viernes, 14 de enero de 2011

Juan Forn: "lo poco que he logrado saber de las mujeres lo aprendí mirándolas dormir".

El texto de Kawabata, que Forn embellece, me recuerda al último García Márquez, y lo más probable es que el colombiano haya leído al japonés antes que todos nosotros.  
Kawabata, maestro de Mishima.

En medio del acto sexual, un hombre repara en que le ha sacado unas gotas de sangre al pecho de su amada, no entiende cómo. Ella tampoco, cuando él se lo hace ver después del orgasmo: ni siquiera puede localizar el punto de donde salieron esas gotas de sangre. En la vida de ese hombre, esa joven terminará siendo únicamente ese momento: aquel en el que aprendió que los labios pueden, si son lo suficientemente suaves, sacar sangre del cuerpo amado sin que duela, más bien al contrario.
Si tuviera que elegir una escena que encarne el erotismo elegíaco en su máximo esplendor, sería ésta. Si digo que la escena es de Kawabata, parecerá que estoy diciendo que es ciento por ciento japonesa pero, para llegar a ese ciento por ciento de niponidad, Kawabata la completa así: el hombre que recuerda esa escena ya tiene 67 años, está en la cama con otra muchacha, la muchacha es virgen, está dormida y él ha pagado el doble de lo que pagaría para estar con una muchacha despierta (incluso con una virgen) porque en esa casa secreta, en el fondo oscuro de la noche japonesa, los viejos –que son tan viejos que ya no pueden ni satisfacer ni obtener satisfacción de una mujer en la cama– pagan por pasar la noche junto a una muchacha virgen dormida. El sueño es inducido por narcótico. Las muchachas están dormidas cuando el cliente entra en la habitación y siguen durmiendo cuando culmina su tiempo con ellas, con las primeras luces del amanecer. No se puede dormir dos veces con la misma muchacha. Nada de mal gusto puede hacérseles (el eufemismo es clásicamente japonés, pero se cumple a rajatabla, a la manera japonesa, por supuesto). Al despertar, la muchacha ignorará si el hombre con quien compartió la noche la abrazó, la besó o lamió o mordió o lloró sobre su cuerpo núbil, o simplemente yació a su lado sin tocarla, intoxicado de recuerdos, como el personaje de Kawabata.
Kawabata tenía sesenta años cuando escribió La Casa de las Bellas Durmientes. Pero cuando tenía treinta escribió País de nieve, donde hay un personaje que es un experto en ballet occidental, aunque jamás ha visto uno con sus propios ojos. No es una pose sino una concepción estética: prefiere contemplar el rostro de una joven que viaja en su vagón de tren a través del reflejo que ofrece la ventanilla, en lugar de mirarla directamente, porque de esa manera logra la distancia que le permite valorar la belleza sin sus “accidentes” (de ahí su negativa a asistir a funciones de ballet en vivo). En los días más fríos del año, este diletante de Tokio parte en tren a las montañas donde se hace la seda Chijimi: la seda Chijimi es hilada por jóvenes vírgenes en oscuros sótanos al rojo vivo, luego es puesta a secar sobre la nieve un día y una noche enteros, hasta que alcanza el punto de blancura que habrá de convertirla en la tela perfecta para kimonos de verano, porque su hilado “conserva como ningún otro el espíritu de la nieve”.
Antes de descubrir las termas de montaña y el espíritu de la nieve, cuando era un joven veinteañero, Kawabata acompañó un día a su amigo Akutagawa a elegir una prostituta por las calles de Asakusa, el famoso Sexto Distrito, conocido como la letrina de Tokio, porque allí convivían los marginales tradicionales que hacían nido en los alrededores de cada gran templo nipón y la “nueva promiscuidad” que generaba el culto a lo occidental en Japón. Detrás del templo Kanon, cuyos jardines daban al río, los callejones de Asakusa hervían de varietés, vendedores de pájaros, fabricantes de kimonos, viejos calígrafos, informantes de la policía, geishas impolutas y mendigas prostitutas. Asakusa ofrecía toda la gama concebible de diversiones y perversiones a la japonesa, y a imitación occidental. El joven Kawabata había pisado por primera vez Asakusa poco después de llegar a Tokio, a los dieciséis. Había visto morir a sus padres, luego a su única hermana, luego a su abuela y por fin al abuelo, que se lo llevó a vivir al campo. En uno de los mil cafés de Asakusa vio, rodeado de chicas hermosas, a Tanizaki (que era trece años mayor que él y ya disfrutaba de fama como escritor), y decidió qué quería ser en la vida.
Desde entonces vivía en el Sexto Distrito, razón por la cual le resultó de lo más normal acompañar a su compadre Akutagawa a elegir una prostituta. Lo que le sorprendió fue que su excéntrico amigo llevara el rostro maquillado de blanco, y más aún le sorprendió que ninguna prostituta quisiera irse con él, siendo un cliente altamente apreciado. Hasta que oyó los cuchicheos de las muchachas: creían que Akutagawa era un fantasma. Tres días después, el pronóstico se hizo realidad: Akutagawa había calculado cuidadosamente la dosis de veronal que ingirió, para que su cadáver luciera plácido; por eso en los días anteriores empezó a blanquearse la cara para que sus “mariposas de la noche” se fueran acostumbrando a verlo muerto.
Tanizaki diría años después que todos ellos querían escribir lujurioso, pero les salía elegíaco porque estaban hablando de un mundo que moría delante de sus ojos. Cuando dijo “todos” se refería en realidad a cuatro: Kawabata y Akutagawa y él y Kafu. Kafu era el preferido de los otros tres, quizá porque era el más disipado, quizá porque era al que menos le importaba escribir de los cuatro. Kafu se casó una vez, contra el consejo de sus amigos, con una geisha tan disipada como él. Era pleno invierno y no tenían ni para el fuego del caldero, así que se limitaron a permanecer abrazados, dándose calor uno al otro. “Cuando se rasgaba alguno de los paneles de papel de las puertas de nuestra habitación, lo cubríamos con las cartas que nos habíamos ocultado hasta entonces el uno al otro, y nos leíamos en voz alta los pasajes más escabrosos, mientras intentábamos que no se colara más frío en la habitación. Puedo dar fe de que ése es un placer que jamás conocerán los que tienen dinero.”
No sé exactamente qué estoy tratando de decir, pero lo poco que he logrado saber de las mujeres lo aprendí leyendo libros de ellos y mirándolas dormir a ellas.

domingo, 9 de enero de 2011

Editorial de La Nación de hoy. TOCADO


Editorial del diario La Nación, hoy, 9 de enero de 2011


Editorial I

Lesa humanidad "económica"

La creación, con fines políticos, de falsos tipos de delitos devalúa la esencia de los derechos humanos que deben protegerse

