miércoles, 21 de septiembre de 2011

Excelente discurso de la Presidenta en la ONU



66ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas: Discurso de la Presidenta de la Nación
DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN LA 66ª ASAMBLEA GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, EN NUEVA YORK
Señor Presidente de la Asamblea; señor Secretario General; señores miembros de esta organización: hace exactamente ocho años en este mismo ámbito y en este mismo estrado, el presidente de mi país, doctor Néstor Carlos Kirchner, apenas a cuatro meses de asumir como presidente de la República Argentina con apenas el 22 por ciento de los votos, manifestaba ante esta Asamblea, y dada la situación de nuestro país, la República Argentina, que había caído en default en el año 2001, que tenía cifras cercanas a un cuarto de la población sin trabajo, cifras de indigencia y pobreza superiores al 50 por ciento, planteaba la necesidad, ya en ese momento, de la reforma de los organismos multilaterales de crédito, especialmente el Fondo Monetario Internacional, y también de los organismos políticos de esta honorable organización.
En cada uno de los cinco discursos que hice en estas Asambleas, como también en las cuatro intervenciones, esta es mi cuarta intervención como Presidenta de la República, hemos realizado las mismas apelaciones en un mundo que ha cambiado sustancialmente desde aquel 2003 donde la República Argentina parecía ser una oveja negra, alguien díscolo y descarriado que había incurrido en el default por una conducta de incumplidores seriales.
En realidad habíamos sido víctimas de lo que yo denomino ser conejillo de Indias de las experiencias de los años 90 de las políticas neoliberales. Mucho ha pasado desde aquel momento de una Argentina que defaulteó la deuda más grande, por lo menos hasta ahora, de toda la historia de la humanidad, 160.000 millones de dólares.
En estos 8 años la Argentina ha reestructurado su deuda haciendo una reducción del 160 por ciento que comprendía del PBI, a menos del 30 por ciento. Los índices de pobreza e indigencia se han reducido a un dígito y todavía debemos seguir dando pelea. Tenemos un índice de desocupación que es uno de los más bajos de toda la serie y hemos completado el ciclo de crecimiento económico más importante en nuestros 200 años de historia.
De nuestra región, la América latina, países emergentes que hemos crecido en estos últimos años, Argentina ha encabezado el índice de crecimiento y está pagando regularmente su deuda sin recurrir a los mercados de capitales. Los números no se los voy a decir todos, pero hay números que son muy elocuentes.
En el año 2003 destinábamos un 2 por ciento de nuestro PBI a la educación y un 5 por ciento al pago de la deuda. Hoy la Argentina dedica 6.47 de su PBI a la educación y un 2 por ciento de su PBI al pago de la deuda.
La situación en el mundo hoy es sustancialmente diferente, tenemos numerosas regiones y países en severos problemas. La Argentina no pretende erigirse en modelo ni ejemplo de nadie, pero sí volver a ratificar la necesidad de formular claras reglas en materia de transferencia de capitales, en materia de especulación financiera.
Muchos aquí que han intervenido, y seguramente otros que lo harán, se han quejado de la especulación financiera con commodities, sobre todo en el sector de alimentos. Señoras y señores, cuando uno observa el crecimiento del stock financiero global en relación al PBI global también, es decir a lo que producimos en bienes y servicios el conjunto de los ciudadanos y empresas del mundo, puede advertir claramente el porqué estamos frente a un mundo donde la especulación parece no tener freno y trasladarse de un lado hacia el otro y de un país o de una región hacia la otra afectando monedas, economías y también la vida cotidiana de los ciudadanos, destruyendo trabajos, impidiendo que tengan una educación digna, que tengan salud.
Si uno observa la relación entre PBI global y stock financiero en la década del 80 ésta era una relación de 1 punto 1. Es decir, había un stock financiero que era 1 punto una vez igual a lo que producía el mundo en bienes y servicios. A partir de la década del 90 estas cifras se disparan geométricamente y se llega al año 2008 a que el stock total financiero, el activo financiero en el mundo sea 3.6 el PBI global, ese formidable spread entre lo que producimos y lo que está, en lo que yo denomino la economía del enter, porque en realidad si vamos a buscar esos activos son solamente apretar la regla enter en una computadora y trasladarse de un lugar a otro, de una moneda a otra y producir una volatilidad como nunca se ha visto en los mercados y crisis recurrentes donde las bolsas suben y bajan todos los días, creando la destrucción de miles de trabajos, pero también formidables rentabilidades que alguien se lleva.
Nosotros queremos reiterar una vez más, a la luz de nuestra propia experiencia, que reitero, no pretende erigirse en modelo, la necesidad de que los organismos multilaterales de crédito trabajen muy fuerte en una regulación en materia de movimientos de capitales a nivel global y en materia de especulación financiera. Sin esto va a ser imposible alcanzar la tan mentada estabilidad en los mercados y por lo tanto abordar, tanto de las economías emergentes que hemos venido sosteniendo el crecimiento de la actividad económica mundial, como también de los países desarrollados.
Es clave que esto sea entendido, porque hoy puede ser especulación sobre los alimentos, ayer lo era sobre el petróleo y mañana lo puede ser sobre las pastillas de menta si esto da rentabilidad y coloca en un posicionamiento a estos capitales que se trasladan sin ningún tipo de control ni regulación de un lado a otro del mundo.
En esto debo decir, que cuando como miembro del G-20, en la reunión de Londres, se decidió inyectar una formidable cantidad de recursos financieros precisamente al sector financiero que tenía problemas, sostuve en aquella oportunidad que era necesario garantizar que esos recursos que se inyectaban al mundo financiero pudieran ser volcados luego a la economía real, a la economía concreta para poder generar trabajo, generación de productos, de servicios.
Lamentablemente seguimos en la misma situación porque más allá de cambios a los que califico absolutamente de cosméticos, no se ha profundizado en la regulación que es necesaria. Es más, las calificadoras de riesgo, grandes responsables de muchas de las cosas que han pasado, califican por ejemplo a la Argentina como una economía marginal y calificaban hasta hace muy poco tiempo a economías que están a punto de caer en default, en deudas mucho mejor calificadas que la que tenía la Argentina. Se exige también entonces una evidente regulación sobre las calificadoras de riesgo que han tenido también una gran responsabilidad en la crisis que hoy vivimos en determinadas regiones y que obviamente va a impactar en todos los países.
No nos pone contentos el haber acertado pedir durante tanto tiempo la modificación, la reformulación de los organismos multilaterales de crédito. Al contrario, creemos que debía ser una tarea que ya estuviera empezada, que ya estuviera formulada para precisamente poder evitar esto que estamos viviendo ahora, y que para algunos son números en las Bolsas, pero que para los otros son destrucción de esperanzas de vida.
Y también decir, como lo decía el otro día con un colega cuando me tocó visitar Europa, que siempre las crisis económicas terminan impactando en los sistemas políticos.
No hay posibilidades de profundas crisis económicas donde la gente pierda su trabajo, donde millones caigan en la miseria, donde millones de personas pierdan su trabajo, su casa su educación, su salud, sin que esto implique también profundas transformaciones políticas. Y cuando estas transformaciones políticas sobrevienen producto de grandes crisis económicas, hay experiencias que evito comentar, han surgido totalitarismos muchas veces durante el siglo XX producto de crisis que no han sabido resolverse adecuadamente desde la política.
También pedir una vez más la reforma de esta importante organización que representa la multilateralidad, algo que hemos defendido consecuentemente siempre, la necesidad de un mundo más plural, más diverso y de democratizar los organismos políticos como Naciones Unidas y fundamentalmente su Consejo de Seguridad. Nosotros no compartimos la necesidad de ampliar los miembros permanentes, al contrario, creemos que es necesario eliminar la categoría de miembros permanentes y también eliminar el derecho de veto que impide realmente que este Consejo de Seguridad cumpla con la verdadera función que tuvo cuando fue pensado en un mundo bipolar, en donde era necesario el derecho de veto porque el mundo bipolar, el temor al holocausto nuclear, daba en ese derecho a veto de los miembros que lo integraban el equilibrio necesario para contemplar la seguridad de la humanidad; hoy ese equilibrio está roto y ese lugar permanente y ese derecho de veto no son para defender la seguridad o la estabilidad universal sino muchas veces para posicionamientos de los miembros que lo integran y que hacen ejercer su derecho.
El último discurso en que intervine aquí creo haberlo terminado pidiendo que me gustaría mucho que este año Palestina tuviera el lugar número 194 en el concierto de Naciones Unidas. (Aplausos). Mi país, la Argentina, como la mayoría de los países de la América del Sur, ha reconocido al Estado de Palestina. Yo creo sinceramente que impedir el ingreso de Palestina puede ser visto tal vez por algunos como algo beneficioso para el Estado de Israel, pero déjenme decirles, desde la autoridad que nos da ser un país que ha sufrido el flagelo del terrorismo internacional, que impedir que Palestina forme parte de esta Asamblea es seguir dándole coartadas a los que ejercen el terrorismo a nivel internacional y que encuentran en este desconocimiento precisamente una de sus falsas argumentaciones para incurrir en sus crímenes. Creo que la no inclusión de Palestina en este año lejos de dar mayor seguridad y estabilidad al mundo va a crear mayor inseguridad y condiciones absolutamente desfavorables para lo que debe ser el prestigio de un cuerpo que debe representar los intereses de todos los ciudadanos globales. Por eso ruego que Dios ilumine a quienes tienen que tomar esta trascendental y estructural decisión en el mundo para lograr mayor equilibrio y que Palestina pueda tener este año su asiento número 194; estoy segura que de así lograrlo vamos a contribuir a vivir en un mundo no solamente más seguro sino también en un mundo más justo.
