lunes, 19 de enero de 2015

GUERRA DE CIVILIZACIONES, Y ENCIMA LO LIQUIDAN A NISMAN


Los agudos periodistas de los medios concentrados (Santoro de Clarín, Alconada Mom de La Nación) fueron muy perspicaces para señalar que el canciller Timerman no estaba en la primera fila de los enlutados asesinos seriales de Europa pero se les acabó la agudeza cuando hubo que señalar la incomprensible ausencia del gobierno de EEUU en el magno evento. 
¿Habrá sido porque el Imperio es el creador del monstruo y ahora lo niega, o expresa culposos arrepentimientos luteranos? ¿Acaso EEUU ensaya un aislacionismo selectivo que después del 11S tiene una nueva y siniestra connotación?
Entretenidos en las correrías del finiquitado fiscal Nisman por los suburbuios de una causa fraguada, tampoco dieron mucho espacio a la noticia del acuerdo de cooperación firmado por el secretario de Estado John Kerry y François Hollande. 
Francia y Estados Unidos acordaron reforzar la cooperación bilateral antiterrorista, nueve días después de la masacre perpetrada contra el semanario satírico en París. La visita de Kerry también busca hacer olvidar la ausencia de Estados Unidos en la marcha multitudinaria del domingo pasado, informó Télam. Ambos acordaron reforzar la cooperación bilateral antiterrorista, lo que implica intercambio de informaciones (arrancadas bajo tortura). 
El canciller francés Laurent Fabius subrayó que "el combate contra el terrorismo requiere una acción internacional y un mayor trabajo en las prisiones". ¿Tormentos más refinados que los de Guantánamo, como por ejemplo una larga exposición a TN?
Y reapareció Samuel Huntington en los comentarios, como si de veras estuviéramos en vísperas de un choque de civilizaciones.
En verdad, se quiere forzar a que la gente crea que un choque de civilizaciones es inevitable tarde o temprano.
Huntington fue un publicista a quien el pensamiento único considera heredero de Arnold Toynbee, con la diferencia de que este último fue un pensador de la historia, y Huntington, un cronista que hubiera pasado desapercibido en otras circunstancias. 

 Hungtinton (que es también el nombre científico del Mal de San Vito, enfermedad de Huntington) es contemporáneo de Fukuyama, el hegeliano de derecha que predijo el fin de la historia y las ideologías, es decir, el triunfo universal del neoconservadurismo en los `90, una época en que se dudaba si acaso no sería así. 
El marxismo, que disfraza su carácter eurocéntrico y sobredimensiona haber dado vuelta la ideología de Hegel (reinado de la sociedad sin clases vs. reinado de la Idea, todo ello como culminación dialéctica), no ha tenido respuestas convincentes ni superadoras a Huntington y Fukuyama (ambos al calor de la caída de la URSS), pero apareció el ecléctico Slavoj Žižek que, tomando un poquito de Freud, una pizca de Marx y los estructuralistas y algunos términos lacanianos, considera que los musulmanes no tienen demasiado derecho a protestar por una sátira.
Cita textual: "Qué frágil debe ser la creencia de un islamista si se siente amenazado por una caricatura estúpida en un periódico semanario satírico". No, no es frágil: el islamita tiene distintas significaciones imaginarias que las de un occidental. Es más: contradiciéndolo, creo que sus creencias, las de muchos islamitas, son más firmes que las nuestras, enceguecidos como estamos por la sociedad de consumo. No solo de bienes materiales: también de bienes simbólicos.
El periodismo satírico es un género menor: lo que aquí verdaderamente está en juego son las concesiones petroleras de Medio Oriente. Lo que está en juego es la universalización del Uno neoconservador. 
Huntigton y Fukuyama auguraban por añadidura el fin de los Estados-Nación. Que es precisamente lo contrario de lo que se insiste aquí, que eso en suma es lo nacional y popular: la reivindicación de un Estado inclusivo.
 
Por una vez vamos a darle la razón a la revista Barcelona: si una sátira desató semejante revuelo, ¿qué podría suceder con la parodia? 
 Invito a los lectores a pasearse cada tanto por la CNN, donde se podrá ver qué le interesa al Imperio que veamos para incorporar (y machacar) como significaciones universales.
No soy Charlie ni creo en la guerra de civilizaciones, y creo que la Argentina debe permanecer al margen de esta contienda, muy al margen.

No hice campaña a favor del Tratado de Maastricht.
Nunca he apoyado los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
Nunca he pensado que Cuba es una dictadura.
Nunca pensé que Chávez era un dictador. 

Nunca aprobé el bombardeo de Libia.
Nunca me alegré del asesinato de Gadafi.
En 2006 estuve en contra del ataque de Israel a Líbano.
No tomo partido sistemáticamente por Israel contra los palestinos.

No cierro los ojos al nazismo en Ucrania.
No creo que Rusia sea un país peligroso para la paz mundial.
No creo que Rusia sea responsable de la situación en Ucrania al contrario que la UE y la OTAN.
No llamé a la intervención en Siria.
Nunca he considerado héroes a los opositores sirios, siempre he pensado que son fanáticos islamistas más o menos manipulados.

Por supuesto, esta es la visión de un europeo.