Domingo 9 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa 

La resolución 3216/10 del 20 de noviembre del año pasado creó, dentro del Ministerio de Justicia una unidad especial de investigación de delitos de lesa humanidad cometidos con motivación económica.
Su objeto aparente es identificar en un registro especial a las víctimas de esos "delitos", ya que, según sostiene el Poder Ejecutivo, "hubo en el país una política de enriquecimiento individual por parte de funcionarios de la dictadura o de grupos económicos afines", en la que "en muchos casos intervinieron, junto a los jefes militares que están siendo sometidos a procesos judiciales, civiles que hasta ahora no han sido objeto de imputación por la responsabilidad penal que les cabe".
El propósito real es claramente persecutorio. Entre los pretendidos delitos se menciona explícitamente la supuesta creación de un "monopolio para el papel de diario a fin de, presuntamente, favorecer a determinados grupos periodísticos a cambio de silencio". Esto evidencia el verdadero propósito de la referida resolución. Se trata de otro instrumento intimidatorio más entre los muchos que están siendo utilizados simultáneamente para tratar de cercenar la libertad de opinión. Más de lo mismo, entonces.
Se trataría de un registro de denuncias no comprobadas por el Poder Judicial, que puede incluir episodios falsificados como los que el Gobierno presenta en diversos órdenes de la actividad nacional.
La apertura de las nuevas investigaciones en sede del Poder Ejecutivo tiene claros fines de acoso, desde que se pretende dar un tratamiento jurídico diferenciado a un supuesto plan de apropiación de empresas. Para el Poder Ejecutivo, ello se encuadraría dentro de una novedosa categoría de presuntos delitos imprescriptibles a la que se denomina de lesa humanidad con motivación económica.
Lo curioso de estas ideas, por llamarlas de algún modo, es que suelen surgir de usinas que cargan con un pasado de crímenes y de terror impunes, y lo menos que deberían hacer es encuadrarse en políticas de reconciliación como las que estimula en Uruguay el presidente José Mujica, ex dirigente tupamaro.
La resolución aludida no determina el período que abarcará la investigación. Eso la diferencia de lo que dispuso en su momento el Senado de la Nación cuando, en 1984, creó una comisión investigadora sobre ilícitos económicos (una categoría diferente) comprendidos entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983, cuya actuación fue declarada en un momento inconstitucional por la Justicia. De manera que la indefinición del período por investigar podría retrotraerse a hechos sucedidos hace ya cincuenta años o más. Es lo que podría denominarse una industria de la introspección con extraordinaria carga de hipocresía.
Lo resuelto es parte de una política de arbitrariedades inaceptables. La investigación de presuntos delitos por medio de un organismo absolutamente dependiente del Poder Ejecutivo, sin contralor judicial alguno, no es compatible con nuestra Constitución.
Estaríamos, pues, ante una verdadera comisión especial, de aquellas expresamente prohibidas por el artículo 18 de la Constitución, en defensa del ciudadano, a fin de oponer normas a los abusos de poder. Para el derecho argentino, el Ministerio Público es un órgano independiente que debe ejercer sus funciones sin sujeción a instrucciones o directivas de órganos ajenos a su estructura. En eso está interesado el debido proceso legal y en juego, la imparcialidad que debe caracterizar la acción del Poder Judicial. Así se han establecido las bases del Estado de Derecho, contra el que atenta el engendro ahora creado.
Los esfuerzos del Poder Ejecutivo por crear "delitos" sin ley previa también contradicen las garantías constitucionales que el Gobierno dice resguardar, al menos para algunos. Los crímenes de lesa humanidad se hallan definidos y tipificados en el Estatuto de Roma, un tratado internacional al que adhirió la Argentina por ley en 2000 y que fue ratificado en el orden nacional por otra ley, en 2007.
El Estatuto de Roma considera a aquellos crímenes como los "más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto", y que por su gravedad y sistematicidad trascienden a las víctimas individuales, pues agravian a la humanidad como género. Nuestra legislación coherentemente los ha incorporado sólo a partir de 2007. Esto es, con mucha posterioridad a los presuntos "hechos" delictivos que ahora se pretende volver a investigar. De lo contrario, se afectaría un principio básico del derecho penal: la garantía de irretroactividad de la ley.
Es cierto que respecto de episodios que tuvieron motivaciones raciales, políticas o religiosas, la Corte se apartó del artículo 18 de la Constitución y sostuvo que, para esos casos, la costumbre internacional permitía obviar el principio de la ley previa y el de la irretroactividad de la ley penal, posición que algunos impugnan, no sin argumentos.
Sin embargo, ni siquiera esa cuestionable tesis de la Corte podría ser aplicada cuando las presuntas "motivaciones" fuesen de índole económica, pues no existe ninguna norma ni "costumbre" nacional o internacional que reprima como crímenes de "lesa humanidad" a delitos con "motivación económica", como las pretendidas "apropiaciones de empresas".
Los casos "Gutheim" y "Papel Prensa", citados en la resolución, han sido manipulados con manifiesto perfil persecutorio y no pueden definirse como de "apropiación de empresas". Para ser calificados como delitos de lesa humanidad, los crímenes consistentes en asesinatos, secuestros, violaciones, torturas, al igual que otros delitos aberrantes, deben necesariamente formar parte de un "plan común", o sea, previo, deliberado y premeditado, que apunte contra la población civil en su conjunto o una parte de ella, motivado por razones políticas, raciales o religiosas.
Tales exigencias no sólo surgen del texto de las convenciones internacionales, sino que han sido confirmadas por toda la jurisprudencia reciente de los tribunales penales internacionales. No existe un solo precedente internacional que avale esta nueva creación ilegal del Gobierno.
Si ni la ley ni los tratados internacionales ni la Constitución ni la jurisprudencia internacional admiten la presunta categoría delictiva que sirve como fundamento para la creación de la nueva Unidad Especial, toda vez que los delitos "de lesa humanidad" suponen formar parte de un ataque a la "población civil" generalizado y sistemático, con las finalidades mencionadas, la creación de dicha unidad por una mera resolución administrativa constituye un mecanismo más para criminalizar a quienes el Gobierno identifica como opositores o indeseables. Para ello se abusa de una categoría de delitos en las que las presuntas conductas por investigar no están incluidas. Abundan los motivos para concluir que el Gobierno procura impulsar ataques y acosos contra civiles y empresas a los que desde hace rato se pretende demonizar, generando a su alrededor una total y aberrante inseguridad jurídica. La intencionalidad es obvia. Nada ha cambiado.
Los odios, los resentimientos y los intentos de aprovechamiento de la más baja especie, no muy distintos de los que anidan en el estímulo de usurpaciones y de ocupación de espacios públicos y privados, siguen generando desbordes autoritarios y provocando medidas temerarias, abusivas y perversas, que nada tienen que ver con el Estado de Derecho.
Con este proceder, en definitiva, se bastardea el concepto de delitos de lesa humanidad, al utilizarse esta figura e invocarse la protección de los derechos humanos para violar, en realidad, los derechos humanos de quienes son identificados como blancos políticos del Gobierno.

jueves, 6 de enero de 2011

Jorge Wermus, o Altamira: ¿Whither goest thou?