Precisamente también, y casi concatenado con esta situación que veníamos describiendo acerca de lo que significa la injusticia de ese ejercicio del derecho a veto para determinados países, cinco para ser más precisos, en el Consejo de Seguridad, venimos una vez más aquí al seno de Naciones Unidas a plantear una cuestión también vital, no solamente para los argentinos. Malvinas, la cuestión de soberanía sobre Malvinas es también una prueba de fuego para este cuerpo, si es posible cumplir con una política que realmente tenga que ver en la multilateralidad y la obligación por parte de todos los miembros de aceptar las resoluciones de esta Asamblea. 10 resoluciones de esta Asamblea han convocado al Reino Unido de la Gran Bretaña y a mi país a sentarse y a negociar, a conversar sobre nuestra soberanía. Téngase en cuenta que la Argentina no está demandando que se cumpla esta resolución bajo el reconocimiento de la soberanía, no, simplemente está pidiendo que se cumpla con alguna de las 10 resoluciones de Naciones Unidas en este sentido. Tal vez también podríamos enumerar las 29 resoluciones del Comité de Descolonización, las 11 resoluciones y 8 declaraciones de la Organización de Estados Americanos; las resoluciones que también distintos foros, desde foros iberoamericanos, desde la Unasur, desde el MERCOSUR, desde el Encuentro de Países Arabes, Africano, del mundo entero reclamando a través de resoluciones y declaraciones el tratamiento de esta cuestión, y el Reino Unido negándose sistemáticamente a hacerlo y obviamente utilizando para ello su condición de miembro del Consejo de Seguridad con derecho a veto.
En el año 2013 se van a cumplir 180 años de que los argentinos fuimos desalojados manum militari de nuestras islas Malvinas, el año próximo se van a cumplir 30 años de un episodio sobre el cual pivoteó el Reino Unido, cometido por la más terrible dictadura de la que se tenga memoria y de la cual también fuimos víctimas los propios argentinos. Y me enorgullezco también de ser el gobierno que en materia de derechos humanos y juzgamiento a los responsables de crímenes y genocidios sea un ejemplo en el mundo en este sentido. Por eso creo que asentarse en aquel episodio no es más que otra de las tantas coartadas para no cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas, y lo que es peor, yo pido a todos que se miren en el espejo de un mundo que viene donde van a ser necesarios recursos naturales y ver cómo hoy nuestros recursos naturales pesqueros y petroleros son sustraídos y apropiados ilegítimamente por quien no tiene ningún derecho. Obviamente creo que no hace falta recalcar que nadie puede alegar dominio territorial a más de 14.000 km de ultramar, está claro que es una ocupación ilegítima. Pero igualmente convocamos una vez más al Reino Unido a cumplir con las resoluciones de Naciones Unidas; en estos días se han producido verdaderas provocaciones, ensayos misilísticos en mayo y julio que fueron denunciados inclusive ante la OMI, que también sufrió uno de esos ataques. Yo quiero transmitir una vez más a esta Asamblea y también al Reino Unido el interés argentino en el diálogo, pero también es cierto que ha transcurrido mucho tiempo y que manifestamos ante esta Asamblea que vamos a esperar un tiempo razonable más, pero que si no, nos vamos a ver obligados a comenzar a revisar los entendimientos provisorios aún vigentes haciendo especial hincapié en que la cuestión de la soberanía debe estar incluida en esas obligaciones.
Ustedes se preguntarán a qué me refiero: a la declaración conjunta y canje de notas del 14 de julio de 1999 cuando se dispuso la reanudación de un vuelo regular semanal operado por la empresa LAN Chile entre Punta Arenas-Islas Malvinas con dos escalas mensuales, una en cada dirección, en Río Gallegos.
La Argentina no tiene intenciones de agravar la situación de nadie, pero también es justo que esta Asamblea y que el Reino Unido tome conciencia de que es necesario dar cumplimiento a las resoluciones. No podemos estar 180 años, 30 años, como no puede estar Palestina peregrinando durante décadas y décadas para tener un lugar en el mundo y menos aún los argentinos para reclamar este territorio que legítimamente nos corresponde.
No quiero terminar sin referirme también a un tema que ha sido incluido en todas las intervenciones que nos cupieran desde año 2003 a la fecha al presidente Kirchner y a quien les habla.
Yo les decía hace unos instantes, cuando hablaba del tema de Palestina, la autoridad -si es que nos da autoridad por así decirlo- que nos da el hecho de ser uno de los dos únicos países que en territorio americano ha sufrido agresión del terrorismo internacional. En dos oportunidades, en 1992, en la voladura de la embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires y, luego, en 1994 en la voladura de la AMIA que es una de las organizaciones sociales más importantes de la Argentina. Y fíjense que no hago hincapié en que sea de la colectividad judía, digo de la Argentina, porque fue un ataque claramente a la Argentina.
Hemos venido reclamando que, en virtud de lo dispuesto por la justicia argentina, la República Islámica de Irán se someta a la jurisdicción y permita precisamente que quienes están acusados de haber intervenido, con algún grado de participación en el atentado de la AMIA, puedan someterse a la Justicia.
El año pasado lanzamos desde aquí una propuesta que era que si no confiaban en la Justicia de nuestro país, podíamos adoptar lo que había sucedido en el caso Lockerbie y elegir un tribunal de un tercer país, de común acuerdo entre ambos, para poder allí desarrollar lo único que venimos reclamando que es justicia. Nos plantamos en esto porque es una demanda universal que no reconoce color político y en una palabra "justicia" que puede encontrarse en el Talmud, en la Biblia, en el Corán y para los que no creen en nada, seguramente también en la Constitución de sus países.
El Gobierno argentino ha recibido el día 16 de julio un mensaje de la Cancillería iraní que culmina expresando su intención de cooperar e iniciar un diálogo constructivo con la Argentina para ayudar a llegar a la verdad en relación con el brutal atentado cometido contra la mutual israelita el 18 de julio de 1994.
El mensaje que se ha recibido de Irán, si bien significa un cambio de actitud del gobierno, no constituye en sí mismo una satisfacción a nuestros reclamos que, como lo he dicho con toda claridad, son los de justicia. Sin embargo, se trata de un ofrecimiento de diálogo que la Argentina no puede ni debe rechazar.
Estamos aquí, en este lugar también, reclamando diálogo con el Reino Unido y reclamando diálogo entre todos los sectores que conforman este Cuerpo. Argentina lo hace en el contexto de su apego al cumplimiento de la obligación de resolver las controversias por medios pacíficos, actitud que la ha caracterizado en toda su historia como nación.
Esta posición en modo alguno supone que la República Argentina deje de lado los requerimientos emanados de la Justicia nacional en relación con el juzgamiento de los presuntos responsables de cometer tal atentado. No podríamos hacerlo, por otra parte, porque esto depende de jueces y fiscales.
Lo que sí queremos decir es que creemos que ese diálogo debe ser constructivo, que debe ser un diálogo sincero y que debe tener resultados para poder ser creíble y, por lo tanto, no ser entendido simplemente como una maniobra dilatoria o distractiva.
Quiero finalmente culminar mi intervención. A veces cuando pienso todas las cosas que nos han pasado a los argentinos es como lo que les ha pasado a muchos países en distintas etapas, pero a nosotros nos ha pasado en nuestro territorio, en nuestra historia y a nosotros: la debacle económica y social más terrible de la que se tenga memoria; todavía también tenemos una potencia que ejerce colonialismo en nuestro país, el terrorismo internacional nos eligió dos veces como destinatario de sus ataques. Es como que si uno se pusiera a pensar, hubiéramos concentrado todos los problemas, las tragedias y las miserias de este mundo en un solo territorio.
Nuestra posibilidad de recuperación en lo económico, nuestra incansable e imprescriptible lucha por recuperar lo que es nuestro y también la imprescriptible demanda para reclamar justicia para las víctimas de los atentados y la fortaleza con la cual hemos emergido de todas esas tragedias, me da la confianza y la certeza que es, precisamente, el camino que hemos elegido: el de lograr crecimiento con inclusión social para nuestros compatriotas, el de lograr el respeto irrestricto a los derechos humanos con juicios por la memoria, por la verdad y por la justicia; el lograr también estar hoy acompañada aquí, como Presidenta de todos los argentinos, por familiares de las víctimas del atentado de AMIA, que confían en que el Gobierno va a seguir haciendo lo que siempre ha hecho, que es defender precisamente los valores de la verdad y la justicia, lo que me hace sentir grandes esperanzas para que Dios ilumine a todos los que tengan que tomar decisiones, no en vistas a las elecciones, sino en vista al destino del mundo en las próximas décadas.
Por eso quiero saludar a todos y cada uno de los que hoy han hecho uso de la palabra, a los que también lo harán, y agradecer a todos ustedes el apoyo que a cada una de estas causas han brindado a mí país la República Argentina.
Muchas gracias y que Dios los guarde a todos. (APLAUSOS)

