martes 31 de enero de 2012

Greenpeace (o Grin-pis) accionista de Shell y de la British Petroleum BP


Hace dos décadas, los habitantes de Holanda presionaron a la Shell para que desactivara una destilería que perjudicaba el medio ambiente. La empresa cedió, desarmó la planta y la trasladó a Dock Sud, en Sudamérica, o más precisamente a 25 cuadras del centro de la ciudad de Buenos Aires. 
Es la que actualmente funciona en la Isla Maciel. Me haría increíblemente feliz que nuestros ecologistas defendieran a los habitantes de Villa Inflamable.




Leemos en El País de España:
La organización ecologista Greenpeace anunció ayer la adquisición de una participación en el accionariado de la compañía petrolera Shell Royal Dutch, por valor de 250.000 euros (41,6 millones de pesetas), con vistas a presionar a la empresa para que aumente sus inversiones en energía solar. Greenpeace ha comprado la cantidad mínima exigida para tener derecho a intervenir en la junta de accionistas que se celebrará el próximo día 9 de mayo, según ha declarado su portavoz, Sander van Egmond: "Queremos decir al resto de los accionistas que Shell debe invertir más en energía solar y que es posible obtener beneficios de ella".Greenpeace encargó a la consultora KPMG que indagara sobre las posibilidades del mercado energético solar. La consultora dice que esta energía alternativa tiene un nivel de retorno de las inversiones del 15%. Además, los costes de producción de los paneles solares se reducirán considerablemente cuando se fabriquen masivamente.

Un portavoz de la compañía petrolera holandesa, que en noviembre inauguró en Alemania la planta de producción de paneles solares más grande de Europa, ha declarado que la empresa se felicita del movimiento de Greenpeace y confían en que se inicien conversaciones en el futuro sobre la división de renovables de Shell. Pero para que la compañía despegue en la producción de paneles solares, el mercado tendrá que masificarse. De momento, la división de paneles solares de Shell no gana dinero. "Un mercado debe incentivar a los consumidores a que compren un producto porque les gusta, porque hay incentivos fiscales. Por el mero hecho de construir una megafábrica, no se consigue", añadió el portavoz de Shell.

Persuadir a los accionistas

Según José Luis García Ortega, encargado de campaña de energía solar de Greenpeace España, esta iniciativa pretende forzar a las grandes petroleras a tomar decisiones sobre otras fuentes energéticas que están ahí y que hasta ahora no se habían planteado sondear. También pretenden persuadir a los propios accionistas a que sean ellos mismos quienes tomen las decisiones. En todo caso, no es la primera vez que se da un paso así. Greenpeace del Reino Unido también ha tomado una participación en BP con el mismo objetivo. "En ambos casos, el planteamiento que se hace es exigir desde la junta de accionistas que las inversiones para los programas no se limiten a proyectos petrolíferos y se apueste por la energía solar; en concreto, por desarrollar una fábrica de paneles solares que tenga una envergadura suficiente para que el coste de la energía generada sea similar a la de la convencional y sea competitiva, informa I. G. M.

García Ortega concluyó: "Lo que hace falta es que estas grandes compañías abandonen su retórica verde y sean coherentes. Hablan de su compromiso con el medio ambiente mientras sus inversiones se dedican a desarrollos petrolíferos".

lunes 30 de enero de 2012

NO A LA MINERÍA EN GENERAL Y EN PARTICULAR

No uses celular: su cubierta fue fabricada con cianuro, su pila tiene litio contaminante y coltan saqueado en África.
Quizás te convenga comunicarte mediante señales de humo. Pero NO prendas ramitas húmedas o verdes, que son las que hacen humo, porque contamina el ambiente y no contribuye a la biodiversidad.
Te sugiero que recurras a los quipus incaicos si tu necesidad de comunicación no se satisface. Pero tené en cuenta que las ovejas cortan el pasto desde la raíz y empobrecen la tierra.
Ni se te ocurra usar cemento para levantar paredes, ni cal,porque ambas se producen en yacimientos a cielo abierto. Para no hablar de los ladrillos.
Cuando pretendas decorar el frente de tu casa o construir los pisos con mármol, ten en cuenta, joven argentino, que tu acción ha contribuido a modificar el paisaje.
Cada vez que te sirvas una comida, piensa que los platos que estás utilizando han significado la anterior desaparición de un cerro.
Claro que no has tenido oportunidad de sacarle una foto al tal cerro, porque la cámara fotográfica de alta definición ha sido fabricada, incluso con normas ISO, en el contaminado Japón.
Ten mucho cuidado al vestirte, porque (lo saben bien los obreros de la actividad) la industria textil es altamente contaminante.
Plantéate que comes cada día. Ese bife proviene de una vaca genéticamente modificada, y el postrecito light es una típica porquería de la industria alimenticia.
En definitiva, resignifiquemos la arenga de San Martín y andemos en pelota como nuestros amigos los indios y digamos NO A LA MINERÍA A CIELO ABIERTO, QUE LO DEMÁS NO IMPORTA NADA.