El maestro Galasso me sabrá perdonar el título:



Escribe Norberto Galasso

Nunca nos hemos tratado, pero nos conocemos y tenemos un punto teórico común: es necesario crear la sociedad solidaria, igualitaria, donde brote y se consolide el Hombre Nuevo. Eso creo yo y ahí pongo mis modestos esfuerzos: en la liberación nacional y social de una América Latina unida. Vos decís que también luchás por ese objetivo. Entonces, me creo con el derecho a preguntarte: ¿Adónde vas, Altamira? ¿Adónde? ¿A qué conduce tu política?

Disculpame, pero yo no creo que en lo profundo de vos mismo puedas suponer que la interrupción del kirchnerismo en el gobierno va a llevar al P.O. a la Casa Rosada, ni tampoco que le va a provocar un gran crecimiento político. No. No creo que estés tan al margen del desarrollo de la lucha de clases ni que, en nombre del marxismo, saques conclusiones que sólo es posible admitir en un adolescente generoso y utópico – de esos que, en pequeño número, te siguen - y que cree que se puede asaltar el cielo así como así, mañana mismo, con la revolución perfecta, completita, sin contradicción, ni imperfección alguna. No. A los pibes los entiendo – a “tus pibes” – y eso me duele, porque así seguramente pensaba el pibe Ferreyra. Porque a los 18 o los 22 años es posible querer salir de las desgracias, del desaliento, de la injusticia, luchando contra todos al mismo tiempo y de una vez, a todo o nada. Lo lamento por los pibes porque ellos ponen el cuerpo y la derecha no anda con vueltas.

Pero, a vos no te lo puedo entender. Vos viste lo que pasó con el corte de vías el otro día: 20 muchachos rebeldes, en nombre de 60 compañeros tercerizados, provocaron la bronca de miles de usuarios del ferrocarril en Plaza Constitución y esa bronca fue usada por grupos duhaldistas y macristas, por las barras bravas de Barrionuevo, por los comandos de Ritondo, por las bandas de Duhalde. No es como dice tu compañero Ramal que “sería delirante suponer que el P.O. cortaba en Avellaneda y también el P.O. actuaba” en Plaza Constitución. Si algo hay delirante es precisamente lo de Ramal, porque nadie seriamente ha dicho eso. Lo ocurrido es que, en los hechos, esos muchachitos idealistas que cortaron las vías quedaron aliados, en un mismo operativo de pinzas que vos no previste pero se dio en los hechos, con las bandas de derecha.

Entonces, cuando dicen “el P.O. aliado al duhaldismo” no te enojés: en la teoría no es así; en los hechos, sí. Es decir, en la política concreta, el macrista Ritondo es aliado tuyo y también Cecilia Pando y Posse y Redrado y Puerta y Barrionuevo y Toma. Vos y tus compañeros atacan al gobierno porque lo que no ha hecho, por lo que falta; ellos lo quieren voltear por lo que ha hecho y lo que ha hecho es suficiente para que no lo soporten. Pero en conjunto vos y ellos creen que es conveniente interrumpir el avance del kirchnerismo, es decir, la reelección de Cristina.

Claro, ellos, la derecha, están en lo suyo, no soportan la Ley de Medios, no soportan el recupero de los aportes jubilatorios por el Estado, ni la Unasur, ni tampoco la asignación universal por hijo, ni ponerle coto al FMI. Ellos están molestos por el protagonismo popular, por “los oscuramente pigmentados” (como decía el conservador Reinaldo Pastor) y entonces dicen ahora, haciéndole ‘el bocho’ a los vecinos más reaccionarios: “Somos xenófobos y ¿qué?: los bolivianos y paraguayos nos ocupan las escuelas y los hospitales”. Pero vos no podés coincidir con eso. Ya sé que no coincidís en la teoría, pero en los hechos, sí. En la teoría vos sabés de la gesta altoperuana contra los realistas y seguramente sabés del “Moto Méndez” y “el indio Camargo” y Juana Azurduy” y tenés afecto por bolivianos y paraguayos (¡Cómo no tenerlo por Solano López, compañero de lucha contra el mitrismo oligárquico financiado por el Imperio Británico!) pero, sin embargo, vos tocás en la misma orquesta de los xenófobos. Es en la misma orquesta, mi viejo, aunque no estés orquestado en conspiraciones de café. En los hechos, sí.

Por eso te repito: ¿Adónde vas, Altamira? Porque vos debieras saber, lo sabés, supongo, que en política es fundamental conocer al enemigo principal (manual elemental de todo socialista en serio). Y no podés confundir al gobierno - con todas las asignaturas pendientes que vos quieras - con la alianza Duhalde, Macri, Pando y todos los que ya conocemos. No. Eso no te lo voy a entender nunca, ni a justificar.

Por otra parte, vos te formaste en una concepción de la política que otorgaba importancia fundamental, al conocimiento de la correlación de fuerzas. Hay que preguntarse, en cada momento de la lucha, cuál es la correlación de fuerzas. Esto lo aprendiste, como yo, hace muchos años, en los manualitos del socialismo, es el ABC, el primero inferior, como se decía en nuestros tiempos. Y entonces, ¿cuáles son las opciones en juego? No me explico cómo no entendés las fuerzas en juego y la opción consiguiente: la vuelta al 2001 o a 1942, según algunos, es decir, el retroceso profundo con respecto a los avances del kirchnerismo, con todas las imitaciones en que probablemente vos y yo coincidamos o la prosecución y profundización de lo que se está haciendo desde el gobierno. ¡Y no podés decirme a mí que aprendiste en los textos clásicos que estas son luchas interburguesas y que es lo mismo Cristina en el gobierno que la Pando o Duhalde! No, vos sabés que no podés decirme eso, porque eso te invalidaría para actuar concretamente en las luchas políticas que se están dando hoy y aquí.

Vos viviste muchas cosas, Altamira, como las viví yo. ¿O perdiste la memoria? Y las que no viviste, te informaste por una abundante literatura política. ¿Qué hizo la izquierda abstracta, toda la izquierda, desde anarquistas, socialistas, comunistas hasta trotskistas, en el 30? Todos contra Yrigoyen. Y vino Uriburu y después él mismo se encargó de torturar y fusilar, incluso a algunos de estos izquierdistas teóricos que habían sido funcionales a esa derecha fascista. ¿Era lo mismo Uriburu que Yrigoyen? Evidentemente, no. ¿Había que hacerse yrigoyenista, en ese principio de la decadencia del radicalismo? Tampoco. ¿Correspondía colocarse al margen de esa lucha porque eran luchas interburguesas? Menos aún. La única política correcta era la que enseñan los clásicos: al lado del yrigoyenismo, con independencia, junto a la clase media que hacía su experiencia de poder y evidenciaba sus limitaciones. Porque no fue por las limitaciones sino por los aciertos que torturaron y asesinaron radicales en 1931 y había que estar ahí, contra la dictadura y al mismo tiempo junto a “la resistencia radical” denunciando al alvearismo entreguista. Claro que después el radicalismo terminó en De la Rúa y todo lo que conocemos, pero eso no significa que hubiese que atacarlo en su mejor momento, cuando tenían a la mayoría popular apoyándolo. Vos lo sabés bien, porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada. O de otra manera: la degradación del menemismo no justifica a quienes estuvieron con Braden y contra Perón, en el 45.

