El 1° de diciembre de 1967 fueron abatidos dos peligrosos delincuentes en un amplio operativo desplegado por la Policía Federal: Isidro Velázquez y Vicente Gauna. Sucedió en Machagai, Chaco, en el nordeste argentino, a la vera de la ruta 16, en una zona de obrajes madereros y algodonales, junto al Impenetrable.
A Roberto Carri, amigo y compañero
Pudo haber sido otro compás de la eterna contradanza de policías y ladrones, pero algo lo diferenciaba: a Velázquez se le atribuían cualidades sobrehumanas que infinidad de testigos jurarían haber constatado. En sus correrías solía tener el apoyo de la población más humilde, y sus víctimas eran personajes odiados por su condición social y económica.
Velázquez recompensaba monetariamente esa solidaridad, y eso fue interpretado por algunos como una suerte de redistribución violenta de la riqueza, la de un Robin Hood del siglo XX.
Su captura se había convertido en una obsesión para Guillermo Borda, entonces ministro de Interior, y para la Sociedad Rural del Chaco, que puso precio a su cabeza: dos millones de pesos para acabar con los secuestros de ganaderos y consignatarios, los robos a mano armada y los asaltos a bancos y acopiadores de cereales. Sin embargo, no se sabe de que haya existido alguna delación, o dato confidencial, tendientes a cobrar la recompensa.
Velázquez parecía conocer todos los secretos, aparecía tan sorpresivamente como se esfumaba y había adquirido cierto dominio sobre las mentes de los milicos de la policía provincial.
El objetivo del gobierno es político: terminar con el apoyo y la protección que recibía de la gente del lugar, cuando la doctrina de la seguridad nacional señalaba el peligro de que hubiera grupos armados disimulados entre la población.
Comenta el diario La Razón del 3 de diciembre de 1967: “el halo de leyenda que rodeaba a estos salteadores de la selva, como a los bandoleros de todos los países y de todas las épocas, los hacía acreedores del afecto y la simpatía de las poblaciones campesinas, que en no pocas oportunidades recibieron los beneficios de sus manos, sobre todo entre la gente más pobre. La gente de campo los ampara en su vida errante, de eternos prófugos de la justicia, los ayuda en la procura de abastecimientos y en oportunidades los oculta o les facilita los medios para ocultarse”.
Ángel Persoglia, uno de los productores rurales raptado a principios de ese año, declaró que le había sorprendido “la corrección del bandolero”, agregando: “se despidió de mí diciendo que ya era tarde para cambiar de vida”.
“Vivo o Muerto”, señalaban los carteles pegados en todo el territorio chaqueño por el gobierno, y que solían amanecer arrancados o enchastrados con leyendas tales como: “Isidro Velázquez no se entregará”.
Quién fue
Las primeras noticias sobre Velázquez son de enero de 1952, por el hurto de unas rejas de arado. Los hermanos Isidro y Claudio Velázquez se defendieron argumentando que el dueño, un tal Cuéllar, les debía dinero y ellos habían pretendido cobrarse de esa manera. Fue inútil: se los detuvo y envió a Resistencia.
En mayo, Isidro quedó en libertad pero a Claudio le comprobaron otras raterías y lo condenaron a cuatro años de reclusión.
Luego Isidro se radicó en Colonia Elisa, donde obtuvo un lote de terreno para cultivar algodón y, casoriado, tuvo cuatro hijas. Con ellas, y miembro de la cooperadora escolar del único establecimiento primario del pueblo, no parecía candidato a un destino relevante.
Un año mayor que Claudio, los hermanos eran dos paisanos delgados, de estatura mediana, nacidos en Corrientes del matrimonio de Feliciano Velázquez y Tomasa Ortiz, que habían emigrado al Chaco en busca de trabajo. Radicados en La Verde, se dedicaron a changuear en obrajes y algodonales. Los chicos se hicieron baqueanos del monte donde solían marisquear, esto es, vivir de la caza de animales silvestres: corzuelas, liebres, gallinetas, nutrias, carpinchos, etc., costumbre ancestral de la zona que aún se conserva.
Cuando volvió Claudio después de purgar la condena, los vecinos recuerdan que la policía comenzó a acosarlos, acusándolos de todos los delitos que se cometían en la zona.
A Claudio le gustaba el juego y, no obstante tener mujer e hijos, su presencia era habitual de las bailantas y prostíbulos de la zona, donde se lucía compadreando con un poncho colorado.
En 1958, Isidro fue procesado por marisquear en el campo de un vecino. Al ser detenido la policía maltrata a su madre.
Es acusado de un hurto menor en el 61, y en el interrogatorio en la comisaría de Colonia Elisa sufre una violenta paliza. En un descuido, logra fugarse, y junto a su hermano, se interna en el monte.
Los testigos de la huída sostienen que Isidro repite que está decidido a no dejarse prender nuevamente.
En 1962 se los identificó robando un almacén en Lapachito: el propietario se resistió y mataron al hijo del dueño y a un vecino.
Cometieron otras fechorías por la zona y aunque se enfrentaron a tiros con la policía, no pudieron ser detenidos.
Claudio era desafiante
En mayo de 1963 llega a un almacén en Costa Gaycurú acompañado por un muchacho. Después de asaltar al dueño del boliche, ambos se quedan a beber, y ya picados por la ginebra, dan gritos desafiando a la policía. Dos agentes logran sorprenderlo -Claudio estaba escuchando radio en el local, completamente borracho- y los bajan a tiros.
Al principio se creyó que los muertos eran los dos Velázquez, una noticia impactante para los vecinos, pero luego la investigación policial constató que el acompañante de Claudio era un tal Vega, otro proscrito de Colonia Elisa.
Isidro se esfumó después de la caída de Claudio, y algunos sostienen que está escondido en Formosa. Reaparecería luego en la banda del Chiflón Gauna. No se sabe que tras huir al monte se haya preocupado por el bienestar de su familia.
Vicente Gauna
La ruta 16 es una recta paralela a las vías del hoy abandonado F.C. Belgrano, el de trocha angosta, que atraviesa en dirección sudeste-nordeste el Chaco desde Resistencia hasta las zonas boscosas de Salta y el río Juramento, rasando el extremo norte de Santiago del Estero.
El camino fue abierto por las avanzadas militares dirigidas por el subcomandante Fontana, que a principios del siglo XX pacificaron a los pueblos indígenas, estableciendo allí la frontera agropecuaria. Detrás de Fontana llegó el sistema de producción capitalista: obrajes madereros, caña de azúcar y refinerías, algodonales. En 1964 se producen a lo largo de la ruta varios hechos delictivos caracterizados por una violencia excesiva.
Según la investigación de la policía provincial, sus protagonistas son cuatro o cinco sujetos dirigidos por Juan Vicente Gauna, alias “Chiflón”, un correntino nacido en Empedrado en enero del 42. Es notable la ferocidad con que actúan, rematando a balazos a sus víctimas aun después de haber obtenido el botín que pretendían.
Un viajante de comercio que hace el circuito Resistencia - Charata recibe dos balazos en la cabeza a cambio de unos pesos.
Años más tarde, cuando los hechos se suelden y confundan con la leyenda, se intentará oponer a ambos protagonistas: Gauna es cruel e inflexible, y no elige sus víctimas, que pueden ser tanto pobres hacheros como hacendados.
Velázquez, en cambio, es un hombre común arrastrado fuera de la ley por alguna injusticia pasada, y lucha en desventaja contra su destino. Al contrario de Gauna, sólo roba a gente adinerada y paga generosamente el poder moverse con libertad entre el pobrerío.
Algunos han exagerado esta cualidad de robar a los ricos para repartir entre los pobres.
Lo cierto es que Isidro no realizaba ningún proselitismo o reivindicación: sólo pagaba protección, y lo hacía con generosidad.
Gauna y Velázquez
Viejos militantes de la Resistencia Peronista relatan que Gauna tuvo tratos con Carlos Caride, un miembro de la FAP y luego de Montoneros, que caería en un enfrentamiento armado durante la década del 70.
Protagonista de hechos resonantes que le conferían, a los ojos de la juventud de entonces, un perfil de héroe, Caride era conocido por ser un partidario de la lucha armada, un “fierrero” que se entrevistó con Gauna por algún contrabando de armas desde el Paraguay, para planificar en conjunto algún secuestro resonante, o lo que es menos probable, intentado comprometerlo en la fantasía de abrir un foco guerrillero en el Chaco.
A fines de 1964, son secuestrados en Zapallar Carlos y Gabino Zimermann, productores forestales de General San Martín.
Ya para entonces, Isidro era conocido como “El Vengador” por los vecinos, quienes celebraron su vuelta: la carta donde se exige rescate por los Zimermann lleva su firma, Isidro Velázquez.
En la fantasía popular, algunos dicen que no es Isidro sino Claudio, o su alma en pena; otros, que está vengando al pueblo por sus desventuras.
Con el secuestro de los Zimermann se inicia el accionar conjunto. Pero hay dos cambios: el primero se convierte en líder del grupo, y ya no se ataca a los pobres.
Otros hechos que se les atribuyen: en 1966, asalto en La Verde. Asalto en Laguna Blanca, donde muere el dueño del comercio mayorista, un tal Panzardi.
Un comisario provincial comentará años después: “Velázquez, con segundo grado aprobado, tenía la rapidez de un guazuncho y la inteligencia de un zorro”.
Gobierna el Chaco en ese entonces el escribano Deolindo Felipe Bitel (PJ), y al país el médico Arturo Illia, cordobés nacido en Pergamino, que había llegado a la Casa Rosada con el 25% de los votos y la proscripción del peronismo.
Mas tarde senador y candidato a vicepresidente, Bitel pertenecía a esa corriente conservadora, muy arraigada en las provincias argentinas de economía agraria, denominada “neoperonismo”, y que combina patrones de estancia, dueños de vidas y hacienda, y folklore justicialista.
El Chaco es una provincia extremadamente pobre, cuya producción se limita hoy -y en ese entonces- casi exclusivamente al cultivo del algodón, soja, y la explotación forestal, esta última en franca retirada. Según cifras oficiales del Indec, el 51,7% de la población del nordeste argentino (2 millones de personas) vive actualmente con menos de 120 pesos mensuales. Para la CTA, la pobreza es mayor.
Velázquez menospreciaba a sus perseguidores.
Solía enviar mensajes humorísticos a la policía y en unos cuadernos les hacía dibujos, como los de las historietas. En uno de ellos se burlaba del jefe policial que pedía refuerzos a un teniente coronel para prenderlos; y en otro escribía con una trabajosa letra de imprenta acerca del ofrecimiento de ayuda de algunos policías de Corrientes: “Acéptenles, para que engorden los mosquitos chaqueños. Nosotros no peligramos ni aunque se vengan todos los correntinos”.
Llevaba encima varios de esos cuadernos ilustrados cuando fue abatido por la policía.
También asaltan la casa del intendente de Laguna Limpia y luego de robarle, lo matan.
Una patrulla de la policía provincial -que ya tiene 800 efectivos afectados a la búsqueda- sale a perseguirlos por el monte. Los rodean en la zona de General Obligado, cerca de Cote Lai. El agente Juan Ramón Mierez le apunta a Isidro con su arma pero antes que pueda gatillar, recibe un tiro en el pecho y cae muerto.
Ahora firman sus pedidos de rescate como “Velázquez y Gauna, los vengadores”.
Revista Gente n° 111, del 7 de septiembre de 1967, entrevista a un policía provincial:
- ¿Cree que lo van a apresar a Velázquez?
- No. Es imposible. Él tiene el payé, y estoy seguro que por más que le tiremos, las balas no le van a entrar. Ustedes saben que el agente Mierez vació su pistola y no hubo caso. Después Velázquez, con un solo disparo, le atravesó el corazón.
- ¿Si se encuentra frente a frente con los bandoleros, que hace?
- Por más que quisiera hacer algo, no podría, pues él nos paraliza con sólo mirarnos.
Por la coincidencia de que también se llamara Mierez un capataz de La Forestal que abatieron las bandas de Mate Cosido y Juan Bairoletto en la década del 30, crece una corriente de simpatía religiosa entre el pueblo, el payé, la protección divina, y los uniformados provinciales no escapan a esa influencia. Un anciano de Resistencia lo explicó así: “ese Gauna es el mismo que las tropas nacionales degollaron en 1906”.
Cacería
En quechua, Chaco significa “tierra de cacería”, y así se la denominaba en la época del dominio incaico. Según cuenta Gracilaso de la Vega, el Inca dirigía personalmente una gran batida anual con miles de soldados y cazadores a través de una zona fitogeográfica de más de 675.000 km² que abarca las actuales provincias argentinas de Santa Fe, Salta, Formosa, Chaco y Santiago del Estero, sur de la república del Paraguay y este de Bolivia.
El Imperio se abastecía de pieles, lanas y carnes y reafirmaba cada año su dominio sobre los pueblos seminómadas de la región: abipones, mocovíes, chulupíes, guaycurús, chorotes, tobas, pilagá, vilelas y matacos. No siempre alcanzaría esa meta, como lo comprobarán los mismos españoles más tarde: Juan de Ayolas murió a manos de una partida belicosa del pueblo carcará.
En la rigurosa estratificación social incaica, la lana de llama se distribuía entre el pueblo; las de alpaca y vicuña, más suaves, se reservaban para la familia real. De aquel gran bosque sólo quedan hoy algunos retazos cuadriculados por algodonales, establecimientos madereros, desiertos y vinales.
La mayor parte de la selva fue comida por la explotación irracional de la madera: para el carbón que alimentaba los ferrocarriles ingleses y el tanino con el que se curtían los cueros argentinos.
El principal enemigo del poblador chaqueño es el vinal, el impenetrable, el avance irresistible de la selva. El gobierno argentino continuó la tradición de la cacería: primero contra los pueblos aborígenes, a quienes diezmó por exterminio y enfermedad. Después fue la súper explotación de los obrajes.
Ahora es otra la cacería: la de Isidro Velázquez.
Diario La Nación del 4 de setiembre de 1968:
“En inspecciones efectuadas por funcionarios del gobierno a centros de trabajo instalados en la región del Chaco santiagueño, especialmente en establecimientos dedicados a la explotación de productos forestales, se han comprobado, según la información oficial suministrada al respecto, graves transgresiones a normas legales que amparan la actividad del trabajador rural, particularmente en los tradicionales negocios surgidos durante el otrora auge de la industria taninera, vulgarmente conocidos con el nombre de proveedurías... Pese a la evolución alcanzada en este aspecto se advierten aún prácticas que se creían desterradas para siempre, que lesionan el patrimonio moral, espiritual y material del ser humano, puesto que algunas firmas siguen burlando impunemente disposiciones de la ley, pagando con vales el trabajo de sus obreros. Estos documentos que se entregan como pago al hachero, sólo pueden ser negociados en la misma firma que los emite, lo que significa que por las manos del trabajador jamás pasa dinero en efectivo alguno”.
El Vengador
Gobierna el país un general llamado Juan Carlos Onganía, que acabó con la democracia proscriptiva en junio de 1966 e impuso algo peor. Los políticos, incluyendo el neoperonista Bitel, se han ido a su casa o colaboran con la administración militar que promete quedarse cien años.
Onganía llega disfrazado de dictador sobre una carroza descubierta, arrastrada por cuatro caballos negros, a la inauguración de la exposición rural de 1966: se cree un ser providencial, especie que la historia argentina criará y reproducirá.
Muy lejos de Buenos Aires, un personaje hosco, arma en mano, ordena al borde de la ruta:
- ¡Vos quedate allí y avisá si viene algún camión!
El paisano obedece, lleno de miedo. Su servicio será generosamente pagado.
En una escena similar, el mismo personaje irrumpe de noche en un rancho.
- ¡Sírvanme comida - ordena - y prepárenme un lugar para dormir!
El puestero obedece. A la mañana siguiente, el desconocido se ha retirado sin saludar ni agradecer, dejando sobre la mesa un fajo de billetes, muchos más de los que el paisano haya imaginado nunca.
Ciertas o no, las anécdotas se repiten, multiplican y adornan con nuevos detalles.
Lo que conocieron a Isidro aseguran que llevaba siempre un pañuelo anudado en los cuatro vértices, y que el rectángulo de tela le señalaba con exactitud cuál era el rumbo de donde venía la partida policial.
Afirman también que, a punto de ser apresado, podía desaparecer o se convertía en animal.