lunes 23 de enero de 2012

NEO-PROGRESISTAS DEL ESTABLISHMENT


El 28 de abril de 1998 los economistas José Luis Machinea y Pablo Gerchunoff publicaron un texto en el diario Clarín que persiguió el claro objetivo de convertirse en un manifiesto que redefiniera el concepto de progresismo, atendiendo a la hegemonía en el sistema capitalista mundial a manos del neoliberalismo y la financiarización. El texto no se posicionó en una interpelación crítica al nuevo paradigma, sino que se centró en “evitar la mimetización del discurso progresista con el del nuevo conservadurismo”. En el escrito se asumió una victoria universal del capitalismo, que incluía la derrota de los proyectos de abolición de la propiedad privada como también de los socialdemócratas que desplegaban la centralidad del Estado. El manifiesto buscaba consagrar un “nuevo progresismo” que, a la vez que rechazara la “suficiencia del mercado para la solución de los problemas económicos y sociales”, se apartara del “conservadurismo estatalista y proteccionista que hace tiempo agotó todo lo que podía dar de bueno a la sociedad”.
Quedaba claro el recurso: la construcción de un discurso que permitiera una alternancia entre gestiones fundamentalistas y moderadas de la única vía de política económica que asumían posible: la neoliberal. Esa definición de “victoria universal del capitalismo” conducía a la resignación a un camino único y se alineaba con la vulgar teoría del “fin de la historia” que campeaba en aquella época.
Esta posición fue criticada, entonces, en la revista Juana Azurduy (agosto de 1998). Se sostuvo que M y G planteaban la necesidad de darle al progresismo un nuevo sentido, acorde con los tiempos. Es importante reparar en esta cuestión del “sentido” puesto que se abre, así, un campo intersticio entre lo económico y lo político –el campo de las representaciones– en cuyo dominio también se disputa el propio carácter de la escisión entre lo económico y lo político. Los rasgos específicos que adquiría esta separación durante el neoliberalismo –la naturalización de lo económico– resultaban clave en la legitimidad del orden neoliberal. En efecto, la ofensiva del mercado como regulador privilegiado de las relaciones sociales no sólo se instrumentó materialmente, sustentado en la política económica impuesta por el neoliberalismo –con mayor o menor organicidad– a partir de la dictadura terrorista en adelante, sino que se había ido estableciendo en la construcción social de la creencia acerca de que así, y de ninguna manera diferente, eran las cosas de este mundo y que era el único posible. Y si es en el mundo de las ficciones donde se dirime parte de la legitimidad política de la opresión en las sociedades actuales, este “nuevo progresismo”, “acorde con los tiempos”, no era otra cosa que un nuevo conservadurismo que procuraba transformar los soportes (no sólo) simbólicos que construían la legitimidad política del orden establecido; un aval de lo que se había consumado con la envoltura de lo supuestamente moderno (“progresista”).
En este sentido M y G no hacían otra cosa que apuntalar, desde la perspectiva de un supuestamente incontrastable conocimiento técnico-económico un programa de transformación social sustentado en el acotamiento y agotamiento de lo político. “Objetivo” y “apolítico”, como si pudieran encubrirse el carácter intrínsecamente político de todo saber, incluyendo el económico. Lo dicho es suficiente para afirmar que M y G se incluían en “intelectualidad orgánica” del neoliberalismo en su más prístina expresión, dado que su discurso (que había caído bien en numerosos sectores “progresistas”) resultaba consustancial con el programa de transformación neoliberal. Hasta aquí la polémica de 1998.
Los anclajes teóricos, posicionamientos ideológicos e intelectuales de los ejecutores de las gestiones económicas neoliberales no operaban independientemente de la articulación y representación de los intereses del poder económico. Tanto de los que se desempeñaron en el período del menemismo como durante la gestión de la Alianza. Eduardo Basualdo señala en Sistema Político y Acumulación (Cara y Ceca, 2011), que a partir de la crisis iniciada en 1998 se perfilaron dentro del establishment que compartió la gestión y los negocios durante los primeros noventa dos proyectos alternativos al de la convertibilidad: uno sostenido por la fracción dominante constituida por los grupos económicos locales y algunos conglomerados extranjeros, y otra por el sector financiero e inversores extranjeros que habían adquirido empresas y paquetes accionarios durante los años previos. Los primeros promovían una devaluación y los segundos, un tránsito a una economía dolarizada. Ambas salidas significaban, en condiciones de hegemonía del bloque asentado en el poder, una radicalización de las condiciones de desigualdad y pobreza generadas por el régimen de la convertibilidad.
Sin embargo, los distintos intereses y características de las salidas propuestas alinearon a la ortodoxia fundamentalista del lado de los dolarizadores, mientras que los economistas que sostenían el otro grupo atinaban a presentarse como heterodoxos (en la época del “fin de la historia”).
Basualdo afirma que “los grupos económicos le plantean a la sociedad que ellos encarnaban a la burguesía nacional y que por ello soportaban la agresión de los capitales foráneos y de los organismos internacionales que pretendían marginarlos y controlar la producción nacional”. Buscaban así usufructuar en su favor la importancia que conservaba “en la identidad popular la alianza policlasista que sustentó al peronismo, reprocesándola en función de sus intereses” y “ocultando que sus condiciones estructurales poco tenían que ver con una burguesía nacional”. La gestión Machinea estuvo permeada por los intereses de esta fracción local del poder económico.
En un reciente reportaje en el diario La Nación (15/1/12) Gerchunoff, quien fuera su asesor, vuelve al ruedo y adjudica el despliegue económico de los últimos ocho años al bajo nivel de actividad desde el que partió, igualando sus causas a las de la recuperación del producto en la primera época del menemismo. Le agrega el argumento del “viento de cola” internacional, critica el intervencionismo estatal, cita a J. M. Fanelli teorizando acerca de la bendición que el bajo crecimiento demográfico supone para las cuentas públicas, critica la política económica del período de J. B. Gelbard, recomienda una cierta dosis de “desarrollismo”... para sumar a la épica kirchnerista... (sic) y alienta la adopción de un “plan de estabilización” asociado a la reducción de la tasa de crecimiento de la economía a niveles inferiores al 4 por ciento. Fiel al Manifiesto de 1998 habla de economía sin reparar en el fuerte despliegue de los cambios políticos concretados durante la gestión kirchnerista, aunque supone (insidiosamente) que Perón, de estar vivo, no apoyaría este proyecto sino que respaldaría al duhaldismo (participando del Movimiento Productivo Argentino, en tanto –imagina PG– terrateniente exitoso de los pagos de Lobos).
El enfoque teórico acerca de la política económica requerirá “sintonía fina” en las épocas que vienen. La ortodoxia de las finanzas quedó descolocada por el colapso de fines del siglo pasado y el notable de sempeño de la economía de esta última etapa. Sin embargo, los verdaderos heterodoxos, afirmados en una política de desarrollo sostenido integrada regionalmente y opuesta a los ajustes del centro, convencidos de la preeminencia de la política y promotores de una profundización del proyecto democrático, nacional y popular, deberemos lidiar con una “neoheterodoxia” renuente a la decidida intervención pública, despolitizadora de la macroeconomía y ligada a uno de los proyectos del poder económico que hegemonizó la política en la Argentina prekirchnerista (el “alfonsinista-duhaldista”, digamos).
Son muchos más que los aludidos, esto es obvio, quienes reducen la política económica a la “macro”, sobreestiman la importancia de los “equilibrios” (cada vez más ausentes en el “mundo realmente existente”), descreen de los objetivos redistributivos impulsados por la ciudadanía (relegándolos a una determinación productivo-mercantil), recelan del papel del Estado en la economía y asumen la concentración del poder económico como un dato (inabordable). La preeminencia de la política sobre la economía (y la fusión de ambas) será el parteaguas que nos permitirá construir un futuro digno de ser vivido.
* Economista, profesor UBA, director del Cefid-AR.

jueves 12 de enero de 2012

Farmacéuticas multinacionales, entre la enfermedad y la amenaza

La salud pública no es algo que pueda estar en manos de los mercados. La multa judicial impuesta a la filial local del laboratorio GlaxoSmithKline pone sobre el tapete una situación que suele repetirse allí donde los controles estatales no son suficientes. Leemos en el blog Casa Social El Sol de Boedo:


La salud como negocio mundial




La monumental crisis financiera de 2009 en EEUU no existió para el laboratorio Pzifer, con sede en Brooklyn, New York, que adquirió a su competidor Wyeth-Upjohn-Parke Davis mediante un depósito de 6 mil millones de dólares en efectivocon el fin de convertirse en la mayor multinacional de la salud. Esto sucedía mientras el gobierno norteamericano emitía 900 mil millones de dólares para eliminar el rojo de los balances bancarios.
Pfizer viene acumulando desde hace años ganancias astronómicas mediante la manipulación global de las enfermedades y los medicamentos: desde los ansiolíticos para combatir la bipolaridad a la impotencia masculina convertida por arte de magia mediática y la manipulación estadística en disfunción eréctil.
En 2007, Nigeria denunció que ese laboratorio había realizado ensayos clínicos con personas afectadas por una epidemia de meningitis que se declarara en este país en 1996. Según denunciaron las autoridades y que reprodujo el Washington Post, esas pruebas se realizaron sin el consentimiento del gobierno y sin informar a las personas que estaban utilizándose medicamentos no homologados para su distribución, y a raíz de ellos murieron 11 niños y otros 200 sufrieron graves malformaciones físicas y mentales.
Lo sucedido en Nigeria inspiró al novelista John Le Carré para escribir El Jardinero Fiel, luego llevada al cine. En la película, la farmacéutica incriminada en el asesinato de una ciudadana británica tiene un logo reconocible: el del paralelogramo de los laboratorios Roche (Hoffman-La Roche) de origen suizo, que para la misma época agitaba en todo el mundo el fantasma de la gripe aviar, y que en la ficción de Le Carré es Three bees.
Roche hizo fortunas con el Valium.
Como se sabe, a raíz del terror global que produjeron los alertas de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sobre la gripe H1N1 o porcina, todos los gobiernos adquirieron dosis masivas del retroviral Tamiflu para prevenir una pandemia que nunca se producirá. Roche es dueño de su patente y único fabricante mundial. 
El secretario de Defensa de George Bush, Donald Rumsfeld, era el titular del laboratorio Gilead Sciences que vendió a Roche la patente del Tamiflu (oseltamivir, basado en el principio activo de un vegetal, el anís estrellado) y fue también quien plantó las pruebas falsas sobre armas de destrucción masiva que “legalizaron” la invasión a Irak y su posterior destrucción hasta los cimientos.

El poder de las farmacéuticas multinacionales pone nuevamente sobre el tapete la necesidad de que los Estados Nacionales controlen los protocolos de investigación para que no se vuelvan a producir tragedias como las de Nigeria.
La Argentina no es inmune a esa administración global del terror, de la que los medios concentrados son su correa de trasmisión. Algo parecido ha sucedido aquí con el laboratorio GlaxoSmithKline según denunció el 8 de enero pasado el periodista Francisco Yofre en Miradas al Sur:

GlaxoSmithKline, el laboratorio multado por cometer graves irregularidades en ensayos clínicos con pibes para producir una vacuna, tiene un extenso prontuario. Sus antecedentes penales incluyen denuncias y condenas en Puerto Rico, Estados Unidos, Italia, Alemania, Hungría, Inglaterra, Nueva Zelandia, México. Y la lista sigue. Sanciones que, sin embargo, son cosquillas patrimoniales para un Goliat que nació en el año 2000, producto de la fusión entre las firmas Glaxo Wellcome, poderosa en el rubro químico, y SmithKline Beecham, potencia mundial en el campo de la genética.
Según revistas especializadas en medicina y ciencia, factura por año 27,2 mil millones de dólares. El 84% del total de sus ventas son medicamentos de prescripción y tiene una participación en el mercado mundial del 6,9% en este tipo de remedios. Recorrer el planeta observando su trayectoria demuestra hasta qué punto la firma asume sus errores con la misma lógica que los ejércitos militares aceptan los “daños colaterales” de sus intervenciones.
Un país, una condena. La última multa que recibió GSK fue hace dos meses. La firma acordó en los tribunales de Nueva York pagar tres mil millones de dólares para cerrar tres juicios que le había iniciado el gobierno de Estados Unidos. El periodistaAlberto Ferrari, que investiga de cerca al laboratorio, detalla que “esa denuncia surgió por la ilícita comercialización de los antidepresivos Paxil y Wellbutrin y un medicamento contra la diabetes llamado Avandia. Durante el proceso judicial se demostró que los tres remedios provocaban convulsiones y ataques cardiovasculares desde 1999”. El Senado de Estados Unidos, en noviembre de 2010, hizo público un informe que vinculó el consumo de Avandia con decenas de infartos y acusó a Glaxo de “intento de intimidación” a los médicos y ocultamiento de datos sobre los efectos adversos. Por entonces, el medicamento todavía estaba a la venta.
El informe consignó que “Glaxo sabía de la posibilidad cierta de riesgos cardíacos asociados a Avandia” y que sus directivos “desarrollaron estrategias para restarle importancia a los datos que indicaban que Avandia incrementaba el riesgo cardiovascular”. La Food and Drug Administration (FDA), autoridad de control sanitario de Estados Unidos, había ordenado en 2007 un estudio de la Rosiglitazona, la droga base de Avandia, y pese a que un comité de especialistas confirmó que aumentaba el riesgo de infarto, la FDA por 22 votos a favor contra uno, autorizó que se siguiera vendiendo. El informe de los senadores Max Baucus (demócrata) y Charles Grassley (republicano) de noviembre de 2010 confirmó los efectos negativos del medicamento de GSK luego de analizar más de 250 mil documentos. El escándalo de Avandia se había originado el 21 de mayo de 2007 cuando la revista The New England Journal of Medicinereveló que los pacientes que consumían este antidiabético tenían más riesgo de infarto. La denuncia fue avalada por el médico Steven Nissen de la clínica Cleveland. Nissen reveló ante el senado que fue presionado por cuatro directivos de Glaxo en los días previos a la aparición del artículo, para que retirara la denuncia. The New York Times publicó que la “apretada” fue el 10 de mayo de 2007 y reprodujo la versión completa de la reunión, pues el médico le cedió una grabación del encuentro. El periódico aseguró que Glaxo conocía de los efectos adversos desde 1999 y su estrategia fue ocultarlos. La publicación estimó que se podían haber salvado 304 vidas, si no se hubieran escondido los daños provocados por su consumo. Glaxo intentó por todos los medios descalificar las denuncias y en abril de 2010 difundió un estudio favorable a Avandia. Sin embargo, luego se supo que el 87% de los profesionales consultados tenía lazos comerciales con Glaxo, según reveló el diario The Independent, de Londres. La lógica de apretar a los denunciantes es un clásico de GSK. Este cronista pudo confirmar que, luego de las denuncias conocidas esta semana, algunas voces que se alzaron y escribieron sobre la firma, recibieron cartas documento intimidándolos. Esas personas optaron por no contestar las misivas de la empresa y por ello no quieren que se publiquen sus nombres.
En otro caso, la FDA ordenó en marzo de 2010 retirar del mercado la vacuna infantil Rotarix, también de Glaxo, causante de obstrucción intestinal, según una investigación iniciada en México, donde fue probada antes de ingresar al mercado estadounidense.
En Sudáfrica, durante 2001, junto con las multinacionales Aventis y Squibb, GSK presentó una demanda contra el gobierno de Nelson Mandela por violar el monopolio de las patentes y lanzar una campaña de genéricos contra el sida, para atender las necesidades de su población. Esa demanda finalmente fue retirada por la presión de varios países.
La multinacional inglesa también financió estudios violando las normas éticas en el hospital Nyiro Gyula de Budapest, Hungría, donde probó sin consentimiento de los pacientes la sustancia lamotrigina (medicamento para la epilepsia y la bipolaridad) con enfermos maníaco-depresivos, según denuncian los periodistas austríacos Klaus Wernery HansWeiss, en el Libro Negro de las Marcas-El lado oscuro de las empresas globales (publicado por editorial Sudamericana en 2003).
En Italia, una pesquisa realizada tuvo como resultado que 37 empleados de GSK entregaban dinero y regalos a médicos a cambio de recetar sus productos. La información, acallada por la multinacional con avisos publicitarios, sólo fue publicada por British Medical Journal y The Guardian, de Londres, el 13 de febrero de 2003. Entre los obsequios figuraban entradas para el Gran Premio de Fórmula Uno de Montecarlo y viajes al Caribe.
El recorrido lleva a Centroamérica, donde GSK pagó una multa de 750 millones de dólares por distribuir medicamentos contaminados en Puerto Rico. La denuncia ante la Justicia que originó esa investigación fue presentada por Cheryl Eckard, una ex ejecutiva de la multinacional a cargo del sector de control de calidad de la planta que fue despedida a causa de sus advertencias.
En 2002, Glaxo fue demandada en Gran Bretaña por los efectos adversos de su medicamento Zyban, una medicina para dejar de fumar que, según acreditan 10 mil denuncias, provocaba epilepsia, insomnio, depresión y graves problemas coronarios. El mismo medicamento fue vinculado en Alemania con intentos de suicidio y ataques cardíacos. También en Inglaterra, pero en 2003, se inició una investigación sobre el Paxil, al que se le adjudicó propiedades adictivas.
En junio de 2004, el procurador general del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, presentó una demanda por fraude reiterado contra el laboratorio por omitir información sobre los daños que podría provocar el Paxil. Glaxo negó las imputaciones pero meses después aceptó incluir una advertencia con un recuadro negro en los envases de su medicamento.
En marzo de 2007, el laboratorio fue condenado en Nueva Zelanda por publicidad engañosa de su medicamento Ribena.
Las denuncias que soporta Glaxo incluyen a Bolivia, Nigeria y la India. En cada rincón del globo, tiene una o varias demandas, todas con fallos adversos para la firma. En la Argentina también se consigue.
Made in San Fernando. El fallo del juez penal económico Marcelo Aguinsky del 29 de diciembre que ratifica la sanción impuesta a Glaxo por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat) en 2008 va en sintonía con la conducta de GSK en todo el orbe. El apercibimiento es de 400 mil pesos para el laboratorio y de 300 mil para los dos médicos que encabezaron la investigación, Héctor Abate y Miguel Tregnaghi. El organismo de contralor detectó que muchos consentimientos otorgados por los padres de los 14.000 chicos que “pusieron el cuerpo” habían tenido –tienen– graves anomalías. Se firmaban los formularios de aceptación sin saber a ciencia cierta en qué consistían esos estudios. Tregnaghi cuenta con antecedentes en Córdoba por esta misma (in)conducta. Jorge Yabkowsky, denunciante en la causa que motivó el fallo de Aguinsky y miembro de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa) relata ese caso de 2005: “Tregnaghi reclutaba gente para que se hiciera estudios en el Hospital de Niños de Córdoba a cambio de unos pocos pesos y prometerle una obra social. El entonces intendente Luis Juez lo expulsó del hospital. El médico se fue a Santiago del Estero, donde, al parecer, encontró permisividad para hacer lo mismo con una mecánica muy similar”. Miradas al Surintentó comunicarse con Tregnaghi pero no obtuvo respuesta.
Ante el currículum de GSK, cuya fábrica está situada en el norte del conurbano, cabe preguntarse si el Estado tiene herramientas para plantear reparos a las investigaciones que realizan estas firmas. La ausencia de una ley específica que regule estos ensayos clínicos delata la respuesta.

