jueves, 15 de septiembre de 2011

Fernando Iglesias según Juan Carlos Dávalos


Un cacho de cultura. El gesto habitual del librepensador Fernando Iglesias, del que sólo sabemos que escribió UN libro mas no nos consta que haya plantado un árbol o tenido un hijo, me recuerda ahora esta poesía de Juan Carlos Dávalos que pego abajo. El salteño Dávalos murió a fines de los '50 (es muy bueno su cuento "El viento blanco") y muchos suelen confundirlo con Jaime Dávalos.



Los chivos

POR el áspera ladera
de pedregosas aristas,
los chivos equilibristas
pacen la grama ligera.
Pintadas cabras inquietas
y graves chivos barbudos
dan moquetes, estornudos,
berridos y zapatetas.
Y reproduce en dos pies
un cabrón ante un cebil,
el venerable perfil
sacerdotal de Moisés.

METEMPSICOSIS extraña
se cumple seguramente
al parecerse a la gente
los chivos de la montaña.
Mientras van hacia la cumbre
hacen humanos rumores:
se oyen voces de oradores
hablando a la muchedumbre.
Teniendo a los pies del monte
veinte leguas de horizonte,
no lo contemplan jamás.
Con las barbas contra el suelo,
el vasto mundo y el cielo
para ellos está de más.

A VECES sobre una peña
se para inmóvil un chivo
con el aire pensativo
de un filósofo que sueña.
Más si junto al precipicio
rumia y rumia, su tarea
por cierto no es una idea
sino un bolo alimenticio.
Algún atraco indigesto
le da la actitud, el gesto
y empaque de pensador,
mientras los otros chivatos,
con cerriles arrebatos
se dedican al amor.
JUAN CARLOS DÁVALOS
(1887-1959)
(del libro Otoño, Salta, 1935)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Juventud y Derechos Humanos

Publicado esta vez en cadena con Télam, Secretaría de Derechos Humanos y Pájaro Rojo:


COMIENZAN MAÑANA EN TÉLAM LAS JORNADAS "JUVENTUD Y DERECHOS HUMANOS"


Las jornadas "Juventud y Derechos Humanos" se desarrollarán a partir de mañana en la agencia nacional de noticias Télam, en vísperas del 35 aniversario de "La Noche de los Lápices", en la que fueron secuestrados un grupo de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata.

La inauguración de las jornadas, que incluyen la muestra de fotografías periodísticas de la Agencia, será mañana a las 20, en el edificio de Télam ubicado en Defensa 372, de esta Capital.

"Dentro de los miles de víctimas de ese inconcebible crepúsculo iniciado el 24 de marzo de 1976, se encuentran más de un centenar de periodistas y escritores desaparecidos y, además, tres trabajadores de nuestra empresa. Por tal razón, y en homenaje a quienes legaron su vida a la labor periodística, Télam pone a consideración del público la muestra fotográfica e instalación de Viviana Ponieman", señala un comunicado.

Las jornadas se extenderán hasta el 30 de septiembre y habrá paneles de debate que se desarrollarán los jueves 22 y 29 de septiembre; en tanto los viernes 16, 23 y 30 se proyectarán películas relacionadas con la temática de los derechos humanos.

El jueves 22 de septiembre a las 18 se desarrollará el panel "A 30 años de la dictadura militar 1976-1983: la búsqueda de la verdad y la justicia" integrado por el presidente de Télam, Martín García; la integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Taty Almeida; el nieto recuperado Alejandro Sandoval y el periodista Juan José Salinas.

El mismo jueves, pero a las 19.30, expondrán sobre "La reivindicación de los derechos humanos como política de estado" el subsecretario de Derechos Humanos, Luis Alén; el titular del Registro nacional de ex presos políticos, Roberto Regalado; Elsa Oesterheld de Abuelas de Plaza de Mayo; la rectora de la Universidad Nacional de Lanús, Ana Jaramillo; y el diputado bonaerense Alfredo Antonuccio.

En tanto, el jueves 29 a las 18, se realizará el panel "La reivindicación de la lucha de los desaparecidos" en el que expondrán la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, el vicepresidente de Aerolíneas Argentina, Eduardo de Wado; y la candidata a diputada provincial Fernanda Raverta.

El jueves 29 a las 19.30 expondrán sobre "El trasvasamiento generacional y la lucha por los derechos humanos" el candidato a diputado bonaerense Facundo Moyano; Santiago Carreras de Juventud de la Provincia de Buenos Aires; Carlos Pisoni de HIJOS-Capital; Bruno Baschetti de Organización Peronismo Militante y Bárbara García cuya madre se encuentra desaparecida.

Por otra parte, el viernes 16 a las 19 se proyectará "Padre Mugica" de Gabriel Mariotto y Gustavo Gordillo.

El viernes 23 a las 19 se proyectará "1973, un grito de corazón", de Liliana Mazure y el viernes 30 también a las 19 "Kamchatka" de Marcelo Piñeyro.

La muestra es acompañada por la Presidencia de la Nación, Secretaría de Derechos Humanos, Archivo Nacional de la Memoria, Asociación Nacional de ex presos políticos, Asociación Madres de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S., Abuelas de Plaza de Mayo; Madres de Plaza de Mayo-Linea Fundadora, Secretaría de Cultura e INCAA
.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Biolcati, anterior a la Patria misma


Acaso otrora, acaso años ha, en verdad mediante el pasado inventado por Billiken y Constancio Vigil, la Sociedad Rural supo representar los más puros intereses de la Argentina con mayúscula, la Patria.
Esa Patria (ya lo escribió antes un verdadero escritor) se fue amasando en la humeante, perfumada, entrañable (y vale la pena decirlo, también excelente abono para tomates y fueguito cuando está seca) Bosta Patria, mezclada con sangre de gauchos y de negros, que como se sabe no era sustancia para ahorrar según el relato de aquel muchacho que -¿recordamos?- jamás faltaba a clase.
Esa Patria viril, que hacía culto del coraje, facón al cinto, cuenta en pound sterlings y potreros que se perdían en el horizonte, fue cierta vez injustamente invadida por una multitud de cabecitas negras de las barriadas fangosas de Berisso, Avellaneda y Ensenada, conducidos por un coronel que había elegido darle a su vida un curso distinto al esperado para un militar de la puta oligarquía.
No hubo en aquel entonces leche para clemencia de ninguna clase, cuando se presentó la oportunidad.
Ni la habría ahora, si la tuvieran nuevamente.
El sustento, la razón de ser de esa Patria eran las tierras y las vacas, las vacas y la tierra. Los seres humanos, por ende, tenían en esta escala un valor relativo exceptuando, claro, el del patrón y su familia, vinculados con otros patrones y familias en una circulación endogámica que dio notables psicópatas como José Alfredo Martínez de Hoz, el Petiso Orejudo de la clase de los privilegiados.
La riqueza de esos tipos era la tierra. Y para legitimar esa riqueza construyeron la leyenda de la cruz y la espada, la de los mitos patrios que se batieron en San Lorenzo, Maipú, Ayacucho, Ituzaingó, con el único objeto de significar esos privilegios, congelarlos como eternos.
Mucha agua corrió bajo los puentes de la historia.
Hoy, el gaucho Biolcati se pone en contra de la ley que controlará la propiedad de la tierra. ¡Que cosa, estos gauchos plásticos! En declaraciones a la prensa afirmó que "el mundo cambió desde la sanción del precepto constitucional que equipara a los extranjeros en sus derechos con nuestros connacionales", pero advirtió que "tampoco se puede caer en la xenofobia": no es para tanto, nosotros, se sabe, somos anteriores a la Patria misma.
Esa Patria ya no existe, amigazo. Estamos viviendo los tiempos de la Matria.



