miércoles, 5 de agosto de 2015

ARSÉNICO URBI EL ORBI





Arsénico y ciudades para todos y todas

 

Hace pocos días culminó una reunión de Intendentes y Alcaldes en la Sala del Sínodo en el Vaticano, la que fue convocada conjuntamente por la ONU y el Papado y en ella unos 60 funcionarios de diferentes países hicieron la claque embelesada de Francisco.
En fin; Papa Fran sigue provocando micción por embeleso en gran número de actores y por eso creo útil señalar algunas cosas para intentar normalizar algo esas vejigas urgentes
En su discurso de cierre el Papa comenzó afirmando que:
1-“Las grandes ciudades, se hacen grandes pero cada vez con cordones de pobreza y de miseria más grandes” atribuyéndolo a que “el mundo rural para ellos no les da oportunidades
Y siguió:
2- “Se debe denunciar” a la “la idolatría de la tecnocracia. La tecnocracia lleva despojar de trabajo, crea desocupación, los fenómenos desocupatorios son muy grandes y necesitan ir migrando, buscando nuevos horizontes”.
Y pontificó:
3- A estos problemas les agrega que “por otro lado, la salud está en juego. La cantidad de enfermedades “raras”, así se llaman que vienen de muchos elementos de fertilización de los campos - o vaya a saber, todavía no saben bien las causas-, pero de un exceso de tecnificación” y para rematar “la desertificación de grandes zonas por la deforestación”.
4- “¿Qué sucede cuando todos estos fenómenos de tecnificación excesiva, de no cuidado del ambiente, además de los fenómenos naturales, inciden sobre la migración? El no haber trabajo, y después la trata de las personas.Cada vez es más común el trabajo en negro, un trabajo sin contrato, un trabajo arreglado debajo de la mesa. ¡Cómo ha crecido!.
Y para coronar:
5- “Y lo que significa el uso de ciertos elementos de lavado de minerales – arsénico, cianuro- que inciden en enfermedades de la población
Cuando el aroma producto de la incontinencia por embeleso ya volvía insoportable el aire la reunión terminó y allá salieron los alcaldes, embuídos de combativo ímpetu ecologista.
Como por ejemplo Mónica Fein, intendenta de Rosario, que se mostró fascinada y combativa manifestando que “queremos fundamentalmente dejar a nuestros hijos y a las generaciones futuras un planeta no contaminado” y ratificó su compromiso "a hacer todo lo que esté a nuestro alcance desde las ciudades para aportar pequeñas soluciones a los grandes problemas que hoy nos aquejan”.
Lo sorprendente de esto es que es la Intendenta de una ciudad de más de 1 millón de habitantes que ¡no tiene planta depuradora de líquidos cloacales!. Supongo que sólo pocas ciudades, quizás en la India, Tibet o Timor Oriental pueden exhibir semejante compromiso con el medioambiente, que implica arrojar diariamente al Río Paraná no menos de 100.000 y hasta 350000 metros cúbicos de ese elemento caquiento.
Hace más de un lustro que un proyecto para la instalación de 2 estaciones depuradoras duerme en oficinas nacionales y provinciales. Y la Intendenta ambientalista no se ha referido una sola vez a esto ni ha hecho gestión alguna (por lo menos que se haya sabido) para ese asunto. Así funcionan estos bravos ambientalistas.
Todo esto me recuerda un viejo axioma que me pertenece y dice: “La boludez humana es infinita, sigue al dorso y tiene anexos”.
Espero que los lectores no hayan caído en embeleso como los Alcaldes. Si han leído con atención las afirmaciones de Papa Francisco más bien correspondería que estén bastante preocupados por las cosas que dijo, porque denotan un desconocimiento de la evolución de las sociedades humanas y de los fenómenos naturales y/o tecnológicos que es notable. Aunque no hacen sino seguir en la línea de lo expresado en la encíclica tamaño familiar “Laudato si
En una entrada anterior esbozé la sospecha de que los asesores que seguramente preparan o dan forma o sustento al mensaje papal (tal como sucede en cualquier corporación) parecían haberse tomado el vino de misa. Ahora sospecho que se afanaron la llave de la bodega, vea.
De cualquier manera puede resultar útil que analizemos algunas de las afirmaciones con más detenimiento:
Como habrán observado hace una clara ligazón entre el uso de tecnologías, la desocupación, la pobreza y los daños sanitarios y/o ambientales.
En definitiva todo puede resumirse en su consigna: Se debe denunciar a la la idolatría de la tecnocracia. Allí radica la madre de todos los males.