viernes 30 de diciembre de 2011

TERRORISMO Y DERECHOS HUMANOS

La reforma al art. 41 del Código Penal ya es ley.
Algunos la han criticado. Es cierto que hace unos años, otra reforma, la denominada Ley Blumberg, demostró enseguida que era un mamarracho producto del apresuramiento. 
Llama la atención que la critiquen duramente incluso quienes se han empeñado en los últimos días por aparecer en primer plano deseando buenos augurios para la salud de la Presidenta y reafirmando su carácter de fieles seguidores de su conductora estratétegica, líder indiscutida y la mar en coche. Y es curioso porque esas críticas coinciden con el sector gorila de la CTA que lidera Micheli, con el Polo Obrero, Proyecto Sur, Frente Amplio Progre, etc.
¿Cómo es eso? 
Creo que por un lado no salimos de la confusión que atraviesa a parte de la militancia kirchnerista, cuyo origen aluvional es tan heterogéneo que da tanto para una biblia como para un calefón.
Por otro lado, siempre asisten razones de Estado retroalimentando tal confusión, distintas de los reclamos sociales.
Este podría ser uno, pero no es mucho lo que se ha dicho de novedoso como para justificar que se ponga la proa contra un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y que sin duda Cristina leyó y sopesó hasta sus más sutiles detalles.
Me extrañan por ejemplo las críticas de Raúl Zaffaroni, cabeza del poder más retrógrado, reaccionario y conservador del país. Es cierto que ya no hay esperpentos como Romero Victorica, Bisordi o Romano, pero no por eso podemos dejar de ver que se ha recorrido apenas un pasito en las reformas del poder judicial cuando lo que Argentina necesita es un gato con botas que avance cinco leguas como mínimo. Si el dictado de la ley "antiterrorista" asegura que sea en el Norte donde se lave dinero, como objetó Zaffaroni, es porque los legisladores argentinos no pueden dictar leyes de cumplimiento obligatorio para EEUU. Cada vez que en el G20 Cristina denunciaba la existencia de paraísos fiscales, el GAFI respondía que se había avanzado poco y nada en nuestro país y, en consecuencia, la denuncia se convertía en irrisoria.
Las denuncias de que, ahora, el Estado podrá criminalizar la protesta social bajo la figura de terrorismo son demasiado infantiles como para tenerlas en cuenta.
Sabemos por un lado lo que significó en Argentina el terrorismo, y quienes hemos sido víctimas lo sabemos más que nadie. Me refiero a la época en la que todos nosotros, incluso la Señora Presidenta, eramos tomados o podíamos ser tomados como terroristas y tratados como tales.
Con lo cual se me ocurre que hay aquí una batalla por las significaciones, como en tantas otras cosas que vienen del Norte por el poder que de él emana. Usemos el sentido común. Suelo decir que está muy bien reivindicar lo originario, pero el sentido de la cosa se limita a la libre manifestación de viejos usos ancestrales, lenguas muertas, costumbres, sincretismo cultural. Si además de eso, el originario reclama (Evo Morales es un ejemplo en ese sentido, como lo que sucede con el proyecto Conga en Perú) el petróleo del subsuelo o la propiedad minera, ahí ya deja de ser originario y se convierte en parte del Eje del Mal.
Algo similar ocurre con los derechos humanos. Para los argentinos, los derechos humanos tienen un sentido muy diferente y casi diametralmente opuesto a lo que reivindica la Corte de Roma, por ejemplo. EEUU no acepta el Tratado de Roma ni la Declaración de Costa Rica, y sin embargo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no solo está en Washington: está presidida por una estadounidense designada por un gobierno que no reconoce ese marco legal. Tenemos también al tartufo Luis Moreno Ocampo pidiendo la captura internacional de Gadafi o de Bin Laden por violaciones a los derechos humanos con un marco legal que el propio EEUU no acepta.
Y ya sabemos el final: puro y simple asesinato a mansalva.
El historiador Eric Hobsbawn marca, en uno de sus obras, algo que de tan evidente nadie lo percibe: no ha habido declaraciones formales de guerra desde 1945. EEUU ha invadido y destruido países a voluntad, y también lo ha hecho la Unión Soviética cuando existía.
Los países del Oriente Medio son blancos móviles para la política de Washington, no importa que gobierne Obama o Bush o cualquier otro. El petróleo. Venezuela y Bolivia están en la mira del Pentágono. La conclusión respecto de Argentina es entonces evidente.
El poder tradicional de nuestro país no necesitó leyes para reprimir, jamás. Si hace 30 años el control social estaba en manos de las fuerzas armadas, hoy son los medios de comunicación los que cumplen ese papel. Es menos sangriento, es cierto, porque reemplazamos cadáveres por zombies.
En verdad, son esos medios los que hacen o pueden hacer terrorismo. Por eso, para nosotros, el terrorismo tiene un sentido diferente al que viene del Norte dominante.
Y estoy convencido de que Cristina usará esas leyes en esa dirección que intento señalar sencillamente. Estoy convencido, pero si los dramas de la historia argentina marcaran lo contrario, estaré en la vereda de enfrente sin claroscuros.



