jueves, 22 de agosto de 2013

Delaware mata Seychelles

En parte me equivoqué. Hay quien dice que siempre me equivoco. Larrata, lejos de abandonar el tema Seychelles por alguna otra información tan rimbombante como apócrifa, redobló la apuesta y sigue calentando la pava con la fábula, ahora secundado por la hormiguita Ocaña metida de lleno en la campaña electoral.
Su núcleo es que una delegación de 15 argentinos aterrizó en las Seychelles unos días antes del viaje presidencial; todo eso mientras aparecía un supuesto cheque de dinero negro por 50 millones de euros.
Resulta inverosímil que toda una comitiva encabezada por la Presidenta mas una delegación previa de 15 personas necesite viajar tan lejos para depositar un cheque que puede caber cómodamente (u ocultarse, si usted quiere) en un bolsillo.
No solo ELLA aterrizó, según el cuento chino, con una bolsa repleta de dinero negro: habrían existido otros 15 bultos, carteras o monederos, transportados subrepticiamente por cada integrante del grupo que se anticipó, todas ellos, al parecer, con billetes de baja denominación. Todo un pequeño ejército de hombres de la bolsa. 
En tren de seguir con los disparates, también es posible que haya habido un solo bulto de dinero sucio, y que la delegación acompañaba como custodia, pero como todos desconfiaban de todos, se vigilaban uno a otro.
El tema es que si Larrata redobla la apuesta es porque la información oficial, incluyendo la aparición del Secretario Parrilli, que casi nunca aparece en los medios, no fue todo lo precisa y clara que debió ser, como si algo se ocultara en la escala en Seychelles: ¿se puede pecar de ingenuidad en esta guerra a muerte?
¿Por qué no se aclara (con la suficiente sencillez como para que lo entendamos todos, incluso los subnormales) si la escala en las islas duró 3 días o 13 horas? ¿O acaso estamos ante un movimiento político en el que todos parecemos obligados a mirar hacia allá cuando lo importante está acá?
Sea como fuere, Larrata y Daniel Santoro, el periodista investigador estrella del diario Clarín, ocultan al público consumidor de noticias que las empresas controlantes del grupo están domiciliadas y registradas en un paraíso fiscal: el Estado de Delaware. La típica maniobra que atribuimos a los teros.
Lo que habría que investigar es si los fondos para tales despliegues extraterritoriales no fueron financiados por las empresas GS Unidos, Tinicum GC Investors, Farallon GC Investors, VLG Argentina LLC (dueña del 51% de Cablevisión), Vistone LLC, Grupo Clarín Services LLC (GCS), Raven Media Investments LLC y GCSA Investments LLC, todas ellas del Grupo Clarín y radicadas en el pequeño estado de Delaware, USA, cuyas autoridades lo definen como “The Land of Free-Tax Shopping”.
¡Para qué irse hasta el Océano Índico si aquí nomás, en América, tenemos unos cuantos paraísos fiscales!

Un parrafito sobre los tales paraísos

Se dijo por ahí que el gobierno argentino había sacado a las Seychelles de la condición de paraíso fiscal. La mentira fue rápidamente desmentida.
Ningún gobierno nacional puede poner o sacar a voluntad de una lista oficial de paraísos reconocidos oficialmente por todas las unidades de anticorrupción del mundo, pertenecientes a los respectivos estados nacionales.
Los países industriales del Norte están organizados como estados federales, lo que permite que el Estado de Delaware, en EEUU, o la isla de Man, perteneciente a Gran Bretaña, sean paraísos fiscales.

El estado argentino, al contrario, está organizado como estado unitario: no es posible que la provincia de La Rioja o el barrio de Parque Chas se conviertan en paraísos fiscales, cuya lista completa es pública y reconocida oficialmente en todo el mundo.
Aquí esa lista fue publicada en algún post anterior.
Los unitarios, la oligarquía portuaria que detentó el poder real en Argentina, nos organizó como país unitario aunque se cacareaba que éramos un país federal. Ese fue el crimen de Rivadavia. Mitre, etc. En la última década se avanzó un poco, a los tumbos, para revertir esa situación. Por eso cacarean chantas sobrevivientes del menemismo como los Rodríguez Sáa. Pero hay que seguir adelante sin cambiar el rumbo, porque no es suficiente. 
Por eso los gobernadores de las provincias argentinas, aunque se declaren seguidores del mito liberal, no pueden declarar "paraíso fiscal" a la provincia que gobiernan. 
Los gobernadores de los estados federales de EEUU (por ejemplo Delaware) sí lo pueden hacer.

Clarín oculta que su grupo empresario controlante está radicado en el Estado de Delaware. Lo de las Seychelles es una cortina de humo.

martes, 20 de agosto de 2013

La verdad sobre el dinero negro en Seychelles

Aterrizando en las islas

Cuando esta nota se lea, si es que la lee alguien, el descubrimiento del gran investigador Jorge Lanata, también conocido como Jorge Larrata sobre el depósito de dinero negro en las islas Seychelles habrá pasado al olvido, reemplazado por otro gran descubrimiento apócrifo.
Unas líneas sobre el título: nos confesamos poco amantes de gerundio, porque es una conjugación donde el tiempo, el modo, el número y la persona no están definidos, y en este caso hubo determinados argentinos, encabezados por nuestra Primera Mandataria, en esa isla.
Y un ave del paraíso (Lanata o Larrata) que denunció el traslado de dinero negro. El viejo cuento del hombre de la bolsa en formato televisivo y una protagonista mujer.
Pero “aterrizando” es lo que más se aproxima a la realidad en este caso, por lo falso de la situación, de modo que estamos aterrizando hoy o quizás lo hagamos en un año, no importa, lo esencial es limar a este gobierno con todo medio que se tenga a mano. 
Sólo eso.
Y ya que hablamos de infundios, agregamos el nuestro.
El uso del gerundio está o estuvo de moda entre algunos psicoanalistas, quienes a fin de reducir costos de alquiler, se reunían en un caserón en buen estado para atender a sus pacientes y bautizaban a la institución de salud mental con alguna acción en ese tiempo verbal (recuperando, analizando, socializando, deseando) acaso porque el análisis (freudiano, lacaniano o lo que fuera) se sabe cuándo empieza, si es que empieza, pero nunca cuando termina.
La comitiva presidencial, como decíamos, viajó rumbo a Buenos Aires desde el lejanísimo Vietnam luego de una gira oficial que incluyó a las islas Seychelles como escala técnica para que descansen las tripulaciones del avión.
En el aeropuerto no hubo ningún tipo de recibimiento oficial por la sencilla razón de que el periplo sólo lo menciona como escala para repostar, reponerse y repasar el aparato (al avión me refiero).
Para quién no sepa dónde corno están las mentadas Seychelles, que somos muchos, casi todos: son un grupo de más de un centenar de islas e islotes ubicados al norte de Madagascar, cerca de la costa africana, en el océano Índico.
Alguna vez fueron independientes, pero pertenecieron a los franceses hasta la caída de Napoleón y luego arrebatadas por el voraz león británico, quien desde principios del siglo XIX se ocupó de construir una realidad mítica (que ocultaba la crueldad de la colonización) sobre los territorios que colonizaba mediante una empresa privada llamada Compañía de las Indias Occidentales.
Los británicos se apoderaron de la mitad de África, construyendo mitos insulares sobre Madagascar o Zanzíbar, esta última hoy parte de Tanzania. ¿Nadie recuerda la heroica defensa de Kartúm protagonizada por ese actor que además pertenecía a la Asociación del Rifle? Me refiero a Charlton Heston, el que también le prestó la cara al propio Moisés.
En fin, que sobre la colonización del continente africano por parte de Gran Bretaña, Holanda, Alemania, Francia e Italia habría mucho para hablar, pero no aquí.
Para todo el que conozca el abismo entre la legendaria isla de Ceilán como colonia británica (una suerte de Paraíso Perdido de Milton) y el desquiciado Sri Lanka independiente de hoy en día, sabrá de lo que estoy hablando.
Son lo mismo.  
La minoría de los tamiles son los pobladores más temidos de Sri Lanka, una isla colonizada (algo habrán hecho) por todos los reinos europeos aunque con el mismo destino final de las Seychelles: integrar el imperio británico y el Commonwealth.
Pero volvamos al viaje presidencial.
Vemos a nuestra presidenta bajando afanosamente del avión en la pista del aeropuerto de Victoria, en las Seychelles. Desciende la escalerilla un poco encorvada hacia adelante por el peso de una bolsa colmada que transporta a sus espaldas, de donde cada tanto se escapan billetes. No son negros: parecen dólares o euros, ya que en las islas no aceptan dinero argentino.
¿Te gusta así Lanata o Larrata? 

domingo, 18 de agosto de 2013

¿ESCÁNDALO EN EL CIADI?