Un agente de la policía provincial mencionó que estando a pocos metros de Velázquez, éste se desvaneció tras un matorral. Al transponerlo, el policía se encuentra con una vaca que, vuelta, lo miraba fijamente.
La policía rodea el lugar donde será entregado el bolso que contiene el rescate de los hacendados Giussano, pero al acercarse el bolso se ha esfumado.
Cuando se producen simultáneamente distintos asaltos a mano armada en localidades alejadas entre sí, todos les son atribuidos a la banda.
Dicen que lo paralizó al agente Ángel Pelozo, de la comisaría de La Verde, en el paraje Rancho Juana, cercano al pueblo de La Eduvigis. Fue poco después de las 10 de la mañana, en octubre de 1966: Pelozo había sido uno de sus más firmes perseguidores, y pagó con su vida.
En marzo de 1967 la mala suerte de la policía provincial se confirmó una vez más: el cabo Pedro Vence, de Quitilipi, volvía hacia Presidencia de la Plaza, luego de participar en un patrullaje en búsqueda de la banda.
Vence viajaba de favor en un camión que chocó violentamente contra otro vehículo detenido en la ruta, sin luces. El suboficial murió instantáneamente y el pueblo señaló en silencio: “Ha sido El Vengador”.
Con la policía provincial paralizada, en el ministerio del Interior con sede en Buenos Aires se consideró que había llegado el momento de intervenir.
Se ordena al capitán Aurelio Acuña, del ejército, que viaje a Resistencia al frente de medio centenar de federales. Al llegar, Acuña pone en marcha el Operativo “Silencio”, rebautizado por el pueblo chaqueño como operativo “Fracaso”.
Dijo un camionero que alguna vez lo llevó por algunos kilómetros: “Velázquez era bueno y se confió, no debió confiar en gente de la ciudad”.
La ametrallada
Según relata Hugo Chumbita, “Isidro se había relacionado con un cartero de Machagai, Ruperto Aguilar, y a través de él con otro empleado de correo, Alberto Cejas. Éste y su esposa Laura Marianovich, preceptora del colegio secundario, lo llevaron en su automóvil Fiat 1500 algunas veces y él les pagaba por sus servicios.
La policía había marcado la numeración del dinero del rescate de los últimos secuestros, lo cual permitió descubrir a Aguilar y obligarlo a colaborar. En ausencia de Cejas, indujeron también a su esposa a tender una trampa a los bandidos. Éstos se escondían en el campo, por Quitilipi, cerca de una reserva toba de la que recibían ayuda. Todo se preparó para el 1 de diciembre de 1967. Al caer la noche, decenas de hombres armados esperaban bajo un pequeño puente de la ruta provincial 9 el paso del automóvil”.
Algunos sostienen que la Marianovich tuvo con Isidro una relación sentimental. Ella lo negará siempre: explica que le tiene compasión, que lo entiende y que a veces lo ha refugiado.
La banda, entretanto, estba planeando el golpe maestro: asaltar la sucursal del Banco Nación en Resistencia.
Con la complicidad de los medios de comunicación, el equipo policial que ha llegado de Buenos Aires informa sobre distintos atracos simultáneos en distintos pueblos, atribuidos todos a la banda de Velázquez y Gauna, buscando que el perseguido baje la guardia, que lo pierda su omnipotencia, de modo de usar la mitología popular en su contra.
Detenida por la Policía Federal, la maestra se resiste a hablar. Se le promete no ser juzgada como cómplice y sobre todo, le aseguran que se brindará al bandolero un juicio justo.
Pasan minutos, horas.
Ella termina cediendo (al fin y al cabo le han prometido que la vida de Velázquez será respetada), y confiesa qué camino tomarán desde la población toba hacia Resistencia, rumbo al edificio del Banco de la Nación Argentina.
Se puede conjeturar que, al escuchar los falsos informes trasmitidos por radio, Velázquez y Gauna deben haber creído que tenían allanada su ruta hacia el objetivo.
Se arma la emboscada “en el paraje Pampa Bandera, distrito Machagai...”, como será escrito en el informe policial.
Cuatro de las cinco personas que viajan en el auto, incluyendo el propio Gauna, caen acribillados.
Ambos bandos utilizan armas largas. Una treintena de policías gatillaron más de quinientas veces sus revólveres, fusiles y metralletas.
A pesar de todo, Velázquez logra abrir una de las puertas del vehículo y se interna unos metros en la picada del monte.
Quizás es presa de su propio mito: al volverse para gritar su sapukay, el grito de guerra de los guaraníes, una bala se le incrusta en la cabeza luego de cargarse al agente Medina.
Algunos sostienen que en su huída se ha topado con otro agente que, presa de miedo, se había bajado los pantalones para orinar, y que Isidro literalmente choca con él.
¿A usted le parece, que un valiente caiga a manos de un cagón?- sostuvo un vecino.
Según cuenta Chumbita, “Aguilar conducía y detuvo el motor mediante un dispositivo instalado al efecto en el vehículo para cortar la electricidad, simulando un percance. La mujer bajó a ponerse a salvo, e Isidro se dio cuenta.
- ¡Caímos!- habría dicho.
Gauna fue acribillado en el asiento trasero.
Diario La Razón del 3 de diciembre de 1967:
“los efectivos policiales prepararon desde hace tiempo las diversas tramperas entre los sectores más populares de la población, precisamente donde los bandoleros gozaban de más simpatía y prestigio”.Revista Así, edición del 14 de diciembre de 1967: “Desde la época de Mate Cosido no se registraba un hecho policial de tanta repercusión popular en el Chaco. Por eso se explica que millares de personas desfilaran en Machagai, donde permanecieron ante los restos de ambos delincuentes, que terminaron siendo sepultados. Velázquez y Gauna cayeron en su ley, pero jugándose con arrojo cuando ya habían comprendido que el final estaba cercano”. “La gente es ingrata, insidiosa y difícil de entender. Ahora que cazamos a Velázquez están en contra de la policía”. Declaraciones a la Revista Así, enero 1968, del comisario Pujol, jefe del operativo, en enero de 1968).
El diario porteño La Razón titula en primera plana el día siguiente del suceso: “LA MUERTE DE VELÁZQUEZ PROVOCÓ EN EL CHACO UN FORMIDABLE IMPACTO EMOCIONAL”.
El árbol a cuyo pie cayó Isidro Velázquez se convirtió en centro de peregrinación de la gente humilde. El gobernador militar ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos.
A pesar de ello, el pueblo humilde no dejó de concurrir, llevando como amuleto un poco de ceniza. Ese polvillo negro se guarda con fervor religioso: alguna vez fue el árbol bajo cuya copa murió el héroe.
A pesar de la vigilancia en el lugar, aparecen flores y otros tributos en un pequeño nicho cercano al lugar donde corrió la sangre de los bandoleros.
También depositaban flores naturales o de plástico, y todo tipo de ofrendas sobre la tumba en el cementerio de Machagai.
El gobierno militar decidió sepultar el cuerpo en otro cementerio, quizás fuera de la provincia.
“Ya no está Isidro Velázquez / la brigada lo ha alcanzado / y junto a Vicente Gauna / hay dos sueños sepultados” (“El último sapukay”, de Oscar Valles, chamamé cuya difusión fue prohibida durante la dictadura argentina de 1966-1973).
Ese mismo año se instituyó el 1° de diciembre como “Día de la policía provincial”. Todavía se celebra.
Post scriptum
Las andanzas de Isidro Velázquez fueron cantadas en “El último sapukai”, de Oscar Valles; “El puente de la traición”, de Cardozo y Domínguez Agüero, “La ratonera”, de Raúl Barboza; y “Bandidos rurales”, de Gieco y Chumbita.
Los hechos fueron relatados por Roberto Carri en “Isidro Velázquez - Formas prerrevolucionarias de la violencia”, Buenos Aires, Sudestada, 1968, con una segunda edición publicada recientemente por Colihue; y en Luis Bruschtein, “El fugitivo de Pampa Bandera. Historia de Isidro Velázquez” en Crisis n° 62, Buenos Aires, julio de 1988. Y por Hugo Chumnbita.
El bandolerismo social fue encarado por la literatura argentina en el tradicional Martín Fierro, y por Eduardo Gutiérrez en las biografías noveladas de Juan Moreira y Hormiga Negra.
También se atribuyen poderes sobrenaturales, curaciones y apariciones mágicas a otros delincuentes y perseguidos: los mendocinos Juan Francisco Cubillos y Juan Bautista Bairoletto; el sanjuanino José Dolores Córdoba: el tucumano Manco Bazán Frías; el correntino Francisco López; el catamarqueño Julián Baquisay; Antonio Mamerto Gil Núñez, el gauchito Gil; Aparicio Altamirano, Olegario Álvarez, “el gaucho Lega”; la sanjuanina Martina Chapanai; Juan Cuello; el Gato Moro; Brunel, el Tigre de Quequén; Santos Guayama; el tucumano Segundo David Peralta, alias Mate Cosido; Argamonte; el paraguayo Pelayo Alarcón, que actuó en Salta.
La noche que ande Argamonte / tiene que ser noche negra / por si lo vienen siguiendo / y le brillan las espuelas. / Argamonte por el monte / pasa despacio a caballo / los lazos de su memoria / al aire van cuatreriando. / El gaucho se anda escapando / no desensille / no vaya que andando el vino / me lo acuchillen.
jueves, 8 de julio de 2010
MATRIMONIO HOMOSEXUAL, EN EL SENADO, A CARA DE PERRO
Ayer, en "A Dos Voces”, debatieron Liliana Negre de Alonso, Adriana Bortolozzi, Samuel Cabanchik y Vilma Ibarra. Aunque cada uno, a su manera, explicó con claridad su postura, me quedó la sospecha de que no será fácil la votación en el Senado y que no vendría mal estar preparados para una derrota. Quizás la senadora por Chaco no esté en sus cabales.
No por ser derrotista quien esto escribe, sino lo contrario. No siempre la derrota deja enseñanzas, se sabe.
Cada uno de nosotros escucha -en su entorno- voces favorables al matrimonio homosexual. Pero corremos el riesgo de creer que eso refleja la opinión del conjunto de la sociedad. El matrimonio homosexual es una reivindicación de un sector minoritario, cultural y progresista, pero no debe perderse esa perspectiva: que es la demanda de una minoría cultural.
El grueso de la sociedad oscila entre la discriminación, el prejuicio y el reconocimiento a regañadientes de un derecho, donde la influencia “moral” de la Santa Madre Iglesia (y de las iglesias evangélicas) es fuerte, tanto como la del sistema educativo que no ha sufrido cambios dramáticos en los últimos tiempos.
El punto de partida para entender, me parece, es que este gobierno ha tomado medidas “progresistas” como no se veía en muchas décadas en Argentina. Eso está en su haber.
Lo que no lo está es que la sociedad no ha acompañado esa transformación. Por cierto, tampoco podemos hablar de una sociedad única (el Pueblo) sino de muchas sociedades o grupos sociales.
Los sectores medios apoyaron a Kirchner porque mantuvieron su lugar en la pirámide, pero se enfrentaron violentamente con el gobierno cuando osó tocar la renta extraordinaria de la tierra. En ese momento afloró todo el gorilismo que todavía lo recorre, y en el que la influencia de las instituciones religiosas y educativas, así como el complejo mediático-cultural, son decisivas. Así como el neoliberalismo está seriamente cuestionado a nivel estructural por las crisis bancarias pero subsiste como ideología dominante, algunos sectores medios siguen atravesados por el mítico granero del mundo y otras alucinaciones como la convertibilidad, el deme dos y los viajes baratos a Miami, y un gorilismo que les viene de la cuna.
El divorcio entre el progresismo del gobierno, puesto entre comillas, y una sociedad retrógrada, comenzó a revertirse, curiosamente, con el fenómeno 6-7-8.
Pero el público de ese programa también es una minoría, progresista y necesaria para la alianza social que intenta el kirchnerismo. Necesaria pero no suficiente. Si lo fuera, no estaríamos especulando minuto a minuto sobre cuánto sacaría el candidato del FPV en primera o segunda vuelta, con porcentajes que rondan el 30%. Es decir, hay una cuestión no resuelta de construcción de mayorías.
En este sentido, no viene mal recordar que también fue una alianza social nefasta lo que permitió la llegada de Menem al poder, alianza que hoy de alguna manera intentan revivir el PJ de Duhalde y el macri-cobismo.
A los sectores medios, mientras se les de la oportunidad de reconocerse en el shopping, todo bien.
No por ser derrotista quien esto escribe, sino lo contrario. No siempre la derrota deja enseñanzas, se sabe.
Cada uno de nosotros escucha -en su entorno- voces favorables al matrimonio homosexual. Pero corremos el riesgo de creer que eso refleja la opinión del conjunto de la sociedad. El matrimonio homosexual es una reivindicación de un sector minoritario, cultural y progresista, pero no debe perderse esa perspectiva: que es la demanda de una minoría cultural.
El grueso de la sociedad oscila entre la discriminación, el prejuicio y el reconocimiento a regañadientes de un derecho, donde la influencia “moral” de la Santa Madre Iglesia (y de las iglesias evangélicas) es fuerte, tanto como la del sistema educativo que no ha sufrido cambios dramáticos en los últimos tiempos.
El punto de partida para entender, me parece, es que este gobierno ha tomado medidas “progresistas” como no se veía en muchas décadas en Argentina. Eso está en su haber.
Lo que no lo está es que la sociedad no ha acompañado esa transformación. Por cierto, tampoco podemos hablar de una sociedad única (el Pueblo) sino de muchas sociedades o grupos sociales.
Los sectores medios apoyaron a Kirchner porque mantuvieron su lugar en la pirámide, pero se enfrentaron violentamente con el gobierno cuando osó tocar la renta extraordinaria de la tierra. En ese momento afloró todo el gorilismo que todavía lo recorre, y en el que la influencia de las instituciones religiosas y educativas, así como el complejo mediático-cultural, son decisivas. Así como el neoliberalismo está seriamente cuestionado a nivel estructural por las crisis bancarias pero subsiste como ideología dominante, algunos sectores medios siguen atravesados por el mítico granero del mundo y otras alucinaciones como la convertibilidad, el deme dos y los viajes baratos a Miami, y un gorilismo que les viene de la cuna.
El divorcio entre el progresismo del gobierno, puesto entre comillas, y una sociedad retrógrada, comenzó a revertirse, curiosamente, con el fenómeno 6-7-8.
Pero el público de ese programa también es una minoría, progresista y necesaria para la alianza social que intenta el kirchnerismo. Necesaria pero no suficiente. Si lo fuera, no estaríamos especulando minuto a minuto sobre cuánto sacaría el candidato del FPV en primera o segunda vuelta, con porcentajes que rondan el 30%. Es decir, hay una cuestión no resuelta de construcción de mayorías.
En este sentido, no viene mal recordar que también fue una alianza social nefasta lo que permitió la llegada de Menem al poder, alianza que hoy de alguna manera intentan revivir el PJ de Duhalde y el macri-cobismo.
A los sectores medios, mientras se les de la oportunidad de reconocerse en el shopping, todo bien.
miércoles, 7 de julio de 2010
La polémica Sadous - Atanasof y el secreto
El uso de cámaras ocultas ha revolucionado las libertades de prensa y expresión. Ya no dependemos de grupos, medios e intermediarios.
En exclusiva, las explicaciones del diputado Alberto Atanasof, del conservadurismo populachero, sobre el secreto que debe imperar en el caso Sadous.
En exclusiva, las explicaciones del diputado Alberto Atanasof, del conservadurismo populachero, sobre el secreto que debe imperar en el caso Sadous.
A FAVOR DE LA DISCRIMINACIÓN
Si fuéramos a creer en los títulos de los medios, la sociedad argentina está profundamente dividida entre quienes están a favor o en contra del matrimonio homosexual. Nada más lejos de la realidad.
Para ser sinceros, lo primero que se debe lograr en el país es la igualdad de derechos civiles. Eso, para empezar y sin discusiones.
En otro de mis blogs, subí hace un tiempo algunas consideraciones sobre la discriminación porque me sorprende el rumbo que está tomando el mundo.
Según algunas visiones extremas, todo adjetivo calificativo sería potencialmente discriminatorio. Cayetano Santos Godino (1896-1944), por ejemplo, era llamado El Petiso Orejudo. Doble discriminación. Se dirá que el epíteto provino de la policía, que es donde se esconden los pliegues más retrógrados de la cultura.
