domingo, 23 de septiembre de 2012

LA YEGUA

En una nota aparecida en “La Opinión” del 27 de mayo de 1973 con la firma de Carlos Tarsitano sobre la presentación de “Eva Perón en la hoguera” de Leónidas Lamborghini, se lee: “María Eva Duarte se convierte en Eva Perón cuando logra poner nombre a sus victimarios: la oligarquía”. 
Lo menciono a propósito de la tapa de Noticias que tanta interpretaciones provocó. No es preciso describirla nuevamente: todos sabemos de qué se trata.
Es cierto lo que dice Feinmann más abajo: para el diccionario de la RAE, “yegua” se aplica a una mujer exuberante, atractiva y provocativa. Estuve a metros de Cristina (por primera vez) en un reciente homenaje a Envar El Kadre en el Centro Islámico: la ví atractiva en su figura y provocativa en su discurso. Pero no me pareció exuberante, la que etimológicamente proyecta, muestra sus frutos, su fertilidad (de ex: afuera, y uber/uberis: teta, mama, pecho) sino, quizás como resultado de una intensa subjetividad, la del momento, como una mujer frágil y también tensa como un arco pero también entregada a su rol en la historia.
Dicen algunos que, desde la muerte de Perón, hay tantos peronismo como peronistas.
Para mí, el peronismo es una condición ineludible de la argentinidad. No se puede ser argentino y antiperonista. Y como consecuencia de ello: no la toquen a esa mujer, que es lo que Feinmann escribe más abajo. No soy su seguidor pero me parece que en lo esencial comparto la contratapa que hoy escribe en Página 12.
Que no se atrevan.
Tenemos suficientes años como para haber padecido a muchos peronistas que se convirtieron en oligarcas. Los menem que florecieron en todas las épocas, el enriquecimiento ilícito, la reducción amancebada de una hija adolescente, la traición desembozada o encubierta a los representados, las vilezas cometidas por pequeños personajes, el pensamiento colonizado en definitiva que bien describió Fanon.


Una vez muerta Eva Perón, el gobierno justicialista emprende los preparativos de su velatorio. Esa muerte había sido señalada en el devenir de la historia nacional con una precisión raramente vista. Tuvo lugar a las 20 y 25 del 26 de julio de 1952. Durante los años que aún le restaron, el gobierno de Perón instauró en ese hito temporal un noticiero que informara al país de sus avatares. El locutor decía: “El noticiero de las 20 y 25, hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad”. Los restos de Eva son trasladados al Congreso Nacional y ahí quedan a la espera de la veneración popular, del amor sin límites de los que ella, cariñosamente, llamó sus grasitas. Sólo ella podía llamarlos así. Se forman largas colas para pasar junto a su figura blanca, embalsamada, mirarle la cara breve y dolorosamente –los que en serio la lloraban, que eran la mayoría– y seguir, dar paso a otro, y a otro y a todos los demás, que ya eran multitud. Al anochecer, el tiempo se pone lluvioso, húmedas las calles y barrosas. “Hasta el cielo se ha puesto a llorar”, dice un tango de Troilo. Bueno, algo así. Las luces son escasas. La cola avanza muy lentamente. Es, imposible dudarlo, una ceremonia fúnebre, un adiós que no se quería, un adiós que –casi como todos, aunque tal vez más– es un hueco que nada podrá llenar. Ella era irremplazable.
En este cuadro de dolor popular (que Borges, en su cuento El simulacro, definirá, con clara precisión y desdén de clase, como “el crédulo amor de los arrabales”, frase que marca a fuego, una vez más, la visión de los civilizados sobre el amor de las almas sencillas, intocadas por la cultura, manipulables, el alma del pueblo bárbaro, siempre materia mansa en manos de los demagogos) surge el personaje central del cuento de Viñas, La Señora muerta. Se llama Moure, y no ha ido al sepelio para ver a la “señora muerta”, ni para besar el féretro ni para aguantarse esa llovizna de julio, fría como la muerte que da marco a todo, pero impiadosa con los huesos, penetrándolos hasta el sufrimiento; tanto, como si nunca fuera a irse de ahí. Moure sí, Moure quiere irse de ese lugar macabro. Pero no quiere irse solo. Tuvo una idea ingeniosa, la perfecta idea de un piola de Buenos Aires, ya que no otra cosa es él, Moure, que fue a la cola de los “crédulos de los arrabales” para hacerse un levante, levantarse una de las tantas minas que estarían hartas ya de esperar su turno y bien podrían volver otro día, mañana por ejemplo, o pasado mañana o la semana siguiente, si nadie sabe cuánto va a durar eso. Mientras el público siga llegando, mientras la cola no disminuya, llueva o no llueva, la cosa va a seguir. Se acerca a una mujer y le da conversación. Al poco tiempo pregunta la pregunta cuya respuesta lo puede meter esa noche helada con una mujer en una cama, ardoroso y hasta desbocado. Le pregunta si no está cansada. Ella lo mira, tiene una cara serena, adolorida, pero ya resignada a ese dolor y tal vez a todos los que vengan de aquí en más. Ella no sabe qué decir. Probablemente no se autorice el cansancio, lo sienta indigno, una traición a la muerta, que se murió por no cansarse nunca, por trabajar hasta el último aliento por los pobres. ¿Así le va a pagar? ¿Con el cansancio mezquino de no tolerar una cola que lleva hasta su cara blanca, que ella quiere ver, y quiere que también ella la vea, porque ella, ahora que es inmortal, puede verlo todo, más que cuando vivía, más que cuando no era como es ahora, como Dios, inmortal? Moure se impacienta. “¿Quiere irse?” “Cuando me sienta bien cansada.” “Pero mire que tenemos para rato.” “¿Lo dice en serio?” “Yo siempre hablo en serio.” “¿Y cuánto dice que falta?”
Moure le acerca el dato: “Unas tres horas”. Antes les ha echado una mirada a los de adelante y vio que eran muchos, demasiados, todos amontonados, indescifrables, turbios en medio de esa oscuridad mojada. Para ella, tres horas son muchas. Aunque, agrega, a la gente le gusta esperar. “Esperar algo, cualquier cosa...”
Algunos soldados, con caras de sueño, reparten sopa, un líquido que echa humo y promete calor. Ella no quiere sopa. De chica se la hacían tragar. “Era un asco.” Moure se siente más firme, la victoria es suya. La cosa viene por el lado del hambre. De pronto, ella lo sorprende con una pregunta que no esperaba, brava la pregunta, difícil: “¿A usted le gustaba?” “¿Quién?” “La Señora. ¿Quién va a ser si no?”
La mujer desconoce que a Moure la Señora le importa poco, que no está ahí por la Señora. Que ahora está ahí por ella, y la mira fijo, y le calcula apenas veinticinco años. “Si me la pierdo soy un... era joven”, dice.
Decide avanzar. No aguanta más. Tiene que resolver ese asunto enseguida. Se le ocurre hablarle del sueño. Si lo tiene, él la puede llevar a dormir. “¿Tiene sueño?” “Hambre tengo.” “¿Quiere...?” “Sí.”
Ya está. La saca de la fila. Buscan un taxi. Ella dice que la lleve a algún lugar cercano. Parece que su cansancio suma tanto como sus ganas de comerse algo, de calentarse el estómago. Moure le dice al taxista a dónde quiere ir y también que no conoce mucho la zona, que él lo guíe. El taxista cumple con su tarea. Llegan al primer lugar. En esa época a los hoteles transitorios les decían “muebles”. (Aunque Viñas evita decirlo en su relato. Buscan un “lugar”.) El lugar está cerrado. “A otro”, ordena Moure. Pero la deriva fracasa una y otra vez. Nada está abierto. La mujer empieza a reírse. Le divierte ese largo paseo en busca de nada. De puertas de chapa con candados enormes. Y esos carteles desteñidos que apenas pueden leerse, aunque todos dicen: Cerrado. “¿Los llevo a otro?”, dice el taxista. “Sí –dice Moure–, pronto. Pero pronto, por favor.”
“Y toparon con otro portón, una gran tabla pintada de gris cerrada con un candado, y la risa de esa mujer aumentó mientras Moure pensaba que lo que a ella le correspondía era quedarse en silencio, tomarlo de la mano y tranquilizarlo (...), pero las mujeres se ponen nerviosas y no sirven para nada y por eso son mujeres.”
“¿Todo está cerrado?”, grita, casi, Moure.
El chofer dice que sí y hasta parece asombrado por la ignorancia de su pasajero: ese hombre no sabe nada de nada, nada de lo que sucede en ese día y hace que suceda esto: que todos los hoteles estén cerrados. Sugiere: “En la provincia”. “¿Seguro?” “No, seguro no.”
Y le explica. Cautelosamente le explica. Como si reflexionara. Buscando darle algo de paz, de serenidad: “Hay que aguantarse. Es por la Señora”. “¿Por la muerte de...?” necesitó Moure que le precisaran. “Sí. Sí.” Locamente estalla: “¡Es demasiado por la yegua ésa!”.
Entonces, bruscamente, esa mujer dejó de reírse y empezó a decir que no, con un gesto arisco, no, no, y a buscar la manija de la puerta.
–Ah, no... Eso sí que no –murmuraba hasta que encontró la manija y abrió la puerta–. Eso sí que no se lo permito... –y se bajó.
Se trata de un gran cuento de David Viñas, antiperonista de toda la vida, pero un hombre que siempre tuvo su corazón del lado de los humildes. No es por otro motivo que su narración cala hondo en la conciencia autónoma, lúcida, de esa mujer sencilla. Que dice no, eso sí que no. Que pone un límite. Que afirma su opción libre, su amor no manipulado, no “bárbaro”, por la señora muerta que ese día no pudo ver. Viñas jamás habría escrito una blasfemia como la de Borges. Si algo revela la elección de la mujer ante Moure, decirle no, decirle “eso sí que no se lo permito” es su amor auténtico por la Señora. Su amor, que tal vez sea “el amor de los arrabales”, no es “crédulo”. Este adjetivo lo usa la derecha rancia y despectiva de este país para denigrar las opciones de los humildes. Su amor es tan crédulo que los tiranos lo atrapan con facilidad y lo instrumentan para sus proyectos propios, siempre opuestos a los transparentes valores de la república, de la cultura. Queda planteada una difícil pregunta para las clases poseedoras, los “dueños de la tierra”, como los llamó Viñas en una de sus primeras novelas: ya que ese amor, el de los arrabales, es tan crédulo, tan fácil de manipular, ¿por qué tanto les cuesta apropiárselo? ¿Por qué se lo apropian los tiranos y no los hombres de luces, de cánones y latines, los hombres “de bien”?
Tampoco Moure evita dejar caer sobre Eva Perón el adjetivo con que más se la señalaba en las reuniones oligárquicas o en los casinos de oficiales: yegua. El Diccionario de Salamanca ubica al adjetivo yegua dentro del lenguaje masculino. Significa vulgar. Pero también: “Mujer llamativa o que tiene muy buena figura”. Nadie ignora que una “mujer pública” como era Eva Perón y también una “mujer llamativa” o con muy “buena figura” configura en el imaginario soez de las clases altas la abominada figura de la hetaira. Ajena a la mujer de la burguesía, que pertenece ante todo a su familia, a su hogar, a la crianza de sus hijos. Sin embargo, los seres marginados por la cultura y la jactancia de clase de los dominadores saben dónde poner sus amores. No son crédulos de los arrabales sobre los que las clases altas deban imponer su linaje y conducirlos. Son seres libres, libremente han elegido sus opciones y libremente las defenderán. Si alguien les dice “yeguas” a las mujeres por las que han decidido ser representados, dirán con simpleza, pero para siempre: –Eso sí que no se lo permito.

