domingo, 1 de junio de 2014

¿PERÓN O MONTONEROS (2)?

Poco a poco se va comprendiendo que en marzo de 1976 las FFAA tomaron el poder como garantes de un modelo de exclusión basado en la valorización financiera y la apertura total de la economía, apertura que no incluía los negocios particulares de Martínez de Hoz: Acindar prosperó con un arancel del 40% al acero importado; y la Ítalo se pagó dos veces. Etc. Pero volvamos tres años atrás.

En 1973 Montoneros parecían representar lo nuevo y lo joven, es decir, parecían representar el cambio. Perón desconfiaba de ellos, al punto de considerarlos traidores por pretender competir con él en la conducción del Movimiento aún sabiendo de su finitud. Mi único heredero es el pueblo. 
O quizás por su vinculación originaria con la Iglesia.

Viéndolo a la distancia, resulta obvio que Montoneros no estaba en condiciones de conducir al pueblo: en rigor, condujeron a miles de jóvenes al matadero de las “contraofensivas”, mientras se consideraban a sí mismos como la vanguardia de la resistencia a la dictadura. 
Ubaldini no existía en sus significaciones.

Luego surge la leyenda de la conducción pendular de Perón, que como especialista en Historia Militar, la encara según la guerra clásica: apoyarse primero en un ala, luego en otra, y destruir al enemigo con el centro del dispositivo armado, figura que encontramos desde las Termópilas a las batallas de la Primera Guerra Mundial (o “gran guerra”) pasando por las victorias napoleónicas. Lo sustancial del peronismo era LA FELICIDAD DEL PUEBLO Y LA GRANDEZA DE LA NACIÓN, donde siempre estaba primero la Patria y luego el Movimiento. En las significaciones de Montoneros, el Movimiento eran ellos mismos.

Sin duda el halo de heroísmo armado y martirologio de la juventud pesa en los análisis, y la presencia de ex paracaidistas de la OAS en el palco de Ezeiza, o las bandas armadas que actuaron desde 1975 amparadas por el poder político (mas Isabel, Lopecito, etc.) no contribuyen a aclarar la situación.

Como sostuve en el anterior post, las condiciones para instaurar una Argentina dirigida al socialismo en 1973 era una alucinación colectiva que no tenía en cuenta la situación objetiva de Sudamérica. En efecto, el país aparecía enteramente rodeado por dictaduras neoliberales, y estaba acabando el avance de la etapa descolonizadora que justificaba la lucha armada para la liberación. Podríamos agregar que eso no formaba parte de nuestros análisis de la realidad: al fin y al cabo, Vietnam había derrotado estrepitosamente al aparato militar de EEUU en 1975. Si, claro, pero en Indochina había un largo historial de lucha popular contra las naciones coloniales, y el Vietcong se parecía mucho mas al "pueblo en armas" de nuestra independencia que al accionar de unos cuantos miles de militantes. En ocasiones la alucinación ideológica puede producir ceguera, y así como Juan B. Justo proponía el triunfo final de obreros rubios y abstemios, en una suerte reivindicación por izquierda de las tesis sarmientinas, estas nuevas expresiones imaginaban la existencia de una clase obrera concientizada en el marxismo leninismo y dispuesta a armar soviets. Otras cuestiones, como el foquismo, son variaciones secundarias de este núcleo delirante.


Primero estaba la Patria.


En ese marco, la cooptación de Perón por parte de las “bandas de derecha” es una explicación infantil, si no encubriera una cierta interpretación política reivindicatoria (o justificatoria) de Montoneros.