En medio de esta hollywoodense guerra de civilizaciones o guerra de los mundos, no se bien, muere el fiscal que, lejos de contar con alguna prueba (se dice que los famosos CD tenían grabada música de Ricardo Arjona), no hizo sino tapar la participación de Siria en el atentado, ocultar que en la AMIA se realizaban actividades poco típicas de una ONG benéfica y (Verbitsky escribe) "apuntalar la versión que acordaron hace más de veinte años los gobiernos de Israel y Argentina con el respaldo de Estados Unidos". 
No hay mucho más que eso. Aunque algún loco escriba mañana que Nisman es otro mártir de AlQaeda.
Pero no, fue un suicidio inducido.

jueves, 15 de enero de 2015

AHORA DICEN QUE PARIS BIEN VALE UNA MISA


La frase postrera del responsable del atentado en Charlie Hebbdo (“¡soy de AlQaeda!”) y no sabemos –porque la información está clasificada como secreta para no abortar futuras operaciones- si agregó quién lo financió, quién dio la orden de ataque, quiénes lo acompañaban, cuál era su religión, etc., suena, en el contexto mediático en que se la conoció, como si uno dijera “no me peguen, soy Giordano”. Pero los europeos simulan asombro, como si no viviéramos en una cultura pletórica de frases vacías, censuras ocultas y obviedades. Que alguien que dice representar a AlQaeda se haya mostrado más tarde por tevé no cambia mucho el análisis. 

Un auténtico musulmán no puede rechazar la muerte sino recibirla con actitud heroica, porque todo buen musumán tiene asegurado el Paraíso si muere por una causa que considera sagrada.
Allí es recibido por hermosas huríes, jóvenes perpetuamente vírgenes con cuerpos que huelen a azafrán, almizcle, ámbar e incienso. Según Mahoma, los que cumplan la ley del Profeta y los ayunos del Ramadán gozarán de huríes de cejas negras (para algunos árabes, el tipo de mujer rubia con cejas negras luce casi siempre hermosa) en tiendas de perlas blancas en las cuales hay setenta planchas de rubí, setenta colchones y setenta esclavas. La hurí elegida permanecerá mil años al lado de quien acaba de ingresar al Paraíso sin que ella pierda nunca su virginidad.

El cristianismo, empeñado -sobre todo por Saulo de Tarso, luego Pablo, luego san Pablo- en reducir a la mujer a su condición de esclava sexual y reproductora de la especie (una especie de enemiga), tuvo entre sus santos a Tomás de Aquino, uno de los pilares de la escolástica católica, autor de la Summa Teológica.
Para él los cristianos tienen tres paraísos: el Celeste, el Terrestre y el Espiritual; los tres aparecen en la obra literaria de Leopoldo Marechal. Edén, Cielo, o lo que fuera, el Paraíso cristiano es un mundo aburrido de ángeles y serafines (Lucifer, el portador de la luz, es un ángel caído en desgracia), pero posiblemente el gran secreto de una vida apacible -no obstante los Paraísos religiosos- es aprender a vivir en la tolerancia y la templanza aunque la realidad se empeñe en demostrar lo contrario. El reconocimiento del Otro es un aprendizaje que hace frontera con lo políticamente incorrecto.
Sobre lo religioso se han edificado los mitos sobre un ser superior que nos vigila, protege, castiga, aconseja y lleva por el camino recto, una especie de padre. Claro que hay padres y padres: algunos (más de los que creemos) violan a sus hijas vírgenes y les declaran su amor eterno, como si fueran las huríes del Paraíso Musulmán. Lo que no deja de ser una visión retorcida del dogma católico, una suerte de sincretismo enfermizo.
El cristianismo se abrió en dos escuelas que seguían la tradición de san Agustín, relacionado con la tradición epicúrea, por un lado y santo Tomás, mmás relacionado con la tradición estoica por otro. Luego vino la libre interpretación de las Escrituras, encabezada por Lutero y Calvino: la Reforma Protestante.
¡Que confusión hay en el mundo!


Sobre ese Paraíso musulmán satirizaban los del Charlie Hebbdo. No era un humor inocente y pueril sino definitivamente adulto y políticamente correcto. Cuando el periodista Maurice Sinet quiso caricaturizar en ese semanario sobre Sarkozy y su conversión al judaísmo por razones financieras, fue expulsado de la redacción sin miramientos.

Que la policía francesa haya identificado en minutos a los responsables del atentado (mientras por un juzgado de Rocha, Uruguay, pasaban esposados, día tras día, ocho o diez asesinos de Lola, luego todos inocentes y con la jueza con licencia por stress) es tan poco creíble como la confesión del asesino de Charlie Hebbdo.


El otrora muy leído escritor francés André Malraux era un especialista en frases, estilos y hasta libros enteros  (La Condición Humana, La Esperanza, Las Voces del Silencio, etc.) que bajo un cierto humanismo escondía el carácter colonial de su país: en Malraux, los colonialistas son los otros, así como en Sartre el infierno son los otros. Los franceses son especialistas en crear infiernos ajenos para reafirmar el yo, el Uno.
Hay entre los franceses, como exponentes de la Modernidad, una gran negación de la realidad. Casi la mitad de su población es de ascendencia musulmana, y en general esos musulmanes tienen ingresos inferiores a los franceses de linaje galo, es decir, son una suerte de kelpers si no se integran olvidando sus orígenes. 
En Francia, las mujeres musulmanas tienen prohibido usar el velo religioso pero la prensa francesa tiene libertad para satirizar sobre el Otro diferente siempre que no satirize sobre el poder.
Reconocerse miembro de AlQaeda lo único que garantiza es haber sido entrenado por la CIA para cumplir algún oscuro mandamiento imperial.


La historia escolar argentina también abunda en frases rimbombantes, en las que Bartolomé Mitre sobresalía. Antes de conducir a sus tropas al matadero de Curupaity donde cayeron unos 4.000 argentinos en unas pocas horas, Mitre había prometido a los porteños que les devolvería "sus huestes intactas". 
Los brasileños se desternillaron de risa. Los porteños los llamaban macacos (una especie de monos) pero fueron ellos los que condujeron lla Guerra de la Triple Alianza.
Ya he escrito sobre el frase “Muero contento, hemos batido al enemigo”, pura creación de don Bartolo, sobre el sargento (soldado correntino ascendido posmortem) Juan Bautista Cabral, cuando en realidad el soldado no pudo saber del desenlace del combate de San Lorenzo porque su herida era mortal de necesidad.