jueves, 20 de septiembre de 2012

EVA PERÓN EN LA HOGUERA

(de Leónidas Lamborghini)



Ya: lo que quise decir está. 
pero además; darse. el amor es.
darse. 
Ya. lo dicho. lo que quise. el amor. la vida es:
dar la vida. darse. ya: hasta el fin.
ya: la razón. ya. la vida. la razón es. la vida es.
la razón de mi: darse. abrirse
la vida de mi: darse. ya. lo que quise. pero además.
la razón de mi vida es. la razón de mi muerte es: la Causa es.
ya: hasta el fin. mi misión: dar.
mi camino: dar. darse. veo. la vida de mí.
mi horizonte: dar. darse.
Ya: lo que quise, mi palabra 
está.

viernes, 14 de septiembre de 2012

AYER EL GRUPO CLARIN RELANZÓ A MACRI, EL CANDIDATO


Ayer a la noche, el Grupo Clarín relanzó la candidatura de Mauricio Macri. El líder de el Pro-Socma no puede convocar multitudes por sí mismo.

Con una espontaneidad digna de la más cuidadosa operación masiva (que incluyó el uso de todas las cámaras y movileros disponibles para cubrir el espectáculo desde todos los ángulos posibles) la magia de la imagen logró el milagro de hacer hablar al candidato cuando los algunos miles de frondistas que participaron en los cacerolazos ya habían retornado a la seguridad de sus hogares, al sushi, la pizza y las empanadas.
Durante un buen rato desaparecieron de la atención de los televidentes la inseguridad, la violencia de género y los inadmisibles controles a la venta de dólares. 
Pero no era eso lo que realmente interesaba: era necesario ocultar –por unas horas- que la Corte Suprema había ordenado la vigencia de la grilla de canales que el Grupo no cumple ni tiene intención de cumplir, y por ende la plena vigencia de la Ley de Medios; que una Comisión Mixta del Poder Legislativo ordenó auditar Papel Prensa y Artear (la dueña de canal 13, por el origen espurio de la concesión, que reconoce antecedentes entre los delitos económicos de la dictadura); y que la jueza Arroyo Salgado está a punto de procesar a un grupo de hackers liderado por el estrambótico Juan Bautista Yofre e integrado por una de las plumas estrella de la guerrilla gorila, el escriba Carlos Pagni del diario La Nación; y que la justicia haya ordenado reincorporar a los maestros separados por Esteban Bullrich en la escuela Monte Castro.
El antecedente más cercano a la Educación que puede exhibir el ministro es haber estado en el negocio de la distribución mayorista de fruta.
Durante el día, la manipulación informativa del Grupo se había centrado en tergiversar la noticia sobre un conflicto entre clínicas y prepagas que en realidad se circunscribe a las grandes empresas Swiss Medical, Galeno, Omint, Medicus y Medifé: el 70% del electorado porteño desconfía del hospital público y es “cubierto” por esas empresas. Probablemente esa fue la gota que rebalsó el vaso.
Distendidos, exultantes, Van der Kooy y Blank condujeron por TN el cierre de la movilización con un Candidato vacilante, quien con el lenguaje minúsculo que le es habitual, reivindicó la libertad para comprar dólares y criticó el pensamiento único que él representa como ninguno. 
Hicieron de claque el Candidato Alternativo De Narváez (¿Scioli ya no es confiable?) con su usual risita plástica y el impresentable Julio Bárbaro, ex asesor de Bunge & Born y cosólogo consumado, navegando en el arte de sugerir lo que el oyente quiera escuchar. 
Julito ha desarrollado con los años lo que el texto de “Papá Querido” de Aída Bortnik supo describir con dureza. 
En la apertura del programa, los conductores habían descubierto que, por mucho menos, los pueblos musulmanes habían derrocado gobiernos y linchado a los líderes populares.
Afuera del piso, el país real asistía en silencio a esa demostración de política privatizada al frente de la cual figuran unos cuantos canallas y payasos.  

jueves, 13 de septiembre de 2012

REYNAL A LA JUSTICIA


(Telam)

Decidirá luego si reabre la causa por el despojo del Banco Latinoamericano 

Caso Saiegh: La Justicia citó al vicepresidente del BCRA durante la dictadura, Alejandro Reynal