Aunque no lo escribí en su momento, mi crítica se dirige a la cúpula de Montoneros y no a las innumerables víctimas de la represión, que también fueron víctimas de los delirios de unos cuantos que paseaban sus birretes por Beirut. Asimismo, me pareció impropio referir cuestiones personales: apoyé la política de Perón aunque fui, o sigo siendo, víctima de su gobierno. Pero la política no consiste en una satisfacción personal sino en un logro o derrota colectivos, y lo que sucedió en marzo de 1976 fue una derrota de la Patria.
Reivindicar al peronismo hoy es en cierto modo ridículo; el peronismo, como repite un amigo, murió junto con su líder, quien se llevó a la tumba los secretos de la conducción. Ciertas estructuras y ciertos personajes nefastos sin embargo se reivindican como tales. A su vez, dentro del kirchnerismo algunos opinan que eso es prueba de que el "peronismo" quedó afuera. Los discursos de Cristina, sin embargo, desmienten a unos y otros.
El kirchnerismo es la expresión actual del movimiento nacional. La cuestión argentina es avanzar en términos de inclusión, equidad y autonomía, que es lo que nos convertirá en Nación y lo que expresa este Gobierno con sus más y sus menos. 
Este movimiento nunca se da en estado puro: siempre se construye lo nuevo con parte de lo viejo.
La llamada Tendencia Revolucionaria Peronista (a la que yo adscribía, aunque NO ME FUI DE LA PLAZA) planteaba el socialismo como objetivo. ¿Pero qué era ese mítico socialismo?
Menos de dos décadas mas tarde, el socialismo real se esfumó de la faz de la tierra, desplomándose como un castillo de naipes. Lenin planteaba que las nacionalidades eran parte de un mundo en desaparición, pero a la caída de la URSS las viejas naciones constitutivas del mundo soviético re-florecieron. Checoslovaquia no existe. Los rumanos son los actuales"cabecitas negra" de Europa. La vieja Europa del Este financia con su trabajo y su riqueza al FMI y al Banco Mundial.  Yugoslavia estalló. 
Crimea está explotando.
Con 25 años casi ininterrumpidos de neoliberalismo, el campo popular en Argentina se debilitó y el poder económico se concentró. Tuvo que llegar 2003 para volver a tener esperanzas, y hay que prestar atención a la relación de fuerzas.
Y mientras tanto, releamos los puntos básicos del Plan Trienal de 1973 para advertir nuevamente dónde estaba el sujeto histórico de cambio. No por cierto en Gelbard, que era un ejecutor, sino en Perón.

Ley de inversiones extranjeras.
Proyecto de ley de Recomercialización de Granos y Carnes.
Ley de fomento agrario.
Ley de corporación de empresas nacionales.
Ley de promoción industrial.
Ley de suspensión de desalojos.
Ley de representantes de empresas extranjeras.
Proyecto de condonación de sanciones, multas, recargos e intereses por infracciones impositivas.
Ley de represión penal para las defraudaciones fiscales.
Ley de promoción minera.
Ley de creación de la corporación para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa.
Impuesto a la renta potencial de la tierra.
Ley de regionalización de los directorios de los bancos de la Nación argentina y Nacional de Desarrollo.
Modificación de la ley de bosques.
Ley de creación del Instituto Nacional de la Vivienda, de interés social.
Ley de uso de tierras aptas para la explotación Agropecuaria.
Ley de defensa del trabajo y la producción nacional.
Ley de Nacionalización de los depósitos bancarios.
Régimen para financieras para-bancarias.
Nacionalización de los bancos desnacionalizados en los últimos años.



Como ya se ha dicho, "Mientras más democracia se inyecte al sistema neoliberal de dominación, menos podrá resistir éste el embate de las mayorías ciudadanas: cuando comienzan a descubrir la contradicción flagrante entre mercados monopólicos y democracia, entre soberanía nacional y privatización de los recursos naturales, entre soberanía energética o dependencia externa, entre libertad de expresión y concentración del poder comunicacional, entre una minoría que administra la riqueza y se enriquece y una mayoría que produce la riqueza y se empobrece..."

 

miércoles, 21 de mayo de 2014

¿PERÓN O MONTONEROS (1)?



La discusión sobre los '70 en Argentina no está cerrada ni mucho menos, como sucede habitualmente con los procesos históricos de fuerte cambio. El sujeto histórico de cambio no es algo dado e inmutable, así como la Nación (es decir, ese territorio o población que supera la condición de país, colonia o semicolonia) tampoco lo es. 
El sujeto se construye. 
Una Nación, también.

Sobre los '70, y remedando a Marianito (uno y sólo uno se ha ganado ese diminutivo entre el gorilismo de paladar negro) citaré a Tácito, mencionado a su vez por Robert Graves en “Yo, Claudio”: “… toda  transición de prominente importancia está envuelta en la duda y la oscuridad. Mientras unos tienen por hechos ciertos los rumores más precarios, otros convierten los hechos en falsedades. Y unos y otros son exagerados por la posteridad”.