El diario Tiempo Argentino de hoy sacó dos ediciones. En la primera, el título de tapa era ESCÁNDALO EN EL CIADI: NOMBRAN A DOS JUECES VINCULADOS A REPSOL. Luego lo rectificaron o intentaron mejorarlo y ahora luce así:

Escándalo en el CIADI: el país impugnó a dos jueces por vínculos con Repsol

Que nombren a dos jueces vinculados a Repsol no escandaliza a nadie en el Ciadi. 
El escándalo se habría desatado si nombraran a personas vinculadas, por ejemplo, con el gobierno argentino
Siempre los árbitros (ya que no son jueces) del Ciadi son profesionales vinculados a las empresas que suelen litigar ante los gobiernos porque, en nombre de la vapuleada "seguridad jurídica", consideran vulnerados sus derechos adquiridos. 
Siguiendo la lógica del título, todo partido de fútbol entre un equipo de Buenos Aires (Boca o River) y uno del interior (Aldosivi, el Tomba) debería desatar un escándalo por la competencia (federal o provincial) de los árbitros e incluso de los llamados "jueces de línea". 
O en una situación imaginaria, si en un partido de fútbol se enfrentaran un equipo formado por las once maravillas de la pelota de los últimos tiempos (Messi, Maradona, Ronaldo, que se yo) y el otro por once jugadores desconocidos de, digamos, Villa Albertina y Parque Chacabuco, como Pérez, Bolita González, Salustiano Rotella, etc 
Nadie se haría ilusiones con un árbitro imparcial que, imagino, dejara pasar un flagrante penal mientras se entretiene sacándose una foto con Messi o pidiéndole un autógrafo a Maradona.
Habría que hablar con propiedad.
De todos modos, la información es veraz: Francisco Orrego Vicuña y Claus von Wobeser pertenecen a un estudio jurìdico que defiende los intereses de Repsol. El chileno Orrego Vicuña, justificó la violación de los Derechos Humanos y defendió a Pinochet.
Y Argentina, como corresponde, los impugnó aunque dudamos del destino final de tal impugnación.
Habida cuenta de que al Ciadi no han llegado (ni llegarán, que yo sepa) vientos reformistas, ese organismo sigue siendo un órgano arbitral, no una corte de justicia, creado por el Banco Mundial para defender las inversiones privadas en los países "energentes". 
Hay un largo historial de árbitros del Ciadi vinculados a empresas que reclaman derechos adquiridos o son ideológicamente afines a la cultura corporativa. 
Jamás supimos de un escándalo (y ese sí habría sido muy real) provocado por el nombramiento de árbitros afines a las presuntas víctimas. Debe ser porque la palabra "juez" es más corta o entendible que "árbitro" para un título de tapa.
Eso sí, la veo a la tontita de Laura Alonso suscribiendo el titular, escandalizada por demás, como sus mandantes.

sábado, 17 de agosto de 2013

HOY ESCRIBE MENDIETA

Me parece que lo que se pega abajo es una buena nota de Mendieta el renegau. 
Creo que se hace más necesario que nunca discutir ahora el resultado de las PASO, con las elecciones de octubre por delante y una Corte Suprema que, sospecho, dará la razón a Clarinete en el artículo sobre desmonopolización. 
Y lo hará después de tales elecciones, para no regalarle al gobierno nacional un argumento de campaña. 
Aunque es claro que en las PASO no corría la polarización, todos hablan de la derrota del gobierno pero nadie dice que Macri sacó entre un 28 y un 30%, contra el 60 y pico que lo catapultó a la intendencia. 
Tampoco hay referencias en los medios a la relación entre Macri y la violencia armada de La Doce.
Quizás tenga razón Forster cuando afirma que este gobierno es una anomalía. De la boca para afuera, todos reconocen la diferencia entre Gobierno y Estado, pero en realidad, la oposición de derecha y centroderecha, fragmentada y todo, sigue considerando que EL ESTADO SON ELLOS. No olvidemos esta falla propia.



Bancar los trapos

Los militantes tienen o no tienen responsabilidades? Opino que sí. Me gusta pensar que sí. Porque si pensáramos que no, en vez de militantes seríamos meros reproductores de órdenes que vienen de arriba. Y lo que viene de arriba es la conducción. La conducción traza un camino, marca un rumbo, establece objetivos. Pero por abajo, los militantes tienen que buscar la mejor forma de llevar eso adelante. Y la conducción se reafirma en un ida y vuelta con las bases.
Empecemos por el principio: el kirchnerismo perdió las elecciones. Y las perdió porque el kirchnerismo, a pesar de seguir siendo la fuerza política más votada en el orden nacional, a esta altura compite contra sí mismo. Es como aquellos equipos que ganan siempre todas las copas. De vez en cuando pierden, pero sobre todo pierden cuando tiene la inmensa y titánica tarea de seguir superándose a sí mismos y no lo logran.
Entonces asumamos que se perdió. Porque lo que es seguro es que se perdieron votos, obviamente que en relación al 54% del 2011, pero también en relación al 2009. Porque se sacaron menos votos de los esperados a nivel nacional. Porque se perdió en la Provincia de Buenos Aires. Porque salió tercero en Santa Fe. Y etcétera, etcétera. Eso ya lo sabemos todos.
Lo segundo es preguntarse, entonces, por qué perdió tantos votos. Y acá puede haber tantas interpretaciones como interpretadores. Y seguramente la verdad, que no existe, está en un punto medio entre muchas de ellas. Lo tercero es asumir que hay cierta uniformidad nacional en los resultados (por supuesto, con los matices propios de cada distrito, pero en todos lados se fue para atrás), lo que indica que hay motivos "de alcance nacional".
Entonces: algunos piensan que perdió muchos votos por no haber atendido nuevas y viejas demandas (lo que sería un problema de "gestión"). Otros piensan que es por "problemas comunicacionales" o, más directamente, porque los medios "juegan en contra" (el nacimiento de esos medios en los últimos 12 meses explicaría así el 54% de hace dos años, je). Otros especulan con "problemas políticos", como una pérdida de acumulación de actores. Otros, más marketineros, te dicen: hoy ser oficialista no está de moda.
Bueno: pienso que hay un poco de cada una de esas cosas. Y algunas más. Pero también pienso que siempre hay que empezar por el principio. Y que la política está antes que la comunicación. Y que "hacer política" no es lo mismo que "comunicar" y que "comunicar" no es lo mismo que "hacer campaña" y que "hacer campaña" es mucho más que hacer actos y spots.
Y me voy a extender, que no se solucionan problemas grandes con respuestas cortitas.
En lo político: hay que dejarse de joder con el sectarismo. El kirchnerismo es un parte central, en esta etapa histórica, del peronismo y del movimiento nacional y popular. Pero no es la única, ni siquiera la más grande. Condujo y conduce, pero es una parte. Y para seguir conduciendo, como diría el General, hay que acertar. Y para acertar, además de otras cosas, hay que contener. Y acumular. Y no podemos pretender que la única acumulación válida sea la de una fracción y que los otros no acumulen o mirarlos de reojo cuando lo hacen. Por supuesto, esta afirmación esconde debates más profundos que quizás haya que en algún momento enfrentar: ¿consideramos al kirchnerismo algo fundacional o asumimos que tiene raíces más profundas que lo anteceden? Mi opinión está en este mismo párrafo, pero no todos piensan –y actúan- igual. Y eso se nota. Y en algún momento entra en crisis ¿Es una crisis terminal? De ningún modo. El kirchnerismo ha sabido recuperarse de derrotas y de desaciertos y, sin dudas, puede volver a hacerlo. Lo que no podemos permitir es que se rife lo obtenido en todos estos años. Y para que no se rife no podemos ser tan obcecados de pensar que sólo este esquema lo puede garantizar. Para decirlo claro: hay quienes, dentro del kirchnerismo, fantasean con un "irse" en 2015 con una candidatura perdidosa, que gane el más horrible posible y volver luego, "cuando nos extrañen". Bueno: esto me parece un desastre y un infantilismo. Podés perder, claro, pero no podés jugar a perder. Porque, si realmente creemos en este proyecto, los perjudicados de un retroceso no serán ninguno de los que creen en esa hipótesis (los cuales ya forman parte de "la clase política" y, por ende, no tendrán problemitas de subsistencia) sino, sencillamente, los sectores populares que decimos defender. Creo que fui clarito, ¿no?
En lo "gestional": hay que atender las nuevas demandas con algo más que un repaso de lo ya hecho en la década. En primer lugar porque muchas de esas demandas son producto, precisamente, de éxitos previos del proyecto. En segundo lugar porque es nuestra obligación ideológica: que un ex desempleado haya conseguido laburo pero ahora exija mejores salarios o viajar bien es correcto. Aquellos que piensan que esas personas "nos deben" algo por haber mejorado sus vidas (aunque más no sea en una pequeña parte), en mi opinión, tienen una desviación ideológica preocupante. Los peronistas, desde siempre (bah, a veces), construimos derechos para las mayorías populares. Son derechos. Así que no nos deben nada. Y en todo caso "pagan" eso en cada elección. En tercer lugar, siempre hay que ofrecer una "perspectiva de futuro", y hace rato que no lo hacemos. Ya no alcanza con repetir, una y otra vez, lo mal que estábamos en 2001, en 2002. Todo el mundo lo sabe. El punto es qué le decimos, y cómo lo explicamos, para convencer a los votantes de que, con este proyecto político, va a estar mejor en el futuro de lo que está hoy.
En lo "comunicacional": no me voy a extender demasiado en esto. Es mi "campo" y conozco demasiado lo complejo que es como para andar tirando al voleo cosas. Pero me voy a limitar a lo siguiente: no se puede seguir hablando sólo "para los propios", como si eso fuera tener fuertes convicciones y adaptar tu comunicación a las necesidades del contexto fuera una entrega, una traición. El camino de la autocelebración, compañeros, está agotado. Y el énfasis en "bancar los trapos" me hace acordar a los que, en el fútbol, son hinchas de su hinchada. Los entiendo, claro que los entiendo. Soy de Racing y estoy orgulloso de mi hinchada. Pero a la cancha entran los jugadores. Y los partidos no los ganás cantando en la tribuna para que te escuchen los mismos que son de tu equipo.
Veremos. Como siempre, está todo el futuro por hacerse. No está escrito. Y cada uno banca los trapos como puede. Yo así.