jueves 22 de diciembre de 2011

LA CUESTIÓN NACIONAL, según Iván Heyn

Simple y preciso:


Argentina pelea desde hace dos siglos por desarrollarse. El desarrollo es la capacidad para crear riqueza que tiene una sociedad con el fin de promover y mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes. Un país con un territorio que es casi 2/3 del territorio europeo y tiene una población que araña el 8% del Viejo Continente, con recursos energéticos, hídricos, minerales, con suelos fértiles, con años de acumulación en ciencia y tecnología pero que, a pesar de todo, ha sufrido hace menos de 8 años una crisis que dejó a 2 de cada 3 argentinos debajo de la línea de pobreza. Esto se explica porque la cuestión nacional sobre cómo desarrollarse no ha sido superada nunca en nuestro país y la dinámica de acumulación ha ido virando como un péndulo.
Argentina nace como un país integrado a un mundo económico a través de lazos coloniales que ponía sus capacidades de producción, básicamente de recursos naturales, la servicios de las necesidades de las metrópolis coloniales. Sin embargo, la ruptura revolucionaria dejó en manos de los patriotas la definición de cómo estructurar la economía de un país que ya tenía un esquema de integración al mundo colonial.
Los ejemplos históricos sobre cómo debe integrarse nuestro país al mundo tienen contracaras políticas como la intensa lucha que se desarrolla en nuestro país entre unitarios y federales, donde los caudillos federales, en general terratenientes aliados con los peones de sus campos, defendían la producción del interior contra los intereses de los mercaderes del puerto de Buenos Aires. También La Guerra de la Triple Alianza, donde Argentina, Brasil y Uruguay con fuerte influencia de los intereses británicos destruyen la experiencia paraguaya, la única experiencia de desarrollo endógeno de América Latina que allá por 1860 tenía sus propias industrias y abastecía a los países limítrofes de alimentos y manufacturas .
Estos procesos no son una particularidad Argentina. EEUU se embarcó en la guerra entre el sur y norte y definió si se convertía en una proveedora de materias primas a la metrópolis industrial de Inglaterra, o si utilizaba estos recursos naturales en función del desarrollo de la industria del norte. Y en esa batalla se embarcaron trabajadores, empresarios , intelectuales, esclavos, es decir, un gran movimiento nacional que luchó contra los intereses coloniales. También Alemania, que era la economía más atrasada de Europa al principio del siglo XIX, construye la unidad nacional superando las identidades estaduales y, a través de la férrea conducción de Bismarck, produce un modelo de desarrollo nacional que le permite abandonar su rol de economía subdesarrollada y en solo 50 años la convierte en la potencia más pujante de Europa.
Todos los países resolvieron la cuestión nacional sobre cómo debían ser sus procesos de desarrollo económico y para esto se dieron alianzas internas entre los distintos sectores sociales.
Para que nuestro país siga generando riqueza y garantice un nivel de vida digna para todos sus habitantes es necesario profundizar el proceso que se inició en 2003. Ese proceso año a año ha favorecido la generación de producción industrial nacional, recuperando el empleo, recuperando la demanda de ciencia y tecnología y por lo tanto generando cada vez mejores condiciones de trabajo para la población.
Este modelo de crecimiento tiene como sus principales beneficiarios a los trabajadores formales e informales, a los movimientos sociales que luchan por convertirse en trabajadores, a los intelectuales, profesionales y técnicos de la industria, a ciertos sectores del empresariado nacional y a los productores agropecuarios. Estos actores forman parte de una alianza social que estructura el movimiento político que debe defender lo logrado hasta ahora y profundizar este proceso. Es claro que cuando la emergencia de la miseria no presiona aparecen pujas, saludables, entre los distintos actores que conforman esta alianza, pero es fundamental no perder de vista que las coincidencias entre estos sectores son más que las diferencias.
Y a no olvidarse: del lado de enfrente están los sectores rentistas que esperan ansiosos volver al país neoliberal que en los 90 dejó a más de la mitad de los argentinos debajo de la línea de pobreza.