El drama de los '70 está marcada por la disputa en la conducción de movimiento nacional. Intentaré confrontar las "efectividades conducentes" (Yrigoyen) y las "realidades efectivas" (Perón) con las consignas de cambio al socialismo que planteaba Montoneros como la organización armada de mayor despliegue territorial.
Firmenich ha aparecido en distintos films (Resistir, 1978; Mugica, 1999) y cuenta con la ventaja (mediática, que no real) de que Perón no se puede defender sino mediante la trasformación de la Argentina que protagonizó, su papel descollante en la época de la descolonización y sus obras escritas. Entiéndase bien, no intento compararlos porque es imposible.
En "Mugica" (1999) elabora una justificación sobre la errada correlación de fuerzas entre Montoneros y las FFAA durante la dictadura, pero el núcleo de su comentario es percibirse a sí mismo, con una explicable pedantería, como la conducción de ese sujeto político de cambio que habría sido Montoneros. 
Veinte años antes, en “Resistir” despliega una serie de bolazos donde se atribuye a sí mismo ser la conducción política de la resistencia a la dictadura, sin considerar siquiera la resistencia sindical.

Para poder verse a sí mismo como tal, recurre a frases de factura ligera, efectistas, subjetivas, que sirven para producir rápidas imágenes mentales, como por ejemplo "Perón había sido cooptado por la derecha peronista", lo que lleva a concluir que si había sido cooptado, el auténtico peronismo (y sujeto político de cambio) eran los Montoneros. Y pasemos por alto la idea colonizada de izquierdas y derechas.

Firmenich se refiere a una Argentina imaginaria, y no es aventurado afirmar que arrastró a muchos jovenes en una alucinación colectiva.
En la Argentina real, y aunque nadie puede negar la capacidad de movilización territorial de Montoneros, Perón obtuvo más del 60% de los votos, y en todas las elecciones en que se presentó, el Peronismo Auténtico (partido de Montoneros) tuvo un paupérrimo resultado.  No fue sólo una errada correlación de fuerzas sino una concepción (la de ellos y el resto de las organizaciones armadas) referida a una Argentina inexistente.


En los ’70, era Perón el conductor del sujeto histórico de cambio posible, y me hago cargo de Isabelita, López Rega, la CNU y la avanzada edad del líder.

La designación de Gelbard en Economía revertía una continuidad de 18 años donde habían gobernado los poderes económico-sociales de siempre. Gelbard era judío y para colmo del PC, o era del PC y para colmo judío.El posterior desguace de las miles de empresas industriales que contribuyó a fundar no es un dato menor porque el objetivo principal de la dictadura era volver a la Argentina pastoril de principios de siglo.


Hoy podemos vislumbrar, al final del laberinto, las luces de ese cambio posible, mediante el fortalecimiento del mercado interno, un Estado que promueve políticas activas de autonomía y la transformación de los sectores sociales de sujetos en sí a sujetos para sí, conteniendo que la Argentina y el mundo hoy son muy distintos a los de los ’50 y los ’70. Pero como bien se aprendió en los ’90, también las banderas de justicia, independencia y soberanía se pueden usar perversamente para ejercer el Mal y servir al enemigo.

En septiembre de1974 Montoneros pasa a la clandestinidad. La cúpula militarizada queda a salvo, pero a costa de exponer a todos los cuadros de superficie que hacían trabajo territorial. Y exponer, en esas circunstancias, podía equivaler a la muerte.



Para entender 1973 es preciso tener en cuenta algunas características del momento:



En esa época existía un Otro del sistema capitalista burgués, la bestia marxista leninista, que se expresaba en distintas versiones: la cubana, la soviética, la china, la yugoslava, etc. Este aspecto es primordial, porque muchos imaginaban que en ese Otro estaba la salida a la vida capitalista, y en la Argentina imaginaria, cada organización fantaseaba con "repetir" esas experiencias ajenas. Como consecuencia de la existencia de este Otro, EEUU y la URSS se enfrentaban en el mundo (Guerra Fría) en busca de la primacía de uno u otro con la precaria racionalidad (la que otorga el poder) bipolar que les otorgaba los acuerdos de Yalta, Potsdam, etc., donde ambos se habían repartido "áreas de influencia".



América del Sur era un área de influencia reservada a EEUU, y la crisis de los misiles en Cuba es una prueba de ello. 

