Israel pone en peligro la seguridad nacional”, una declaración que hace refrencia a la enorme injerencia que tiene Israel en Estados Unidos.

Con Uds, la entrevista en vivo:


lunes, 18 de abril de 2011

NADA QUE VER CON PAKA PAKA

Los abajo firmantes declaramos que nada tenemos que ver con la producción, creación, operación y puesta en el aire de Paka Paka.











Algo diabólico se cierne sobre Siderar

En la última reunión de directorio de Techint-Ternium-Siderar, que vienen a ser lo mismo, pudimos fotografiar el fantasma de un monstruo, enano perverso (con las debidas disculpas al INADI), súcubo o íncubo, demiurgo, sátiro virgen, terrorista, hereje monofisista, trasgresor dionisíaco, narcosubversivo...




Aunque las instantáneas tomadas lo muestran como un personaje perfectamente identificado por el comisario (RE) Eduardo Feinman en C5N, ese avatar de Satán insiste en aparecer públicamente en nuestro país así:

domingo, 17 de abril de 2011

OTRA VEZ BIENVENIDO A BUENOS AIRES, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Está en Buenos Aires el autor que alguna vez expresó su desasosiego por el cierre del Reading Room de la British Library.

El próximo martes, nuestro invitado de honor y personaje ilustre de Buenos Aires clausurará una reunión de la Mont Pelerin Society y su subsidiaria local, la Fundación Libertad Ltda, que debate sobre el "populismo" en América Latina, un término que varió con el paso de los años.
Como todos y todas recordarán, la Mont Pelerin fue la responsable ideológica del advenimiento de la dictadura más progresista de América, la del general Pinochet, el primer experimento neoliberal en el área que luego repicaría en Argentina con un notable éxito y que produjo un hecho central del populismo como fue el Mundial 78.
El (otra vez) ilustre escritor se hizo famoso por novelas como Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba y otros éxitos editoriales del famoso booooom latinoamericano que en su momento hicieran suspirar de emoción a más de una europea joven.
El próximo jueves, el (y otra) ilustre visitante dejará formalmente inaugurada la Feria del Libro, un shopping de cultura muy visitado por gente con aspiraciones de estar informada de las modas literarias, desde Žižek a Stamateas y Canela.
Bienvenido, Premio Nobel Gabriel García Márquez, a quien vemos en esta instantánea de 2009 dando una conferencia en el Canal Gourmet acerca de la capacidad demostrada por el extinto presidente Kirchner para frenar el ALCA en Mar del Plata.







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