martes 20 de diciembre de 2011

SOBRE MOYANO


Interpretaciones sobre el discurso de Moyano habrá muchas, pero lo que realmente importa es la definición de su hijo Facundo: “La contradicción principal es entre el proyecto financiero neoliberal y el proyecto nacional popular y latinoamericano, y eso se expresa en la antinomia política kirchnerismo- antikirchnerismo. Nosotros sabemos de qué lado estamos”.
Puede que el líder de los camioneros crea que el gobierno lo quiere remplazar por un dirigente de los metalúrgicos o de los trabajadores de la industria automotriz porque sería hora de reducir el peso de los gremios de servicios. Puede que Moyano haya hecho un discurso muy a propósito de su interna. Puede que Moyano esté loco, que haya hablado así porque los sindicalistas no toleran que una mina los conduzca, o que es apenas una víctima más de la vanidad.
Es necesario recordar que Moyano mantuvo su enfrentamiento con el menemismo a pesar de haberse beneficiado con la política de destrucción del sistema ferroviario.
Ese conjunto formado por el gobierno y la CGT es inmodificable, estratégico, necesario e insustituible. La CGT es el único colectivo organizado con que cuenta el kirchnerismo, lo que debería hacer reflexionar a muchos, a muchos. Sin embargo, no es la conveniencia el motivo principal de esta mancomunidad: sin el sindicalismo, el kirchnerismo perdería totalmente su razón de ser, dejaría de ejercer una política nacional y popular en el gobierno y traicionaría lo que Néstor inició en 2003 sorpresivamente.
No creo que esa sea la intención de Cristina, y como resulta arduo discutir sobre intenciones, nada indica que el gobierno, y Cristina, marchen a desarmar las conquistas alcanzadas o que esté iniciando un giro hacia el proyecto financiero neoliberal que señala Facundo Moyano como el enemigo principal.
Al contrario, todas la señales revelan que se prepara una batalla frontal contra el núcleo duro del poder tradicional.
Esta batalla requiere de una cohesión que ese discurso parece haber desmentido. Ni la negociación por el impuesto a las ganancias, ni la indicación de que los acuerdos sobre beneficios empresarios se realicen de acuerdo a la productividad de cada sector, ni el dinero controversial que administra por ahora el APE, ni las sugerencias sobre un techo a las futuras convenciones colectivas (en la medida en que es el Gobierno y no los sindicatos o los empresarios, el que conduce la política económica), son suficientes motivos como para romper esa alianza.
Las críticas a Moyano provenientes del propio kirchnerismo no se sostienen y son básicamente dos o tres: la primera, sobre el pasado de Moyano en la JSP, es apenas una estupidez proveniente de sectores con alguna influencia cultural en el progresismo a quienes no solo se les podría responder con el famoso apoyo a Videla, ese general democrático, sino mucho más atrás en la historia, con la Unión Democrática y el aplauso a la Revolución Libertadora.
Para no mencionar a los que hacían turismo guerrillero de fin de semana en el frente abierto por el ERP en Tucumán.
No es que esta “burocracia sindical” se sostenga por el empleo de prácticas mafiosas: los afiliados los votan porque desconfía de opositores que hacen vandorismo de izquierda y terminan siendo peores que sus originales.
La otra, la de la corrupción sindical en las obras sociales creadas por Onganía para cooptar a los gremios con el argumento irrebatible del dinero fácil y a montones, sólo se explicaría, y hasta cierto punto, si hubiera en marcha un plan estratégico de reconversión del sistema de la salud hoy dividido en tres sectores: hospitales públicos (modelo francés), prepagas (modelo norteamericano) y obras sociales sindicales (modelo alemán).
Nada indica que lo haya, ni que haya hoy gente capacitada para llevarlo adelante, ni que las obras sociales sean el polo ineficiente del sistema de salud. Me atrevo a decir que todos o la gran mayoría de los trabajadores “en blanco” está entre conformes y muy conformes con su obra social. En todo caso, la controversia se abriría si el Estado, en lugar de permitir que los propios sindicatos administren los recursos que provienen del APE, traslada al PAMI esa administración, con el agregado de que se dice (no me consta) que La Cámpora está decidida a controlar a este último. Pero ese debate, de existir, estaría sujeto a una necesaria negociación política y no amerita ningún rompimiento.
El error de Moyano consistió en poner en un mismo nivel problemas que suenan como sumar peras mas bananas.
Porque es cierto que el PJ es una cáscara vacía, todo el mundo lo sabe y todos los kirchneristas desearían que dejara de serlo. Claro que Moyano se refirió específicamente al PJ de la provincia de Buenos Aires, donde Scioli aspira a construir su próxima candidatura presidencial. Scioli es Scioli, y si aceptamos su capacidad para aliarse con los sectores más tradicionales y neoliberales, difícilmente esa capacidad se traslade a los otros, los que estamos convencidos de la necesidad de profundizar el modelo. Ahí están los Urtubey, los Massa...
Si el vacío del PJ es la pera, incluir una cierta defensa de Zanola suena como la banana.
Quizás Moyano debería hacer un curso de oratoria. Quizás todo se reduce a una cuestión de género, cuestión que se ha incorporado al conjunto de nuevas significaciones del movimiento nacional y popular. Algunos muchachos sindicalistas no toleran (dicho esto en términos que les sonará a ellos como campanitas navideñas) que una mina los conduzca. Quizás Schmidt (el estratega del moyanismo) evaluó mal la situación: no evaluó por ejemplo cómo reflejarían esta controversia los medios hegemónicos. O quizás sí la evaluó: evaluó por ejemplo que Mariano Grondona aplaudiría el discurso porque sabe, Mariano, que toda lucha interna al peronismo (como sucedió en 1973 y años siguintes) terminaría en una catástrofe. No es casual que desde ese mismo sector del poder se pregunten si Moyano es acaso el Ongaro, el Vandor o el Lula del kirchnerismo.
La gente, todos nos podemos equivocar. Y es entonces cuando se me da por sospechar que esto es una cortina de humo y que la sangre no llegará al rio. Hay que tener en cuenta que la crisis mundial crece sin prisa y sin pausa, y que, al contrario de lo que opinan ciertos ingenuos, la caída imparable de recursos provenientes del exterior consolidará la necesidad de vivir con lo nuestro. Y allí debe estar alineada la CGT junto al gobierno.
De otro modo, ¿quién podrá salvarnos? ¿Aquel que con ironía Horacio Verbitsky define el domingo como "clavel del aire"?

viernes 2 de diciembre de 2011

HERNAN BRIENZA: "ES LINDO INFORMARSE"

Confieso que Pacho O'Donnell no me cae bien, ni personalmente ni como historiador. Lo creo un representante del viejo populismo conservador, y tampoco me caen bien su salto acrobático desde el protagonismo en los '90 al kirchnerismo. 
Su pose gangosa me recuerda al ex-canciller (y presidente de la Compañía Gral de Combustibles, una empresa del grupo Motor Columbus creada para piratear gasoil barato de YPF), Nicanor Costa Méndez, quien usaba bastón de marfil para simular ser miembro de la nobleza británica. 
También proveniente del "nacionalismo", Costa Méndez fue un elemento clave en la entrega de las Malvinas (y de su petróleo) y el inicio de esa guerra insensata.
No discuto las razones por las que el Gobierno decidió crear el Instituto Manuel Dorrego (léase Dogggego) como modo de generar un debate sobre la historia oficial, ni que haya designado al divulgador Pacho O'Donnell a su frente. Presumo que nuestra Presidenta también pensó en Galasso, pero por razones políticas se decidió por O'Donnell, quien resulta más potable para el poder por eso de los nuevos consensos. 
Al fin y al cabo, es más importante pelear por la distribución actual del ingreso o el reparto de ganancias entre los trabajadores (entre muchas otras cosas) que sobre el papel de Lavalle en Navarro. Por eso me parece necesario divulgar estos breves textos aclaratorios de Norberto Galasso, a quien Pacho, en TN y ante el gesto divertido de Marcelo Bonelli, señaló como "marxista".    