La Sala II de la Cámara Federal porteña citó al ex vicepresidente del Banco Central durante la última dictadura, Alejandro Reynal, a una audiencia oral para el 19 de septiembre, previa a decidir si se reabre la causa por el despojo del Banco Latinoamericano a su titular, Eduardo Saiegh, en 1980.
El pedido de reapertura fue realizado por Saiegh junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y cuenta con un dictamen favorable del fiscal Federal Eduardo Taiano, para quien el caso debe ser considerado de lesa humanidad y, por ende, imprescriptible. Saiegh fue detenido ilegalmente en octubre de 1980 por funcionarios de la  División Bancos de la Policía Federal que, según investigaciones impulsadas por la Comisión Nacional de Valores, operaba como un "grupo de tareas" al servicio de las autoridades del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El banquero fue mantenido en cautiverio durante una semana, tiempo en el que fue torturado en la sede que la División Bancos aún tiene en el Banco Nación, así como en el Departamento Central de la Policía Federal, para que confesara delitos inexistentes que le permitieran al BCRA liquidar al Banco Latinoamericano en beneficio de personas allegadas a Reynal.
Reynal fue beneficiado en el año 2000 con la prescripción de la causa 6279/97  durante la vigencia de las leyes de punto final y obediencia debida, anuladas por el Congreso en el 2005 luego de que la justicia las declarara inconstitucionales.
En la audiencia también estará el arquitecto Saiegh, quien acusó a Reynal de ser  “uno de los jefes civiles de la dictadura", y más precisamentede su "cajero" y quién dirigió la liquidación de su banco, en estrecha connivencia con el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.
Saiegh se encuentra custodiado por personal de la Prefectura Naval luego de que la jueza María Romilda Servini de Cubría ordenara su "inmediata protección" por una fuerza de seguridad distinta de la Policía Federal. que estuvo involucrada en su secuestro, torturas y extorsión económica a cambio de conservar su vida.
El ex dueño del Banco Latinoamericano pidió a la justicia diversas medidas de prueba, entre ellas la apertura de los legajos policiales de quienes erab entonces miembros de la División Bancos de la PFA a los efectos de reconocer, por fotografías de época, a quienes lo sxecuestraron y torturaron.
EL GRUPO DE TAREAS QUE SECUESTRABA BANQUEROS
Presionaba a bancos y empresas y funcionaba en la División Bancos de la Federal. Denuncian que un alto jefe policial en actividad fue integrante de esa patota. Alejandro Reynal, ex vicepresidente del Banco Central durante la última dictadura

 Por Walter Goobar


Puede haber algo más perverso y siniestro para un banquero que haber sido torturado, durante la dictadura, en dependencias del añoso Banco Nación? Sí. Puede haber algo más siniestro y escalofriante: que sus victimarios civiles y policiales aún gocen de impunidad y –hasta hace poco– hayan ocupado altos cargos en la cúpula de la Policía Federal. Jorge Oriolo, ex subjefe de la fuerza El arquitecto y banquero Eduardo Saiegh, dueño del Banco Latinoamericano (BLA), fue secuestrado el 31 de octubre de 1980. El objetivo del secuestro era expulsarlo del sistema financiero por ser un banquero judío, y al mismo tiempo aprovechar para apropiarse ilegalmente de su banco y poder consumar la estatización de Austral Líneas Aéreas. En esencia, todo respondía a un plan común, que fue urdido entre el Ministerio de Economía, con el entonces ministro José Alfredo Martínez de Hoz; el ministro del Interior, Albano Harguindeguy, y el Banco Central a través de su vicepresidente, Alejandro Reynal, primo hermano de William Reynal, principal accionista de Austral Líneas Aéreas, que estaba endeudado con el BLA. Sebastián Seggio, comisario mayor de la Federal Saiegh fue secuestrado por una comisión policial paramilitar y durante siete días fue salvajemente torturado para que confesara delitos inexistentes en el BLA, del cual era propietario. El secuestro tenía como finalidad apoderarse del banco y hacer desaparecer del tesoro las acciones de Makin S.A., controlante de Austral Líneas Aéreas y los comprobantes de su deuda por más de 7 millones de dólares, que las autoridades del Central necesitaban para poder transferirle al Estado Nacional las acciones y el pasivo de la empresa y poder estatizar la misma por medio de un decreto tramitado en 48 horas por nota de los accionistas a Martínez de Hoz. Para conseguir las acciones que estaban en la caja de seguridad del BLA se falsificó en el Banco Central de la República Argentina (Bcra) una denuncia anónima contra Saiegh. El banquero fue torturado en la División Bancos de la Policía Federal Argentina, que está en Bartolomé Mitre y 25 de Mayo. Hoy Saiegh asegura que aún puede identificar y reconocer las celdas en las que estuvo secuestrado. Y señaló como responsables directos de los tormentos al “comisario Ángel Iannbelli, que era el jefe de la División Bancos de la Policía Federal” y al comisario Héctor Cereda y sus subordinados cuyos nombres y apodos desconoce. El grupo de tareas que se encargaba de presionar a los bancos y empresas funcionaba en la División Bancos de la Policía Federal, que tenía su sede central en el Banco Nación. Era un grupo de tareas especializado y utilizado sobre el final de 1980 para este tipo de prácticas ilegales. Iannibelli y Cereda ya fallecieron, pero por lo menos dos miembros de la patota que comandaban escalaron posiciones y hasta hace dos años ocuparon puestos clave en la cúpula de la Federal. A través de los legajos policiales, Miradas al Sur accedió a la nómina de integrantes del grupo de tareas que torturaba en dependencias del Banco Nación. El resultado es escalofriante: allí figuran los nombres de dos altos jefes policiales. El comisario general Jorge Oriolo, que se desempeñó como subjefe de la Federal hasta diciembre de 2010, cuando se descabezó a la Federal por su responsabilidad en la brutal represión de la toma del Parque Indoamericano. La misma suerte corrió el comisario mayor Sebastián Seggio, hoy jefe de Planificación y Desarrollo de la Federal, conocido también como conductor de un programa de TV que se emite por Canal 9. Uno de los datos que podrían comprometer al mediático Seggio y al hermético Oriolo en el secuestro de Saiegh es que en sus legajos figura que el 21 de noviembre de 1980 recibieron un premio del Banco Tornquist, a escasos veinte dias del secuestro de Saiegh. En teoría, en 2004, los expedientes de la Policía Federal fueron depurados para expulsar de las filas a los violadores de derechos humanos, pero evidentemente quienes realizaron esa tarea no asociaron el premio del BancoTornquist con el secuestro de Saiegh. Botín de guerra. El 7 de noviembre de 1980, por una situación fortuita, Saiegh pudo negociar con sus secuestradores y se salvó de la muerte. Antes de su secuestro, estaba en negociaciones para vender su banco al Crédit Lyonnais. Pero, durante su cautiverio, la entidad francesa fue “reorientada” para comprar el Tornquist, propiedad de Francisco Capozzolo, amigo del entonces ministro del Interior Albano Harguindeguy. Fue una operación de pinzas en la que secuestraron a Saiegh, luego lo dejaron sin comprador desviando a los inversores franceses para salvar a Capozzolo. Los captores y torturadores de Saiegh integraban la División Bancos de la Policía Federal y perpetraron decenas de secuestros de banqueros y empresarios con idénticos móviles y modus operandi. Uno de esos casos es el de Jorge Fernando Grande, vinculado a una cooperativa de crédito. Grande denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que “fue detenido (por la misma División Bancos de la Policía Federal Argentina) el 29 de julio de 1980, privado de su libertad durante dos semanas en condiciones brutales y sujeto a un prolongado procesamiento basado en pruebas obtenidas ilegalmente”, y que “en esas dos semanas fue torturado brutalmente, que lo mantuvieron incomunicado durante cinco días en el Departamento Central de la Policía Federal en Buenos Aires, y que fue interrogado en el Banco de la Nación y amenazado de muerte para que diera a conocer el paradero de fondos de los que nada sabía”. El caso resulta un calco del de Saiegh. Las Fuerzas Armadas habían adherido a la doctrina del “botín de guerra”, confiscando sin miramientos todo aquello que, de poco o mucho valor, perteneciera a los seres sin derechos, de acuerdo con la categoría a que habían reducido a sus víctimas. Los torturadores necesitaban del auxilio de expertos, que pudieran aportar preguntas y decodificar respuestas, mientras la picana cumplía su tarea. El Banco Central, presidido por Alfredo Diz, y la Comisión Nacional de Valores (CNV), comandada por Juan Alfredo Etchebarne, proveían especialistas para el interrogatorio de empresarios. Diz –que presidió el Banco Central en su hora más siniestra– hoy es profesor titular de Finanzas Internacionales de la Ucema. Una vez que se logró la liquidación del BLA, Alejandro Reynal renunció a la vicepresidencia del Banco Central y fundó su propio banco, el Merchant Bankers Asociados (MBA), actualmente en actividad. Desde el MBA, Reynal asesoró a distintas entidades para que vendieran su capital a bancos extranjeros. Además de los negocios, Reynal también se dedicó al arte y en 2007 fue nombrado director de ArteBa por Mauricio Macri pero, al poco tiempo, tuvo que renunciar, debido a las múltiples denuncias formuladas por la comunidad artística relacionadas con su vínculo con la dictadura. A comienzos de este mes, Saiegh consiguió el apartamiento del fiscal Carlos Rívolo y su remplazo por Eduardo Taiano, que reclamó la reapertura de la causa contra Reynal por delitos de lesa humanidad. Taiano consideró que debe declararse nula la resolución que lo sobreseyó por prescripción.
La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación es coquerellante en la causa y adhirió a todos los planteos legales formulados por Saiegh, entre ellos, el pedido de prisión preventiva tanto de Reynal como de Martínez de Hoz. “Después del terror padecido y la lucha judicial que vengo sosteniendo desde hace 30 años, es una gran alegría que el Ministerio Público Fiscal decida finalmente reconocer mi caso como imprescriptible por ser de lesa humanidad, por haber sido planificado y llevado adelante por el gobierno dictatorial, desde el Bcra, como un plan sistemático”, sostuvo Saiegh. Y agregó: “Estoy seguro de que el único camino para la Justicia será la prisión de Reynal, Martínez de Hoz y todos los responsables civiles de semejantes atrocidades”.
Ademas del caso Saiegh, en la actualidad, se investigan 604 liquidaciones de compañías –siderúrgicas, textiles, bancos, entre otras– en las que se aplicó una misma metodología: sus dueños fueron obligados a vender o transferir acciones, e incluso llevarlas a la quiebra por presión, bajo tortura.