En el mundo feudal, el anterior a la sociedad actual, aquel con el que la Iglesia Católica no tenía desencuentros, hasta el punto que el Clero formaba parte de las clases privilegiadas e intervenía activamente en el gobierno, las ciudades eran en general pequeñas y la aborrecida tecnología no existía.
Consignan los documentos que por ejemplo en 1320 en Francia, en el movimiento de los pastereaux, al parecer se exterminaron
140 comunidades judías por masas campesinas asoladas por el hambre y las epidemias (enloquecidas por una ira sorda y delirante)
También se informa que en 1586, en la ciudad de Úbeda, donde de un contingente de 5.065 vecinos, 1.896 vecinos estaban comprendidos en el estatuto de pobres.
Según historiadores la Collación de San Juan con 343 vecinos, sólo contaría con 104 viviendo en parámetros económicos normales, es decir en torno al 30%, y 239 vecinos constituidos por pobres, viudas y menores, o sea el 70% vivirían en la más dura indigencia
En 1474, según Escavias, alcaide de Andújar, en su Repertorio de Príncipes, "muchas personas miserables se mantenían y pasavan con cardos y otras raíces del campo".
En la Crónica de Fernando IV, se dice: "En este año fue en toda la tierra muy grand fambre; e los omes moríense por las plazas e por las calles de fambre, e fue tan grande la mortandad en la gente que bien cuidaran que muriera el cuarto de toda la gente de la tierra; e tan grande era la fambre, que comían los omes pan de grama, e nunca en tienpo el mundo, vio ombre tan gran fambre nin tan grand mortandad" (esto fue alrededor del 1300, perdonen la gramática, pero estos gallegos brutos no sabían castellano)
Dicel el tratadista LUIS MARTÍNEZ GARCÍA “En los siglos bajomedievales se fue imponiendo un orden diferente. Con los pactos señoriales de protección por servicios en franca decadencia, con reiteradas crisis agrarias, pestes y guerras frecuentes, y en unión con un crecimiento demográfico sostenido y el empuje de la economía artesanal y del comercio urbano, la pobreza adoptó nuevas formas e intensidades de mayor gravedad. Tras la sombra de los nuevos ricos –comerciantes, artesanos, terratenientes absentistas– un número importante de hombres desarraigados e indefensos se aproximó a la ciudad. Sobre ellos cargaron las desgracias del siglo XIV y los abusos de los poderosos; de ellos surgirá el pobre urbano, anónimo y temido
Estamos hablando de ciudades de entre 30000 y 100000 habitantes (datos de Córdoba, Londres y París) en aquellos sanos, ecológicos y amables tiempos, cuando no se aplicaban las odiadas tecnologías y los campesinos cortaban el trigo culo al cielo con la hoz, las mujeres venteaban el grano arrojándolo al viento y se araba la tierra a mano, todo sin emisiones de efecto invernadero ni fertilizantes (excepto caca de buey) ni herbicidas.
Eso sí; los rendimientos eran un espanto, las plagas y sequías y la baja productividad los cagaban de hambre y sufrimiento pero allí estaba la Santa Madre (en sus palacios) que les daba consuelo y jamás llamó a una conferencia con la ONU o hizo encíclicas métricas para cuestionarlo.
De aquel horroroso mundo surgió la sociedad moderna. Que debe ser mejorada sin duda, pero no negada en sus características primales, la urbanización de las poblaciones, la tecnificación industrial y agraria, las ciencias y la tecnología como herramientas de mejoramiento permanente.
Francisco -o sea Bergoglio- llega a afirmar (punto 3) que proliferan enfermedades producto de “muchos elementos de fertilización de los campos “ e ipso pucho que “o vaya a saber, todavía no saben bien las causas-, pero de un exceso de tecnificación”.
Es decir “sé, aunque no sé”. Francamente parece un alegato de taxista o jubilado en la cola: doy por cierto lo que afirmo, aunque no sé si es cierto pero tampoco me ocupo en averigüarlo.
Para rematar el punto debería recordársele a Fran la Peste Negra, que atacó una y otra vez durante 2 ó 3 siglos y mató la mitad de la población europea (el equivalente de toda Argentina actual) en aquellos maravillosos años ecológicos.
En fin. Mucho puede decirse; se queja del uso extendido de aparatos de calefacción (cuando lo lógico es pedir fuentes de energía limpias en todo caso) cuando en su Encíclica Kilométrica decía que las personas “se enferman, por ejemplo, a causa de la inhalación de elevados niveles de humo que procede de los combustibles que utilizan para cocinar o para calentarse” (pag 18). Así que por lo visto la única alternativa sana es cagarse de frío nomás.