viernes, 9 de agosto de 2013

JUNTOS PODEMOS

Este post pudo haberse titulado “La culpa la tiene nuestra presidenta”, o “Marcianos”, pero preferí el elegido porque la apelación a la unidad de todos, imagino, es cosa seria.
Me he despertado pensando en el sentido de la frase: juntos podemos. ¿Quiénes, juntos? ¿Todos o solamente ellos? Advertí, tarde, que la apelación, si bien puede interpretarse de las dos maneras, sugiere que Macri pretende ser el líder de ellos, con vistas a octubre, pero todos sabemos que eso es imposible.
Y también esconde que en ese “todos”, muchos quedamos afuera.
Excluidos.
Hay demasiados jefes entre ellos, y pocos soldados. No me imagino a Carrió subordinándose a ninguno de ellos. Tampoco me lo imagino a Macri, que tiene esas veleidades del cacatúa aburrido que sueña con la pinta de Carlos Gardel. No puedo imaginar a ninguno de ellos subordinándose a una lista común. Muchos personalismos sin substancia, muchos generales sin tropa.
Y los títulos que no fueron (“La culpa la tiene…” o “Marcianos”), no lo fueron porque en realidad había pensado comenzar con una anécdota.
En las colas del colectivo suelen suceder cosas asombrosas.
Ayer mismo, esperando el 26, fuimos momentáneamente detenidos por un grupo de jóvenes que hacían piruetas impidiendo el libre flujo de tránsito. Delante de mí una mujer se dio vuelta y dirigiéndose a quien esto escribe, explicó así la fugaz dificultad: “La culpa la tiene nuestra presidente”, poniendo, creo, cierto asco en el “nuestro”, como si esa posesión común fuera a su pesar, pero combinada, creo, con cierto reconocimiento: al menos registraba su autoridad presidencial.
Evité polemizar y me limité a devolverle un cuarto de sonrisa de costado.
No entiendo en qué podría ser culpable Cristina, ni siquiera qué tenía que ver con la situación.
Eso me recordó otra espera de colectivo, esta vez suburbano, cuando nuestro ocasional compañero de cola atribuyó el atraso en la llegada del medio de transporte a un grupo de hombrecitos marcianos que, cerca de allí, cerraba el paso del tránsito, y lo dijo seriamente. Los llamó “hombrecitos”, aunque no sabemos si en Marte hay “hombrecitos” y “mujercitas” verdes, muchos sexos, uno solo o ninguno. Ni siquiera si son verdes.
- Ahhh…- respondí.
En las colas suelen escucharse todo tipo de comentarios estúpidos o demenciales. Pero si bien el último ejemplo rápidamente se explica en el delirio, el primero me sugiere más, es el resultado de un encadenamiento coherente de ideas. Erradas.
La culpa la tiene nuestra presidenta bien pudo ser “todo es culpa de ella”, y luego “ella o yo”, algo así.
Me siento orgulloso de esta presidenta, y creo que cada uno, en la medida de sus posibilidades y necesidades, debe contribuir a que esto no fracase. Sabemos que muchos no lo piensan así, que la prédica del individualismo ha calado en amplios sectores de la sociedad argentina, que ese individualismo es uno de los signos distintivos de nuestra época, que lo solidario y lo común a todos son cosas del pasado. Y que muchos son sordos a su prédica en este sentido.
Recordemos, entre mil ejemplos disponibles, el estúpido individualismo de esos conductores de bicicleta que se desplazaban por las calles de la ciudad como un malón con ruedas, sin respetar las señales de tránsito: pudieron ser responsables de una tragedia; no lo fueron de pura casualidad.
No escuché a Macri criticarlos (y nadie se lo preguntó), quizás porque a eso se refiere con la apelación de “juntos podemos”. Juntos, con los de masa crítica, eso sí.
Un hombre, un voto.
Tampoco escuché a ningún periodista relacionar a Macri con “La Doce” de Boca.
Parece tan incombustible como lo expresa su rostro o su pobre discurso. La plata puede hacer milagros.
Debo reconocer que, cinco años atrás, me empeñaba en remarcar los defectos del gobierno en lugar de subrayar sus logros, olvidando eso de “en su medida y armoniosamente”.
Fue Alicia, mi compañera de entonces, la que me despertó de un error originado en la vanidad de quienes critican para lucir más objetivos.
Juntos podemos, sí, apoyar este proyecto con los errores y defectos que tiene. Es la única petición de unidad que puede funcionar cuando no priman los meros intereses personales.
Parece ingenuo: no lo es.