 

Negociados y Derechos Humanos


Nota aparecida en Miradas al Sur:

Negociados y derechos humanos

Año 4. Edición número 173. Domingo 11 de septiembre de 2011
Martínez de Hoz. El ministro de Economía de Videla fue, ante todo, un operador de las mafias empresarias en la Argentina. (TELAM)

El papel de las mafias empresarias
En el relato mediático, la inseguridad se alimenta con delitos cometidos por piratas del asfalto con protección policial, secuestros de niños, motochorros y micrófonos abiertos para opiniones silvestres. Cierto sentido común reconoce, por su parte, la existencia de “delitos legales”, esos que suelen hacerse públicos por la prensa cuando coinciden con la línea editorial. A veces se fraguan: es cuando los periodistas se convierten en fiscales de la república, figura que en la Argentina tiene un largo historial antidemocrático.
Los delitos se legalizan cuando las mafias se apropian del Estado, construyendo su propia legitimación. Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de la Nación, se refirió a ello durante un acto en el que se recordó a un centenar de abogados desaparecidos: “En cada golpe militar hubo abogados y jueces complacientes, cuando no la propia Corte de Justicia... hubo interrogadores jurídicos en los centros clandestinos de detención, y también elaborando decretos para poner a disposición del Poder Ejecutivo, o justificando cualquier suerte de tropelía”.
Ejemplos sobran. La desaparición del funcionario Juan Carlos Casariego de Bel en 1979, en medio de la negociación por la estatización fraudulenta de la Compañía Ítalo de Electricidad, pretendió encubrir una estafa al Estado por parte de la controlante Motor Columbus con todas las formalidades de la ley. El avalista Banco Nacional de Desarrollo (Banade) pagó a la británica Brown & Boveri (socia de Motor Columbus) la compra de dos turbogeneradores adquiridos por la Ítalo. Como broche de oro, la estatización no se abonó con fondos genuinos sino con un préstamo de la Unión de Bancos Suizos, también socio de Motor Columbus. Casariego desapareció mientras se dirigía al domicilio de Guillermo Walter Klein (h), llamado por éste, quien intentaba disuadirlo de negarse a firmar una resolución en favor de la Ítalo como empresa extranjera que legalmente ya no era, en cuyo caso la estafa previa habría quedado al descubierto.
A veces resulta difícil marcar una diferencia clara entre actividad empresaria y mafias.
Los avales estatales fueron una fuente de corrupción centrada en el ex-Banade durante la dictadura, pero también reconfiguraron la estructura productiva y social. En los ’90, un incendio destruyó los archivos de ese banco, donde se guardaban constancias de sus mayores deudores. Sabemos que determinadas mafias perfectamente identificadas construyeron una prolija legitimación de sus crímenes, pero el delito termina dejando su huella en los lugares más insospechados. Por eso, la reforma del sistema judicial es una tarea pendiente de los próximos cuatro años.
Entre esos grandes deudores estaban Papel Prensa y Acindar. El caso de esta última es paradigmático. En sus instalaciones se inició durante 1975 una brutal represión ilegal en colusión con las fuerzas armadas que ya habían decidido desalojar al gobierno constitucional luego de una reunión con el Consejo Empresario Argentino (presidido por Martínez de Hoz) donde se acordó el precio cash para cada comandante.
Con el objetivo explícito de destruir a la estatal Somisa, Acindar había iniciado en 1975 un programa de integración (reducción directa) que costó 649 millones de dólares de esa época, con avales del Banade. Durante la dictadura, la empresa consolidó su monopolio en el sector de no planos, como lo han demostrado estudios del fallecido Azpiazu, Basualdo, Kulfas y otros. Esa deuda fue estatizada en 1981 por Domingo Cavallo, la cuarta en magnitud luego de las de Cogasco (1.338 millones de dólares), Autopistas Urbanas Ausa (951) y Celulosa Argentina (836).
Martínez de Hoz había renunciado a la presidencia de Acindar para asumir como ministro, colocando a un ex-ejecutivo de la misma empresa, Juan Alfredo Etchebarne, al frente de la Comisión Nacional de Valores.
Esa dupla, secundada por Christian Zimmerman en el Banco Central, Juan Alemann en la secretaría de Hacienda y el mencionado Klein en la secretaría de programación económica, operó en el desapoderamiento de los bienes de David Graiver en favor de otros grupos económicos domésticos y multinacionales. Cuando los dueños de Industrias Siderúrgicas Grassi, asociados con unos empresarios del rubro inmobiliario, los Chavanne, intentaron capitalizarse adquiriendo el banco de Hurlingham a la viuda Lidia Papaleo, el dúo fantástico promovió una carambola: piratear los activos del banco y sacar del medio a Industrias Grassi, que se interponía en la reconversión de Acindar.
El banco fue intervenido por la Conarepa (que delegó las decisiones en Zimmerman, vicepresidente del Bcra) y el ministerio de Justicia designó como su veedor al virtuoso jurista Gregorio Badeni mientras los Grassi y los Chavanne estaban chupados clandestinamente en la prisión de Campo de Mayo. El Bcra liquidó el banco mediante el recurso habitual de la denuncia anónima y a pesar de que los técnicos del propio Central lo daban como viable.
Los interrogatorios y torturas estuvieron a cargo del gendarme Rei (apropiador de Pedro Sandoval), del juez federal Rafael Sarmiento y de dos abogados de la CNV, Garris y Spinosa. Sarmiento y Garris se reciclaron en democracia, convirtiéndose en profesores de la Universidad de la Policía Federal, y en esa condición siguieron hasta la creación del Ministerio de Seguridad. Spinosa circula en uno de los tantos pliegues del poder político de la provincia de Buenos Aires.
Las torturas y privaciones de la libertad padecidos por los Grassi y los Chavanne no pueden atribuirse a sus vínculos con la subversión ni a exceso de celo de los interrogadores. Unos eran empresarios cercanos a Martínez de Hoz, quien en un cóctel realizado en la Bolsa de Comercio, ya como ministro, amenazó así a Luis Grassi: “O me vendés la empresa (se refiere a Acindar) o te la saco”. Los Chavanne (impulsores del balneario Santa Clara del Mar y otros destinos turísticos) eran ricos propietarios de Pergamino (el campo “La Ambógena”, escenario de las dos batallas de Cepeda) y vinculados con la noble familia Duggan.
Para financiar la compra del banco de Hurlingham, los Chavanne vendieron sus campos al banquero Oddone. Refugiado en Miami, el quebrado Oddone también dice haber sido víctima de delitos de lesa humanidad porque fue secuestrado por la Policía Federal. En realidad, se presentó voluntariamente ante ésta, creyendo que no podía ser blanco de la represión cuando su temible y numerosa custodia personal estaba organizada por la propia Federal, era él un fanático adherente de la dictadura y quizás financiara actividades ilegales desde su cueva en Santos Lugares.
Oddone y los Gotelli del quebrado Banco de Italia han iniciado sendas querellas contra el Estado argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la persecución que habrían sufrido en la dictadura y luego, en democracia. Pretenden sumas astronómicas por la liquidación de sus bancos que, en el caso de los Gotelli, ya cobraron luego de que la Justicia dictaminara la prescripción de la causa.
Los Gotelli tienen un largo historial. Socios de Martínez de Hoz en La Buenos Aires Seguros y de Macri en el banco de Italia, funcionarios de varias dictaduras, abrieron las puertas del mercado bancario local a Gaith Pharaon, titular del Bcci. Fue en la misma época en que el egipcio era representado en la Argentina por el fallido candidato a vicepresidente Javier González Fraga. Se quedaron en los ’90, por unos pesos, con la Caja Nacional de Ahorro y Seguro a través de su controlada Leucadia y la revendieron de inmediato a los Werthein con una astronómica diferencia. En la dictadura, Luis María Gotelli le dio una mano a Motor Columbus y elaboró un fantasioso dictamen según el cual la Ítalo era oro en polvo cuando en realidad no había invertido un peso en 50 años. Hoy, el empresario textil Guillermo Gotelli (ex-Alpargatas, ex-Gatic) integra el sector más liberal de la UIA (Grupo Industriales) que lidera Techint.
La frontera entre mafias y negocios empresarios es turbia e inestable. Esto pone en otros contextos qué se esconde cuando unos pocos sostienen que el Gobierno Nacional defiende los derechos humanos de un solo lado.
Cuando Yabrán enfrentó a los empresarios norteamericanos que querían quedarse con el Correo Argentino, le quedó a Don Alfredo el mote de mafioso, y con razón porque el entrerriano se había hecho poderoso desde el subsuelo de la represión ilegal y sería instigador del asesinato del fotógrafo Cabezas. Sin embargo, detrás de los alegatos éticos del ex-ministro Cavallo estaban el Citicorp, el Exxel Group y otras multinacionales prestigiosas que reconocían extraños vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero. El choque entre unos y otros se hizo patente cuando debía definirse si el Estado tendría el control del contenido de la correspondencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tomar deuda externa y reducir el gasto público