Y finalmente; para estar a la moda el Papa arremete con la Minería. En mi entrada sobre la Encíclica Kilométrica señalé el erróneo enfoque sobre el Mercurio y me extrañé que no acudiera al Cianuro, caballito de moda; pues bien, en esta ocasión eliminó el Mercurio, introdujo el Cianuro y agregó (como vimos en el punto 5) el Arsénico, asignándoles el rol de “elementos de lavado de minerales”.
Ya me he extendido suficientemente sobre el Cianuro en mi serie “La Maldita Minería”, que pueden consultar totalmente gratis. Vamos a comentar entonces sobre el Arsénico (aunque en realidad también fue tocado en alguna entrada de esa serie).
En primer lugar recomiendo a Francisco que le quite la llave de la bodega del vino de misa a su asesor sobre el tema: El Arsénico no se utiliza ni se utilizó jamás para ninguna operación de lavado de minerales.
Se lo ha mencionado sí como subproducto de algunas operaciones de beneficio de minerales, hecho que se produce efectivamente por la reacción y descomposición natural de los minerales que lo contienen, en contacto con el agua o con soluciones ácidas por ejemplo.
Pero esos efluentes –que por supuesto de existir deben ser tratados- sólo podrían afectar a poblaciones del área de influencia de las labores mineras.
Creo interesante hacer constar para poner el tema en su verdadera dimensión que prácticamente todos los elementos químicos están siempre presentes en las aguas y los suelos en bajas proporciones (por ejemplo el brutísimo Solanas aducía robo de minerales por los vestigios usuales en los concentrados exportados y otros adujeron terribles males en derrames por la presencia de todo tipo de metales y no metales que están contenidos usualmente en las aguas).
Sin embargo la presencia de Arsénico en las aguas en cantidades consideradas nocivas está enormemente extendido en el mundo, afectando áreas de Chile, Bangladesh, China, India, México, Perú, Tailandia, Estados Unidos y España por ejemplo.
En Argentina ya en 1913 un médico de Rosario, Mario Goyenechea, relacionó los síntomas de pacientes de Bellville con una prolongada intoxicación arsenical resultante del consumo de agua contaminada, cuando ya hacía una decena de años que había afectados en el área (el estudio, la detección y la posibilidad de corregir el problema podrían encuadrarse en “la idolatría de la tecnocracia” al decir de Fran)
El área afectada por Arsenismo (conocido como HACRE, siglas de Hidroarsenismo Crónico Regional Endémico), abarca en nuestro país un área de más de 430.000 km2 y afecta a más de 2 millones de personas en varias provincias, como ser Chaco, Córdoba, La Pampa, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Catamarca, Mendoza, San Juan, Formosa, Rio Negro, Chubut y Buenos Aires.
¿Es acaso la causa la maldita minería? Por supuesto que no. Y la maldita tecnocracia tampoco. Sucede que en gran parte del territorio las aguas percolantes atraviesan terrenos que contienen horizontes de cenizas volcánicas arrastradas por los vientos en antigüos períodos de gran actividad volcánica y disuelven los minerales con contenidos de Arsénico (y otros muchos elementos, por supuesto, aunque no con esa peligrosidad) y constituyen acuíferos altamente arsenicales, como el Pampeano por ejemplo.
Esa misma acción producen las aguas de deshielo, las de lluvia y los arroyos que van erosionando y disolviendo los minerales de los cordones serranos, sin ninguna intervención o culpa de la maldita tecnocracia, Papa dixit.
En el mapa a continuación pueden observar la magnitud de los puntos donde hay elevada presencia de Arsénico en las aguas en nuestro país.

Yo como ateo no le echo la culpa a nadie, así es la naturaleza. Pero ya que es un fenómeno que viene de tiempos inmemoriales, anteriores a la aparición de la especie humana incluso, para Francisco no puede ser sino obra de su mandante.
Sería aconsejable entonces que lo trate con él en vez de bombardearnos con boludeces

PD:
La reunión en el Vaticano terminó el 21-7-2015 y me preparaba a escribir esta entrada cuando me agarró un patatus (hablando científicamente) con internación de urgencia el el Policlínico PAMI II de Rosario y que recién ahora me permite concretarla. La atención fué profesional, correcta, amable y altamente eficiente lo que produce mi gratitud y admiración
Algún creyente podrá espetarme que lo sucedido es quizás un castigo divino por mi atrevimiento. En mi condición de ateo lo mataré con la indiferencia.
Algún otro puede que me hablará pestes del PAMI, deporte Argentino muy extendido. En mi condición de afectado por mi enfisema, mi medio corazón durmiente y mis casi 74 años, mejor también lo mato con la indiferencia
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