Lo más probable es que dijera (si es que dijo algo) ra'y kuera peteĩ mba'e tuicha ó cheve dieron, mbóre ó tyre'ỹ kuera tekaka mba'e, cuyas traducciones –para qué detenerse en ellas- son sonoras puteadas y maldiciones en guaraní.

El creador de la tal frase y de “La Nación (británica)” no solo escribió la historia oficial de San Martín y Belgrano, y una interpretación oficial de la historia oficial. También tradujo la “Divina Comedia”. 
Algunos años menor que Giussepe Garibaldi, se sabe que Mitre (cuyo verdadero apellido era Mitropoulos, inaugurando la era de los seudónimos que siguen hoy Julio Blanck, Mauro Viale y su hijo, Carlos Altamira, Alfredo Leuco, entre otros) lo conoció, quizás participó en sus correrías de filibustero piamontés por Entre Ríos (en Gualeguchú todavía se recuerdan sus fechorías) y era políglota aunque no consta que dominara el dialecto toscano tal como se hablaba y escribía en el siglo XIV, que es cuando escribió Alighieri. El Dante simplemente la había titulado “Commedia”, convertida en “Divina” por sus exégetas. 
Es una comedia porque no es una  tragedia. 
El inglés Anthony Burgess, en “Sinfonía Napoleónica” sostiene que es difícil o acaso imposible definir una “comedia” según su significado original griego, y lo intenta por la negativa: comedia es una  no-tragedia.

Porque termina bien. 
Hay comedias bufas y dramáticas. El diario La Nación es la versión bufa del granero del mundo, y algunas notas de Carlos Pagni son borradores de comedias hilarantes. Pagni da clases de republicanismo aunque está imputado en una causa judicial por escuchas ilegales (junto al nefasto Tata Yofre), cosa que desde cierto punto de vista retorcido puede ser legalizado para todo periodista de medios hegemónicos siempre que no revele sus fuentes.  
Fabián Doman contribuiría a la verdad, la memoria y la justicia si declarara quién le dio copias de las "confesiones" bajo torturas de Raúl Perrota, Javier Cocooz, Juan Carlos Casariego de Bel y Julio Gallego Soto, todos desaparecidos.

Pero nos estamos yendo demasiado lejos del tema.
Agrego más abajo una imagen de nigerianos quemados vivos, lo que no ha merecido ninguna reunión de notables porque al fin y al cabo, ¿dónde carajo queda Nigeria sino en los arrabales del Mundo? ¿Y si a alguno se le ocurriera relacionar esta quemazón colectiva con los métodos de la Santa Inquisición? No cito a Hitler porque a pesar de los europeos, él fue enteramente europeo. 
En los '80 se acusó al filósofo Herbert Marcuse (Eros y Civilización, el Hombre Unidimensional) de trabajar para la CIA o el Departamento de Estado de EEUU. En algo acertó Marcuse: según él, Hitler perdió la guerra pero una especie de nazismo se había apoderado de toda la civilización occidental, que es lo que expresan Merkel, Hollande, Nethaniau, etc.
Por otros andariveles, el psicoanalista Cornelius Castoriadis había llegado a conclusiones parecidas especialmente en El avance de la in-significancia: los sujetos de la sociedad humana ya no reproducían los individuos necesarios para su re-producción. Esta re-producción ha quedado en manos de corporaciones universales, privadas, anónimas y entrelazadas fnancieramente: de producción de armas, laboratorios, de la comunicación, de represión, etc.



 
Esta imagen ha resultado intrascendente para los medios hegemónicos. Saturó otra (¿¡Timerman ausente, caramba?!), la de esa columna de hombres de negro y mujeres hombrunas, todos ellos asesinos, protectores de asesinos o promotores de asesinatos en masa.
Paris bien vale una misa (frase pronunciada por un francés calvinista para poder acceder por conveniencia al reino con la bendición de la Iglesia) pero ni siquiera sabemos cuál es la capital de Nigeria.  ¿Acaso Buenos Aires no ha sido ubicado en Brasil o algo por el estilo? ¿Y cuánto vale Nigeria? 
Nada, según se ve, ni un flash informativo, ni siquiera una misa.





lunes, 12 de enero de 2015

Loni a wa ni gbogbo Naijiria (HOY TODOS SOMOS NIGERIANOS)


Casi en solitario, la cancillería argentina condenó la violencia en Nigeria mientras la ultraderecha europea e israelí se concentraba en París en homenaje a los 20 muertos franceses a consecuencia de ataques producidos por grupos ultraislamitas infiltrados por la "inteligencia" occidental y cuya violencia, en última instancia, refuerza la presencia militar de Europa Occidental y EEUU sobre los yacimientos petrolíferos de Oriente.
El comunicado de la cancillería argentina expresa: "Mientras el mundo sigue conmovido por los tres atentados terroristas ocurridos en París, 19 personas cayeron víctimas del terrorismo en la República de Nigeria. La Argentina condena este nuevo atentado [en Nigeria] con el mismo vigor y con las mismas convicciones que condena todos y cada uno de las criminales acciones del terrorismo internacional y honra sin diferencia alguna la condición humana de todas las víctimas". Según las últimas informaciones, las  mencionadas 19 víctimas son en realidad varios miles.
La situación en Nigeria (con 15.600 millones de barriles en reservas de crudo y más de 3 millones de m3 de gas natural ) es confusa y al parecer ya ha provocado miles de víctimas.