martes, 6 de agosto de 2013

LO IDEAL SUELE SER ENEMIGO DE LO BUENO

Aunque las charlas con mi amigo Teodoro Boot se han espaciado últimamente (cosa que atribuyo a mis actuales dificultades físicas), suelo aprender de ellas por la claridad conceptual que suele exhibir (él) aunque no comparta en un ciento por ciento (nunca hay unanimidad) de una amistad que se forjó hace décadas, en la propia dictadura cívicomilitar. 
En esos años 60/70, me iba hartando paulatinamente de las posiciones que, con el argumento falaz del idealismo, terminaban atándonos de manos para cualquier consideración política de la realidad que contuviera un trazo de práctica del poder. 
En cuanto a él, bueno, que él explique lo suyo.
Me había acercado a lo que entonces se conocía como peronismo combativo, una posición intermedia entre los dinosaurios y los idealistas. 
Pero a destiempo: el dirigente Julio Isabelino Guillán, histórico del sindicato de  telefónicos y uno de los creadores de la CGT de los Argentinos, derivará en una paulatina conversión que lo llevaría a apoyar la experiencia privatizadora de María Julia (Alsogaray). Veinticinco años antes, las fugadas de la cárcel encabezadas por Amanda Peralta de la FAP habían estado escondidas en el último piso del mítico edificio de la ex-Foetra en Perón al 2900, aunque desconozco si Guillán estaba enterado.
El peronismo nos contenía a todos, pero no por su opacidad o ambigüedad, sino porque no era un partido político sino el movimiento nacional en una etapa histórica, la de Perón en el poder. 
Uno de los conceptos que hurto a Boot, sin permiso, es que el peronismo se murió junto con Perón y que éste se llevó a la tumba los secretos de la conducción, aunque a su regreso Perón (eso lo agrego yo)quizás sobreactuaba su dominio de todo el "dispositivo" . 
Por eso entiendo y comparto cuando Cristina se refiere a sus orígenes peronistas, idea con la que me identifico plenamente. Huérfanos y descreídos con lo que fue el menemismo, encontramos de pronto a alguien como Néstor que nos hace revivir viejos conceptos no olvidados del todo pero que en todo caso parecían enterrados para siempre por imposibles.
Mal que le pese a algunos y que muchos se sientan incómodos, el kirchnerismo es el peronismo posible en la Argentina del siglo XXI.
El kirchnerismo es un movimiento, vivo y contradictorio, en el que quienes enarbolan supuestos principios idealistas sobreviven. A veces quieren correr a Cristina por izquierda y cultivan eso que antes se denominaba entrismo, la supervivencia de gente que se considera a sí misma idealista (de la boca para afuera) o heredera de aquellos idealismos, cuando en realidad sólo se dedican a regar la quintita propia, y en lugar de jugar una partida colectiva juegan la de ellos. Y que, logrados ciertos objetivos particulares, se alejan y convierten en enconados adversarios. Suelen afirmar, además, que Cristina abandonó la política de Néstor. Es fácil hablar bien o mal de un muerto.
De todo esto, escrito muy sintéticamente y uniendo con rapidez pasado (desde el más lejano de Perón hasta nuestro propio pasado de los 60/70) con presente, concluimos con Boot que esto es lo bueno y que es estúpido compararlo con el idealismo infantil e irrealizable, quizás nefasto, de aquellos años. Y no me vengan con tonterías como que carezco de un conocimiento acabado de lo socialista: nadie sabía en realidad de qué socialismo se trataba, desconocimiento que sólo podía acarrear dolor y sangre inútilmente derramada. 
Espero no estar poniendo pensamientos de Boot que él no comparte, y si es así le pido disculpas.
Pero yo sí lo creo firmemente, y no me corran por izquierda los Tumini y etcétera.
Es natural que esto suceda, tan natural como que en otros ámbitos habrá kirchneristas que se acercan al gobierno para hacer negocios, pero creo que lo que hacen los idealistas también es negocio. 
Los primeros lo reconocen o terminan por reconocerlo; estos otros lo disfrazan de buenas intenciones y grandes palabras.
En realidad, poco me importa que algún lector kirchnerista me contradiga por no sentirse en absoluto parte de algo que tenga cierto aroma peronista. Allá él, no por eso dejaremos de compartir ciertos elementos esenciales de la actualidad.
Fui también uno de los idealistas de los 70. Sostener hoy esa actitud es una farsa, así como era pueril en aquel entonces.
Y como siempre, lo más importante ha quedado en el tintero.

  
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lunes, 5 de agosto de 2013

Los famosos 70

De mi post anterior parecería desprenderse que abomino de la lucha armada y de las organizaciones armadas, subestimando u ocultando el dato principal que son los miles de desaparecidos que esa etapa produjo.
Nada más lejos de la realidad.
Creo, respecto a ello, que los pocos lectores de este blog y en general las nuevas generaciones tal vez no estén preparadas, listas, maduras (aunque tengo la remota esperanza de estar equivocado) para escuchar o leer una crítica radical a esa etapa.
Radical, por supuesto, en cuanto a buscar la raíz de algo. La política de memoria, verdad y justicia no consiste, a mi entender, en la glorificación acrítica de las organizaciones y su actividad, incluso retrospectiva, sino en encontrar a las víctimas o sus restos y llevar a la cárcel a quienes cometieron delitos. En este sentido, como ya escribí, la orden oficial era que la totalidad de las fuerzas armadas y de seguridad aniquilaran el llamado accionar subversivo, de lo que se desprende que, presumiblemente, fueron miles los delitos cometidos.
No pretendo agotar el tema en una sola vez, y sospecho que despertaré el encono de unos cuantos. 
En primer lugar cabe mencionarse el clima revolucionario y de cambio substancial que se vivía en esa época: el mundo parecía estar a las puertas de una transformación profunda en las relaciones de poder tanto en Asia como en África y América del Sur. Incluso había actividad armada en Europa, descollando la de los irlandeses para desprenderse de la tutela colonial británica.
Se creía que un “hombre nuevo” estaba a la vuelta de la esquina, el Che Guevara era el ícono de aquella juventud, y que cierta, alguna forma de socialismo era el futuro de la humanidad aunque no hubieran transitado las etapas canónicas de Marx. Había casos de pueblos que todavía vivían la edad de piedra y se pretendía que entendieran los beneficios derivados de organizar un soviet.
No se puede eludir referirse, y lo haré próximamente, a la realidad argentina donde estábamos insertos, marcada por gobiernos minoritarios y liberales, con el peronismo (las mayorías populares) prohibido y perseguido. Felipe Vallese desapareció en 1962.
Quizás hoy resulte incomprensible entender esa efervescencia, de la que no escapó la juventud argentina. No toda la juventud, es cierto, pero esto nos lleva a teorizar sobre la distancia que existe entre una libre elección y la decisión de optar entre lo disponible, y lo disponible en esa época era dedicarse a cultivar sus elecciones personales o involucrarse en la lucha.
El grueso de los sí involucrados (y futuras víctimas) provenía de los sectores medios con nivel educativo medio y universitario, aunque también hubo sectores obreros: la comisión interna de Peugeot, por ejemplo, al parecer había realizado una efectiva tarea de reclutamiento. Creo que todos ellos fueron desaparecidos.
Aunque no dispongo aquí de estadísticas fiables al respecto, creo que la mayoría de los desaparecidos corresponde a las generaciones que se incorporaron a la actividad política en 1973, porque ese año auguraba un cambio sustancial. Perón había retornado, había elecciones libres y los planes del nuevo gobierno presagiaban que en Argentina cambiarían las relaciones de poder interno, alineándose con los cambios que se vivían en el resto del mundo. Es decir, creo que la mayoría de los desaparecidos tendría hoy entre 55 y 60 años. Creo que esa generación fue en cierta medida carne de cañón, porque nunca llegó a comprender la capacidad operativa del oponente y hasta dónde llegaría su reacción. En Argentina había entre 50 y 60 mil hombres armados en cuarteles, comisarías, etc. 
Muchos creyeron eso de que “se van, se van, y nunca volverán”: eran los pibes veinteañeros que se habían sumado con entusiasmo a las multitudinarias manifestaciones de los últimos años. 
Todo se sucedía vertiginosamente (la síntesis suele tener una carga de injusticia), mientras algunas cúpulas tomaban con rapidez el camino del alejamiento hacia países más seguros.
No me parece trascendente, pero me siento en la obligación de relatar que quien esto escribe se había incorporado a la lucha en una etapa anterior, a mediados de los 60, y una casualidad, o la suerte, quiso que no formara parte de la lista de desaparecidos de la Mansión Seré en manos de una patota de la aeronáutica que asesinó a Cecilia Almada en el barrio Carlos Gardel.
Todo eso ya pasó.
Pero a unos cuantos el retorno de Perón (que volvió enfermo, anciano y moriría enseguida), las elecciones sin proscripciones y los cambios que intentaba aplicar el gobierno de Cámpora en el poder económico, todo eso, los tenía sin cuidado, o peor, formaba parte de la astucia del enemigo para que nada cambiara.