Chávez: “El sionismo, como visión del mundo, es absolutamente racista"




Su Excelencia
Ban Ki-Moon
Secretario General
Organización de las Naciones Unidas
Señor Secretario General:
Distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a este gran foro donde están representados todos los pueblos de la tierra, para ratificar, en este día y en este escenario, el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina a convertirse en un país libre, soberano e independiente. Se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo.
El gran filósofo francés Gilles Deleuze, en su memorable escrito La grandeza de Arafat, dice con el acento de la verdad: La causa palestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo ha padecido y sigue padeciendo. Y también es, me atrevo agregar, una permanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya está inscrita en la memoria heroica de la condición humana. Voluntad de resistencia que nace del más profundo amor por la tierra. Mahmud Darwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde el sentimiento y la conciencia de este amor: No necesitamos el recuerdo/ porque en nosotros está el Monte Carmelo/ y en nuestros párpados está la hierba de Galilea./ No digas: ¡si corriésemos hacia mi país como el río!/ ¡No lo digas!/ Porque estamos en la carne de nuestro país/ y él está en nosotros.
Contra quienes sostienen, falazmente que lo ocurrido al pueblo palestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene con implacable lucidez: En todos los casos se trata de hacer como si el pueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubiera existido nunca. Es, cómo decirlo, el grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia.
A propósito, cuánta razón tiene el gran escritor español Juan Goytisolo cuando señala contundentemente: La promesa bíblica de la tierra de Judea y Samaria a las tribus de Israel no es un contrato de propiedad avalado ante notario que autoriza a desahuciar de su suelo a quienes nacieron y viven en él. Por eso mismo, la resolución del conflicto del Medio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino; éste es el único camino para conquistar la paz.
Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino: duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crímenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí.
Quiero que se me entienda: una cosa es rechazar al antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista le imponga un régimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un punto de vista ético, quien rechaza lo primero, tiene que condenar lo segundo.
Una digresión necesaria: es francamente abusivo confundir sionismo con judaísmo; no pocas voces intelectuales judías, como las de Albert Einstein y Erich Fromm, se han encargado de recordárnoslo a través del tiempo. Y, hoy por hoy, es cada vez más numerosa la ciudadanía consciente que, en el propio Israel, se opone abiertamente al sionismo y a sus prácticas terroristas y criminales.
Hay que decirlo con todas sus letras: el sionismo, como visión del mundo, es absolutamente racista. Estas palabras de Golda Meir, en su aterrador cinismo, son prueba fehaciente de ello: ¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlo. No hay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que existía un pueblo llamado palestino, que se considera él mismo como palestino y que nosotros llegamos, los echamos y les quitamos su país. Ellos no existían.
Necesario es hacer memoria: desde finales del siglo XIX, el sionismo planteó el regreso del pueblo judío a Palestina y la creación de un Estado nacional propio. Este planteamiento era funcional al colonialismo francés y británico, como lo sería después al imperialismo yanqui. Occidente alentó y apoyó, desde siempre, la ocupación sionista de Palestina por la vía militar.
Léase y reléase ese documento que se conoce históricamente como Declaración de Balfour del año 1917: el Gobierno británico se arrogaba la potestad de prometer a los judíos un hogar nacional en Palestina, desconociendo deliberadamente la presencia y la voluntad de sus habitantes. Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron en paz, durante siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismo comenzó a reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad.
Recordemos que, desde la segunda década del siglo XX, el sionismo, aprovechando la ocupación colonial británica de Palestina, comenzó a desarrollar su proyecto expansionista. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se exacerbaría la tragedia del pueblo palestino, consumándose la expulsión de su territorio y, al mismo tiempo, de la historia. En 1947 la ominosa e ilegal resolución 181 de Naciones Unidas recomienda la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo control internacional (Jerusalén y Belén). Se concedió, vaya qué descaro, el 56% del territorio al sionismo para la constitución de su Estado. De hecho, esta resolución violaba el derecho internacional y desconocía flagrantemente la voluntad de las grandes mayorías árabes: el derecho de autodeterminación de los pueblos se convertía en letra muerta.
Desde 1948 hasta hoy, el Estado sionista ha proseguido con su criminal estrategia contra el pueblo palestino. Para ello, ha contado siempre con un aliado incondicional: los Estados Unidos de Norteamérica. Y esta incondicionalidad se demuestra a través de un hecho bien concreto: es Israel quien orienta y fija la política internacional estadounidense para el Medio Oriente. Con toda razón, Edward Said, esa gran conciencia palestina y universal, sostenía que cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EEUU será una alianza que confirme el poder del sionismo, más que confrontarlo.
Ahora bien: contra lo que Israel y Estados Unidos pretenden hacerle creer al mundo, a través de las transnacionales de la comunicación, lo que aconteció y sigue aconteciendo en Palestina, digámoslo con Said, no es un conflicto religioso: es un conflicto político, de cuño colonial e imperialista; no es un conflicto milenario sino contemporáneo; no es un conflicto que nació en el Medio Oriente sino en Europa.
¿Cuál era y cuál sigue siendo el meollo del conflicto?: se privilegia la discusión y consideración de la seguridad de Israel, y para nada la de Palestina. Así puede corroborarse en la historia reciente: basta con recordar el nuevo episodio genocida desencadenado por Israel a través de la operación "Plomo Fundido" en Gaza.
La seguridad de Palestina no puede reducirse al simple reconocimiento de un limitado autogobierno y autocontrol policíaco en sus "enclaves" de la ribera occidental del Jordán y en la franja de Gaza, dejando por fuera no sólo la creación del Estado palestino, sobre las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén oriental como su capital, los derechos de sus nacionales y su autodeterminación como pueblo, sino, también, la compensación y consiguiente vuelta a la Patria del
50% de la población palestina que se encuentra dispersa por el mundo entero, tal y como lo establece la resolución 194.
Es increíble que un país (Israel) que debe su existencia a una resolución de la Asamblea General, pueda ser tan desdeñoso de las resoluciones que emanan de las Naciones Unidas, denunciaba el padre Miguel D’Escoto cuando pedía el cese de la masacre contra el pueblo de Gaza, a finales de 2008 y principios de 2009.
Señor Secretario General y distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Es imposible ignorar la crisis de Naciones Unidas. Ante esta misma Asamblea General sostuvimos, en el año 2005, que el modelo de Naciones Unidas se había agotado. El hecho de que se haya postergado el debate sobre la cuestión palestina, y que se le esté saboteando abiertamente, es una nueva confirmación de ello.
Desde hace ya varios días, Washington viene manifestando que vetará en el Consejo de Seguridad lo que será resolución mayoritaria de la Asamblea General: el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU. Junto a las Naciones hermanas que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la Declaración de reconocimiento del Estado palestino, hemos deplorado, desde ya, que tan justa aspiración pueda ser bloqueada por esta vía. Como sabemos, el imperio, en éste y en otros casos, pretende imponer un doble estándar en el escenario mundial: es la doble moral yanqui que viola el derecho internacional en Libia, pero permite que Israel haga lo que le dé la gana, convirtiéndose así en el principal cómplice del genocidio palestino a manos de la barbarie sionista. Recordemos unas palabras de Said que meten el dedo en la llaga: Debido a los intereses de Israel en Estados Unidos, la política de este país en torno a Medio Oriente es, por tanto, israelocéntrica.
Quiero finalizar con la voz de Mahmud Darwish en su memorable poema Sobre esta tierra: Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra está la señora de/ la tierra, la madre de los comienzos, la madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando/ Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.
Se seguirá llamando Palestina: ¡Palestina vivirá y vencerá! ¡Larga vida a Palestina libre, soberana e independiente!
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

martes, 20 de septiembre de 2011

Luis Moreno Ocampo, el fatuo

Habitualmente trasmitimos en cadena con Pájaro Rojo. O en otras palabras, nos robamos notas amigablemente. En este caso, una de Miriam Lewin sobre el rol del lamentable Luis Moreno Ocampo, aparecida en Tiempo Argentino. Pego a continuación un comentario pertinente del propio Juan Salinas.