Una bomba adosada a una niña explotó en un mercado del la ciudad de Maiduguri, al nordeste del país. Murieron al menos 20 personas.
"Todas las víctimas son niños, a las niñas no las tocaron", precisó el comisario.
Un portavoz del Hospital de Damaturu, capital de Yobe, dijo que la cifra de víctimas confirmadas trepó al menos a 59 tras la llegada a ese centro de nuevos cadáveres y luego de que inicialmente informara de 29 fallecidos en el ataque.

Según el ABC de España, informaciones recogidas por la ONG Amnistía Internacional apuntan que el ataque perpetrado el pasado fin de semana por la organización armada Boko Haram en la ciudad de Baga el noreste de Nigeria podría haber sido el más letal jamás perpetrado por el grupo al haber dejado, según cifras todavía no confirmadas, más de 2.000 muertos. "Parece que el ataque contra la ciudad de Baga y localidades anexas podría ser el acto más letal en el catálogo de ataques cada vez más despreciables", según la nota de Amnistía.
La violencia religiosa en la ciudad de Jos, en el norte de Nigeria, ha provocado cerca de 500 muertos. Durante todo el fin de semana, los ataques de musulmanes de la etnia fulani contra los pastores cristianos de esta región han despertado los peores fantasmas del país. La cifra de víctimas es dificil de establecer con exactitud. La prensa local habla de 150 fallecidos, pero los datos del Gobierno multiplican ese número.

En el país actúa el grupo extremista islámico Boko Haram, que recientemente secuestró a unas 200 niñas por considerar que sus mentes habían sido confundidas por el cristianismo blasfemo. 


Nigera, la del Río Niger

Con 180 millones de habitantes, esta ex colonia británica (administrada en aquel entonces por la corporación privada Royal Niger Company) fue uno de los principales abastecedores de esclavos de las etnias yoruba (el título está escrito en ese idioma), fulani, bantú, igbo, etc. junto con Ghana, Tanzania y Guinea. De su territorio se separó Biafra hace unos 40 años, que fue y sigue siendo una de las zonas más pobres del planeta.
Una civilización, la occidental, que se divierte en satirizar cuestiones que los árabes consideran sagradas, también está habituada al uso de eufemismos para evitar lo innombrable. Los daños colaterales de hoy fueron hasta el siglo XIX el "comercio del ébano", como se denominaba al tráfico de esclavos de origen africano, practicado en especial por británicos, portugueses, holandeses y belgas. El ébano es una madera de origen africano de color intensamente negro.
En Nigeria se hablan más de 500 lenguas, lo que marca su condición de divisiñon administrativa colonial. La población se divide en partes iguales entre musulmanes y cristianos, con una leve mayoría de los primeros. 
En el norte del país se aplica la shaira o ley islámica.
La ley islámica condena severamente la homosexualidad, pena la falta de circuncisión, prescribe el uso de velo femenino y sacraliza la femineidad, etc. El rostro lampiño en los hombres es sinónimo de esclavitud. Un hecho que desconcierta a los occidentales es que en el mundo islámico existe la creencia generalizada de que el Corán no admite interpretaciones porque fue escrito por el propio Alah. Algunos lo toman como una tradición y otros lo creen al pie de la letra. ¿Pero en nombre de que superioridad podemos criticar esas creencias? 

En un futuro más o menos cercano, Nigeria puede seguir el camino de otros ex territorios coloniales anarquizados, entre los cuales Irak es el ejemplo más reciente. Si bien las potencias coloniales europeas dividieron esos territorios según sus propios intereses económicos y geopolíticos, el leninismo, como interpretación del materialismo histórico de Marx, fue tan enemigo de las nacionalidades como lo fueron los imperios occidentales.  La explosión de la URSS, Yugoslavia y Checislovaquia son buenos ejemplos de esta visión.

La división políitica de África y Asia es una dura herencia colonial que está explotando lentamente al ritmo de los intereses económicos. Pero si bien el petróleo es el gran motor del mundo, existen otras explotaciones que interesan a los imperios: desde el coltan y el litio a la hoja de coca y la amapola.
La época de la descolonización occidental comenzó luego de la Segunda Guerra Mundial, a la que le siguió la de la ex-URSS. La reunificación de Alemania no fue una equiparación económica del Oeste y el Este, por cuanto las regiones agrícolas de la ex-Alemania Oriental siguen siendo vasallas del Oeste industrializado.
En diciembre de 2014, el representante de la provincia de Nínive en el Parlamento iraquí denunció que EEUU entregaba armas al Estado Islámico (que conntrola parte de Irak) y algunos analistas creen que fue EEUU el creador del Estado Islámico para acabar con el gobierno sirio de Al Assad. Como se recordará, AlQaeda fue una operación clandestina de la CIA.

La crisis mundial del área dólar, la expansión de una Rusia decidida a reconstruir el paneslavismo, la emergencia económica de China asociada a Rusia, el estancamiento europeo, el terrorismo como arma de origenes clandestinos, auguran que estamos a las puertas de una nueva Guerra Fría.


sábado, 10 de enero de 2015

BARBARIE Y CIVILIZACION EN PARIS

Los griegos habían creado los mejores monstruos,
 dejando su realización a la historia posterior.
Anthony Burgess