El tipo fue, para quienes no tienen idea de la cuestión, un famoso asesino serial, famoso mucho antes de que fuéramos inundados de películas norteamericanas sobre asesinos seriales. Y además era muy, muy feo, como se aprecia en la foto.
-¡Atención! Si sostiene que era feo, está discriminando- me alerta mi mitad postmoderna.
-Pero atiendamé, era realmente feo el pobrecito...
-¿Pobrecito, dice? Eso también es discriminatorio.
Esta es una rueda sin fin desde que Foucault, por ser discriminado, nos rompió la cabeza deconstruyendo la normalidad, la salud y otras características propias de la cultura judeo cristiana capitalista industrial.
Para no meterme en honduras, reproduzco abajo el post original. Como toda escritura es provisoria, le he corregido unos cuantos errores ortográficos pero la idea es más o menos la misma.
Lo que en otros términos significa:
- No aprendiste nada.
Bué. Decíamos ayer:
Si la lucha contra la discriminación se convierte en política pública, es necesario volver a señalar que la mitad de las letras de los tangos discrimina a las mujeres.
No resulta suficiente argumentar que es la música nacional urbana por excelencia, que nos identifica en todo el mundo, que hay tangos antológicos; que es un placer escucharlo, bailarlo y verlo bailar; y que el Zorzal Criollo cada día canta mejor, sin olvidar que los zorzales son aves naturales de Europa.
Los tangos son, además, otro motivo de discusión con nuestros hermanos orientales. Bastante tenemos con las pasteras como para seguir son eso de que Gardel nació en Tacuarembó, cuando todo el mundo sabe que fue en Toulouse, Francia.
Es que, si de discriminación se trata, la fama del tango es puro cuento.
En efecto, la mujer es, para esa mitad de las letras de tango puestas en observación, un ser inferior; generalmente tortuoso, voluble, amoral, carente de ideales, materialista, prosaico y utilitario.
Las que matan la ilusión suelen provocar todo tipo de violencia a su alrededor. Por caso, la que naturalmente producen los celos, tanto entre ellas como contra algún competidor inoportuno.
Tienen las armas necesarias para hundir al sexo opuesto en la más vil bajeza. Pueden provocar suicidios por desesperación, y por ellas, muchos varones han terminado en prisión.
Son capaces de destruir hogares por un solitario e irracional momento de pachanga.
Tienen reacciones disparatadas. Hemos visto conductoras que doblan en una esquina a 60 km por hora sin poner la luz de giro. Y que preguntadas, demuestran desconocimientos básicos tales como no saber dónde está el motor de automóvil.
Ciertas mujeres, lo demuestra la historia, han provocado guerras sangrientas. Si Helena no hubiera tenido las costumbres promiscuas que tuvo, no tendríamos noticias de Ulises, de Homero, y Thomas Moro no habría escrito Utopía.
Las letras de tango puestas en cuestión también ensalzan a la madre, considerada el modelo opuesto de las mujeres discriminadas, lo que implica una doble discriminación.
Esta visión idealizada de la madre ha obligado a muchos varones a gastar largas horas en análisis; a elegir mal a sus parejas, provocando la multiplicación de los divorcios y el deambular de hijos abandonados; y a tener que recorrer consultorios médicos por problemas de erección o tamaño, cuando no de una elección insólita del objeto de deseo.
La madre enseña al varoncito a discriminar. Es cuando, entre risitas burlonas, extiende el índice y, señalándolo, suele nombrar en diminutivo al órgano distintivo del varón: pitulín, pitito, etc. Para ella el hijo anciano seguirá siendo el nene, impidiendo que madure afectivamente. Esa sacralización discrimina a las novias tontas, a las esposas rebeldes y al hijo que nunca será un adulto
Sin embargo, el carácter discriminatorio del tango no se observa solamente en las letras. Dado que la música es un arte abstracto, no es posible encontrar segregación en las armonías del Salgan ni en los fraseos de Troilo, salvo que se crea, como se creía antes, que el uso de tonos mayores es masculino, y los tonos menores quedan para el sexo débil.
Pero como baile, es otra cosa.
Bailar tango es una costumbre que se ha impuesto en todo el mundo como mezcla de sexo virtual, turismo y práctica física saludable. Es una especie de pilates con música fuertemente acompasada.
Miles de damas de todo el mundo viajan anualmente a Buenos Aires para aprender a bailarlo.
Lo que introduce el tema de la histeria masculina, aunque eso parezca una contradicción en término. Vemos cuál es la estrategia de la milonga:
El bailarín saca a bailar a la dama A con intención de que la dama B le preste atención, aunque en realidad su interés radica en una dama C que por el momento se come las uñas porque el bailarín no le presta atención. A altas horas de la madrugada, el bailarín abandonará la milonga con D.
Las otras, las que se quedaron de a pie, tendrán todo el derecho de sentirse injustamente discriminadas.
Lo realmente incomprensible es que esas damas extranjeras vuelvan a sus países como quien tocó el cielo con las manos, con las mejillas encendidas, luego de vivir una experiencia inolvidable.
Para ser sinceros, lo primero que se debe lograr en el país es la igualdad de derechos civiles. Eso, para empezar y sin discusiones.
En otro de mis blogs, subí hace un tiempo algunas consideraciones sobre la discriminación porque me sorprende el rumbo que está tomando el mundo.
Según algunas visiones extremas, todo adjetivo calificativo sería potencialmente discriminatorio. Cayetano Santos Godino (1896-1944), por ejemplo, era llamado El Petiso Orejudo. Doble discriminación. Se dirá que el epíteto provino de la policía, que es donde se esconden los pliegues más retrógrados de la cultura.
El tipo fue, para quienes no tienen idea de la cuestión, un famoso asesino serial, famoso mucho antes de que fuéramos inundados de películas norteamericanas sobre asesinos seriales. Y además era muy, muy feo, como se aprecia en la foto.
-¡Atención! Si sostiene que era feo, está discriminando- me alerta mi mitad postmoderna.
-Pero atiendamé, era realmente feo el pobrecito...
-¿Pobrecito, dice? Eso también es discriminatorio.
Esta es una rueda sin fin desde que Foucault, por ser discriminado, nos rompió la cabeza deconstruyendo la normalidad, la salud y otras características propias de la cultura judeo cristiana capitalista industrial.
Para no meterme en honduras, reproduzco abajo el post original. Como toda escritura es provisoria, le he corregido unos cuantos errores ortográficos pero la idea es más o menos la misma.
Lo que en otros términos significa:
- No aprendiste nada.
Bué. Decíamos ayer:
Si la lucha contra la discriminación se convierte en política pública, es necesario volver a señalar que la mitad de las letras de los tangos discrimina a las mujeres.
No resulta suficiente argumentar que es la música nacional urbana por excelencia, que nos identifica en todo el mundo, que hay tangos antológicos; que es un placer escucharlo, bailarlo y verlo bailar; y que el Zorzal Criollo cada día canta mejor, sin olvidar que los zorzales son aves naturales de Europa.
Los tangos son, además, otro motivo de discusión con nuestros hermanos orientales. Bastante tenemos con las pasteras como para seguir son eso de que Gardel nació en Tacuarembó, cuando todo el mundo sabe que fue en Toulouse, Francia.
Es que, si de discriminación se trata, la fama del tango es puro cuento.
En efecto, la mujer es, para esa mitad de las letras de tango puestas en observación, un ser inferior; generalmente tortuoso, voluble, amoral, carente de ideales, materialista, prosaico y utilitario.
Las que matan la ilusión suelen provocar todo tipo de violencia a su alrededor. Por caso, la que naturalmente producen los celos, tanto entre ellas como contra algún competidor inoportuno.
Tienen las armas necesarias para hundir al sexo opuesto en la más vil bajeza. Pueden provocar suicidios por desesperación, y por ellas, muchos varones han terminado en prisión.
Son capaces de destruir hogares por un solitario e irracional momento de pachanga.
Tienen reacciones disparatadas. Hemos visto conductoras que doblan en una esquina a 60 km por hora sin poner la luz de giro. Y que preguntadas, demuestran desconocimientos básicos tales como no saber dónde está el motor de automóvil.
Ciertas mujeres, lo demuestra la historia, han provocado guerras sangrientas. Si Helena no hubiera tenido las costumbres promiscuas que tuvo, no tendríamos noticias de Ulises, de Homero, y Thomas Moro no habría escrito Utopía.
Las letras de tango puestas en cuestión también ensalzan a la madre, considerada el modelo opuesto de las mujeres discriminadas, lo que implica una doble discriminación.
Esta visión idealizada de la madre ha obligado a muchos varones a gastar largas horas en análisis; a elegir mal a sus parejas, provocando la multiplicación de los divorcios y el deambular de hijos abandonados; y a tener que recorrer consultorios médicos por problemas de erección o tamaño, cuando no de una elección insólita del objeto de deseo.
La madre enseña al varoncito a discriminar. Es cuando, entre risitas burlonas, extiende el índice y, señalándolo, suele nombrar en diminutivo al órgano distintivo del varón: pitulín, pitito, etc. Para ella el hijo anciano seguirá siendo el nene, impidiendo que madure afectivamente. Esa sacralización discrimina a las novias tontas, a las esposas rebeldes y al hijo que nunca será un adulto
Sin embargo, el carácter discriminatorio del tango no se observa solamente en las letras. Dado que la música es un arte abstracto, no es posible encontrar segregación en las armonías del Salgan ni en los fraseos de Troilo, salvo que se crea, como se creía antes, que el uso de tonos mayores es masculino, y los tonos menores quedan para el sexo débil.
Pero como baile, es otra cosa.
Bailar tango es una costumbre que se ha impuesto en todo el mundo como mezcla de sexo virtual, turismo y práctica física saludable. Es una especie de pilates con música fuertemente acompasada.
Miles de damas de todo el mundo viajan anualmente a Buenos Aires para aprender a bailarlo.
Lo que introduce el tema de la histeria masculina, aunque eso parezca una contradicción en término. Vemos cuál es la estrategia de la milonga:
El bailarín saca a bailar a la dama A con intención de que la dama B le preste atención, aunque en realidad su interés radica en una dama C que por el momento se come las uñas porque el bailarín no le presta atención. A altas horas de la madrugada, el bailarín abandonará la milonga con D.
Las otras, las que se quedaron de a pie, tendrán todo el derecho de sentirse injustamente discriminadas.
Lo realmente incomprensible es que esas damas extranjeras vuelvan a sus países como quien tocó el cielo con las manos, con las mejillas encendidas, luego de vivir una experiencia inolvidable.
martes, 6 de julio de 2010
El 82% y la fin del mundo
Que los jubilados merecen el 82% es una verdad más grande que una casa. Que todos merecemos ganar los mismos salarios de Europa, también.
Pero estamos en Argentina. Sin ponerme en el lugar (o más, poniéndome enfrente de) de los que opinan que todo pasado fue mejor, es una convicción de muchos que la Argentina de hace 40 o 50 años era un país mejor, más vital, más multifacético y sobre todo más equitativo. Y hasta me atrevería a decir que más democrático.
Caímos muy hondo.
Para salir de la caída, hace falta un sujeto que movilice a la sociedad. Tampoco se sale de golpe, mágicamente, porque los sujetos históricos son necesarios para producir el cambio, y no cualquiera, sino un cambio determinado. Por lo tanto, no son invariables y cuando cumplen su fin, mueren o se convierten en otra cosa.
Esto no es un secreto para nadie.
El 82% móvil para los jubilados no es una meta imposible, como no es imposible sino más bien deseable, cualquier otra medida en la línea de una más justa distribución del ingreso.
Es irrisorio ver hoy cómo se exige al Estado: ¿se le hubiera exigido tal cosa a una AFJP? Me cuesta imaginar al directorio de la AFJP Orígenes, presidido por Roberto Alemann, recibiendo a una delegación de jubilados y explicándole que el derrame de petróleo del Caribe lamentablemente había significado una caída del 12% en el nivel de las pensiones.
Pero volvamos. Si es el Estado el que debe pagar, todo pedido de aumento debe contener necesariamente la solución al tema del origen de los fondos. De otro modo, caeríamos en el terreno de las alucinaciones.
Alucinaciones. En 1910, ante la anunciada llegada del cometa Halley, muchas personas se suicidaron. En 1938, Orson Welles trasmitió por radio La Guerra de los Mundos.
El movimiento shaker apareció en Inglaterra en 1747 dirigido por una quakera, Ann Lee. Lee viajó a EEUU (huyendo de la intolerancia religiosa) y allí se reunió con unos "camisards" de origen francés dirigidos por James Wardley. Ambos adoptaron el sexo libre como modo de adorar a Dios y comenzaron a recorrer el país. También se los ha conocido como "milenaristas".
Google traduce como "coctelera" lo shaker, pero para ser mas precisos, (shake=agitar) eran multitudes que bailaban (en el siglo XVIII) ritmos frenéticos que desmerecerían al más frenético de los bailes actuales, y no lo hacían en una plaza, en un salón, en un dance-club, en una disco, sino recorriendo el país por los caminos de entonces.
En lugar de caminar, o usar los medios de locomoción de la época, los viajeros se transportaban bailando hasta el delirio. La experiencia religiosa era una mezcla de comunismo religioso, sexo compartido y baile hasta la extenuación, aunque es difícil que todo sucediera al mismo tiempo o que hubiera energía suficiente para todo. Curiosamente, hombres y mujeres no compartían dormitorios.
Más de 20.000 personas, un número respetable para esa época, participaron del movimiento. Europa no fue ajena a estas alucinaciones colectivas, antes y después de la Reforma.
Otra alucinación, pero de los argentinos, fue la creencia de que pertenecíamos al Primer Mundo y que el peso valía igual que un dólar. El 82% a los jubilados impone una sola pregunta: quién lo paga. Como ya dijimos, hay menos de 2 trabajadores aportantes por cada jubilado, cuando se necesitan cuatro.
Y los fondos del Anses, su stock, es -salvando la distancia y la propia construcción mental- la burguesía nacional de que carece este país, donde parece que todavía estamos sometidos a los shakers.
Pero estamos en Argentina. Sin ponerme en el lugar (o más, poniéndome enfrente de) de los que opinan que todo pasado fue mejor, es una convicción de muchos que la Argentina de hace 40 o 50 años era un país mejor, más vital, más multifacético y sobre todo más equitativo. Y hasta me atrevería a decir que más democrático.
Caímos muy hondo.
Para salir de la caída, hace falta un sujeto que movilice a la sociedad. Tampoco se sale de golpe, mágicamente, porque los sujetos históricos son necesarios para producir el cambio, y no cualquiera, sino un cambio determinado. Por lo tanto, no son invariables y cuando cumplen su fin, mueren o se convierten en otra cosa.
Esto no es un secreto para nadie.
El 82% móvil para los jubilados no es una meta imposible, como no es imposible sino más bien deseable, cualquier otra medida en la línea de una más justa distribución del ingreso.
Es irrisorio ver hoy cómo se exige al Estado: ¿se le hubiera exigido tal cosa a una AFJP? Me cuesta imaginar al directorio de la AFJP Orígenes, presidido por Roberto Alemann, recibiendo a una delegación de jubilados y explicándole que el derrame de petróleo del Caribe lamentablemente había significado una caída del 12% en el nivel de las pensiones.
Pero volvamos. Si es el Estado el que debe pagar, todo pedido de aumento debe contener necesariamente la solución al tema del origen de los fondos. De otro modo, caeríamos en el terreno de las alucinaciones.
Alucinaciones. En 1910, ante la anunciada llegada del cometa Halley, muchas personas se suicidaron. En 1938, Orson Welles trasmitió por radio La Guerra de los Mundos.
El movimiento shaker apareció en Inglaterra en 1747 dirigido por una quakera, Ann Lee. Lee viajó a EEUU (huyendo de la intolerancia religiosa) y allí se reunió con unos "camisards" de origen francés dirigidos por James Wardley. Ambos adoptaron el sexo libre como modo de adorar a Dios y comenzaron a recorrer el país. También se los ha conocido como "milenaristas".
Google traduce como "coctelera" lo shaker, pero para ser mas precisos, (shake=agitar) eran multitudes que bailaban (en el siglo XVIII) ritmos frenéticos que desmerecerían al más frenético de los bailes actuales, y no lo hacían en una plaza, en un salón, en un dance-club, en una disco, sino recorriendo el país por los caminos de entonces.
