martes, 5 de febrero de 2013

Lo escrito del otro lado es falso

Si “la verdad no existe”, como sostuvo recientemente J. Pablo Feinmann, los últimos títulos de este blog: “Rajoy miente”, “La mentira de la locomotora descarrilada” y “La mentira, una tradición argentina” son paupérrimos en términos de sinonimia pero también están algo desenfocados en cuanto a la realidad actual, por cuanto si toda verdad es relativa (uno de los varios significados de la afirmación) o contingente (otra), también la mentira lo es. 
Y no me refiero a la exageración, que se parece bastante a una mentira relativizada, sino a una auténtica, dura y total falacia.
No sabemos si Feinmann se refirió a la verdad o a la Verdad, a la manera francesa. No olvidemos tampoco que Napoleón Buonaparte (tal la grafía original del apellido, sin olvidar que en el dialecto corso, Napoleón es Nabuliune, es decir, León del Desierto) inauguró oficialmente el uso simbólico de mayúsculas para subrayar el reconocimiento oficial, más importante que el social, de ciertas jerarquías oficialmente reconocidas por él, Napoleón. El mundo está loco, loco, loco.
Podríamos hablar entonces de Verdad y verdades.
De todos modos, Clarín y La Nación informaron que la locomotora descarrilada en Plaza Once pertenecía al ex-Sarmiento cuando en verdad era de Ferrobaires. ¿Lo ocultaron, olvidaron mencionarlo o directamente mintieron?
Clarín y La Nación se niegan a reconocer la corrupción del gobierno de Rajoy, escondiéndola detrás de varios eufemismos, es decir, mentiras políticamente correctas.
Clarín y La Nación recurren a opiniones de italianos para titular que la mentira es una inveterada costumbre argentina sin opinar, por ejemplo, sobre los excéntricos ocultamientos, exageraciones y embustes del Cavaliere Berlusconi, para no mencionar a Mussolini.
Quizás se refieran, Clarín y La Nación, a cuando Argentina, allá por 1998 o 2000, era el país más exitoso de la tierra o acaso del universo todo.
Las brujas no existen, pero que las hay, las hay. 
Y las mentiras también.
Es decir, en términos relativos, esas verdades son POR LO MENOS MIS VERDADES, y sospecho de algunos otros, ...igual que la calandria que azota el vendaval, y traigo mil canciones como leñita fresca...

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