GATICA: A mí nadie me falta el respeto ¿entendido?.
Leonardo Favio


Extraño, todo muy extraño.
En Venezuela se acabaron las papas fritas. En Argentina escasean los tampones; después de un diciembre de saqueos, la inflación superó el 40%, las reservas perforaron (¿piso o techo?) los 30 mil millones de dólares, Espert y Lilita profetizaron una catástrofe inminente y ahora unos supuestos grupos extremistas islámicos cometieron tropelías en un país, Francia, que metódicamente masacra Siria e Irak ahora mismo. Sus aviones supersónicos Rafaele y Super-Mirage 2000 arrojan bombas "inteligentes" cuya inteligencia no alcanza para discriminar entre combatientes, mujeres y niños. 
Pero no me parece sensato, para un argentino, tomar partido, embanderarse, por o contra Charlie Hebbdo ya que es un conflicto que nos resulta totalmente extraño: son otras las heridas todavía no cerradas en Argentina como para cargarnos con una mochila exótica.
Muchos musulmanes no comparten el sentido occidental del humor, y no satirizan sobre cuestiones que ellos consideran muy serias, incluso sagradas. Muchos reaccionan con malhumor, la mayoría, pero una minoría cree que esa sátira provocativa equivale a un pecado inconcebible según el significado que en occidente damos a los pecados inconcebibles. Una blasfemia para los musulmanes.
En varios estados de EEUU, matar es inconcebible, y el asesino es ajusticiado sin que eso sea noticia, en nombre del propio cristianismo.
Los israelíes, y muchos judíos, no toleran que se satirice sobre la Shoa.Y bombardean a niños palestinos.
El fondo de la cuestión parece ser, es, que se continua universalizando -por las buenas, a palos o arrojando bombas de exterminio- el modelo neoliberal de economía y cultura, y las democracias restringidas con su pequeña cuota de poder político limitado por el poder real de las corporaciones multinacionales. La pretensión, el mandato, es entonces universalizar Occidente. 
Muchos de los occidentales creemos, erradamente, que nuestra cultura, nuestro modo de pensar y actuar, es superior a cualquier otro modo de pensar y actuar. Por ejemplo, se abomina del racismo pero en EEUU todas las personas son clasificadas según conceptos raciales, y todos sabemos que un wasp es superior a un hispano. Pero se señala a Hitler como exclusivo defensor de la idea de razas superiores cuado en su época fue defendido por algunas corporaciones norteamericanas (la Ford, sin ir mas lejos). por la realeza británica, ansiosa por sacarse de encima a los judíos, y por el propio Papa Pío XII. El rey Eduardo de Gran Bretaña fue un admirador confeso de Hitler, y lo mismo sucedió con los príncipes consorte de Holanda. La Iglesia de Pío XII organizó la huida de criminales de guerra, que solían esconderse en monasterios.
Que estos sucesos lleven a un casi seguro triunfo de la extrema derecha en Francia a esta altura es casi una anécdota. La socialdemocracia europea dejó de ser "de izquierda" hace muchos años.
Los musulmanes que se sintieron ofendidos por las caricaturas de la revista satírica francesa no son extraterrestres: creen firmemente en la shaira o ley islámica, y en la yihad, o guerra santa.
Hoy todo debe parecer pacífico, tolerante y conciliador, pero la mayor parte de los occidentales no sabemos que en el pasado se produjeron unas Santas Cruzadas, campañas militares conducidas por el Papa, que entre los siglos IX y XV exterminaron a cuanto musulman se cruzaba por el camino. De paso, las regiones conquistadas eran incorporadas a los imperios europeos en ciernes. Las películas de Hollywood no han abundado en esa temática. 





Tampoco hoy se sabe mucho sobre lo que fue la Santa Inquisición dedicada a suprimir a los herejes mediante escalofriantes métodos de tortura en comparación con los cuales la picana eléctrica sería una especie de chiste. Y esos tales herejes eran buenos cristianos que no compartían el dogma del Vaticano. Juana de Arco, viva, fue quemada en esas hogueras.
Y los menos informados desconocen que el accionar de los países petroleros (Francia, Gran Bretaña, EEUU) en Siria, Irak y Palestina, a fin de asegurarse la explotación, para sus corporaciones, de los yacimientos de petróleo, han producido más de 3 millones de muertos musulmanes desde la invasión a Irak, casi todos ellos no combatientes.
Los musulmanes no están obligados a aceptar el sentido occidental del humor y la sátira, sobre todo cuando se hace humor y sátira sobre lo que ellos consideran sagrado.
Ya otro frances como Napoleón tuvo que enfrentar la yihad en su campaña de Egipto entre 1798 y 1801. Lo resolvió guillotinando a 2.400 prisioneros seguidores de Mahoma que, derrotados no una sino dos veces, no entendían el concepto de rendición incondicional asociado en este caso con "libertad, igualdad y fraternidad" de la civilización europea de la que supuestamente somos herederos. La Modernidad al palo. Creían los derrotados (mamelucos de origen turco), por el contrario, que matar y morir por una "causa sagrada" los llevaría directamente al Paraíso y se presume que marcharon gustosos al degolladero. 
De todos modos, lamentables y repudiables los ataques terroristas en Francia.
Tan lamentables y repudiables como el asesinato de niños en la Franja de Gaza o la masacre de miles de civiles en Siria (300.000 como mínimo) y los millones asesinados en Irak, que como país ya no existe, en nombre de las corporaciones petroleras.
Nadie se horrorizó en Francia por el linchamiento del líder libio Muhamar Gadafi en 2011, asesinato trasmitido en vivo y en directo por la CNN.
La barbarie asume hoy formas civilizadas, y su significación principal es desconocer al Otro diferente aunque aparente lo contrario. Con los atentados de París, Occidente está probando su propia medicina. Y no es descabellada la hipótesis de que detrás de estas matanzas se esconde la suba del precio del petróleo.
Lo verdaderamente importante es que estos modernos bárbaros no pongan el ojo sobre la Argentina.

sábado, 27 de diciembre de 2014

BENEDIT PADRE, BENEDIT HIJO



Como es habitual, el tema de la muerte de Mariano Benedit Wehmeyer (el segundo apellido, misteriosamente, nunca aparecía en TN) duró en los medios concentrados casi una semana. Luego dejó de ser noticia, abandono causado por un par de factores: algún motochorro reclamaba vigencia mediática (en este caso por no más de 48 hs y con la mirada puesta en la inseguridad) o acaso porque ya no era conveniente ahondar en el origen del dinero que manejaba el “financista”: sostenes de su pauta publicitaria, o quizás los mismos Magnetto, Rendo, Pagliaro y Herrera pueden haber confiado parte de su dinero negro al “asesor”.