ACLARACIÓN

Dado que se ha producido un cruce de opiniones entre el compañero Facundo Moyano y el periodista Hernán Brienza, donde este último señala que no acepté incorporarme al Instituto Dorrego y que va a publicar mi carta para demostrar que utilizo “los mismos argumentos
que Sarlo y Lanata”, que los he acusado de “fachos retardatarios” y que me hago “la víctima discriminada”, le solicito la publicación de las 2 únicas cartas que envié a ese Instituto (previas a la aparición del decreto) y que permiten dejar todo aclarado.

Cabe solamente agregar que tiempo atrás, Pacho O’Donnell me hizo llegar la información de que se había constituído dicho Instituto, así como los integrantes y los puestos que ocuparían junto a un proyecto de decreto y una diplomatura designada “La Otra Historia Argentina”, darse en la Universidad de las Ciencias Empresariales, por la módica suma de $ 2.500 por un ciclo de 12 clases, y me ofrecía participara como miembro honorario del Instituto.

A ello contesté:


Buenos Aires, 9 de septiembre de 2011

Al  Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e
Iberoamericano "Manuel Dorrego”

He recibido una comunicación del Instituto,  por el cual  se me propone como “Miembro de Honor”. Sin embargo, como en estos momentos estamos constituyendo un Instituto de Estudios históricos, políticos, económicos y sociales, con un grupo de compañeros, que seguramente
mantendrá posiciones distintas a las que sustenta éste, debo agradecer a ustedes la gentileza pero declinar dicho ofrecimiento para evitar confusiones e incompatibilidades en momentos en que la Argentina necesita la mayor claridad posible y no avanzar en equívocos.
Atentamente,
Norberto Galasso

Luego intervino Víctor Ramos y le contesté:


4 de octubre de 2011

Al Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e
Iberoamericano “Manuel Dorrego”

Respuesta al envío de Víctor Ramos

He recibido un correo electrónico en el cual Víctor Ramos lamenta mi rechazo para integrarme como Miembro de Honor en ese Instituto y manifiesta que ello provoca “confusión” y que mis argumentos  son “enigmáticos”.
Para aclarar la decisión tomada, reseño lo siguiente:

-Desde 1997, en el Centro Discépolo, hemos venido formulando la crítica a la Historia Oficial y asimismo hemos tomado distancia del revisionismo nacionalista de derecha desde nuestra línea de los Cuadernos de Indoamérica publicados por “Frente Obrero” y de Revolución y Contrarrevolución en la Argentina, de Jorge A. Ramos.

-Así publicamos 30 cuadernillos bajo el rótulo “Cuadernos para la Otra Historia”. En base a ellos dimos conferencias, armamos talleres y el 2005 los convertimos en 10 DVD que ha difundido últimamente el periódico “Miradas al Sur”. Alrededor de esta tarea se fueron
nucleando jóvenes que hoy integran el grupo que redacta –desde 2010- “El Cronista del Bicentenario”.

-Asimismo, desde el 2005 publicamos en la editorial de Madres de Plaza de Mayo, 4 tomos de Los Malditos, personajes silenciados o tergiversados por la Historia Oficial.

-De la misma manera, hemos dado cursos en Cancillería, Sindicatos y Agrupaciones populares especialmente en el conurbano.

De todas estas experiencias surge mi compromiso personal, militante, con el grupo de compañeros que ha llevado adelante esta tarea.
Carecería, pues, de sentido, sumarme a otro grupo donde es fácil advertir que no coincidimos en interpretaciones sobre asuntos importantes, como por ejemplo, la Revolución de Mayo, la caracterización de Rosas, Urquiza, Mitre y Sarmiento hasta diferencias políticas respecto al Golpe del 30 o al menemismo que derivan de la influencia liberal-conservadora que pesa sobre algunos integrantes de ese Instituto así como la influencia nacionalista clerical que pesa
sobre otros.

Trabajemos, pues, cada uno por nuestro lado. Por esta razón, señalé en mi declinación al nombramiento, que deberíamos evitar equívocos  para dar la polémica a la Historia Social con posibilidades de éxito. Para esa polémica es necesario, a nuestro juicio, tener en claro que hay
enorme distancia entre saavedrismo y morenismo, entre rosismo y “chachismo-varelismo”, entre uriburismo e irigoyeinismo, entre menemismo y peronismo histórico, entre nacionalismo e izquierda nacional.

Saludo a ustedes atentamente,
Norberto Galasso

De este modo le evito al Instituto la preocupación por publicar estas cartas, las cuales demuestran que no afirmé lo que sostiene Brienza, sino una posición clara y consecuente con las ideas que vengo sosteniendo desde hace largos años.
Escribo estas líneas porque “es lindo informarse”, como sostiene Brienza.

Norberto Galasso

jueves 1 de diciembre de 2011

¿HACEMOS POLÍTICA CUANDO HACEMOS POLÍTICA?

Los conceptos “activista”, “militante” y “cuadro político” provienen del modelo leninista de partido, compuesto de dirección, organización de cuadros y organización de masas. Su universalización a partir de 1917 no es producto de la influencia ideológica que el leninismo hubiera tenido sobre algunos movimientos políticos opuestos a esa concepción, sino del arrollador éxito que tuvo Lenin para tomar el poder, preservarlo y consolidarlo en la Rusia zarista. Fue ese éxito el que lo convirtió en modelo.
De las tres etapas, la toma del poder es relativamente más sencilla que las siguientes: fue sistematizada por Curzio Malaparte en su Técnica del colpo di Stato (Técnica del golpe de Estado). Malaparte fue uno de los fundadores del partido fascista italiano, fue encarcelado por Mussolini, luego se afilió al PC, dirigió cine en Hollywood durante los ‘50, escribió la novela “La Piel” (también llevada al cine por Liliana Cavani) y finalmente abrazó el catolicismo.
Ese modo de organización se asemeja a un cuerpo de ejército (Napoleón) con generales que conducen, oficiales preparados en las distintas artes militares (artillería, logística, infantería, inteligencia, etc.) y una masa de soldados, donde el objetivo es acceder al poder político así como un ejército ocupa un territorio o toma un objetivo.
Como profesor en la Escuela Superior de Guerra, Juan Domingo Perón utilizó estos (y otros) conocimientos previos del orden civil y militar en el arte de la conducción política, donde la organización adquiere su sentido (su concepción) en cuanto se propone la emancipación del pueblo y la construcción de la Nación en términos de libertad, independencia y soberanía.
La acción que realiza esta tal organización es la acción política, en tanto la política consiste en transformar la realidad.
Esa transformación se expresa en la doctrina –sostiene Perón en “Conducción Política”- entendida como una exposición sintética de grandes líneas de orientación, basada en una teoría.
La acción política, continúa Perón, no puede estar así “librada a la heterogeneidad de las interpretaciones de los hombres...” sino a una formación doctrinaria que explica y enriquece la acción, para lo cual se requiere unidad de concepción (teoría / doctrina) y unidad de acción en la tarea de transformar la realidad. Más adelante, Perón sostiene: “No debemos hacer lo que nos conviene a nosotros sino lo que conviene a todos... y por eso cuando hablo de la moderna conducción, hablo de la necesidad primaria de organizarse para actuar con unidad de concepción que nace de la doctrina y de la común unidad de acción, que nace de la unidad de concepción”. Y luego: “la doctrina se inculca, la teoría se enseña”.
No siempre hacen política los que circulan en los ambientes políticos.
Cuando no existe la voluntad y la decisión de transformar la realidad en términos de felicidad del pueblo y grandeza de la Nación, estamos haciendo política con objetivos puramente personales.