Cuando el monje negro Joaquín Morales Solá, o Marianito Grondona, o algún otro escriba del establishment, reclaman la necesidad de establecer consensos, se refieren por ejemplo (y centralmente) a esto: a que el Gobierno Nacional acepte tomar deuda en el exterior y reduzca el gasto público, que es lo que propone, sin decirlo abiertamente a veces, la totalidad de la deshilachada oposición.
Los reclamadores de consensos imposibles se crispan (en una operación sutil de transferencia) reclamando que si los gastos públicos aumentan, de algún lugar habrá que sacar la plata. Y que a nadie se le ocurra poner la mirada sobre el bloque local de poder económico, que bastante está padeciendo.
Y como aquello de "mejor que decir es hacer" (incluso aunque no se diga) puede aplicarse tanto para un barrido como para un fregado, Macri se apresta hoy a obtener de una Legislatura harto complaciente, autorización para tomar deuda externa por 500 millones de dólares.
Según informa la prensa, el voto de Diego Kravetz le permitirá llegar a los 31 votos necesarios, porque hasta ayer contaba sólo con 29. El dictamen en minoría, se dice, no le cierra a Macri el grifo del endeudamiento siempre que éste jure y prometa ante la Biblia que esos fondos se van a dedicar en primer lugar a la educación y la salud, a lo que el Jefe de Gobierno obviamente responderá: "¡claro que sí, cómo no, lo que ustedes digan!"
La gestión neoliberal del Pro argumenta que esos fondos son necesarios para terminar las obras del subte. ¿Que obras? La prolongación de la línea E entre Bolívar y Retiro la financia el Estado Nacional. La de la línea A está prácticamente terminada: ¿para pintarla?
¿No nos están saliendo un poco demasiado caros estos pocos metros agregados a la red, señores votantes del Pro?
En orden a las promesas que no podrán cumplir porque el resultado de octubre está cantado, todos juran que aumentarán el gasto social. Pero no dicen, ocultan, de dónde saldrán los billetes.
Ayer mismo, el filibustero colombiano, dueño del predio de La Rural en Palermo, prometió que si llega a algún lado, va a incrementar la Asignación Universal, y por qué no, las asignaciones familiares, y hasta aseguró que decretará la felicidad universal. Está claro que no llegará a ningún lado, pero a ninguno de los movileros se le ocurrió preguntar: ¿y cómo financiaría ese incremento?
Con deuda externa, claro. Como hace Macri hoy mismo.
Algo que ayer dejaron en claro los lobistas bancarios Martín Pérez Redrado y Javier González Fraga. El doble apellido suena bien en los ámbitos financieros.
Para Redrado y Fraga, hay que volver al mercado de capitales. Hay que endeudar a la Argentina, re-sujetarla a las corporaciones financieras a fin de que el problema de la deuda externa se haga todavía mucho más inmanejable de lo que es hoy en día.
Porque como pasa en un hogar (a nivel "micro", diría el operador de Techint R. Lavagna) si uno se endeuda más allá de los ingresos, a la larga, el acreedor se quedará con todo lo que usted creía hasta ese momento que era suyo, y no, era de los bancos. Por eso es que Pagni, en "La Nación", tira hoy una palada de estiércol oligárquico sobre  el proyecto de control de la propiedad de tierras. Porque los préstamos soberanos de Argentina están garantizados por el propio territorio nacional.
En este sentido, la gestión de la ciudad de Buenos Aires (que no es una provincia) ya ha dado un paso, o ha dado otro paso hacia la nada. Nadie imagina que con este Gobierno Nacional vaya a suceder que en el futuro, una corporación italiana se haga cargo del obelisco o que el teatro San Martín se convierta en una sucursal de Holiday-on-ice. Pero está en los planes.
No por nada, Macri abreva en su mentor ideológico el brigadier Cacciatore, que en realidad llegó apenas a capitán: Los avales caídos por la construcción de las autopistas urbanas y el parque Interama (actual Parque de la Ciudad) fueron pagados por todos los argentinos, y figuran al tope de los agujeros negros de la historia reciente.
No queda más que reirse de la excelencia en gestión que el Pro usa como argumento publicitario. Claro que habría otra explicación: que el secreto de tal gestión exitosa sea precisamente ese, el que ayer mismo Redrado y Fraga mencionaron como a la pasada.
Si es así, debo admitir que la gestión neoliberal es exitosa.  
  

miércoles, 7 de septiembre de 2011

(II) Crece la polémica: ¿EEUU debería aprender de la Argentina?

Varios lectores, con razón, me han criticado por el desarollo del post anterior, entendiendo que no fui preciso.

