jueves, 7 de junio de 2012

Sociología de una época “interesante”. Otra polémica de Clarín




Tanto como sus ojos oblicuos, es proverbial la hermeticidad de los chinos. Eso ha contribuido a propagar en Occidente el taoísmo, el confucianismo y el Libro Rojo de Mao, porque siempre resulta más atractivo lo enigmático. 
En el pasado, hubo en la Argentina muchos seguidores de Mao convencidos del potencial revolucionario del campesinado.
Todavía quedan algunos, aliados a Biolcati y la Mesa de Enlace.
Los chinos son indescifrables. Ahí donde cualquiera de nosotros diría “ojalá te mueras, borracho”, ellos, menos vulgares, te maldicen con un: “¡ojalá vivas tiempos interesantes!”
La comparación, tomada al azar, muestra que además de tener ojos oblicuos y ser herméticos, los chinos, salvo los dueños de supermercados y lavaderos, son enemigos de la chabacanería.
Es quizás porque ese país, además de multitudinario, ha heredado una cultura que se considera la cima del mundo. Cuando los ingleses los invadieron en el siglo XIX para imponerles el uso del opio, sus clases dirigentes no podían entender cómo una raza vasalla se atreviera a tanto.
En Argentina estamos viviendo tiempos interesantes por una serie de cambios que muchos de los argentinos nunca imaginaron ver con sus propios ojos (redondos).
Los chinos llaman “ojos redondos” a los occidentales y sostienen que todos somos parecidos. Al menos, así lo afirma el maestro Dolina.
Un ejemplo elocuente de lo interesante de estas épocas es la nota de Clarín de hoy, diario que, no conforme con angustiarnos por la volatilidad de los dólares azules, nos informa que se desató otra polémica, la de quienes están a favor o en contra de los nuevos baños colectivos para todas y todos en la facultad de periodismo de la Universidad de La Plata. 
Clarín, como siempre, abusa del término “polémica” porque es contrario a la apología, que sólo es de sí mismo y de los grupos económicos a los que sirve. Vean, si no, el corto publicitario sobre Agostino Rocca que emite diariamente TN, o esas frases como latigazos: “no estuvimos a favor del tren-bala”, etc.
No hay ninguna polémica: simplemente vivimos tiempos interesantes, lo que para los chinos es una maldición y para nosotros, que estamos en sus antípodas, una bendición.


A partir de ahora, los mingitorios de la facultad de Periodismo de La Plata podrán ser usados por las chicas y los más recatados inodoros, por los chicos. Además, se dice que quienes ejercen el periodismo o estudian para ello, suelen ser personas excéntricas y amantes de las novedades, de modo que no se ve ningún problema en ese sentido. 
Lo que no sabemos es qué sucederá cuando unas y otros pretendan usarlos simultáneamente. 

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