En lugar de caminar, o usar los medios de locomoción de la época, los viajeros se transportaban bailando hasta el delirio. La experiencia religiosa era una mezcla de comunismo religioso, sexo compartido y baile hasta la extenuación, aunque es difícil que todo sucediera al mismo tiempo o que hubiera energía suficiente para todo. Curiosamente, hombres y mujeres no compartían dormitorios.
Más de 20.000 personas, un número respetable para esa época, participaron del movimiento. Europa no fue ajena a estas alucinaciones colectivas, antes y después de la Reforma.
Otra alucinación, pero de los argentinos, fue la creencia de que pertenecíamos al Primer Mundo y que el peso valía igual que un dólar. El 82% a los jubilados impone una sola pregunta: quién lo paga. Como ya dijimos, hay menos de 2 trabajadores aportantes por cada jubilado, cuando se necesitan cuatro.
Y los fondos del Anses, su stock, es -salvando la distancia y la propia construcción mental- la burguesía nacional de que carece este país, donde parece que todavía estamos sometidos a los shakers.
lunes, 5 de julio de 2010
IR A LOS BIFES
"La Razón" es uno de esos diarios del Grupo Clarín que pretenden informarnos entre Medrano y Carlos Pellegrini. Está concebido según un criterio que desmenuzó el escritor, poeta y periodista Pablo Chacón (y si no lo hizo él, se lo endilgo) sobre el carácter del nuevo periodismo: ser apenas un soporte del mensaje publicitario. Esta mañana, centralmente, nos ofrece los televisores LCD sobrantes del campeonato en primera plana.
Al llegar a Carlos Pellegrini para la combinación, uno está más informado pero no mejor. Valga el siguiente ejemplo:
En página 3, la periodista Gabriela Silvestre (gsilvestre@larazon.com.ar) nos avisa que cenar en el living del chef es la nueva tendencia fashion.
No es tan fácil cenar hoy en día. Lo fashion nos ha obligado a cambiar algunos hábitos alimenticios:
Así, en el living del chef (informa la Silvestre) no vamos a comer sino a degustar.
Y no pediremos platos, pero dependemos de pasos, a merced del chef.
La pasos propuestos son:
- fileteado de lomo empanado con dúo de ovarios de ave montados, que es como antiguamente se conocía a la milanesa a medio caballo.
- linguine espumados al basilico del Mediterráneo con lluvia de ajo y nueces en finas láminas, que es como antes se llamaba a los fideos con pesto.
Y así.
Luis Barrionuevo, asesor gastronómico fashion, nos indica que la tendencia no para en el living.
"Lo que se viene para la próxima temporada es comer en el dormitorio del chef", señala, y afirma que en el 2011 el plato de moda entre las clases altas argentinas será la aleta de tiburón de Pinamar.
Las organizaciones ambientalistas vienen persiguiendo desde hace años a los consumidores de aletas de tiburón, sobre todo japoneses, porque los carniceros de raza amarilla atraen a los escualos con malas artes y los despojan de sus extremidades natatorias, dejándolos luego librados a su suerte y a la voluntad de los depredadores del mar.
Aunque la aleta de tiburón tiene propiedades afrodisíacas, pocos expertos comparten la opinión de Barrionuevo.
Por caso, las encuestas conocidas este último fin de semana tras el retorno de la selección de futbol.
Casi todos coinciden en señalar que la próxima moda será degustar el cordero patagónico en un solo paso.
domingo, 4 de julio de 2010
PEPINO EL 82
El circo y el 82% móvil para jubilados
La historia del teatro nos dice que Pepino el 88 fue uno de los payasos del circo itinerante de los Hermanos Podestá. El espectáculo tenía cualidades típicamente argentinas, diferenciales, digamos, diferentes de lo que serían hoy un Holiday on Ice o un Cirque du Soleil o The Buffalo Bill Show, donde terminó sus días el gran Toro Sentado, Sitting Bull, pasada gloria de los sioux, y que tiene aquí mayor prensa (está más instalado) que digamos, un Yanquetruz o un Painé o un Pincén.
Y eso que Pincén fue un bravo entre los bravos, arrastrado por las callecitas de Buenos Aires encerrado en una jaula, los muy maulas.
Hormiga Negra, o Isidro Velázquez (cuya historia puede leerse aquí o mejor, aquí, de mi autoría) tampoco se han instalado. Para no hablar del mendocino Bairoletto.
Virtudes de la cultura colonizada que le dicen. Y, ahora lo pienso, parte quizás de la pacatería educativa que dio la ley 1420: nada de enseñar vida de bandoleros argentinos a los educandos argentinos, palomitas blancas, para que no se malacostumbren al vicio, las malas compañías, el mal ejemplo. Juan Moreira, otro desacatao.
Con las rutinas propias del circo, los Hermanos Podestá hacían teatro, improvisaban situaciones en tono cómico o de sainete. De las que se anotaron algunas leyendas y que en esta ocasión, brevemente, me le atreveré a la leyenda de la leyenda.
Fue así, y si no fue, ahora mismo lo hago creíble:
Una de las rutinas de Pepino el 88 relata, en una versión libre de los textos de Eduardo Gutiérrez, algún episodio de la vida de Hormiga Negra, como por ejemplo aquel que narra su final a manos de una partida policial. El mismo final de todos los bandidos: Bairoletto, Velázquez, Gauna, Mate Cosido, Moreira...
Y bué. Resulta entonces que la rutina se repite en cada función, pero una de ellas no terminará con el habitual aplauso. Es cuando se incorpora un hombre en la platea y, bufoso (revólver) en mano, grita:
- ¡Mentira! Hormiga Negra no murió. ¡Soy yo y vengo a reparar esa mentira!- seguida de tiros al techo de la carpa, gritos y/o desmayos femeninos y posterior desbande.
El tipo viene a reparar una ofensa, en la línea del cuento de Borges sobre el sargento Cruz.
Pareciera que la embestida opositora (el combo 82% más baja de retenciones) viene también a reparar una ofensa, la de las bajas jubilaciones. Pero eso del 82 POR CIENTO MÓVIL es absolutamente apócrifo, como lo explica Zaiat aquí y Verbitsky aquí, de modo que no abundaré en lo ya dicho.
El único hecho cierto es que se necesitan cuatro trabajadores aportantes en blanco para definir el nivel jubilatorio, y aquí nos llegamos a dos.
Pudimos haberlo hecho en el pasado, cuando la desocupación era del 6 % REAL, pero los que gobernaron entonces optaron por desfinanciar las cajas jubilatorias, tomando todo ese cash como jugosos aportes a la tesorería, y con eso no solo las quebraron: construyeron el argumento para que en los roaring ninety's los Neustadt, Marianito Grondona y Adelina D'Alesio vendieran el buzón de las AFJP.
Entiéndase bien: los jubilados merecen el 82% y más. Pero en ese mismo orden de merecimientos, aquí deberíamos tener los mismos niveles salariales de EEUU o Alemania. Argentina merecería ser campeón mundial de fútbol y yo quisiera tener veinte años. La chancha, los veinte, y la máquina de hacer chorizos.
Que esto pueda estar sucediendo, tiene varias explicaciones. Una de ellas es interior al propio kirchnerismo. En un post reciente, de minutos nomás, el amigo Eze Meler menciona las épicas austeras de esta época. Y Artemio López describe los tres peronismos electorales.
Claro que una cosa es hacer política y otra, comentar la política. El comentarismo ha eclosionado estos días, entendiendo que las jugadas de la selección, o el tratamiento que le dan a Maradona los medios concentrados, constituyen el centro de la batalla cultural. Como si aquí se jugara la contradicción principal y la propia ideología. ¿De qué ideología me hablan?
(Concedo incluso que mentar "la contradicción principal" puede sonar como referencia cavernícola, pero eso no significa que no exista).
No en vano, todo el mundo se exprime el coco en el poroteo, viendo como se puede aportar un puntito aquí, otro puntito allá, y un camino largo que baja y se pierde.
No hay épicas o epopeyas austeras, una contradicción en término. No se puede construir una épica con dos superávits gemelos y unas reservas en el Banco Central. Por más que sean de 50 mil millones de dólares. A nadie le va a hervir la sangre por defender el nivel de reservas. Argumento que escuché del senador Eric Calcagno antes de las elecciones de junio.
Los economistas, por más nacionales que sean, no son los sujetos ideales para crear épicas nacionales. El peronismo no volverá a enamorar mejorando la atención informática del Anses. Ni se volverá a enamorar con 6.7.8.
Por eso, no nos asombremos de la falacia opositora que se alimenta y se instala en nuestra propia mediocridad, falencias o déficits.
- ¡Mentira! Hormiga Negra no murió. ¡Soy yo y vengo a reparar esa mentira!
jueves, 1 de julio de 2010
ENTRE EL BLOG Y LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA
El 29 de junio pasado, Página 12 reprodujo una nota de José Natanson titulada "Kirchner, Ben Stiller y la juventud como actor político"
El amigo Juan Salinas, también conocido como el Pájaro, Beto, Juanjo y vaya uno a saber con cuántos otros alias legales o clandestinos, distribuyó el artículo de Natanson subrayando el final:
"...la estrategia comunicacional del Gobierno ignoró a la juventud durante años y recién desde hace un tiempo ha comenzado a considerarla. Y su política cultural, de raigambre “jauretcheriana” y “pacourondista”, parece limitada sólo a los jóvenes de los ’60/’70, sin considerar a los jóvenes de hoy.
No hay mucho misterio: se trata de atender las necesidades de una juventud partida y registrar la politización de un sector de los jóvenes, fenómeno que el mismo kirchnerismo ha generado y en el que apenas parece haber reparado".
Y cometió el error de agregar: "Pues eso. Ahí está la clave", lo que desató la interesante polémica que reproduzco:
Carlos Benítez dijo:
Como siempre el compañero Boot, aporta en lo sustancial, en lo que hace la nota de Natanson, que en realidad se los mandé a los compañeros solo por el final de la nota, que es que nosotros como militantes lo palpamos todo el tiempo que cada vez hay mas jóvenes militando a como pueden sin linea digamos con tiza y carbón y no se si eso en principio esta mal, lo importante que no se vuelvan a sus casas como muchos hicieron cuando se acabó la primavera alfonsinista o cuando aparecieron los 90 y esa decada mortal, para nosotros jóvenes en aquellos años por que ahí la derrota fue total mas allá de la resistencia que ejercíamos como podíamos ( radios comunitarias, clubes OSJ etc), y llego el 2001/2002 y parecía que nada quedaba y ahí estabamos tirando piedras y no quiero exagerar pero la purretada puso el cuerpo.
En fin hay mucho para hacer y haciendo caso a Boot los dejo por que tengo que ir a la reunión de la agrupación, pero la seguimos eh.
Saludos
Carlos
Leí esa nota (de José Natanson), que ayer mandó Benitez. No la critico, pero no me pareció gran cosa. No pretendo, ni ahí, polemizar, sino comentarles un par de reflexiones y dudas que me surgieron mientras leía esa nota, en la que hay muchas obviedades, lo que es natural en un artículo periodístico, pero también mucha generalización y afirmaciones taxativas sin posibilidad alguna de comprobación y que me parecen mucho más caprichosas de las que hasta yo sería capaz de formular.
Además, existe en mucha gente como Natanson, al igual que en la mayoría de los escribas y voceros radiotelevisivos oficiosos del gobierno, una gran insistencia en observar las cosas según categorías en las que descreo. Capaz que porque soy viejo, capaz que porque son surgidas al calor (o al frío) del "fin de las iedologías". Será por eso, por ejemplo, que enloquezco cuando escucho hablar de "relato" para aludir a asuntos sociales, políticos o históricos. Un relato es una narración, un cuento, una versión de un suceso. Y en la historia, la política, la sociedad hay mucho más que versiones: hay intereses, lucha, muchas veces sangre y muerte, destrucción, tragedia, mugre, y al fin ganadores y perderores con lo que significa una u otra cosa para unos y otros. Y, por lo que sea, y seguro que por saber que las cosas van y vienen y que los muertos de los distintos ayeres resucitan cada tanto provocando el general estupor, para dar una nueva vuelta de tuerca a ese combate que se creía superado o extinto, en fin, porque el agua sigue corriendo, es que me resisto a pensar según las categorías en boga. Me quedé en el 45, supongo (Y ahí seguiré, esperando tranquilamente que ese pensamiento vuelva a ser "moderno").
En sintonía con esas categorías de pensamiento que están caducas antes de fructificar y llegar a la madurez, me incomoda (y lo digo así, subjetivamente, porque eso es lo que pasa: que no me hallo en este extraño mundo en el que estuve viviendo en los últimos 20 años), me incomoda que se hable de comunicación cuando correspondería hablar de política. Y la política es mucho más que comunicación, que vender ideas, que imponer productos, que contar "relatos". La política es organizar, y se organiza objetivamente, según objetivos. Se dispone la fuerza existente para lograr un fin, se la articula y se la prepara. Y en ese proceso, que parte de un solo lugar, irreemplazable (del objetivo), es que se forma y se encuadra, se hace comprender y surgen los nuevos cuadros, que si en vez de seguir organizando se ponen a comunicar y a contar relatos, cagamos.
Quiero recordarles que eso ya pasó y de ahí la profunda debilidad de este kirchnerismo o de este peronismo, que no consigue desprenderse de las categorías mentales y de pensamiento que nos llevaron a la más profunda de las derrotas de los últimos cien años. Es como en la economía: va fenómeno, aumenta la actividad, el consumo, la exportación, pero si no cambiamos la estructura productiva del país, las bases en las que se asienta y la mentalidad que la orienta, justifica y explica, todo puede acabar en que estemos disfrutando apenas de un respiro muy transitorio.
Me refiero a que en la base de todo está el sistema de pensamiento, el sistema de prejuicios y las categorías según las que miramos lo que nos rodea. Y yo, la verdad, descreo de las categorías y el sistema de prejuicios que se entreven en el razonamiento de Natanson. Y descreo porque son in operativas, no sirven para la acción y en consecuencia no sirven para la transformación social. Y un pensamiento inútil para la transformación social podrá estar fenómeno y ser atractivo y etc, a condición de que no se meta a describir la sociedad. Por ejemplo, la literatura está muy bien y es a lo que me aboco con mayor placer y entusiasmo, pero la literatura es literatura y nada más.
En un plano es muy bueno el análisis o la descripción de Natanson. Muy interesante al menos, en su descripción de las consecuencias de las diferentes situaciones económicas, aunque comete algún perdonable error cuando se remonta a épocas que no conoció sino por versiones deficientes (y ahí sí está el "relato", pero justamente como manifestación de una carencia. Pero esto lo dejo, porque me llevaría a la loma del orto). Por ejemplo, Natanson se equivoca mucho cuando adjudica a los jóvenes de los 60 o 70 irrespeto o desinterés por lo que pudieran decir los ancianos. ¡Exactamente al revés! Los peronistas, al menos, seguíamos a un anciano, a un tipo de la edad de nuestros abuelos. Y leíamos a Jauretche, a Scalabrini, a Marechal. Todos viejos.
No era con los ancianos la cosa, sino con los maduros, los cuarentones o cincuentones, los que Perón, con su tendencia a la turrada y la socarronería bautizó como la generación intermedia, lo que según se mirara podía leerse como la generación ni una cosa ni la otra, sin olor ni color, la generación mierda de paloma. Y de ahí la contradicción explícita y el anacronismo de analogar un supuesto jauretchianismo con un supuesto pacourondismo.
Dice un bolichero amigo mío refiriéndose a su negocio: Lo que hay es lo que hay, pero de lo que hay, no falta nada.
Eso mismo ocurre en la política: se transmite lo que se es, lo que está, lo que hay. Y aunque se pueda "comunicar" cualquier cosa, lo que queda es lo que se transmite. No es prudente, pienso, ver las cosas en términos de comunicación sino de trasmisión, que aunque alguna miopía nos haga confundirlas, no son la misma cosa: una polea no "comunica" el movimiento, la roldana no se lo "cuenta" a la rueda, se lo transmite.
El kirchnerismo, si se quiere, tiene un problema de transmisión, que es consecuencia de un problema (o más bien de la ausencia absoluta) de organización y a resolverlo debería abocarse. No a comunicar, sino a organizar, pero por más que el General a veces sugiriera otra cosa, no se organiza de arriba hacia abajo, de la activa lucidez del dirigente a la pasiva estupidez del dirigido. La organización surge, en primer lugar, de un objetivo claro, de un propósito, y luego de la tensión existente entre pretendidos dirigentes y pretendidos dirigidos. Y algo de eso está habiendo, aunque todavía parece persistir en el kirchnerismo la rémora de los últimos años de decadencia peronista: la pasividad con que los "dirigidos" se acostumbraron a esperar las genialidades, los recursos, la chequera del "dirigente".