Las relaciones de poder entre las naciones y la sobredeterminación del capitalismo financiero global habilitan o no el uso de recetas keynesianas en EEUU. En rigor, la mención del The New York Times es una metáfora, ¿pero una metáfora de qué?
Para EEUU, el mercado se define en términos globales. Su dirigencia no recurre a las medidas keynesianas no por imperativos ideológicos sino porque la estructura de poder económico en ese país requiere otra cosa. En la Argentina, al contrario, se viene de una larga etapa de continua retracción del mercado interno con el objeto de reducir el costo laboral, donde la financiación de consumo durante la convertibilidad con dólares adquiridos por el Estado fue un aspecto de ese mismo proceso.
La ideologización de la gestión estatal es un fenómeno típico de Argentina del pasado, o mejor, es típica de los países como el nuestro, donde los intereses de un sector del bloque de poder local coinciden con los (intereses) de los países centrales. Esa ideologización fue muy marcada con los Chicago boys adjuntos a Martínez de Hoz y a Cavallo, y también en los lobistas de la Ucedé de Alsogaray. No sucede lo mismo en  EEUU: el gabinete de Obama (que incluye miembros del equipo de Bush) es un ejemplo del pragmatismo con que se mueve.
Ese pragmatismo también se aprecia aquí como parte de la capacidad con que el Gobierno Nacional afronta con éxito la crisis global.
La reactivación del mercado interno puede encararse de distintas maneras: inyectando dinero en el bolsillo de los consumidores o, como sucedió con la convertibilidad y/o tablita financiera, repartiendo dólares baratos vía endeudamiento externo. Esta segunda alternativa tiene un final anunciado: el 2001.
Cierto keynesianismo aplicado hoy en Argentina es diferente del que se utilizó para reactivar la industria británica luego de la segunda guerra, en especial, porque Gran Bretaña era un país industrializado y Argentina no lo es sino hasta un cierto punto muy acotado.
Keynes no fue un benefactor de las clases bajas británicas, un Papa Noel o un Robin Hood, sino un miembro del partido conservador educado en Cambridge, la península intelectual de las clases dirigentes británicas.
Este ejemplo histórico habilitaría a suponer que la crisis de EEUU es similar a la que padecimos aquí en 2001, y por lo tanto merece un tratamiento parecido (medidas keynesianas). Se toma para ello un síntoma: el déficit de EEUU es -por lejos- el mayor del mundo, ascendiendo en la actualidad a 1,65 billones de dólares. Si nuestro problema fue la deuda, que produjo un déficit imparable, y terminamos en el 2001, es lógico -dicen- que la de EEUU estallara de modo similar aunque no se han visto desmanes, saqueos y muertos en Washington DC. La burbuja financiera de EEUU se generó por una revalorización desmedida y especulativa de los activos financieros, donde todo, incluso la producción industrial, la innovación tecnológica y en este caso, las hipotecas, es o son antes un activo financiero.
La diferencia, la gran diferencia, es que EEUU es una aspiradora de fondos (un solo ejemplo: los 140 mil millones de dólares fugados históricamente de Argentina están en el sistema financiero yanqui, a tasas cercanas a cero, pero seguros) y en 2001, Argentina ya no podía pagar las tasas crecientes con las que financiaba el consumo en dólares de la convertibilidad. Si un milagro divino hubiera permitido seguir la festichola, no dudemos, Argentina seguiría bailando la fantasía del uno a uno, un fantasma incestuoso que todavía sobrevuela la memoria de nuestra sociedad.
Para la escala global de las corporaciones productivas de origen norteamericano, la reactivación del mercado doméstico no es una solución. En rigor, la mejor medida keynesiana que podría aplicar EEUU es repartir dólares baratos en todo el mundo a cambio de un aumento global del consumo.
Por ejemplo, creando una AUH de 1500 dólares mensuales para los somalíes que hoy no pueden comprar un cuenco de arroz y mueren como moscas. O repartir en toda África retrovirales de bajo costo para combatir el HIV, fabricados por la corporación Pfizer con sede en Chicago o donde fuera que se domicilie.
¿Alguien cree que haría semejante cosa?
No, porque el tema no es la reactivación del mercado interno sino el poder mundial, si se reparte o no, y quién o qué país o países pagan la fiesta.

martes, 6 de septiembre de 2011

Crece la polémica: ¿EEUU debería aprender de la Argentina?


La opiniòn de un columnista de The New York Time, según la cual Estados Unidos debería aprender de la Argentina y aplicar medidas que se conocen como "keynesianas", nos sirve para una resignificación de la ideología, o como respaldo indirecto a la política económica del Gobierno, pero es un error creer que la felicidad invadirían el mundo si todos los países hacen lo que hace la Argentina.
Ese error deriva de otro, el de creer que el Estado argentino resultante de la aplicación de las recetas neoliberales desde 1976 en adelante, es una copia en chico del Estado de USA.
En realidad, nuestro Estado ha sido diseñado para servir a los intereses extranjeros y a los sectores sociales y económicos locales aliados a esos intereses.
En efecto, un argentino no puede ser propietario de un canal o un diario norteamericano, ni puede adquirir un millón de hectáreas en Arkansas, con un largo etcétera. En este sentido, y en otros, el Estado norteamericano sigue estando muy presente.
No es ese el sentido en el que EEUU es tomado como modelo.
Mientras en Argentina el Estado resultante de la aplicación de medidas neoliberales durante 40 años es un Estado mínimo en el sentido en que son los mercados los que administran las prioridades de la sociedad y en ese orden terminó siendo un gran ausente, el Estado de USA está muy presente.
Siempre.
El formidable complejo militar-tecnológico es el motor de la economía del norte, y funciona entretejido con  el gobierno en una alianza difícil de desentrañar. Ese complejo (al que no son ajenas las estrategias de despliegue militar a nivel global) funciona con enormes subsidios estatales. Astronómicos subsidios. Algo similar sucede con la producción de cereales. El caso del maíz es ejemplar: el maíz es originario de México, y sin embargo hoy en día, a raíz del TLC que lo une con EEUU en el denominado NAFTA, el grueso del que se consume en México corresponde a variedades norteamericanas de las que Monsanto es su propietario. La Organización Mundial de Comercio (OMC) impone globalmente la ideología neoliberal: pero esa ideología se detiene cuando llega el momento de discutir los subsidios agrícolas del Norte, que permanecen en pie contra viento y marea.
Si fuera posible por un momento tomar distancia de lo sucedido en el mundo en los últimos ochenta o cien años, veríamos que con distintas denominaciones, se repite un mismo proceso: EEUU es proteccionista en lo económico, pero aconseja o impone en el mundo de la periferia el librecambio a fin de lograr un flujo libre de la producción norteamericana.
Algunas de las vías para conseguirlo son directas y rápidas, como los TLC. Pero no son las únicas. Las vías indirectas dan cuenta del poder de EEUU para imponer su moneda como la moneda universal, del poder militar como amenaza; del control de  las opiniones, de la creación de nuevas necesidades y las pautas de consumo a través de los medios; y de la formidable innovación tecnológica subsidiada por el Estado norteamericano.
Esto significa que el Norte funciona de acuerdo a sus intereses (sean estos presentes, de corto plazo, o estratégicos, de largo plazo) y no a determinadas pautas ideológicas, sean estas neoliberales o no. De una visión equivocada de ese proceso, me parece, deriva la idea errónea de que los republicanos son neoliberales y los demócratas no.
El centro de lo que se denomina keynesianismo es la gestión de la Demanda Global a fin de impedir la recesión de la economía. Es decir, hablamos de lo que hoy se conoce como medidas contracíclicas. Otra cosa distinta es el denominado Estado de Bienestar.
EEUU en 2008 y la Unión Europea en 2009 emitieron cifras astronómicas, en el orden de millones de millones de euros o dólares, depositados en sus respectivos sistemas bancarios. Si ese dinero hubiera sido inyectado a la demanda, no se estaría viviendo hoy el largo ciclo de recesión que se vive. Esa inyección hubiera sido una "medida keynesiana". Pero la realidad es otra: ese dinero sirvió para estabilizar los balances de los bancos y no se volcó a la demanda, que hubiera significado más consumo, más empleo, etc.
Semejante emisión monetaria sería calificada aquí de pecado mortal, pero los países centrales no dudan en ser pecadores si fuera necesario. Como opiné en un post pasado, la inflación parece otro de esos pecados, pero si vemos la evolución de los precios del petróleo (de 3 a 110 dólares) o del oro (de 35 a 1.920 dólares la onza), veremos que la inflación es un concepto político. Los "especialistas" no suelen  asociar esta evolución de los precios con inflación, que lo es, pero son muy minuciosos cuando se comparan precios internos.
Se ha construido un mito con las supuestas medidas keynesianas aplicadas por Roosevelt y el New Deal en la crisis del '30. Como lo sostiene desde hace años el economista Päul Krugman, no fueron las idas y venidas de Roosevelt (un neoliberal típico) las que sacaron a EEUU de la recesión. Fue la Segunda Guerra Mundial, fue toda la economía dirigida por el Estado en el esfuerzo bélico, y fueron los sueldos pagados a 20 millones de soldados norteamericanos diseminados por el mundo para imponer el american way of life.
Esto significa que no hay un keynesianismo aislado de la realidad y que en definitiva hay que aprender a mirar nuestra realidad construyendo un pensamiento propio.
La clave de la cuestión es que el total de los flujos entre naciones coloca a EEUU y a los países centrales como receptores netos de esos flujos, por lo cual el resto del mundo termina haciéndose cargo de la inflación en el Centro.
No hay que temer a la inflación con un Estado presente y con un proyecto político decidido en la defensa de los intereses populares.
A avivarse, entonces.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Misoginia de Marianito Grondona