No puedo creer que no me entiendas, porque entonces sería vano este escrito, inútil totalmente. Y no me digas tampoco… “en esa época, nosotros éramos muy chiquitos y nos hacíamos pipí en la cama”, porque te contestaré como Jauretche, lo peor es que siguen meando en la cama también ahora. Porque también en el 45 y en el 55 sucedió lo mismo, salvo la posición de “Frente Obrero” y sus seguidores de la Izquierda Nacional, que salvaron el honor del socialismo revolucionario junto a los trabajadores peronistas. De lo que ocurrió después que cayó Perón, ¿te acordás?, sin duda. ¿Qué vino? ¿El socialismo, acaso? Sí, quizás el de “Norteamérico” Ghioldi justificando los fusilamientos del ‘56 porque “la letra con sangre entra”. No eran lo mismo Perón y el almirante Rojas, lo sabe cualquier laburante sin haber leído jamás a don Carlos ni a Vladimiro Ilich. Lo sabe porque está en la realidad de la lucha de clases, aunque no sepa qué es la lucha de clases que la mayor parte de la izquierda predica en los fermentarios y talleres de formación con las ventanas cerradas a lo que ocurre en la calle.

¿Puede ser que no me entiendas? Y no te confundas, te lo digo otra vez. Yo no te digo que te hagas kirchnerista. Te digo solamente que no se es izquierda cuando se califica a todos los demás de ser lo mismo, burgueses, echando fuegos de artificio que ilusiona a los adolescentes. Se es izquierda en la acción política concreta y aquí, en América Latina, con años de dependencia y expoliación, cuando aparecen gobiernos con vocación popular - quizás vos digas burgueses disfrazados de populismo - yo no pido que abandones tu organización y te incorpores, a ellos, sino que te pongas al lado. No al lado de la derecha y en contra de ese gobierno. Te lo dijo Lenin, Altamira: “golpear juntos, marchar separados”.

“Junto” con las mayorías populares, aunque las direcciones políticas no sean todo lo que vos quisieras. Y “separados”, es decir, manteniendo la independencia ideológica, política y organizativa, pero jamás serle funcional a la derecha. No, mi viejo.

Porque entonces vas entrando en un juego en que puede caer sobre vos la responsabilidad de lo que ocurra a militantes que son víctimas de enfrentamientos como los que hemos visto, heridos o muertos para que en definitiva no se haga la revolución, sino para que la derecha llegue al poder y persiga a los pocos que te queden.

Hace pocos días lo dijo Rafael Correa, con respecto a su intento de darle una salida popular al Ecuador, protestando porque una “izquierda”, a la que llamó “boba”, se complace en atacarlo haciéndole el juego a la derecha. Lo mismo dice Hugo Chávez respecto a furibundos ex guerrilleros que se le oponen haciéndole el juego a los dueños de la televisión y los grandes grupos económicos de Venezuela. ¿No bastan acaso las fotos del lanzamiento de la candidatura de Duhalde, con el macrista Ritondo y la procesista Pando, obras maestras del terror? Son ellos los que acechan, los que quieren volver, los que quieren otros treinta mil desaparecidos, entre los cuales caerán también muchos de los tuyos. Y no podés hacerle el juego. No podés crear condiciones para que los diarios digan “el P.O. en Avellaneda y el duhaldismo y el macrismo en la Plaza Constitución, operaron contra el gobierno y provocaron incidentes”. No, mi viejo, no podés. Sería un error gravísimo y en política, ya lo sabés, un grave error es peor que un crimen.

Porque en estos países los movimientos nacionales y populares jugaron un papel importante, aunque hayan sido inorgánicos, tumultuosos, “oro y barro”, “abismos y cumbres”, como decía Jauretche, pero en el balance final expresaron avances populares, tanto Yrigoyen como Perón.

A veces, los periodistas dicen que en la Argentina no hay izquierda real ¡Y claro!, si grupos semejantes al tuyo confundieron a Biolcati con Mao Tsé Tung y a Llambías con Trotsky y se colocaron alrededor de “la mesa de enlace agropecuario” enfrentando al gobierno junto a las señoras “bien” del Barrio Norte y los grandes sojeros. En esa ocasión, vos estuviste mejor que ellos, pero no bien. No apoyaste a los ganaderos, pero dijiste que eran luchas interbuguresas. Entonces, decime, ¿toda la historia argentina son luchas interburguesas que no deben importarle a los trabajadores? Yrigoyen derrocado por los conservadores, Perón enfrentando a Braden y luego derrocado y desterrado, Moreno envenenado y San Martín enfrentado a Rivadavia y Sarmiento festejando el degüello del Chacho Peñaloza. Una historia de luchas, sangre y muerte. Y si eso no es lucha de clases, ¿las clases dónde están? ¿Todos son lo mismo, burgueses y todos los enfrentamientos, bombardeos, fusilamientos, etc., son luchas interburguesas? Si pensamos eso, mejor será que nos dediquemos a la pintura abstracta o a aprender a tocar el violín que con eso no jodemos a nadie. Y esperemos que algún día, allá lejos, cuando aparezca otro cordobazo, pero con una vanguardia iluminada, ortodoxamente formada en nuestras academias de socialismo revolucionario, volvamos quizás a la política, pero podría ocurrir entonces que los trabajadores ya hayan forjado sus dirigentes, algunos socialdemócratas, otras burocratizados, otros “fierreros”, qué se yo, pero que no reconozcan a quienes durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo .

Sabemos, desde la Izquierda Nacional, que no es fácil ese “golpear juntos” y marchar separados. Inclusive hago autocrítica cuando Ramos se presentó con candidatura propia el 11 de marzo del ‘73 porque sostenía que era lo mismo Cámpora que los radicales y los candidatos del gobierno militar. Fue un grave error. Y ni qué hablar del apoyo a Menem. Por eso muchos izquierdistas nacionales se colocan a distancia de la historia de Ramos. Pero esta corriente ha sostenido, en general, la única posición correcta de acompañar a todos los movimientos nacionales de América Latina, desde una perspectiva independiente y colocarse claramente frente al enemigo común que, como se sabe, es el imperialismo y los traidores nativos.

Desde esa perspectiva coincidimos en la valoración del peronismo con Cooke, Hernández Arregui, Puiggrós, Walsh y tantos otros, pero insistiendo que era más correcto jugar por afuera y no intentar forjar la izquierda desde adentro. Pero lo que no dudábamos, en la relación con ellos, fue que los trabajadores estaban haciendo su experiencia y debía acompañárselos y enfrentar al enemigo principal.

Ahora la polémica sigue con motivo de las posiciones del P.O. Y te lo repito: ni oposición implacable al movimiento nacional, como la tuya, ni seguidismo. Pero la tuya puede ser más peligrosa. Porque la derecha sabe hoy que pierde en primera vuelta y va a provocar conflictos durante todo el 2011. Y ustedes no pueden estar ahí. ¡Ni cerquita! ¿Entendés?