SNAP en La Haya

Publicado el 20 de Septiembre de 2011

Denunciar el abuso sexual es para las víctimas un camino pleno de obstáculos. Los abusadores son por lo general personas que gozan de prestigio social y ocupan un lugar en el que supuestamente ofician de protectores de los niños. Un lugar de poder sobre ellos. Cuando los denunciantes son menores, pertenecen a una familia que profesa la fe católica y el victimario es un sacerdote, los impedimentos son todavía mayores. Muchas veces las víctimas padecen durante largos años en silencio, convencidos de que sus propios padres los castigarán si se atreven a alzar la voz contra un referente espiritual. En mi rol de periodista, he visto llorar a hombres adultos recordando abusos que sufrieron de niños, conmovidos. No se trata de una cuestión cultural: he visto marcas indelebles en las vidas de personas en la Argentina, en México y en los Estados Unidos. Salvo excepciones, el rol de la Iglesia como institución ha sido el de preocuparse más por los malos pastores que por los corderos indefensos. En nuestro pais, funcionaba hasta hace poco una residencia donde eran alojados curas abusadores para seguir un tratamiento de pocos meses y luego ser trasladados a otra diócesis donde, por lo general, reincidían. Es el caso del sacerdote Napoleón Sasso, que cumple condena por abusar de niñas en un comedor parroquial en Pilar. Julio Grassi aún está en libertad, tiene contacto con niños y a pesar de su condena, la jerarquía eclesiástica no lo ha separado de la institución. La saludable iniciativa de SNAP (Red de Supervivientes de Personas Abusadas por Sacerdotes, por sus iniciales en inglés) no tendrá probablemente acogida en la Corte Penal Internacional. El Vaticano es uno de los estados que no reconoce su jurisdicción. Y aunque eso no es un obstáculo insalvable, hay que recordar que el fiscal Luis Moreno Ocampo fue abogado defensor del cura Grassi y en su estrategia defensista armó una causa por extorsión para ensuciar a su víctima.  
Escribió Salinas: Interesantísima nota de Miriam Lewin. No sólo Moreno Ocampo defendió al depravado de Grassi ensuciando a sus víctimas sin que su estudio jurídico defendió también a un famoso flautista que abusaba de sus propios hijos y era parte de una grupo de abusadores seriales.
Moreno Ocampo, el temerario que acusó sin pruebas a Muamar Gadafi de distribuir afrodisíacos tipo Viagra entre sus tropas y ordenarles violar a las propias mujeres libias (algo que le hubiera resultado absurdo hasta en la película más descabellada de James Bond) es el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) gracias al apoyo de los Estados Unidos (que como El Vaticano, China, Rusia e Israel no integran la CPI ni reconocen su jurisdicción) y está destruyendo, carcomiendo desde adentro, la posibilidad de existencia de una justicia universal que alcance también a los poderosos. JS

jueves, 15 de septiembre de 2011

Fernando Iglesias según Juan Carlos Dávalos


Un cacho de cultura. El gesto habitual del librepensador Fernando Iglesias, del que sólo sabemos que escribió UN libro mas no nos consta que haya plantado un árbol o tenido un hijo, me recuerda ahora esta poesía de Juan Carlos Dávalos que pego abajo. El salteño Dávalos murió a fines de los '50 (es muy bueno su cuento "El viento blanco") y muchos suelen confundirlo con Jaime Dávalos.



Los chivos

POR el áspera ladera
de pedregosas aristas,
los chivos equilibristas
pacen la grama ligera.
Pintadas cabras inquietas
y graves chivos barbudos
dan moquetes, estornudos,
berridos y zapatetas.
Y reproduce en dos pies
un cabrón ante un cebil,
el venerable perfil
sacerdotal de Moisés.

METEMPSICOSIS extraña
se cumple seguramente
al parecerse a la gente
los chivos de la montaña.
Mientras van hacia la cumbre
hacen humanos rumores:
se oyen voces de oradores
hablando a la muchedumbre.
Teniendo a los pies del monte
veinte leguas de horizonte,
no lo contemplan jamás.
Con las barbas contra el suelo,
el vasto mundo y el cielo
para ellos está de más.

A VECES sobre una peña
se para inmóvil un chivo
con el aire pensativo
de un filósofo que sueña.
Más si junto al precipicio
rumia y rumia, su tarea
por cierto no es una idea
sino un bolo alimenticio.
Algún atraco indigesto
le da la actitud, el gesto
y empaque de pensador,
mientras los otros chivatos,
con cerriles arrebatos
se dedican al amor.
JUAN CARLOS DÁVALOS
(1887-1959)
(del libro Otoño, Salta, 1935)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Juventud y Derechos Humanos

Publicado esta vez en cadena con Télam, Secretaría de Derechos Humanos y Pájaro Rojo:


COMIENZAN MAÑANA EN TÉLAM LAS JORNADAS "JUVENTUD Y DERECHOS HUMANOS"


Las jornadas "Juventud y Derechos Humanos" se desarrollarán a partir de mañana en la agencia nacional de noticias Télam, en vísperas del 35 aniversario de "La Noche de los Lápices", en la que fueron secuestrados un grupo de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata.

La inauguración de las jornadas, que incluyen la muestra de fotografías periodísticas de la Agencia, será mañana a las 20, en el edificio de Télam ubicado en Defensa 372, de esta Capital.

"Dentro de los miles de víctimas de ese inconcebible crepúsculo iniciado el 24 de marzo de 1976, se encuentran más de un centenar de periodistas y escritores desaparecidos y, además, tres trabajadores de nuestra empresa. Por tal razón, y en homenaje a quienes legaron su vida a la labor periodística, Télam pone a consideración del público la muestra fotográfica e instalación de Viviana Ponieman", señala un comunicado.

Las jornadas se extenderán hasta el 30 de septiembre y habrá paneles de debate que se desarrollarán los jueves 22 y 29 de septiembre; en tanto los viernes 16, 23 y 30 se proyectarán películas relacionadas con la temática de los derechos humanos.

El jueves 22 de septiembre a las 18 se desarrollará el panel "A 30 años de la dictadura militar 1976-1983: la búsqueda de la verdad y la justicia" integrado por el presidente de Télam, Martín García; la integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Taty Almeida; el nieto recuperado Alejandro Sandoval y el periodista Juan José Salinas.

El mismo jueves, pero a las 19.30, expondrán sobre "La reivindicación de los derechos humanos como política de estado" el subsecretario de Derechos Humanos, Luis Alén; el titular del Registro nacional de ex presos políticos, Roberto Regalado; Elsa Oesterheld de Abuelas de Plaza de Mayo; la rectora de la Universidad Nacional de Lanús, Ana Jaramillo; y el diputado bonaerense Alfredo Antonuccio.

En tanto, el jueves 29 a las 18, se realizará el panel "La reivindicación de la lucha de los desaparecidos" en el que expondrán la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, el vicepresidente de Aerolíneas Argentina, Eduardo de Wado; y la candidata a diputada provincial Fernanda Raverta.

El jueves 29 a las 19.30 expondrán sobre "El trasvasamiento generacional y la lucha por los derechos humanos" el candidato a diputado bonaerense Facundo Moyano; Santiago Carreras de Juventud de la Provincia de Buenos Aires; Carlos Pisoni de HIJOS-Capital; Bruno Baschetti de Organización Peronismo Militante y Bárbara García cuya madre se encuentra desaparecida.

Por otra parte, el viernes 16 a las 19 se proyectará "Padre Mugica" de Gabriel Mariotto y Gustavo Gordillo.

El viernes 23 a las 19 se proyectará "1973, un grito de corazón", de Liliana Mazure y el viernes 30 también a las 19 "Kamchatka" de Marcelo Piñeyro.