En el período que va desde la asunción de Perón en octubre de 1973 al golpe de marzo de 1976, es asesinado Salvador Allende y Pinochet encabeza una dictadura en Chile, la primera experiencia mundial del ultraliberalismo de Mont Pelerin, futuro Consenso de Washington. Hay crecientes dificultades en el Perú de Velazco Alvarado, y éste cae en agosto de 1975. Las FFAA habían tomado el poder de Brasil en 1964. Bolivia está en manos del dictador general Banzer. En Uruguay, Bordaberry acepta ser un títere de las FFAA. Stroessner se acerca a EEUU. El resto de América está en manos de distintos dictadores más o menos complacientes con Washington. El general Prats es asesinado en Buenos Aires en 1974. 
Es decir, las condiciones regionales para Argentina eran muy desfavorables como para, por ejemplo, reponer la Constitución  de 1949 o los derechos sociales.


Considerar que en ese momento era practicable una experiencia socialista en Argentina era al menos pueril, por no decir tonto. Este análisis infantil no se extinguió en Argentina: hace unos pocos años, una experta (Nuria Giniger) de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, ligada a un sector del PC, opinó que al haber desechado Perón el modelo siderúrgico soviético construyendo Somisa, se alineaba automáticamente con el de EEUU. La pequeña diferencia es que con Somisa dejaríamos de importar acero norteamericano.


El Imperio podría tolerar a la pequeña Cuba del monocultivo de azúcar, pero jamás permitiría que Argentina se pasara al otro lado de la Cortina de Hierro. 

Apenas sobrellevaba a Perón, cuyo surgimiento había boicoteado hasta la exasperación con el secretario de Estado Cordell Hull y luego apoyaría abiertamente la Revolución Libertadora junto a Gran Bretaña, que aportó armamento para la Marina.



La lucha en Argentina (que se desarrolló bajo la consigna de “luche y vuelve”)  no había comenzado con la muerte de Aramburu ni con los levantamientos de 1969 (cordobazo, rosariazo, etc.) contra Onganía, como malinterpretó Montoneros. 

Luego de la matanza de civiles indefensos el 16 de junio de 1955 por aviones con el "Cristo vence"  pintado en los fuselajes, Perón abandonó el poder tres meses mas tarde para impedir un enfrentamiento más sangriento.

Después de setiembre de 1955 la lucha continuó de distintas formas. Activistas gremiales y de la juventud resistieron a la democracia proscriptiva en lo que se llamó la Resistencia Peronista donde eran abundantes las bombas contra objetivos "gorilas" y la represión contra todo lo que tuviera olor a peronismo. El decreto 4161 prohibió nombrarlo. En 1956 hubo un levantamiento militar ahogado en sangre. En 1959 se reprimió con tanques la toma del frigorífico Lisandro de la Torre. En 1962 desapareció el activista gremial Felipe Vallese. El peronismo estuvo prohibido durante 18 años, anulándose todas las elecciones en las que se presentó (Framini, etc.).

La pertenencia a  la Iglesia de Firmenich y de todo el grupo fundador de Montoneros pone en un contexto particular el período, teniendo en cuenta que también  en junio del 55 se había usado el argumento de la fe. 



La feroz desubicación de la cúpula de Montoneros, que se paseaba por Nicaragua, Argel o Beirut con uniforme de combate mientras miembros inexpertos de la organización ingresaban a Argentina para sumarse en masa a la lista de desaparecidos, pone en serias dudas la conducción que auto-reivindicaba. La resistencia a la dictadura la protagonizó el sindicalismo. ¿De dónde salió Ubaldini?



miércoles, 14 de mayo de 2014

¿QUIÉN ROBÓ EL AVIÓN AERO COMMANDER LV-LSA EN 1976?

Avión bimotor Rockwell Aero Comamnder 500S Shrike, Matrícula LV LSA - Primer vuelo: año 1975 -  Propietario: Alejandro Iacarino, detenido en 1976. Nunca vendió el aparato, del que fue desapoderado junto a una gran extensión de tierra (unas 25 mil hectáreas) en Santiago del Estero. Actualmente ¿propiedad de Bulgheroni? -

viernes, 2 de mayo de 2014

GUTIERREZ Y LAS MAFIAS MENEMISTAS

Esta vez fue Pablo Moyano el que amenazó por tevé, y el padre no se quedó atrás. ¿Dónde está el fiscal que inicie actuaciones de oficio por intimidación pública y apología del delito? ¿O acaso es inimputable?