Haceme caso, Altamira, pensalo. A la noche. En el silencio de la medianoche, pensá en los pibes que podés arriesgar y hacerlos jugar de modo funcional a la derecha. No se trata de hacerle asco a poner el cuerpo, pero sólo cuando políticamente tiene sentido el peligro que se corre. Mártires porque sí, no benefician a nadie sino que enlutan y suman desgracias a las que ya hemos sufrido. Pensá en la derecha que acecha, pensá qué pasaría si se hunde este gobierno. Vos y yo ya estamos más cerca del arpa que de la guitarra y entonces, seguí el consejo de Julián Centeya: en “el finirla, está la salvada”. Ahí uno se puede redimir de viejos pecados. Todavía estás a tiempo y entonces, te lo digo de nuevo, no se trata de hacerte kirchnerista, sino de colocarte críticamente pero acompañando al pueblo en su experiencia. Nacional, popular. Y te lo digo en nombre de los Estados Unidos Socialistas de América Latina sobre los que profetizó Trotsky en 1940, por aquello que, como sabés, lo llevó a apoyar las nacionalizaciones petroleras de Lázaro Cárdenas y que en el fondo, era su teoría de la revolución permanente y aquello otro del frente único antiimperialista que junto con Lenin presentaron en 1922 a los congresos de la III Internacional. Frente único antiimperialista con obreros, muchos obreros y también con estudiantes de la pequeña burguesía y otros oprimidos, pero en estrecha vinculación con el nivel de conciencia política de la mayoría, en ese momento histórico ¿Verdad que te acordás?

Te lo digo yo, que soy, como decía Scalabrini y salvando las distancias, “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. No sea cosa que esta conversación la tengamos que continuar en el 2012, los dos en cana o en el exilio. Y preparate entonces, porque, en ese caso, te lo voy a reprochar todos los días, implacablemente, como esa gota de la canilla que persiste y molesta empecinadamente en la madrugada, te lo voy a repetir una y mil veces, haciéndote corresponsable de la desgracia argentina, si aquellos que vos sabés volvieran, aprovechando los errores de una izquierda que todavía no se enteró que El Che puteaba desde Guatemala contra “esos mierdas de aviadores” que bombardearon a su propio pueblo aquel trágico 16 de junio de 1955.

Sólo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando. Pensalo.
Un saludo.

Buenos Aires, 5 de enero de 2011
Norberto Galasso

martes, 4 de enero de 2011

Fuertes críticas de Marcelo Sain a la política de seguridad



Leemos en LapoliticaOnline:

Marcelo Saín fue parte de la renovación peronista en la década del ochenta junto a Juan Pablo Cafiero, quien luego lo convocaría para ser viceministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Corría el año 2002 cuando asumió y Luís Genoud dejaba el cargo en medio de la crisis desatada por el asesinato de Kosteki y Santillán.
Doctor en ciencia sociales, investiga desde hace años con herramientas de la sociología y la ciencia política a la institución policial y su vínculo con la política en Argentina. Uno de sus últimos trabajos fue “El Leviatán Azul” que ahonda en los pactos entre las fuerzas policiales y el poder político.
Aunque actualmente está vinculado al espacio de Martín Sabbatella, aliado al gobierno nacional, Saín no se calla sus críticas contra el kirchnerismo. “Al principio yo era el mimado de ellos, el tipo que estaban formando para ser ministro de seguridad, pero después en el gobierno te dejan sólo y bancatela. Y así fue, soporté embates y quilombos”.
Después de casi cinco años como interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, su renuncia a fines de 2009 causó cierto recelo entre los kirchneristas de paladar negro. “Cuando renuncié, muchos en el gobierno lo vieron como una displicencia terrible. Yo terminé ese ciclo en la gestión pública y volví a la universidad, a la vida académica: así de simple. Pero parece que eso es algo que a los obsecuentes les cuesta mucho entender”.


-¿Cree que la creación del ministerio de seguridad es una medida ad hoc o parte de una estrategia premeditada?

-La creación del ministerio es resultado de la emergencia, de una lectura de los acontecimientos de Villa Soldati que pusieron en evidencia la inviabilidad del esquema que venía marcando a fuego durante siete años al kirchnerismo. Ese esquema fue otorgarle la gestión de la seguridad publica a las cúpulas policiales. Eso es algo que padecí yo también en la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Al delegarnos el manejo de la seguridad, pudimos contar con autonomía y discrecionalidad para armar un esquema y un modelo nuevo en las antípodas de la Policía Federal.
Esta vez el gobierno ha leído que el problema era muy serio. El hecho puntual que lo desencadenó fue saber que la policía estaba fraguando las pericias realizadas tras los dos primeras muertes en el Parque Indoamericano. Le estaban haciendo creer al gobierno que se trató de armas tumberas disparadas sectores enfrentados entre los ocupantes. El juez comenzó a esclarecer en la causa que los disparos venían de la Federal y que la línea de mando en la comisaría de la zona estaba cortada. Ese fue el detonante.

-¿Los tiempos de la gestión de Nilda Garré estarán marcados por las elecciones presidenciales del año próximo?

-Habrá que ver qué se propone, lo que hemos visto hasta ahora es que no emprendió el camino adecuado, que hubiera sido la intervención civil sobre la cúpula de la Policía Federal. Eso hubiera garantizado que el poder político se apropie de cuatro cosas fundamentales para conducir y domesticar una estructura policial: la estructura de pases y ascensos, el sistema operacional de inteligencia y desarrollo logístico, la ejecución presupuestaria para controlar los cheques y presupuestos de la institución y el sistema de control interno que hoy es ficcional porque lo maneja la propia cúpula, entonces se investiga sólo lo que la cúpula quiere. Esa última razón explica por qué la Policía Federal sólo tuvo 33 sumarios en todo el año pasado por infracciones graves.
Para comparar: el sistema de control de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que es el único que es externo, tuvo 50 sumarios por faltas graves en dos meses de vida. Eso ya muestra que el control del sistema real de auditorias es el un elemento clave para controlar la institución.

-¿Pero remover a toda la cúpula no fue encaminar la institución hacia una “normalización”?

Tal vez, pero no se optó por el camino de la intervención, se fue a un camino de “normalización edulcorada”: se fueron un decena de comisarios y asume un hombre de la estructura de la conducción anterior. El ex director general de orden público, Enrique Capdevila, bajo cuya conducción estuvieron antes todas las unidades de infantería y caballería. Esas fuerzas protagonizaron desalojos violentísimos, con denuncias de violaciones a los derechos humanos, torturas y de incluso el uso de picanas en algunos casos. Hay que ver los informes de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad para dar cuenta de esos hechos. No están poniendo a ningún outsider sino a un persona del núcleo duro, cuyo principal antecedente es su vínculo directo con el secretario legal y técnico (Carlos Zanini).

-¿Piensa que se actuó así por miedo a romper con el autogobierno de policía?

-Yo creo que si. Es el temor a que haya una suerte de desestabilización por parte de la Federal en el marco de la campaña electoral 2011. Si bien todo indicaría que Cristina va a ser reelecta y desde Nuevo Encuentro apoyamos esa opción, ese temor es el temor histórico. De todos modos, creo que el núcleo duro del kirchnerismo comulga con ese modelo delegativo: es lo que han hecho en Santa Cruz durante la década que gobernaron. Se trata de una concepción. Es también el ideario que talla a la derecha argentina pero lamentablemente es el modelo del kirchnerismo también. No es sólo que tienen miedo a una contestación mafiosa de la corporación.