Con el clima mundial que auguraba el advenimiento inminente del socialismo, esas noticias eran intrascendentes. ¿Pero cuál era en verdad ese socialismo? 

domingo, 4 de agosto de 2013

HOY, TODOS SOMOS CAPITALISTAS

Percibo en algunas charlas que organizamos con las nuevas generaciones, cierto cansancio o incomprensión de los jóvenes hacia los relatos sobre las luchas de los 60/70 balbuceados por jovatos como el que esto escribe, en especial cuando se los aborda desde una perspectiva heroica; como si los jóvenes de la "generación perdida" hubiéramos sido superhéroes que no nos conformábamos con menos que el Cielo. Lo cual, comparado con las metas políticas prácticas de la actualidad, provoca ese hartazgo o sordera.
A mí me parece que estamos viendo las cosas al revés, por lo cual será imprescindible referirse a esos 60/70 desde otra perspectiva. 
Del mismo modo que sería imposible hacerle entender el capitalismo, la burguesía, el socialismo, la liberación nacional, el concepto de Nación o la liberación femenina a un hombre o mujer del siglo XII, se hace difícil el diálogo entre los jóvenes de hoy, que viven en un resquebrajado capitalismo global cruzado por fundamentalismos islamitas de difícil comprensión, y las generaciones anteriores hijas de la posguerra, de resquebrajamiento de los imperios coloniales, de la guerra fría y sobre todo de existencia del socialismo en sus distintas variantes, todas ellas muy alejadas de la teoría de Marx y Engels, que pontificaban el triunfo universal del proletariado cuando la burguesía hubiera agotado su ciclo. 
El socialismo funcionaba como un OTRO fantasmáticamente ideal diferente de esta injusta, inequitativa, por momentos atroz realidad del capitalismo en que vivíamos. 
En la Unión Sovética, sobre todo, no se cumplían las prevenciones de Marx: en ese conglomerado de naciones con cultura disímiles, el proletariado y la burguesía industriales eran marginales. Cuba era un pequeño país monoproductor. Etc.
En general, los "superhéroes" de los 60/70 tenían a ese OTRO como modelo, pero no había un solo modelo sino muchos: las vías cubana, soviética, china, yugoslava etc. etc. al socialismo, cada cual con su propia receta.
Curiosamente, se carecía de una vía argentina hacia el socialismo construida teòricamente.
Se había teorizado sobre la Unión Soviética, sobre China, sobre Cuba hasta cierto punto, etc etc.
Y si el peronismo era lo que más se parecía a una experiencia popular, lo que resultaba incomprensible (para muchos de ellos) era su carácter "movimientista" toda vez que desde la perspectiva eurocéntrica, una clase social se impondría a otra, y ese proceso tenía dos nombres propios inamovibles: proletariado y burguesía. 
Este imaginario adquiría significación en amplios sectores ideologizados (sobre todo medios, pero también obreros) de la Argentina. En mi opinión, excesivamente ideologizados por experiencias ajenas. De esa ideologización no escapaban los sectores más proclives al peronismo.
En determinado momento, Montoneros "descubrió" los beneficios del "movimientismo", pero el resto de las organizaciones decía representar o interpretar los intereses de una clase obrera(1) que sólo existía en los libros y en algunos militantes aislados que en general habían padecido ese proceso de ideologización.
Si un señor feudal del siglo XII no podía entender lo que significaba "socialismo", un europeo del siglo XX no podía entender que en las semicolonias como Argentina se produjeran movimientos nacionales de liberación. ¿Liberación de qué, si esos países se habían conformado (supuestamente) a imagen y semejanza de las grandes naciones del hemisferio norte? Para peor, la Argentina abominaba de sus orígenes mestizos, comunes a toda América, y se creía, se veía a sí misma, como blanca.
Como sabemos, el socialismo real en Europa se esfumó y Cuba y China siguen caminos poco emparentados con lo que preconizaban los jóvenes idealistas de los 70. Y a diferencia de esos años, donde un amplio sector de la juventud había leído una amplia lista de obras de Ho Chi Minh, Lenin, Giap, Marx, Marighela, con un extenso etcétera, cuando no las investigaciones de los teóricos de la dependencia (Furtado, Faleto, etc.) y a los muchos poetas y narradores que creían en lo que pomposamente se denominaba "la revolución", desde Neruda a Guillén y Maiakovsky, hoy la lectura (¿erudita?) ha perdido el valor que tenía. Pero eso no necesariamente es un disvalor, ya que puede servirnos para ver (a quien quiera ver) la realidad desde nosotros mismos, es decir, desde nuestra propia historia. A nadie debe preocupar demasiado ese abismo de lectura.  
Por demás, no sabemos hacia dónde vamos, o al menos hay infinitas versiones de ese futuro que en los 60/70 tenía un curso "ineluctable", es decir, un destino que como tal no carecía de una cuota de fatalidad.
Fatalidad (debo agregar) que en aquel entonces se presentaba como venturosa. La realidad se encargó de desmentirlo.

(1) Aunque algunas de ellas ensayaban su acercamiento a los distintos sectores mediante supuestos "Frentes" obreros, estudiantiles, etc.

domingo, 28 de julio de 2013

LA HORA DE INTEGRAR


Las PASO serán un buen termómetro de lo que sucederá en las próximas elecciones de octubre.
El FPV tiene grande posibilidades de ganar y retener, en octubre, la mayoría legislativa, pero ojo, no será un triunfo "de taquito".
Aquí debe comprenderse, debemos estar totalmente convencidos, de que será necesario "traspirar la camiseta", patear la calle, militar, convencer. Casa por casa, vecino por vecino. Si bien no se niega el rol que tienen los medios de comunicación masiva, el contacto personal sigue siendo decisivo.
No es necesario ni conviene un triunfo arrollador, como para no asustar al chancho.
Venimos de décadas donde los amplios y variados sectores medios fueron primero disciplinados y luego cooptados por el peor individualismo de la dictadura cívicomilitar primero, del menemismo después, para terminar con "el aburrido" huyendo en helicóptero luego de la flexibilización laboral.
Esos sectores antikirchneristas no registran que la flexibilización, de la que eran sus víctimas, fue derogada por esta administración. Pero conviene recordar que subsisten niveles muy altos de informalidad laboral basados en las nuevas condiciones de la actividad económica por las cuales es necesario negociar continuamente sector por sector para que las empresas más concentradas no elijan mudarse a países con costos laborales menores. Hasta la época terrible de Videla y Martínez de Hoz, Argentina era un país con una desocupación estructural del 6% donde el trabajo en negro era marginal, y en general localizado en "el campo", una realidad ominosa que el "dirigente" entre comillas Momo Venegas se empeñó y empeña en sostener. Por eso es opositor: porque las nuevas leyes del peón rural y de extranjerización de la tierra rural no le convienen, le quitan poder derivado de su relación con los grandes propietarios..
El sector agropecuario tampoco registra que el período anterior donde existían retenciones a los cereales, combinada con una alta tasa de obra pública, fue la dictadura de Onganía con Krieger Vasena en el ministerio de Economía. En esos años no abrían la boca, quizás porque tenían dirigentes más serios y coherentes que Eduardo Buzzi o Alfredo De Ángeli.
El problema del kirchnerismo es estructural a los "populismos" argentinos. Lo padeció el yrigoyenismo y el peronismo: es "la herencia" o sucesión, acaso porque esta es antagónica con la conduccion tal y como existe. Todos lo saben pero prefieren callarlo o decirlo en voz baja, como lo hace ahora quien esto escribe.
Como sucedió con el mejor Perón, es difícil o acaso imposible encontrar un dirigente capaz de hacer sombra a Cristina, una auténtica joya política a quien el término "carismático" le queda muy estrecho. Algunos podrán criticar su estilo, pero nadie duda que conduce.
Recordemos, por ejemplo, el baño de sangre que provocó Montoneros cuando imaginó que podía quitarle el liderazgo a Perón. Y pensar que todavía existen algunos tontos que siguen sosteniendo que esa orga era el sujeto político de cambio en los 70, con lo cual Perón entraba automáticamente en la categoría de enemigo del pueblo.
Lo incomprensible de la conducción es que el kirchnerismo no es un partido político ni pretende serlo, sino un movimiento nacional en construcción, algo que escapa a la comprensión de las mentes entrenadas históricamente en un eurocentrismo que ahora, viendo lo que sucede en el hemisferio norte, moderno e industrializado, realmente dan pena.
¿Acaso los europeos llegaron a entender al peronismo? Jamás, porque ellos habían hecho sus revoluciones burguesas en los siglos anteriores. Y con esto no quiero decir que el peronismo, o el kirchnerismo, hayan sido o se propusieran ser "movimientos burgueses", pensando a la Argentina desde Europa.
La cuestión en Argentina comenzó con Mitre, y no con Roca como sostiene Bayer. Mitre organizó la república limitada a los comerciantes importadores-exportadores del puerto de Buenos Aires. En nombre del Progreso, Roca nacionalizó a la oligarquía dominante e introdujo al país en la división internacional del trabajo reservándonos el papel de país productor de materias primas. El granero del mundo.
En ese contexto, Yrigoyen integró a los sectores medios y Perón integró a las grandes masas del interior, los cabecitas negras. 
Esta es también una época de integración. 