El redactor del Comunicado n° 150 de Campo de Mayo y ex-funcionario de dictaduras militares Mariano Grondona, además de destilar el consabido veneno oligárquico dominical, ensaya hoy en La Nación una re-interpretación del peronismo en el orden filosófico que correspondería con un verdulero del Mercado Central. O un camionero.
Hay intelectuales y hay camioneros.
Una cosa es el peronismo conducido por un macho (durante la proscripción del peronismo, se decía que Perón carecía de testículos por haberselos emasculado en un accidente ecuestre) y otra, por una mujer.
Como todos sabemos, explica Marianito, el arma ancestral del sexo débil ha sido la astucia. Grondona me recuerdan a Karla, el seudónimo del director de la KGB en una de las novelas de John LeCarré, y no por casualidad un apodo femenino, a quien uno de los personajes denominaba el Genio que hacía dormir a los niños.
Aquí Grondona juega e papel de tal Genio: hace dormir a los lectores con una mentira para que despierten víctimas de una verdad.
Grondona construyó la nota de este modo: tenía una frase ("Porque para el kircherismo, fiel a una concepción bélica de la política, sólo hay amigos o enemigos; nunca neutrales. Esa actitud es incompatible con el periodismo") y alrededor de ella "rellenó" con un montón de palabras.
Quiere decir Grondona que él, que se considera a sí mismo modelo de periodista independiente, y el kirchnerismo son incompatibles, no pueden convivir en el mismo espacio, son como el aceite y el vinagre (sí, Evita, sí), son la tesis y la antítesis de un modelo de Nación. Ellos o yo.
Habiendo quizás pasado una mala noche con su mujer, escribió así sobre la astucia femenina (de Cristina, claro):




Suponer que el ministro del Interior Florencio Randazzo actuó por su cuenta cuando acusó a La Nacion y a Clarín de "tener una actitud que atenta contra la democracia" equivaldría a ignorar el dogma kirchnerista según el cual las decisiones de fondo las toma únicamente la Presidenta; queda a su cargo definir, además, los roles que deberán asumir los actores de reparto que la rodean. Si bien el objetivo final de monopolizar el poder que inspiró tanto a Néstor como a Cristina Kirchner desde 2003 no ha cambiado, lo que ha cambiado es el método mediante el cual cada uno de ellos procuró alcanzarlo. A Néstor, agresivo y frontal, no le importaba quedar como "el malo de la película", porque aquello que quería era, por lo pronto, inspirar miedo. Por eso, más todavía que el "malo", Néstor aspiraba a ser el "macho" de la película; la figura viril capaz de poner de rodillas a aliados y adversarios por igual.
Sin embargo, cuando la gente del campo lo resistió en 2008, el estilo de Néstor demostró ser contraproducente frente a un adversario que, movido por otro miedo aún más fuerte que el que él inspiraba, el miedo de perderlo todo, se animó a resistirlo. El método de la confrontación también probó ser electoralmente peligroso en una sociedad como la nuestra que, después de tantas guerras internas, ha aprendido a valorar el diálogo. Y fue así como, con la áspera conducción del ex presidente, el kirchnerismo perdió las elecciones de 2009 nada menos que por 70 puntos contra 30. El novedoso factor "psicológico" que un país cansado de batallas estériles le opuso al kirchnerismo terminó por convertirse en una valla electoral que el ex presidente nunca pudo franquear.
Así como Néstor encarnó un exceso de masculinidad, Cristina trajo consigo una dimensión femenina. Como las mujeres siempre han sido tenidas, aunque sólo fuera físicamente, como el "sexo débil", su arma ancestral no ha sido la agresión, sino la astucia. Cristina desempeña hoy, así, un nuevo rol en el juego del poder, ya que a ella le corresponde con exclusividad dar las noticias "buenas". ¿Quiere decir que los "malos" han desaparecido? No, quiere decir que el papel de los "malos" ya no lo desempeña como antaño Néstor Kirchner, sino aquellos a quienes la Presidenta ha nominado en cada caso. Ella, como Néstor, ataca. Pero, a la inversa de Néstor, lo hace sin que se le note. Los que atacan por orden de ella, y se les nota, son los Randazzo. Gracias a esta división de funciones en las que ella queda indemne, la Presidenta ha obtenido un índice de aprobación popular inalcanzable para su marido.

¿CRÍTICOS U OPOSITORES?

Al arremeter como lo hizo por orden ajena a La Nacion y Clarín, Randazzo atribuyó a ambos medios un rol que no les corresponde, como supuestos voceros de la oposición . Pero el papel de los medios en una democracia no es la oposición, sino la crítica . La diferencia entre ambos conceptos es abismal. La crítica no consiste en embestir rabiosamente al Gobierno, sino en analizar sus hechos y sus dichos desde una mirada independiente que persiga dos objetivos: uno, la información veraz; el otro, la opinión intelectualmente honesta aunque, desde ya, falible. ¿En qué consiste la honestidad intelectual ? En que aquel que piensa las noticias no sepa, al empezar, adónde lo conducirá su reflexión, y en que esté dispuesto a sostener las conclusiones a las que ha llegado aun cuando contradigan sus intereses. "Pienso, luego publico": he aquí la consigna moral que obliga a los editorialistas y los columnistas. Una consigna tan noble como difícil de cumplir.
Si la búsqueda de la veracidad informativa y de la opinión honesta es la meta moral de la profesión periodística, ¿por qué es descalificada por un gobierno que exalta, al contrario, al llamado periodismo militante , un simulacro de periodismo que, alimentado por las arcas públicas, se pronuncia invariablemente a su favor? Porque para el kircherismo, fiel a una concepción bélica de la política, sólo hay amigos o enemigos; nunca neutrales. Esa actitud es incompatible con el periodismo porque éste, en la concepción republicana de la democracia, no debe actuar como un amigo o un enemigo, sino como un freno del poder. Es que es tal el poder del Gobierno en un sistema presidencialista como el nuestro, que una serie de contrapoderes, como el Congreso, los jueces, el federalismo y el propio periodismo, han sido creados para balancearlo siguiendo aquella famosa frase del francés Montesquieu y del norteamericano Madison: que es necesario, para salvar a la sociedad del despotismo, que el poder detenga al poder.
Pero es natural que los políticos, ya estén en el gobierno o en la oposición, para los cuales lo que más cuenta no es la neutralidad frente al poder sino la lucha por el poder, encuentren difícil de asimilar la idea de que los periodistas, en definitiva, "no quieren a nadie". Decía un periodista al que solíamos admirar cuando todavía lo era, que "el verdadero periodismo siempre molesta". Una vez molestó a Menem. Después, molestó a los Kirchner. El día de mañana molestará a los sucesores de los Kirchner. Es fácil confundir por eso a los periodistas con los opositores, porque ambos critican al Gobierno, pero los opositores, cuando critican, lo hacen como un medio para su propio fin, que es conquistar el poder, una meta prohibida para el periodismo. Por un tramo, los opositores creen identificarse con los periodistas hasta que llegan al gobierno y, una vez en él, creen que esos mismos periodistas a quienes tenían por aliados, los han traicionado.