-Néstor Kirchner había intentado introducir cambios en un primer momento.

-Si, el primer año de gestión de Kirchner hubo todo un ensayo bajo el ministerio de Gustavo Béliz de apropiarse de los circuitos de conducción pero que rápidamente fue abandonado cuando la Federal mostró los dientes con una seguidilla de asaltos en Palermo, que convencieron al Kirchner de llegar a un acuerdo tácito para que haya una suerte de pax y de no injerencia del gobierno nacional en los asuntos de la propia corporación. A cambio, Kirchner logró que la Federal desarrolle apropiadamente su política de no reprimir las propuestas sociales.

-¿Cuál diría que es la política, si es que tiene alguna, del progresismo en materia de seguridad?

-El progresismo no es una etiqueta universal. Hay sectores progresistas en materia de derechos humanos que en materia de seguridad publica tienen una visión conservadora. Del centro a la derecha todos están pidiendo responder con palos. Y habrá una actitud de esos sectores para fogonear eso, tratar de esmerilar la legitimidad de Cristina a través de esos conflictos. Pero también hay una serie de desinteligencias del oficialismo que alimentan eso.

-¿Fueron los propios errores del gobierno los que dieron el margen para que resurja el discurso de la mano dura?

-Seguro. El desconocimiento de la situación social en el Parque Indoamericano, de la problemática de tierra y vivienda, o la no resolución del asesinato de Mariano Ferreyra. Ahí están los vacíos que deja el gobierno que terminan siendo llenados por la derecha macrista o duhaldista, o por la estupidez del Partido Obrero.

-¿El progresismo no quiere, no sabe o no puede tener políticas eficaces en materia de seguridad?

-El progresismo tiene una visión totalmente maricona de la seguridad, una visión sociologizante que indica que la seguridad se va a alcanzar cuando se reforme la sociedad y mientras tanto no saben qué hacer. Deben aprender que, en democracia, si la gestión de la fuerza publica no se hace con una firme voluntad política, dentro de los parámetros democráticos y legales, lo harán las propias fuerzas corporativas que las administran de modo autoritario. El resultado es que el progresismo termina asumiendo un modelo retrogrado y conservador pero con culpa. En algunos casos prefieren no gobernar para no tratar estos temas: a todos les encanta llegar al gobierno hasta que se encuentran con que deben enfrentar estos temas y terminan haciendo lo mismo que la derecha: otorgándole el gobierno a los comisarios y rogándole a dios que ese comisario lo haga con moderación y no haga nada que afecte a sus carreras políticas. Ya lo vimos con Fabiana Ríos en Tierra del Fuego.

-Parte de la opinión pública y de los medios de comunicación critican cuando se reprime pero también cuando no se reprime. ¿Qué hacer ante ellos?

-Cuando un funcionario publico sabe lo que hace y tiene una concepción clara y responsable de lo que esta haciendo, la opinión pública es de palo, le importa un bledo. Y muy particularmente aquella que plantea salidas represivas sobre conflictos que magnifican lo mas reaccionario de la clase media, que ocultan las ilegalidades de la clase media: compran de bienes y servios en el mercado de la prostitución, las drogas y autopartes por ejemplo. Son los vacíos discursivos los que permiten la legitimidad y la resonancia del discurso de la derecha mas retrograda y represiva.

-¿Cómo analiza las primeras medidas de la ministra Nilda Garré hasta el momento?

-Veo que hay un autismo político muy fuerte, un encerramiento en el núcleo político más próximo. Ausencia de vínculos con actores que son aliados naturales de una agenda progresista como los miembros del Acuerdo para la Seguridad Democrática, una actitud que es suicida. Hay que hablar con la gente que sabe.

-¿A quiénes de refiere?

-Miré, acá hay dos equipos preparados que tienen experiencia de gestión en materia policial: el equipo de León Arslanian y mi equipo. No consultar, no tomar un café para repasar algunos temas me parece más que suicida, una actitud sencillamente estúpida.

-¿Y por qué cree que no lo llaman ni lo consultan?

-Es llamativo. Garré puede tener alguna inquina personal con Marcelo Saín, - que de hecho la tiene-, puede tener desconfianza con Arslanian o el temor de que el CELS le marque la cancha, pero es muy difícil jugar solo, tenés que consensuar con aliados. En especial cuando institucionalmente es aún tan endeble: hoy en día la asignación presupuestaria va vía jefatura de gabinete, una debilidad institucional enorme. Un pliego licitatorio de una adquisición grande y compleja no demora menos de ocho meses, eso Garre lo sabe. En un contexto así, las cúpulas más conservadoras de la Federal se deben están riendo.

-¿Cómo evalúa el despliegue de la gendarmería en algunas zonas del conurbano?

-Si lo que va a hacer gendarmería es una suerte de maniobras disuasivas en barrios peligrosos, entonces eso no va a poner en tela de juicio el dominio de la bonaerense ni su poder territorial, ni las cajas. Parece ser más de lo mismo. Además de no ser una función que deba cumplir la gendarmería. El envío de gendarmes es un despliegue mayúsculo: están movilizando a casi un tercio de la fuerza. Ese no es el rol de la gendarmería; eso es reconocer que la estructura bonaerense esta colapsada y que el gobernador es un inútil. Lo que esta diciendo implícitamente la Presidenta es: “como Daniel Scioli y su gente no da pie con bola, yo tengo que mandar gendarmes porque frente a la campaña electoral que viene me van a terminar esmerilando con el tema de la seguridad pública”. Entonces lo que está haciendo el gobierno nacional es subsidiar los errores y vacíos de Scioli en su principal bastión electoral.

viernes, 24 de diciembre de 2010

LA CLASE MEDIA YA NO SOPORTA ESTA CRISPACIÓN NAVIDEÑA

Leemos en Télam:








La ’Noche de los shoppings’, se convirtió en una verdadera “epidemia de compras"


Cientos de comercios porteños instalados en centros comerciales vivieron, desde la noche de ayer a hasta la madrugada de hoy, una verdadera "epidemia de compras", tal como lo definieron los comerciantes consultados. “Fundieron el plástico" aseguraba un vendedor cuando aún quedaban varias horas por delante.


Definida como "La Noche de los Shopping", los visitantes alternaban la compra con el paseo y estaban pendientes de las convocatorias "hasta liquidar el stock" o la de los "5 minutos de rebajas".

La ansiedad de las primeras horas se manifestaba en los compradores, en su mayoría mujeres de mediana edad y jóvenes adolescentes de clase media.

"Fundieron el plástico" aseguraba un cansado vendedor cuando promediaba la madrugada, aunque todavía no hay datos ciertos de los porcentajes de gastos con tarjeta de crédito y efectivo.

Esta estrategia de ventas con la apertura continua de los negocios empezó en 1999.