jueves, 18 de julio de 2013

Milani y Badeni

El grupo Clarín ataca al general Milani y por elevación a Cristina, responsable de su nombramiento, pero cada vez que debe consultar a un especialista en derecho constitucional, pone en pantalla al “constitucionalista” Gregorio Badeni.
Badeni participaba de la conducción del banco de Hurlingham cuando todos sus directivos estaban detenidos ilegalmente y eran torturados en la cárcel de Campo de Mayo.
De esa detención ilegal puede dar fe el comandante Rey, apropiador de Pedro Sandoval y responsable del centro de detención.
Marcelo y Juan Claudio Chavanne lo denunciaron ante la Conadep y en el juicio contra los comandantes (Causa 13). Los Grassi fallecieron y otros, de la veintena de directivos detenidos, prefieren no hablar.
Los prisioneros recibían preguntas por escrito elaboradas por la intervención del banco de Hurlingham, de las que participaba Badeni.
Cuando se descubrió que el método era muy lento, los interrogatorios se realizaban con “invitados” presentes, entre quienes figuraba el detenido titular de la Comisión Nacional de Valores, Juan Alfredo Etchebarne, hombre de confianza de Martínez de Hoz, a quien acompañaban los miembros de la intervención del banco y directivos de la CNV. Fue el ex banquero Oddone el que denunció que estas preguntas bajo presión se realizaban en un improvisado auditorio de la cárcel, con una nutrida concurrencia a la que no podía ser ajeno Badeni, y el propio Etchebarne quien, ante la justicia, reconoció que, como Martínez de Hoz, se había desempeñado en Acindar.
Este “constitucionalista” conocía los detalles más finos del desempeño financiero de la entidad, considerada viable por la propia intervención militar, pero cuya liquidación definitiva se pactó entre Martínez de Hoz y Christian Zimermann, vicepresidente del BCRA, mientras el presidente, vicealmirante Covas, miraba para otro lado porque así se lo había ordenado Massera.
Una buena pregunta sería saber qué entidad se quedó con los activos del banco de Hurlingham.
En cuanto a Milani, la justicia tiene la palabra.
Es grosero e infantil creer que sólo hubo 30, 300 o 3000 carniceros entre militares y miembros de las fuerzas de seguridad.
Dos decretos, uno firmado por Luder y otro por Isabel, ordenaban en los años 74 y 75 “aniquilar el accionar” de la guerrilla. Mucho se ha interpretado sobre esta orden, pero lo concreto es que la totalidad de las fuerzas armadas y de seguridad se empeñaron en combatir a las organizaciones armadas en una brutal desproporción. 
Por eso no puede llamarse “guerra”.
Algunos de sus integrantes, ensoberbecidos por la suma del poder o porque estaban convencidos de lo que hacían, cometieron delitos de lesa humanidad. Pueden ser 3000, o 5000, no importa cuántos sino que vayan saliendo.
En el trascurso de esa lucha armada desigual se deben haber cometido innumerables delitos, producidos con impunidad toda vez que el pueblo argentino estaba sujeto a una dictadura cívicomilitar que detentaba la totalidad del poder público y privado, y era dueña de la vida de los ciudadanos, algunos de los cuales la apoyaban.
Entre esos delitos, sospechamos, hubo numerosas transferencias de inmuebles, a veces humildes, donde se obligaba al vendedor a aceptar un precio vil. Pero en la mayor parte de los casos, hubo sucesivas cesiones a terceros y las constancias se esfumaron. Peor destino puede esperarse de los bienes muebles.
En todos los casos, la justicia tiene la palabra. En términos de sentido común, es obvio que Cristina no cometería jamás la torpeza pueril de nombrar al frente del Ejército a un oficial sospechado de delitos de lesa humanidad cuando tenía otros nombres a mano. Y estoy seguro que, en caso contrario, actuará de inmediato destituyendo al acusado.
Por varias décadas, las fuerzas armadas se formaron primero bajo una democracia formal y proscriptiva, luego en la doctrina de seguridad nacional y más tarde como parte de la geopolítica imperial. Pero no solo los militares sufrieron estas deformaciones que significaban alejarse del interés nacional. La clase dirigente nativa en general no escapó a esa regla.
Por eso insistimos: Badeni no es un constitucionalista sino un ex colaborador de la dictadura. Y no sabemos que se haya hecho una autocrítica al respecto, si las autocríticas sirven para algo, que creemos que definitivamente no.

Y quien no lo crea, que escuche o lea a Marianito Grondona. 

lunes, 15 de julio de 2013

LA CUESTIÓN NACIONAL Y LOS ORIGINARIOS

Como la comunidad quom –y de vez en cuando la mapuche- son noticias de tapa en los diarios, vale la pena, creo, seguir reflexionando sobre la cuestión de los pueblos originarios en Argentina y su relación con la cuestión nacional.
No deja de sorprender el divorcio todavía existente entre los sectores medios urbanos de la mayor parte de las provincias y lo que estos llaman (hoy) despectivamente “indios”.
Desdeñando el sentido profundo de aquella orden general de San Martín a sus ejércitos que mencionaba a nuestros amigos los indios, los “blancos” de las ciudades conservan una visión elitista relacionada con la tradición hispánica aunque sus actores actuales –en su mayoría descendientes de las inmigraciones de los siglos XIX y XX- poco tienen que ver con ella, y que por ejemplo se aprecia en el uso de giros idiomáticos propios de un idioma español olvidado hace mucho en las grandes ciudades con vista al puerto. Esa postura discriminatoria de los sectores medios provincianos convive con las nuevas costumbres imperiales trasmitidas por los medios de comunicación, de modo tal que coexisten usos heredados con las costumbres descartables de la cultura dominante sobre todo a través de los medios.
En ese contexto, dicen que somos un país “emergente”. Aunque no sea fácil aceptarlo, es posible equiparar la idea de “emergencia” con el concepto de “dependencia”. Hay una perceptible dependencia de nuestros países en todos los órdenes: tecnológico, cultural, industrial, financiero, etc., y hay “modelos” a seguir, los de los países que marchan al frente, o dominan, esas áreas. Sucede que algunos la percibimos, otros la aceptan o abrazan, a otros les resulta indiferente, y también deben existir quienes ni se dan cuenta.  
Esa emergencia, de emerger, se refiere a estar saliendo de algo. ¿Pero qué es ese algo? ¿Acaso de la “dependencia”? En principio, es un término propio de los organismos multilaterales, lo que no es poco.
¿Y luego, cuál es esa emergencia que los países centrales aceptarán de buen grado y cuál no?
Aquella que no implique locuras independentistas.
Esas “locuras” adquieren maneras distintas según la etapa histórica que se viva. Lo fueron a principios del siglo XIX las posturas contrarias al dominio de los comerciantes del puerto aliados a la importación-exportación, que expresaron Rivadavia y Mitre, y las cito especialmente porque ellas constituyeron la República Argentina, sus leyes e instituciones. El mítico granero del mundo se inscribe en esa línea. Hasta ese momento, que podría culminar con el pacto Roca-Runciman, el país exportaba productos primarios (cada vez más baratos) e importaba bienes industriales y terminados de costo creciente, en lo que los autores de la época denominaron “deterioro de los términos del intercambio”.
Salteando varias circunstancias importantes, nos encontramos hoy con comodities (mercancía, en inglés) de costo creciente (aunque ese costo no está fijado en general por sus países productores) y bienes industriales, sobre todo de consumo, de costo decreciente.
La producción industrial ha dejado de ser un problema debido al salto tecnológico y al uso decreciente de mano de obra. Esto se observa también en el agro, convertido por la revolución verde en una actividad industrial que absorbe un muy bajo nivel de mano de obra, mucha tecnificación, uso masivo de químicos y semillas controladas como propiedad industrial. Este fenómeno, como aclaró un lector del post anterior, no se reduce al agro ya que la actividad farmacéutica está igualmente concentrada y responde a los mismos parámetros, constituyendo la naturaleza de la etapa actual: lucha por la concentración en unas pocas corporaciones anónimas y mundiales. La desocupación masiva (y sus “efectos no deseados”, como la organización del ocio y el entretenimiento) sí son un problema incluso para países como China.
El aire puro que emiten los países “emergentes”, la salud pública y la educación se han convertido, o pretenden convertirse, en mercaderías, comodities. Más allá de nuestra voluntad u opinión, existen bonos de aire puro que cotizan en un mercado. La leyenda de Midas, aunque con un oro inequitativamente repartido: todo puede convertirse en un bien de cambio. Que las naciones industrializadas del norte exporten a los “emergentes” sus industrias más contaminantes forma parte de la misma etapa.
Esto parece muy alejado de la cuestión de los quom y los mapuches, pero no es así.
Mientras San Martín convocaba a “nuestros amigos los indios”, hoy los acusamos de tener una percepción difusa de la nación o directamente desconocerla, y de vez en cuando los visitamos y fotografiamos como un fenómeno folklórico/turístico que incluye el mosquerío, los pisos de tierra, la falta de escuelas, la vinchuca y otras enfermedades endémicas. ¿Pero quién ha hecho algo para que esas comunidades formen parte de la nación, que se reconozcan como parte de ella?
No podemos acusar a “los indios” de no poseer sentido de pertenencia a la nación argentina. Somos nosotros quienes debemos integrarlos paulatinamente: no esperemos que acepten mansamente el despojo de que fueron víctimas. No podemos obligarlos a amar aquello de lo que no forman parte.
No reconocemos su derecho a la propiedad de la tierra. O nos hacemos los tontos. Talamos bosques y plantamos soja. Pero con los originarios no hay solución posible sin este reconocimiento. De otro modo, nos limitaremos a verlos como una curiosidad turística.
En cierta medida, la problemática de los originarios se parece a la de cualquier otra minoría: como ningún otro, este gobierno ha avanzado en la integración de las minorías culturales así como el primer peronismo integró a los trabajadores. Unos y otros fueron integrados a la Argentina porque antes estaban excluidos.
No es suficiente con que el maestro que enseña cerca de una comunidad originaria, cuando hay escuela, hable fluidamente su idioma, porque suele trasmitir el mismo pensamiento urbano desdeñoso respecto de los “indios”: Juan Moreira era “vago y malentretenido”, un gaucho producto de la mixtura entre indios y españoles. La madre de San Martín era india. Quizás también la de Perón.