La muestra es acompañada por la Presidencia de la Nación, Secretaría de Derechos Humanos, Archivo Nacional de la Memoria, Asociación Nacional de ex presos políticos, Asociación Madres de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S., Abuelas de Plaza de Mayo; Madres de Plaza de Mayo-Linea Fundadora, Secretaría de Cultura e INCAA
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lunes, 12 de septiembre de 2011

Biolcati, anterior a la Patria misma


Acaso otrora, acaso años ha, en verdad mediante el pasado inventado por Billiken y Constancio Vigil, la Sociedad Rural supo representar los más puros intereses de la Argentina con mayúscula, la Patria.
Esa Patria (ya lo escribió antes un verdadero escritor) se fue amasando en la humeante, perfumada, entrañable (y vale la pena decirlo, también excelente abono para tomates y fueguito cuando está seca) Bosta Patria, mezclada con sangre de gauchos y de negros, que como se sabe no era sustancia para ahorrar según el relato de aquel muchacho que -¿recordamos?- jamás faltaba a clase.
Esa Patria viril, que hacía culto del coraje, facón al cinto, cuenta en pound sterlings y potreros que se perdían en el horizonte, fue cierta vez injustamente invadida por una multitud de cabecitas negras de las barriadas fangosas de Berisso, Avellaneda y Ensenada, conducidos por un coronel que había elegido darle a su vida un curso distinto al esperado para un militar de la puta oligarquía.
No hubo en aquel entonces leche para clemencia de ninguna clase, cuando se presentó la oportunidad.
Ni la habría ahora, si la tuvieran nuevamente.
El sustento, la razón de ser de esa Patria eran las tierras y las vacas, las vacas y la tierra. Los seres humanos, por ende, tenían en esta escala un valor relativo exceptuando, claro, el del patrón y su familia, vinculados con otros patrones y familias en una circulación endogámica que dio notables psicópatas como José Alfredo Martínez de Hoz, el Petiso Orejudo de la clase de los privilegiados.
La riqueza de esos tipos era la tierra. Y para legitimar esa riqueza construyeron la leyenda de la cruz y la espada, la de los mitos patrios que se batieron en San Lorenzo, Maipú, Ayacucho, Ituzaingó, con el único objeto de significar esos privilegios, congelarlos como eternos.
Mucha agua corrió bajo los puentes de la historia.
Hoy, el gaucho Biolcati se pone en contra de la ley que controlará la propiedad de la tierra. ¡Que cosa, estos gauchos plásticos! En declaraciones a la prensa afirmó que "el mundo cambió desde la sanción del precepto constitucional que equipara a los extranjeros en sus derechos con nuestros connacionales", pero advirtió que "tampoco se puede caer en la xenofobia": no es para tanto, nosotros, se sabe, somos anteriores a la Patria misma.
Esa Patria ya no existe, amigazo. Estamos viviendo los tiempos de la Matria.



 

Negociados y Derechos Humanos


Nota aparecida en Miradas al Sur:

Negociados y derechos humanos

Año 4. Edición número 173. Domingo 11 de septiembre de 2011
Martínez de Hoz. El ministro de Economía de Videla fue, ante todo, un operador de las mafias empresarias en la Argentina. (TELAM)

El papel de las mafias empresarias
En el relato mediático, la inseguridad se alimenta con delitos cometidos por piratas del asfalto con protección policial, secuestros de niños, motochorros y micrófonos abiertos para opiniones silvestres. Cierto sentido común reconoce, por su parte, la existencia de “delitos legales”, esos que suelen hacerse públicos por la prensa cuando coinciden con la línea editorial. A veces se fraguan: es cuando los periodistas se convierten en fiscales de la república, figura que en la Argentina tiene un largo historial antidemocrático.
Los delitos se legalizan cuando las mafias se apropian del Estado, construyendo su propia legitimación. Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de la Nación, se refirió a ello durante un acto en el que se recordó a un centenar de abogados desaparecidos: “En cada golpe militar hubo abogados y jueces complacientes, cuando no la propia Corte de Justicia... hubo interrogadores jurídicos en los centros clandestinos de detención, y también elaborando decretos para poner a disposición del Poder Ejecutivo, o justificando cualquier suerte de tropelía”.
Ejemplos sobran. La desaparición del funcionario Juan Carlos Casariego de Bel en 1979, en medio de la negociación por la estatización fraudulenta de la Compañía Ítalo de Electricidad, pretendió encubrir una estafa al Estado por parte de la controlante Motor Columbus con todas las formalidades de la ley. El avalista Banco Nacional de Desarrollo (Banade) pagó a la británica Brown & Boveri (socia de Motor Columbus) la compra de dos turbogeneradores adquiridos por la Ítalo. Como broche de oro, la estatización no se abonó con fondos genuinos sino con un préstamo de la Unión de Bancos Suizos, también socio de Motor Columbus. Casariego desapareció mientras se dirigía al domicilio de Guillermo Walter Klein (h), llamado por éste, quien intentaba disuadirlo de negarse a firmar una resolución en favor de la Ítalo como empresa extranjera que legalmente ya no era, en cuyo caso la estafa previa habría quedado al descubierto.
A veces resulta difícil marcar una diferencia clara entre actividad empresaria y mafias.
Los avales estatales fueron una fuente de corrupción centrada en el ex-Banade durante la dictadura, pero también reconfiguraron la estructura productiva y social. En los ’90, un incendio destruyó los archivos de ese banco, donde se guardaban constancias de sus mayores deudores. Sabemos que determinadas mafias perfectamente identificadas construyeron una prolija legitimación de sus crímenes, pero el delito termina dejando su huella en los lugares más insospechados. Por eso, la reforma del sistema judicial es una tarea pendiente de los próximos cuatro años.
Entre esos grandes deudores estaban Papel Prensa y Acindar. El caso de esta última es paradigmático. En sus instalaciones se inició durante 1975 una brutal represión ilegal en colusión con las fuerzas armadas que ya habían decidido desalojar al gobierno constitucional luego de una reunión con el Consejo Empresario Argentino (presidido por Martínez de Hoz) donde se acordó el precio cash para cada comandante.
Con el objetivo explícito de destruir a la estatal Somisa, Acindar había iniciado en 1975 un programa de integración (reducción directa) que costó 649 millones de dólares de esa época, con avales del Banade. Durante la dictadura, la empresa consolidó su monopolio en el sector de no planos, como lo han demostrado estudios del fallecido Azpiazu, Basualdo, Kulfas y otros. Esa deuda fue estatizada en 1981 por Domingo Cavallo, la cuarta en magnitud luego de las de Cogasco (1.338 millones de dólares), Autopistas Urbanas Ausa (951) y Celulosa Argentina (836).
Martínez de Hoz había renunciado a la presidencia de Acindar para asumir como ministro, colocando a un ex-ejecutivo de la misma empresa, Juan Alfredo Etchebarne, al frente de la Comisión Nacional de Valores.
Esa dupla, secundada por Christian Zimmerman en el Banco Central, Juan Alemann en la secretaría de Hacienda y el mencionado Klein en la secretaría de programación económica, operó en el desapoderamiento de los bienes de David Graiver en favor de otros grupos económicos domésticos y multinacionales. Cuando los dueños de Industrias Siderúrgicas Grassi, asociados con unos empresarios del rubro inmobiliario, los Chavanne, intentaron capitalizarse adquiriendo el banco de Hurlingham a la viuda Lidia Papaleo, el dúo fantástico promovió una carambola: piratear los activos del banco y sacar del medio a Industrias Grassi, que se interponía en la reconversión de Acindar.
El banco fue intervenido por la Conarepa (que delegó las decisiones en Zimmerman, vicepresidente del Bcra) y el ministerio de Justicia designó como su veedor al virtuoso jurista Gregorio Badeni mientras los Grassi y los Chavanne estaban chupados clandestinamente en la prisión de Campo de Mayo. El Bcra liquidó el banco mediante el recurso habitual de la denuncia anónima y a pesar de que los técnicos del propio Central lo daban como viable.
Los interrogatorios y torturas estuvieron a cargo del gendarme Rei (apropiador de Pedro Sandoval), del juez federal Rafael Sarmiento y de dos abogados de la CNV, Garris y Spinosa. Sarmiento y Garris se reciclaron en democracia, convirtiéndose en profesores de la Universidad de la Policía Federal, y en esa condición siguieron hasta la creación del Ministerio de Seguridad. Spinosa circula en uno de los tantos pliegues del poder político de la provincia de Buenos Aires.
Las torturas y privaciones de la libertad padecidos por los Grassi y los Chavanne no pueden atribuirse a sus vínculos con la subversión ni a exceso de celo de los interrogadores. Unos eran empresarios cercanos a Martínez de Hoz, quien en un cóctel realizado en la Bolsa de Comercio, ya como ministro, amenazó así a Luis Grassi: “O me vendés la empresa (se refiere a Acindar) o te la saco”. Los Chavanne (impulsores del balneario Santa Clara del Mar y otros destinos turísticos) eran ricos propietarios de Pergamino (el campo “La Ambógena”, escenario de las dos batallas de Cepeda) y vinculados con la noble familia Duggan.
Para financiar la compra del banco de Hurlingham, los Chavanne vendieron sus campos al banquero Oddone. Refugiado en Miami, el quebrado Oddone también dice haber sido víctima de delitos de lesa humanidad porque fue secuestrado por la Policía Federal. En realidad, se presentó voluntariamente ante ésta, creyendo que no podía ser blanco de la represión cuando su temible y numerosa custodia personal estaba organizada por la propia Federal, era él un fanático adherente de la dictadura y quizás financiara actividades ilegales desde su cueva en Santos Lugares.
Oddone y los Gotelli del quebrado Banco de Italia han iniciado sendas querellas contra el Estado argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la persecución que habrían sufrido en la dictadura y luego, en democracia. Pretenden sumas astronómicas por la liquidación de sus bancos que, en el caso de los Gotelli, ya cobraron luego de que la Justicia dictaminara la prescripción de la causa.
Los Gotelli tienen un largo historial. Socios de Martínez de Hoz en La Buenos Aires Seguros y de Macri en el banco de Italia, funcionarios de varias dictaduras, abrieron las puertas del mercado bancario local a Gaith Pharaon, titular del Bcci. Fue en la misma época en que el egipcio era representado en la Argentina por el fallido candidato a vicepresidente Javier González Fraga. Se quedaron en los ’90, por unos pesos, con la Caja Nacional de Ahorro y Seguro a través de su controlada Leucadia y la revendieron de inmediato a los Werthein con una astronómica diferencia. En la dictadura, Luis María Gotelli le dio una mano a Motor Columbus y elaboró un fantasioso dictamen según el cual la Ítalo era oro en polvo cuando en realidad no había invertido un peso en 50 años. Hoy, el empresario textil Guillermo Gotelli (ex-Alpargatas, ex-Gatic) integra el sector más liberal de la UIA (Grupo Industriales) que lidera Techint.
La frontera entre mafias y negocios empresarios es turbia e inestable. Esto pone en otros contextos qué se esconde cuando unos pocos sostienen que el Gobierno Nacional defiende los derechos humanos de un solo lado.
Cuando Yabrán enfrentó a los empresarios norteamericanos que querían quedarse con el Correo Argentino, le quedó a Don Alfredo el mote de mafioso, y con razón porque el entrerriano se había hecho poderoso desde el subsuelo de la represión ilegal y sería instigador del asesinato del fotógrafo Cabezas. Sin embargo, detrás de los alegatos éticos del ex-ministro Cavallo estaban el Citicorp, el Exxel Group y otras multinacionales prestigiosas que reconocían extraños vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero. El choque entre unos y otros se hizo patente cuando debía definirse si el Estado tendría el control del contenido de la correspondencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tomar deuda externa y reducir el gasto público