Hay además una tendencia muy generalizada (que Natanson comparte, capaz sin advertirlo) a creer que la organización y la transmisión son aspectos, facetas, responsabilidades de un gobierno, cuando en realidad siempre son a pesar, a expensas del gobierno, porque no pueden ser de otro modo: en el gobierno nadie hace lo que quiere, sino apenas un poco de lo que puede. A veces eso es malo. Y a veces es bueno.
Pero hay jóvenes, que no son los treinteañeros, Salinas, que de por sí se encuentran con dificultades, tanto conceptuales como existenciales, para comprender la naturaleza del proceso que se entreve. Son los más chicos, que irrumpen con sus categorías y sus modos, sus ignorancias y sus extraños conocimientos, claro, pero irrumpen en la lucha social, en la lucha cultural y, en consecuencia, en la lucha política. Y si son jauretchianos o pacourondistas, problema de ellos. Porque el fenómeno es que ellos, esos pibes, son los jaurtetcheanos, no la supuesta política comunicacional o cultural del gobierno ni de sus "intelectuales" "orgánicos" (encomillo las dos palabras por separado porque no sé cuantos puedan ser los intelectuales en este país y no me imagino a quien alude Natanson cuando habla de orgánico de este gobierno).
Ocurre que de alguna manera esos jóvenes se tienen que explicar lo que perciben, el horrendo monstruo que se esconde atrás de la amable apariencia y buenos modales de una argentina clasemediera, hasta progresista, tolerante, cosmopolita, antiracista. Y que surgió de golpe, apenas el gobierno le rozó el traste a sus valores más profundos. ¿Y hay una manera diferente de explicarse la existencia de este monstruo que no sea mediante el mecanismo de la colonización cultural y pedagógica? Si para eso hay que recurrir a Scalabrini, Jauretche, Fanon o Ho Chi Minh, mala suerte, porque así como no fue con Sebrelli ni con Marcuse, tampoco será con Tomás Abraham o con Hobsbawn que consigamos endenderlo y explicárnoslo.
Lo notable, lo que implica un "cambio de época", es que esas preguntas empiecen (o vuelvan a empezar) a hacerse. Y eso no es consecuencia de ninguna comunicación sino de un satori, de la súbita toma de conciencia del país en que se vive provocada por la irracional reacción de un altísimo porcentaje de la sociedad ante el conflicto con "el campo". Pasada la sorpresa, quedó una expectativa y un estado de ánimo, junto a la sospecha de que pueden volver, y peor que nunca. Esa expectativa y ese estado de ánimo eran un caldo propicio para asimilar la gran trascendencia, las implicancias profundas, no económicas o políticas sino sociales y culturales del regreso al sistema solidario de jubilación, la AUH y la ley de servicios audiovisuales, fueren cuales fuesen las razones que pudiera haber tenido el gobierno para impulsarlas, y en el momento en que lo hizo y no en otros.
El fenómeno es que esos pibes, obviamente, una activa minoría (que viene a ser, casualmente, la definición que Unamuno da de lo que es una generación: "una minoría activa que otorga el tono a una época") recupera algo que uno creía ya desaparecido junto al abandono de las novelas de aventuras: no hay joven que pueda recibir o merecer ese nombre, que no quiera ser como Robin Hood. Y si hay alguno, mejor estrangulémoslo antes de que llegue a ministro.
Todo esto fue suficiente para que volviera a aparecer la política como espacio e instrumento de transformación. Ahora se trata de organizar y seguir organizando. No de "comunicar". Al menos, no a los jóvenes, que de ellos habla Natanson. Porque ¿qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a "comunicar"? ¿Y a quiénes? ¿Y cómo? ¿Hay una juventud partida y entonces vamos a hacer dos "comunicaciones"? Además ¿por qué partida en dos y no en más partes? ¿Es suficiente diferenciar entre los que pueden prolongar la adolescencia y los que deben apurarla? ¿Y unos y otros la prolongan o la apuran del mismo modo o de modos y en condiciones semejantes? ¿Es esa toda la diferencia, o la más importante, o la que explica los diferentes comportamientos sociales, los distintos códigos? ¿Y hay dos nomás?
¿Las medidas para la parte de la juventud "pobre" que sugiere Natanson son necesarias para la franja juvenil o para la sociedad en que viven? La no reglamentación del aborto, la falta de viviendas, la ausencia de créditos, el precio de los alquileres, la persistencia del embarazo adolescente ¿son problemas de la juventud o de la sociedad? ¿Afectan únicamente a los jóvenes? ¿Y es la juventud o la sociedad la "partida"?
Por ejemplo, yo no veo a la sociedad "partida", sino que la veo disuelta. Y en lo que hay que pensar es menos en comunicación (dejemoslo para los momentos electorales) y más en cuáles son aquellos elementos que puedan ayudar a que una sociedad disuelta vuelva a ser una sola sociedad. Porque no alcanza con las variantes económicas ni con mayor distribución del ingreso. Ayuda, es indispensable, pero no alcanza. Tan poco alcanza, que a veces uno empieza a dudar: ¿es posible una única sociedad es un mismo territorio geogràfico y político?
Si es posible, lo será a través de las nuevas generaciones, de la forja de unidad social y cultural en las nuevas generaciones, y esto tiene menos que ver con las políticas gubernamentales que con las políticas que puedan imaginar los cuadros y activistas políticos. Con dos condiciones o requisitos: uno, que el gobierno persista y profundice la integración social por medio de la creación de empleo. El otro, que los cuadros y activistas vean a la política como el medio de hacer una sociedad mejor, con hombres mejores, con tipos que aspiren a ser santos y no que aspiren a ser canallas. Que el héroe sea el gaucho Cruz y no el viejo Vizcacha.
Y de que entiendan, de una puta vez, que el "público" que merece toda la atención está "abajo", no "arriba".
En fin, que siendo buena, la nota de Natanson no me parece cosa del otro mundo. Y si me apuran, voy a decir que es bastante superficial.
El amigo Juan Salinas, también conocido como el Pájaro, Beto, Juanjo y vaya uno a saber con cuántos otros alias legales o clandestinos, distribuyó el artículo de Natanson subrayando el final:
"...la estrategia comunicacional del Gobierno ignoró a la juventud durante años y recién desde hace un tiempo ha comenzado a considerarla. Y su política cultural, de raigambre “jauretcheriana” y “pacourondista”, parece limitada sólo a los jóvenes de los ’60/’70, sin considerar a los jóvenes de hoy.
No hay mucho misterio: se trata de atender las necesidades de una juventud partida y registrar la politización de un sector de los jóvenes, fenómeno que el mismo kirchnerismo ha generado y en el que apenas parece haber reparado".
Y cometió el error de agregar: "Pues eso. Ahí está la clave", lo que desató la interesante polémica que reproduzco:
Carlos Benítez dijo:
Como siempre el compañero Boot, aporta en lo sustancial, en lo que hace la nota de Natanson, que en realidad se los mandé a los compañeros solo por el final de la nota, que es que nosotros como militantes lo palpamos todo el tiempo que cada vez hay mas jóvenes militando a como pueden sin linea digamos con tiza y carbón y no se si eso en principio esta mal, lo importante que no se vuelvan a sus casas como muchos hicieron cuando se acabó la primavera alfonsinista o cuando aparecieron los 90 y esa decada mortal, para nosotros jóvenes en aquellos años por que ahí la derrota fue total mas allá de la resistencia que ejercíamos como podíamos ( radios comunitarias, clubes OSJ etc), y llego el 2001/2002 y parecía que nada quedaba y ahí estabamos tirando piedras y no quiero exagerar pero la purretada puso el cuerpo.
En fin hay mucho para hacer y haciendo caso a Boot los dejo por que tengo que ir a la reunión de la agrupación, pero la seguimos eh.
Saludos
Carlos
Teodoro Boot improvisó en minutos la siguiente respuesta malhumorada, de acuerdo a su naturaleza aborígen:
Además, existe en mucha gente como Natanson, al igual que en la mayoría de los escribas y voceros radiotelevisivos oficiosos del gobierno, una gran insistencia en observar las cosas según categorías en las que descreo. Capaz que porque soy viejo, capaz que porque son surgidas al calor (o al frío) del "fin de las iedologías". Será por eso, por ejemplo, que enloquezco cuando escucho hablar de "relato" para aludir a asuntos sociales, políticos o históricos. Un relato es una narración, un cuento, una versión de un suceso. Y en la historia, la política, la sociedad hay mucho más que versiones: hay intereses, lucha, muchas veces sangre y muerte, destrucción, tragedia, mugre, y al fin ganadores y perderores con lo que significa una u otra cosa para unos y otros. Y, por lo que sea, y seguro que por saber que las cosas van y vienen y que los muertos de los distintos ayeres resucitan cada tanto provocando el general estupor, para dar una nueva vuelta de tuerca a ese combate que se creía superado o extinto, en fin, porque el agua sigue corriendo, es que me resisto a pensar según las categorías en boga. Me quedé en el 45, supongo (Y ahí seguiré, esperando tranquilamente que ese pensamiento vuelva a ser "moderno").
En sintonía con esas categorías de pensamiento que están caducas antes de fructificar y llegar a la madurez, me incomoda (y lo digo así, subjetivamente, porque eso es lo que pasa: que no me hallo en este extraño mundo en el que estuve viviendo en los últimos 20 años), me incomoda que se hable de comunicación cuando correspondería hablar de política. Y la política es mucho más que comunicación, que vender ideas, que imponer productos, que contar "relatos". La política es organizar, y se organiza objetivamente, según objetivos. Se dispone la fuerza existente para lograr un fin, se la articula y se la prepara. Y en ese proceso, que parte de un solo lugar, irreemplazable (del objetivo), es que se forma y se encuadra, se hace comprender y surgen los nuevos cuadros, que si en vez de seguir organizando se ponen a comunicar y a contar relatos, cagamos.
Quiero recordarles que eso ya pasó y de ahí la profunda debilidad de este kirchnerismo o de este peronismo, que no consigue desprenderse de las categorías mentales y de pensamiento que nos llevaron a la más profunda de las derrotas de los últimos cien años. Es como en la economía: va fenómeno, aumenta la actividad, el consumo, la exportación, pero si no cambiamos la estructura productiva del país, las bases en las que se asienta y la mentalidad que la orienta, justifica y explica, todo puede acabar en que estemos disfrutando apenas de un respiro muy transitorio.
Me refiero a que en la base de todo está el sistema de pensamiento, el sistema de prejuicios y las categorías según las que miramos lo que nos rodea. Y yo, la verdad, descreo de las categorías y el sistema de prejuicios que se entreven en el razonamiento de Natanson. Y descreo porque son in operativas, no sirven para la acción y en consecuencia no sirven para la transformación social. Y un pensamiento inútil para la transformación social podrá estar fenómeno y ser atractivo y etc, a condición de que no se meta a describir la sociedad. Por ejemplo, la literatura está muy bien y es a lo que me aboco con mayor placer y entusiasmo, pero la literatura es literatura y nada más.
En un plano es muy bueno el análisis o la descripción de Natanson. Muy interesante al menos, en su descripción de las consecuencias de las diferentes situaciones económicas, aunque comete algún perdonable error cuando se remonta a épocas que no conoció sino por versiones deficientes (y ahí sí está el "relato", pero justamente como manifestación de una carencia. Pero esto lo dejo, porque me llevaría a la loma del orto). Por ejemplo, Natanson se equivoca mucho cuando adjudica a los jóvenes de los 60 o 70 irrespeto o desinterés por lo que pudieran decir los ancianos. ¡Exactamente al revés! Los peronistas, al menos, seguíamos a un anciano, a un tipo de la edad de nuestros abuelos. Y leíamos a Jauretche, a Scalabrini, a Marechal. Todos viejos.
No era con los ancianos la cosa, sino con los maduros, los cuarentones o cincuentones, los que Perón, con su tendencia a la turrada y la socarronería bautizó como la generación intermedia, lo que según se mirara podía leerse como la generación ni una cosa ni la otra, sin olor ni color, la generación mierda de paloma. Y de ahí la contradicción explícita y el anacronismo de analogar un supuesto jauretchianismo con un supuesto pacourondismo.
Dice un bolichero amigo mío refiriéndose a su negocio: Lo que hay es lo que hay, pero de lo que hay, no falta nada.
Eso mismo ocurre en la política: se transmite lo que se es, lo que está, lo que hay. Y aunque se pueda "comunicar" cualquier cosa, lo que queda es lo que se transmite. No es prudente, pienso, ver las cosas en términos de comunicación sino de trasmisión, que aunque alguna miopía nos haga confundirlas, no son la misma cosa: una polea no "comunica" el movimiento, la roldana no se lo "cuenta" a la rueda, se lo transmite.
El kirchnerismo, si se quiere, tiene un problema de transmisión, que es consecuencia de un problema (o más bien de la ausencia absoluta) de organización y a resolverlo debería abocarse. No a comunicar, sino a organizar, pero por más que el General a veces sugiriera otra cosa, no se organiza de arriba hacia abajo, de la activa lucidez del dirigente a la pasiva estupidez del dirigido. La organización surge, en primer lugar, de un objetivo claro, de un propósito, y luego de la tensión existente entre pretendidos dirigentes y pretendidos dirigidos. Y algo de eso está habiendo, aunque todavía parece persistir en el kirchnerismo la rémora de los últimos años de decadencia peronista: la pasividad con que los "dirigidos" se acostumbraron a esperar las genialidades, los recursos, la chequera del "dirigente".
Hay además una tendencia muy generalizada (que Natanson comparte, capaz sin advertirlo) a creer que la organización y la transmisión son aspectos, facetas, responsabilidades de un gobierno, cuando en realidad siempre son a pesar, a expensas del gobierno, porque no pueden ser de otro modo: en el gobierno nadie hace lo que quiere, sino apenas un poco de lo que puede. A veces eso es malo. Y a veces es bueno.
Pero hay jóvenes, que no son los treinteañeros, Salinas, que de por sí se encuentran con dificultades, tanto conceptuales como existenciales, para comprender la naturaleza del proceso que se entreve. Son los más chicos, que irrumpen con sus categorías y sus modos, sus ignorancias y sus extraños conocimientos, claro, pero irrumpen en la lucha social, en la lucha cultural y, en consecuencia, en la lucha política. Y si son jauretchianos o pacourondistas, problema de ellos. Porque el fenómeno es que ellos, esos pibes, son los jaurtetcheanos, no la supuesta política comunicacional o cultural del gobierno ni de sus "intelectuales" "orgánicos" (encomillo las dos palabras por separado porque no sé cuantos puedan ser los intelectuales en este país y no me imagino a quien alude Natanson cuando habla de orgánico de este gobierno).
Ocurre que de alguna manera esos jóvenes se tienen que explicar lo que perciben, el horrendo monstruo que se esconde atrás de la amable apariencia y buenos modales de una argentina clasemediera, hasta progresista, tolerante, cosmopolita, antiracista. Y que surgió de golpe, apenas el gobierno le rozó el traste a sus valores más profundos. ¿Y hay una manera diferente de explicarse la existencia de este monstruo que no sea mediante el mecanismo de la colonización cultural y pedagógica? Si para eso hay que recurrir a Scalabrini, Jauretche, Fanon o Ho Chi Minh, mala suerte, porque así como no fue con Sebrelli ni con Marcuse, tampoco será con Tomás Abraham o con Hobsbawn que consigamos endenderlo y explicárnoslo.
Lo notable, lo que implica un "cambio de época", es que esas preguntas empiecen (o vuelvan a empezar) a hacerse. Y eso no es consecuencia de ninguna comunicación sino de un satori, de la súbita toma de conciencia del país en que se vive provocada por la irracional reacción de un altísimo porcentaje de la sociedad ante el conflicto con "el campo". Pasada la sorpresa, quedó una expectativa y un estado de ánimo, junto a la sospecha de que pueden volver, y peor que nunca. Esa expectativa y ese estado de ánimo eran un caldo propicio para asimilar la gran trascendencia, las implicancias profundas, no económicas o políticas sino sociales y culturales del regreso al sistema solidario de jubilación, la AUH y la ley de servicios audiovisuales, fueren cuales fuesen las razones que pudiera haber tenido el gobierno para impulsarlas, y en el momento en que lo hizo y no en otros.
