lunes, 3 de agosto de 2015

BREVE APUNTE SOBRE LOS "ORIGINARIOS"

Las sociedades humanas se sensibilizan periódicamente ante determinados temas y palabras o conceptos. Hoy por ejemplo, se menciona el empoderamiento de la mujer, una crisis de la bipolaridad denominada equívocamente "de género" y también se reivindica lo "originario" pero desde un abordaje sólo cultural, despojado de las relaciones de producción y de la propiedad territorial.
Esta sensibilización no significa de por sí que se remueva totalmente el tema o concepto anterior. Pero siempre hay una resignificación. Es que estos temas o conceptos suelen ocultar un atributo sin el cual es imposible entenderlos: el poder. No solo "el conocimiento es poder": también el significado es poder. Y hay que estar muy atento a quién se empodera. Por ejemplo, existen decenas de ong's de "originarios" o de solidaridad con ellos que, con el argumento de defender a los pueblos precolombinos, en realidad actúan para anarquizar los poderes nacionales en nombre de poderes imperiales. 
No olvidemos a Laurita Alonso afirmando "Cristina organizó todo": hablaba en nombre de Transparency Internacional cuando no hay nada más opaco que el amplio sector ilegal e ilícito del capitalismo financiero.

En un post anterior opinaba sobre la asociación entre "Julio A. Roca" y "genocida", y sin agotar el tema, agregaba que, según las pruebas existentes, durante el período de influencia de Juan Manuel de Rosas hubo más "originarios" de pelea muertos que durante la Conquista del Desierto. Esta Campaña significó la ocupación efectiva de un territorio que para algunos estaba en disputa.
Durante la vida de Roca el término genocidio y sus derivados era incomprensible por cuanto será un concepto creado ochenta años más tarde. Los jueces que condenaron en Nüremberg a los jerarcas nazis se encontraron con no tener una base lingüística y jurídica para esas atrocidades. Y así se creó "genocidio". Once jerarcas nazis recibieron pena de muerte, otros tres cadena perpetua. Además del puñado que escapó de la justicia de los Aliados, el resto no tuvo nada que ver, nunca se enteró o sólo cumplía órdenes. Podría hacerse un listado de genocidas históricos, pero bien mirado, es la propia naturaleza la que sin saña ni maldad, llega al podio de mayor genocida. Sólo el ser humano se permite ejercer el mal y luego frivolizarlo. Como la historia la escriben los que ganan, el genocidio apuntó a Hitler pero no a las bombas de plutonio y uranio arrojadas por EEUU sobre Hiroshima y Nagasaki.

En cuanto a los originarios en territorio argentino, los araucanos habían descendido del estadio de agricultores sedentarios al de depredadores.
Así como existe una leyenda rosa de la Conquista y la Evangelización, también hay una leyenda rosa de los originarios, considerando el pasado precolombino como una era de paz eterna con música de violines. Sin embargo, algunos pueblos desaparecieron o fueron manumitidos o esclavizados por otros pueblos.
Los incas intentaron armar un reinado (el Tahuantinsuyo) que abarcaba los actuales territorios de Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador o parte de estos, y subyugaron (por la fuerza, no con buenos modales o pidiendo permiso) a otros pueblos más primitivos. Los incas poseían una rigurosa estratificación social y los pueblos conquistados pasaban a la  condición de vasallos en condiciones muy similares a la de la esclavitud. O de proveedores de materias primas.
Los quechuas, parte de la civilización inca, también fueron conquistadores que hicieron desaparecer culturas anteriores como la santamariana, los atacamas de Tastil, los comechingones, los talhuet, los sanavirones y quizás los huarpes o parte de ellos
¿Son originarios los quechuas en un sentido estricto? ¿O reivindicamos a conquistadores?



Relatar esto no significa ensalzar a Pizarro, a Cortés o a la Evengelización y la Conquista. Se enfrentaban dos culturas y dos modos de producción. 
Una prueba de que aquella no fue una realidad estática la comprobamos en el siguiente texto:

A partir del siglo XVII comenzó a producirse un importante flujo cultural desde los mapuches de Chile hacia los pueblos aborígenes del lado argentino establecidos cerca de la Cordillera de los Andes. Si en principio fueron influencias culturales, luego sobrevino un proceso migratorio del que participaron miles de mapuches chilenos. Dicho proceso que ya era evidente en la segunda mitad del siglo XVIII.
Los primeros en evidenciar el influjo mapuche fueron los pehuenches, quienes pronto adoptaron su lengua y vestimenta. Así, araucanos y pehuenches araucanizados, influyeron sobre el resto de los indios y pampas, quienes también rápidamente quedaron sumidos dentro de nuevos cánones culturales.
Los araucanos o mapuches eran de origen chileno. 
Establecidos al sur de los atacamas, sufrieron la presión de los conquistadores españoles retirándose más al sur. Ya en las primeras décadas del siglo XIX, la guerra de independencia iniciada en Chile los obligó movilizarse otra vez en dirección sur. El mapuche decía: "no chileno, no argentino: paisano".
La dureza de los combates, las constantes pugnas de indígenas para incorporarlos a la fuerza al bando realista o al criollo, hicieron que importantes contingentes de mapuches pasaran del otro lado de la Cordillera hacia el lado argentino en busca de las pampas fértiles, región que hacía un par de siglos visitaban con asiduidad y conocían a través de la tradición oral.

Como se ve, el tema no puede ser encarado con prejuicios ideológicos que dan inicio a leyendas, simplificaciones o versiones escolares y así se trasmiten de generación en  generación.





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