Cuando el monje negro Joaquín Morales Solá, o Marianito Grondona, o algún otro escriba del establishment, reclaman la necesidad de establecer consensos, se refieren por ejemplo (y centralmente) a esto: a que el Gobierno Nacional acepte tomar deuda en el exterior y reduzca el gasto público, que es lo que propone, sin decirlo abiertamente a veces, la totalidad de la deshilachada oposición.
Los reclamadores de consensos imposibles se crispan (en una operación sutil de transferencia) reclamando que si los gastos públicos aumentan, de algún lugar habrá que sacar la plata. Y que a nadie se le ocurra poner la mirada sobre el bloque local de poder económico, que bastante está padeciendo.
Y como aquello de "mejor que decir es hacer" (incluso aunque no se diga) puede aplicarse tanto para un barrido como para un fregado, Macri se apresta hoy a obtener de una Legislatura harto complaciente, autorización para tomar deuda externa por 500 millones de dólares.
Según informa la prensa, el voto de Diego Kravetz le permitirá llegar a los 31 votos necesarios, porque hasta ayer contaba sólo con 29. El dictamen en minoría, se dice, no le cierra a Macri el grifo del endeudamiento siempre que éste jure y prometa ante la Biblia que esos fondos se van a dedicar en primer lugar a la educación y la salud, a lo que el Jefe de Gobierno obviamente responderá: "¡claro que sí, cómo no, lo que ustedes digan!"
La gestión neoliberal del Pro argumenta que esos fondos son necesarios para terminar las obras del subte. ¿Que obras? La prolongación de la línea E entre Bolívar y Retiro la financia el Estado Nacional. La de la línea A está prácticamente terminada: ¿para pintarla?
¿No nos están saliendo un poco demasiado caros estos pocos metros agregados a la red, señores votantes del Pro?
En orden a las promesas que no podrán cumplir porque el resultado de octubre está cantado, todos juran que aumentarán el gasto social. Pero no dicen, ocultan, de dónde saldrán los billetes.
Ayer mismo, el filibustero colombiano, dueño del predio de La Rural en Palermo, prometió que si llega a algún lado, va a incrementar la Asignación Universal, y por qué no, las asignaciones familiares, y hasta aseguró que decretará la felicidad universal. Está claro que no llegará a ningún lado, pero a ninguno de los movileros se le ocurrió preguntar: ¿y cómo financiaría ese incremento?
Con deuda externa, claro. Como hace Macri hoy mismo.
Algo que ayer dejaron en claro los lobistas bancarios Martín Pérez Redrado y Javier González Fraga. El doble apellido suena bien en los ámbitos financieros.
Para Redrado y Fraga, hay que volver al mercado de capitales. Hay que endeudar a la Argentina, re-sujetarla a las corporaciones financieras a fin de que el problema de la deuda externa se haga todavía mucho más inmanejable de lo que es hoy en día.
Porque como pasa en un hogar (a nivel "micro", diría el operador de Techint R. Lavagna) si uno se endeuda más allá de los ingresos, a la larga, el acreedor se quedará con todo lo que usted creía hasta ese momento que era suyo, y no, era de los bancos. Por eso es que Pagni, en "La Nación", tira hoy una palada de estiércol oligárquico sobre  el proyecto de control de la propiedad de tierras. Porque los préstamos soberanos de Argentina están garantizados por el propio territorio nacional.
En este sentido, la gestión de la ciudad de Buenos Aires (que no es una provincia) ya ha dado un paso, o ha dado otro paso hacia la nada. Nadie imagina que con este Gobierno Nacional vaya a suceder que en el futuro, una corporación italiana se haga cargo del obelisco o que el teatro San Martín se convierta en una sucursal de Holiday-on-ice. Pero está en los planes.
No por nada, Macri abreva en su mentor ideológico el brigadier Cacciatore, que en realidad llegó apenas a capitán: Los avales caídos por la construcción de las autopistas urbanas y el parque Interama (actual Parque de la Ciudad) fueron pagados por todos los argentinos, y figuran al tope de los agujeros negros de la historia reciente.
No queda más que reirse de la excelencia en gestión que el Pro usa como argumento publicitario. Claro que habría otra explicación: que el secreto de tal gestión exitosa sea precisamente ese, el que ayer mismo Redrado y Fraga mencionaron como a la pasada.
Si es así, debo admitir que la gestión neoliberal es exitosa.  
  

miércoles, 7 de septiembre de 2011

(II) Crece la polémica: ¿EEUU debería aprender de la Argentina?

Varios lectores, con razón, me han criticado por el desarollo del post anterior, entendiendo que no fui preciso.