Si no se da esta integración, seremos un país “emergente” tal como se desea en las naciones industrializadas: una colonia tan próspera como recursos apetecidos por el mundo (y el mercado) se posea.

sábado, 13 de julio de 2013

Algunos aspectos de la cuestión nacional


No conozco a ningún promotor, admirador, defensor o cultor de los pueblos originarios que explique cómo resolverían éstos, con sus métodos primitivos de agricultura, el problema de alimentar a 6.000 millones de personas que son las que hoy habitan el planeta.
No es un dato menor. Argentina produce alimentos para 300 millones de personas.
Y no es que esa cuestión haya sido resuelta por la revolución verde, que ni siquiera se propone hacerlo, o mas bien, se reduce a asegurar la propiedad privada de semillas patentadas por un puñado de corporaciones multinacionales que pueden contarse con un par de manos.
A la par, y acabando definitivamente con la verosimilitud de la Ley de Say, se van creando constantemente nuevas falsas necesidades alimentarias para sostener a la industria y no para asegurar una buena y completa alimentación humana. No es que la producción se organice para satisfacer necesidades: por el contrario, se fraguan nuevas necesidades antes de que aparezca el producto que las satisfará, y cuando esto sucede, la necesidad ya se ha naturalizado.
Por ejemplo, la mayoría de las mujeres sufriría estreñimiento. Convencido el consumidor de ello, luego aparece el lácteo que lo combate.
Miles de millones de seres humanos están hoy malnutridos sin que ello sea una prioridad para Monsanto.
La prioridad es el aumento de la productividad afinando el uso privado del recurso al punto de buscar, y en muchos casos obtener, la monopolización universal de un nicho de mercado.
La manipulación genética con estos fines contiene un riesgo eventual para la salud de los consumidores, que no se conoce. En la medida en que gran parte de la producción animal que consume transgénicos sirve para la alimentación humana, lo que no se evalúa es el riesgo potencial para el ser humano.
Por otra parte, los métodos industriales de cría y sacrificio de animales para la alimentación humana tiene cada vez más parecido con el exterminio humano industrializado que el nazismo institucionalizara aunque cabe sospechar que no como solitario victimario.
Se ha refinado la selección del “enemigo”: si ayer era “el judío” europeo (porque el antisemitismo no se limitó a Alemania y sus satélites, circunstancia que se oculta hábilmente), hoy, en nombre del ubicuo terrorismo, toda la civilización humana es potencial adversario, lo que implica una doctrina universal de la seguridad aplicada con una elegancia (o sigilo, según se vea) de la que carecían los carniceros de la Esma. Que ahora se actúe sólo dentro de la ley es un término relativo, por cuanto las operaciones clandestinas continúan.
En verdad, en cierto modo el nazismo perdió la guerra pero triunfó en todo el mundo porque el exterminio industrializado es una significación actual trivializada. En algunas regiones, las matanzas étnicas son cosa de todos los días pero pueden no existir cuando los medios no las reflejan. Otras, en cambio, tienen una amplia cobertura mediática.
La manipulación de la Naturaleza sin reglas ni ética suele generar reacciones descontroladas y terribles que perjudican en especial a los sectores sociales más vulnerables.
Debe subrayarse que las ideologías del hemisferio norte proponían el dominio de la naturaleza, fuera este dominio conducido por la burguesía o el proletariado, lo que suponía su destrucción. 
A eso llamamos Modernidad.
Cabe preguntarse si hay posibilidad de dominio sin descomponer la cosa en sus partes, es decir, destruirla. Y si es posible convivir con la naturaleza (o lo que queda de ella, en todo caso) sin renunciar al actual nivel de confort pero a la vez no descomponerla en sus partes o sacrificarla.
Y es en esa destrucción donde se producen las reacciones descontroladas: hablamos de cambio climático como si fuera un fenómeno inesperado, si todos por igual fuéramos sus responsables o si todos tuviéramos similar capacidad de remediarlo.
Visto desde Argentina, la defensa de las culturas originarias no puede desprenderse de la todavía irresuelta cuestión nacional, donde una parte importante de la población reivindica la conveniencia de apoyar las nuevas formas del colonialismo con la centralidad que asumen los medios de comunicación masiva. 
Esa mirada, la nuestra, puede no coincidir con la del hemisferio norte, donde se reivindica el aspecto folklórico, pintoresco y anárquico de esas culturas siempre que no colisionen con la previa cuestión nacional ya resuelta en esos países con el dominio y triunfo de las respectivas burguesías locales, constituyendo las naciones.
Aquí en el sur no deben faltar quienes crean que los pueblos originarios, en perspectiva, pueden constituir comunidades independientes y supranacionales.

Existe, pues, un estrecho y arduo camino que cada país sudamericano tiene que transitar con buen tino. Ese camino bien puede denominarse la cuestión nacional a la que apunta la actual etapa política. Quizás haga falta aclarar que el contexto en que se resuelve, tiene que responder a las circunstancias propias de esta época.

lunes, 27 de mayo de 2013

LA PATRIA ES EL OTRO


-I -

Dije yo en la ciudad de la Yegua Tordilla:
"la Patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Los apisonadores de adoquines me clavaron sus ojos de ultramar
y luego devoraron su pan y su cebolla
y en seguida volvieron al ritmo del pisón.

- II -

¿Con qué derecho definía yo a la Patria,
bajo un cielo en pañales
un sol que todavía no ha entrado en la leyenda?
Los apisonadores de adoquines
escupieron la palma de sus manos:
en sus ojos de allende se borraba una costa
y en sus pies forasteros ya moría una danza.
“Ellos vienen del mar y no escuchan”, me dije.
“Llegan como el otoño, repletos de semilla,
vestidos de hoja muerta.”
Yo venía del sur en caballos e idilios:
“La Patria es un dolor que aun no sabe su nombre”.

- III -

Una lanza española y un cordaje francés
riman este poema de mi sangre.
Yo también soy un hijo del otoño
Que llegó del oriente sobre la tez del agua.
Qué harían en el sur y en su empresa de toros
un cordaje perdido y una lanza en destierro?
Con la virtud erecta de la lanza
yo aprendí a gobernar los rebaños furiosos;
con el desvelo puro del cordaje
yo descubrí la Patria y su inocencia.

