viernes, 21 de diciembre de 2012

23 AÑOS A HÉCTOR VERGES

(Télam) El ex agente de inteligencia militar Héctor Vergez, fue condenado a 23 años de prisión por el secuestro y desaparición del abogado Julio Gallego Soto y del entonces funcionario del Ministerio de Economía, Julio Casariego de Bell, asi como del responsable del inteligencia del Ejército Revolucionario del Pueblo, Javier Coccoz.
Así lo dispuso el Tribunal Oral Federal 5 (TOF5), que consideró probado que se trató de “crímenes de lesa humanidad” por los cuáles Vergez, un ex capitán del ejército, también está siendo juzgado en la actualidad por delitos cometidos en el centro de detención ilegal de La Perla, en la provincia de Córdoba.
La vida de Gallego Soto alguna vez merecerá ser base de una buena novela o un largometraje.
La querella, representada por el abogado Marcelo Parrilli, había pedido 21 años de prisión. 

En posts anteriores me he referido al caso Casariego de Bel, y su vinculación con las desapariciones de Julio Gallego Soto, Javier Coccoz y Rafael Perrota. 
Producida la sentencia, es probable que Martínez de Hoz comunicara la actitud negativa de Casariego de Bel (sobre el caso Ítalo) al delegado militar en el ministerio de Economía.
No se sabe por ahora si Casariego era militante del ERP o sólo un informante ciego del equipo de inteligencia (ya para ese momento totalmente desarticulado) del ERP.
En su libro (producto de la impunidad) titulado "Yo fui Vargas", y en clave de aventura, el ahora condenado Vergez 
...develó que tuvo como instructor a “un oficial francés, que nos narraba sus experiencias en Argelia...”. De sus inicios, cuenta que como jefe de un grupo del Batallón de Inteligencia 601 tenía el Centro de Operaciones montado con la cobertura de un local, en un sótano próximo a Riobamba y Corrientes. Allí instaló una disquería adecuada a los gustos de la “juventud contestataria”. Habla también del pase al Destacamento de Inteligencia en Córdoba, en diciembre de 1974 y los múltiples casos en que intervino, como el de Horacio Mendizábal y Marcos Osatinsky. Menciona su relación con el general Telleldín de la Inteligencia Policial de Córdoba y sus operaciones “importantes” en La Rivera, parte de los hechos por los que está siendo juzgado en este momento en la ciudad de Córdoba.

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