El fenómeno es que esos pibes, obviamente, una activa minoría (que viene a ser, casualmente, la definición que Unamuno da de lo que es una generación: "una minoría activa que otorga el tono a una época") recupera algo que uno creía ya desaparecido junto al abandono de las novelas de aventuras: no hay joven que pueda recibir o merecer ese nombre, que no quiera ser como Robin Hood. Y si hay alguno, mejor estrangulémoslo antes de que llegue a ministro.
Todo esto fue suficiente para que volviera a aparecer la política como espacio e instrumento de transformación. Ahora se trata de organizar y seguir organizando. No de "comunicar". Al menos, no a los jóvenes, que de ellos habla Natanson. Porque ¿qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a "comunicar"? ¿Y a quiénes? ¿Y cómo? ¿Hay una juventud partida y entonces vamos a hacer dos "comunicaciones"? Además ¿por qué partida en dos y no en más partes? ¿Es suficiente diferenciar entre los que pueden prolongar la adolescencia y los que deben apurarla? ¿Y unos y otros la prolongan o la apuran del mismo modo o de modos y en condiciones semejantes? ¿Es esa toda la diferencia, o la más importante, o la que explica los diferentes comportamientos sociales, los distintos códigos? ¿Y hay dos nomás?
¿Las medidas para la parte de la juventud "pobre" que sugiere Natanson son necesarias para la franja juvenil o para la sociedad en que viven? La no reglamentación del aborto, la falta de viviendas, la ausencia de créditos, el precio de los alquileres, la persistencia del embarazo adolescente ¿son problemas de la juventud o de la sociedad? ¿Afectan únicamente a los jóvenes? ¿Y es la juventud o la sociedad la "partida"?
Por ejemplo, yo no veo a la sociedad "partida", sino que la veo disuelta. Y en lo que hay que pensar es menos en comunicación (dejemoslo para los momentos electorales) y más en cuáles son aquellos elementos que puedan ayudar a que una sociedad disuelta vuelva a ser una sola sociedad. Porque no alcanza con las variantes económicas ni con mayor distribución del ingreso. Ayuda, es indispensable, pero no alcanza. Tan poco alcanza, que a veces uno empieza a dudar: ¿es posible una única sociedad es un mismo territorio geogràfico y político?
Si es posible, lo será a través de las nuevas generaciones, de la forja de unidad social y cultural en las nuevas generaciones, y esto tiene menos que ver con las políticas gubernamentales que con las políticas que puedan imaginar los cuadros y activistas políticos. Con dos condiciones o requisitos: uno, que el gobierno persista y profundice la integración social por medio de la creación de empleo. El otro, que los cuadros y activistas vean a la política como el medio de hacer una sociedad mejor, con hombres mejores, con tipos que aspiren a ser santos y no que aspiren a ser canallas. Que el héroe sea el gaucho Cruz y no el viejo Vizcacha.
Y de que entiendan, de una puta vez, que el "público" que merece toda la atención está "abajo", no "arriba".
En fin, que siendo buena, la nota de Natanson no me parece cosa del otro mundo. Y si me apuran, voy a decir que es bastante superficial.
martes, 29 de junio de 2010
LA UNION EUROPEA QUIERE EXPORTAR CRISIS ANTES QUE DURAZNOS
Luego de seis años, se reiniciaron las discusiones en torno a un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, similar a lo que pudo ser el ALCA.
En este sentido, si bien la crisis bancaria de EEUU en 2008 parecía anunciar el próximo fin del capitalismo financiero y el neoliberalismo, nada indica que esto suceda porque el capitalismo industrial necesita de lo financiero para maximizar su ganancia.
En aquel momento, la monstruosa emisión monetaria norteamericana, como la actual de Europa, habilitaron la discusión de medidas keynesianas. Pero la realidad demostró que la “ayuda” oficial no fue dirigida a incrementar la demanda sino a salvar a los bancos multinacionales, que desde entonces exhibieron balances brillantes.
La prueba más evidente de que no se usó el keynesianismo en su versión mítica, es que se mantiene estable o con tendencia a incrementar la desocupación de EEUU mientras se acelera la de España y otros países. EEUU no salió de la crisis del 30 con Keynes y Marshall, sino con la Segunda Guerra Mundial.
En ese marco, es poco y nada lo que puede hacer Argentina por su escaso peso específico más allá de clamar en las tribunas sobre el papel pernicioso del FMI y sus recetas.
El “libre comercio” solo ha beneificiado a las naciones centrales, pero no es posible evadirse de él aunque sí atenuar sus consecuencias más perniciosas. El NAFTA ha convertido a México en un país inviable. La ex-Alemania oriental funciona como “dependiente” de la Occidental tanto por su producción agrícola como por el aporte de mano de obra más barata. Los países de Europa del Este ex-´Pacto de Varsovia –tanto como España o Grecia- son en verdad la periferia de la Unión Europea. Es cierto que en España hay industria, pero los motores de su economía son el turismo y la construcción asociada con el lavado de dinero. Grecia es un país turístico donde van a buscar amor y comprensión las mujeres suecas mientras sus maridos se dedican a la bebida.
Aquí vemos un portacontenedores transportando duraznos a la Argentina, tal como alguna vez exportamos aceitunas desde la pista de Anillaco. Nos toman por tontos.
Como se ve, si se plantea la cuestión en términos de centro y periferia o centro y dependiencia, hay múltiples centros y múltiples dependencias, algunas de ellas internas a las sociedades nacionales.
No creo que Argentina, como parte del Mercosur, apriete el acelerador en la firma de un tratado de libre comercio.
LA UNIÓN EUROPEA intentará exportar su crisis.
Es este el marco donde se inscribe el reclamo que se hizo a la Argentina desde Bruselas, donde –si mis datos no están desctualizados- nos sigue representando Jorge Remes Lenicov, el autor de la pesificación asimétrica. Clarín trató el tema poniéndose del lado de los importadores, algo cuyo carácter cipayo se desmenuzó muy bien en el blog Pensando la Argentina.
Podría suceder entonces que la producción alimenticia europea, repleta de subsidios, ingresara a la Argentina vía Mercosur mediante el TLC, con sus secuelas de destrucción de trabajo en el rubro que el gobierno denomina agroalimentario o alimentos industrializados. Pero no es mucho lo que se ha avanzado en la materia en los últimos años, más allá de algunos anuncios. El aceite de soja no constituye un gran avance tecnológico en materia de agroalimentos.
Una consulta al Indec revela que la mayor parte de las importaciones de la eurozona son productos industriales de alta tecnología e insumos químicos. Los alimentos prácticamente no existen, excepto un insumo para la agroindustria como son los toneles de roble para bodegas, que no se comen.
Europa sólo podría importar a Argentina productos de consumo para sectores de altos ingresos (duraznos y aceitunas griegas, jamones españoles, dátiles, alcaparras, etc.) y habría que ver si, por vía indirecta, no puede ingresar trigo ucraniano. Rotterdam es el centro mundial de las transacciones, y mediante triangulación, Holanda exporta cualquier cosa, incluso trigo de Europa Central o llegado el caso, calzado de China, como si fuera de producción holandesa. O en otras palabras, la Unión Europea puede, vía Holanda, competir con precios de dumping en todos los ítems de lo que constituye una de las patas de la política económica excepto en la soja.
En este sentido, Aníbal Fernández desestimó las protestas de la Unión Europea y se refirió a las licencias de importación no automáticas contempladas en la reglamentación de la OMC. En rigor, el Ministerio de la Producción informa que no hay licencias no automáticas para productos alimenticios, pero sí sobre calzado, juguetes, neumáticos, textiles, papel, autopartes, etc.
Argentina está obligada a respetar los acuerdos con la OMC (que bien podría llamarse OMLC, Organización Mundial de Libre Comercio) por la vigencia de la constitución de 1994 que otorga supremacía a los tratados internacionales y a los tribunales extranjeros sobre la ley y la justicia internas.
Desgraciadamente, a esta hora el BCRA no informa sobre la cantidad de euros que constituyen los casi 50 millones de dólares de reservas, pero esa variable puede estar relacionada con el reclamo de la Unión Europea.
En definitiva, la presión de la Unión Europea para abrir insólitas entradas de alimentos (que siempre fueron marginales incluso en los años de oro de los 90 donde se comían fideos italianos y mandarinas israelíes, y todos teníamos nuestro vino verde portugués en la mesa todos los días), se inscribe en la presión por exportar la crisis, lo que incluye (atención con este pequeño detalle) un alto componente inflacionario. EEUU puede darse el lujo de vivir de prestado con un monumental déficit debido a la fortaleza (anclada en su poderío militar-mediático) del dólar, pero la vieja Europa no se lo puede dar. Lo que ya marca el famoso doble standard para la oposición local, que pareciera incapaz de relacionar emisión monetaria del Centro del mundo con la marginal emisión local. Allá está bien y es sensato, aquí es inflacionario, crispado y totalitario.
Si el primer movimiento fue salvar a los bancos, el segundo consiste en ver quién paga la fiesta. Ellos no tienen ninguna intención de ponerse.
"Las restricciones a las importaciones a ciertos alimentos elaborados por parte de la Argentina, responden a una clara estrategia de política económica de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), sobretodo en un marco de crisis internacional, con epicentro en algunos países de la UE, que con una depreciación del Euro, comienzan a recuperar el terreno perdido, en los años en que la moneda única europea se apreciaba y perdía competitividad relativa en la mayoría de sus mercados de exportación.Algunos sectores vinculados a entidades que nuclean a los importadores, destacan que siendo que Argentina importa anualmente u$s 1000 millones en alimentos, las restricciones actuales al ingreso de alimentos importados, podría hacer peligrar exportaciones argetinas por más de u$s 20.000 millones, un hecho que se analiza como improbable y difícil de verificar en un mercado globalizado y diversificado.
De todas formas el hecho más sorprendente en este entrecruzamiento, es que la propia UE acuse a la Argentina de proteccionismo económico, sobretodo en el rubro de los alimentos, justamente el sector más protegido por los europeos, que restringen el ingreso de productos alimenticios de terceros países (inclusive la Argentina), alegando razones de índole sanitaria y de calidad.
Sin ir más lejos hace unos pocos años, el negocio exportador de la miel argentina, se vio amenazado severamente, por la prohibición del ingreso de los productos apícolas procedentes de la Argentina a la UE, cuando en un embarque de miel a Inglaterra, se detectaron niveles relativamente elevados (a juicio de los organismos de intervención sanitaria europea) de nitrofuranos (un antobiótico prohibido en la UE) en miel argentina.
Años después, nadie duda que los europeos obraron de esta forma para proteger al sector de la producción de miel de la UE y a los fraccionadores de la industria alemana, a raíz de los altos precios que debían pagar por la miel argentina, en una coyuntura desfavorable para la producción europea de miel.
Esta es una forma de proteccionismo encubierta y tampoco respeta el espíritu de los acuerdos internacionales suscriptos, tanto en el marco de la OMC, como en los acuerdos entre bloques regionales o acuerdos bilaterales que plantean la liberalización del comercio.
Realmente escuchar reclamos de los negociadores europeos acerca del proteccionismo argentino en el mercado de alimentos, parece gracioso, porque el mismo bloque de la UE, ha erigido una maraña legislativa que cierra las puertas comerciales, sobre todo a los productos procedentes de los países en vías de desarrollo, con razones que van desde fallas a la calidad, problemas de salubridad, como también poniendo un manto de dudas (y de hecho dudas hay), sobre el efecto que a futuro pueden tener los productos compuestos por OGM´s (organismos genéticamente modificados) cuyos perjuicios nadie ha podido probar fehacientemente.
Para los organismos europeos de contralor sanitario, cualquier excusa es validada a la hora de defender la industria comunitaria, en Argentina, todavía, algunos defensores a ultranzas del libre comercio, que avalaron la apertura indiscriminada desde los años´70 y que tuvo su auge en los ´90, que condujo a la desaparición del aparato productivo nacional, aprovechan la figura del excéntrico Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para tratar de postular un modelo económico pernicioso, que lleva sin dudas al colapso de este nuevo modelo de desarrollo, que postula a la producción nacional".-
lunes, 28 de junio de 2010
82% MÓVIL. Errar es humano, mentir es divino
"Seamos realistas, pidamos lo imposible" (consigna del mayo francés, 1968)
La financiación del Anses, y la capacidad real del sistema jubilatorio argentino para pagar el 82% móvil, han sido desarrollado con fortuna aquí por Alfredo Zaiat y también en el excelente blog Finanzas Públicas, esta vez escrito por Silvana S. (de quien solo sabemos que es descendiente de tanos) de modo que no agregaremos nada al respecto repitiéndo lo que se explicó bien. Si lo cortés no quita lo valiente, también es cierto que lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Es este otro caso típico del Grupo Clarín definiendo la agenda de la oposición en la medida en que se le hace más difícil marcar la del gobierno. Informes objetivos de TN, opiniones lacrimógenas de Santo Biasatti, y una nota de Ismael Bermúdez (el hermano desarrollista de Jorge Altamira) en Clarín de hoy, en una prédica adyacente al tema Sadous que repica desde una semana o diez días atrás, animó las declaraciones públicas de miembros conspicuos del panradicalismo mediático.
En el fondo, se cuestiona el uso que hace el gobierno del stock de recursos recuperados de las AFJP. No se lo hacía antes, nadie se daba por enterado de los malos negocios bancarios ni de que el sistema de fondos privados estaba en la quiebra. Y en esto hay un interés particular del Grupo Clarín.
¿Que sería de ese fondo con un gobierno presidido por Mauricio Macri: o De Narváez ¿dónde iría la guita? El stock se podría repartir instantáneamente entre los actuales jubilados: una fiesta de caña con ruda, viagra pañales y prótesis de acrílico durante una semana, tras la cual el ingreso les caería a cero (0).
Ayer mismo, C5N dio una amplia cobertura al rejunte seudoacadémico del Consenso para el Desarrollo, presidido por el mendocino Roberto Dromi, en el que se propuso la recuperación de los fondos previsionales. ¿La recuperación para quién?: para los bancos, claro.
Exigir el 82% móvil sin tener en cuenta la relación necesaria entre trabajadores aportantes y jubilados, es irresponsable y demagógico. Ellos saben que cuentan con un campo fértil, por ejemplo mi cuñada, quien insiste en que este gobierno le robó los 50 mil dólares que había ahorrado en una AFJP.
Es inútil que le explique en 10 ó 15 años más, cuando llegue a los 60, entre pérdidas operativas, quiebra de Lehmann Bros, caída del mercado de commodities, sequía en Australia, atentado contra un avión de El Al y gastos administrativos terminaría cobrando chaucha y palito. "Yo quiero mis 50 mil", levanta la voz, crispada, sorda a todo razonamiento. Y bué...
Esa prédica equívoca y nociva no ha desaparecido. No solo porque vuelve una y otra vez (de nuevo Dromi, en C5N, presentado por Teté Coustarot) sino porque el gobierno, y la militancia kirchnerista, no ha hecho lo suficiente como para que la sociedad comprenda que aquello fue un robo disfrazado de fantasía de ganancia rápida. O inversamente, sectores de la sociedad siguen entrampados en esa fantasía y no tienen voluntad de mirar de frente la situación.
Con lo del 82% (por qué no el 150%) se está jugando otro de los partidos del 2011. Tengo para mí que, así como el aire es gratis (por ahora), la oposición, consciente de un próximo triunfo K, exige cualquier cosa a fin de esmerilar al gobierno y poner un cachito de maldad en la esperanza de la gente.
Al revés, si el gobierno tuviera la certeza de su derrota, habría que concederle el 82, el 150, la chancha y los veinte.
¡Y que paguen ellos!
(Ahora mismo, Radio Mitre titula: EL SINDICALISMO K ESTÁ EN CONTRA DEL 82% MÓVIL PARA LOS JUBILADOS). Más claro, imposible
domingo, 27 de junio de 2010
GRONDONA, UN REY DESNUDO, ALEMANN, INFLACIÓN
Quizás se esté dando por el pito más de lo que vale. Podría dedicarme a escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo, en lugar de referirme a Grondona Mariano.