- IV -

La Patria era una niña de voz y pies desnudos.
Yo la vi talonear los caballos frisones
en tiempo de labranza,
o dirigir los carros graciosos del estío,
con las piernas al sol y el idioma en el aire.
(Los hombres de mi estirpe no la vieron:
sus ojos de aritmética buscaban
el tamaño y el peso de la fruta.)

- V -


La Patria era un retozo de niñez
en el Sur aventado, en la llanura
tamborileante de ganaderías.
Yo la vi junto al fuego de las hierras:
estampaba su risa en los novillos;
junto al universo de los esquiladores,
cosechando el vellón en las ovejas
y la copla en las dulces guitarras de septiembre.
(No la vieron los hombres de mi clan:
sus ojos verticales se perdían
en las cotizaciones del Mercado de Lanas)

- VI -

Yo vi la Patria en el amanecer
que abrían los reseros con la llave
mugiente de las tropas.
La vi en el mediodía tostado como un pan,
entre los domadores que soltaban y ataban
el nudo de la furia en sus potrillos.
La vi junto a los pozos del agua o del amor,
¡niña y trazando el orbe de sus juegos!
Y la vi en el regazo de las noches australes,
dormida y con los pechos no brotados aún.

- VII -

Por eso desbordé yo mi copa de tierra
y un cachorro del viento pareció mi lenguaje.
Por eso no he logrado todavía
sacarme de los hombros este collar de frutas,
ni poner en olvido aquel piafante
cinturón de caballos
ni esta delicia en armas que recogí en Maipú.

- VIII -

Guardosos de semilla, vestidos de hoja muerta,
los hombres de mi clan ignoraron la Patria.
Con el temblor sin sueño del cordaje
la descubrí yo solo allá en Maipú.
Y, de pronto, en el mismo corazón de mi júbilo,
sentí yo la piedad que se alarmaba
y el miedo que nacía.
“La Patria es un temor que ha despertado”,
me dije yo en el Sur y en su empresa de toros.
"Niña, y pintando el orbe de su infancia,
en su mano derecha reposa la del ángel
y en su izquierda la mano tentadora del viento.”

- XI -

Tal fue la enunciación, el derecho y la pena
que traje a la Ciudad de la Yegua Tordilla.
Y así les hablé yo a los inventores
de la ciudad plantada junto al río
y a sus ensimismados arquitectos
o a sus frutales hombres de negocio.
“La Patria es un dolor en el umbral,
un pimpollo terrible y un miedo que nos busca:
no dormirán los ojos que la mires,
no dormirán ya ell sueño de los bueyes”.
(Los apisonadores de adoquines
masticaban su pan y su cebolla.)

- X -

Y así les hablé yo a los albañiles:
“La Patria es un peligro que florece:
niña y tentada por su hermoso viento,
necesario es vestirla con metales de guerra
y calzarla de acero para el baile
del laurel y la muerte”.
(Los albañiles, desde sus andamios
hacían descender cautelosas plomadas.)

- XI -

Y dije todavía en la Ciudad,bajo el caliente sol de los herreros:
“No sólo hay que forjar el riñón de la Patria,
sus costillas de barro, su frente de hormigón:
es urgente poblar su costado de Arriba,
soplarle en la nariz el ciclón de los dioses
la Patria debe ser una provincia
de la tierra y el cielo”.

- XII -

Me clavaron sus ojos en ausencia
los amontonadores de ladrillos.
Los abismados hombres de negocio
Medían en pulgadas la madera del norte.
Nadie oyó mis palabras, y era justo:
Yo venía del Sur en caballos y églogas.

-XIII -

Y descubrí en mi alma: “Todavía no es tiempo:
No es el año ni el siglo ni la edad.
La niñez de la Patria jugará todavía
mas allá de tu muerte y la de todos
los herreros que truenan junto al río.”

- XIV -

La Patria no ha de ser para nosotros
una madre de pechos reventones;
ni tampoco una hermana paralela en el tiempo
de la flor y la fruta;
ni siquiera una novia que nos pide la sangre
de un clavel o una herida.

- XV -

Yo la vi talonear los caballos australes,
niña y pintando el orbe de sus juegos.
La Patria no ha de ser para nosotros
nada más que una hija y un miedo inevitable,
es un dolor que se lleva en el costado
sin palabra ni grito.

- XVI -

Por eso, nunca más
hablaré de la Patria. 

Descubrimiento de la Patria. Leopoldo Marechal


domingo, 26 de mayo de 2013

QUIEREN CASTIGAR A ARGENTINA POR LA DÉKADA GANADA

Una tal Cámara de Comercio Internacional con sede en París, prima carnal del CIADI, acaba de condenar al gobierno argentino por el perjuicio que habría causado el incumplimiento de contratos firmados por el Estado con dos multinacionales, una de ellas relacionada con Techint y Total, el grupo francés también domiciliado en París, como el tribunal. 
Esos contratos caducaron en 2009.
Es una cámara de comercio, como si dijéramos "La Cámara Argentina del Preservativo de Colores", aunque el diario La Nación, pomposamente, la denomina "tribunal internacional".
La condena es por las dudas. No establece montos pero sí condena a priori al Gobierno Nacional... por priorizar el mercado interno.

Se repite así, por enésima vez, un hecho que ya relataba Arturo Jauretche: el del tano (o turco) almacenero que siempre incluía en la deuda mensual de un paisano el rubro “per si cola”, por si cuela, por si no se da cuenta, por las dudas, y que se refería, obviamente, a una deuda inexistente que el tano agregaba como interés usurario. 
La lista que recuerda Jauretche, o imagino yo, era más o menos así: 2 kilos de yerba, 20 pesos; 1 kilo de azúcar, 9 pesos; un par de alpargatas talle 9, 11 pesos; tres kilos de pulpa, 42 pesos; 1 per si cola, 18 pesos; 6 kilos de papas... y así.

La Nación de hoy titula la noticia con una mentira doble o triple: Un tribunal internacional falló contra YPF en un juicio millonario. Coincidiendo con la celebración del 25 de mayo. 
En primer lugar. el tal tribunal no es una corte de justicia sino una cámara arbitral de inversionistas en la que una sola parte tiene voz y voto: la de los inversionistas.
En segundo lugar, se refiere a hechos sucedidos en 2009, cuando YPF era una sigla de fantasía propiedad de la española Repsol, la que argumentó en su defensa (ante la cámara arbitral) que el demoníaco Gobierno Nacional le impedía vender gas al exterior (gas argentino extraído de territorio argentino y transportado a Chile por los dos gasoductos argentinos construidos por Menem-Cavallo para desarrollar la industria chilena) a fin de dar prioridad al consumidor argentino.  Un título más verosímil sería: Una cámara arbitral falló contra Repsol.
En tercer lugar, amigo mío, y aunque los ex-secretarios de energía digan otra cosa, se trata de dos gasoductos construidos durante el menemismo en territorio argentino para desarrollar la industria chilena, que procesaba el gas y lo reintroducía en Argentina como producto de origen chileno: ¡vaya ladrones de gallinas! ¿Usted sabía, por ejemplo, que parte del excelente vino chileno que se exhibe en las góndolas europeas en realidad se produce en Mendoza?
En algo tiene razón La Nación: la amenaza de juicio es millonaria.
La cámara arbitral falla contra el gobierno nacional argentino por defender al consumidor argentino: cosa de locos.
Todavía como empresa española, YPF-Repsol se defendía argumentando que “antes de la finalización del contrato de exportación de gas natural, AES terminó voluntariamente la totalidad de sus contratos de compra de energía a largo plazo".
Es decir, no hay un perjuicio financiero real contra las arcas de AES y Transportadora del Mercosur-Techint (las dos empresas beneficiadas) sino una cuestión de principios: priorizar el mercado interno en menoscabo del negocio global y el libre mercado. Eso es malo.
En esta primera etapa, la cámara arbitral castigó per si cola; en la segunda, establecerá el monto que habrían perdido las empresas.
La cámara arbitral está presidida por la abogada suiza Gabrielle Kauffmann-Kohler, ex integrante del consejo directivo de la Unión de Bancos Suizos, cuyo representante en Argentina por muchos años fue Roberto Alemann, quien además, sin tomarse licencia como tal, solía ser designado secretario de hacienda o ministro de economía en cuanto gobierno con proscripción peronista o dictatorial surgiera en la Argentina de las décadas perdidas. 

Oia: la suiza Gabrielle Kauffmann etc. es especialista en arbitraje como nuestra Gabriela Michetti. ¡Que bárbaro, che! Coincidencia, no?

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