Según el actual código penal, el inimputable Pablito sería el único responsable del chantaje mediático. 
Si se avanza con sus reformas (que no quieren ni Macri ni Massita) también lo sería Covelia y el señor Depresbiteris. Porque Pablito parece defender los intereses de los trabajadores pero en realidad es la voz degradada de esa empresa que recoge los desperdicios de doce municipios del GBA.
Un rato después, papá Moyano prometió guerra. Los Moyano se hacen los patoteros por varias razones. 
Una, porque don Hugo tiene aspiraciones presidenciales y se cree una especie de pequeño Lula argentino, imaginando, en su odio machista contra Cristina, que Néstor le hubiera dado la bienvenida en la lista del FpV bonaerense. 
Otra, porque la paulatina rehabilitación del sistema ferroviario es una amenaza fiera para los camioneros
El tren es más barato, rentable y sustentable que el camión. Este último, es decir las empresas de transporte de cargas, no pagan impuestos diferenciales obligando al Estado a construir rutas capaces de soportar mayor peso. 
Y deben existir otras razones que los lectores podrán inferir de lo que sigue.
En realidad, lo de los Moyano no es "el viejo sindicalismo" enfrentado con el "nuevo sindicalismo". 
¿Quiénes representarían a éste último: el Pollo Sobrero, Miceli?
El entredicho de las empresas de camiones con Francisco Gutiérrez, dirigente de la UOM e intendente de Quilmes, es algo más que una disputa por la recolección de basura en un municipio. 
Viene de lejos.
El 29 de agosto de 1994, cuando el subcomisario Jorge Omar Gutiérrez, hermano del intendente de Quilmes, viajaba en tren por Sarandí, fue ejecutado con una modalidad clásica de la mafia siciliana: un hombre se le acerca desde el frente para agredirlo, la víctima descuida su espalda, el matador llega por atrás y le dispara en la nuca.
Gutiérrez estaba investigando un depósito fiscal, Defisa S.A., donde había un inusual movimiento de camiones transportadores de containers, y cuyos directivos, los de Defisa, también lo eran de la empresa de camiones Express Cargas, que perteneció a Alfredo Yabrán, y cuya cabeza era Edcadassa. 
El asesino, protegido por la policía, fue Alejandro Daniel “Chiquito” Santillán, cabo primero de la Federal en la División Seguridad Ferroviaria. Por vicios en el procedimiento, Santillán quedó en libertad a los dos años.

Express Cargas hizo viajes para Casa Piana en un sonado contrabando de oro sucedido en los 90, y para Daforel en la exportación clandestina de armas a Croacia y Ecuador en la cual hay varios condenados: Menem, Camilión, Sarlenga y Palleros. Si el menemismo y la antigua relación del ex-canciller con la viuda de Noble merecería una novela de terror, el ascenso de Sarlenga y Palleros a los arrabales del poder alcanzarían para un relato de Fontanarrosa.

Los mismos abogados que defendieron judicialmente a Express Cargas por la causa de la mafia del oro en 1994, lo hicieron para Emir Yoma y Daforel.
El 20% de Defisa estaba en aquel entonces en manos de Ángel Ramini, amigo inseparable de Yabrán y dueño de la empresa Sky-Cop, virtual comando radioeléctrico policial privatizado, luego absorbida por Prosegur, transportadora de caudales. 
Ramini estuvo relacionado con el Bingo Lavalle a través del arquitecto Alberto Rossi, el mismo que refaccionó la Casa Rosada, la mansión de Anillaco y la Quinta de Olivos luegi de la expulsión de Yulema Yoma, y con la abortada instalación de un casino en la zona de Retiro, por el cual tanto abogó Gerardo Sofovich en “Polémica en el Bar”.
Alfredo Yabrán se "suicidó" en 1998 luego de una discusión pública con Domingo Felipe Cavallo por la primacía local de mafias nativas o norteamericanas (Edcadassa vs FedEx).

Para esa época, Jorge Yoma afirmaba que la pista internacional de Anillaco se usaría para la exportación vía aérea de aceitunas en frascos de vidrio.  
Desde aquel entonces a ahora, Yoma no ha perdido nada de su locuacidad de francotirador neoliberal.
Como se ve, el frasquito que destapó Gutiérrez con su decisión es algo más que un contrato vencido de recolección de desperdicios en un municipio. 
¿Los que denuncian a la burocracia sindical en abstracto, esos que tantos puntos de contacto tienen con los antimilitaristas en abstracto, qué posición adoptarán respecto a la estatización decidida en el municipio de Quilmes por un burócrata sindical, para colmo de la UOM, alineado con la CGT oficialista? 
¿Estarán a favor de la libre iniciativa privada?



miércoles, 23 de abril de 2014

¿QUE ES EL CLUB DE PARIS?