Estos objetivos personales (no peronistas) son variados. A veces consisten en alimentar el narcisismo de los individuos cuando la acción es reemplazada por el comentario o la opinión, conducta propia de diletantes y aficionados que carecen de un conocimiento acabado de la cosa, o que no tienen la voluntad ni interés en cambiar la realidad.
Otro objetivo personal es usar la política como un modo rápido de ascenso social, por el enriquecimiento esperado alrededor de la corrupción que se dice anexa al poder y por la cuota de poder que se puede obtener en determinada institución u organización pública. En este sentido vale recordar que “El peronismo es esencialmente popular. Todo circulo político es antipopular, y por lo tanto, no es peronista” y  “El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un circulo, o a un caudillo, lo es sólo de nombre”.
La doctrina que se incorpora, se inculca y se defiende; y la teoría que se aprende y luego se enseña, hacen a la formación del militante. Toda formación es útil para el triunfo del Movimiento en tanto y en cuanto sirve a la acción política y no para alimentar objetivos personales, sean los expuestos arriba o cualquier otro.
La formación política en el peronismo consiste en aprender a practicar o utilizar el pensamiento situado, por cuanto la acción política se desarolla en un escenario determinado con unos actores determinados. 
Es decir, se debe aprender a pensar desde otro lugar, la Argentina real, toda vez que en nuestra educación previa hay una cierta alienación, disociación o clivaje provocados por la hegemonía cultural del imperio y el poder concentrado local.
    

viernes 25 de noviembre de 2011

Para parte de la izquierda académica, Perón no inventó nada

El 9 de agosto del año pasado subí este post, que ha resultado ser uno de los más populares. Nos dijo Sidicaro en noviembre de 2008:  “El kirchnerismo es una ilusión de muchas personas con escasos vínculos entre sí” y yo aproveché para terminar el café. Sidicaro es de izquierda, escribe en La Nación, su militancia juvenil no está muy alejada de la de Laclau. Postmarxismo, marxismo estructuralista, Godelier, Althusser, uno u otro. Un poco de Gramsci y Durkheim.
Según Sidicaro, Perón no cambió nada. Todo existía antes de él. Las leyes sociales lo desmentirían rotundamente. ¿Quizás la ley de la silla de don Alfredo Palacios?
El Estado regulador existía antes de Perón, me respondió sobrador.
(En este punto, el cronista que me acompañaba me frenó: yo participaba haciendo el repo, no para entrar en controversia con el profesor).
El Estado tal como lo conocemos hoy no ha cambiado dramáticamente del que tuvimos en los '90. Sin embargo, es imposible decir que esto es continuidad de aquello. De modo que algo falta, algo oculta o no ve Ricardo Sidicaro. Me inclino por la segunda alternativa, por la natural ceguera de la izquierda argentina. Y lo menciono porque este personaje forma estudiantes, los forma tanto como Mariano Grondona, o Manuel Solanet, forman a otros estudiantes. 
"Los forma" puede traducirse, en neolenguaje juvenil actual, como "les formatea el bocho". Las Juntas Reguladoras de la década infame tienen poco y nada que ver con las políticas estatales del peronismo, y mucho menos que ver con las políticas activas de hoy. Eso, Sidicaro no lo ve ni le importan los resultados.
Y la subo nuevemente porque fue leída por 320 visitantes desde que se publicó. No me hago por ello ninguna ilusión: quizás el propio entrevistado la abre todas las mañanas para clavar un alfiler en mi imagen.
JD

LUNES 9 DE AGOSTO DE 2010

Sidicaro continúa hablando de peronismo

El diario La Nación suele consultar a Ricardo Sidicaro, a quien considera un "peronólogo", una actividad que el cronista define como peligrosa, insalubre, y hasta "la más peligrosa del mundo"  en el repo del último 8 de agosto. Hay otra entrevista, también en La Nación, de junio de 2008, cuando el gobierno osó enfrentar a la puta oligarquía luego de que el joven Lousteau.... bueno, ya sabemos.
A despecho del peligro que lo acecha, Sidicaro cultiva su bien cuidada quintita en Sociales, aquí y en París, y atiende, cortés, con las mismas buenas maneras de Ernesto Laclau, a todo quien quiera escucharlo, ver Roma y doppo morire.



Lo de peronólogo me hace gracia: es como cuando a Rosendo Fraga se lo conocía como especialista en fuerzas armadas por ser hijo, nietobiznieto de sendos y preclaros hombres de armas llevar. Hoy, Rosendo es un simple analista político porque los intríngulis de los cuarteles no interesan a nadie y tiene más prensa su romance con Mónica Gonzaga. El tatarabuelo fue Estanislao López, el bisabuelo Fraga, general unitario; el abuelo Fraga, militar también, presidente de la cámara de Diputados; el padre Fraga, general, aliadófilo y desarrollista. Un pueblo de Formosa recuerda a otro Fraga muerto en Curupaytí. Toda una estirpe...

Batalla de Curupaytí. Conducción: general Mitre, que sólo conoce de arte militar por haber traducido La Ilíada. Hay 4045 muertos del lado argentino-brasileño y 92 bajas paraguayas. En la batalla, un teniente argentino, Cándido López, levanta un brazo por sobre la trinchera, y un obús paraguayo se lo arranca, lo que no le impide convertirse en espléndido pintor y dibujante. 

Pero volvamos a Sidicaro.
El cronista de La Nación reconoce su propia ignorancia sobre la materia de la entrevista. Escribe: De allí lo de riesgoso: ¿cómo explicar sin esfuerzo, por ejemplo, esa característica tan peronista de contener simultáneamente izquierdas y derechas, a Montoneros y a la Triple A, a un neoliberal como Carlos Menem y a un supuesto progresista como Néstor Kirchner?
Lo de "supuesto" corre por cuenta de la redacción. En cuanto a la economía, por ejemplo, Kirchner es lo más conservador que se haya conocido en la Argentina de las últimas décadas. Y si se me permite la ironía: gracias a dios es así! Pero el agregado tiene otra intención: La Nación ofrece espacio a un AUTÉNTICO progresista para que interpele a un FALSO progresista. ¿Estamos? 
Los tres peronismos de Sidicaro, los cuatro peronismos de Horowitz, tantos peronismos como una pueda imaginar.

"Eppur si muove", frase atribuida a Galileo Galilei. Recomendable: la versión de Bertold Brecht.

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