¿Y LOS VOTANTES?

Ante la gran ventaja que ha obtenido el Gobierno en las elecciones primarias, ¿es correcto decir, ahora sí, que "Cristina ya ganó"? Sí y no. Sí, porque será prácticamente imposible revertir en octubre las cifras de agosto. No porque, más que ganar Cristina, perdió la oposición . Ninguno de sus representantes tuvo el carisma suficiente para atraer a los votantes ni la humildad necesaria para dar un paso al costado. El sistema democrático consiste en la competencia entre dos protagonistas: el Gobierno y la oposición. Nuestro sistema es todavía doblemente imperfecto porque, en tanto que el Gobierno aspira al monopolio y va por todo, la oposición ha perdido por walk over Porque a uno le sobra y a la otra le falta vocación de poder.
Urge, entonces, comprender a los votantes que le dieron al Gobierno esta victoria aplastante. Criticarlos por lo que han hecho no es sólo ofenderlos. Es, además, no comprenderlos. En medio de la bonanza económica que nos envuelve, aun cuando ella sea frágil e incierta, ¿qué podían hacer el 14 de agosto los votantes no politizados? Tenían que escoger entre una presencia criticable de un lado y una ausencia inexplicable del otro. ¿Qué podían hacer?
Sería un error del Gobierno pensar que aquellos que lo votaron no comparten, pese a ello, las críticas fundadas que se le hacen en materia de inseguridad, de desmesura intervencionista o de corrupción. Votar no es, en efecto, preferir "todo" lo que dice o hace un candidato determinado, sino escoger como se puede entre lo poco que hay. ¿Qué culpa tiene el pueblo, en todo caso, si los dirigentes de uno y otro bando los han dejado sin opciones?
Queda, en fin, un último peligro por evitar: que el propio periodismo, ante la deserción de los opositores, se ponga a suplantarlos. En esta democracia adolescente que todavía somos, cada uno debería cumplir su rol. El Gobierno, administrar sin oprimir. La oposición, simplemente, existir. El periodismo, mantenerse fiel a su antigua consigna: no querer ni odiar a nadie.

jueves, 1 de septiembre de 2011

"No nos entregaremos, no somos mujeres"

El feminismo local (y nos atrevemos a decir, el del Primer Mundo entero) reaccionó duramente tras las últimas declaraciones del coronel Muhamad el-Gadafi, presidente (aún) de la República Popular de Libia, quien aseguró:
"No nos entregaremos. No somos mujeres".
- El dictador libio es un machista sin remedio- sostuvo María Sttupenberg, líder feminista, agregando -la guardia personal de Gadafi está compuesta por mujeres, y bien machas que son".
Alguna razón debe tener.
La foto que sigue lo explica bien. La mujer situada entre Gadafi y Berlusconi es la guardaespaldas personal del líder libio, una especialista en todas las formas de asesinato silencioso:











El feminismo en el que milita la señorita Sttupenberg es un movimiento surgido en los EEUU como oposición al hegemónico puritanismo, que considera al sexo femenino una especie de planta de ensamblado fordista de hijos de Dios.
Las feministas contraatacaron asignando al sexo masculino el papel de mera reserva estratégica de esperma, típicos sementales, y desechable en el largo plazo. Por fortuna, "en el largo plazo estaremos todos muertos", afirmó el hoy nuevamente popular John Maynard Keynes. Y no todas las mujeres se entregan así como así, de modo que es posible preservar una saludable tercera posición.
Las nuevas leyes de igualdad sexual impulsadas por el gobierno nacional convierten a la Argentina en un país avanzado dentro de un reducido pelotón de sociedades modernas.
En cuanto a ellas, somos parte del Primer Mundo. Pero seguimos siendo del Tercero en unas tareas pendientes que, poca duda cabe, serán decididamente encaradas por Cristina en sus próximos cuatro años de mandato.
El feminismo argentino, dicen sus detractores, sólo ha prendido en sectores medios y grupos de señoritas esclarecidas que estudian filosofía, letras y violoncelo. El machismo, entretanto, sigue reinando en las mayoritarias clases  populares con todos sus excesos y aberraciones de las que el feminismo carece, sostuvo María Sttupenberg cuando fue consultada por este blog.
- En todos lados se cuecen habas- explicó el psiquiatra Sigmund Pérez Reverte, especialista en Foucault y el concepto de normalidad -: un perverso es un perverso en cualquier clase social.

El coronel no tiene quien lo derrote del todo

Las declaraciones de Gadafi, que tanto polvos han levantado en el feminismo, se hacen públicas cuando todos ya nos habíamos convencido de que la oposición controlaba la totalidad del territorio libio.
Los nervios del corresponsal de la CÑÑ en Jerusalén, el sionista Josi Levi, son hora a hora más evidentes: Gadafi no solo no se entrega ni es fusilado por la espalda. Por el contrario, continúa una inexplicable resistencia contra la Coalición Democrática Libertadora, conformada por fuerzas de la OTAN, extremistas de Al Qaeda y seguidores libios del facebook, quienes sin la modernización financiada por Gadafi con los ingresos que genera la exportación de hidrocarburos, seguirían conduciendo camellos y comunicándose mediante señales de humo desde los muchos oasis del desierto, bajo el cual hay un mar de petróleo liviano, a veces a centímetros de la superficie.
Cabe poner en contexto las últimas expresiones del líder libio:
Sí, efectivamente, la libia es una sociedad machista no porque esa gente sea perversa sino porque, según el Corán, así lo ha decidido Dios. La cultura islámica sigue siendo un misterio para los occidentales, educados según la duda cartesiana. Mientras las Escrituras que constituyen la base de la cultura occidental pueden ser meras interpretaciones personales (las de los apóstoles) de la Verdad Revelada, el Corán es la Verdad Revelada en sí misma por cuanto la tradición sostiene que fue escrito por Dios en persona.
¿Y cómo discutirle a Dios? ¿En qué foro de facebook?
Por otra parte, y veamos como aquí se cuelan también las nociones de Primer y Tercer Mundo, que las Sagradas Escrituras puedan ser interpretadas por cualquier gil como el Pastor Jimenez es una novedad introducida por Martín Lutero, cuyas enseñanzas se adueñaron de los países del hemisferio norte en varios siglos de luchas religiosas. Y Max Weber se encargó de relacionar la nueva ética resultante con la aparición del capitalismo en Inglaterra.
Libia fue por algún tiempo un protectorado italiano. Se lo denominaba "mandato" en aquel momento, como si Italia no tuviera nada que ver y colonizara el territorio por imposición de un tercero muy a su pesar.
Tiene un ingreso per cápita superior al del resto del continente, con la solitaria excepción de la Unión Sudafricana. O tenía, porque como sucedió con Irak, la intención de las Coaliciones Democráticas Libertadoras es arrasar el territorio atacado hasta volverlo a la edad de piedra, y en este caso para apropiarse de su petróleo y de su agua.
No fue la única vez que el país fue blanco de la prepotencia colonial, exceptuando la actual.
En el siglo V, los vándalos se adueñaron del norte africano y a pesar de su nombre, que ha quedado como sinónimo de salvajismo por la tradición romana, instauraron por un siglo entero una civilización próspera, ordenada y pacífica, con gran producción de alimentos.
A mediados del siglo siguiente, el general bizantino Belisario logró derrotarlos para gloria del cristianismo (el argumento usado por Constantinopla era que los vándalos practicaban el arrianismo), y a continuación esparció toneladas de sal sobre todos los terrenos fértiles a fin de que no quedaran rastros del paso de la notable cultura vándala.
Hoy no se utiliza la sal, pero a nuevos métodos, mismos objetivos.
"No nos entregaremos. No somos mujeres".