Al fin y al cabo Mariano parecía ser un tipo confiable, bonachón, vástago de la oligarquía financiera, y no un advenedizo. Antes que el consumidor de noticias se hiciera alguna pregunta, Nelson Castro se vio obligado a redoblar su charlatanería desoladora incorporando a un doble que acentúa esos mohines propios de la decadencia con identificación maternal.

La familia de Mariano integra una conocida firma de la Bolsa de Comercio de la que él se había separado, dedicándose preferentemente a todo tipo de transacciones ilícitas porque la ganancia puede ser mayor y más rápida: dólares falsos, lavado de dinero, especulación, un auténtico financista nativo.

El padre de Mariano estuvo en la cárcel en 1978 durante una época en la que Martínez de Hoz combatía duramente a los advenedizos convertidos en banqueros por la plata dulce y la tablita cambiaria. El ministro debe haber deplorado que un Benedit Nougues estuviera detenido, ya que uno y otro se reconocían en similar prosapia, pero otros sectores de las FFAA en el poder tenían distintos planes para sus propios amigos y financistas. Videla intentaba equilibrar las cargas, pero a veces no lo conseguía: era un oscuro militar sin apoyos claros en ningún sector castrense (precisamente por eso se lo había elegido en 1975, cuando el sector civil planificaba el golpe).

El padre de Mariano había sido presidente del Banco de Valores, una entidad que administra la compraventa de acciones que cotizan en la Bolsa. Creado en 1978 para institucionalizar la primacía del capital financiero, forma un entramado con el Mercado de Valores y la Cámara de Agentes de Bolsa.

El Banco de Valores está hoy presidido por un Santamarina, de profesión ganadero, y entre sus directores se encuentra el mismísimo Guillermo Alchourron, quien encabezó la Sociedad Rural. Jaime Benedit Nougues estuvo al frente de la entidad durante el menemato.

Los Benedit están relacionados familiarmente con los Duncan, Carabassa,  Lagos Mármol, Mera Figueroa, Roviralta. No provienen de la vieja oligarquía patricia originada en el contrabando unitario del puerto de Buenos Aires, como Martínez de Hoz; ni de la que se enriqueció con el roquismo; ni tampoco reconoce ancestros de las guerras de la independencia, esos que seducían a Jorge Luis Borges, sino de los inmigrantes que prefería Sarmiento.

Jaime conocía a Martínez de Hoz, y ambos aspiraban a quedarse –durante la dictadura cívicomilitar-  con los activos del Banco de Hurlingham, propiedad de David Graiver, quien había fallecido en agosto de 1976. La entidad fue intervenida por las FFAA, y el general Cassino, su interventor, insistía en que era un banco viable pero la dictadura militar tenía otros planes, y no es que hubiera un solo plan. Al ser liquidada a pesar de las protestas del interventor, los activos de la entidad quedaron a merced de distintos buitres locales. Todos ellos contaban con una “pata militar” con la que podían esgrimir sus eventuales derechos o privilegios.


Uno de ellos fue el agente de bolsa Jaime Benedit Nougues. Otros fueron los Chavanne, aventureros financieros que habían comprado unos dunales costeros de la amplia estancia Malal Hue, propiedad de Martínez de Hoz, loteados y convertidos en el balneario de Santa Clara del Mar.

Pero se sabe que el misterio del enriquecimiento empresarial consiste en invertir el dinero de otro, o si es posible, ganar mucho con cero riesgo, o no invertir más que promesas a futuro. Por eso, los Chavanne, para quedarse con el Banco de Hurlingham, interesaron a otros inversores, los dueños de Industrias Siderúrgicas Grassi, que estaba pasando apuros financieros por la apertura de las importaciones decidida por Martínez de Hoz. Parece insólito que precisamente se llamara a inversores que estaban pasando un mal momento: el misterio de todo buen negocio es hacer dinero sin tenerlo, como puede leerse en las declaraciones del detenido René Grassi.

Al final, todos (los inversores de Chavanne, los amigos de Martínez de Hoz y los Grassi) fueron a parar a la cárcel durante un año, hasta que los bienes de Banco de Hurlingham quedaron "legalmente" desapoderados. Se les aplicó el artículo 6º de la ley 20.840 que penaba la “subversión económica”, subterfugio mediante el cual podía ser detenido y condenado cualquier empresario opuesto a la política desindustrializadora de la dictadura. A los Taub, del riñón de grupo Gelbard (ministro de Economía nombrado por Perón), se les aplicó el mismo artículo y pasaron siete años en prisión. No se andaba con chiquitas en esos años de de la más cruel ilegalidad, y no resulta muy descabellado suponer que si el almirante Massera se hubiera “interesado” por el Banco de Hurlingham, su destino, el de los apresados, habría sido el mismo o quizás peor. Pero no hay constancias fehacientes de que lo estuviera.

Sí lo estaba, a fin de poner en marcha su propio proyecto personal (crear en el futuro un partido político que recogiera algún fragmento del peronismo isabelista o lopezreguista), en Papel Prensa, también de propiedad de Graiver. Las peleas internas entre Videla y Massera por los bienes de Graiver las conocemos parcialmente por algunas notas y memorándums firmados por un tal capitán de navío D’Agostino, hombre de confianza del ex almirante, que también intervino en el desapoderamiento de Papel Prensa.