martes, 11 de septiembre de 2012

LA TAPA DE LA REVISTA NOTICIAS Y EL GORILISMO

No creo pertinente analizar la tapa de la revista Noticias por lo que en las últimas horas expresaba Sandra Russo en 678. 
La vulgarización del psicoanálisis, fenómeno que tiene tanta antigüedad como Freud o Lacan, permiten que cualquier cacatúa incorpore a su lenguaje términos de difícil abordaje como fálico, clivaje, goce, deseo, edípico, histérico, etc., los que permiten a cada cual soñar con la pinta de Carlos Gardel. Quien los pronuncia o utiliza suele pasar por progresista, bien informado, de izquierda, actualizado o seductoramente seductor/a, según sea el caso.
En la década del 50, Evita era la puta de Perón. La Perona.
Omar Plaini, en nombre de los vendedores de diarios (que poco o nada tienen que ver con los canillitas de Florencio Sánchez) repudió la tapa, pero la revista sigue allí, en los escaparates.
Por otra parte, Jorge Fontevecchia, todos los sabemos, es desde siempre un hábil chantajista del rubro periodístico.
No hemos visto que el diario La Nación haya comentado el tema. Al contrario, su editorial de hoy se titula "Fuerzas Armadas, cada vez más postergadas" y su bajada expresa: Una matriz ideológica y oportunista confina a los militares a tareas que nada tienen que ver con su naturaleza (sic). Confróntese una cuestión con otra.
El sector progre del kirchnerismo desconfía de lo peronista. Señores: esto es gorilismo antiperonista en acto. No hace falta recurrir a Lacan para explicarlo. 


viernes, 17 de agosto de 2012

Subiela: ¡un contador allí a la izquierda, por favor!


Eliseo Subiela ha dirigido “Hombre mirando al Sudeste”, “El lado oscuro del corazón”, “Últimas imágenes del naufragio” y “No te mueras sin decirme dónde vas”, entre otros largometrajes.

No quiero equivocarme ni dramatizar, pero esa parte de su biografía (fundamental para la construcción de una identidad cultural, creo yo) autoriza a definirlo como director de cine.

Sin embargo, y al parecer en uno de esos arrebatos propios de intelectuales, intelectualoides y trasgresores en general, en la AFIP se ha inscripto como investigador de genealogías, arreglador de matrimonios desavenidos, tarotista y lustrabotas, declarando ingresos anuales totales por 10 mil pesos.

Es sabido que los intelectuales suelen ser muy desordenados en sus cuentas y no se llevan bien con el dinero. 
Poniendo en práctica el estatismo invasor que denuncia hoy Carlos Pagni en La Nación, la AFIP –o mejor dicho, las computadoras estatales de la AFIP- descubrieron que si alguien como Subiela o Juan Pérez tiene ingresos anuales de 10 mil pesos, difícilmente puede gastar 4 mil pesos mensuales en compras con tarjetas de crédito. Subiela fue inteligente en esconder sus ingresos y actividad reales, pero a la hora de decidir como consumidor, prefirió el plástico a la compra en efectivo. Y en negro. O sea: fue un pelotudo.
Algo huele mal en Dinamarca, o Subiela necesita un contador.

Los diarios de la corpo han dudado hoy si incluir la noticia en el suplemento de “seguridad” (es decir, los hechos propios de la diaria inseguridad) o en la sección finanzas.
La oportuna muerte de un inquilino de Zaffaroni en un accidente de tránsito llegó justo a tiempo para cubrir los temas de seguridad. Mañana volverán entraderas, salideras, novias quemadas y salidas de la cárcel por obra de La Cámpora.




miércoles, 8 de agosto de 2012

La complicidad militar con la dictadura



Hoy, al parecer, declarará el empresario Pedro Blaquier por las desapariciones en el ingenio Ledesma. Es una buena oportunidad para reflexionar sobre el entrelazamiento entre sectores sociales y fuerzas armadas que instituyeron la dictadura, un tema abundantemente tratado desde distintas visiones.
Se sigue hablando –desde mi punto de vista, incorrectamente- de “complicidad civil” lo que sugiere que determinados individuos no pertenecientes a las fuerzas armadas y de seguridad colaboraron, a título personal, con la represión, o empujaron a estas a tomar una decisión impensada.
El agregado de “cívicomilitar” a la dictadura confirma esta perspectiva simplificadora que quizás tiende a ocultar que amplios sectores medios –los mismos desde donde habían emergido la mayor parte de los estudiantes e intelectuales que optaron en aquel entonces por la vía armada- toleraron, admitieron, adhirieron o aplaudieron la irrupción de los militares al poder. El objetivo, visto los personajes que actuaron, fue destruir para siempre la posibilidad de que Argentina se convierta en Nación, eso que históricamente había significado el peronismo. Y agregaría en tren de hipótesis: producir una suerte de desempate histórico, disciplinando a esos sectores medios como ¿furgón de cola? del poder tradicional. 
En ese sentido, invito a pensarlo desde otra perspectiva: que hubo complicidad militar para instituir una dictadura con el fin de imponer por la fuerza un régimen político, y que esa complicidad incluyó a la totalidad de las fuerzas armadas por cuanto el Estado, ahora en poder de determinados sectores económico-sociales parcialmente desplazados en 1973 pero todavía dueños del poder real, orientó todo su monopolio de la violencia con el objetivo de instaurar determinado modelo de país.
Este enfoque permite, en el presente, entender cuál es el límite de la democracia toda vez que el 54% de los votos, por ejemplo, o una mayoría legislativa, no significa que el poder real en la Argentina haya cambiado de manos sino en un aspecto parcial (el político-institucional) de la totalidad de ese poder. Que Cablevisión ni siquiera haya cambiado la grilla de su programación a pesar de la vigente Ley de Medios es un síntoma, muy secundario si se quiere, pero real, de lo que esto significa.
El privilegio del grupo Clarín tiene contacto con otras inmunidades persistentes: en Ledesma, Blaquier se consideraba por encima de la ley así como hoy Macri actúa con el mismo desprecio en el conflicto de los subtes. Las clases dirigentes argentinas se han considerado históricamente por encima de la ley que ellos mismos instituyeron, y el Estado fue diseñado para servir a sus intereses aunque aparentara universalidad o lo imagináramos neutral.
Esa ausencia de universalidad o neutralidad explica, por ejemplo, por qué el Gobierno Nacional actúa con mano de seda respecto del sistema bancario. Sabemos que la reforma a la Carta Orgánica del BCRA no va a dar vuelta el sistema para ponerlo al servicio del interés nacional, pero no es la oportunidad de discutir una nueva ley de Entidades Financieras. Y sin embargo, el nuevo rol del Banco Central permite reformular paulatinamente la estructura financiera local en una época en que su centralidad universal no requiere mayores aclaraciones.
Esta centralidad incluye imaginar hasta dónde son capaces de llegar estos intereses cuando se sienten afectados. Se equivocan quienes creen que estos tipos tienen límites.
Si bien los delitos de lesa humanidad son la manifestación feroz de la dictadura, es necesario pensar (y pensarse) en los objetivos profundos de esa etapa. Por eso resulta útil ir al pasado, volver al presente y resignificar el pasado para, otra vez, hacerlo con el presente, para entender la coincidencia entre cierta ingenuidad política que primó en los 70 y una exigencia excesiva con el presente.   