  


lunes, 29 de agosto de 2011

Inversión argentina en Hollywood


Luego de saberse (por la CÑÑ) que el actor Robert de Niro invertirá unos devaluados dólares en Tunuyán (Mendoza) para sumarse al tropel de lavadores que instalan bodegas boutique con vinos varietales adecuados al gusto norteamericano, estamos en condiciones de informar que la Argentina será vanguardia en la invasión de actores a Hollywood.
En efecto, el versátil Adrián Suar (a quien vimos recientemente haciendo (sin esfuerzo alguno) un notable papel de tonto en “Un novio para mi mujer” (donde se comprueba una vez más que la condición masculina está en graves aprietos), ha decidido doblar la apuesta de Al Pacino y filmar la remake de El Mercader de Venecia en el papel de Shylock donde Shakespeare vuelca todo el antisemitismo propio de las clases dirigentes británicas.
Se ha dicho hasta el cansancio que los campos de concentración fueron inventados por Hitler, pero en rigor son los ingleses quienes inauguraron ese método de relocalización territorial: fue en Sudáfrica, durante la guerra contra los boers, y allí la presencia argentina del granero del mundo se hizo sentir con fuerza.
No solo en las latas de argentine meat envasadas en el frigorífico Armour sino en las pistolas Ballester Molina con caños intercambiables de .45 y .22 que hacían las delicias de los irregulares británicos (N. del T.: el .22 se usaba para las muertes clandestinas y el .45 para los combates épicos) fabricadas en el actual barrio de Boedo. De todo ello dio cuenta Michael Caine en Zulú, donde una decena de británicos se enfrenta a miles o cientos de miles de africanos, e increíblemente ganan la batalla.
Suar está convencido de que su interpretación de Shylock y la famosa libra de carne harán historia en Hollywood.
(chiste robado en los jardines de Almagro)

La Forestal, un cacho de historia

En 1970, la CGT de los Argentinos liderada por el gráfico Raymundo Ongaro denunció en el periódico que dirigía Rodolfo Walsh, la situación provocada por el cierre de ingenios azucareros en el norte santafesino y que se extendió a otros establecimientos en Tucumán, como el Bella Vista. 
Fue durante el breve paso del empresario fallido Jorge Salimei por el ministerio de Economía del dictador Juan C. Onganía. Salimei era el titular de la aceitera Sasetru, acócope de los apellidos de los tres dueños: Salimei, Seitun y Trucco. Cuando el "ministro" consiguió que la dictadura salvara a su propia empresa, renunció y fue reemplazado por Adalbert Krieger Vasena, representante de una financiera con sede en las Bahamas y luego ferviente menemista. Krieger, descendiente de los Vasena de la Semana Trágica (hasta el paso de la topadora macrista se conservaba un fragmento de pared de la metalúrgica Vasena en la Plaza Martín Fierro, en San Cristóbal) hablaba castellano con un fuerte acento de Harvard o Chicago. Su esposa, de noble apellido Chopitea, presidió una famosa entidad de beneficencia hospitalaria en la época del "brigadier" Cacciatore: las Damas de Rosa. 
Krieger Vasena daría el golpe final contra los ingenios del norte santafesino. Localidades como Villa Guillermina, Villa Ocampo, Tostado, Santa Ana, LasToscas, languidecieron por décadas. 
El post de Moscón que pego abajo ilustra sobre los viejos padecimientos de los argentinos que habitan el norte santafesino:   




La Forestal
Treinta y siete cajas de hierro partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.

Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta & Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.

El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.
En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.

La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar ese compromiso con tierras fiscales.
Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.

"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina, y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible "La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.

La escritura debía ser firmada por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno, pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino en una extensión de 1.804.563 hectáreas".

El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios la suma de 3.212.190 pesos.
Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.

En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización en este país". Esos eran los empleados de la empresa.

En 1965, cuando los ingleses decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75 millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto "siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".

La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.
Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos Reutemann, Llambí Campbell.

La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre la mayoría del territorio santafesino.

Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el balance del año 1916.

Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones de pesos nacionales.

En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.

También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919 y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación en la legislatura provincial durante los años cuarenta.

Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice cultural prácticamente nulo".

Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el notable escritor santafesino.

A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal, los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió a la empresa.

Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones de dólares por exclusivamente el costo ecológico.
Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados, sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.

Fuente: www.edicionuno.com.ar

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miércoles, 24 de agosto de 2011

En Libia no está dicha la última palabra



Ayer, todos los medios daban como hecho que Gadafi había caído, acaso suicidado o fusilado.
La corresponsal de la CNN en "espagnol", munida de un casco y con un notorio guardaespaldas a su lado que portaba ametralladora, trasmitía (muy nerviosa) desde la entrada del famoso bunker del tirano con un fondo de disparos que contrastaba con la pantalla: cientos de personas iban y venían, algunas de ellos llevando a cuestas los frutos del saqueo: sillas, equipos de aire acondicionado, un jarrón. ¿O eran recuerdos de una vida mejor? Nadie molestaba a la reportera embebed, esa curiosa manera de denominar a quienes trasmiten lo que desean los altos mandos militares.
Pasando a Telesur, el enviado transmitía desde un hotel donde la prensa estaba sitiada.
En el piso de la CNN, la conductora Janiot no podía ocultar su entusiasmo, estado de ánimo que se fue apagando de a poco en el trascurso del día. Un columnista de la CNN recordó a la audiencia que el petróleo libio es tan abundante que  basta un pequeño pozo para extraerlo. "Puede sacarse a un dólar el barril", dijo. Barril de petróleo liviano que se cotiza a 120 dólares en el mercado.
¿Entonces Gadafi no seguiría el camino de Mussolini? ¿Las pantallas no mostrarán por ahora su cadáver colgando de una viga?
La misma señal luego reprodujo un largo monólogo del titular de la oposición libia. Si se lo escuchó atentamente, ni ellos mismos se creen la victoria. Pero eso sí, fue claro cuando pidió que la OTAN libere los primeros mil millones de dólares incautados al Estado Libio, "para pagar prótesis a los mutilados de guerra", dijo.
Otra vez será, Patricia. O al menos no será por ahora. Lo que sigue, una nota de Robert Fisk, que nunca fue pro-Gadafi, Aparece en Página 12 de hoy.