Los argentinos pasan por ser inventores del dulce de leche y de las mesas de dinero. Como en tantas otras cosas, presumimos por equivocados.

El Club de Paris es una prestigiosa mesa de dinero multinacional integrada por los países industrializados que en su página oficial se define como “grupo informal de acreedores oficiales cuyo papel es encontrar soluciones coordinadas y sostenibles a las dificultades de pago experimentadas por los países deudores”.

En la fecha de su creación (1954) pasaba por ser una suerte de Fondo Monetario Internacional  (europeo) enfrentado al área dólar, pero como tantas otras cosas, con el paso del tiempo cambió su objetivo aunque siempre se enfocó sobre los países dependientes.

Para empezar, no es nada informal: se constituyó en 1956, con la hegemonía de Alemania y Francia, cuyos representantes suscribieron el Acta de París que luego fue tomada como propia por el G20. Su objetivo original: presionar a Argentina para que indemnizara a las 140 empresas alemanas, luego reducidas a 42, que habían sido incautadas durante la Segunda Guerra Mundial como bienes pertenecientes al enemigo. No obstante este hecho objetivo, en la mitología histórica argentina se repite que Perón tenía afinidad con Hitler debido a la leyenda armada por el líder del PC Vittorio Codovilla.

El PC argentino y el propio don Vittorio reportaban directamente a Stalin y a la política de la URSS.

Esas empresas industriales “confiscadas al enemigo” (así se denominaba el organismo en el que se habían agrupado) eran administradas por el Estado y luego de terminada la guerra mundial conformaron la DINIE, Dirección Nacional de Industrias del Estado.

La incautación es un mentís contundente a la supuesta afinidad de Perón con Hitler, que se alimentó por décadas incluyendo el menemismo y al canciller Di Tella. El hecho de que algunos nazis se afincaran en Argentina, escapando de Alemania, oculta que los principales científicos, técnicos y estrategas de Hitler pasaran con protección oficial a vivir tanto a los EEUU como a la URSS. Pero ese es otro tema.

El hecho es entonces, que el Club de París se constituyó en 1956, y mediante él se pagaron unos 400 millones de dólares en marcos alemanes, como indemnización por la nacionalización de empresas industriales varias (Ferrodinie, Metaldinie, Impa, etc.) que corrieron distinta suerte. Para entender por qué el Club de París se mantuvo en el tiempo, hay que remontarse varias décadas atrás, a 1930. 
Pero antes conviene agregar que Perón concibió a la DINIE como un núcleo de empresas metalúrgicas y petroquímicas que producían insumos básicos que antes se importaban. Y debe tenerse también en cuenta que el euro es la moneda europea desde 1994.


En la Argentina de 1930 se producen distintos hechos: es derrocado Yrigoyen, se inicia el período de “fraude patriótico” que luego se conocería como década infame, se radican en el país industrias norteamericanas de construcción y armado de camiones, neumáticos y producción de nafta y gasoil, se construyen miles de kilómetros de caminos paralelos a los ferrocarriles ingleses… El imperio británico retrocedía y avanzaba EEUU.


Es público y notorio que para ese entonces, la década del ’30, Gran Bretaña y EEUU apoyaban a Hitler por considerarlo una barrera eficaz contra el avance del socialismo soviético.



El fin de la guerra y la crisis del dólar



La segunda guerra mundial culminó luego de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, cuyos aviones B29 consagraron a EEUU como líder indiscutido de Occidente. La victoria daba derechos (al contrario de la tesis argentina posterior a la Guerra de la Triple Alianza) y por lo tanto el dólar se convirtió en la única divisa internacional.

En la URSS entretanto, había una visión totalmente diferente: fueron las tropas rusas las que arrasaron Berlín mientras Eisenhower estaba empantanado a 300 kms de distancia, en las Ardenas.