jueves, 26 de julio de 2012

Venezuela abandona la Corte Interamericana de Derechos Humanos


La Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica es uno de los organismos cipayos subordinados a la OEA.
Sus integrantes forman parte de esa burocracia internacional (de la que para nosotros es un ejemplo el payaso Moreno Ocampo, que condenó al coronel Gadaffi como violador a los derechos humanos mientras hacía la vista gorda a los ataques aéreos de la OTAN sobre el pueblo libio) a la que acceden distintos técnicos e intelectuales dispuestos a gozar de un buen pasar a cambio de ser funcionales al sistema. En la historia argentina del coloniaje podríamos citar, como parte de esa burocracia y además de Moreno Ocampo, a Raúl Prebisch, Juan Vital Sourruille, José Luis Machinea, Eduardo Amadeo y el jurista Saavedra Lamas.
La Corte condenó a Venezuela y falló a favor de un terrorista funcional a EEUU.
Nota completa aquí.
Sin embargo, la Corte jamás se abocó a investigar las múltiples violaciones a los derechos humanos producidas por el gobierno norteamericano; como por ejemplo, el mantenimiento de la cárcel ilegal de Guantánamo donde los tratos inhumanos a prisioneros "desaparecidos" provenientes de Medio Oriente están harto probadas en sede judicial.
Es que, aunque forma parte de la OEA y ha aportado jueces para la Corte, los Estados Unidos no ratificaron el Pacto de San José de Costa Rica de 1969.
Tampoco lo han hecho Canadá y el puñado de islas caribeñas que forman parte de los restos del Imperio Británico, como puede verse aquí.

Si uno tiene la paciencia y el estómago de detenerse un rato en las emisiones de la CNN en español, podrá advertir la constante campaña antichavista que, como una cruzada, conduce ese canal del Imperio. A la que se ha agregado, en los últimos días, la promoción política al ex-presidente ecuatoriano Abdalá Bucaram (un psicótico cuya fotografía agregamos abajo) para combatir al compañero Rafael Correa.

lunes, 16 de julio de 2012

Fanny Navarro, perseguida


En "Fanny Navarro, la diva que el poder destruyó" el ex-maserista (tanto como lo fue Eduardo van der Kooy de Clarín) Pablo Sirvén, en La Nación, exhibe nuevamente su antiperonismo visceral y se muestra complaciente con los "libertadores" de 1955.


El psicótico asesino Próspero Fernández Albariño, que no era capitán ni nada tenía que ver con Gandhi (a quien Sirvén apenas califica "oscuro") no le mostró el cráneo de Juan Duarte en una bolsa sino sobre el escritorio de la oficina donde interrogaba a los peronistas detenidos.

La casa de Castex 3336 donde vivía Fanny Navarro no fue malvendida por decisión voluntaria de la actriz. Víctima del terror de la Libertadora, la diva entregó su propiedad señalada por los comandos civiles, al precio que decidieron los compradores.

viernes, 13 de julio de 2012

CORTE SUPREMA CONFIRMÓ PRISIÓN PREVENTIVA DE MARTÍNEZ DE HOZ EN EL CASO GUTHEIM


La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la prisión preventiva del ex ministro de Economía de la última dictadura militar José Alfredo Martínez de Hoz por el secuestro, en 1976, de los empresarios textiles Federico y Miguel Gutheim, padre e hijo, para obligarlos a firmar un acuerdo comercial con Hong Kong.
Los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni rechazaron por "inadmisible" el recurso de la defensa de Martínez de Hoz contra su detención.
En la causa el juez federal Norberto Oyarbide detuvo y procesó a Martínez de Hoz, al dictador Jorge Rafael Videla y al ex ministro del Interior Albano Harguindeguy por el secuestro de los Gutheim. Los empresarios eran los dueños de la algodonera SADECO y fueron secuestrados el cinco de noviembre de 1976.
Padre e hijo estuvieron cinco meses y dos días secuestrados y recuperaron su libertad cuando firmaron el acuerdo comercial con Hong Kong, al que se negaban, y que le permitía a la dictadura una apertura hacia mercados internacionales.
Videla, Martínez de Hoz y Harguindeguy fueron indultados por este caso en 1990 por el entonces presidente Carlos Menem, pero en abril de 2007 la Corte Suprema declaró inconstitucional esa decisión, lo que permitió reabrir la causa que derivó en la detención del ex ministro de Economía y el posterior procesamiento de los tres acusados.

CADENA NACIONAL MACRISTA

Los medios hegemónicos, que no funcionan en tándem sólo por afinidad ideológica, vienen criticando al Gobierno Nacional por el uso de la cadena nacional. Sin embargo, ésto sucede hoy con la informal "Cadena Nacional Macrista" que, como las brujas, no existe pero que la hay, la hay.
Sin ánimo de originalidad, como no es la primera vez, dejamos constancia. Esta es una simple comprobación.
No vaya a ser que Macri haya decidido nuevamente operar sobre la opinión pública para terciar en la cuestión de las obras públicas que ha construido el Gobierno Nacional en la provincia de Buenos Aires mientras ésta gasta generosamente en cachets de artistas para festivales multitudinarios, pero no tiene dinero para pagar el aguinaldo. El síndrome Durán Barba sigue funcionando para la gestión Pro, donde el objeto a manipular es la gente. La gente que, bueno es recordarlo, también desvela al motonauta.
Leemos en La Nación:

Infraestructura / La obra hidráulica más grande de la ciudad

Terminaron un túnel que evitará inundaciones

Por Pablo Tomino | LA NACION




Y leemos en Clarín:

Un viaje de nueve kilómetros en la oscuridad y a 40 metros por debajo de la Juan B. Justo

POR FABRICIO SOZA

Cómo es el túnel largo del canal aliviador del arroyo Maldonado, próximo a ser inaugurado. Crónica de una recorrida desde Villa Santa Rita hasta el Río de la Plata.

domingo, 8 de julio de 2012

La Cámpora no puede con los pájaros de Roma



Leemos en Clarín de hoy, entrelíneas:

La administración de Aerolíneas Argentina, a cargo del dirigente de La Cámpora Mariano Recalde, agregó otro clavo al ataúd del gobierno nacional cuando un Airbus de la empresa estatal (¿por qué no volverá a ser privada?) embistió una bandada de pájaros en el aeropuerto de Fiumicino. Mejor hubiera sido que el piloto no lo advirtiera, produciendo un desastre aéreo.
Los editores de Clarín se regodearon con los títulos catástrofe que informarían sobre esa abortada tragedia: OTRA VEZ LA CÁMPORA PROTAGONISTA DE UNA CALAMIDAD


Unos 250 pasajeros de Aerolíneas, demorados en Roma

miércoles, 4 de julio de 2012

VILDOZA SIGUE PRÓFUGO, CAYÓ SU "VIUDA"


Jorge Vildoza, cerebro de la Armada en la represión ilegal, sigue prófugo y acaso con una protección similar a la que tuvo el capitán Sosa por los fusilamientos de Trelew en 1972. Su esposa, ahora detenida, dice que es "viuda". 
En la Esma era posible falsificar todo tipo de documentos: cualquiera puede fraguar un acta de defunción: recordemos el caso García Belsunce.