Las relaciones de poder entre las naciones y la sobredeterminación del capitalismo financiero global habilitan o no el uso de recetas keynesianas en EEUU. En rigor, la mención del The New York Times es una metáfora, ¿pero una metáfora de qué?
Para EEUU, el mercado se define en términos globales. Su dirigencia no recurre a las medidas keynesianas no por imperativos ideológicos sino porque la estructura de poder económico en ese país requiere otra cosa. En la Argentina, al contrario, se viene de una larga etapa de continua retracción del mercado interno con el objeto de reducir el costo laboral, donde la financiación de consumo durante la convertibilidad con dólares adquiridos por el Estado fue un aspecto de ese mismo proceso.
La ideologización de la gestión estatal es un fenómeno típico de Argentina del pasado, o mejor, es típica de los países como el nuestro, donde los intereses de un sector del bloque de poder local coinciden con los (intereses) de los países centrales. Esa ideologización fue muy marcada con los Chicago boys adjuntos a Martínez de Hoz y a Cavallo, y también en los lobistas de la Ucedé de Alsogaray. No sucede lo mismo en  EEUU: el gabinete de Obama (que incluye miembros del equipo de Bush) es un ejemplo del pragmatismo con que se mueve.
Ese pragmatismo también se aprecia aquí como parte de la capacidad con que el Gobierno Nacional afronta con éxito la crisis global.
La reactivación del mercado interno puede encararse de distintas maneras: inyectando dinero en el bolsillo de los consumidores o, como sucedió con la convertibilidad y/o tablita financiera, repartiendo dólares baratos vía endeudamiento externo. Esta segunda alternativa tiene un final anunciado: el 2001.
Cierto keynesianismo aplicado hoy en Argentina es diferente del que se utilizó para reactivar la industria británica luego de la segunda guerra, en especial, porque Gran Bretaña era un país industrializado y Argentina no lo es sino hasta un cierto punto muy acotado.
Keynes no fue un benefactor de las clases bajas británicas, un Papa Noel o un Robin Hood, sino un miembro del partido conservador educado en Cambridge, la península intelectual de las clases dirigentes británicas.
Este ejemplo histórico habilitaría a suponer que la crisis de EEUU es similar a la que padecimos aquí en 2001, y por lo tanto merece un tratamiento parecido (medidas keynesianas). Se toma para ello un síntoma: el déficit de EEUU es -por lejos- el mayor del mundo, ascendiendo en la actualidad a 1,65 billones de dólares. Si nuestro problema fue la deuda, que produjo un déficit imparable, y terminamos en el 2001, es lógico -dicen- que la de EEUU estallara de modo similar aunque no se han visto desmanes, saqueos y muertos en Washington DC. La burbuja financiera de EEUU se generó por una revalorización desmedida y especulativa de los activos financieros, donde todo, incluso la producción industrial, la innovación tecnológica y en este caso, las hipotecas, es o son antes un activo financiero.
La diferencia, la gran diferencia, es que EEUU es una aspiradora de fondos (un solo ejemplo: los 140 mil millones de dólares fugados históricamente de Argentina están en el sistema financiero yanqui, a tasas cercanas a cero, pero seguros) y en 2001, Argentina ya no podía pagar las tasas crecientes con las que financiaba el consumo en dólares de la convertibilidad. Si un milagro divino hubiera permitido seguir la festichola, no dudemos, Argentina seguiría bailando la fantasía del uno a uno, un fantasma incestuoso que todavía sobrevuela la memoria de nuestra sociedad.
Para la escala global de las corporaciones productivas de origen norteamericano, la reactivación del mercado doméstico no es una solución. En rigor, la mejor medida keynesiana que podría aplicar EEUU es repartir dólares baratos en todo el mundo a cambio de un aumento global del consumo.
Por ejemplo, creando una AUH de 1500 dólares mensuales para los somalíes que hoy no pueden comprar un cuenco de arroz y mueren como moscas. O repartir en toda África retrovirales de bajo costo para combatir el HIV, fabricados por la corporación Pfizer con sede en Chicago o donde fuera que se domicilie.
¿Alguien cree que haría semejante cosa?
No, porque el tema no es la reactivación del mercado interno sino el poder mundial, si se reparte o no, y quién o qué país o países pagan la fiesta.

martes, 6 de septiembre de 2011

Crece la polémica: ¿EEUU debería aprender de la Argentina?


La opiniòn de un columnista de The New York Time, según la cual Estados Unidos debería aprender de la Argentina y aplicar medidas que se conocen como "keynesianas", nos sirve para una resignificación de la ideología, o como respaldo indirecto a la política económica del Gobierno, pero es un error creer que la felicidad invadirían el mundo si todos los países hacen lo que hace la Argentina.
Ese error deriva de otro, el de creer que el Estado argentino resultante de la aplicación de las recetas neoliberales desde 1976 en adelante, es una copia en chico del Estado de USA.
En realidad, nuestro Estado ha sido diseñado para servir a los intereses extranjeros y a los sectores sociales y económicos locales aliados a esos intereses.
En efecto, un argentino no puede ser propietario de un canal o un diario norteamericano, ni puede adquirir un millón de hectáreas en Arkansas, con un largo etcétera. En este sentido, y en otros, el Estado norteamericano sigue estando muy presente.
No es ese el sentido en el que EEUU es tomado como modelo.
Mientras en Argentina el Estado resultante de la aplicación de medidas neoliberales durante 40 años es un Estado mínimo en el sentido en que son los mercados los que administran las prioridades de la sociedad y en ese orden terminó siendo un gran ausente, el Estado de USA está muy presente.
Siempre.
El formidable complejo militar-tecnológico es el motor de la economía del norte, y funciona entretejido con  el gobierno en una alianza difícil de desentrañar. Ese complejo (al que no son ajenas las estrategias de despliegue militar a nivel global) funciona con enormes subsidios estatales. Astronómicos subsidios. Algo similar sucede con la producción de cereales. El caso del maíz es ejemplar: el maíz es originario de México, y sin embargo hoy en día, a raíz del TLC que lo une con EEUU en el denominado NAFTA, el grueso del que se consume en México corresponde a variedades norteamericanas de las que Monsanto es su propietario. La Organización Mundial de Comercio (OMC) impone globalmente la ideología neoliberal: pero esa ideología se detiene cuando llega el momento de discutir los subsidios agrícolas del Norte, que permanecen en pie contra viento y marea.
Si fuera posible por un momento tomar distancia de lo sucedido en el mundo en los últimos ochenta o cien años, veríamos que con distintas denominaciones, se repite un mismo proceso: EEUU es proteccionista en lo económico, pero aconseja o impone en el mundo de la periferia el librecambio a fin de lograr un flujo libre de la producción norteamericana.
Algunas de las vías para conseguirlo son directas y rápidas, como los TLC. Pero no son las únicas. Las vías indirectas dan cuenta del poder de EEUU para imponer su moneda como la moneda universal, del poder militar como amenaza; del control de  las opiniones, de la creación de nuevas necesidades y las pautas de consumo a través de los medios; y de la formidable innovación tecnológica subsidiada por el Estado norteamericano.
Esto significa que el Norte funciona de acuerdo a sus intereses (sean estos presentes, de corto plazo, o estratégicos, de largo plazo) y no a determinadas pautas ideológicas, sean estas neoliberales o no. De una visión equivocada de ese proceso, me parece, deriva la idea errónea de que los republicanos son neoliberales y los demócratas no.
El centro de lo que se denomina keynesianismo es la gestión de la Demanda Global a fin de impedir la recesión de la economía. Es decir, hablamos de lo que hoy se conoce como medidas contracíclicas. Otra cosa distinta es el denominado Estado de Bienestar.
EEUU en 2008 y la Unión Europea en 2009 emitieron cifras astronómicas, en el orden de millones de millones de euros o dólares, depositados en sus respectivos sistemas bancarios. Si ese dinero hubiera sido inyectado a la demanda, no se estaría viviendo hoy el largo ciclo de recesión que se vive. Esa inyección hubiera sido una "medida keynesiana". Pero la realidad es otra: ese dinero sirvió para estabilizar los balances de los bancos y no se volcó a la demanda, que hubiera significado más consumo, más empleo, etc.
Semejante emisión monetaria sería calificada aquí de pecado mortal, pero los países centrales no dudan en ser pecadores si fuera necesario. Como opiné en un post pasado, la inflación parece otro de esos pecados, pero si vemos la evolución de los precios del petróleo (de 3 a 110 dólares) o del oro (de 35 a 1.920 dólares la onza), veremos que la inflación es un concepto político. Los "especialistas" no suelen  asociar esta evolución de los precios con inflación, que lo es, pero son muy minuciosos cuando se comparan precios internos.
Se ha construido un mito con las supuestas medidas keynesianas aplicadas por Roosevelt y el New Deal en la crisis del '30. Como lo sostiene desde hace años el economista Päul Krugman, no fueron las idas y venidas de Roosevelt (un neoliberal típico) las que sacaron a EEUU de la recesión. Fue la Segunda Guerra Mundial, fue toda la economía dirigida por el Estado en el esfuerzo bélico, y fueron los sueldos pagados a 20 millones de soldados norteamericanos diseminados por el mundo para imponer el american way of life.
Esto significa que no hay un keynesianismo aislado de la realidad y que en definitiva hay que aprender a mirar nuestra realidad construyendo un pensamiento propio.
La clave de la cuestión es que el total de los flujos entre naciones coloca a EEUU y a los países centrales como receptores netos de esos flujos, por lo cual el resto del mundo termina haciéndose cargo de la inflación en el Centro.
No hay que temer a la inflación con un Estado presente y con un proyecto político decidido en la defensa de los intereses populares.
A avivarse, entonces.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Misoginia de Marianito Grondona