Sea como fuere, y en la incertidumbre de saber si sigue representado la mentalidad dominante de los grupos de poder en la Argentina, su nota de hoy en La Nación ("¿Acaso no sabíamos que el rey está desnudo?") refiriéndose a la corrupción kirchnerista confrontada con un cierto modelo virtuoso del pasado, merece algunos comentarios nacionales, porque de los antinacionales ya estamos hartos.
Sea como fuere, y en la incertidumbre de saber si sigue representado la mentalidad dominante de los grupos de poder en la Argentina, su nota de hoy en La Nación ("¿Acaso no sabíamos que el rey está desnudo?") refiriéndose a la corrupción kirchnerista confrontada con un cierto modelo virtuoso del pasado, merece algunos comentarios nacionales, porque de los antinacionales ya estamos hartos.
Comienza, Marianito, relatando una leyenda del siglo XIV. Catorce, lo resalto. Grondona prefiere la versión de Hans Christian Andersen a la del Infante Juan Manuel, acaso porque sale primero en el Google. Fue, escribe Marianito, la inocencia de un niño la que alertó al rey de que estaba desnudo, y no la de un paje negro como se relata en El Conde Lucanor. En aquellas épocas, la inocencia era cualidad de niños y negros pero no de mujeres, quienes cada tanto solían exhibir (afortunadamente) virtudes diabólicas. Esto lo agrego yo.
Más adelante, ya entrados en la Modernidad, aparecería la leyenda del buen salvaje, y se discutiría si los aborígenes americanos entraban en la categoría de seres humanos, pero esa es otra historia.
Marianito sostiene que "a partir de este milagroso momento los súbditos le perdieron el miedo a su despótico monarca y se convirtieron en ciudadanos". ¿Ciudadanos en el siglo XIV? Como las opiniones de Abel Posse o del horroroso escritor Marcos Aguinis, el discurso de Marianito sirve para otorgar carácter culturoso a las charlas del five o'clock tea o a los cócteles en la Embajada Americana.
Pero hay otra cita, de una escueta maldad. "Roberto Alemann dijo alguna vez, al hablar de la inflación, que si se la combate de frente, aun así habrá algo de inflación, pero que si se la tolera, lo que habrá es hiperinflación", escribe Marianito para dar cuerpo y sustento a las charlas de la tarde en el casco de la estancia, debajo de las casuarinas, mientras los sirvientes reparten torta galesa y té frío en legítima porcelana china.
Pues bien: lo cierto es que Roberto Alemann siempre vivió de la inflación. Por eso dijo, o acaso dijo, que aunque se la combata de frente "aún así habrá algo de inflación". ¿Y por qué debería haberla?
Junto con su hermano Juan, Roberto Alemann es dueño de una imprenta y un diario suizo-aleman, el Argentinisches Tageblatt, vocero de sonoros grupos multinacionales con sede en Suiza tales como Nestlé, Roche, y sobre todo....... la Unión de Bancos Suizos (UBS) de la cual Roberto, Roberto Teodoro en realidad, es representante.(Dejemos de lado por el momento que Nestlé controla la FAO, y Hoffman-La Roche o Roche tiene una influencia decisiva en la OMS y el tema de la gripe H1N1).
Fue impulsor del Club de París creado durante la Revolución Libertadora para comenzar la entrega de la Argentina a los capitales europeos. También ministro de Frondizi, cuando el desarrollismo mostró su cara más antiargentina, y ministro de Economía durante la guerra de Malvinas.
Dato no menor este último, porque el ministro de Relaciones Exteriores, el que parecía negociar nuestra soberanía, era Nicanor Costa Méndez. Y TANTO ALEMANN COMO COSTA MÉNDEZ PERTENECÍAN AL MISMO GRUPO EMPRESARIO, Motor Columbus, de capitales suizo-británicos pero controlada por.... la Unión de Bancos Suizos de la que Alemann, Roberto Teodoro, era representante oficial.
Tras la derrota de Puerto Argentino, Roberto Teodoro arregló el pago de una indemnización de guerra que, a fin de que no tuviera efectos inflacionarios, la reasignó a los balances de YPF, convirtiéndola en una empresa monstruosamente deficitaria.
Pero el negocio inflacionario más suculento de Alemann y la Unión de Bancos Suizos fue la Ítalo.
Perón había creado Agua y Energía en los '50, que producía, transportaba e interconectaba el sistema eléctrico. Para esos años, la Ítalo casi no producía electricidad, pero la seguía distribuyendo a sus usuarios mientras cobraba todos los meses una suculenta caja de efectivo. Aduciendo que la tarifa era política y que no cubría los gastos, Alemann se ocupaba de girar tarde o mal al Estado la parte que le correspondía de la tarifa, deducidos sus gastos de funcionamiento.
¿Y que hacía el bueno de don Teodoro con esa masa de dinero en efectivo?
La hacía circular por el circuito financiero ganando en tasas diferenciales, la convertía en divisas que transfería al exterior, y luego, en su condición de representante oficial de la Unión de Bancos Suizos se la prestaba a la Argentina como si fueran ahorros de unas pobres viejitas jubiladas de Zurich.
Martínez de Hoz, que pertenecía al mismo grupo empresario, perfeccionó el negocio en 1976 mediante la tasa oficial alta, más alta que en el resto del mundo, y Cavallo-Menem completaron la tarea.
Se dirá que esto es historia antigua, pero no lo es. Seguimos padeciendo sus brutales consecuencias y Marianito fantasea sobre un eventual futuro gobierno que vuelva a poner en movimiento la rueda.
Porque la inflación siempre significa redistribución de ingresos. La cuestión es cómo y quién re-distribuye.
sábado, 26 de junio de 2010
¿DE VIDO DESMINTIÓ O NO?
La noticia central debió ser que se inauguró la Central Timbúes, que junto con su gemela General Belgrano agregan 1600 MW al sistema eléctrico interconectado.
Pero no. El ministro De Vido tuvo que salir a aclarar que había sido un chiste o una ironía su afirmación de que existía una embajada paralela en Venezuela, y que obviamente Clarín había recontra-amplificado.
Que otros se encarguen de analizar los dichos de los involucrados según cada medio de prensa.
El gobierno carece de una política comunicacional. Está haciendo mucho, pero en general es el formato publicitario el que lo hace público. Tomado como propaganda oficial o un consumo más de noticias.
Puede ser que entre la vigencia de la Ley de Medios, el asunto de los hijos de Ernestina Herrera y las averiguaciones sobre el origen de Papel Prensa, el Grupo Clarín esté en las cuerdas: pero no está muerto, a no confundir.
O en otras palabras, no se puede hacer un chiste sobre el tema, ni aún cuando uno cree tener todas las cartas en la mano.
Hace un mes más o menos, una nota de El Argentino o Miradas al Sur (no encontré el vínculo por el momento), informó que las sumas negociadas diferían en unos 300 millones de dólares según fueran fuentes argentinas o venezolanas.
Lo cual habilita la posibilidad de que el gobierno argentino esté protegiendo al venezolano (y por ende, a la relación entre uno y otro país) de la prédica de esmerilamiento que conduce sin dudas el Grupo, esté o no en la lona. Con lo que se estaría reproduciendo el síndrome Antonini.
Pero no se entiende, a la vez, cómo el mismo gobierno auspicia la furibunda prédica antichavista del Grupo Hadad en C5N y Radio 10, casi propia de la CIA.
Timerman pidió que se divulgue el contenido de la explicación de Sadous en la Comisión. Eso fue tildado como genial o con epítetos más superlativos todavía, cuando en realidad las autoridades estatales están obligadas a mantener en reserva las opiniones vertidas en relación con la política diplomática.
Hay que ser veraz además de creíble.
Atanasoff duda si llamará a Mondino, y duda todavía más si acepta publicar lo pedido por el ministro de Relaciones Exteriores. La oposición interpreta, y Clarín interpreta la interpretación, todo con el mismo objetivo. Eso ya lo sabemos, pero es preciso ponerse en otro lugar.
La falta de una política de comunicación del gobierno no solo se manifiesta en este tema.
A todos nos producirá placer, reiremos a carcajadas, aplaudiremos y repetiremos mil veces en mil blogs lo bien que Aníbal Fernández resuelve las discusiones con Magdalena Ruiz Guiñazú. PERO NO SOMOS NOSOTROS EL AUDITORIO, TAMPOCO ES EL KIRCHNERISMO, NI LOS BLOGUEROS, NI EL CONURBANO BENEFICIADO CON LA AUH, SINO LOS PRODUCTORES DE LA PAMPA SOJERA que es donde llega Radio Continental.
¿Por qué González Oro le hace decir que sí a Randazzo cuando le pregunta sobre la necesidad de reprimir a los piqueteros? En este caso, me parece, se chapotea en la sospecha.
Algunos políticos todavía no aprendieron el peligro de dialogar con la histeria en lugar de hacerlo con el sujeto.
Pero no. El ministro De Vido tuvo que salir a aclarar que había sido un chiste o una ironía su afirmación de que existía una embajada paralela en Venezuela, y que obviamente Clarín había recontra-amplificado.
Que otros se encarguen de analizar los dichos de los involucrados según cada medio de prensa.
El gobierno carece de una política comunicacional. Está haciendo mucho, pero en general es el formato publicitario el que lo hace público. Tomado como propaganda oficial o un consumo más de noticias.
Puede ser que entre la vigencia de la Ley de Medios, el asunto de los hijos de Ernestina Herrera y las averiguaciones sobre el origen de Papel Prensa, el Grupo Clarín esté en las cuerdas: pero no está muerto, a no confundir.
O en otras palabras, no se puede hacer un chiste sobre el tema, ni aún cuando uno cree tener todas las cartas en la mano.
Hace un mes más o menos, una nota de El Argentino o Miradas al Sur (no encontré el vínculo por el momento), informó que las sumas negociadas diferían en unos 300 millones de dólares según fueran fuentes argentinas o venezolanas.
Lo cual habilita la posibilidad de que el gobierno argentino esté protegiendo al venezolano (y por ende, a la relación entre uno y otro país) de la prédica de esmerilamiento que conduce sin dudas el Grupo, esté o no en la lona. Con lo que se estaría reproduciendo el síndrome Antonini.
Pero no se entiende, a la vez, cómo el mismo gobierno auspicia la furibunda prédica antichavista del Grupo Hadad en C5N y Radio 10, casi propia de la CIA.
Timerman pidió que se divulgue el contenido de la explicación de Sadous en la Comisión. Eso fue tildado como genial o con epítetos más superlativos todavía, cuando en realidad las autoridades estatales están obligadas a mantener en reserva las opiniones vertidas en relación con la política diplomática.
Hay que ser veraz además de creíble.
Atanasoff duda si llamará a Mondino, y duda todavía más si acepta publicar lo pedido por el ministro de Relaciones Exteriores. La oposición interpreta, y Clarín interpreta la interpretación, todo con el mismo objetivo. Eso ya lo sabemos, pero es preciso ponerse en otro lugar.
La falta de una política de comunicación del gobierno no solo se manifiesta en este tema.
A todos nos producirá placer, reiremos a carcajadas, aplaudiremos y repetiremos mil veces en mil blogs lo bien que Aníbal Fernández resuelve las discusiones con Magdalena Ruiz Guiñazú. PERO NO SOMOS NOSOTROS EL AUDITORIO, TAMPOCO ES EL KIRCHNERISMO, NI LOS BLOGUEROS, NI EL CONURBANO BENEFICIADO CON LA AUH, SINO LOS PRODUCTORES DE LA PAMPA SOJERA que es donde llega Radio Continental.
¿Por qué González Oro le hace decir que sí a Randazzo cuando le pregunta sobre la necesidad de reprimir a los piqueteros? En este caso, me parece, se chapotea en la sospecha.
Algunos políticos todavía no aprendieron el peligro de dialogar con la histeria en lugar de hacerlo con el sujeto.
UNA VISIÓN SOBRE "CURIOSIDADES", DE SANDRA RUSSO
Escribió Teodoro Boot hace minutos nomás, en febrero de este año:
En su edición del sábado 6 de febrero, el diario Página 12 publica en su contratapa una emotiva nota de Sandra Russo titulada “Curiosidades argentinas”.
Desde hace mucho tiempo que la señora Russo no deja de asombrar por la belleza de su escritura, su aguda sensibilidad, su admirable capacidad de observación. Tambien, justo es decirlo, por la persistencia de un sistema de prejuicios que, no por ser compartidos con la casi totalidad de la “intelectualidad” argentina, dejan de inducirla a recurrentes confusiones, por más esfuerzos que, con mayor o menor éxito, la señora Russo haga por librarse de ellos. En la nota a que hacemos referencia, podría decirse que consigue hacerlo gracias al tono general y, fundamentalmente, con el remate: un impecable golpe de knock out en el último minuto de decimoquinto round:
El antiperonismo, en cambio, no es tan contradictorio. Es lineal en su asco a los malos modales, en su selectividad estética y en su abyecto lamento por los privilegios perdidos. Y en los sectores medios, es un lamento peor: como dijo inmejorablemente Carlos Barragán, “si los negros viven como uno, uno siente que tiene una vida de negro”.
La señora Russo debe haber obtenido el efecto que pretendía, si es que se propuso a la vez emocionar al lector y alertarlo sobre la despiadada uniformidad, más que del antiperonismo, del sentimiento gorila, que no es otra cosa que el odio de clase de los grupos dominantes, acá y donde sea. Pero tras el discurrir de la señora Russo, velado por la belleza de sus palabras, la frescura de las imágenes y el hechizo de su exposición queda flotando en el aire un tufillo inconfundible, el sí pero con el que, animada aun por las mejores intenciones, la clase media culta se asoma a ese insondable abismo peronista. Y en ese sentido, sin pretender hacer una autopsia, correspondería destacar el penúltimo párrafo:
Le toca ahora encarnar al peronismo disidente la versión del peronismo que no negó ni siquiera Perón. Es cierto que no es menos peronista ese peronismo. Eso lo refleja con maestría la película de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos. Un personaje como ese violador incluido en la trama siniestra en la que derivó alguna vez el peronismo de derecha funde la historia particular en la general. Esta es la contradicción no resuelta del peronismo, pero quizá no se trate ya de una contradicción, sino de dos dicciones totalmente diferentes, dos fuerzas condenadas a competir por un nombre y una identidad. Me temo que nunca ninguna será más peronista que la otra. El contradictorio era Perón y cada fuerza refleja una parte de ese hombre que amplió fenomenalmente las bases de la política argentina.
Sería deseable poder obviar un detalle, por secundario, pero ahí está, llamativo y molesto como un forúnculo en medio de la frente: para ilustrar una afirmación de naturaleza política, filosófica, sociológica o histórica, resulta descabellado apelar a ejemplos extraídos de la ficción. En mayor medida, habiendo tantos a mano.
Tras el ripio, la contradicción, “las dos dicciones, la lucha inevitable por un nombre y una identidad”. “Me temo que nunca ninguna será más peronista que la otra”, se lamenta la señora Russo y tras cartón revela la causa de esa imposibilidad, que como una sombra ominosa, se proyecta sobre la entera existencia del país: “El contradictorio era Perón y cada fuerza refleja una parte de ese hombre que amplió etc., etc”.
El elogio es atenuado, exterminado en realidad, por la descalificación: el carácter contradictorio de Perón, razón última de la imposibilidad que es, en consecuencia, esencial.
En realidad, resulta humanamente imposible determinar si Perón era contradictorio o si sólo lo fueron sus afirmaciones a lo largo de décadas, en distintos momentos y circunstancias, frente a diferentes interlocutores y público. No hay posibilidad de descubrir lo que anida en la intimidad del pensamiento de una persona. De igual manera, cualquier peronista creerá advertir una coherencia esencial en Perón, y a la vez es seguro que no se tratará de la misma coherencia, ya que es evidente que el peronismo es contradictorio pero ¿por qué limitar las expresiones a dos, por qué son tan sólo dos fuerzas las condenadas a competir por la identidad peronista?
Sin embargo, parece más significativo preguntarse por qué esa contradicción es una imposibilidad y de qué modo la naturaleza contradictoria del peronismo lo convierte en una extravagancia, una anomalía, una rareza histórica. ¿Por qué esa extravagancia y esa anomalía no se extienden a otros pensamientos, creencias y/o movimientos políticos tan o más contradictorios como el peronismo?