Ana María Grimaldos, esposa del ex jefe del Grupo de Tareas 3.3 de la ESMA, capitán Jorge Vildoza, fue detenida ayer a la madrugada en una casa de Acassuso luego de permanecer 24 años como prófuga de la Justicia. La mujer de 76 años es la apropiadora de Javier Gonzalo Penino Viñas, que nació en la ESMA durante el cautiverio de su mamá, Cecilia Viñas, quien permanece desaparecida, pero tuvo contacto con su familia hasta abril de 1984. Vildoza y Grimaldos huyeron del país en 1986, cuando todavía no tenían orden de captura. Javier recuperó su identidad en 1998, luego de someterse voluntariamente a un análisis de ADN, y vive en Inglaterra con su mujer y sus hijos.
Grimaldos era una de los cuatro imputados por apropiaciones con pedido de captura. Además de Vildoza siguen prófugos Juan Carlos Vázquez Sarmiento, oficial de la Fuerza Aérea, apropiador de Ezequiel Rochistein, quien recuperó su identidad, y Ricardo Luis Von Kyaw, del Ejército, ex miembro del Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata, reconocido por su actuación en el centro clandestino La Cacha, acusado como el entregador de un niño nacido en cautiverio. La Unidad Especial de búsqueda de personas del Ministerio de Justicia ofrece recompensas de hasta 100 mil pesos a quien aporte información (al 5300-4020) que permita ubicarlos.
La mujer ingresó al país con una identidad falsa y fue descubierta luego de realizar llamadas telefónicas desde la casa de Acassuso a sus hijas, quienes quedaron en Argentina cuando los apropiadores huyeron del país. Cuando le informaron que estaba detenida y le tomaron los datos, Grimaldos dijo que es “viuda”, dato que podría ser cierto, pero también una estrategia para desalentar la búsqueda del represor. La Justicia investigó que Grimaldos entró y salió del país varias veces con dos identidades falsas –Ana María Marianuchi y Ana María Sedano– y fue apresada cuando estaba a punto de viajar a Londres para conocer a la tercera hija del joven apropiado. En el allanamiento ordenado por la jueza María Romilda Servini de Cubría en un departamento que también ocupaba la mujer se secuestraron fotos familiares tomadas durante las últimas dos décadas, incluida una de Javier con sus apropiadores durante su casamiento.
Cecilia Viñas fue secuestrada en octubre de 1977, embarazada de siete meses, junto con su marido, Hugo Penino, también desaparecido. Ella era delegada gremial en Smata y ambos militaban en el ERP. Cecilia fue vista en cautiverio en el centro clandestino Vesubio y luego fue trasladada a la base naval de Mar del Plata, desde donde fue enviada a la ESMA para dar a luz. Vildoza era del selecto grupo de marinos que visitaba “la pequeña Sardá”, como llamaban a la maternidad clandestina. “Durante mucho tiempo venían a visitarla a la pieza de las embarazadas los altos jefes: Antonio Vañek, Rubén Jacinto Chamorro y Vildoza. Eran visitas permanentes”, recordó la sobreviviente Sara Solarz de Osatinsky en el juicio oral por el plan sistemático de robo de bebés, en el que declararon Cecilia Fernández de Viñas, madre de Cecilia, y su hermano Carlos. Durante una audiencia del juicio que concluirá esta semana se escucharon fragmentos de los ocho llamados que Cecilia hizo entre 1983 y abril de 1984, en los que decía estar con “custodia militar” y pedía que buscaran a su hijo. La familia grabó los llamados y pidió intervención al ministro del Interior, Antonio Troccoli, quien encomendó la investigación a la Policía Federal, que no llegó a ningún resultado.
Vildoza fue uno de los principales jefes de la ESMA entre 1976 y 1980. El padrino de bautismo del bebé del que se apropió es el represor Roberto Luis Pertussio, ex jefe de la fuerza de submarinos de la base de Mar del Plata, por cuyos crímenes ya fue condenado a prisión perpetua. La causa se abrió en 1984 a partir de la denuncia de la madre de Cecilia y acumula diecinueve cuerpos. En 1986 el matrimonio se fue a Suiza con el niño y dejó en el país a sus tres hijos. Desde entonces no se supo más de ellos, aunque se sospechaba que estaban radicados en Inglaterra. En 1998, mientras navegaba por Internet, Javier leyó una noticia sobre el pedido de captura sobre quienes creía sus padres y le envió una carta a Servini de Cubría donde se ponía a disposición para realizarse el ADN. El joven viajó solo a la Argentina, supuestamente para visitar a su hermano de crianza, y se realizó el examen. El 13 de agosto de 1998 recuperó su identidad.
“Creo que hay un punto en el que la Justicia está en deuda con la sociedad y con nosotros”, declaró el año pasado su tío Carlos Viñas en el juicio por el plan sistemático. “Mientras no se haga justicia, no sé si este chico está libre de verdad o está en libertad vigilada”, dijo. “Pudo haber recuperado su identidad, pero no su libertad”, ya que “mientras no tengamos a Vildoza, mientras no se haga justicia, ese chico no sé si está libre”, explicó. Acerca de Vildoza circularon infinidad de rumores sobre su ingreso al país para regentear una firma a nombre de su cuñado, American Data, pero lleva un cuarto de siglo impune y prófugo.

domingo, 1 de julio de 2012

¿ALGUIEN PUEDE IDENTIFICAR A LOS QUE APARECEN EN ESTA FOTO?

La compañera Ana Lorenzo nos envía esta antigua fotografía donde aparecen Troxler, El Kadre, y posiblemente el Tate Martínez. ¿Alguien puede asegurar que es él? ¿Y el resto de los presentes, los sentados?

viernes, 22 de junio de 2012

Cristina Conducción



En momentos en que es fácil advertir que Hugo Moyano ha perdido en rumbo, incluso el rumbo personal, es interesante replantear algunas cuestiones estratégicas que tienen al peronismo como eje, mal que les pese a quienes -a derecha e izquierda- lo tienen como desaparecido de la realidad.
Agrego abajo un comentario del amigo Teodoro Boot sobre la cuestión.
Quo vadis, Moyano?
Cristina Conducción  