Los shopping agregaron nuevos recursos para atraer clientes como tenores, que en distintos horarios pusieron ópera en cuello, en unos; regalos sorpresa en otros y la oportunidad de "una ganga" en todos.

Alto Palermo, Alto Avellaneda, Paseo Alcorta, Dot Baires y Abasto Shopping -del Grupo IRSA- y el Tortugas Open Mall del Grupo Pegasus participaron en la propuesta.

Cuando la madrugada se despedía y comenzaba la mañana, de los dos lados del mostrador, las caras cansadas pero sonrientes parecían indicar que todos habían hecho un buen negocio.

lunes, 20 de diciembre de 2010

POLÍTICA HABITACIONAL


¿Pasemos al baño a tomar unos tragos, Laura?
Algunos son muy grandes, como casas, como laberintos, con 3 baños, 5 cuartos, 2 livings y un par de cocinas comedor. Otros, los minúsculos, los de un ambiente, los cuasi féretros, que expulsan hasta su habitante que solo soporta unas 4 o 5 horas en prisión, se intoxican, se ahorcan hasta que resbalan sus manos por el sudor y no explotan, o sí.

Algunos más lindos que otros, unos más acondicionados; con el aire, fresco, que mantiene la respiración, porque afuera con 36 o 37 grados, más el cemento y la sordidez de las siestas de verano en la ciudad extenuada, se derrite el caballero y la dama, el mendigo y la esquizofrénica, el heladero y el chofer de bondi, y también la perrita abandonada con sus cachorros bajo un puente. Algunos son muy grandes, como casas aéreas, como laberintos, con 3 baños, 5 cuartos, 2 livings y un par de cocinas comedor.

Otros, los minúsculos, los de un ambiente, los cuasi féretros, que expulsan hasta su habitante que solo soporta unas 4 o 5 horas en prisión, se intoxican, se ahorcan hasta que resbalan sus manos por el sudor y no explotan, o sí. 

Fastuosos, medianos y capsulares. Todos los departamentos del mundo. Todos sin un pedacito de tierra, sin un pedacito de cielo. En algunos se muere gente en invierno y en otros, por sofocación, en verano. Es en estos últimos donde mediante respiración artificial se resucitan en marzo, a algunos cuarentones solteros o a unas señoritas solitarias, cuando sus gatos se cansaron de lengüetearles la frente, la boca y las patas.

Ventiladores, cubeteras, agua fría que sale caliente, heladeras cansadas que demoran 48 horas en congelar una botella de plástico con agua tibiecita como una teta que amamanta. Todos los departamentos del mundo no son más que una muestra de la supervivencia, de los más fuertes, de los menos medicados, de los que saben incubarse para el próximo otoño.

Y el amor, que gotea sudores, que gime por las hendijas y ventanas, ofrece la envidia al enclaustrado de al lado, que pone la almohada sobre su rostro, que tapa sus oídos, que se abriga con frazadas, para evitar el rebote de los amores vecinos, de los gritos vecinos, de las peleas vecinas y de los silencios vecinos.

En todos los departamentos del mundo no hay como los baños frescos, sean del tamaño que fuesen, son baños, son frescos, son compañeros. Mientras se mea o se caga, se afeita o depila, se lavan los dientes o se sumerge en una suave ducha reparadora. A veces habría, entonces, que, dormir en los baños, o en una colchoneta nómade con la flor de agua abierta. Para evitar la quemazón nomás.

Por eso a veces, cuando no damos más, tocamos la puerta del vecino y decimos:

- Buenas… ¿Pasemos al baño a tomar unos tragos Laura?

-Vamos, dale.

-Sentate en la tapa del inodoro que es más cómodo, yo estoy bien aquí en el bidet.

-Tenemos hielo, vasos y este Cynar con tónica, ¿Qué más?

-Perfecto, solo hay que esperar el otoño y nos vestimos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Carlos Tomada vs Carta Abierta

“El eje pejotismo-progresismo me parece más bien pobre”
En momentos en que hay una ofensiva a fin de reemplazar a Filmus por Boudou, Contraeditorial publica el siguiente diálogo entre Tomada e integrantes de Carta Abierta con el título "Kirchnerismo: ¿la fase superior del peronismo?"



El Ministro de Trabajo de la Nación, en debate con algunos miembros del grupo de intelectuales Carta Abierta.
07.12.2010 | 01.01
Ministro Carlos Tomada
Carlos Tomada: –Me he asombrado de que algunos se hayan asombrado por la respuesta de nuestro pueblo en los días del velorio de Néstor Kirchner. Por delante de la Casa Rosada pasaron todos los agradecidos y los beneficiarios del ciclo kirchnerista, las víctimas del terrorismo de Estado, los jubilados, los trabajadores y trabajadoras para los cuales Néstor Kirchner va a ser definitivamente el hombre que les devolvió los derechos, que les defendió los derechos que habían perdido. Y pasaron los jóvenes y las personas con capacidades diferentes, pasaron las trabajadoras de servicio doméstico, pasaron cientos de miles de argentinos y argentinas que fueron a decir “Gracias Néstor”.

Creo que en esa plaza, y en ese pueblo que lo acompañó a Néstor todo el tiempo, surgieron y resonaron palabras que yo sugeriría que las resignifiquemos, que las tengamos muy presentes, las palabras “política”, “dignidad” y “fuerza”. Creo que son palabras de una nueva retórica, tal vez plebeya y popular, conceptos que se nos imponen porque nosotros somos pueblo, y esta es otra vez la hora de los pueblos.

David Blaustein: 
–En relación a dos conceptos que desarrollaste, el tema de la organización y el de los beneficiarios, mi pregunta es si desde tu ministerio y desde otros sectores del Gobierno no existen centenares de miles de beneficiarios de políticas que quizás aquel otro peronismo del ’40 y del ’50 pudo organizar y respecto de los cuales nosotros, salvo por la CGT y los movimientos sociales, tenemos más dificultades. Cuando vos hablabas de organización, ¿podemos comenzar a debatir qué modelo de organización, qué características tendría?
Carlos Tomada: 
–Perdón, preguntas difíciles no; yo pedía preguntas amables; que los intelectuales planteen un asunto de organización es un oxímoron (risas). La organización que nosotros tenemos que dar yo no sé si está escrita en algún libro. Este es precisamente el desafío más grande que tenemos por delante. Bien lo decías vos en la pregunta: acá hay algunos sectores que ya están organizados. Creo que hay otros que en términos de organización están en gestión. Y otra vez vuelvo a las obsesiones de Néstor: no es casual que sus dos últimos actos públicos masivos, inmensos, de afecto, fueran el acto en el Luna Park con los jóvenes y el acto en la cancha de River. El movimiento obrero, que tiene una larga trayectoria de organización, está sometido a los cambios de los tiempos, a toda una reflexión sobre su organización, y en ese sentido quiero felicitar a Carta Abierta porque me he enterado que ha sido invitado para intervenir acá Hugo Moyano. Siempre pensamos que ese era un espacio de diálogo que debíamos contribuir a fortalecer y a construir. El otro sector, el que fue al acto del Luna Park, el de la juventud, bueno, este es otro espacio que está en construcción, un espacio que cada vez va teniendo más organización en un marco de una gran heterogeneidad.