Aunque dicen que el crimen no paga, los activos de la entidad fueron repartidos entre los amigos del Banco Rural, el Banco Shaw, el Banco Ganadero, el Banco Comercial del Norte y el Citibank (que no eran advenedizos de la plata dulce, a diferencia de otros como los Greco y Saiegh), mientras la legítima heredera de Graiver, Lidia Papaleo, era torturada y vejada por Etchecolatz. Como se recordará, mediante una argucia legal, Papel Prensa quedó fuera de la sucesión de Graiver, y esto los habilitó para que fuera adquirida por los titulares de una empresa ficticia, Fapel S.A., propiedad de Ernestina Herrera y Magnetto, entre otros.

“La producción de papel para diarios no puede quedar en manos de un judío”, había señalado el capitán Manrique a Lidia Papaleo antes del desapoderamiento, refiriéndose a Graiver y sus herederos. Manrique fue uno de los que ocultaron durante años el cadáver de Eva Perón, inhumándolo con nombre falso en Italia. Al fin y al cabo, la dictadura era profundamente antiperonista.

“Financistas” como Benedit no son empresarios sino rentistas. Renta agraria o financiera, ni el dinero ni el campo se reproducen, sólo pueden incrementarse o reducirse por decisiones de mercado. Se calcula que los activos ficticios en el mundo (los que los Benedit contribuyen a crear e inflar) superan en seis veces los activos reales. El capital financiero es una gran burbuja de promesas de pago a futuro y rentabilidad ficticia cuyo estallido se retrasa por la amplia capacidad del sistema económico para recrearse y concebir nuevos vericuetos (paraísos fiscales, empresas off shore) que, en nombre del neoliberalismo reinante, permitan situarse por arriba de las decisiones de los Estados soberanos o incluso de asociaciones de Estados soberanos: los ataques contra el Mercosur, el Alba y el Celac se inscriben en esa línea.

En una civilización caracterizada por los eufemismos, en eso andaban los Benedit. No producen: lucran con el lucro, lo que no es una crítica a la actividad terciaria o de servicios. Pero sabemos los problemas que trae la excesiva intermediación de bienes de consumo en nuestro país.

Nunca se sabe quién paga y quién debe en esta sobreviviente patria financiera. Los financistas pasan por ser atildados caballeros de modales británicos, pero en muchas ocasiones merecen ser tratados con la firmeza con que los vapuleaba Guillermo Moreno.

martes, 23 de diciembre de 2014

LA INTEGRACION AMERICANA Y VUELTA DE OBLIGADO (II)


Teodoro Boot

En momentos en que por razones geopolíticas y por sentido histórico, Latinoamérica debe marchar más decididamente a la integración, es razonable repasar las causas de anteriores fracasos, el porqué de las traiciones y la razón por la que las disensiones alientan la injerencia de las potencias.

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Contrariamente a lo que podría pensarse, la ofuscada nota de Luis Alberto Romero (“Delirio nacionalista: el mito del combate de Obligado”) publicada el 9 de diciembre en Clarín y respondida el día 16 en ese mismo diario por Mario Pacho O´Donnell, no reaviva una polémica. Es que sólo una persona mentalmente perturbada puede dedicarse a demostrar que el 20 de noviembre de 1845 la flota anglofrancesa consiguió romper las cadenas que cruzaban el río (no con el objetivo de frenar a los barcos, sino para demorarlos lo suficiente y someterlos al fuego de las rudimentarias baterías costeras) y, hostigada permanentemente desde la costa, remontó el Paraná rumbo a Corrientes y Asunción. Con el propósito de quitar sentido al Día de la Soberanía, detenerse a discutir si eso ocurrió o no, cuando es público y notorio que así ocurrió, es tan absurdo como cuestionar el calificativo de Libertador o Padre de la Patria con que se conoce a José de San Martín basados en que el único hecho de armas del que en estas tierras participó don José fue un combate insignificante a orillas del Paraná contra un grupo de españoles que había desembarcado para robar gallinas y vacas. 
La gente sana y equilibrada no discute esas cosas.

Pero si la nota de Romero no aviva ninguna discusión útil, la respuesta de O´Donnell habilita un abordaje del tema que nos permite remitirnos a la actualidad.


Rosas y “la libre navegación”
Con mucho tino, O´Donnell apunta que lo que se conmemora los 20 de noviembre, aniversario de uno de los muchos combates librados contra la flota conjunta de las dos mayores potencias de la época, debería ser llamado Guerra del Paraná, puesto que de eso se trató, de una guerra por el control del principal de los ríos argentinos. Pero, a la vez, O´Donnell hace una interpretación sesgada del conflicto, ya que no se trata del control del curso de agua por el curso de agua en sí, sino de la apropiación de los impuestos al comercio exterior, en otras palabras, de las rentas de aduana. Y es en este marco en el que debe verse el argumento conceptual del conflicto: la libre navegación de los ríos.
Aclaremos que nadie discutía la libre o no libre navegación del Luján, el Reconquista, el río Quinto o el Carcarañá, sino la del Uruguay y, principalmente, el Paraná.
Cierta simplificación histórica analoga el reclamo por la libre navegación de los ríos con los principios unitarios y su adhesión a los imperios europeos. Sin embargo, quien primero habló entre nosotros de la libre navegación de los ríos fue Artigas, insospechado de cualquier connivencia con ningún imperialismo. Más tarde, el partido unitario hizo suya esa consigna para utilizarla contra Rosas, valiéndose de los reclamos de la mayoría de los caudillos del litoral. Y será finalmente esa conjunción de intereses múltiples y contradictorios (el partido unitario, Inglaterra, Francia, la elite de Montevideo, el Imperio de Brasil y los gobiernos de Entre Ríos, Corrientes y Paraguay), circunstancialmente unidos en el reclamo por la libre navegación, vale decir, por cobrar los tributos al comercio exterior, la que consigue derrotar a Rosas.
A estas alturas nadie, con excepción de Luis Alberto Romero y el coro de viudas del ñoño liberalismo del siglo XIX, puede poner en duda que la defensa del río Paraná y de la integridad territorial argentina contra las potencias europeas fue el momento más glorioso de la vida pública de Juan Manuel de Rosas, hasta el punto de granjearle la general admiración de los americanos de su tiempo. Pero a la vez, fue el núcleo de ese conflicto su principal limitación y debilidad y, a la postre, la razón de su derrota.
Si el río no es libre ¿de quién es? No de Inglaterra y Francia, ya sabemos. ¿Es de la Confederación? ¿De cada estado en igualdad de condiciones o de unos más que otros? ¿Sobre qué bases se establece una confederación en la que unos estados tienen mayores derechos que otros? ¿O no sería que ese río no era libre porque era de Buenos Aires?