Durante la década del 30 y primera mitad de la del 40, Luis Gay fue un destacado dirigente de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos. De ideología anarco‑sindicalista y encuadrado en el sindicalismo revolucionario, fue uno de los fundadores de la Unión Sindical Argentina, editor del periódico Bandera Proletaria  y miembro del comité de huelga que llamó a un  paro general para el 17 y 18 de octubre de 1945 reclamando la libertad del coronel Perón. Cofundador y presidente del Partido Laborista, luego del triunfo electoral de Perón y de su llamado a la conformación de un Partido Único de la Revolución, junto a Cipriano Reyes Gay encabezó la resistencia a disolver su partido, decisión que lo distanció del flamante presidente de la Nación.
Hacia fines de 1946, al momento de renovarse las autoridades de la CGT, Gay fue sorpresivamente consagrado secretario general de la central obrera al derrotar, con el decisivo voto de numerosos delegados de la poderosa Unión Ferroviaria, al casi legendario Ángel Borlenghi, secretario general de la Confederación de Empleados de Comercio, candidato de Perón para ocupar dicho puesto y a la sazón ministro del Interior de su gobierno.
De origen socialista, Borlenghi había sido también uno de los fundadores del Partido Laborista, pero, a diferencia de Gay, Borlenghi encabezó el grupo de dirigentes laboristas que se integraron desde un primer momento al Partido Único de la Revolución, luego, Partido Peronista.
Perón asimiló el golpe e invitó a Gay a su despacho de la Casa de Gobierno donde, en una amable entrevista, presentó al líder cegetista a quienes serían sus colaboradores en la central obrera. Gay agradeció el gesto de Perón pero, muy cortésmente, declinó su ofrecimiento.
Lo que a partir de ese momento Perón hizo con Gay fue de una crueldad y una injusticia asombrosas. Aprovechó para ello la llegada de los representantes de la central obrera estadounidense AFL‑CIO, a quienes el propio Perón había invitado a visitar nuestro país. Tocó al recién electo secretario general de la CGT Luis Gay recibir protocolarmente a los gremialistas norteamericanos, a quienes acompañó hasta la Casa Rosada, donde a Gay no se le permitió ingresar.
Tras su entrevista con los sindicalistas de la AFL‑CIO, y sin que mediara ningún aviso ni razón, Perón denunció públicamente a Gay de estar en connivencia con los norteamericanos y lo acusó de haberse vendido al imperialismo. Acusación cuyo despropósito e injusticia quedaban muy claros para la totalidad de los dirigentes sindicales
Es imposible conocer las razones de Gay para tomar la decisión que entonces tomó ni qué factores incidieron en el análisis que ha de haber hecho. Hombre de dilatada trayectoria y amplia experiencia, tal vez advirtió que la pelea sería desigual y tendría todas las de perder, o acaso supuso que el enfrentamiento de la CGT, o de parte importante de la misma, con Perón sería finalmente perjudicial para la clase trabajadora, para cuyo bienestar Gay había luchado durante tantos años, y que lo dejaría a él mismo en manos de la oligarquía. El caso fue que quien había sido uno de los principales apoyos de Perón en el mundo gremial y en la construcción del aparato político que le otorgó el 85% de sus votos en febrero del año anterior, dio un paso al costado, renunció a la CGT y, a diferencia de Cipriano Reyes, también aceptó la disolución del Partido Laborista.
Habrá quien quiera ver en este temprano enfrentamiento de Perón con dirigentes muy representativos de lo que llamaría “la columna vertebral”, un asunto de megalomanía, tanto de Perón como de Reyes (no de Gay, desde luego) o una tendencia autoritaria por parte del presidente. Sin embargo, es necesario percibir la existencia de dos proyectos diferentes, en el caso que comentamos, bastante explícitos, ya que el nombre mismo del Partido Laborista revela su origen y propósito. Nacido como brazo político de los sindicatos, su objetivo era desarrollar una socialdemocracia del estilo de la que entonces llevaban a cabo sus colegas europeos, y particularmente los sindicatos ingleses, de quienes fue tomado el nombre de Labour Party.
Perón, por su lado, descreía del esquema partidocrático europeo y se encontraba en plena construcción de un Movimiento Nacional de Liberación que en su época llevó el nombre de fantasía de Movimiento Peronista, cuya columna vertebral sería la clase trabajadora organizada. Su columna vertebral, no su conducción, independientemente del oficio, profesión o extracción de clase del conductor: Perón mismo era militar, pero, en su idea, de ningún modo era el Ejército ni la Fuerzas Armadas la conducción del movimiento que, no debe olvidarse, es de liberación, pues lo que explica la fragilidad e impotencia del sistema partidocrático y la necesidad de construcción de un movimiento nacional, es justamente la situación de dependencia.
Obviando la discusión o el análisis de estas opciones, la existencia de las mismas puede verificarse con anterioridad al surgimiento del peronismo en las tensiones que enfrentaron a Hipólito Yrigoyen con los sectores “partidocráticos” del radicalismo que, en palabras de Yrigoyen, su auténtico fundador, no era un partido sino la “Causa”.
La primera de las tensiones dentro del radicalismo fue la precoz disidencia de Lisandro de la Torre, económica, social e ideológicamente más vinculado al mitrismo que representaba Leandro Alem que al post‑ roquismo de origen federalista expresado por Yrigoyen. La segunda, fue la de los “antipersonalistas”, prohijados de alguna manera por Alvear, que sin embargo, jamás abandonó el radicalismo para unirse a los conservadores. Y la tercera de ellas, luego de la muerte del líder, fue la de un radicalismo domesticado, conducido por Alvear, del que el movimiento creado por Yrigoyen jamás pudo desembarazarse. Obsérvese que todas ellas tuvieron similar destino y sirvieron de coartada y complemento para los proyectos de restauración conservadora.
Por su propia naturaleza, por su origen obrerista, las tendencias excéntricas dentro del peronismo fueron principalmente las de origen sindical, en tanto las más serias, al igual que el caso de Gay y Reyes, propugnaron la creación de expresiones políticas, partidarias, de la clase trabajadora organizada. No otra cosa fue Vandor ni las sucesivas expresiones más o menos neovandoristas. La excepción, tal vez, fue la última etapa de Montoneros, cuyo enfrentamiento c on Perón apelaba a la existencia de una clase trabajadora utópica más que real: no se trataba de la clase trabajadora organizada, vale decir, los sindicatos, sino la clase trabajadora en general, en abstracto. De ahí lo de los “intereses históricos” de la clase trabajadora y no los intereses concretos, ocupación en primera instancia de las organizaciones gremiales. De ahí también que el instrumento de poder de Montoneros fueran las armas y las movilizaciones y no los paros y huelgas propias del laborismo, sea en su versión Cipriano Reyes como en su versión Vandor.
La concepción peronista, cruzada por las tensiones excéntricas durante los últimos años de Perón, terminó de desaparecer con la muerte de su conductor. Lo demás, fue sólo transformación y decadencia: la constitución de un poder gremial sin inserción ni expresión política clara, la de un partido político con aires renovadores y propósitos socialdemócratas y su posterior reconversión al neoconservadurismo menemista, y la atomización territorial que, como corresponde, a partir de los poderes relativos de los dirigentes territoriales respecto a los de los grandes grupos económicos e ideológicos, de carácter nacional y trasnacional, que operan en cada territorio en particular, dio origen a una suerte de federación de caudillos populares territoriales de carácter conservador y en casos, directamente reaccionario. En eso, por ejemplo, quedó convertido el peronismo luego de la reconversión neoconservadora de la renovación y la defección de los sindicatos: en una federación de partiditos conservadores más o menos coordinados entre sí contra el conservadurismo popular bonaerense, y a veces cooptados por el poder de la provincia de Buenos Aires, que, en versión bufa del rosismo, al menos alcanzó para evitar la disolución nacional con posterioridad a la debacle del 2001.

Hay quienes ven que a partir del 2003 comenzó otra etapa, que algunos llegaron a considerar hasta un nuevo movimiento nacional, enredándose en discusiones más semánticas que de naturaleza. Lo cierto es que, a partir de entonces, Néstor Kirchner comenzó a reconstruir, lenta y pacientemente, la autoridad política presidencial, primer factor, o factor básico, de la unidad nacional.
Este punto a menudo se olvida y se sigue andando descarrilado, como si nada. Si en Europa, para poner un ejemplo que viene muy al caso, la existencia de la nación precede a la conformación del Estado, y el sistema institucional expresa la lucha de los diversos sectores sociales por incrementar su cuota de decisión a expensas del poder central, anteriormente representado por un monarca absoluto, en los países coloniales y neocoloniales, a los que esas concepciones fueron traspoladas, la existencia del Estado y del sistema institucional es previa a la conformación de la nación. En consecuencia, nuestra tarea y nuestras prioridades son inversas: no se trata de redistribuir el sistema de poder centralizado originalmente en el antiguo monarca, sino el de construcción de un poder centralizado –aun a expensas del sistema institucional y la disputa por el carácter del Estado– lo suficientemente fuerte como para evitar las dispersiones y fugas a las que inercialmente las distintas facciones, regiones e intereses tienden.
De esa situación proviene la racionalidad del Movimiento Nacional de Liberación, la “Causa” de Yrigoyen, que es “movimiento” porque no es una suma ni una alianza de clases ni de sectores o partidos, sino un organismo “vivo” pero no anárquico, sino conducido hacia un sistema de objetivos; es “nacional” pues es la nación en acto, en su precario existir, en su autoconstrucción cotidiana; y es de “liberación” pues sin ese requisito, sin la eliminación de las tramas y los lazos coloniales, la nación carece de existencia posible y no es ni siquiera una posibilidad remota.
No es de ninguna manera casual que en los nuevos países, las “ex” colonias en las que la nación es un proyecto, tras guerras civiles a veces extraordinariamente largas, y numerosas secesiones territoriales, el régimen político al que se arriba sea el presidencialismo. Ni, mucho menos, que los procesos anticolonialistas sean tan acentuadamente personalizados: es en ese liderazgo, en ese poder concentrado, en una figura y una jefatura, en el que el movimiento nacional empieza a existir y adquiere razón de ser.