Ahora, luego está la cuestión territorial. Yo quisiera dejar alguna reflexión sobre esta cuestión porque creo que en la política se participa desde los Twitter... pero me cuesta imaginar que todo se haga desde esa red social. Esa es una concesión para nuestra generación, pero en realidad creo todavía en el valor del territorio y creo que todos nosotros tenemos que pensar en que llegó la hora de la militancia, llegó la hora de la militancia en la ciudad de Buenos Aires, en donde se va a poner en acto uno de los escenarios fundamentales de la confrontación política el año que viene.

Cuál es nuestra sensación... Creo que ya antes pensábamos que podíamos ganar las elecciones del 2011. Yo quiero decirles que ahora no nos debemos permitir ni siquiera pensar que no podemos ganar en el 2011. Y eso vale también para la ciudad de Buenos Aires. El año que viene en el país van a confrontar por primera vez desde que recuperamos la democracia dos alternativas de país. Nunca han estado tan claramente en disputa no los proyectos políticos sino el poder en la Argentina. Diciéndolo rápido: o lo tenemos nosotros o lo tienen ellos. Eso es lo que va a pasar en 2011. Y eso tiene una especial y espectacular resignificación en la ciudad de Buenos Aires, que es la cabecera de playa del modelo que la derecha plantea, o planteaba, que iba a ser la referencia para poder confrontar con el proyecto nacional y popular que llevaba adelante Néstor Kirchner, y ahora Cristina.

Tenemos en frente una fuerza que ha demostrado claramente su desprecio por lo público, su frivolidad, su mala gestión, después de habernos contado que hacía tres años que estaban preparándose, que tenían todos los planes pensados, y todos los equipos para todas las cosas, un fiasco de su propio fiasco, salvo en lo que son sus negocios: eso lo administraron bien y ejecutaron el 70 por ciento del presupuesto. Ahora, en lo que refiere por ejemplo al presupuesto educativo para la recuperación y mantenimiento de las escuelas, ejecutaron el 7 por ciento. Ese es un modelo exitoso para algunos y mayoritariamente desastroso, humillante, para las mayorías. Y contra eso tenemos que confrontar.

Carlos Girotti: 
–En nuestras últimas asambleas, y sobre todo a partir de la muerte de Néstor, empezó a plantearse con mucha fuerza cómo hacer para construir aquello que exprese, que contenga todo lo que vos señalaste que hubo en la plaza. Algunos entendemos que esa plaza significó una exigencia de avance. Y que esa exigencia de avance, como vos señalaste, es heterogénea, tiene múltiples afluentes. ¿Cómo creés que hay que hacer para construir una cabecera de playa que intente representar, contener y proyectar aquello que apareció en la plaza como heterogéneo, como diverso?
Carlos Tomada: 
–Néstor decía últimamente... Le había agarrado un ataque tardío de maoísmo (risas)... Decía “que florezcan mil flores”. Creo que es cierto que estaba otra vez percibiendo el clima y era el tiempo, todavía es el tiempo, de que florezcan mil flores. Que todos aquellos que quieran organizarse, lanzarse, convocar alrededor de distintos ejes, “heterogéneos” decías vos, se vayan dando formas de organización y de expresión. Creo que eso ocurrió, está ocurriendo y seguirá ocurriendo. El desafío es la capacidad que tengamos de que todas estas diversas expresiones de poder popular, de pequeñas construcciones, podamos convocarlas a espacios más abarcativos. Me parece que hay un punto donde seguramente vamos a poder sentar y generar convocatorias muy abiertas, porque este es el desafío que tenemos en la ciudad de Buenos Aires. Creo que debemos procurar generar espacios muy abiertos en los que acumulativamente se pueda encontrar una síntesis de estas expresiones. No me parece que sea mucho más largo el tiempo en el que sigan floreciendo las mil flores: creo que eso ya está en construcción. Ya eso ha dado lugar a una gran apertura y creo que desde los partidos políticos, los movimientos sociales, las distintas organizaciones de intereses particulares, se puede construir un movimiento mucho más amplio y mucho más convocante en la ciudad de Buenos Aires.

(Pregunta indescifrable en la grabación acerca de peronismo, progresismo y “pejotismo”)

Carlos Tomada: 
–Visceralmente, me siento muy cómodo con el kirchnerismo-peronismo. Me parece que lo de la oposición entre pejotismo y progresismo se empieza a hacer un poquito más fastidioso. Si nos centramos en el eje kirchnerismo-peronismo y a lo otro lo consideramos dos versiones degradadas de sí mismas, me parece que hay mucho para trabajar y para reflexionar en el eje kirchnerismo-peronismo. El eje pejotismo-progresismo me parece más bien pobre, tiene poco para aportarHay otra cosa en la que quiero evitar caer: esta idea de que el kirchnerismo es el estado superior del peronismo. En todo caso me parece que es una relación que habrá que ir resolviendo políticamente, si es que es necesario resolver.

Creo que es evidente que Néstor Kirchner fue el que permitió la recuperación del peronismo, un peronismo que estaba, por decirlo suavemente, un poco desorientado y que en todo caso no conmovía ni siquiera a quienes había convocado en toda su historia. Creo que eso se ha recuperado y que si el peronismo continúa teniendo vigencia en la historia política del país, nadie puede dudar de que es por Néstor Kirchner y por Cristina Fernández de Kirchner. Esto plantea la primera contradicción de decir “nació el kirchnerismo”, que fue uno de los gritos que escuchamos, o que yo escuché con algunos más en el velorio de Néstor Kirchner por parte de alguien que pasó caminando, un dato de la realidad que puede ser pensado.

De la misma manera, bajando otra vez al territorio, creo que en la ciudad de Buenos Aires lo que va a estar en juego va a ser el kirchnerismo. Nadie tiene más votos ni arrima más que el solo hecho de definirse como kirchnerista. Vamos a perder, a ganar o lo que sea con el kirchnerismo en la ciudad de Buenos Aires. Esta es la verdad. Y esto habla de lo hecho por un líder que permitió la recuperación del peronismo y que al mismo tiempo le ha dado su nombre a un movimiento que es más abarcativo que el peronismo. Ahí tenemos que movernos. Y no tenemos que preocuparnos por eso: en todo caso, que los de Carta Abierta escriban algunos artículos sobre eso (risas) y nos resuelvan el problema.

*Carlos Tomada: Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, fue nombrado en su cargo por el ex presidente Néstor Kirchner y nuevamente por la presidenta Cristina Fernández, asumida el 10 de diciembre de 2007. Se recibió de abogado en la UBA en 1973. Realizó estudios de posgrado en Relaciones Laborales y en Problemas del Trabajo, avalados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en las universidades de Castilla La Mancha (España) y de Bolonia (Italia), en los años 1998 y 2000. De su extensa trayectoria se puede destacar también que de 1987 a 1989 se desempeñó como director nacional de Relaciones del Trabajo, y en 2002, como secretario de Trabajo de la Nación. Desde el año 2005 hasta 2006 fue presidente del Consejo de Administración de la OIT.

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