El redactor del Comunicado n° 150 de Campo de Mayo y ex-funcionario de dictaduras militares Mariano Grondona, además de destilar el consabido veneno oligárquico dominical, ensaya hoy en La Nación una re-interpretación del peronismo en el orden filosófico que correspondería con un verdulero del Mercado Central. O un camionero.
Hay intelectuales y hay camioneros.
Una cosa es el peronismo conducido por un macho (durante la proscripción del peronismo, se decía que Perón carecía de testículos por haberselos emasculado en un accidente ecuestre) y otra, por una mujer.
Como todos sabemos, explica Marianito, el arma ancestral del sexo débil ha sido la astucia. Grondona me recuerdan a Karla, el seudónimo del director de la KGB en una de las novelas de John LeCarré, y no por casualidad un apodo femenino, a quien uno de los personajes denominaba el Genio que hacía dormir a los niños.
Aquí Grondona juega e papel de tal Genio: hace dormir a los lectores con una mentira para que despierten víctimas de una verdad.
Grondona construyó la nota de este modo: tenía una frase ("Porque para el kircherismo, fiel a una concepción bélica de la política, sólo hay amigos o enemigos; nunca neutrales. Esa actitud es incompatible con el periodismo") y alrededor de ella "rellenó" con un montón de palabras.
Quiere decir Grondona que él, que se considera a sí mismo modelo de periodista independiente, y el kirchnerismo son incompatibles, no pueden convivir en el mismo espacio, son como el aceite y el vinagre (sí, Evita, sí), son la tesis y la antítesis de un modelo de Nación. Ellos o yo.
Habiendo quizás pasado una mala noche con su mujer, escribió así sobre la astucia femenina (de Cristina, claro):




Suponer que el ministro del Interior Florencio Randazzo actuó por su cuenta cuando acusó a La Nacion y a Clarín de "tener una actitud que atenta contra la democracia" equivaldría a ignorar el dogma kirchnerista según el cual las decisiones de fondo las toma únicamente la Presidenta; queda a su cargo definir, además, los roles que deberán asumir los actores de reparto que la rodean. Si bien el objetivo final de monopolizar el poder que inspiró tanto a Néstor como a Cristina Kirchner desde 2003 no ha cambiado, lo que ha cambiado es el método mediante el cual cada uno de ellos procuró alcanzarlo. A Néstor, agresivo y frontal, no le importaba quedar como "el malo de la película", porque aquello que quería era, por lo pronto, inspirar miedo. Por eso, más todavía que el "malo", Néstor aspiraba a ser el "macho" de la película; la figura viril capaz de poner de rodillas a aliados y adversarios por igual.
Sin embargo, cuando la gente del campo lo resistió en 2008, el estilo de Néstor demostró ser contraproducente frente a un adversario que, movido por otro miedo aún más fuerte que el que él inspiraba, el miedo de perderlo todo, se animó a resistirlo. El método de la confrontación también probó ser electoralmente peligroso en una sociedad como la nuestra que, después de tantas guerras internas, ha aprendido a valorar el diálogo. Y fue así como, con la áspera conducción del ex presidente, el kirchnerismo perdió las elecciones de 2009 nada menos que por 70 puntos contra 30. El novedoso factor "psicológico" que un país cansado de batallas estériles le opuso al kirchnerismo terminó por convertirse en una valla electoral que el ex presidente nunca pudo franquear.
Así como Néstor encarnó un exceso de masculinidad, Cristina trajo consigo una dimensión femenina. Como las mujeres siempre han sido tenidas, aunque sólo fuera físicamente, como el "sexo débil", su arma ancestral no ha sido la agresión, sino la astucia. Cristina desempeña hoy, así, un nuevo rol en el juego del poder, ya que a ella le corresponde con exclusividad dar las noticias "buenas". ¿Quiere decir que los "malos" han desaparecido? No, quiere decir que el papel de los "malos" ya no lo desempeña como antaño Néstor Kirchner, sino aquellos a quienes la Presidenta ha nominado en cada caso. Ella, como Néstor, ataca. Pero, a la inversa de Néstor, lo hace sin que se le note. Los que atacan por orden de ella, y se les nota, son los Randazzo. Gracias a esta división de funciones en las que ella queda indemne, la Presidenta ha obtenido un índice de aprobación popular inalcanzable para su marido.

¿CRÍTICOS U OPOSITORES?

Al arremeter como lo hizo por orden ajena a La Nacion y Clarín, Randazzo atribuyó a ambos medios un rol que no les corresponde, como supuestos voceros de la oposición . Pero el papel de los medios en una democracia no es la oposición, sino la crítica . La diferencia entre ambos conceptos es abismal. La crítica no consiste en embestir rabiosamente al Gobierno, sino en analizar sus hechos y sus dichos desde una mirada independiente que persiga dos objetivos: uno, la información veraz; el otro, la opinión intelectualmente honesta aunque, desde ya, falible. ¿En qué consiste la honestidad intelectual ? En que aquel que piensa las noticias no sepa, al empezar, adónde lo conducirá su reflexión, y en que esté dispuesto a sostener las conclusiones a las que ha llegado aun cuando contradigan sus intereses. "Pienso, luego publico": he aquí la consigna moral que obliga a los editorialistas y los columnistas. Una consigna tan noble como difícil de cumplir.
Si la búsqueda de la veracidad informativa y de la opinión honesta es la meta moral de la profesión periodística, ¿por qué es descalificada por un gobierno que exalta, al contrario, al llamado periodismo militante , un simulacro de periodismo que, alimentado por las arcas públicas, se pronuncia invariablemente a su favor? Porque para el kircherismo, fiel a una concepción bélica de la política, sólo hay amigos o enemigos; nunca neutrales. Esa actitud es incompatible con el periodismo porque éste, en la concepción republicana de la democracia, no debe actuar como un amigo o un enemigo, sino como un freno del poder. Es que es tal el poder del Gobierno en un sistema presidencialista como el nuestro, que una serie de contrapoderes, como el Congreso, los jueces, el federalismo y el propio periodismo, han sido creados para balancearlo siguiendo aquella famosa frase del francés Montesquieu y del norteamericano Madison: que es necesario, para salvar a la sociedad del despotismo, que el poder detenga al poder.
Pero es natural que los políticos, ya estén en el gobierno o en la oposición, para los cuales lo que más cuenta no es la neutralidad frente al poder sino la lucha por el poder, encuentren difícil de asimilar la idea de que los periodistas, en definitiva, "no quieren a nadie". Decía un periodista al que solíamos admirar cuando todavía lo era, que "el verdadero periodismo siempre molesta". Una vez molestó a Menem. Después, molestó a los Kirchner. El día de mañana molestará a los sucesores de los Kirchner. Es fácil confundir por eso a los periodistas con los opositores, porque ambos critican al Gobierno, pero los opositores, cuando critican, lo hacen como un medio para su propio fin, que es conquistar el poder, una meta prohibida para el periodismo. Por un tramo, los opositores creen identificarse con los periodistas hasta que llegan al gobierno y, una vez en él, creen que esos mismos periodistas a quienes tenían por aliados, los han traicionado.

¿Y LOS VOTANTES?

Ante la gran ventaja que ha obtenido el Gobierno en las elecciones primarias, ¿es correcto decir, ahora sí, que "Cristina ya ganó"? Sí y no. Sí, porque será prácticamente imposible revertir en octubre las cifras de agosto. No porque, más que ganar Cristina, perdió la oposición . Ninguno de sus representantes tuvo el carisma suficiente para atraer a los votantes ni la humildad necesaria para dar un paso al costado. El sistema democrático consiste en la competencia entre dos protagonistas: el Gobierno y la oposición. Nuestro sistema es todavía doblemente imperfecto porque, en tanto que el Gobierno aspira al monopolio y va por todo, la oposición ha perdido por walk over Porque a uno le sobra y a la otra le falta vocación de poder.
Urge, entonces, comprender a los votantes que le dieron al Gobierno esta victoria aplastante. Criticarlos por lo que han hecho no es sólo ofenderlos. Es, además, no comprenderlos. En medio de la bonanza económica que nos envuelve, aun cuando ella sea frágil e incierta, ¿qué podían hacer el 14 de agosto los votantes no politizados? Tenían que escoger entre una presencia criticable de un lado y una ausencia inexplicable del otro. ¿Qué podían hacer?
Sería un error del Gobierno pensar que aquellos que lo votaron no comparten, pese a ello, las críticas fundadas que se le hacen en materia de inseguridad, de desmesura intervencionista o de corrupción. Votar no es, en efecto, preferir "todo" lo que dice o hace un candidato determinado, sino escoger como se puede entre lo poco que hay. ¿Qué culpa tiene el pueblo, en todo caso, si los dirigentes de uno y otro bando los han dejado sin opciones?
Queda, en fin, un último peligro por evitar: que el propio periodismo, ante la deserción de los opositores, se ponga a suplantarlos. En esta democracia adolescente que todavía somos, cada uno debería cumplir su rol. El Gobierno, administrar sin oprimir. La oposición, simplemente, existir. El periodismo, mantenerse fiel a su antigua consigna: no querer ni odiar a nadie.

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