Si Néstor Kirchner comenzó en 2003 la tenaz reconstrucción de la autoridad política nacional, los años posteriores fueron los de la recreación del movimiento nacional cuyo requisito esencial es el de la claridad y concentración de la conducción, que, para serlo, debe estar por encima de las partes y tener mayor poder que cada una de ellas por separado, desde luego, pero principalmente que el de la suma de todas las partes. 

En ese sentido, el punto culminante del proceso iniciado en el 2003, el momento en que ese proceso cambió decididamente de naturaleza, fue el modo y características del triunfo electoral de Cristina Kirchner en octubre de 2011. Ese fue el momento en que la construcción de la autoridad política presidencial mutó en la recreación del movimiento nacional de liberación, dotado ya de una conducción lo suficientemente nítida y consolidada.
Este es, a nuestro juicio, el marco desde el que debe observarse y analizarse la difícil coyuntura actual, en la tensión entre la conducción de un movimiento nacional de liberación y algunas de sus partes. Es preciso evaluar, considerar y actuar en el marco de una concepción, una necesidad y un sistema de objetivos, observar tanto los aciertos como los errores de una conducción como los límites que es necesario poner a las tendencias excéntricas, en la certeza de que siempre, el principal objetivo es la unidad.
Sin embargo, ocurre que la unidad a toda costa puede ser improcedente y contraproducente, pero no por razones “ideológicas”: el límite para la unidad está en otro lado, y éste es en que jamás puede logarse a costa de la conducción del movimiento nacional, pues en tal caso desaparecerían la conducción y el movimiento nacional, y la unidad carecería de sentido y sería efímera. Por el contrario, más allá de las consideraciones de coyuntura, anatemas y reproches, cada una de estas tensiones deben resolverse de modo de consolidar el poder de la conducción, jamás en su desmedro.
No está de más insistir en que esto no es cuestión de ideas, prejuicios o consignas políticas. Un movimiento nacional de liberación no se construye al modo de los partidos, estableciendo las diferencias entre unos y otros, sino, por el contrario, encontrando qué es lo que tenemos en común, más allá de gustos, simpatías o intereses particulares o sectoriales de cada quien.
El segundo de los elementos a considerar es que en la voluntad, en la necesidad de reconstruir el Movimiento Nacional de Liberación –que, insistimos una vez más, requiere como condición sine qua non de la consolidación de su conducción–, en esa voluntad, decíamos, la consolidación de la conducción es fruto de los aciertos y prestigios de esa conducción, pero también de la acción de los “conducidos”, en el sentido de que con la conducción se puede disentir y debatir, pero jamás debe cuestionársela, desconocerla
Cuestionar, desconocer, combatir a la conducción del movimiento nacional es atentar contra el propio movimiento e iniciar un camino excéntrico que culminará, como la experiencia histórica lo indica, en transformarse en la coartada e instrumento de la restauración conservadora.
En una coyuntura en que lo que una facción sindical cuestiona es la legitimidad de la conducción del movimiento, no se trata de “conmigo los buenos”, sino de “conmigo todos”. Y quien quiera llevar un destino excéntrico que haga su experiencia, en la mayor soledad posible.
Para tal objetivo, es imprescindible el acierto de la conducción, pero también la prudencia y eliminación del sectarismo por parte del conjunto del movimiento nacional.

jueves, 21 de junio de 2012

NO ME DIGAS QUE NO



En exclusiva, las primeras líneas del diario secreto de un integrante de la Brigada Informática de la Policía Federal que, sin moverse de su oficina en Belgrano y Virrey Cevallos, combate delitos cometidos en Bangkok, Tokio, Madrid, Puerto Argentino, o donde fuera que sucedan. 


Reúno todas las habilidades para ser un magnífico oficial de investigaciones: audacia, intuición, capacidad deductiva, sangre fría, aceptable dominio del inglés, amplios conocimientos en computación. Pero jamás podré pasar de patrullero: soy un PCBC.
Personal Civil Bajo Contrato, la casta más baja de la Policía Federal.
El subcomisario Iraola dijo que todavía estaba en edad de convertirme en efectivo, pero era imprescindible que bajara de peso.
-Tenés que hacer régimen. Y mucho ejercicio.
Asentí en agradecido silencio. Nunca estuve muy seguro de que la explicación familiar fuera la más conveniente: "Pirulo no es gordo, tiene un trastorno glandular"
Me hacía sentir un mutante, un error de la naturaleza.
Todos parecían creerlo así. No los culpo. Cualquiera que observara a nuestro esbelto grupo familiar posando para una foto hubiera pensado en mí como una mascota de otra especie.
El dinosaurio de los Picapiedras.
Lo peor eran las precisiones. "Sufre de la tiroides", "La hipófisis le nació perezosa", "No le bajaron los testículos".
Esta última despertaba increíbles fantasías en las visitas, y no faltaba quien pretendiera verificarlo. A veces -no siempre, porque no era amante de exhibir la vergüenza familiar en público- mi madre me hacía bajar los pantalones.
"¡Pobrecito...!"

martes, 19 de junio de 2012

Cristina Férnandez y David Cameron

El primer ministro de Gran Bretaña, la potencia de segunda que desde hace décadas sostiene un férreo bloque de interés común con Washington, se acercó a la Presidenta de los argentinos "para felicitarla" (eso dicen los cables) por el consejo que diera Cristina Fernández de Kirchner en el G20 en torno a la creación de un Banco europeo que sea prestamista de última instancia para paliar la crisis financiera. Eso en el lenguaje diplomático, donde -como recién he leído- lo que no se habla se actúa. ¡Muy buena observación, Miguel!
Allá se llama "atlánticos" a los individuos que han logrado tejer esa comunidad de intereses e ideología que enlaza a Wall Street con la City. Cameron es un "atlántico".
Los tipos se creen dueños del mundo. Lo son en cierto modo, por la visión, la persistencia, la tenacidad, la preparación de sus clases dirigentes. No es casual que en el pasado haya sido el Gran Imperio, ese imperio que siempre impidió -generalmente por el uso de la violencia- la autodeterminación de los pueblos que dominaban. En cierto sentido, es admirable cómo se comportan en su condición de poderosos. 
Ahora bien, esa felicitación es muestra de cinismo, del tradicional cinismo británico. Como se hubiera dicho en otra época: una cachada. 
Por cierto, la City (financiera) de Londres -con su puñado de paraísos fiscales en Asia, el Caribe y a pocos kilómetros de Trafalgar Square, en el Canal de la Mancha, no tiene el más mínimo interés en que exista un Banco Central Europeo como prestamista de última instancia. Gran Bretaña es una de las mayores plazas bancarias en lavado de dinero en el mundo de hoy, y pretende mantenerse en ese estado mucho tiempo. Probablemente los británicos jueguen a la caída del euro para revalorizar la libra esterlina. 
 El comentario de Cameron habrá desatado una serie de risotadas en los pubs londinenses. 
 La "apurada" no tomó de sorpresa a Cristina (¡son años!) quien ni lenta ni perezosa le tendió un sobre con todas las resoluciones de la ONU instando al diálogo por el tema Malvinas. Pero todos sabemos que en la ONU se desarrolla la metáfora de "Rebelión en la Granja", donde todos somos iguales pero algunos son más iguales que otro.

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