Potentados y tiranos


 Por Robert Fisk *
Los potentados y tiranos árabes sobrevivientes pasaron otra noche de insomnio. ¿En cuánto tiempo los liberadores de Trípoli se metamorfosearán en los liberadores de Damasco y Alepo y Homs? ¿O de Amman? ¿O de Jerusalén? ¿O de Bahrein o Riad? No es lo mismo, claro.
La primavera-verano-otoño árabe no sólo demostró que las viejas fronteras coloniales permanecen invioladas –espantoso tributo al imperialismo, supongo–, sino también que cada revolución tiene características propias. Ya lo dijo Saif Khadafi al principio de su propia caída: “Libia no es Túnez... será una guerra civil. Habrá baño de sangre en las calles”. Y así fue.
Miremos en la bola de cristal. Libia será una superpotencia de Medio Oriente –a menos que impongamos una ocupación económica como precio del bombardeo liberador de la OTAN– y menos africana, más árabe ahora que la obsesión de Khadafi con Africa central y austral ha desaparecido. Puede que infecte a Argelia y Marruecos con sus libertades. Los Estados del Golfo estarán felices –hasta cierto punto–, pues la mayoría consideraba a Khadafi mentalmente inestable y maligno. Pero destronar tiranos árabes es un juego peligroso cuando gobernantes árabes no electos se unen a él. ¿Quién recuerda ahora la guerra de 1977, cuando Anuar Sadat mandó sus bombarderos a pulverizar las bases aéreas de Khadafi, las mismas que la OTAN ha estado atacando en los meses pasados, luego que Israel advirtió al presidente egipcio que Khadafi planeaba asesinarlo? Sin embargo, la dictadura de Khadafi sobrevivió a Sadat 30 años.
Como todos los demás, Libia sufrió el cáncer del mundo árabe: la corrupción financiera... y moral. ¿Será diferente el porvenir? Hemos pasado demasiado tiempo ensalzando el valor de los combatientes por la libertad de Libia en sus recorridos por el desierto, y demasiado poco examinando la naturaleza de la bestia, el pegajoso Consejo Nacional de Transición (sic), cuyo supuesto líder, Mustafa Abdul Jalil, ha sido incapaz de explicar por qué sus camaradas –y tal vez él mismo– maquinaron el asesinato del comandante de su propio ejército el mes pasado. Ya Occidente ofrece lecciones de democracia a la Nueva Libia, aconsejando con indulgencia a sus líderes no electos cómo evitar el caos que causamos a los iraquíes cuando los liberamos hace ocho años. ¿Quién recibirá los sobornos en el nuevo régimen –democrático o no– cuando esté instalado?
Y así como todos los nuevos regímenes contienen personajes oscuros del pasado –tanto la Alemania de Adenauer como el Irak de Maliki–, Libia tendrá que hacer espacio a las tribus de los Khadafi. Las escenas del lunes en la Plaza Verde fueron dolorosamente similares a la frenética adoración exhibida en ese mismo lugar por Khadafi hace apenas unas semanas. Evoquemos, pues, el día en que un asistente preguntó a De Gaulle si las multitudes que lo aclamaban tras la liberación de Francia, en 1944, eran tan grandes como las que aplaudían a Pétain unas semanas antes. Se dice que De Gaulle respondió: “Ils sont les mêmes”: son las mismas.
No todas. ¿En cuánto tiempo el mundo llamará a la puerta del supuestamente moribundo Abdulbaset al Megrahi, autor del bombazo en Lockerbie –si en realidad él cometió ese crimen–, para descubrir el secreto de su longevidad y de sus actividades encubiertas en el régimen de Khadafi? ¿En cuánto tiempo los liberadores de Trípoli echarán mano a los archivos de los ministerios del Petróleo y de Relaciones Exteriores de Khadafi para averiguar los secretos de los idilios de Blair-Sarkozy-Berlusconi con el autor del Libro Verde? ¿O se les adelantarán los espías británicos o franceses?
¿Y cuánto tiempo pasará, debemos preguntar, antes de que el pueblo europeo exija saber por qué, si la OTAN ha tenido tanto éxito en Libia –como ahora aseguran Cameron y sus amigos–, no se puede usar contra las legiones de Assad en Siria, tomando a Chipre como base de lanzamiento de aviones, y devastar los 8 mil tanques y vehículos blindados que tienen sitiadas las ciudades de ese país? O debemos poner atención en los vecinos: Israel tiene la esperanza secreta (como de modo vergonzante la tuvo con Egipto) de que el dictador sobreviva, se convierta en su amigo y firme un acuerdo de paz definitivo sobre el Golán.
Israel, que ha sido tan sesgado e inmaduro en su respuesta al despertar árabe, tiene mucho que ponderar. ¿Por qué sus gobernantes no expresaron beneplácito con la revolución egipcia, abriendo los brazos a un pueblo que mostró que deseaba esa democracia de la que Tel Aviv tanto alardea, en vez de matar a cinco soldados egipcios en el más reciente tiroteo en Gaza?
Ben Alí y Mubarak se han ido; Saleh está más o menos fuera; Khadafi ha sido derrocado, Assad está en peligro, Abdalá de Jordania aún enfrenta a opositores, la minoritaria monarquía sunnita bahreiní se aferra en forma suicida a la esperanza de gobernar hasta la eternidad. Todos estos son sucesos de enorme importancia histórica a los que los israelíes han respondido con una especie de pasmada y hostil apatía. En el momento en que podría afirmar que sus vecinos árabes sólo buscan las libertades que sus ciudadanos ya poseen –que existe una hermandad democrática capaz de trascender las fronteras–, Israel calla, construye más colonias en tierra árabe y continúa deslegitimándose mientras acusa al mundo de intentar destruirlo.
En una hora tan crítica no es posible olvidar al imperio otomano. En la cúspide de su poder, se podía viajar de Marruecos a Constantinopla sin documentos migratorios. Si hubiera libertad en Siria y Jordania podríamos ir de Argelia a Turquía y de allí a Europa sin necesidad de visa. ¡El imperio otomano renacido! Excepto los árabes, claro: tengan por seguro que ellos sí seguirán necesitando visa.
Aún no llegamos allí. ¿Cuánto tiempo falta para que los chiítas de Bahrein y las desfallecientes masas sauditas, sentados encima de tanta riqueza pregunten por qué no pueden controlar sus propios países y presionen para derrocar a los petimetres que los gobiernan? Con qué semblante sombrío ha de haber escuchado Maher Assad, hermano de Bashar y comandante de la infame Cuarta Brigada siria, la última llamada telefónica de Al Jazeera a Mohammed Khadafi. Nos faltó sabiduría y previsión, lamentó Mohammed ante el mundo antes que el fuego de las armas le cortara la voz. ¡Están en la casa! Y luego: ¡Dios es grande! Y la línea murió.
Todo líder árabe no electo –o cualquier líder musulmán electo vía fraude– habrá reflexionado en esa voz. La sabiduría es sin duda una cualidad muy ausente en Medio Oriente; la previsión, una habilidad que los árabes y Occidente han desdeñado. Oriente y Occidente –si es posible hacer una división tan cruda– han perdido la capacidad de pensar en el porvenir. Las próximas 24 horas es todo lo que les importa. ¿Habrá protestas mañana en Hama? ¿Qué dirá Obama en el horario estelar de televisión? ¿Qué le dirá Cameron al mundo?
Las teorías del efecto dominó son un fraude. La primavera árabe durará años. Más vale que pensemos en ello. No hay un fin de la historia.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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