Las rentas de aduana
En 1835 y recogiendo los reclamos de la provincia de Corrientes, el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas redactó un reglamento de Aduana que protegía las producciones de las provincias, pero la aduana, las rentas de la aduana, así como el puerto que tiene la llave del sistema del Plata, siguieron siendo propiedad exclusiva de la provincia de Buenos Aires. En estricta justicia, Corrientes, Asunción, Santa Fe, Concepción del Uruguay o Paysandú podían esgrimir derechos semejantes: que las mercaderías de ultramar llegaran a los distintos puertos, tributando en las aduanas de las respectivas provincias (llamémosles “estados”, para que nadie se sienta menoscabado).
Este es un punto que Rosas no entendió o no pudo resolver, habida cuenta que resolverlo iba en desmedro de los intereses de la provincia que gobernaba: la necesidad de federalizar las rentas aduaneras como instrumento de organización nacional.
Si bien protegidas por el reglamento aduanero de 1835, la mayoría de las provincias (muy especialmente las mediterráneas) se encontraban arruinadas desde la temprana apertura comercial iniciada del virrey Cisneros y defendida con uñas y dientes por la elite comercial porteña, intermediaria en los negocios de importación-exportación. La protección del reglamento de 1835 amparaba la producción regional, pero del tributo aduanero no llegaba nada a ninguna provincia, más que a Buenos Aires.
El inicial reclamo de Artigas de libre navegación de los ríos evoluciona hacia la solución de fondo: derrotar a la burguesía comercial porteña y someter a Buenos Aires a la voluntad de los demás estados provinciales. Solución que, no obstante el triunfo de Cepeda, se vio frustrada por las intrigas de Sarratea y la miopía y falta de estatura política de los dos lugartenientes artiguistas: Francisco Ramírez y Estanislao López.
Durante sesenta años más se prolonga la guerra civil, que no es otra cosa que la lucha por la apropiación de las rentas de aduana y que en el litoral adopta la fórmula de la libre navegación de los ríos, fórmula que llevaba implícita la tendencia a la disgregación.

Organización o segregación
¿De qué podía servirle a Salta o San Juan la libre navegación del Paraná? Las provincias interiores necesitaban imperiosamente la organización nacional. Las del litoral, no. Les bastaba con negociar con Buenos Aires alguna forma de libre navegación. O, en todo caso, segregarse, ya fuera a través de la conformación de una república de la Mesopotamia, la integración paraguayo-correntina o la federación del Uruguay integrada por la Mesopotamia argentina, la Banda Oriental y el estado de Río Grande do Sul.
Es en esa tensión entre las provincias del litoral y las del interior que durante treinta años maniobra Rosas para consolidar la hegemonía bonaerense y, a la vez, conservar la integridad territorial de la confederación, valiéndose de su gran capacidad diplomática y, principalmente, del manejo del puerto y el control de la aduana. Y estaba en esa fortaleza su mayor debilidad, ya que se trataba de una situación altamente inestable que se resolvía o bien con la organización nacional o bien en la desintegración territorial.
De hecho, la organización nacional sólo fue posible después de que Julio A. Roca consumara, al menos en parte y a su manera, uno de los anhelos de Artigas: el sometimiento de Buenos Aires a la voluntad de las demás provincias, en otras palabras, la federalización del puerto, la aduana y la ciudad de Buenos Aires. Fue recién entonces que se extinguieron las tensiones y tentaciones secesionistas, algunas consumadas, otras temporarias y otras en proyecto. 
Ese largo conflicto, motivado por la desigualdad de derechos entre estados en teoría equivalentes, fue lo que permitió y alentó la intervención de las potencias europeas. Al respecto vale la pena recordar que la flota anglofrancesa fue de algún modo convocada por Carlos Antonio López desde un Paraguay que, habiendo llegado al límite de sus posibilidades en el tradicional aislamiento de Rodríguez de Francia, se veía estrangulado por Buenos Aires.
Tras la derrota de Artigas, el aislamiento paraguayo, el federalismo defensivo de los caudillos, el "sistema americano" rosista de defensa de la soberanía (el uso del poder económico de Buenos Aires para evitar la disgregación), fueron los distintos caminos adoptados por los distintos pueblos en la defensa de sus intereses. Ninguna de esas opciones dio resultado. No, al menos, los que hubiera tenido una federación de iguales, en la que nadie fuera más que nadie.
En momentos en que por razones geopolíticas y por sentido histórico, Latinoamérica debe marchar más decididamente a la integración, es razonable repasar las causas de anteriores fracasos, el porqué de las traiciones y la razón por la que las disensiones alientan la injerencia de las potencias. De igual modo, los alcances y límites de esa segunda guerra de independencia que fue la resistencia a la invasión anglofrancesa, nos recuerdan que la verdadera integración se lleva a cabo en términos de igualdad y que no hay integración duradera basada en el solo impulso de ningún “tractor”, llámese Brasil, Argentina... o el Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas.

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