Giordano Bruno, el cardenal Carafa, Tomás de Torquemada, Francisco de Asís, Pedro Abelardo, Domingo de Guzmán, representan distintas –más, mucho más que dos– dicciones de la Iglesia Católica; el mundo cristiano es más amplio, diverso y aún más contradictorio, tanto como pueden serlo Omar Khayyam y Ruhollah Jomeini, por ceñirnos sólo a dos personalidades persas del vasto y muy contradictorio Islam; Josep Stalin y Andreu Nin son tan marxistas como León Troski, Vittorio Codovilla, Josip Broz, Fidel Castro, Zinoviev, Lenin o Dzerzhinski; el nacional sindicalista José Antonio, el chupacirios Serrano Suñer y el demócrata Adolfo Suárez pertenecieron a la Falange; el anarcocomunista Kropotkin, el colectivista Bakunin y los anarcosindicalista Enrico Malatesta o Abad de Santillán, Flores Magon, Noam Chomsky, Juan García Oliver, Pierre Proudhon, así como los partidarios de la acción directa Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso o Severino Di Giovanni militaron todos inspirados en el ideario anarquista; John Milton, Hobbes, Locke, Voltaire, Hayek, Rousseau, Burnham y Milton Friedman pertenecen al liberalismo.
En todos los casos se trata de “dicciones totalmente diferentes”, de “fuerzas condenadas a competir por un nombre y una identidad”, sin que ninguna consiga ser más católica, musulmana, marxista, anarquista, falangista, peronista o liberal que las otras.
Un profundo, oscuro prejuicio ha de llevar a la perspicaz y muy inteligente Sandra Russo a describir al peronismo haciendo particular hincapié en su naturaleza contradictoria, cuando de ningún modo diría que la existencia de distintas fuerzas que compiten por una identidad son, ni el rasgo central ni constituyen la imposibilidad del marxismo, el liberalismo, el Islam…
Daría una pobre impresión recalcar en una nota acerca de la importancia histórica del marxismo, la insalvable contradicción entre el notable dirigente marxista Andreu Nin y sus asesinos del partido comunista. ¿Por qué debería sonar razonable un despropósito semejante al aplicarse al peronismo?
Del peronismo se pueden decir muchas cosas, buenas y malas. Detenerse en observar su naturaleza contradictoria es tan obvio y tan distintivo como describir a la señora Russo diciendo que tiene una nariz justo en medio de su cara.
Lástima afear así una nota tan bella como “Curiosidades argentinas”.
En su edición del sábado 6 de febrero, el diario Página 12 publica en su contratapa una emotiva nota de Sandra Russo titulada “Curiosidades argentinas”.
Desde hace mucho tiempo que la señora Russo no deja de asombrar por la belleza de su escritura, su aguda sensibilidad, su admirable capacidad de observación. Tambien, justo es decirlo, por la persistencia de un sistema de prejuicios que, no por ser compartidos con la casi totalidad de la “intelectualidad” argentina, dejan de inducirla a recurrentes confusiones, por más esfuerzos que, con mayor o menor éxito, la señora Russo haga por librarse de ellos. En la nota a que hacemos referencia, podría decirse que consigue hacerlo gracias al tono general y, fundamentalmente, con el remate: un impecable golpe de knock out en el último minuto de decimoquinto round:
La señora Russo debe haber obtenido el efecto que pretendía, si es que se propuso a la vez emocionar al lector y alertarlo sobre la despiadada uniformidad, más que del antiperonismo, del sentimiento gorila, que no es otra cosa que el odio de clase de los grupos dominantes, acá y donde sea. Pero tras el discurrir de la señora Russo, velado por la belleza de sus palabras, la frescura de las imágenes y el hechizo de su exposición queda flotando en el aire un tufillo inconfundible, el sí pero con el que, animada aun por las mejores intenciones, la clase media culta se asoma a ese insondable abismo peronista. Y en ese sentido, sin pretender hacer una autopsia, correspondería destacar el penúltimo párrafo:
Le toca ahora encarnar al peronismo disidente la versión del peronismo que no negó ni siquiera Perón. Es cierto que no es menos peronista ese peronismo. Eso lo refleja con maestría la película de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos. Un personaje como ese violador incluido en la trama siniestra en la que derivó alguna vez el peronismo de derecha funde la historia particular en la general. Esta es la contradicción no resuelta del peronismo, pero quizá no se trate ya de una contradicción, sino de dos dicciones totalmente diferentes, dos fuerzas condenadas a competir por un nombre y una identidad. Me temo que nunca ninguna será más peronista que la otra. El contradictorio era Perón y cada fuerza refleja una parte de ese hombre que amplió fenomenalmente las bases de la política argentina.
Sería deseable poder obviar un detalle, por secundario, pero ahí está, llamativo y molesto como un forúnculo en medio de la frente: para ilustrar una afirmación de naturaleza política, filosófica, sociológica o histórica, resulta descabellado apelar a ejemplos extraídos de la ficción. En mayor medida, habiendo tantos a mano.
Tras el ripio, la contradicción, “las dos dicciones, la lucha inevitable por un nombre y una identidad”. “Me temo que nunca ninguna será más peronista que la otra”, se lamenta la señora Russo y tras cartón revela la causa de esa imposibilidad, que como una sombra ominosa, se proyecta sobre la entera existencia del país: “El contradictorio era Perón y cada fuerza refleja una parte de ese hombre que amplió etc., etc”.
El elogio es atenuado, exterminado en realidad, por la descalificación: el carácter contradictorio de Perón, razón última de la imposibilidad que es, en consecuencia, esencial.
En realidad, resulta humanamente imposible determinar si Perón era contradictorio o si sólo lo fueron sus afirmaciones a lo largo de décadas, en distintos momentos y circunstancias, frente a diferentes interlocutores y público. No hay posibilidad de descubrir lo que anida en la intimidad del pensamiento de una persona. De igual manera, cualquier peronista creerá advertir una coherencia esencial en Perón, y a la vez es seguro que no se tratará de la misma coherencia, ya que es evidente que el peronismo es contradictorio pero ¿por qué limitar las expresiones a dos, por qué son tan sólo dos fuerzas las condenadas a competir por la identidad peronista?
Sin embargo, parece más significativo preguntarse por qué esa contradicción es una imposibilidad y de qué modo la naturaleza contradictoria del peronismo lo convierte en una extravagancia, una anomalía, una rareza histórica. ¿Por qué esa extravagancia y esa anomalía no se extienden a otros pensamientos, creencias y/o movimientos políticos tan o más contradictorios como el peronismo?
Giordano Bruno, el cardenal Carafa, Tomás de Torquemada, Francisco de Asís, Pedro Abelardo, Domingo de Guzmán, representan distintas –más, mucho más que dos– dicciones de la Iglesia Católica; el mundo cristiano es más amplio, diverso y aún más contradictorio, tanto como pueden serlo Omar Khayyam y Ruhollah Jomeini, por ceñirnos sólo a dos personalidades persas del vasto y muy contradictorio Islam; Josep Stalin y Andreu Nin son tan marxistas como León Troski, Vittorio Codovilla, Josip Broz, Fidel Castro, Zinoviev, Lenin o Dzerzhinski; el nacional sindicalista José Antonio, el chupacirios Serrano Suñer y el demócrata Adolfo Suárez pertenecieron a la Falange; el anarcocomunista Kropotkin, el colectivista Bakunin y los anarcosindicalista Enrico Malatesta o Abad de Santillán, Flores Magon, Noam Chomsky, Juan García Oliver, Pierre Proudhon, así como los partidarios de la acción directa Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso o Severino Di Giovanni militaron todos inspirados en el ideario anarquista; John Milton, Hobbes, Locke, Voltaire, Hayek, Rousseau, Burnham y Milton Friedman pertenecen al liberalismo.
En todos los casos se trata de “dicciones totalmente diferentes”, de “fuerzas condenadas a competir por un nombre y una identidad”, sin que ninguna consiga ser más católica, musulmana, marxista, anarquista, falangista, peronista o liberal que las otras.
Un profundo, oscuro prejuicio ha de llevar a la perspicaz y muy inteligente Sandra Russo a describir al peronismo haciendo particular hincapié en su naturaleza contradictoria, cuando de ningún modo diría que la existencia de distintas fuerzas que compiten por una identidad son, ni el rasgo central ni constituyen la imposibilidad del marxismo, el liberalismo, el Islam…
Daría una pobre impresión recalcar en una nota acerca de la importancia histórica del marxismo, la insalvable contradicción entre el notable dirigente marxista Andreu Nin y sus asesinos del partido comunista. ¿Por qué debería sonar razonable un despropósito semejante al aplicarse al peronismo?
Del peronismo se pueden decir muchas cosas, buenas y malas. Detenerse en observar su naturaleza contradictoria es tan obvio y tan distintivo como describir a la señora Russo diciendo que tiene una nariz justo en medio de su cara.
Lástima afear así una nota tan bella como “Curiosidades argentinas”.
jueves, 24 de junio de 2010
LOS BOLSONES AUTORITARIOS EN ARGENTINA
Los sucesos de Bariloche han sido bien desmenuzados por los especialistas.
Por eso decidí subir hace unos días una nota de Tato Contissa, quien además de agudo observador de la realidad, vivió lo suficiente en esa ciudad de Río Negro como para conocer el paño.
Estamos frente a un cóctel peligroso de exclusión social, modelo turístico inviable, pliegues autoritarios, corrupción policial, ceguera de la clase política, y un Estado todavía demasiado prescindente. Paradojalmente, el marco general de ese panorama es el de un gobierno nacional que viene planteando cambios a una sociedad donde esos cambios no llegan con la profundidad suficiente, que permanece indiferente, o los rechaza. Como si eso fuera una fotografía de lo hondo que ha calado el disciplinamiento y el individualismo de ya sabemos qué origen.
Aunque no soy de los que le dan al blog un tono intimista o de confesiones personales, quiero relatar brevemente (como excepción) algo que parecerá inverosímil aunque es absolutamente real, y de lo que fui testigo y partícipe durante la década del 90.
Por una combinación de circunstancias que no vienen al caso, aunque incluían el efecto que me produjo el triunfo electoral de Menem en 1989 y la temprana sospecha (me quedé corto) de lo que vendría, ese año me radiqué en Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba.
Y allí permanecí por una década tras la fantasía de una vida pacífica, sana y alternativa. Llegué imaginando un mundo que no existía, pero tardé en advertirlo.
En primer lugar, los porteños no son aceptados con facilidad en ese pueblo turístico. No es que los discriminadores fueran originarios, cordobeses o serranos: eran porteños llegados en anteriores tandas de migración de la que ahora puedo rescatar dos: tras la construcción del Dique Cerro Pelado en las nacientes del río Tercero, y cuando la dictadura cívico-militar se desbandó después de Malvinas.
Pero no es eso lo que quería relatar, sino cómo en mi vida pública, escribiendo en un periódico local y opinando en la FM local, conocí allá a ciertos personajes que entran perfectamente en el modelo del que Bariloche es una especie de forúnculo. No daré sus nombres porque no los recuerdo: si ellos lo leen, se reconocerán perfectamente. Y si quienes los frecuentan advierten el parecido con los seres reales, mejor. Como para que se alejen de ellos tanto como sea posible.
Se me endilgará que la gente debe tener la oportunidad de cambiar. No estoy seguro.
Excepto uno, el resto se habían reciclado en el sistema educativo como maestros de ciclo primario y profesores del secundario. Lo que no puedo medir es su contribución al sentido común de los chicos que pasaron por su lavado de cerebro, y que hoy son los adultos que votan.
Mis hijos eran sus alumnos.
Mis hijos eran sus alumnos.
A poco de llegado, conocí a una activista de la ecología, referente local del medioambientalismo, con gran influencia en la población escolar del pueblo por su liderazgo. Entiéndase bien: no era una cultora del pensamiento light que tan bien satiriza Radio Barcelona sino una extremista totalitaria de la ecología, una stalinista de la vida autosuficiente, la macrobiótica, el vegetarianismo, la cromoterapia y otras tonterías similares. Unos meses mas tarde nos confesó que era oficial retirada de la Policía Federal, y que había abandonado la temible Coordinación Federal por “fatiga de combate”.
El segundo era un afable profesor de tecnología en la escuela parroquial de nivel secundario del lugar, dirigida por un cura putañero que solía repetir que “en los 70 le había puesto el pecho a las balas”, aunque nunca pude enterarme de dónde venían esas balas. El tal profesor era especialista en comunicaciones y, como todos sus colegas del Ejército, afecto a la vida deportiva. Cuando se hablaba “del Proceso”, su rostro se oscurecía y cambiaba de tema.
El tercero era un chileno, profesor de educación física de la misma escuela parroquial, prófugo de la justicia de su país por cuestiones de derechos humanos.
Dejé al que sigue para el final por todo lo que sugiere. Si creen que exagero, se equivocan.
Lo conocí en circunstancias relacionadas con la compra de una casa en un barrio alto de Santa Rosa. Con total desparpajo, me mostró primero su amplio garaje, donde guardaba dos autos de la misma marca y año de fabricación (Dodge Polara, creo), uno casi deshecho, el que usaba a diario en sus vueltas por el pueblo, y otro impecable, recién pintado. Ambos con la misma patente.
Pero la impunidad no terminaba allí, o mejor dicho, recién empezaba. Tengamos en cuenta que estamos hablando de 1992 ó 1993. El tipo abrió el auto en buen estado, y vi lo que vi: un dispositivo extraíble bajo el asiento guardaba una ametralladora. En los bolsillos de las puertas delanteras, armas de puño y granadas. “Un loco de la guerra”. Le pregunté:
-¿Para qué tenés este auto guardado?
-Para escapar- me respondió como si tal cosa.
-¿Para qué tenés este auto guardado?
-Para escapar- me respondió como si tal cosa.
Se dedicaba a comprar y vender cheques, quizás robados. Solía pasear por el pueblo con su mujer, y llevaba siempre a la rastra (3 ó 4 metros por detrás, siempre detrás) “una criadita”, una nena cuya edad coincidía con la de alguno de los chicos apropiados durante la dictadura. Recuerdo que era natural de Rosario. Antes de retirarme me confió: “estuve en la custodia de Massera”. Volví a verlo en el palco oficial de un acto, junto a las autoridades municipales de entonces, menemistas de la primera hora.
En Santa Rosa sobrevive una secta a la que también habría pertenecido López Rega, y que fue estudiada por Alfredo Silletta. Son gente poderosa: tienen tierras dedicadas a la soja, escuelas y una fábrica automática de panificados.
Y basta por hoy: para blog, es demasiado largo.
NOTA PARA ALARGARLO TODAVÍA UN POCO MÁS: Y ni que hablar de los nazis de Villa General Belgrano, reales e impostores, sus descendientes, y quienes lucran con todo eso. Un auténtico paisaje de Tirl falsificado. Allí no se analiza que para los alemanes auténticos, los tiroleses eran seres inferiores. Ja
NOTA PARA ALARGARLO TODAVÍA UN POCO MÁS: Y ni que hablar de los nazis de Villa General Belgrano, reales e impostores, sus descendientes, y quienes lucran con todo eso. Un auténtico paisaje de Tirl falsificado. Allí no se analiza que para los alemanes auténticos, los tiroleses eran seres inferiores. Ja
miércoles, 23 de junio de 2010
EL VIENTO DUENDE
Ada Matus, Cacho Ritro, Tito Francia. Tejada Gómez y Oscar Matus:
Greda y horizonte
violenta piel solar
viene el viento duende
por el arenal
Fuego cruza el zonda
el mapa vegetal
germinando el año
como un dios rural
Caudillo del clima
la luz lo ve bailar
loco en la pollera
de la inmensidad
Por Agosto va
la luna invernal
vamos, viento vamos
siempre habrá una flor por ahi
Viento, viento, viento
te he visto fecundar
viñas, siembra y sueños
con tu antiguo andar
Incansable duende
que por la noche va
despertando el grillo
de la soledad
El río apacible
te sabe ver pasar
rodeado de aromas
del aire he de andar
Por Agosto va
la luna invernal
vamos, viento vamos
siempre habrá una flor por ahi
(La voz me recuerda mucho a Marian Farías Gómez. Hermosa voz)
SIN PAN Y SIN TRABAJO
De Ernesto de la Cárcova (1866-1927) sobre el mítico granero del mundo:
Óleo de grandes dimensiones ubicado cerca de la entrada del Museo de Bellas Artes (Buenos Aires, Argentina) cuya imagen estremece.
Óleo de grandes dimensiones ubicado cerca de la entrada del Museo de Bellas Artes (Buenos Aires, Argentina) cuya imagen estremece.
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