(En la imagen a la derecha, los integrantes del Club de París. Como se ve, el Primer Mundo)

Se impuso entonces la convertibilidad, pero no la del alumno Cavallo, sino la del dólar, a razón de 35 dólares por onza de oro (31,1034768 gramos). 
Sobre esa supuesta racionalidad se basaron los acuerdos de Bretton Woods (1944) que dieron nacimiento al FMI. En esa época, Lord Keynes había intentado impulsar un FMI donde también la libra esterlina tuviera valor como divisa internacional, pero el proyecto británico fue derrotado.

Por tanto, en 1954, armar el Club de Paris equivalía a desafiar la hegemonía del dólar mediante el uso de monedas como marco, yen, libra, liras, etc. Entretanto, a EEUU se le iban agotando las reservas de oro que sustentaban la convertibilidad a 35 dólares por onza de oro debido a: la derrota estrepitosa primero en Corea, luego en Vietnam, y el aumento del petróleo (1970), llevando a que EEUU se convirtiera en importador de hidrocarburos.

El barril de petróleo (144 litros) pasó de 3 a 10 dólares, y EEUU se quedó sin oro de las 20 mil toneladas que tenía atesoradas al fin de la guerra.

Es por eso que en 1971 Nixon decretó el fin de la convertibilidad y la libre flotación del dólar, con lo que aumentó relativamente el valor de otras monedas. Desde ese momento, el Club de Paris comenzó a convertirse en mesa de dinero, al que recurrían los países mas pobres cuando carecían de dólares y debían efectuar compras no reguladas internacionalmente, de corto plazo, como por ejemplo la adquisición de armamentos en mercados marginales o el pago de comisiones o coimas.


Argentina recurrió al Club para comprar jeeps Mercedes Benz para el Eército, patentes para el avión Pucará y cañones italianos para la guerra de Malvinas. Antes de ello, para pagar a la Motor Columbus con sede en Ginebra la estatización fraudulenta de la Ítalo, en francos suizos. 
Sudan, Haití, Angola, Burkina Faso, Nigeria, Egipto, Ruanda, se cuentan entre sus deudores más importantes. 
El último pago argentino se verifica en diciembre de 1989.

Con la crisis del dólar y la revaluación de otras divisas (sobre todo la moneda de China, principal acreedor de EEUU, cuya deuda externa astronómica se financia emitiendo dólares cada vez más devaluados), el Club de Paris se ha convertido en un garito.

Pero, claro, la deuda de Argentina está legitimada internacionalmente y por sucesivos gobiernos nacionales, porque no queda otra. 
La alternativa del no pago es una propuesta inviable, delirante y pueril que sólo puede enarbolar Carlos Wermus Altamira mientras lee el Financial Times en el Soviet del Café La Giralda. 
Al menos, don Carlos no hace tantos papelones como Tumini, quien ayer apareció a los abrazos con Prat-Gay (ex JP Morgan) demostrando otra vez que el entrismo da para todo, y que gran parte de la izquierda local puede abrazarse con los que hundieron la nación a cambio de unos segundos de rating en TN.
   

martes, 22 de abril de 2014

Piquetes, ocios, piqueteros y reguladores

 Escribe: Teodoro Boot desde Gualeguaychú

Uno de los fenómenos argentinos que más le cuesta entender a los extranjeros así como a numerosos compatriotas que viven en el exterior, y al parecer ahora a varios diputados del FPV, es el de las formas que cobró la protesta social luego de la década de precarización laboral del menemismo, la continuidad delarruista y el colapso final del 2001.
El corte, primero parcial y luego total de la ruta 135 por parte de los vecinos de Gualeguaychú provocó el encono de pueblo y gobierno uruguayos, imposibilita-
dos de entender por qué el gobierno argentino no procedía a despejar la ruta mediante el uso de la fuerza pública. Extranjeros y argentinos de visita también se asombran de que, grupos de diez o veinte porteños afectados por los cortes de luz, procedan a cortar, en diversos puntos, importantes avenidas de la ciudad, ante la pasividad de las autoridades.
Los argentinos que conservamos la memoria y los gobiernos que conservan la cordura, saben perfectamente de qué se trata, qué riesgos entraña disolver los piquetes y de qué manera el uso de las fuerza pública puede ser funcional a cualquier clase de provocación.
El nacimiento del corte de rutas como modo de protesta social fue simultáneo al proceso de entrega del patrimonio nacional, precarización laboral, desaparición de instituciones del Estado y debilitamiento de las organizaciones de la sociedad. Así, en General Mosconi y Cutral-Có, los miles de trabajadores despedidos de YPF encontraron en el corte de rutas el modo de hacer conocer su reclamo y hacerse visibles ellos mismos, ya sin empleo, sin sindicatos, sin empresa y en ciudades en vías de convertirse en fantasma. De igual forma, fue el modo de expresión de los excluidos del mundo del trabajo, de la seguridad social, de la salud y de la educación, agrupados en precarias organizaciones sociales pronto llamadas “piqueteras”, y acabó siendo el de la clase media en vías de extinción de finales de la década del 90.

La represión de estos piquetes cobró invariablemente numerosas vidas, reavivó la indignación, agregó motivos a la protesta y el baño de sangre provocado por la Policía Federal el 20 y 21 de diciembre llegó a costarle el gobierno a Fernando De la Rúa, así como al senador Duhalde, obligado a adelantar el llamado a elecciones luego de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Contrariamente al gobierno de la Alianza, que inauguró su administración con la sangrienta represión del corte del puente Corrientes-Reconquista, desde un primer momento Néstor Kirchner tuvo el tino de no reprimir las protestas sociales, dejando que siguieran su impulso y fluyeran de acuerdo a su propia dinámica y necesidades. 

Simultáneamente, su gobierno se abocó a desmontar las causas de esas protestas, cuya legitimidad nadie pone en duda, cuestionándose en todo caso sus formas. 
Por ejemplo, que un sindicato recurra al corte de calles es una desproporción y un disparate, pues tiene otras formas, más institucionales y en general más efectivas de reclamar. Otro tanto podría decirse de los cortes de rutas por parte de los empresarios rurales, que no hacían visible su existencia ni la de sus organizaciones, ya de por sí ominosas, sino que, al impedir el tránsito de mercaderías buscaban hacer efectivo el boicot comercial que habían decretado. Los piquetes por cortes de luz son otra desproporción, inusitada en localidades habituadas a que el servicio eléctrico esté a cargo de una cooperativa y no del Estado, como ha sido tradicional y se conserva en la memoria de porteños y vecinos del Gran Buenos Aires, al parecer incapacitados de entender que hace ya más de veinte años Carlos Menem borró a Segba de un plumazo, partiéndola en siete empresas de generación, transporte y distribución de energía eléctrica, finalmente privatizadas. A no ser que se pretenda su renacionalización, los piquetes por cortes de luz son inconducentes y absurdos: fastidian a los vecinos, alarman a los funcionarios, pero no le mueven un pelo ni le quitan el sueño a los responsables de brindar el servicio.
Sin embargo, el corte de la vía pública es la primera reacción ante cualquier dificultad o reclamo, y es inútil argumentar en su contra: es un modo de protesta naturalizado por el uso, que eventualmente caerá en desuso siempre y cuando la sociedad consiga reconstruir y/o construir más adecuados sistemas de representación y resolución de conflictos. Que fastidian, no hay duda, si para eso se hacen, para volver a los demás solidarios, aunque sea a la fuerza, con los propios padecimientos. Es cuestión de tiempo y de políticas, adecuadas o inadecuadas, que esa forma de protesta desaparezca o se reavive.
Nada de esto, archisabido por cualquiera que no sea un reaccionario recalcitrante, no evitó que a un grupo de diputados oficialistas se le ocurriera “regular” los piquetes. Uno se pregunta: si la política sigue siendo la de no represión de la protesta social ¿de qué modo creen estos diputados que se podrá garantizar que el piquete se desarrolle dentro de los parámetros que se proponen fijar?
Presumiblemente, el corte total de una vía de tránsito será ilegal. ¿Cuál sería la diferencia? ¿No lo es ahora? ¿No puede acaso un juez ordenar la disolución del piquete?
La cuestión es siempre cuál es el modo de hacer cumplir esa disposición. ¿Creen los diputados que por el solo hecho de que ellos regulen el modo en que debe conducirse un piquete, bastará para que las protestas se desarrollen “de acuerdo a derecho”? ¿No hará falta la fuerza pública?
Ante esa eventualidad, la mayor parte de esos mismos diputados pondrá el grito en el cielo. Entonces, ¿por qué no se dejan de jorobar con tonterías, perdiendo y haciendo perder el tiempo y contribuyendo tan eficazmente a la confusión general?

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